Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

2 jul 2017

Emilio Lledó: “Hay que hacer mentes libres”............ Tereixa Constenla Twitter

Emilio Lledó: “Hay que hacer mentes libres”

Lo echaba mucho de menos, mi querido Profesor.

La reedición de un libro de entrevistas realizadas al filósofo entre 1965 y 2017 muestra su obsesión por la educación pública.

Emilio Lledó, en su domicilio de Madrid.
Emilio Lledó, en su domicilio de Madrid.
Ser el sabio oficial de un país es agotador.
 Todos, todo el rato, quieren una frase redonda, una enseñanza iluminadora, una conferencia memorable.ç
 Emilio Lledó (Sevilla, 1927) dice que está aburrido de escucharse a sí mismo.
 Pero no lo está. Sabe que solo a través de la palabra puede incitar a la reflexión.
 Y en hacer pensar está desde que se convirtió en profesor de Historia de la Filosofía: “Creo mucho en la cultura, en el sentido técnico de la educación, de hacer una persona crítica, y al mismo tiempo la educación es también unos modales. 
Por eso la Educación para la Ciudadanía es fundamental. No se trata de enseñar asignaturitas, sino de hacer pensar”.

En Dar razón (KRK), el libro que resume 50 años de entrevistas con el filósofo y académico, se aprecia esa pervivencia de sus afanes: 
“Se ve que tengo las mismas obsesiones”. Si en 1965 lamentaba “la estrechez de muchos de nuestros planteamientos pedagógicos”, en 2017 censura “la proliferación de colegios privados que rompen el principio de igualdad”.
 La devoción de ayer hacia los libros de texto se ha trasladado hoy a los ordenadores.
 Ni unos ni otros, por sí solos, enseñan a pensar.
En este ejercicio de revisión que propone la obra –editada originalmente en 1997 por la Junta de Castilla y León-, Lledó recupera el prefacio original, donde abordaba la dificultad de trasladar el carácter de lo oral a lo escrito, 
"la gran transformación a la que obliga el paso de la siempre cálida, redonda, articulación de cada sonido, hacia ese espacio plano de una escritura que no ha sido escrita, que fue hablada y oída 'al aire de su vuelo' y que tendría que forzar la conversión de un lector en un nuevo e imprevisto oyente".
Tras la relectura, Lledó no ha sentido incomodidad.
 “Me reconozco en él, aunque en este libro era como si me desnudara un poco.
 Reconocerse en el pasado y encontrar en él una cierta coherencia siempre da alegría”. 
 Coherencia y coraje para explorar territorio movedizo en 1970. Un periodista de El Día de Tenerife formula como quien no quiere la cosa: “Ya que habla usted de los griegos sería muy conveniente que habláramos de la democracia”.
 Entrevistado y entrevistador entran al pantano. “La gente ha hecho caso a eso que desde chicos nos enseñan: ver, oír y callar”, añade el primero.
 “Sí”, responde Emilio Lledó, “y no hay nadie que se levante a decirle al basileus (gobernante) que no está de acuerdo con sus decisiones…”.
 
