Felipe VI interviene en la sesión conjunta de la Cámara de los Lores y la Cámara de los Comunes.
El rey Felipe VI y el duque Felipe de Edimburgo pasan revista a la Guardia de Honor en Londres.ANDY RAINEFE
El Rey ha intervenido este miércoles por la tarde ante el Parlamento británico, en
la sesión conjunta de la Cámara de los Lores y la Cámara de los
Comunes, y ha pedido a los Gobiernos de Londres y Madrid que redoblen
sus esfuerzos para buscar "fórmulas satisfactorias" para todos en
Gibraltar. "Estoy seguro de que esa determinación para superar
diferencias se redoblará en el caso de Gibraltar, y confío plenamente en
que el diálogo necesario y el esfuerzo de nuestros Gobiernos
conseguirán avanzar en la búsqueda de fórmulas satisfactorias para
todos", ha afirmado Felipe VI tras señalar de los lazos que unen los dos
países y los desencuentros que han vivido. El Rey ha pedido también buscar soluciones para que el
acuerdo para Brexit garantice la "necesaria confianza y certidumbre" a
los cientos de miles de ciudadanos españoles que viven en Reino Unido y
los británicos que residen y visitan España.
Además de homenajear a Echeverría, que, como otros muchos,
demostró un"comportamiento ejemplar y heroico" en los últimos atentados
de Londres, Felipe VI elogió la dignidad del pueblo del Reino Unido, así
como su entereza y fe en la victoria, que "harán prevalecer una y otra
vez la libertad sobre cualquier forma de extremismo o fanatismo que
conduzca a la violencia y el extremismo".
"Quiero decirles que
siempre contarán con el afecto de los españoles; saben bien que somos
sus amigos leales y aliados", recalcó el monarca.
Su discurso forma parte de su primera visita de Estado a Reino Unido como monarca. Felipe VI y la reina Letizia han sido recibidos con salvas de cañón por la reina Isabel II y el duque de Edimburgo en una ceremonia militar en el Palacio de Buckingham.
Es la segunda vez que un rey español se dirige ante el Parlamento
británico: su padre pronunció su discurso en el mismo lugar hace 31
años.
Los Reyes juntos a Isabel II y el duque de Edimburgo.POOLREUTERS
Lucía Pariente, me niego a vivir la maternidad como usted
Pilar Eyre
Usted es una madre coraje. Es una ‘mamma’ italiana, griega y judía todo en una pieza. Es mama/osa. Usted, por su hija, no solo mata, sino apuñala, descuartiza, revienta, y despelleja a quien sea. Sí, pero… Una, que también es
madre, empieza a estar harta del todo vale para defender a nuestros
hijos. El ser madre y querer a tus hijos no debe servir de excusa para
sacar a pasear tus malos instintos, tus rencores internos, el lenguaje
tabernario y la maldad intrínseca de tu negro corazón. Me niego a
identificarme con esta forma de vivir la maternidad y creo que la mejor
herencia que podemos dejar a los que nos siguen es el ejemplo, ¡y menudo
ejemplo está usted dando, señora! Claro que, quizás, todo es un paripé de cara a la galería y es usted dulce, ingenua y bondadosa como Heidi, entonces no he dicho nada y ‘tirurirurirura, abuelito dime tú’.
Esta lista de productos te facilitarán tus viajes de verano.
Piel, cabello, maquillaje, hidratación, protección solar… con esta
selección cubrimos todas tus necesidades estivales en tamaño mini.
La explicación es sencilla: fabrican en China, sí, pero con unas
condiciones de trabajo reguladas y en la mismas fábricas que producen
para diseñadores como 3.1 Phillip Lim. Tal y como explica la fundadora a Racked,
produce en fábricas de Hong Kong y quiere “humanizar” la fabricación en
el país asiático, de donde proviene su familia. “Nunca entendí la idea
de la mala calidad asociada con China, probablemente debido a mi
herencia china, pero creo que es un sesgo cultural, una percepción que
espero pueda ser cambiada. El país ha estado fabricando ropa para todo
el mundo durante los últimos 100 años. Pensar en un país entero como ‘de
mala calidad’ me parece realmente torpe, teniendo en cuenta que algunos
de los mejores productos del mundo se hacen allí”, defiende.
