Keith
Richards y Anita Pallenberg con su hijo Marlon (izquierda) y otros dos
niños en la boda de Mick Jagger y Bianca De Macias celebrada en
Saint-Tropez (Francia) en 1971.Getty
Hay una escena que se produjo la primera vez que los Rolling Stones
tocaron en España que define en parte la arrolladora personalidad de la
actriz, modelo y diseñadora Anita Pallenberg, que ha muerto el 13 de junio a los 73 años. Fue en junio de 1976 en Barcelona. La pareja irrumpió en el hotel
dejando tierra quemada a su paso. Abrigos de borrego (¡en junio!), gafas
de sol extra grandes, fulares, sombreros hippies... Imposible
no mirar aquello. Estaban discutiendo. Y se peleaban como siempre lo
hacían: ella iba delante, dando grandes zancadas, haciendo severos
movimientos de brazos y Richards iba detrás, casi agazapado, tirando de
una maleta. Sí, una mujer con mucho estilo y gran personalidad. Anita Pallenberg (Roma, Italia, 1942) fue primero la novia de Brian
Jones (fundador de los Stones que fue expulsado de la banda en 1969, meses antes de morir en extrañas circunstancias)
y luego de Richards. Ella y el mítico guitarrista estuvieron juntos de
1967 a 1980 y tuvieron tres hijos (Marlon, en 1969; Angela, en 1972, y
Tara, en 1976).
Keith Richard y Anita Pallenberg en 1973.Getty
Estas son diez frases donde Richards habla de su expareja, extraídas de las memorias del guitarrista, Vida:
- "Mi primera impresión de Anita es que era una mujer muy fuerte.
También era increíblemente inteligente.
Y, por supuesto, era divertida y
una belleza.
Muy graciosa además de la persona más cosmopolita que yo
había conocido.
Hablaba tres idiomas, había estado aquí y allá. A mí eso me resultaba muy exótico".
"La verdad es que yo miraba a Anita, y miraba a Brian [Jones, pareja
de Pallenberg cuando Richards cuenta esta historia], y la miraba otra
vez a ella y pensaba: no hay nada que pueda hacer para evitarlo, al final voy a tener que estar con esa mujer. O doy yo el paso o lo da ella. Pero, de un modo u otro vamos a acabar juntos".
- "Anita venía de un mundo de artistas. Ella tenía bastante talento. Le encantaba el arte. Se movía con total naturalidad en el mundo del pop art. Y sabía pintar".
Anita Pallenberg (derecha) con la modelo Alice Dellal desfilando durante la London Fashion Week en septiembre de 2016.Getty
- "Se crió en un caserón que tenía su abuelo en Roma, pero la
adolescencia la había pasado en Múnich, en un colegio para hijos de la
nobleza decadente del que la expulsaron por fumar, beber y (lo que es peor) hacer autostop".
- "Nunca en mi vida he dado el primer paso para enrollarme con una
mujer.
Simplemente es que no sé cómo hacerlo. Soy incapaz de decir una
frase como: 'Qué pasa nena, cómo va eso'. Así que Anita movió ficha.En el asiento trasero de aquel Bentley, entre Barcelona y Valencia, Anita y yo nos miramos: la presión era tal que sin previo aviso empezó a hacerme una mamada".
- "Una de las primeras broncas que tuvimos Anita y yo fue por toda la mierda de Performance [película con ella y Mick Jagger
de protagonistas que provocó los celos de Keith]. Mick y Anita
interpretaban a una pareja, me lo veía venir. Estaban rodando porno de
tercera".
- "Marlon Brando llamó a Anita al hospital cuando dio a luz para felicitarla por su actuación en Performance.
'Marlon es un nombre que no está mal. ¿Y si le ponemos Marlon', dijo Anita".
- "No creo que Anita estuviera especialmente enganchada [a la heroína].
No la necesitaba todo el tiempo. En cambio, yo sí que estaba enganchando
y además de verdad. Vivíamos al límite, pero no creo que Anita o yo tuviéramos la menor duda de que podíamos con aquello". - Una noche, cuando estaba rodando Barbarella,
Anita acabó en la cárcel: estaba con unos tíos del Living Theater cuando
la registraron buscando drogas.