Eran tiempos difíciles con algo bueno: la confianza en que el futuro era la tierra prometida.
 “He vivido la guerra y el franquismo, tengo una experiencia muy larga de esperanzas y desesperanzas.
 Cuando era profesor en La Laguna, Valladolid o Barcelona había la esperanza de que las cosas iban a mejorar.
 Y, de alguna forma, algo de franquismo sigue.
 El nombre de democracia sirve a mucha gente, a aquella a la que se refería aquel cartel que, durante la guerra civil, se veía en algunas calles ‘No pasarán’.
 Pero pasaron y, con todas las variaciones que sean, siguen pasando”.
Y no es que el profesor piense que todo es lo mismo: “En estos años de democracia se han logrado cosas importantes; pero tal vez se ha tenido miedo al recordar la historia inmediata o al comprobar que, como en el 23F, podían caer amenazas de golpes de estado.
 Ha habido cosas traídas por la democracia, como la libertad de expresión, aunque no vale para nada si solo sirve para decir imbecilidades. 
La verdadera libertad de expresión es la que procede de la libertad de pensamiento.
 Lo que hay que hacer es mentes libres”.
¿Y no le tentó la política para transformar la educación? 
“No nunca. Habría sido tan radical que no habría durado ni dos días. Por ejemplo, pienso que el dinero no puede, en democracia, marcar las diferencias de la educación. Soy un adicto a la enseñanza pública”.
Pero Lledó es poco dado a la desesperanza profesional. “La vida me da la vida.
 Yo no me aburro. Estoy feliz en mi trabajo”. Rodeado de 10.000 libros, escribe en un despacho donde conviven los retratos de Aristóteles y Kant con los de sus hijos y nietos.
 Acaba de recibir tres obras suyas traducidas al francés y un ejemplar de Imágenes y palabras, que acaba de reeditar Taurus, uno más de la larga treintena de libros que ha escrito.
 Cree que podría haber publicado algunos más con algo de pragmatismo y ayuda.
 A punto de cumplir 90 años, después de haber recibido el Nacional de las Letras y el Princesa de Asturias de Humanidades, sigue con ganas de aportar.
 Su nuevo ensayo abordará aspectos de la identidad, la intimidad, la ideología y el afecto. 
“Me siento querido por muchos exalumnos. Pienso que he sido profesor y me ha gustado lo que hacía.
 Tal vez he contagiado ese gusto. Sentía que lo que hacía era importante, no porque lo hiciera yo, sino por la educación”.
No nos deje tanto tiempo sin sus reflexiones, leerlas me devuelven las ganas que tenía cuando era alumna suya en La Laguna. Escribanos para sentirnos vivos.

 

Por Paco Nadal.............................El Mundo de los Cruceros

Sr. Nadal, como una vez cojí un artículo suyo, que me interesó y me dijo que tenía que pedirle permiso, se lo pido para su artículo del Pais sobre los cruceros. Creo que como pongo su nombre no me lo apropio y le dió mas publicidad. Ahora me responde usted. Atte le saluda una señora que le gusta sus artículos. o me dice rotundamente que no.
"

No todo es glamur en unas vacaciones en el mar. Una investigación de la cadena Univisión desvela un mundo de banderas de conveniencia para eludir impuestos y restricciones medioambientales."

Dos generaciones que se dan la espalda................ Jordi Pérez Colomé Kiko Llaneras

La brecha entre el voto de los jóvenes españoles y sus mayores es más amplia que nunca. Un abismo político y económico les separa y condiciona sus opiniones.

Dos generaciones que se dan
la espalda
Antes de salir para una manifestación en 2007, Pablo Padilla recibió la advertencia de su padre:
 “Pablo, ten cuidado, que yo sé qué pasa en las manis”. Su padre había corrido delante de los grises en los 70, cuando era estudiante de Caminos. 
Pablo, de 28 años, es hoy diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid, y su padre acabó trabajando en Telefónica.
 Sus experiencias políticas en la juventud fueron diferentes, pero marcan de manera similar a sus generaciones: los jóvenes de la Transición y los millennials
El profundo interés por la política de la generación que forman los menores de 34 años, según constatan los datos del CIS y diferentes encuestas de Metroscopia, hace prever más novedades para el futuro, además del fin del bipartidismo.
 Igual que ocurrió con la Transición.

“Se ha roto el momento referente político en España que era la Transición. 
Ese momento ya no es inédito.
 Ahora hay otro. Se ha replicado con otros canales, con otra estructura política”, dice Paco Camas, analista de Metroscopia.
 La Transición duró solo unos años, pero su legado es profundo. María José Estrada, madre de Padilla, recuerda cómo su interés por la política decayó a finales de los 80: 
“Todos nos conformamos con supuestos grandes logros. Luego descubres que no es verdad. 
Creí que construía un futuro que no ha cuajado”, dice.
María José Estrada, pedagoga de 55 años, y su hijo, Pablo Padilla, de 28 años, diputado por Podemos en la Asamblea de Madrid. María José Estrada, pedagoga de 55 años, y su hijo, Pablo Padilla, de 28 años, diputado por Podemos en la Asamblea de Madrid.

