Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

3 jul 2017

Tana French: “Todos ocultamos en casa algo que no queremos que se encuentre”

La novelista regresa con 'Intrusión', una historia sobre violencia de género y acoso laboral en la policía considerada por 'Time' y 'The Washington Post' como mejor 'thriller' de 2016.

Tana French, en Dublín.
Tana French, en Dublín.
Otra vez un asesinato conduce a Dublín y a Tana French (Vermont, 1973). 
La víctima es ahora una mujer joven y atractiva, Aislinn Murray, a la que han matado de un golpe en la cabeza en su casa del barrio de clase trabajadora de Stoneybatter, al norte de la ciudad, en lo que parece un claro caso de violencia de género.
 La encargada de resolverlo es la bisoña detective Antoinette Conway, de la brigada de homicidios, en cuyo seno ella misma está sufriendo acoso.
 La novelista, considerada hoy de las mejores del género, observa mientras uno dispone las herramientas del oficio para la entrevista —cuaderno, bolígrafo, carpetas con notas—. ¿Ve un parecido entre la situación que se crea ahora y la de un interrogatorio policial como los que tan magistralmente describe en su nueva novela, Intrusión (Alianza)? 
Ríe con ganas avanzándose en la butaca del Library Bar del añejo Central Hotel.
 “Es cierto, son circunstancias semejantes, aunque el interrogatorio se parece más a un duelo, en el que uno trata de arrancar una información, y la entrevista generalmente es un asunto más de colaboración y buenas intenciones”.
El inusual sol que brilla en Dublín (donde reside French) y entra a borbotones por la ventana hace que el corto cabello pelirrojo de la novelista brille aureolándola como una especie de Juana de Arco. La imagen sirve para recordar que la escritora es también una reconocida actriz profesional, con una especial querencia por Shakespeare.
 En Intrusión —mejor thriller del 2016 según The Washington Post y Time— la autora logra momentos de altísima tensión durante los interrogatorios. 
“Gracias, es curioso porque encuentro que son muy difíciles de escribir, son situaciones con unas fronteras tan limitadas, tan estrictas… El policía quiere información y, en general, el sospechoso se resiste a darla.
 No hay mucho más para salir de eso.
 Y el espacio obliga al estatismo, dos sillas, una mesa, una habitación cerrada.
 Pero es cierto que ahí, en ese pequeño reducto, se libra una importantísima última batalla y se despliega el indispensable conocimiento que ha de tener el detective de la naturaleza humana”.

La escritora incluso se permite un tour de force cuando dos detectives interrogan a un tercero.
 La situación adquiere la emoción de la lucha a espadas de los dos caballeros Jedi contra el Sith en La amenaza fantasma, en versión dialéctica. 
French ríe con la comparación.
 “Fue especialmente interesante de escribir porque enfrentaba a personas que conocen los trucos del oficio, las trampas, las estrategias”.
Esas escenas de interrogatorios en Intrusión tienen una fuerte vertiente teatral. “Sí, de hecho me gustaría que las hicieran actores y que una audiencia pudiera verlas representadas”.
 ¿La experiencia como actriz le ayuda a la hora de escribir? 
“Sin duda, escribo como una actriz, todo sale del personaje, el personaje es lo más importante, y lo que quiero es que el lector vea toda la historia a través de sus ojos y acabe pensando que es alguien a quien conoce. 
Tengo mucho en cuenta además el lenguaje corporal y cuando escribo frases intento representarlas”.
ntrusión es una historia que se va enredando. “El crimen resulta no ser tan sencillo, ni tampoco la víctima.
 Es fácil y una tentación utilizar a la víctima solo como el elemento que detona la acción, pero me gusta complicarme la vida”.
 Ni la violencia de género ni el acoso que aparecen en la novela son situaciones tan diáfanas como parecen inicialmente.
 “Hay casos que son muy claros, pero me resultan más interesantes los que son más complejos y en los que la mujer no es un elemento pasivo.
 En los dos escenarios que planteo en la novela, el de la mujer muerta y el de la detective acosada, se trata de poder. Quién controla la historia y decide sobre el otro”. French no tiene problema en introducir elementos que distorsionan lo que serían casos diáfanos de violencia de género y acoso.
 Posiblemente, sería más difícil para un hombre moverse en esa ambigüedad. “¿De verdad? No lo había pensado.
 Necesitamos libros en los que todo esté claro, pero a mí no me interesa escribirlos. No estoy interesada en escribir en blanco y negro, de buenos y malos; el mundo es mucho más complejo y toda persona tiene su lado oscuro y su lado luminoso. 
Los asuntos del juego de poder no son exclusivos de los hombres. Hombres y mujeres pueden expresarlos de manera diferente, pero son universales”. 

