Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

11 feb 2018

El mercado ataca de nuevo..............................Juan José Millás.....








El mercado ataca de nuevo

ESE AMONTONAMIENTO que ven, ese desorden, esa barahúnda, esos fardos cargados a la espalda de unos bultos, esa indiscriminación, esa falta de individualidad, todo ese revuelto, en fin, todo ese hacinamiento tan cruel como parece, es mera biología al servicio de una economía animalizada, en la que resultaría imposible hallar trazas de pensamiento racional. 
Los volúmenes de debajo corresponden a otros tantos cuerpos de mujeres que cada día atraviesan la frontera de Marruecos con Ceuta para adquirir bienes que, embutidos en las mallas, trasladan luego a Marruecos para revenderlos con un margen de beneficio equis.

Juan José Millás 
Cada día de sus vidas, estas mujeres madrugan para hacer cola a las puertas del Tarajal, pues así es como se conoce esta frontera cuya actividad evoca la de un hormiguero. 
Observen, si no, la relación entre el tamaño de los cuerpos y el de los fardos para entender por qué el valor de estos seres humanos está calculado en función de sus capacidades biológicas, es decir, a partir de los kilos que sean capaces de pasar por el estrecho agujero de reloj de arena (el reloj de arena de la Muerte) que une el primer mundo con el tercero.
Como es lógico, de vez en cuando, y dada la desproporción brutal entre la cantidad de porteadoras y las estrecheces de los ojales fronterizos, se producen avalanchas en las que perecen dos o tres o cinco porteadoras de las que ni siquiera llegamos a saber sus nombres porque a lo mejor ni lo tienen. 
 ¿Duro? Pues la verdad, sí, pero, como decía uno de los cerebros más brillantes de su generación, es el mercado, amigo. 

Dos pasos para atrás o para delante.............................Rosa Montero...

Parece que se ha alcanzado un punto de hastío nunca visto con respecto a los comportamientos discriminatorios. Como si hubiéramos dicho: basta ya.

En los últimos años de la dictadura, cuando muchos antifranquistas éramos de algún modo compañeros de viaje del PCE, porque eran la mar de laboriosos y estaban metidos en todas partes, desde los colegios profesionales a los movimientos vecinales, recuerdo que a menudo la gente citaba unas palabras de Lenin que eran el título de uno de sus libros: “Un paso adelante, dos pasos atrás”.
 La frase se mencionaba como si fuera una perla de sabiduría estratégica que nos mostraba la manera en que la causa de la izquierda debía avanzar.
 Confieso que a mí aquello me dejaba perpleja; nunca pude entender de qué manera podía avanzar la causa de la izquierda o cualquier causa, en fin, si uno daba dos pasos para atrás por cada paso en la dirección correcta, salvo que le diéramos la vuelta a la Tierra al estilo cangrejo.
 Pero yo era muy joven y estaba segura, con razón, de mi gran ignorancia, así que nunca dije nada.
Las últimas semanas he recordado ese lema mientras veía cómo se iba construyendo la reacción social contra el pequeño avance feminista. 
Quiero decir que, cuando estalló el fuego de las denuncias por acoso, todo el mundo parecía estar horrorizado y a favor, como si el planeta entero se hubiera caído de un guindo.
 Pero luego, como era inevitable, empezó a estructurarse la ofensiva en contra.
 La historia y la sociedad siempre se mueven de este modo; cada cambio importante origina una respuesta retrógrada; cada avance, una añoranza de involución.
 Por ejemplo, en el siglo XX creció la democracia (decenas de países entraron en este sistema), se fortaleció el laicismo y se potenciaron los organismos supranacionales como la UE; pero todo eso se ha visto contestado por la creciente nostalgia totalitaria, por el aumento de los fanatismos religiosos y por el auge de los nacionalismos.
 Y, como el progreso no es inevitable, es decir, las cosas no mejoran obligatoriamente, pues a estas alturas no sabemos si al final acabaremos dando dos pasos hacia delante y uno hacia atrás, que es lo que yo espero, o caeremos por desgracia en la frase de Lenin y terminaremos en las antípodas. 