A pesar de que ese futuro no ha cuajado, España es hoy el país que la Transición diseñó.

 Los que eran jóvenes en aquella época, hoy ven que no todo va bien, pero aún sienten cierto afecto por su obra colectiva.

 Los millennials, en cambio, no se sienten vinculados a algo que se han encontrado y que no cumple su cometido, tal como ellos creen que debe hacerlo:

 “La generación actual ya se ha encontrado las instituciones de la Transición y no sienten el apego de otras generaciones. Además, contaban poco, se les había tenido algo olvidados. Piden sentirse representados”, dice Berta Barbet, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona. 

Dos generaciones que se dan
la espalda
Antes de salir para una manifestación en 2007, Pablo Padilla recibió la advertencia de su padre: “Pablo, ten cuidado, que yo sé qué pasa en las manis”. Su padre había corrido delante de los grises en los 70, cuando era estudiante de Caminos. Pablo, de 28 años, es hoy diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid, y su padre acabó trabajando en Telefónica. Sus experiencias políticas en la juventud fueron diferentes, pero marcan de manera similar a sus generaciones: los jóvenes de la Transición y los millennials. El profundo interés por la política de la generación que forman los menores de 34 años, según constatan los datos del CIS y diferentes encuestas de Metroscopia, hace prever más novedades para el futuro, además del fin del bipartidismo. Igual que ocurrió con la Transición.
“Se ha roto el momento referente político en España que era la Transición. Ese momento ya no es inédito. Ahora hay otro. Se ha replicado con otros canales, con otra estructura política”, dice Paco Camas, analista de Metroscopia. La Transición duró solo unos años, pero su legado es profundo. María José Estrada, madre de Padilla, recuerda cómo su interés por la política decayó a finales de los 80: “Todos nos conformamos con supuestos grandes logros. Luego descubres que no es verdad. Creí que construía un futuro que no ha cuajado”, dice.
María José Estrada, pedagoga de 55 años, y su hijo, Pablo Padilla, de 28 años, diputado por Podemos en la Asamblea de Madrid.
María José Estrada, pedagoga de 55 años, y su hijo, Pablo Padilla, de 28 años, diputado por Podemos en la Asamblea de Madrid.
A pesar de que ese futuro no ha cuajado, España es hoy el país que la Transición diseñó.
 Los que eran jóvenes en aquella época, hoy ven que no todo va bien, pero aún sienten cierto afecto por su obra colectiva.
 Los millennials, en cambio, no se sienten vinculados a algo que se han encontrado y que no cumple su cometido, tal como ellos creen que debe hacerlo: 
“La generación actual ya se ha encontrado las instituciones de la Transición y no sienten el apego de otras generaciones.
 Además, contaban poco, se les había tenido algo olvidados. Piden sentirse representados”, dice Berta Barbet, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona.