Además, la policía pensó que era un
travesti y se la llevaron al calabozo.
Y, en cuanto abrieron la puerta
para meterla dentro, todos los que ya estaban entre rejas exclamaron:
'¡Anita, Anita!'.
La conocía todo el mundo. Eso era tener contactos y lo demás es tontería"."Anita y yo sobrevivimos. Ahora ella ejerce de dulce
abuela con los tres niños de Marlon y de icono para la tribu de la moda. La gente la ve como una fuente de inspiración. Además, últimamente le
ha dado por la jardinería".
Con 73 años, fallece la mujer libre que fue compañera de Brian Jones y Keith Richards
Anita Pallenberg con Keith Richards en una imagen de diciembre de 1969.McCarthyGetty Images
Anita Pallenberg, encarnación del espíritu iconoclasta de los sesenta y supernumeraria de los Rolling Stones,
falleció ayer martes en Londres. Tenía 73 años y una salud frágil, con
secuelas de la hepatitis C y serios problemas de cadera. Se desconocen
las causas exactas de su muerte, anunciada por su amiga Stella Schnabel. Permítanme un recuerdo generacional. En 1969, se estrenó en España El rebelde,
una película del cineasta alemán Volker Schlöndorff sobre Michael
Kholhaas, legendario insurrecto medieval. Se corrió la voz de que salía Keith Richards
como extra y allí acudimos en tropel (háganse cargo: en pleno
franquismo, resultaba inconcebible que los Rolling Stones actuaran en
nuestro país). Así que fuimos a verla una y otra vez. Y salimos
enamorados de Anita Pallenberg. Décadas después, en Vida, por la autobiografía de Richards,
supimos que los Stones pasaban por España con cierta regularidad. De
hecho, fue en tierras valencianas, camino de Tánger, cuando Keith y
Anita intimaron sexualmente. Al poco, ella dejaba a su novio oficial, el
también rolling stone Brian Jones, que había degenerado en un
maltratador. Ese cambio de pareja nos hizo ver que el universo de
aquella banda se movía por leyes propias. No existía el concepto de
infidelidad: en el mismo libro Richards se quejaba de que Anita tonteó
con Mick Jagger durante el rodaje de Performance, algo que siempre negó la implicada. Anita fue una de aquellas criaturas hedonistas que tomaron
al asalto los años sesenta. Exhibía su marchamo internacional: nacida en
Roma de padres alemanes, hablaba cuatro idiomas y pasó por diferentes
instituciones de enseñanza. Pero se independizó tras conocer la dolce vita
y el círculo neoyorquino de Andy Warhol. ¿Qué hacía Anita exactamente?
Trabajaba como modelo, tuvo pequeños papeles en películas de Roger Vadim
o Marco Ferreri, aparte de un breve paso por el Living Theater. Esencialmente, se bebía la vida a tragos. Cuando ella llegó, los Rolling Stones eran un proyecto en
construcción, que seguía afanosamente la pista de los Beatles e
intentaba asimilar las enseñanzas de Bob Dylan. Anita contribuyó a
proporcionarles sofisticación, audacia, aura de peligro: que ella
practicaba la magia negra era solo uno de los rumores que circulaban por
entonces. Probablemente, Anita fue la más salvaje de todos, en los
apartados de drogas y sexo. Según la consideración de la parte más
empresarial del grupo, resultaba un peligro. Tras la famosa detención de
1977 en Toronto, cuando Richards fue acusado de traficar con drogas, se
incrementaron las presiones para que la pareja se separara.