Un perfecto ejemplo de respuesta reaccionaria es la carta de las intelectuales francesas; primero, porque está firmada por mujeres, demostrando lo que siempre digo, que el machismo es una ideología en la que se nos educa a todos y que también nosotras lo practicamos;
 pero, sobre todo, por su falacia al intentar confundir la agresión y la humillación con el cortejo amoroso.
 Seguro que hay denuncias exageradas o falsas dentro del aluvión de los últimos meses, ¡segurísimo! 
Los humanos somos así.
 Pero ya están los jueces para dirimir eso. 
Lo importante de lo que ha sucedido en 2017 es que la sociedad ha subido un escalón en el reconocimiento de la realidad. 
Hemos dejado de considerar normal una permisividad sexista que amparaba cosas como esas repugnantes cenas del club de beneficencia inglés, por ejemplo, en las que la élite de la sociedad británica metía mano a las azafatas, que estaban obligadas por contrato a llevar bragas negras a juego con la minifalda.
Y no sólo eso: parecería que la sociedad ha alcanzado en estos últimos meses un punto de hastío antes nunca visto con respecto a los comportamientos discriminatorios.
 Como si muchas (y muchos) hubiéramos dicho: basta ya.
 Por ejemplo, basta ya de actitudes como la de Rajoy, cuando, preguntado por medidas para reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres (en España, según Eurostat, es de 14,9%; otras fuentes la dan más alta), contestó: “No nos metamos en eso”. Imaginen por un momento que estuviéramos hablando de una desigualdad salarial entre blancos y negros y que respondiera algo así: lo hubieran masacrado.
 Pues bien, eso es lo que tenemos que hacer: despellejarlo. Lo que está cambiando, en fin, son nuestras tragaderas ante la obviedad de las injusticias, ante la bazofia del machismo. 
Y por cierto: todo esto no es un tema de mujeres, no es algo que nos interese sólo a nosotras.
 La deconstrucción del sexismo cambia profundamente el modelo social y por tanto las vidas de los hombres y de las mujeres.
 Es una causa que nos implica a todos.
 Apoyemos y empujemos, para que los dos malditos pasos sean hacia delante.  


Ojo con la barra libre.........................................Javier Marías.

Dar crédito a las víctimas por el hecho de presentarse como tales es abrir la puerta a las venganzas, las calumnias y los ajustes de cuentas.

MUJERES VIOLADAS, acosadas, manoseadas sin su consentimiento, todo eso existe y ha existido siempre, por desdicha. Que haya una rebelión contra ello no puede ser sino bueno. 
Pero hay demasiadas cosas buenas que hoy se convierten rápidamente en regulares, mediante la exageración y la exacerbación y la anulación de los matices y grados. 
El estallido se produjo con el caso Weinstein, cuyas prácticas son viejas como el mundo. 
Ya hacia 1910 se acuñó la expresión “couch casting” (“casting del sofá”), para referirse a las pruebas a que los productores de Hollywood y Broadway sometían a menudo a las aspirantes a actrices (o a los aspirantes, según los gustos).
 En el despacho solía haber un sofá bien a mano, para propósitos evidentes.
 La costumbre me parece repugnante por parte de esos productores (como me lo parece la de cualquier individuo poderoso), pero en ella no había violencia.
 Se producía una forma de transacción, a la que las muchachas podían negarse; y una forma de prostitución menor y pasajera, si aceptaban.
“A cambio de que este cerdo se acueste conmigo, consigo un papel, iniciar mi carrera”.
 Pensar que la única razón por la que se nos dan oportunidades es nuestro manifiesto talento, es pensar con ingenuidad excesiva (ocurre a veces, pero no siempre). 
Con frecuencia hay transacciones, compensaciones, pactos, beneficios mutuos que entran en juego.
 La índole de algunos es repulsiva, sin duda, pero cabe responder “No” a tales proposiciones.
 Y tampoco hay que olvidar que no han sido pocas las mujeres que han buscado y halagado al varón viejo, rico y feo, famoso y desagradable, poderoso y seboso, exclusivamente por interés y provecho.
 No hay que recurrir a nombres para recordar la considerable cantidad de mujeres jóvenes y atractivas que se han casado con hombres decrépitos no por amor precisamente, ni por deseo sexual tampoco.
 Ahora el movimiento MeToo y otros han establecido dos pseudoverdades: a) que las mujeres son siempre víctimas; b) que las mujeres nunca mienten.  

