Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

3 may 2018

Pulso familiar en las entrañas de El Corte Inglés....... Miguel Ángel Noceda

Dos frentes recrudecen el conflicto entre el presidente, Dimas Gimeno Álvarez, y sus primas, Marta y Cristina Álvarez Guill, hijas de Isidoro Álvarez.

El Corte Ingles
Dimas Gimeno, presidente de El Corte Inglés, con Marta y Cristina Álvarez Guill, consejeras del grupo, en 2015. EL PAÍS
Tensión máxima en El Corte Inglés.
 Las diferencias entre los dos bandos familiares siguen creciendo. El pulso entre el presidente, Dimas Gimeno, y sus primas, Marta y Cristina Álvarez Guill, hijas de Isidoro Álvarez, se libra en dos campos.
 Por un lado, el judicial, con la existencia de tres demandas, y una cuarta en curso, interpuestas por César y María Antonia Álvarez, tío y madre de Dimas y hermanos de Isidoro, contra sus sobrinas. 
Por otro, con la auditoría que la empresa ha encargado a EY sobre el departamento de seguridad por el posible uso fraudulento del cargo por parte del responsable de la misma, Juan Carlos Fernández-Cernuda Hidalgo.
La pelea entre las hijas y el sobrino de Isidoro Álvarez comenzó prácticamente el día siguiente de que muriera el carismático empresario en septiembre de 2014.
 El sobrino ocupó la presidencia porque así era el deseo de su tío y sus dos hijas entraron en el consejo de la empresa y en la Fundación Ramón Areces, principal accionista de El Corte Inglés (ECI) con el 37,39%, como patronas.
 Asimismo, la participación del 22% en ECI, canalizada a través de IASA (Isidoro Álvarez SA) quedó dividida en tres partes: cada una de sus dos hijas heredó algo más de una tercera parte (el 69% entre las dos). 
El resto se dividió entre los dos hermanos de Isidoro, con un 2% cada uno, y su sobrino Dimas, con un 3%. 
 En consecuencia, las hermanas tienen el control de esta firma patrimonial y junto a la Fundación superan con creces el 50% de los grandes almacenes.
 A su vez, Dimas y su familia, al estar en minoría, no pueden disponer de los dividendos que recibe IASA sin consentimiento de las dos hermanas, Marta y Cristina. 

Demandas pendientes

Ahí germina el primer conflicto.
 César y María Antonia, hermanos de Isidoro, han interpuesto sendas demandas, que recayeron en los juzgados 7 y 1 de lo Mercantil de Madrid, respectivamente, en las que reclaman la nulidad de la junta de IASA en la que se aprobó reducir el capital de 121 millones a 50.000 euros.
 También piden que se vuelva a la situación inicial, alegando que no fueron convocados a la junta, que se hizo antes de registrarse ante notario la presencia de ellos y que la reducción de capital les perjudica, algo que tendrá que aclararse en los juzgados. 
Existe otra demanda, en este caso civil, de María Antonia, en la que reclama cinco millones.
Según la demandante, Isidoro le había donado 10 millones, pero en el testamento definitivo se redujeron a cinco.
Las fuentes oficiales de El Corte Inglés han rechazado hacer comentarios al respecto.
 Sin embargo, en el entorno de las hermanas Marta y Cristina alegan que los albaceas de Isidoro Álvarez (el abogado Ramón Hermosilla; el secretario del consejo de ECI, Antonio Hernández-Gil, y el consejero Carlos Martínez Echevarría) recomendaron hacer la reducción y aseguran que el resto de socios de IASA lo firmó ante notario.
 Asimismo, afirman que existe una carta que adjuntó Echevarría en la que Isidoro rectifica su inicial donación pasando de 10 a cinco millones.
 También apuntan esas fuentes que en la herencia se incluyeron otros activos, como viviendas, que se quedaron los hermanos de Isidoro.
Esas fuentes se preguntan, además, por qué se ha esperado más de un año a presentar las demandas. 
A su juicio, se debe a que Gimeno ha perdido el poder, por un lado, y a que tanto este como su madre y su tío tienen que hacer frente al impuesto de sucesiones a la Comunidad de Madrid.
 Un pago que, en el mejor de los casos, estaría entre 17 y 21 millones.
 Las negociaciones con la Comunidad sobre el impuesto fueron las que retrasaron la presentación de las demandas, sostienen en el entorno de Gimeno. 

El recorte de poder de este, que se produjo en el consejo de octubre pasado, fue el segundo intento de descabalgarle y no será el último, según esas fuentes, aunque las fuentes cercanas a las hermanas niegan que se le quiera echar. 
En ese consejo se nombraron dos consejeros delegados, Víctor del Pozo y Jesús Nuño de la Rosa, quedando él como presidente no ejecutivo.
 Hubo quien apostó entonces que Gimeno arrojaría la toalla; lejos de eso, comenzó una actividad más dinámica, en la que ha incluido la participación en actos públicos.
 Precisamente, en febrero las hermanas le acusaron de no dejar trabajar a los consejeros delegados y de utilizar su puesto para promocionarse, además de instigar en las demandas presentadas por su tío y madre, según las fuentes citadas.
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El 31 de mayo está prevista la vista de la demanda de César Álvarez (la de su hermana, aunque está admitida a trámite, todavía no tiene fecha). 

