22 ago 2017
Paz Padilla y su marido, la mar de felices en sus vacaciones
Aunque se casaron en la India en junio de 2016 y repitieron boda en España en octubre de ese año, el matrimonio vive en una constante luna de miel.
Isabel Preysler 'pone a régimen' a Mario Vargas Llosa y a Tamara Falcó
La pareja y la hija de la 'socialité' se encuentra en la Clínica Buchinguer, en Marbella, donde se someten a un tratamiento detox.
La
pareja y la hija de la 'socialité' se encuentra en la Clínica
Buchinguer, en Marbella, donde quieren poner coto a los kilitos de más.
Isabel Preysler revela cómo la conquistó Mario Vargas Llosa
La socialité se ha abierto en cuerpo y alma a Anne Igartiburu para celebrar los 20 años de 'Corazón'.
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Isabel Preysler es sin duda la "reina de corazones", por ese motivo no dejar de ser uno de los personajes claves en el 20º aniversario del programa 'Corazón'.Un cumpleaños muy especial que ha llevado aLa socialité ha desvelado detalles inéditos de su relación con Mario Vargas Llosa, y lo que es más impresionante todavía, cómo la conquistó el escritor peruano.
Isabel a abrirse en cuerpo y alma en su entrevista más sincera y personal. - "Me enamoraron sus cartas. Eran maravillosas y me las enviaba a diario", contaba una ruborizada Isabel Preysler a Anne Igartiburu.
- La ex de Julio Iglesias también desveló que al principio no se atrevía a responder las cartas del premio Nobel.
La "reina de corazones" dijo que aunque todo el mundo quiere verla otra vez pasar por el altar ella se encuentra muy cómoda teniendo novio.
"Llevo desde los 20 años unida a un hombre, puede sonar ridículo pero estoy disfrutando de tener novio". Eso sí, hay un miembro de su familia que no ve con buenos ojos este noviazgo: "Mi madre, que tiene 90 años, quiere que me case".
Gloria Camila, impresionante vestida como su madre
La hija de Rocío Jurado se convirtió en la estrella de la semana cultural en honor a la artista..
La hija de Rocío Jurado deslumbró a todos en uno de los actos celebrados en honor a la artista, donde contó con el apoyo de su padre y su prometido.
Marbella.................................................................. Borja Hermoso....
Resucitada de antiguos y apagados fulgores, el '¡Hola!' nos informa de que la Meca de la Costa del Sol renace.
Quitando aquella estrafalaria noche de hace mil veranos en la que,
por misterios del destino que aún no acierto a entender, acabé de mambo
hasta las tantas bailando con la cronista Carmen Rigalt, el fotógrafo Fernando Quintela y (el en aquellos días todavía desconocido y hoy dios de la carcundia rosa) Jorge Javier Vázquez, la palabra Marbella siempre me resultó legañosa, como de pereza total.
Seguramente es un problema personal.
Hace mucho ya que se apagaron los ecos de almíbar, cadenas de oro y mangoneo del bueno.
Hace mucho que los Hohenlohe y los Arribas, los Ortiz y las gunillas, las Lita Trujillo y las Carmen Ordóñez, los Gil y Gil, las pantojas, las malayas y los jeques con turbante y harén portátil apagaron el interruptor de aquella felicidad de papel cuché.
Noches de Puente Romano, Olivia Valère y juzgados de instrucción, ay, qué tiempos.
Leo con interés que gracias a un tal Julián Porras y su esposa Olivia de Borbón “vuelven las legendarias e inolvidables fiestas de las noches marbellíes”.
Como me gusta la antropología, me zambullo en el reportaje.
En él se informa de que Carmen Lomana hace de DJ.
De que sigue existiendo Hubertus de Hohenlohe. Y de que Carmen Martínez-Bordiu compartió mesa con Cary Lapique. ¿Ven cómo es interesante la antropología?
Luego leo también en otra publicación –El Diario Vasco- una entrevista extraordinaria del periodista César Coca al escritor Rafael Sánchez Ferlosio, que hace escombros con el concepto del ganador y el carácter autoafirmativo de los triunfos deportivos. Pero claro, a quién le interesan estas tonterías…
Pero no todo está perdido. El ¡Hola! nos dice que Marbella ha vuelto, y si el ¡Hola! lo dice, créanme, es que ha vuelto. Probablemente nunca se fue.
