Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

5 jun 2018

Carmen Calvo será la única vicepresidenta y llevará la cartera de Igualdad

Será uno de los dos nombramientos clave del nuevo Ejecutivo, junto con Josep Borrell para la cartera de Exteriores.


 

La secretaria de Igualdad del PSOE Carmen Calvo, en una rueda de prensa en abril. En vídeo, perfil de Calvo.
Pedro Sánchez ha querido dar varias señales políticas de gran calado con los dos nombramientos que serán clave en su nuevo Ejecutivo: la cartera de Exteriores, que asumirá Josep Borrell, y la vicepresidencia única con competencia en Igualdad, que corresponderá a Carmen Calvo.
 Con el exministro catalán envía un mensaje de firmeza contra el secesionismo catalán, y con la exministra andaluza otorga el máximo relieve al feminismo al hacer depender por primera vez en democracia Igualdad de la vicepresidencia.
 José Luis Ábalos, posible portavoz, y Margarita Robles serán puntales del Gobierno socialista.

Pedro Sánchez quiere pesos pesados en su Gobierno y por eso incluirá a Carmen Calvo como vicepresidenta y a Borrell como titular de Exteriores.

Calvo, doctora en Derecho Constitucional, será la única vicepresidenta del Ejecutivo de Sánchez.
 El presidente socialista concede por primera vez en democracia la competencia en Igualdad a la vicepresidenta, que asumirá también la cartera de Presidencia y de Relaciones con las Cortes, según consideran con máxima probabilidad fuentes socialistas.
 Sánchez confió en Calvo la responsabilidad de negociar con el Gobierno del PP el contenido de la intervención del artículo 155 en Cataluña, y desde entonces, por su solvencia, la exministra ha ido ganando ascendencia para el secretario general del PSOE, hasta el punto de elegirla como su número dos.
Calvo fue ministra con José Luis Rodríguez Zapatero y vicepresidenta del Congreso, lo que le otorga un conocimiento especial tanto del Ejecutivo como del Legislativo, además de ser experta constitucionalista. 
Al otorgarle la cartera de Igualdad, Sánchez da la máxima relevancia a la perspectiva de género en su acción política. 
Además, igual que la vicepresidenta saliente, Soraya Sáenz de Santamaría, que llevaba la cartera de Administración Territorial, tendrá para sí la responsabilidad de las relaciones con Las Cortes. Borrell, veterano político catalán, ha estado muy cerca de Sánchez desde que reanudó la carrera por la secretaría general del PSOE después de su dimisión tras la lucha fratricida de los socialistas en 2015. 
Borrell también estuvo con él cuando compitió en elecciones primarias por la secretaría general del PSOE y, junto a otros, le ayudó a presentar un proyecto político para España.
 Ahora Sánchez, que ha llegado a la presidencia del Gobierno tras sacar adelante una moción de censura para sustituir al conservador Mariano Rajoy, le ha pedido al político catalán que sea su ministro de Exteriores.
 La oferta le cogió en Italia, donde pasaba unos días de asueto, y ayer dio el sí al jefe del Ejecutivo.
Así, volverá a ser ministro después de haberlo sido de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente con Felipe González entre 1991 y 1996.
 Antes había sido secretario de Estado de Hacienda, cargo que ocupó durante ocho años.
 Entre 2004 y 2007 fue presidente del Parlamento Europeo.

Ahora será el rostro y la voz exterior del Gobierno de Sánchez, si bien en los últimos tiempos ha sobresalido por plantar cara al independentismo catalán desde diferentes planos
Por un lado, con publicaciones en las que demostraba que el Estado no maltrataba económicamente a Cataluña, y desde tribunas públicas, para defender la legalidad constitucional y el derecho de los catalanes no independentistas, como él, a defender ser españoles y catalanes sin sentirse discriminados.
Con este nombramiento, Sánchez pretende que la representación de España en el ámbito internacional sea del máximo nivel, pero también dejará sin muchos argumentos al PP y a Ciudadanos cuando extienden la tesis de que Sánchez ha establecido pactos secretos con los independentistas a cambio del apoyo en su moción de censura.