 Pero antes, probablemente, se habrá celebrado consejo de administración de El Corte Inglés (ECI), en el que se espera que ya tengan los resultados de EY. Gimeno se ha quedado sin apoyos en el consejo. 


“Tengo todos los atentados grabados. Al final te sientes responsable, es inevitable”

Alfredo Pérez Rubalcaba analiza para EL PAÍS su etapa al frente del Ministerio del Interior en los últimos años de lucha contra ETA.

 
Alfredo Pérez Rubalcaba durante la entrevista. Vídeo:
“Desde el punto de vista vital, para mí ETA acabó el 20 de octubre del 2011, cuando la democracia derrotó a ETA”.
 Sin duda este fue uno de los días más importantes en la vida política de Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (2006-2011) y uno de los artífices del fin de la actividad de la banda armada.
 Aunque como él mismo reconoce "ese día también te vuelven a aparecer las víctimas y te preguntas ¿todo este sufrimiento para esto?”.
El que fue uno de los hombres más influyentes de la política española reciente, reconoce a este periódico que sus momentos más duros al frente de Interior fueron los atentados: 
"Me acuerdo de cada funeral, del olor de las flores, de los llantos y las caras de las madres y de las esposas, eso es lo peor porque al final siempre te sientes responsable, es inevitable". 
Ahora que ETA se disuelve definitivamente después de 43 años de actividad y 829 víctimas mortales, y que la escenificación del fin será este fin de semana en un acto en el País Vasco francés, Rubalcaba recuerda los intentos de acabar con la violencia por la vía del diálogo y también los fracasos de aquellas reuniones. "Siempre piensas que podías haber hecho más", asegura el exministro.

También hubo momentos reconfortantes como las buenas operaciones policiales que detuvieron a los últimos jefes militares de la banda terrorista:
 "Recuerdo muy bien la última rueda de prensa, iba con el General de Información de la Guardia Civil y ambos sabíamos que gracias a esas actuaciones de los Cuerpos de Seguridad del Estado aquella iba a ser la última gran rueda de prensa".
 Y así llega el final.
 ETA se queda sin capacidad de reacción y Batasuna se da cuenta de que la organización terrorista se ha convertido en un problema.
Para el político ahora toca pensar en el futuro de Euskadi, en los jóvenes y en recuperar la convivencia sobre un relato sin trampas: "Y el relato es muy sencillo, ETA fue una gente que mató mucho por imponer unas ideas supremacistas".

 

 

 

Las cosas que confunden a los españoles cuando llegan a Portugal

Por Rosa Cullell
y Javier Martín del Barrio  

 

Comer a las 12, besarse una vez, fumar en los restaurantes y la abundancia de 'doctores', entre las peculiaridades vecinales.

Los lisboetas aguantan en sus casitas de siempre junto a nuevos hoteles de cinco estrellas.
Los lisboetas aguantan en sus casitas de siempre junto a nuevos hoteles de cinco estrellas.
Seremos ibéricos, seremos latinos y vecinos, europeos y sureños, pero no somos tan iguales como algunos creen ni tan diferentes como otros piensan. 
Aunque entre Madrid y Lisboa apenas separe una hora de avión, las diferencias horarias, sociales y protocolarias son mayores.
La 'cobra' es habitual. A los españoles se les reconoce por su saludo, incluso antes de que hablen. 
Si dan dos besos, son españoles. 
En Portugal la costumbre es un solo beso, así que no se extrañe si le hacen la cobra con su segundo ósculo, fue sin querer, como David Bisbal.
Ni se come a las 3 ni se cena a las 11. Sí, en Portugal van como en Canarias, con una hora menos (ojo, en Azores son dos menos). Pero eso es casi lo de menos.
 Para cosas más prácticas, no ose almorzar a las tres de la tarde ni cenar a las 11; aquí se almuerza a partir de las 12 y se cena a partir de las 8.
 En ambos casos, sobre todo en el almuerzo, no más de una hora. Los relajados horarios españoles no se entienden. 
Aquí cuando se queda a mediodía, quiere decir a las 12, 'mediodía' no es un espacio de tiempo entre las 13 y las 15 horas. 

Cifuentes sería doctora aquí. Aunque la moda de inventarse títulos también hace furor en Portugal (recientemente dimitió el secretario general del PSD por eso), aquí cualquiera es doutor y doutora, al menos así son cumplimentados como forma de respetuoso saludo.
 Los formalismos, muy en desuso en España, en Portugal son la norma de conducta.
 Pero el uso extensivo del doctor que, originariamente se reservaba para los licenciados, ha hecho que el Colegio de Médicos se plantee su retirada y que sus colegiados sean llamados médicos para diferenciarse de la plebe doctora.
Señal de no orinar en la plaza Camões.
Señal de no orinar en la plaza Camões.
Fumar en los restaurantes, beber en la calle. La educación y los formalismos son sagrados en las relaciones personales y privadas, otra cosa son las costumbres practicadas en el espacio público.
 Ahí cada cual va a la suya.
 Fumar es habitual en los restaurantes. 
En Portugal rige la ley antitabaco que permite la convivencia de fumadores y no fumadores en espacios públicos.
 En teoría —como la primera ley española— hay que separar los espacios de unos y de otros; en la práctica la separación es una pegatina.
 Da igual que por en medio haya niños, se fuma siempre.
 También es habitual beber en la calle hasta altas horas de la madrugada en zonas como Bairro Alto, Cais de Sodré o Chiado. Las consecuencias son calles convertidas en basureros y urinarios públicos nocturnos.