Pero queda claro que con el festival Starlite, los legendary parties del Marbella Club y otros guateques bajo el sol y las estrellas se reanuda el ritual incandescente de pómulos reconstruidos y flores de ruina bañadas en crema reafirmante.
Yo me alegro de que sea así y de que el pasado vuelva a ser presente, porque no olvido que fue allí, en Banús concretamente, donde mi vida cambió cuando constaté por primera vez que un tío podía conducir un coche en cuya matrícula no había números ni letras de identificación, ni falta que hacía porque en Marbella todo era posible, y que podía lucir su nombre propio como único santo y seña porque estaba claro que los guardias urbanos no le iban a plantar un zasca.
Se llamaba Kazhim. Me quedé loco.
Leo con interés que gracias a un tal Julián Porras y su esposa Olivia de Borbón “vuelven las legendarias e inolvidables fiestas de las noches marbellíes”.
Como me gusta la antropología, me zambullo en el reportaje. En él se informa de que Carmen Lomana hace de DJ. De que sigue existiendo Hubertus de Hohenlohe. Y de que Carmen Martínez-Bordiu compartió mesa con Cary Lapique. ¿Ven cómo es interesante la antropología?
Luego leo también en otra publicación –El Diario Vasco- una entrevista extraordinaria del periodista César Coca al escritor Rafael Sánchez Ferlosio, que hace escombros con el concepto del ganador y el carácter autoafirmativo de los triunfos deportivos. Pero claro, a quién le interesan estas tonterías…
Seguramente es un problema personal.
Hace mucho ya que se apagaron los ecos de almíbar, cadenas de oro y mangoneo del bueno.
Hace mucho que los Hohenlohe y los Arribas, los Ortiz y las gunillas, las Lita Trujillo y las Carmen Ordóñez, los Gil y Gil, las pantojas, las malayas y los jeques con turbante y harén portátil apagaron el interruptor de aquella felicidad de papel cuché.
Noches de Puente Romano, Olivia Valère y juzgados de instrucción, ay, qué tiempos.
Leo con interés que gracias a un tal Julián Porras y su esposa Olivia de Borbón “vuelven las legendarias e inolvidables fiestas de las noches marbellíes”.
Como me gusta la antropología, me zambullo en el reportaje.
En él se informa de que Carmen Lomana hace de DJ.
De que sigue existiendo Hubertus de Hohenlohe. Y de que Carmen Martínez-Bordiu compartió mesa con Cary Lapique. ¿Ven cómo es interesante la antropología?
Luego leo también en otra publicación –El Diario Vasco- una entrevista extraordinaria del periodista César Coca al escritor Rafael Sánchez Ferlosio, que hace escombros con el concepto del ganador y el carácter autoafirmativo de los triunfos deportivos. Pero claro, a quién le interesan estas tonterías…
Pero no todo está perdido. El ¡Hola! nos dice que Marbella ha vuelto, y si el ¡Hola! lo dice, créanme, es que ha vuelto. Probablemente nunca se fue.
Pero queda claro que con el festival Starlite, los legendary parties del Marbella Club y otros guateques bajo el sol y las estrellas se reanuda el ritual incandescente de pómulos reconstruidos y flores de ruina bañadas en crema reafirmante.
Yo me alegro de que sea así y de que el pasado vuelva a ser presente, porque no olvido que fue allí, en Banús concretamente, donde mi vida cambió cuando constaté por primera vez que un tío podía conducir un coche en cuya matrícula no había números ni letras de identificación, ni falta que hacía porque en Marbella todo era posible, y que podía lucir su nombre propio como único santo y seña porque estaba claro que los guardias urbanos no le iban a plantar un zasca.
Se llamaba Kazhim. Me quedé loco.
Leo con interés que gracias a un tal Julián Porras y su esposa Olivia de Borbón “vuelven las legendarias e inolvidables fiestas de las noches marbellíes”.
Como me gusta la antropología, me zambullo en el reportaje. En él se informa de que Carmen Lomana hace de DJ. De que sigue existiendo Hubertus de Hohenlohe. Y de que Carmen Martínez-Bordiu compartió mesa con Cary Lapique. ¿Ven cómo es interesante la antropología?
Luego leo también en otra publicación –El Diario Vasco- una entrevista extraordinaria del periodista César Coca al escritor Rafael Sánchez Ferlosio, que hace escombros con el concepto del ganador y el carácter autoafirmativo de los triunfos deportivos. Pero claro, a quién le interesan estas tonterías…
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