En Intrusión, hay también un juego especular entre la víctima y la detective por la falta del padre de ambas.
 “Es una historia sobre las historias que nos contamos a nosotros mismos y nuestros padres son algo que conforma especialmente nuestro relato, son el inicio, y si ahí hay una ausencia, el vacío es muy determinante”.
 De nuevo, al igual que en novelas anteriores como Faithful Place, French muestra un gran interés por el tema familiar. 
·”Me gustan las emociones intensas, y eso lo encuentras en las familias”, afirma.
French describe de manera casi orgánica el instinto de caza de su detective Antoinette, que percibe un olor metálico de sangre cuando se acerca a desentrañar el caso. 
“Tenemos el instinto de descubrir los misterios, es algo muy humano, no solo el placer de la resolución, sino todo el proceso”.
En la novela, cuando los detectives registran una casa siempre encuentran cosas que la gente quería ocultar, independientemente de que sean o no relevantes para el caso que se investiga. 
“Todos tenemos secretos de algún tipo”, señala French. “Todos ocultamos en casa cosas que no queremos que nadie encuentre”. ¿Eso significa que todos somos culpables de algo?
 “Probablemente, de cosas no demasiado serias en la mayoría de los casos. Ese instinto de ocultar se contrapone al de descubrir.
 En la vida todos vamos ocultando cosas y descubriendo cosas, y a veces son las mismas”.

 

 

El truco que utilizan las rebajas para que tu cerebro pique

Pilar Jericó

A las rebajas conviene ir con una lista o con un presupuesto para no sucumbir a los cantos de sirenas.

Seguro que alguna vez has comprado algo que luego se ha quedado como accesorio de decoración del armario. 

Y es posible que cuando lo compraras estuviera rebajado y te convencieras a ti mismo sobre sus maravillosas ventajas.  

 



El truco que utilizan las rebajas para que tu cerebro pique
Si te ha ocurrido, tranquilo, tranquila. 
Tu cerebro se ha visto conquistado por un truco, que el mundo del marketing conoce muy bien y que en las rebajas campa a sus anchas. 
Vamos a verlo para poder inmunizarnos.
Uma Karmakan junto a unos colegas hicieron un experimento a un grupo de pacientes estudiantes de la Universidad de Stanford.
 Les dieron un presupuesto de 40 dólares y les mostraron 80 opciones de compra, para que ellos decidieran con cuáles se quedarían.
 La gracia del experimento consistía en el orden en que aparecía la información. 
En un caso, les mostraban primero el precio con una importante rebaja y después, el producto.
 En otra ocasión, se cambiaba el orden y se les enseñaba primero el producto y luego el precio.
 Y en otro momento, las dos cosas a la vez. Pues bien, mientras que los voluntarios veían la información, los investigadores analizaban qué parte del cerebro se activaba a través de una resonancia magnética funcional. 
Y aquí vino la sorpresa, porque en temas de "compras" el orden de ver primero el producto o el precio sí altera el resultado.
 Cuando lo primero que vemos es un producto que nos gusta, se activa el núcleo accumbens de nuestro cerebro, que es el encargado del placer, el que nos dice: “esto me gusta o no”. 
Sin embargo, cuando lo primero que contemplamos es el precio, se despierta la corteza prefrontal medial, que es la que se encarga de analizar si vale la pena o no, o si es una buena oportunidad.
 Pues bien, esta última está relacionada con la satisfacción de haber ganado, de haber sido tan astutos de haberlo conseguido, que difumina si realmente el producto nos gusta para adquirirlo.
 En otras palabras, cuando paseamos por los grandes almacenes o navegamos por internet, si vemos que hay una oferta por la que nos vamos a sentir muy satisfechos con nosotros mismos, existen más posibilidades de que sucumbamos aunque el producto no nos acabe de convencer.
 Por ello, las rebajas se decoran con grandes y llamativos carteles, donde no siempre aparecen los productos pero sí los “increíbles descuentos”.
 Por supuesto, no todo el mundo escucha el canto de sirenas con la misma intensidad, pero si nuestro cerebro actúa de este modo, ¿qué podemos hacer?
 Lo primero de todo, es recomendable ir a las rebajas con una lista o con un presupuesto. 
Al menos, de este modo podremos atinar en base a nuestras necesidades. Segundo, evitemos ir de compras (en rebajas o no), cuando tengamos un mal día
 El efecto compensación, es decir, hago esto para sentirme mejor, es especialmente sensible en nuestros momentos de vulnerabilidad. “Me ha salido mal el proyecto, pero me he comprado una cazadora de marca muy barata”, equivaldría a decir. 
Si no podemos evitar ir de compras en dichos instantes, al menos tengamos alternativas cuando lo meditemos un poco. 
Y por último, recordemos que la satisfacción no solo se produce con el placer de haber comprado a un buen precio en el momento presente, sino con el de adquirir cosas de un modo adecuado a un medio y largo plazo.
 Como lo resume muy bien el refrán, muchas veces lo barato sale caro. Por ello, cuidado con dejarnos seducir solo por los precios (o movidos por la corteza prefrontal medial, como dirían los científicos).