Lastra, portavoz

No estarán en el Gobierno todos los dirigentes relevantes que acompañan a Pedro Sánchez porque algunos de ellos se quedarán en el partido y en el grupo parlamentario. 
Pero sí se reserva un espacio muy especial para el secretario de Organización, José Luis Ábalos, señalan las fuentes cercanas al presidente.
 Ábalos entrará en el Ejecutivo en una cartera relevante sin perder su responsabilidad como secretario de Organización, y podría asumir la tarea de portavoz del nuevo Gobierno. 
 Mientras, la vicesecretaria general, Adriana Lastra, queda fuera del Gobierno pero será la nueva portavoz parlamentaria del PSOE. Ahora era portavoz adjunta.
A pesar de que el área de Justicia es la especialidad de la actual portavoz parlamentaria, Margarita Robles, las fuentes consultadas la sitúan como ministra del Interior.
 Esta juez fue secretaria de Estado de Interior en uno de los Gobiernos de Felipe González cuando Juan Alberto Belloch, también juez y exalcalde de Zaragoza, ostentaba los ministerios de Justicia e Interior.

Sánchez tendrá un Gobierno de 15 ministerios, dos más que los actuales, porque volverá a crear el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Medio Ambiente como carteras independientes.
Las áreas de Economía y Hacienda están siendo especialmente cuidadas por Sánchez, aunque hay alguna duda de que se mantengan juntas.
 Este lunes casi todas las carteras tenían ya titular, según fuentes del Gobierno, y ahora se trabaja en las decenas de segundos y terceros niveles que tienen que ocupar cargos tras los ministros, pero también en otros organismos del Estado.
 El entorno del presidente asegura que Sánchez busca esencialmente la capacitación técnica y política de los que serán altos cargos de la Administración socialista.

No será un tema menor la Sostenibilidad y el Medio Ambiente que ocupará Teresa Ribera, una de las máximas expertas del país en esta materia, y junto a ella ocupará un cargo de alta responsabilidad el asturiano Hugo Morán, igualmente especialista en esta cuestión. El doctor en Medicina Rafael Bengoa, que fue consejero de Sanidad del Gobierno vasco con Patxi López, también puede tener entrada en el Gobierno. Y los nombres de la diputada catalana Meritxell Batet y la diputada gallega Pilar Cancela suenan fuerte para formar parte del Ejecutivo socialista.

 

 

los nuevos ministros del Gobierno, últimas noticias en directo

Nadia Calviño, directora general de Presupuestos de la Comisión Europea, será la nueva ministra de Economía.

Foto: Imagen de Pedro Sánchez en La Moncloa. Vídeo: Mariano Rajoy, este martes en la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP.

El expresidente del Gobierno y presidente del PP, Mariano Rajoy, ha anunciado este martes que se irá tras la celebración de un congreso extraordinario para elegir al nuevo líder del PP después de perder el pasado viernes la moción de censura que ha desalojado al Partido Popular del Gobierno.
  Además, siguen conociéndose los nuevos ministros del Gobierno de Pedro Sánchez.
 Nadia Calviño será la nueva ministra de Economía y María Jesús Montero, de Hacienda. Meritxell Batet tendrá la cartera de Administración Territorial y José Luis Ábalos, de Fomento.
Nadia Calviño (A Coruña, 1968) será la ministra de Economía, según confirman fuentes socialistas. 
 Serena. Metódica. Rigurosa. Perfeccionista. Ambiciosa. Pragmática. Socioliberal. Así la definen los que la conocen y han trabajado con ella. 
Y con una carrera meteórica en Bruselas, adonde llegó hace 12 años.
 Es economista y abogada, y además del área de competencia ha tenido puestos destacados en la regulación del sector financiero tras el huracán de 2007 y, más recientemente, como directora general en la elaboración de los presupuestos europeos, una especie de rompecabezas que empezará a discutirse en los próximos meses. Madre de cuatro hijos, en la capital europea se le considera políticamente neutral. 
Es hija del primer director de RTVE en la era de Felipe González, José María Calviño. 
Y mantiene excelentes relaciones con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, pero también con Ciudadanos, que hizo circular su nombre como posible gobernadora del Banco de España. 
Con información de Claudi Pérez

 

Los ministros del Gobierno de Pedro Sánchez

Los ministros del Gobierno de Pedro Sánchez

4 jun 2018

Si el cerebro necesita azúcar para funcionar, ¿por qué tenemos que dejar de comerlo?