En función de la segunda, cualquier varón acusado es considerado automáticamente culpable.
 Esta es la mayor perversión imaginable de la justicia, la que llevaron a cabo la Inquisición y los totalitarismos, el franquismo y el nazismo y el stalinismo y el maoísmo y tantos otros.
 En vez de ser el denunciante quien debía demostrar la culpa del denunciado, era éste quien debía probar su inocencia, lo cual es imposible.
 (Si a mí me acusan de haber acuchillado a una anciana en el Retiro, y la mera acusación se da por cierta, yo no puedo demostrar que no lo hice, salvo que cuente con coartada clara.)
 De hecho, en esta campaña, se ha prescindido hasta del juicio.
 Las redes sociales (manipuladas) se han erigido en jurados populares, son la misma muchedumbre que exigió la ejecución de Jesús y la liberación de Barrabás en su día. 
Tal vez sean culpables, pero basta con la acusación, y el consiguiente linchamiento mediático, para que Spacey o Woody Allen o Testino pierdan su trabajo y su honor, para que pasen a ser apestados y se les arruine la vida.
 La justificación de estas condenas express es que las víctimas no pueden aportar pruebas de lo que sostienen, porque casi siempre estaban solas con el criminal cuando tuvieron lugar la violación o el abuso y no hay testigos. 
Es verdad, pero eso (los delincuentes ya procuran que no los haya) les ha sucedido a todas las víctimas, a las de todos los crímenes, y por eso muchos han quedado impunes.
 Mala suerte. ¿Cuántas veces no hemos visto películas en las que alguien se desvive por conseguir pruebas o una confesión con añagazas, porque sin ellas es palabra contra palabra y perderían el juicio? 
Así está montada la justicia en los Estados de Derecho, con garantías; no así en las dictaduras.
 Por eso me ha sorprendido leer editoriales y “acentos” en este diario en los que se afirmaba que las injusticias derivadas de todo este movimiento eran “asumibles” y cosas por el estilo.
 Es algo que contraviene todos los argumentos que, desde Beccaria en el siglo XVIII, si no antes, han abogado por la abolición de la pena de muerte.
 La idea de los defensores de la libertad, la razón y los derechos humanos ha sido justamente la contraria: 
 “Antes queden sin castigo algunos criminales que sufra un solo inocente la injusticia de la prisión o la muerte”. 
Ahora se propugna lo opuesto. Si la falta de pruebas contra los acusados se extendiera a otros delitos, y aquéllos dependieran de las volubles masas, se acabaría la justicia.
Dar crédito a las víctimas por el hecho de presentarse como tales es abrir la puerta a las venganzas, las revanchas, las calumnias, las difamaciones y los ajustes de cuentas.
 Las mujeres mienten tanto como los hombres, es decir, unas sí y otras no.
 Si se les da crédito a todas por principio, se está entregando un arma mortífera a las envidiosas, a las despechadas, a las malvadas, a las misándricas y a las que simplemente se la guardan a alguien. Podrían inventar, retorcer, distorsionar, tergiversar impunemente y con éxito.
 El resultado de esta “barra libre” es que las acusaciones fundadas y verdaderas —y a fe mía que las hay a millares— serán objeto de sospecha y a lo peor caerán en saco roto, haya o no pruebas. Eso sería lo más grave y pernicioso. 
No sé señor Marías, creo que se ha metido usted en un charco que le traerá consecuencias no muy buenas.......
Efectivamente en este mundo traidor no tiene porqué ser verdad lo que cuentan o contamos las mujeres, pero los hombres matan, violan y no siempre por dar un papelito en su película, sino porque son Asesinos.