La estrambótica fiesta de cumpleaños de Pablo de Grecia y su hija

El primo de Felipe VI reunió en su casa de Gloucestershire a reinas, príncipes y un buen puñado de famosos.


Máxima de Holanda, Valentino y Maria Chantal Miller.
Máxima de Holanda, Valentino y Maria Chantal Miller.

Pablo de Grecia y su hija mayor, Olympia, reunieron a centenares de amigos y familiares en una celebración conjunta de cumpleaños en la propiedad que la familia posee en Gloucestershire. 
Bajo el lema “Revolution” los invitados se vistieron con estilismos llamativos. 
Ellas ataviadas con trajes alta costura y estrambóticos tocados de plumas, flores, coronas de pinchos.
 Ellos, con chaquetas estampadas.
La fiesta se inspiró en la organizada en 1966 por el escritor Truman Capote conocida como el Baile del siglo y que se celebró en el Hotel Plaza de Nueva York.
El hijo mayor de Constantino, hermano de la reina Sofía, y Ana María de Grecia cumplía 50 años y su hija 21.
 No hay constancia de la presencia de ningún miembro de la familia real española pese a que Pablo es primo hermano del rey Felipe con quien en los años de adolescencia mantuvo una relación muy próxima.
 La infanta Elena, además, es madrina de Achileas Andreas, el tercer hijo de Pablo de Grecia. 

Entre los invitados se encontraban Máxima de Holanda; Haakon de Noruega y su mujer, la princesa Mette-Marit; Rosario Nadal, los príncipes Michael de Kent; el diseñador Valentino y su socio, Giancarlo Giammetti; Poppy Delevingne; Eugenie Niarchos y Paris y Nicky Hilton.

 

La Fiscalía del Supremo pide elevar la pena a Urdangarin de seis a 14 años de cárcel

 

El esposo de la infanta Cristina fue condenado a una pena de seis años y tres meses de prisión.

Iñaki Urdangarin, a su llegada a la Audiencia de Palma, en febrero.
Iñaki Urdangarin, a su llegada a la Audiencia de Palma, en febrero.

La Fiscalía del Tribunal Supremo ha solicitado este lunes un aumento sustancial en la petición de condena para Iñaki Urdangarin por el caso Nóos de corrupción.
 El ministerio público, salvo error en el cómputo, solicita 14 años y medio de cárcel para el esposo de la infanta Cristina frente a la condena de seis años y medio que le fue impuesta por la Audiencia Provincial de Baleares en 2016.
Por error este periódico publicó inicialmente que el ministerio público solicitaba una rebaja en la pena. 
El error derivaba de la redacción defectuosa de una nota de prensa enviada por la Fiscalía General del Estado.