El mecanismo por el que nuestro organismo se provee de glucosa es un ejemplo de supervivencia.

azucar alimentos

 

 
Como dijo el escritor y químico italiano Primo Levy en su libro de 1975, El sistema periódico, "el destino del vino es ser bebido, y el de la glucosa, ser oxidada".
 Así es, no en vano este compuesto orgánico es el principal combustible que provee de energía a las células del organismo. También a las neuronas de nuestro cerebro el cual, al igual que el de todos los mamíferos, necesita un aporte constante de glucosa para funcionar.
Aún así, la OMS recomienda reducir el consumo de azúcar libre (la que se añade, no la que se encuentra de forma natural en algunos alimentos como la fructosa, en las frutas, o la lactosa en la leche) por debajo del 10% de la ingesta calórica total del día, e incluso anima a que este consumo baje del 5%, pues "produciría beneficios adicionales para la salud". 
Este año también la industria alimentaria se ha introducido en un proceso de reformulación de sus productos para reducir estos azúcares, además de la sal y las grasas saturadas. 
¿Por qué si la glucosa es fundamental para el funcionamiento del cerebro no ayuda que comamos azúcar?

Cómo 'come' azúcar el cerebro

La glucosa —el término procede del griego y significa algo así como "azúcar de mosto"— es un compuesto orgánico muy común en la naturaleza, una forma de azúcar formado por grandes moléculas que, a través de lo que se denomina oxidación catabólica, se transforma en moléculas más pequeñas y simples, un proceso que libera una importante cantidad de energía que es utilizada para llevar a cabo el conjunto de reacciones químicas y fisicoquímicas que tienen lugar en todas las células vivas del organismo, lo que se conoce como metabolismo.

En concreto, "el cerebro consume 5,6 miligramos de glucosa por cada 100 gramos de tejido cerebral por minuto", explica Ramón de Cangas, de la Academia Española de Nutrición y Dietética.
 En el cerebro de un individuo adulto, añade, la mayor demanda de energía procede de las neuronas, de gustos exigentes: para ellas la glucosa es primordial, pues a diferencia del común de las células, que obtienen también energía de otro tipo de fuentes, las neuronas prácticamente dependen de esta sustancia.
 Por ello, a pesar de que el cerebro representa menos del 2% del peso corporal, gasta hasta el 20% de la energía del total de la glucosa que fabrica el organismo: es su principal consumidor.

De dónde obtenemos la glucosa

La glucosa, pues, es un componente esencial para la vida, y en concreto para el correcto desarrollo de las funciones cerebrales. 
Sin embargo, aunque sea un azúcar simple o monosacárido, no hay que tomar azúcar ni alimentos dulces para que el organismo cuente con la cantidad necesaria, un argumento al que frecuentemente recurre la industria de la alimentación para justificar la inclusión de azúcares en los productos que comercializan.
 "En efecto, si una persona adoptara una dieta libre de azúcar, no supondría problema alguno: el organismo tiene varios mecanismos para obtener glucosa", apunta De Cangas.
 "Además de obtenerla a través de la alimentación, nuestro cuerpo puede sintetizarla a partir del glucógeno, un polisacárido almacenado en el hígado y, en menor cantidad, en los músculos. También se genera glucosa a partir de unos productos de desecho de las grasas llamados cuerpos cetónicos, los cuales, en situaciones de hipoglucemia (bajo contenido de azúcar en sangre), pueden suplir esa carencia". 
Otras fuentes de energía son los ácidos grasos. "La grasa se almacena en forma de triacilglicéridos (una molécula de glicerol y 3 de ácidos grasos). 
En los humanos los ácidos grasos no pueden originar glucosa pero el glicerol sí, aunque en cantidades mínimas".

