Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

4 dic 2017

El expresidente del Congreso Manuel Marín muere a los 68 años

El político socialista negoció la entrada de España en la UE.


  • La entrada de España en la Unión Europea se resume en la estampa de Manuel Marín (Ciudad Real, 1949), por entonces un joven negociador treinteañero, durmiendo en un despacho de Bruselas. 
    Era marzo de 1985. Dos meses después, Marín sería uno de los artífices de lo imposible: la entrada de España en el exclusivo club de la por entonces Comunidad Económica Europea. 
    La actual Unión Europea. El político del PSOE, que entre otros cargos también fue presidente del Congreso entre 2004 y 2008 durante el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ha fallecido este lunes, alrededor de las 19.00, víctima del cáncer.
     Contaba 68 años. "Día triste para todos los socialistas. Nos ha dejado Manuel Marín, un hombre de gran talla política y humana. Nuestro cariño y afecto para toda su familia", ha lamentado el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en su cuenta de Twitter.
     La capilla ardiente se instalará este martes en el Congreso. 
    A falta de cerrar los horarios, no será antes del mediodía.

 

El hombre al que la ejecutiva federal del PSOE definió como “un gran referente del socialismo español” y "un gran europeísta" llevaba diez años retirado de la política. 
A finales de 2007, cuando todavía presidía el Parlamento, anunció su retirada una vez terminara la legislatura. 
 Fue nombrado presidente de la Cámara Baja por 202 votos de un total de 349 votos posibles.

Casado y con dos hijas, la trayectoria de Marín está ligada a Europa. 
Se licenció en Derecho por la Universidad Complutense y diplomó en Derecho Comunitario por la Universidad de Nancy (Francia). También obtuvo el Certificado de Altos Estudios Europeos del Colegio de Europa en Brujas (Bélgica).
 Fue precisamente durante su estancia en Bélgica cuando contactó con el PSOE, partido en el que ingresó en 1974.
De vuelta en España trabajó en el Departamento de Relaciones Internacionales del PSOE. 
Al poco tiempo resultó elegido diputado por primera vez en la legislatura Constituyente (1977-1979) y revalidó su acta de diputado en las dos siguientes (1979-1986).
 Repetiría en la Cámara Baja entre 2000 y 2008. 
En 1982 fue nombrado secretario de Estado de Relaciones con las Comunidades Europeas en el Ejecutivo de Felipe González. 
El gran reto que afrontó fue encabezar el equipo encargado de las negociaciones que culminaron con la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea el 12 de junio de 1985 .

Manuel Marín, secretario de Estado para las Relaciones con las Comunidades Europeas, descansa en su despacho, durante las negociaciones de integración en la CEE. 
Manuel Marín, secretario de Estado para las Relaciones con las Comunidades Europeas, descansa en su despacho, durante las negociaciones de integración en la CEE.
No dejaría Bruselas, la capital comunitaria, hasta finales de la década siguiente.
 Entre 1986 y 1999 fue vicepresidente de la Comisión Europea. 
También fue comisario de Asuntos Sociales, Educación y Empleo de 1986 a 1988, cartera desde la que impulsó el programa de intercambio de estudiantes universitarios Erasmus, uno de los hitos del proyecto comunitario.
Tras su retiro presidía la Fundación Iberdrola, tarea que compaginaba con la docencia como profesor en la Universidad de Alcalá de Henares.D.E.P.

La rotunda respuesta de Ana Rosa Quintana a María Teresa Campos

M. Queijo 

La veterana periodista aprovechó su entrevista con Risto Mejide para ajustar cuentas del pasado con su compañera de cadena.

 