Espantosos putos. Dos palabras para que las empleen Alfred y Amaia sin miedo a meter la pata durante su estancia en Eurovisión. Aunque español y portugués comparten muchas palabras, más incluso de las que creen —la geringonça, Gobierno portugués con apoyo de 4 partidos, en español es jerigonza—, hay otras que no significan lo mismo, sino todo lo contrario.
 Los famosos falsos amigos
Más de un escritor español ha quedado sorprendido cuando el presentador de su libro lo ha calificado de espantoso; que agradezca el elogio, pues significa que le pareció la obra 'maravillosa'.
 Con la misma naturalidad se emplea la palabra puto —aunque no su femenino— para hablar de los jóvenes.
 No tiene ninguna connotación peyorativa.
Mayores de 65 años, casa asegurada. La avalancha turística trae dinero y con él grandes ventajas, como la rehabilitación de palacios en las últimas, pero también un aumento de los precios de los alquileres, que provocan el desahucio de vecinos que no pueden asumir el aumento. 
Esto sucede especialmente en barrios humildes —pero con el mayor atractivo portugués— como Alfama y la Morería.
 Ancianos que nunca salieron del barrio tienen que irse de la casa que los vio nacer. 
 Una ley reciente ha cortado con ello. 
Mayores de 65 años, personas con minusvalías o con más de 25 años en la casa no pueden ser desalojados.
 En Lisboa, es posible vivir puerta con puerta con el Palácio del Governador de Belém —una noche 200 euros— y una humilde casita rosa —pintada por el propio hotel—, en donde la inquilina paga menos de dos euros al día (mensualidad de 50 euros). Son las cosas espantosas de Lisboa.


 

 

Alma Guillermoprieto, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2018

El jurado considera que la periodista mexicana "representa los mejores valores del periodismo en la sociedad contemporánea con una escritura clara, rotunda y comprometida".

La periodista mexicana Alma Guillermoprieto. ATLAS-QUALITY
La periodista Alma Guillermoprieto (México, 1949) ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2018. Guillermoprieto estudió danza, actividad a la que se dedicó profesionalmente hasta 1973. 
Como reportera inició su carrera cubriendo para The Guardian la revolución sandinista en la Nicaragua de los setenta y más tarde se pasó al Washington Post, periódico estadounidense en el que reveló la masacre del Mozote en El Salvador. 
El jurado ha alabado a la periodista por su escritura "clara, rotunda y comprometida", con la que ha sabido tender "puentes en todo el continente americano" y su "con enorme coraje, también en el ámbito de la comunicación anglosajona". 
 El galardón reconoce la larga "trayectoria profesional y su profundo conocimiento de la compleja realidad de Iberoamérica" de esta escritora, periodista y profesora que "con una escritura clara, rotunda y comprometida,  representa los mejores valores del periodismo en la sociedad contemporánea", concluye el acta del jurado.
También ha colaborado con EL PAÍS, NewsweekThe Washington Post o New Yorker y ha recogido en libros fundamentales del periodismo contemporáneo algunos de sus más célebres trabajos. En 2017 se le concedió el Premio Ortega y Gasset a toda su trayectoria. 
El jurado destacó su capacidad para hacer un periodismo de alcance internacional, “con el que ha sabido transmitir las complejidades de la realidad latinoamericana en general y de su país en particular”. Además es un miembro destacado de la Fundación para el Nuevo periodismo fundada por García Márquez.

"Yo sigo pensando que nuestro papel es ser el espacio donde la gente recibe la información necesaria para entender, el espacio donde la gente puede sentarse a reflexionar, el lugar donde nosotros ayudamos a la reflexión con información que no se percibe sólo con una imagen", comentaba hace dos años en una entrevista.
Como tantos otros periodistas, Guillermoprieto tiene gusto por analizar la realidad de su oficio.
 Solo que en ella ese análisis se carga de experiencia y lucidez.
 Si en 2009 aseguraba en otra entrevista a EL PAÍS que sentía que el periodismo se estaba acabando como oficio, siete años después hacía este análisis del estado de la cuestión:
 "El periodismo hoy se parece al burrito de Winnie the Pooh. “Ese burro de peluche está deprimido siempre y siempre piensa que lo peor es lo que va a ocurrir y que nada bueno va a pasar.
 Y yo pienso que el periodismo, ahora, se parece a ese burrito Igor, que anda permanentemente triste por la vida”.