La cantidad justa: ni mucha ni demasiado poca

En definitiva, todos los alimentos que ingerimos acaban siendo reconvertidos, en mayor o menor medida, en glucosa, es decir, en energía para el organismo.
 En especial, el tipo de alimentos de más fácil reconversión es el grupo de los carbohidratos
. Estos incluyen los azúcares libres que se añaden a infinidad de productos, pero también muchos otros, como los cereales, tubérculos, legumbres, productos lácteos, frutas y verduras.
 Si llevamos una dieta saludable y nuestro organismo funciona bien, no hay de qué preocuparse: el aporte de glucosa está asegurado, aunque no tomemos pastelitos nunca más
Ya se ha ocupado la evolución de contar con recursos para obtener el principal aporte de energía celular.

Pero, como es sabido, el organismo puede fallar por múltiples razones, también en lo que respecta a la obtención de glucosa. Cuando el aporte no es el necesario, es decir, cuando la cantidad de glucosa en sangre es excesiva o insuficiente, se produce, respectivamente, hiperglucemia e hipoglucemia.
La diabetes es una de las causas más extendidas de esa disfunción, y es debida a la resistencia a la insulina que presentan los afectados por esta enfermedad. 
La insulina es la hormona que se encarga de regular la cantidad de la glucosa en la sangre.
 Si esta no trabaja, se puede desencadenar tanto hiperglucemia (de forma más frecuente) como hipoglucemia, y las consecuencias de ello son todas negativas. 
"Los niveles elevados de glucosa en sangre permanentes", explica De Cangas, "pueden causar daños en varios órganos del cuerpo, como la retina, el riñón, las arterias o el sistema nervioso.
 Por otro lado, los niveles bajos de glucosa (por ejemplo los que causa la diabetes tipo 1 descontrolada) pueden conducir incluso a un coma diabético y a la muerte del paciente".

Cuando el cerebro nos pide comida, nos está enviando un SOS

Si la glucosa escasea aparecen varias disfunciones y patologías, tal y como ha evidenciado un estudio llevado a cabo por investigadores de universidades y centros de investigación de Alemania y Estados Unidos.
 "El metabolismo de la glucosa proporciona el combustible para la función fisiológica del cerebro a través de la generación de ATP —adenina trifosfato, la molécula estrella en el proceso de obtención de energía celular en las reacciones químicas—, la base para el mantenimiento celular neuronal y no neuronal, así como la generación de neurotransmisores", reza en el estudio.

"Si se altera el metabolismo de la glucosa —dice De Cangas— se pueden originar varias alteraciones neurológicas, así como obesidad, diabetes tipo 2, demencia, o Alzheimer: precisamente, uno de los signos más tempranos de esta enfermedad es la reducción del metabolismo de la glucosa cerebral".
Cabe destacar, añade De Cangas, que "si las neuronas no pueden obtener la glucosa que necesitan, se puede desencadenar incluso un proceso de muerte celular por autofagia; al no contar con el alimento que requieren para funcionar, estas células cerebrales obtienen la energía de sí mismas hasta morir".
Por ello, cuando los niveles de glucosa están por debajo de lo necesario, las neuronas activan una serie de señales de alarma que envían al conjunto del organismo: problemas de visión, irritabilidad, ansiedad, sudores, mareo, somnolencia, confusión, debilidad, hambre… un acervo de mensajes que provocan que la persona corrija esa falta de glucosa ingiriendo alimentos.
 Si la glucosa no aumenta, se pueden dar convulsiones, desmayos o incluso un coma, que podría terminar con una muerte neuronal.
 Por otro lado, los síntomas de la hiperglucemia (eso es una concentración de azúcar en sangre superior a los 180 miligramos por decilitro, mg/dL) son una sed desmesurada, dolor de cabeza, problemas en la concentración, visión borrosa, micciones frecuentes y pérdida de peso.
En su camino ascendente, que lleva al equilibrio y por ende a la muerte, la vida dibuja un asidero y anida en él", dice Primo Levy respecto al proceso por el cual la glucosa se oxida para convertirse en energía.
 Sin duda, esta biomolécula es un buen ejemplo de la maravillosa capacidad del organismo de adoptar las más intrincadas maneras de aferrarse a la existencia.