 Compañeras de cadena, pero rivales. 
Así podría definirse la relación entre María Teresa Campos y Ana Rosa Quintana, una rivalidad que aunque muchos creían enterrada, parece que está más viva que nunca.
 Y para muestra algunos de los dardos envenenados que la María Teresa Campos envío desde el sofá de Chester junto a Risto Mejide, que se frotaba las manos ante la sinceridad de la veterana periodista.
 «Yo te puedo querer mucho, pero te digo que firmaste el contrato antes de que yo me fuera», dijo refiriéndose al momento en el que Telecinco fichó a Ana Rosa Quintana (que hasta aquel momento trabajaba en Antena 3), para sustituirla en la parrilla matutina.
Risto Mejide, siempre al quite, le recordó las pullas que se lanzaron tras la vuelta de María Teresa Campos a Telecinco, cadena de la que asegura que se arrepintió de irse.
 Eran unos momentos difíciles de mi vida. 
Yo le reprochaba que el que de verdad es compañero trata de echarte un capote porque yo nunca he consentido que nadie habla mal de una persona en mi programa teniendo el otro el suyo», recordaba.
 «Te estoy contando los años porque ese día, de ese programa, tú me dijiste 'yo no voy a estar el tiempo que llevas tú en televisión'. Mi programa duró 8 años o 9, pero yo estoy haciendo la diferencia para ver lo que le queda a ella», soltó la veterana comunicadora. «Ana y yo nos queremos, pero una cosa no quita la otra», apostillaba. 
 
Aunque Ana Rosa Quintana se adelantó a la entrevista de María Teresa Campos (cuyos avances ya había visto en las promociones de Cuatro), y avisó a la periodista malagueña ya el viernes:
 «Si tú quieres a una persona, no aireas cosas que no son bonitas. Cuanto más remueves, más huele.
 Tengo la conciencia tranquila».
Pero aunque Ana Rosa Quintana pretendía no entrar en polémica con María Teresa Campos, las preguntas sobre la entrevista de la presentadora con sus continuas referencias a ella, eran previsibles. En un acto público al que acudió hace poco, Ana Rosa Quintana ha intentado restar importancia a las declaraciones de María Teresa Campos.
 Aunque aseguraba que no había visto la entrevista, ha terminado por hablar de ella, según recoge Europa Press. «las cosas de hace 20 años son de hace 20 años y no tengo ningún interés, yo admiro mucho a Teresa, la quiero mucho y todo lo que haga me parece bien», aseguraba.

Y pese a que no quería entrar en controversia, terminaba por hacerlo de lleno y responder a las contundentes declaraciones de María Teresa Campos.
 Eso sí, reiteraba que ella nunca se sentaría junto a Risto Mejide y añadía que: «Cada una sabe por qué se sienta, por eso yo no me siento nunca en ese tipo de entrevistas». E intentaba zanjar el tema: «Cuando uno tiene una percepción la tiene, pero es que yo no voy a entrar en polémica, ni con Teresa ni con nadie».
Lo que ha quedado claro es que la relación entra Ana Rosa Quintana y María Teresa Campos dista mucho de ser buena, y aún tienen muchas rencillas del pasado por resolver, si es que tienen solución.
 

Los motivos por los que Jorge Javier plantó el Sálvame Deluxe el sábado

El presentador atraviesa momentos críticos, con el final acelerado de Gran Hermano Revolution.

Lo han exprimido tanto, él que se creia lo más de lo más, se ve ahora como un triste Limón.

 La que termina ha sido una semana muy dura para el presentador Jorge Javier Vázquez, una de las grandes estrellas de Telecinco

Todo comenzó con las confesiones que hizo en la revista Lecturas, en las que daba cuenta al detalle de la depresión que había sufrido en los últimos tiempos

. «Solo veía muerte», confesaba el conductor de Sálvame, Sálvame Deluxe y Gran Hermano Revolution.

 El presentador no dudó en reconocer que había tocado fondo, que había estado completamente hundido tras un proceso que comenzó hace cinco años mientras escribía su primera novela.

 Aunque Jorge Javier Vázquez aseguraba también que ese proceso depresivo por el que había atravesado había quedado atrás, lo cierto es que los días que siguieron a esta confesión no resultaron fáciles para el presentador.

Solo pasaron un par de días cuando llegó la noticia, no anunciada oficialmente pero sí prácticamente confirmada con los hechos, de que el grupo Mediaset ha decidido acelerar el final de GH Revolution

El fracaso en las cifras de audiencia, que en ningún momento llegó a remontar, sumado a las polémicas -sigue sin aclararse los presuntos abusos sexuales dentro de la propia casa y casi delante de las cámaras- han llevado a la cúpula de Telecinco a recortar el tiempo de vida del reality.

 El primer signo llegó en la última gala, cuando se cambiaban las reglas y se forzaba la expulsión de dos concursantes. 

Todo apunta a que la última gala tendrá lugar el 14 de diciembre.

 En este escenario, Jorge Javier Vázquez, conductor del reality, optaba el sábado por no aparecer en otro de los programas estrella de Telecinco que presetan, Sálvame Deluxe.

