La actriz
reivindica la igualdad salarial en Cannes tras asegurar en una
entrevista que Netflix le mintió al decirle que cobraba lo mismo que
Kevin Spacey.
Robin Wright, el pasado miércoles en el festival de Cannes.Antony JonesGetty Images
Robin Wright
ha sido una de las actrices que ha protestado por la diferencia
salarial respecto a sus compañeros de reparto masculino. Es más, tal y
como reveló la intérprete hace unos meses, amenazó con hacer pública su situación si Netflix, plataforma que produce su serie House of Cards, no le pagaba mejor. Y aunque ella creía haber conseguido el mismo salario que Kevin Spacey,
su compañero de reparto, Wright ha revelado ahora que ha sido engañada. Una entrevista que sale a la luz al mismo tiempo que ha reivindicado el
papel de la mujer durante su asistencia en el festival de Cannes para presentar su primer proyecto como directora. “Me dijeron que se me estaba pagando lo mismo, y les creí, y
recientemente he descubierto que no es el caso... así que eso es algo
que tendré que investigar”, explica la actriz en una entrevista con la revista digital deNet-a-Porter, The Edit. Una situación sobre la que no cuenta si va a hacer algo al respecto,
pero no es del todo descartable teniendo en cuenta que la primera vez
llevó a analizar los datos de audiencia cuando aparecía ella sola para
solicitar el aumento de sueldo. "Claire [Underwood, su personaje] y Francis [interpretado por Kevin
Spacey] son iguales en cuanto a su poder, su unión y el argumento de la
historia. Puede que yo no tenga tantas escenas o diálogo como Francis,
pero es que Claire no necesita verbalizar tanto. Francis es un orador,
un poeta, y Claire es el poder que se sienta en las sombras y le dirige,
pero son compañeros igualmente", les analiza en la entrevista. Aunque
no hay cifras oficiales, los medios del sector informan de que entre
2014 y 2016 Kevin Spacey aumentó su salario de 500.000 a un millón de
dólares por episodio de House of Cards,
mientras Wright cobraba 420.000 dólares. Una diferencia abismal a pesar
de la cual ella asegura que “ama” trabajar con Spacey en una serie que está a punto de estrenar su quinta temporada. Quizá por esta situación, y después de más de 30 años de carrera, hoy
Robin Wright quiere dirigir sus esfuerzos en la dirección, de hecho,
ella ha sido la responsable de dirigir algunos de los capítulos de la
serie que ha relanzado su carrera. La intérprete estadounidense, de 51
años, se estrenó este jueves como realizadora con el cortometraje The Dark of Night,
un homenaje a las grandes obras del cine negro con el que inauguró la
sección de clásicos de la 70º edición del festival de Cannes. “Soy
actriz desde hace 30 años y me gusta, pero actuar es algo muy solitario. Quería involucrarme con todos los departamentos”, dijo al inicio de la
proyección, en la que señaló haberse tomado este nuevo paso como un
“experimento”.
Robin Wright y Kevin Space, en un fotograma de 'House of Cards'.cordon press
Una presentación en la que reivindicó el papel de la mujer en la
industria del cine y la televisión. “Debemos animar a las jóvenes
generaciones a expresarse. Feminismo significa igualdad. Y punto. Un
mismo salario por un mismo trabajo. Ahora las cosas tienen que avanzar
de parte de los que toman las decisiones y financian las películas, que
en su mayoría son hombres”, dijo en un debate previo organizado.
La danesa
Ulrikke Hoyer fue despedida un día antes del desfile después de que la
agencia de casting le sugiriese que se alimentara solo con agua durante
24 horas.
Después de la polémica sobre las curvas de Gigi Hadid y el malentendido surgido tras el desfile de Tommy Hilfiger en
2015 porque los directores de casting le habían puesto un poncho (se
llegó a decir que el diseñador le había llamado gorda, algo que el
estadounidese zanjó con un "Gigi es perfecta") o de que le llovieran
críticas a Laura Escanes por desfilar para Custo con una talla 36, llega
lo último: que te digan que te alimentes únicamente con agua. La modelo Ulrikke Høyer ha sido la siguiente víctima
de los cánones nocivos de la industria de la moda. Iba a participar en
el desfile de Louis Vuitton de alta costura que organizó en Japón, sin
embargo, fue despedida un día antes tras la prueba de vestuario. La
danesa viste una talla 34 pero según la directora de casting de Ashley
Brokaw necesitaba "beber únicamente agua las próximas 24 horas" si
quería subirse a la pasarela. La danesa de 20 años no daba crédito con lo sucedido, tal y como
denunció a través de su cuenta de Instagram. La modelo tiene una
trayectoria profesional más que envidiable: ha desfilado para firmas
como Stella McCartney, Chloé, Erdem o Giambattista Valli, y colaborado con revistas de estilo como Dazed & Confused Magazine o Vogue. Pero parece que eso no ha sido suficiente, tal y como escribe en su comunicado. "Acabo de regresar de Tokio/Japón, donde Louis Vuitton
organizó un hermoso espectáculo de cruceros en Kioto, pero yo no llegué
a asistir porque me prohibieron ir al evento por ser 'demasiado gorda'. (Uso una talla 34-36). Alexia, la encargada de casting de Ashley Brokaw, dijo que había tenido algunos problemas durante el fitting.