Las piezas se fabrica en China pero bajo buenas condiciones. Foto: Modern Citizen
Este modelo, que por otro lado reniega de la producción en
países asiáticos menos desarrollados como Bangladesh y Vietnam, es el
que permite ofrecer prendas a precios competitivos con un crecimiento
anual que, sin dar cifras exactas, su creadora sitúa en el 300%. Aunque
para mantener y mejorar los números acaba de fichar a un nuevo jefe de
merchandising proveniente del comercio de lujo The Line, en los comienzos toda la plantilla de Modern Citizen estaba compuesta por mujeres.
“Para nosotras es fundamental que las mujeres ocupen puestos de
liderazgo. Al mismo tiempo creo que empatizamos mejor con otras mujeres
cuando se trata de diseño. Estamos ofreciendo un producto y un servicio a
chicas por lo que apoyar el liderazgo femenino es algo con lo que
estamos muy comprometidas”, declaró Lee en una entrevista hace un par de años. Con esta filofosía (“por las mujeres, para las mujeres”,
reza el mantra de la compañía) no es de extrañar que el proyecto se
centre en vestir a jóvenes trabajadoras de entre veintitantos y treintaypocos, aunque su clienta más longeva haya cumplido los 78. Tampoco que Emma Watson sea el icono de estilo que inspira a la firma.
Además de coincidir con la ideología feminista de la actriz, Lee
considera su estética pulida y refinada, sin resultar aburrida, una
fuente de inspiración para sus clientas.
La imagen que quieren proyectar se acerca a la de firmas de lujo. Foto: Modern Citizen
Tras su experiencia durante seis años trabajando en
estrategia y desarollo de negocio digital del grupo GAP, parece que
Jessica Lee tiene claro lo que la gente quiere y cómo ofrecerlo. Supo
detectar que existe un nicho de mujeres que desean vestir bien sin
rascarse el bolsillo y sin toparse con otros tantos looks
iguales por la calle. Eso y crear una comunidad son las claves de una
marca digital hoy en día. “Zara ofrece un producto increíble, pero no
emocional. Es muy utilitario”, explicó a Business of Fashion. Por eso su propósito es generar una clientela fiel y crear una comunidad que comparta gustos, valores y conversación además de prendas.
No es la única enseña estadounidense que ha sabido reconocer la fórmula. Ahora que Nasty Gal ha dejado de ser ejemplo estrella de caso de éxito, firmas como Everlane o Genuine Peoplele
toman el relevo. Esta última, con base en China, no deja de ganar
notoriedad acercando al resto del mundo ropa y accesorios importados.
“Apostamos por poco stock y mucha rotación de producto. Nos basamos en
la estética asiática y estamos creando verdaderos fans de la firma, algo
que no ocurre con grandes cadenas”, afirma su fundadora. Reformation y Fame and Partners
también son otros dos buenos ejemplos si analizamos marcas con un rango
de precios un poco superior. La primera triunfa internacionalmente –y
recorre los editoriales de las revistas de moda– con sus vestidos
escotados perfectos para eventos. La segunda defiende la personalización
como valor principal. Bajo el lema “moda antirápida” crean productos
bajo demanda acabando con el exceso de stock y cuadruplicando sus ventas
cada año desde que naciera en 2014. Y luego están enseñas de toda la
vida como Madewell, probablemente lo más parecido a un Zara americano
pero algo más caro.