10 feb 2018

El nuevo (indignante) manual de la esposa perfecta...........Sarah Palanques Tost

mujer 

Las relaciones de pareja son uno de los objetos de estudio al que más horas dedican investigadores de todo el mundo.
 ¿Qué cualidades se necesitan para que una relación sea duradera, satisfactoria y plena? La respuesta muy a menudo nos viene dada en clave heterosexual y masculina.
La ciencia, en algunas ocasiones, parece tener una cierta tendencia a estudiar características y valores en las mujeres que bien pudieran tener los hombres y que poco o nada tienen que ver con el género.
 En este sentido la periodista científica Angela Saini, explica en su libro Inferior que "desde la inteligencia hasta la emoción, durante siglos la ciencia nos ha dicho que los hombres y las mujeres son fundamentalmente diferentes.
Pero esta no es toda la historia" en realidad, según Saini "la ciencia ha maltratado a las mujeres".
En la literatura científica se puede encontrar toda clase de estudios: sobre preferencias masculinas y también sobre preferencias femeninas.
 Entre los primeros, no es difícil descubrir algunos ejemplos de machismo más o menos disimulado.
 Analizar cómo de largas han de ser nuestras piernas para que resulten atractivas o determinar el tamaño ideal de pecho son solo un par de ejemplos algo obvios e infantiles ¿verdad?

Pero ¿qué pasa cuándo los estudios ensalzan otro tipo de cualidades como la bondad o la paciencia?
 Pues en muchas ocasiones no nos damos cuenta que estamos ante una situación que se conoce como "patriarcado de consentimiento" explica Mercedes Cano, coach especialista en igualdad.
 "El patriarcado es muy hábil y se adapta muy bien a lo que necesita y en vez de decirte que tú no eres capaz de hacer algo lo que hace es alabarte, esto se conoce como machismo sutil", sigue Cano.
 Precisamente de machismo sutil se nutre la siguiente compilación de estudios científicos que pretenden escribir el ABCD de la esposa perfecta. Los revisamos:






mujer 

Búsquese un marido mayor que usted 
Idealmente debería usted tener entre 2 y 4 años menos que su esposo.
 Así lo confirma un estudio publicado en el Journal of Sex Research, en el que se revela que los hombres están más satisfechos con sus relaciones y vidas sexuales cuando sus parejas son de 2 a 4 años más jóvenes que ellos.
 Nada que objetar contra esta observación, pero ¿dónde está la verdadera necesidad de medir nuestra edad matrimonial óptima?
Si usted ya está en edad postmenopáusica entonces olvídese de ser la mujer de nadie, o ¿a caso no ha leído el estudio de impacto mundial publicado en PLOS Computational Biology que reveló que las mujeres mayores se vuelven infértiles porque los hombres no las encuentran atractivas?
 Efectivamente, estos resultados gozaron de gran aceptación en la comunidad científica a pesar de que desde un punto de vista de biología evolutiva se sabe que el mecanismo es precisamente el contrario.
Tal y como explicó el Dr. Maxwell Burton-Chellew, biólogo de la Universidad de Oxford en declaraciones a The Telegraph "los hombres sienten menos atracción sexual por las mujeres posmenopáusicas porqué ya no pueden tener hijos y no al revés". Es decir, que en ningún caso la falta de deseo del hombre hacia la mujer nos conduce a un camino de no retorno hacia el climaterio.