 Fue María Patiño la encargada de presentar a los invitados y de guiar el programa a lo largo de la noche, y nadie en ningún momento aludió a la ausencia del presentador.

 La tensión está servida.

Greta Garbo, la soledad de una estrella de Hollywood

Sothebys’ saca a subasta unas cartas inéditas de la actriz en las que habla de su odio por Beverly Hills y sus miedos por las críticas de sus películas.

  Greta Garbo, en la película 'Orquídea salvaje' (1929).  Greta Garbo, en la película 'Orquídea salvaje' (1929).


“Ha sido un tiempo muy difícil, todo fue mal”, escribía en una carta de 1933 mientras trabajaba en la que es hoy una de sus películas más famosas, La reina Cristina de Suecia
. En 1945, cuatro años después de su retiro autoimpuesto tras el fracaso de la película Otra vez mío, La mujer de las dos caras, escribió:
 “He estado considerando una película que quizás haga, pero no lo sé. El tiempo deja sus huellas en nuestros pequeños rostros y cuerpos”.
 Muchas de las misivas, dirigidas a sus amigos, están escritas mientras Greta Garbo estaba viviendo en Beverly Hills (California), un lugar que la actriz nacionalizada estadounidense detestaba. “Casi siempre estoy sola y hablando conmigo misma.
 Conduzco hasta la playa y me voy a pasear, lo que es maravilloso. Pero eso es todo”, se lee en una de las cartas, datada el 14 de noviembre de 1939, que va a sacar a subasta los próximos 11 y 12 de diciembre en Sotheby’s, en Londres.
 En la soleada California, ella echaba de menos la lluvia de Suecia. “He estado pensando mucho en Tistad.
 En los veranos allí, cuando llueve y esa maravillosa melancolía que nos envuelve”, se lee en una de las cartas escritas en sueco que han sido traducidas al inglés por la casa de subastas.
 “Hay una insoportable tristeza y soledad en estas cartas.
 Es llamativo que ninguna de ellas haya sido firmada, en una pone ‘The Clown’ [El payaso] en vez de una firma, unas cuantas tienen dibujos de mujeres.
 El deseo de mantenerse en las sombras, alejada de ser el centro de atención, es extremo, uno siente que hay algo muy, muy mal”, asegura Gabriel Heaton, especialista en el departamento de libros de Sotheby’s.
 En total, 36 cartas de Greta Garbo enviadas a la condensa sueca Marta Wachtmeister que ocupan más de un centenar de folios, además de un álbum con más de 100 fotografías de la actriz antes de alcanzar la fama, que se espera que alcancen en la puja las 20.000 libras (casi 23.000 euros).
La atrices Greta Garbo, en un fotograma de la película 'Anna Christie' (1930).
La atriz Greta Garbo, en un fotograma de la película 'Anna Christie' (1930).
Cartas en las que Greta Garbo también demuestra su preocupación sobre el éxito que podían tener sus películas así como también cómo detestaba la fascinación que tenían por ella los tabloides.
 “Por encima de todas las absurdeces, me están casando por 759 vez”, escribe en 1934. 
Dos años después, cuando los medios a ambos lados del océano Atlántico estaban fascinados por la historia de amor entre Wallis Simpson y Eduardo VIII —que le llevó a abdicar como rey británico—, Greta Garbo escribe: “Querida señora Wallis, ahora sus días de silencio se han terminado. 
Será perseguida allá donde vaya. Espero que los fotógrafos la asusten tanto que deje a mi rey en paz”.
“Estás más o menos en lo cierto cuando piensas que aquí no me siento en casa…
 Oh amada pequeña Suiza, prometo que cuando regrese mi triste cara sonreirá como nunca antes”, escribía ya en 1925, recién llegada a Estados Unidos para trabajar con los estudios MGM. 
Pero lo cierto es que Greta Garbo, que llegó a ser apodada como “la mujer que no reía” por su capacidad para papeles dramáticos, nunca regresó a vivir a su país, y en sus últimos años se convirtió en una mujer que vivió prácticamente recluida en su casa (llegó a rechazar el Oscar honorífico) de Manhattan, rodeada de arte y sin nunca haberse casado ni haber tenido hijos. 
La actriz falleció en Nueva York apartada de los focos por completo en 1990.