Tradicionalmente, los jóvenes siempre se han interesado poco por la política. 
En España eso cambió hace unos años: desde 2014, aquellos que tenían entre 18 y 24 años igualaron, e incluso superaron, el interés por los asuntos políticos de la media nacional: la crisis fue la responsable de ese aumento entre toda la población, pero especialmente en esa franja de edad.
Esa politización de los jóvenes trajo la ruptura con los partidos tradicionales. 
En 2011, la edad no era un buen predictor para saber a quién votaban los españoles.
 El PP y el PSOE tenían casi los mismos apoyos entre personas de 18, 34 o 55 años.
 La edad tampoco fue determinante en las elecciones de 2008, de 2000 y de 1996, y tampoco en las de 2004, en las que el socialista José Luis Rodríguez Zapatero derrotó al PP.
El cambio llegó en 2015: la edad se convirtió en un factor importante para explicar el voto
. Importa más que la clase social, el origen o la renta: los más jóvenes votan más a los partidos nuevos, Podemos y Ciudadanos. Los mayores, sin embargo, apoyan a los dos grandes partidos tradicionales (PP y PSOE).
“La brecha generacional es insólita y no se le ha prestado la atención que merece.
 Yo ya lo dije antes del 15-M, pero no me hicieron caso”, afirma Belén Barreiro, directora del instituto de opinión MyWord, expresidenta del CIS y autora de La sociedad que seremos.
 La profecía de Barreiro se ha cumplido: había espacio para otros partidos con un aire nuevo.
A pesar de que Podemos y Ciudadanos ya están en el Congreso, nada les asegura, de momento, que su posición sea fija: “Para generar mayorías sociales, necesitas jóvenes y mayores.
 No se puede hablar solo a los convencidos, si los jóvenes lo son. Habrá que ver qué pasa en 2020”, dice Padilla, diputado de Podemos.
 Los datos dicen que los adolescentes que han entrado en la vida adulta marcados por el interés político ya no lo abandonan.


Sin embargo, desde finales de 2016, el interés por la política de los más jóvenes ha vuelto a decaer.
 Esa brecha también puede abrirse, según la ciencia política: “Es más improbable que la generación más joven que viene después mantenga estas dinámicas de interés político que el que la generación afectada no las mantenga en su vida adulta”, dice Barbet.
 Los jóvenes que vivieron la crisis quedarían como una generación particularmente política, más que la anterior y también que la siguiente.
El gusto por el multipartidismo es una de las grandes brechas entre milliennials y pensionistas.
 Otras cosas que los diferencia es que los jóvenes son menos religiosos, creen que hay que reformar la Constitución, piensan que Podemos y Ciudadanos son renovadores, opinan que la riqueza está mal repartida, apoyan la eutanasia, sostienen que España no es tolerante y que su democracia no funciona bien.




Las 5 pruebas demoledoras de Belén Esteban contra Toño Sanchís

Era una de sus entrevistas más esperadas.
 Belén Esteban llegó al plató dispuesta a poner los papeles sobre la mesa y aportar todo tipo de pruebas que demostraban que Toño Sanchís se quedó con parte de su dinero.
 La sentencia ha sido clara pero Belén ha sido... ¡Demoledora! La audiencia estuvo de su lado y arrasó con un 22,2% de share y más de dos millones de espectadores, otorgando récord histórico a 'Sábado deluxe'. 
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1. Todo el dinero que le debe Toño, euro a euro
Así ha empezado el ‘Deluxe’ más esperado de Belén Esteban. Lleva 19 meses esperando para hablar y por fin podemos escuchar su voz alta y clara. Bolos, el libro, anuncios, colaboraciones… Belén relata una a una todas las cantidades de dinero que se ha quedado su ex representante Toño Sanchís sin su consentimiento. Las cifras hablan, los papeles también… 
 ¡La cantidad final es asombrosa!
 ¡Ni más ni menos! Este es todo el dinero de Belén que se ha quedado Toño.  
2. La firma falsificada de Belén para abrir cuentas bancarias
Es una de las claves en todo este proceso judicial. La firma falsificada de Belén Esteban para crear cuentas bancarias al margen de la colaboradora ha consternado a todos los seguidores de Belén. En ‘Sábado Deluxe’ mostramos las firmas de la discordia. 
Las imágenes hablan por sí solas pero, por si acaso, el informa es claro y contundente.
Al inicio del programa, Belén Esteban ha enumerado euro a euro todo el dinero que su ex representante Toño Sanchís se apropió de la colaboradora.
 En su conversación con Jorge Javier Vázquez, éste ha llegado a una conclusión y ella le ha dado la razón: cuando más dinero le quito fue mientras estuvo enferma. 
Las palabras del presentador tras esta confesión es más demoledora que nunca.