  • mujer
    1Las relaciones de pareja son uno de los objetos de estudio al que más horas dedican investigadores de todo el mundo. ¿Qué cualidades se necesitan para que una relación sea duradera, satisfactoria y plena? La respuesta muy a menudo nos viene dada en clave heterosexual y masculina.
    La ciencia, en algunas ocasiones, parece tener una cierta tendencia a estudiar características y valores en las mujeres que bien pudieran tener los hombres y que poco o nada tienen que ver con el género. En este sentido la periodista científica Angela Saini, explica en su libro Inferior que "desde la inteligencia hasta la emoción, durante siglos la ciencia nos ha dicho que los hombres y las mujeres son fundamentalmente diferentes. Pero esta no es toda la historia" en realidad, según Saini "la ciencia ha maltratado a las mujeres".
    En la literatura científica se puede encontrar toda clase de estudios: sobre preferencias masculinas y también sobre preferencias femeninas. Entre los primeros, no es difícil descubrir algunos ejemplos de machismo más o menos disimulado. Analizar cómo de largas han de ser nuestras piernas para que resulten atractivas o determinar el tamaño ideal de pecho son solo un par de ejemplos algo obvios e infantiles ¿verdad?
    Pero ¿qué pasa cuándo los estudios ensalzan otro tipo de cualidades como la bondad o la paciencia? Pues en muchas ocasiones no nos damos cuenta que estamos ante una situación que se conoce como "patriarcado de consentimiento" explica Mercedes Cano, coach especialista en igualdad. "El patriarcado es muy hábil y se adapta muy bien a lo que necesita y en vez de decirte que tú no eres capaz de hacer algo lo que hace es alabarte, esto se conoce como machismo sutil", sigue Cano. Precisamente de machismo sutil se nutre la siguiente compilación de estudios científicos que pretenden escribir el ABCD de la esposa perfecta. Los revisamos:
  • mujer
    2Búsquese un marido mayor que usted Idealmente debería usted tener entre 2 y 4 años menos que su esposo. Así lo confirma un estudio publicado en el Journal of Sex Research, en el que se revela que los hombres están más satisfechos con sus relaciones y vidas sexuales cuando sus parejas son de 2 a 4 años más jóvenes que ellos. Nada que objetar contra esta observación, pero ¿dónde está la verdadera necesidad de medir nuestra edad matrimonial óptima?
    Si usted ya está en edad postmenopáusica entonces olvídese de ser la mujer de nadie, o ¿a caso no ha leído el estudio de impacto mundial publicado en PLOS Computational Biology que reveló que las mujeres mayores se vuelven infértiles porque los hombres no las encuentran atractivas? Efectivamente, estos resultados gozaron de gran aceptación en la comunidad científica a pesar de que desde un punto de vista de biología evolutiva se sabe que el mecanismo es precisamente el contrario.
    Tal y como explicó el Dr. Maxwell Burton-Chellew, biólogo de la Universidad de Oxford en declaraciones a The Telegraph "los hombres sienten menos atracción sexual por las mujeres posmenopáusicas porqué ya no pueden tener hijos y no al revés". Es decir, que en ningún caso la falta de deseo del hombre hacia la mujer nos conduce a un camino de no retorno hacia el climaterio.
  • mujer

 Ríale sus gracias 
Así lo explica un estudio realizado en el Westfield State College, EE.UU, que afirma que los hombres se sienten más atraídos por las mujeres que se ríen de sus bromas
. Eric Bressler coautor del estudio aconseja a las mujeres que "si usted no está interesada en un hombre, entonces no se ría de sus bromas".
"El hecho de que una persona, hombre o mujer, ría constantemente las gracias a otra, valida siempre sus actitudes, le refuerza su forma de ser y como resultado eleva su autoestima.
 Tener constantemente una persona que desde la subordinación incondicional aplauda, suele generar placer" explica Carmen Espinosa Pintos psicóloga especialista en perspectiva y violencia de género. El problema está en que "socialmente se olvidan las palabras subordinación e incondicional implícitas en este atractivo", especialmente cuando nacen de clichés como el de la mujer que ríe las gracias. Sin estos estereotipos "no existirían esas pautas de comportamiento y las consecuencias nefastas que generan en nuestra sociedad" concluye la psicóloga.