No ayudó un extraño suceso de 1979: en la casa
estadounidense de Richards apareció muerto de un disparo un joven de 17
años con el que Anita mantenía una relación. Entraron en acción los
famosos “abogados de los Rolling Stones”, que consiguieron que aquello
se considerara un accidente o un estúpido juego de ruleta rusa. Richards y Pallenberg tenían dos hijos, Marlon y Angela (un
tercero, Tara, murió en su cuna en 1976, pocos días antes de que los
Stones debutaran en España, con el concierto que Gay Mercader montó en
Barcelona). Se tomaron medidas para que los niños fueran criados por
personas responsables y, a partir de 1980, la pareja se fue
distanciando. Richards se ocupó de la manutención de Anita, que hasta el
final tuvo acceso a la residencia del guitarrista en Jamaica. Allí llamó
la atención de la infame policía local, que decidió darle un
escarmiento: fue encerrada en una celda con algunos de los peores
elementos de la zona. Pero, como Richards, ella era una superviviente. Se sometió a
rehabilitación y dejó las drogas, aunque sufrió alguna recaída. Evitó
la tentación de escribir sus memorias y se convirtió en símbolo de
resiliencia, al igual que la otra musa de los Stones, Marianne
Faithfull, con la que coincidió en un capítulo de Absolutely fabulous, la serie de la BBC. En sus últimos años, convertida al vegetarianismo, se dedicó
a cultivar su huerto en el barrio londinense de Chiswick. Intervino en
películas de directores de culto como Abel Ferrara o Harmony Korine. Reconocida como inspiración por mujeres que podían ser sus hijas (¡o sus
nietas!), incluso volvió a la pasarela, desfilando orgullosa con su
bastón; también disfrutaba pinchando música en fiestas privadas.
Las leyes de la física están del lado del oscuro para paliar el calor. Además, estiliza el cuerpo
David Beckham, con camisa negra, durante uno de los partidos de semifinales de Wimbledon en julio de 2016.Cordon
Todos lo hemos escuchado y más cuando el sol azota: si te pones ropa
oscura vas a tener mucho más calor. Pero esto no es del todo cierto.
Vamos a analizarlo...
Llega el calorazo. ¿Tengo que guardar las prendas negras con la ropa de invierno, por aquello de que dan más calor?
A ver, vayamos por partes. Los colores influyen en la sensación de
calor por la forma en que absorben o reflejan la luz. “Si ves un objeto
rojo es porque la luz incidente ha sido absorbida por todos los colores
excepto el rojo (por eso lo ves)”, dice Arturo Quirantes, , profesor
titular de Física de la Universidad de Granada y autor del blog de
divulgación científica El profe de Física. “Según eso, [para una menor absorción del calor] en principio es mejor
el blanco que el negro, ya que el blanco indica que la luz ha sido
reflejada por todos los colores, y el negro significa que toda la luz ha
sido absorbida (y convertida en calor). Por eso mismo, sería preferible
un color claro a uno oscuro”.
Pero hay más variantes. Un momento, el profesor no
ha terminado: “Ahora bien, resulta que hay otra fuente de calor aparte
del sol: el propio cuerpo humano.
La ropa blanca tenderá a reflejar el
calor corporal de vuelta al cuerpo, en tanto que el negro la absorberá.
Si hay algo de aire, se llevará el calor por convección”. Y es cuando
llegamos al punto clave.
Entonces, ¿puedo ponerme mi camiseta negra de los Ramones para ir a la playa, sí o no?
Dependerá de la holgura de la prenda y de las condiciones
meteorológicas. “Si estás al sol, no sopla el viento y tienes ropa algo
ajustada, escoge el blanco”, continúa Quirantes. “Pero si sopla algo de
viento y tu ropa es no ajustada (digamos un vestido, una camiseta,
etc.), lo mejor es ropa oscura”. La convección: esta es la palabra
clave. Se trata de la transferencia de calor por movimiento de masa: el
viento, al ondear la camiseta negra holgada, le quitará ese calor que ha
absorbido procedente de tu cuerpo. "El negro absorbe el calor, entonces para no llevar ese calor encima
pegado a la piel, lo mejor es que la prenda sea holgada y sople viento,
porque el viento se llevará el calor por convección. La convección no
funciona con el blanco porque la camiseta blanca no ha absorbido tu
calor, sino que te lo ha devuelto", explica el físico Arturo Quirantes. Ya decía yo que si los beduinos van de negro en pleno desierto sería por algo… Bueno, en realidad la elección cromática de los beduinos ha sido estudiada por la ciencia. Lo sabía: ¡tenía que haber un estudio científico también sobre eso! No es broma. En 1980, la prestigiosa revista Nature publicó un estudio titulado Why do Bedouins wear black robes in hot deserts?
