En ella, el pelo se recoge en una coleta pero, en vez de ir suelto a
partir de la goma, va haciendo pequeñas bolas. Un estilo que ya han
lucido las actrices Olivia Wilde y Blake Lively o la modelo Kendall
Jenner y que es probable que pronto se ponga de moda: Lorena Baeza, presentadora de la Sexta le ha copiado el peinado a Letizia pocas horas después de que la propia reina lo luciera.
Todo ello, dice la publicación, porque Letizia suele sorprender con sus looks.
GTRES
A COLETA, PASO A PASO
Hacer una coleta como esta no es especialmente complejo, pero sí
requiere cierta técnica, algunos productos específicos (como laca o un
producto que aporte brillo) y un poco de maña y paciencia. Ruiz lo
explica Ruiz en sólo cinco pasos.
"Se alisa y se pule bien el cabello con la ayuda de un spray de peinado que mantenga el encrespamiento y los pelitos a raya".
"Se peina por encima con la ayuda de un spray de brillo
para pulirlo y se van cogiendo secciones con gomas pequeñas que hay que
cubrir muy bien con un mechón del propio cabello".
"Se abren las burbujas de la coleta con los dedos, dándole
ese aspecto redondo y abullonado, y se suelta algún mechón en la parte
frontal para el toque informal".
"La base de la coleta se apoya con horquillas para darle proyección y sujeción".
"Se finaliza vaporizando un spray de fijación fuerte".
El fotógrafo expone en el museo Helmut Newton de Berlín imágenes gigantes de hombres y mujeres sin ropa.
James Gooding y Donovan Leitch, en Los Ángeles, en 1999.MARIO TESTINO
Paredes tapizadas con fotografías gigantes que muestran la belleza de
hombres y mujeres, la mayoría sin ropa o con vestimentas que dejan
traslucir la perfección del cuerpo humano. Así es la exposición en el
museo de fotografía Helmut Newton de Berlín, donde se puede disfrutar de
la genialidad de Mario Testino, uno de los fotógrafos más afamados, que
muestra 50 retratos en una colección que recibió el nombre deUndressed. La exposición, que abrirá sus puertas mañana, 3 de junio, podrá visitarse hasta el próximo 19 de noviembre. La
fiesta visual que ofrece el museo es singular. Los retratos gigantes de
Testino que cubren las paredes de tres salas del museo, muestran
hombres y mujeres que lucen sus cuerpos de forma desenfadada, un
experimento para intentar analizar la transición de la moda hacia el
erotismo y la anatomía humana en la frontera con la pornografía. Las
fotos tienen la magia de enseñar al público que la desnudez humana sigue
siendo un arte siglo tras siglo. Testino muestra que la fotografía
inspirada en la moda tiene un espacio que permite copiar las obras de
arte en cuerpos humanos. La muestra del Helmut Newton
extrae de la sexualidad entre hombres y mujeres y entre parejas
homosexuales un aura mágica que evita lo cotidiano e invita a soñar. Las
fotos de Testino convierten además al espectador en un voyeur cómplice de un gran fotógrafo. La iniciativa está acompañada por otra exposición del propio Helmut Newton, titulada Unseen,
una selección de imágenes que en su mayoría nunca habían sido expuestas
en galerías o museos. Newton, gran inquisidor de la belleza femenina y
que siempre mostraba a sus modelos en poses lascivas o en ambiguas
sesiones casi masoquistas, combinaba la desnudez y la moda en forma
sutil y, al igual que Testino, buscaba transformar al público en voyeur.
La serie de fotos de distinto formato que se puede contemplar en el
museo, realizada a lo largo de cinco décadas, subraya también el cambio
de rol de la mujer en la sociedad occidental y su elegancia sin tiempo. Una tercera muestra del museo
recoge la afición de Jean Pegozzi por la fotografía. Este empresario
multimillonario y coleccionista de arte africano es quizás el anfitrión
más famoso de Cap d’Antibes, en la Costa Azul, donde posee una villa que
heredó de su padre. A sus famosas fiestas acuden estrellas del cine y
de la música que se dejan retratar por el anfitrión. Aunque el oficio de
Pegozzi no tiene nada que ver con Testino y Newton, durante años se ha
dedicado a retratar a sus invitados en sus célebres fiestas en la
piscina.
Un portavoz del expresidente asegura que es una buena inversión ya que la familia permanecerá en Washington al menos dos años.
Los Obama en la Casa Blanca, en 2011.The White HouseGetty Images
Barack Obama y su esposa Michelle se han comprado la casa en la que vivían alquilados desde que abandonaron la Casa Blanca, situada en el barrio de Kalorama Heighs, al noroeste de Washington. por 8,1 millones de dólares, según ha informado el Chicago Sun Times. El inmueble tiene nueve habitaciones y ocho cuartos de baño. En esta
zona ya vivieron otros expresidentes como Franklin D. Roosevelt o
Woodrow Wilson, entre otros.
"Teniendo
en cuenta que el presidente y la señora Obama estarán en Washington
durante, al menos, dos años y medio más, tenía sentido para ellos que
comprasen la casa y convertirla en su hogar en vez de seguir
alquilándola", ha detallado el portavoz de Obama, Kevin Lewis al citado
diario. La vivenda, de 2.500 metros cuadrados, está ubicada en el barrio de
Kalorama, en Washington. En un primer momento fue vendida por cerca de
5,5 millones de dólares al exsecretario de prensa de la Casa Blanca, Joe
Lockhart, y su esposa, en el 2014.
Barack Obama jugando al golf en St Andrews, Escocia.Robert PerryGetty Images
El matrimonio Obama ha decidido seguir viviendo en
Washington una vez abandonaron la Casa Blanca, hasta que su hija Sasha
termine secundaria en el colegio. Una vez finalizado el curso continuará
sus estudios en la escuela Sidwell Friends, en la que ingresará el
próximo otoño Barack, que no ha abandonado su agenda profesional, compagina sus visitas oficiales, conferencias y encuentros con sus partidas de golf y escapadas a Palm Springs, en el sur de California, uno de los lugares de descanso y desconexión favoritos de los Obama. Lo que todavía tiene pendiente el expresidente es ponerse al volante de
un coche, pues según ha declarado su jefa de gabinete, Anita
Breckenridg, Barack aún no puede conducir y no lo hará por un tiempo.