  • mujer
    1Las relaciones de pareja son uno de los objetos de estudio al que más horas dedican investigadores de todo el mundo. ¿Qué cualidades se necesitan para que una relación sea duradera, satisfactoria y plena? La respuesta muy a menudo nos viene dada en clave heterosexual y masculina.
    La ciencia, en algunas ocasiones, parece tener una cierta tendencia a estudiar características y valores en las mujeres que bien pudieran tener los hombres y que poco o nada tienen que ver con el género. En este sentido la periodista científica Angela Saini, explica en su libro Inferior que "desde la inteligencia hasta la emoción, durante siglos la ciencia nos ha dicho que los hombres y las mujeres son fundamentalmente diferentes. Pero esta no es toda la historia" en realidad, según Saini "la ciencia ha maltratado a las mujeres".
    En la literatura científica se puede encontrar toda clase de estudios: sobre preferencias masculinas y también sobre preferencias femeninas. Entre los primeros, no es difícil descubrir algunos ejemplos de machismo más o menos disimulado. Analizar cómo de largas han de ser nuestras piernas para que resulten atractivas o determinar el tamaño ideal de pecho son solo un par de ejemplos algo obvios e infantiles ¿verdad?
    Pero ¿qué pasa cuándo los estudios ensalzan otro tipo de cualidades como la bondad o la paciencia? Pues en muchas ocasiones no nos damos cuenta que estamos ante una situación que se conoce como "patriarcado de consentimiento" explica Mercedes Cano, coach especialista en igualdad. "El patriarcado es muy hábil y se adapta muy bien a lo que necesita y en vez de decirte que tú no eres capaz de hacer algo lo que hace es alabarte, esto se conoce como machismo sutil", sigue Cano. Precisamente de machismo sutil se nutre la siguiente compilación de estudios científicos que pretenden escribir el ABCD de la esposa perfecta. Los revisamos:
  • mujer
    2Búsquese un marido mayor que usted Idealmente debería usted tener entre 2 y 4 años menos que su esposo. Así lo confirma un estudio publicado en el Journal of Sex Research, en el que se revela que los hombres están más satisfechos con sus relaciones y vidas sexuales cuando sus parejas son de 2 a 4 años más jóvenes que ellos. Nada que objetar contra esta observación, pero ¿dónde está la verdadera necesidad de medir nuestra edad matrimonial óptima?
    Si usted ya está en edad postmenopáusica entonces olvídese de ser la mujer de nadie, o ¿a caso no ha leído el estudio de impacto mundial publicado en PLOS Computational Biology que reveló que las mujeres mayores se vuelven infértiles porque los hombres no las encuentran atractivas? Efectivamente, estos resultados gozaron de gran aceptación en la comunidad científica a pesar de que desde un punto de vista de biología evolutiva se sabe que el mecanismo es precisamente el contrario.
    Tal y como explicó el Dr. Maxwell Burton-Chellew, biólogo de la Universidad de Oxford en declaraciones a The Telegraph "los hombres sienten menos atracción sexual por las mujeres posmenopáusicas porqué ya no pueden tener hijos y no al revés". Es decir, que en ningún caso la falta de deseo del hombre hacia la mujer nos conduce a un camino de no retorno hacia el climaterio.
  • mujer
    3Ríale sus gracias Así lo explica un estudio realizado en el Westfield State College, EE.UU, que afirma que los hombres se sienten más atraídos por las mujeres que se ríen de sus bromas. Eric Bressler coautor del estudio aconseja a las mujeres que "si usted no está interesada en un hombre, entonces no se ría de sus bromas".
    "El hecho de que una persona, hombre o mujer, ría constantemente las gracias a otra, valida siempre sus actitudes, le refuerza su forma de ser y como resultado eleva su autoestima. Tener constantemente una persona que desde la subordinación incondicional aplauda, suele generar placer" explica Carmen Espinosa Pintos psicóloga especialista en perspectiva y violencia de género. El problema está en que "socialmente se olvidan las palabras subordinación e incondicional implícitas en este atractivo", especialmente cuando nacen de clichés como el de la mujer que ríe las gracias. Sin estos estereotipos "no existirían esas pautas de comportamiento y las consecuencias nefastas que generan en nuestra sociedad" concluye la psicóloga.
  • mujer

 Nada de mentirijillas, ¿eh? 
Un estudio cuyos resultados se publicaron en el Journal of Research in Personality reveló que las personas a las que se les atribuye la palabra "honesto" parecen estar más en forma, en mejor estado de salud y con una cara más amable, femenina y atractiva. Una de las conclusiones del estudio es que los hombres prefieren tener una mujer honesta cuando se trata de establecer una relación de pareja a largo plazo.
¿Por qué de nuevo se concluyen los datos en clave sexista? ¿Por qué a ellos se les perdona la honestidad? Carmen Espinosa Pintos nos cuenta que en este caso "vemos la diferencia de rasero ante una misma cualidad (…) Si pensamos en la palabra honestidad, solemos relacionarla con bondad o sinceridad. Debido a los estereotipos generados por el modelo social, dependiendo de si es hombre o mujer a quien asociemos esta palabra, desgraciadamente el resultado es desigual. En base a estos clichés se espera que las mujeres sean buenas.
 No es que de los hombres se espere lo contrario, pero tener picardía en ellos está asociado a inteligencia, adaptabilidad al contexto. Es curioso que, siendo la misma cualidad, en las mujeres tener picardía o pensar en su propio interés se asocie con ser egoístas, con no ser buenas".