(“¿Por qué los beduinos llevan ropa negra en desiertos calurosos?”) que
sostenía que “las túnicas negras ayudan a los beduinos a minimizar las
cargas de calor solar”. El estudio halló que los portadores de túnicas
negras no pasaban más calor que si vistieran de blanco, y eso que las
negras absorben 2,5 veces más radiación solar que las blancas. Lo
atribuyeron a una mejor ventilación, “una acción de fuelle”, “efecto de
chimenea” o lo que vagamente describían como “algún proceso desconocido
que compensa la mayor absorción de negro” y que hacía que ese calor
adicional no llegara a la piel.
La actriz Chloë Grace Moretz paseando por las calurosas calles de Los Ángeles con una camiseta negra de Metallica.Cordon
Vale, pero para resaltar el bronceado es mejor la ropa blanca.
El blanco destaca el tono moreno de la piel por contraste, pero tampoco
hay que descartar el negro para este propósito. “El color oscuro
resalta más el bronceado que el blanco”, zanja la diseñadora María
Baraza, profesora de Diseño de Moda en la Universidad Nebrija
(Madrid). “El blanco, cuando se refleja en la piel, la hace parecer más
clara, mientras que por la misma razón, el negro acentúa las sombras y
la hace parecer aún más oscura”, añade. Y ya puestos, el negro te hace más delgado, ¿no? Sí,
aquí no caben matices. El negro estiliza. Según María Baraza se debe a
que “la sensación perimetral de la persona que viste de oscuro está más
distorsionada. En cambio, cuando ves una masa más grande de luz, como
con la ropa clara, la percibes más grande que si la ves negra. Los
colores claros hacen mucho más compacta la silueta”. ¿Y es verdad que el negro pega con todo? "Así es", confirma la experta de moda, María Baraza. Creo que este verano me van a ver más de negro que a Robert Smith de The Cure… Tampoco hay que irse a los extremos. El verano es luz, alegría… Vamos, que todo vale menos la camiseta de “Mariscos Recio” cuyo uso debería estar tipificado en el Código Penal.
"Me gustaría explicar que me lo hice cayendo de un monopatín, pero no
es así . Perdí los dos dientes frontales por el estrés. Y lo quiero
compartir porque creo que es importante. Después de los problemas
cardiovasculares, el estrés es una de las principales causas de
mortalidad en América [el 25% de los estadounidenses ha sufrido ansiedad
elevada, según una encuesta de 2015 publicada por la Harvard School of Public Health]". Así de clara ha sido la actriz Demi Moore en el programa del periodista Jimmy Fallon en la NBC (puede ver el vídeo encima de estas líneas). Y
Moore no se ha quedado aquí, sino que ha enseñado también una foto
(mellada) y un vídeo de Snapchat que grabó en la consulta de su
dentista.
"Mis hijas se reían, y me decían que eso me hacía más
vulnerable y humana", ha relatado la actriz.
"Me pasó en un momento de
mucha ansiedad", aunque no ha entrado en más detalles y ha zanjado sus
explicaciones dando "gracias a Dios por la Odontología moderna".
Las situaciones de estrés se pueden manifestar de varias maneras, como
cambios en el pH de la boca (que como mal menor, provocan alteraciones
en el color de las piezas), o con bruxismo (apretar los dientes de
manera involuntaria, síntoma que padecen el 17% de los pacientes con
estrés).
Con esta tensión, "los dientes se erosionan, desgastan la
dentadura y hasta se llegan a romper piezas”, confirma Jaime Jiménez
García, experto en implantes de la Clínica Ciro y director de máster de Implantología oral avanzada la Universidad Europea de Madrid.
Cuánto puede afectarle ese desgaste dental depende de la estructura
genética de su diente, del tipo de agresión y de su capacidad de
defensa.
Una solución temporal es utilizar una férula de descarga (molde de
material flexible y blando que se erosiona en lugar de su esmalte
mientras aprieta los dientes), aunque obviamente no es más que un
parche.
Identificar qué motivos causan el estrés servirá para atacar el problema de base (y no poner en riesgo su sonrisa).