La firma apuesta por prendas minimalistas con buena relación calidad-precio. Foto: Modern Citizen
Modern Citizen se aleja bastante de la apuesta por la última
tendencia para centrarse en básicos y prendas, principalmente lisas,
para el día a día. No esperen encontrar en su catálogo el último clon de
Vetements ni referencias a las chicas nerd de Gucci. La firma defiende como fórmula de éxito ofrecer prendas básicas de calidad aceptable y precio asumible. La misma receta que llevó a Everlane, otra enseña estadounidense que viene pisando fuerte, a convertir unos sencillos pantalones negros en objeto de deseo para 12.000 mujeres.
El precio medio de sus creaciones ronda los 65 euros (hay que tener en
cuenta que los precios de Zara son más altos fuera de España) e incluye
un buen surtido de vestidos lisos de distintos cortes y longitudes,
discretos tops con alguna concesión a los volantes y otros tantos
pantalones y faldas perfectos para ir a la oficina. Tampoco faltan
accesorios, productos de belleza y una línea de decoración como mandan
las reglas actuales de la diversificación.
Lo más llamativo de su propuesta es que defienden el ‘Made in China’ por bandera.
Cuando muchas marcas mantienen en segundo plano que producen en países
asiáticos, llega Modern Citizen para gritarlo a los cuatro vientos. La
explicación es sencilla: fabrican en China, sí, pero con unas
condiciones de trabajo reguladas y en la mismas fábricas que producen
para diseñadores como 3.1 Phillip Lim. Tal y como explica la fundadora a Racked,
produce en fábricas de Hong Kong y quiere “humanizar” la fabricación en
el país asiático, de donde proviene su familia. “Nunca entendí la idea
de la mala calidad asociada con China, probablemente debido a mi
herencia china, pero creo que es un sesgo cultural, una percepción que
espero pueda ser cambiada. El país ha estado fabricando ropa para todo
el mundo durante los últimos 100 años. Pensar en un país entero como ‘de
mala calidad’ me parece realmente torpe, teniendo en cuenta que algunos
de los mejores productos del mundo se hacen allí”, defiende.
La imagen que quieren proyectar se acerca a la de firmas de lujo. Foto: Modern Citizen
Tras su experiencia durante seis años trabajando en
estrategia y desarollo de negocio digital del grupo GAP, parece que
Jessica Lee tiene claro lo que la gente quiere y cómo ofrecerlo. Supo
detectar que existe un nicho de mujeres que desean vestir bien sin
rascarse el bolsillo y sin toparse con otros tantos looks
iguales por la calle. Eso y crear una comunidad son las claves de una
marca digital hoy en día. “Zara ofrece un producto increíble, pero no
emocional. Es muy utilitario”, explicó a Business of Fashion. Por eso su propósito es generar una clientela fiel y crear una comunidad que comparta gustos, valores y conversación además de prendas.
No es la única enseña estadounidense que ha sabido reconocer la fórmula. Ahora que Nasty Gal ha dejado de ser ejemplo estrella de caso de éxito, firmas como Everlane o Genuine Peoplele
toman el relevo. Esta última, con base en China, no deja de ganar
notoriedad acercando al resto del mundo ropa y accesorios importados.
“Apostamos por poco stock y mucha rotación de producto. Nos basamos en
la estética asiática y estamos creando verdaderos fans de la firma, algo
que no ocurre con grandes cadenas”, afirma su fundadora. Reformation y Fame and Partners
también son otros dos buenos ejemplos si analizamos marcas con un rango
de precios un poco superior. La primera triunfa internacionalmente –y
recorre los editoriales de las revistas de moda– con sus vestidos
escotados perfectos para eventos. La segunda defiende la personalización
como valor principal. Bajo el lema “moda antirápida” crean productos
bajo demanda acabando con el exceso de stock y cuadruplicando sus ventas
cada año desde que naciera en 2014. Y luego están enseñas de toda la
vida como Madewell, probablemente lo más parecido a un Zara americano
pero algo más caro.