 ¿Qué es más importante el físico o la personalidad? Esta misma pregunta se hicieron un grupo de investigadores al desarrollar  un experimento  en el que se examinó la influencia de la personalidad sobre las percepciones del atractivo físico. A una muestra de 2.157 estudiantes universitarios les fueron asignados aleatoriamente grupos de personas a los que tenían que evaluar y decir quiénes les parecían más atractivos. De algunos disponían información sobre su personalidad y de otros no.   Los resultados fueron sorprendentes:  los estudiantes que recibieron información sobre la personalidad de los sujetos que estaban evaluando consideraron atractivas a personas de distintas tallas . Un espectro mucho mayor que cuando no fueron informados de la personalidad del sujeto. Estos resultados sugieren que las señales no físicas influyen en la percepción de la belleza física... y características como la amabilidad o la asertividad nos convierten en personas atractivas ¿Personas he dicho? Disculpe, en mujeres atractivas. Se me olvidó explicar que los 2.157 evaluadores eran varones analizando a mujeres y así saber de una vez por todas como nos tenemos que comportar.   Anote: buena, comprensiva, dicharachera… pero sin pasarse. ¡Que la frescura no sobrepase el decoro! Para Espinosa Pintos si se consiguiera un cambio en el modelo social se haría palpable que todas estas cualidades "son de las personas y no de un género determinado".  
Sea amable y asertiva 
¿Qué es más importante el físico o la personalidad? Esta misma pregunta se hicieron un grupo de investigadores al desarrollar un experimento en el que se examinó la influencia de la personalidad sobre las percepciones del atractivo físico. A una muestra de 2.157 estudiantes universitarios les fueron asignados aleatoriamente grupos de personas a los que tenían que evaluar y decir quiénes les parecían más atractivos.
De algunos disponían información sobre su personalidad y de otros no.
Los resultados fueron sorprendentes: los estudiantes que recibieron información sobre la personalidad de los sujetos que estaban evaluando consideraron atractivas a personas de distintas tallas. Un espectro mucho mayor que cuando no fueron informados de la personalidad del sujeto. Estos resultados sugieren que las señales no físicas influyen en la percepción de la belleza física... y características como la amabilidad o la asertividad nos convierten en personas atractivas ¿Personas he dicho?
 Disculpe, en mujeres atractivas. Se me olvidó explicar que los 2.157 evaluadores eran varones analizando a mujeres y así saber de una vez por todas como nos tenemos que comportar.
Anote: buena, comprensiva, dicharachera… pero sin pasarse. ¡Que la frescura no sobrepase el decoro! Para Espinosa Pintos si se consiguiera un cambio en el modelo social se haría palpable que todas estas cualidades "son de las personas y no de un género determinado".
mujer 
Deje sus neurosis dentro del armario Lo que un hombre buscará en usted es que sea “estable” antes que neurótica. Y no, no lo dice un estudio victoriano (cuyas mujeres de la época vivieron bajo la carga de los estereotipos sexuales y a las que se les atribuía un sinfín de enfermedades nerviosas). Lo dice un estudio de 2015 de Psychology, en el que además aclaran que si es usted extrovertida, atlética e inteligente mejor que mejor.
En el estudio se encuestó a 158 hombres con una edad promedio de 24.5 años que tuvieron que calificar a 16 mujeres hipotéticas para su idoneidad como parejas a largo plazo. Mercedes Cano explica que el sesgo sexista en este tipo de estudios es muy útil para el sistema patriarcal ya que "con este mecanismo se induce a las mujeres a pensar que una determinada forma de actuar les corresponde por el mero hecho de ser mujer".