Según ella tenía "un estómago muy hinchado", "cara hinchada", y me
instó a morirme de hambre con esta declaración: "Ulrikke necesita beber
sólo agua las próximas 24 horas". Me quedé en shock cuando lo escuché.
Me desperté a las 2 de la mañana y estaba muy hambrienta. El desayuno
empezó a las 6:30 am - comí lo mínimo. Tenía miedo de encontrarme con
Alexia pero por suerte no apareció hasta las 8, cuando ya se habían
llevado mi plato de la mesa. Nos dio los buenos días y me miró, después
miró hacia la mesa, ya no había ningún plato y me volvió a mirar. Estaba
comprobando si había comido algo. A las 7 de la tarde mi agente en Dinamarca me llamó para darme la
mala noticia de que Louis Vuitton había decidido cancelar mi
participación en el desfile sin haber hecho el refitting y que
me iban a enviar de nuevo a casa. No solo tenía un problema con mi
estomago, mi cara estaba hinchada, y ahora tenía un problema con mi
espalda. Afortunadamente tengo 20 años y un pasado participando en deportes de
élite y no soy una chica de 15 años, que son nuevas en esto y se
sienten inseguras sobre sí mismas, porque si no no tengo duda que habría
terminado por enfermar." De momento, ni la agencia de casting de Ashley Brokaw ni la firma, Louis Vuitton, han dicho nada al respecto. En su Facebook podéis leer su denuncia completa.
Gemma Nierga, Juan Cruz, Rosa Mora y Marcos Ordóñez, durante la presentación en Barcelona del libro de Cruz 'Un golpe de vida'.CARLES RIBASEl periodista Juan Cruz
suele incluir en sus entrevistas más queridas una pregunta: “¿Qué
postal le manda la infancia?”. A él, varias: postrado en la cama por el
asma, mientras los otros niños jugaban en la calle; leyendo cualquier
cosa que le dejara en el lecho su padre tras tocarle la cabeza y
comprobar que Juanito no tenía fiebre. Entre los papeles, algún número
de la revista Destino, el deportivo Dicen, El Capitán Trueno... Otra misiva de la niñez es escuchar a su madre leer en voz alta las
páginas de sucesos... Eso, y unas crónicas de fútbol que garabateaba en
un cuadernillo a partir de unos partidos que no había visto pero sí
imaginado a través de escuchar la radio, conformaron la irreductible
vocación de un periodista de raza, que quizá por eso firma sus libros
como Juan Cruz Ruiz, homenaje tácito a sus progenitores que le
inculcaron “este oficio que va en mis pies y ocupa mi cerebro”. Lo
escribe en Un golpe de vida (Alfaguara),
delicado paseo literario por lo que más ama en el mundo, con el corazón
al desnudo, “lo más verdadero que he escrito en mi vida”. “Hay hondura, ligereza, desgarro”, deshojaba ayer el contenido
sentimental del relato autobiográfico el escritor Marcos Ordóñez en la
presentación en la librería Laie de Barcelona, “lo más parecido a la
desaparecida Cinc d’Oros, donde presenté mi debut literario en mi
estreno en Barcelona”, recordaba ayer Cruz (Tenerife, 1948) en una
ciudad que le pone nervioso, dice, por los recuerdos, pretexto
fantástico para tomarse un whisky durante el acto. Sí, es la ciudad
donde se editaban sus lecturas “y también es la de la agencia Carmen
Balcells, la de la radio de Federico Gallo y Jorge Arandes, y la del Tele/eXpres, diario del que era el único suscriptor en Tenerife”. Con las manos ya “con arrugas y pecas, acaso como el oficio del
periodismo”, el ex editor y periodista de EL PAÍS traspúa “una gran
melancolía, como en casi toda su obra, desde El niño descalzo a Egos revueltos”,
también por lo que no fueron las revoluciones de Cuba o Nicaragua,
“pero a su vez se muestra furioso”, hizo notar, perspicaz, la periodista
Rosa Mora. “Las furias”, exclamó el interpelado como si de enemigos
mitológicos fueran. “Sí, no soporto la ausencia de duda, ni el lugar
común, ni que con tu idea quieras eliminar la otra idea, ni
contrarrestar con el insulto y el tópico, que es lo que ocurre en
Internet... y en esa red ha caído el periodismo, que sólo es preguntar
para saber: hemos caído en la ausencia de preguntas y en pensar que el
periodismo es opinión, cuando es información y análisis, ¿o no?”,
interpelaba a un auditorio de unas 60 personas, entre ellas Jordi Évole,
Lluís Pasqual, los editores Malcom Otero o Pere Sureda, el hijo de
Carme Balcells, Lluís Miquel Palomares...
¿Pero no le reconforta la labor del The New York Times o del The Washington Post
ante Donald Trump?, le preguntó, pilla, Gemma Nierga. “Por supuesto;
ese intento de descrédito del periodismo orquestado desde el poder ya lo
vimos aquí con Aznar cuando el 11-M”. ¿Y que tiene contra Pablo
Iglesias y Podemos, otra de las furias del libro? “Ha introducido un
modo de conversación que pretende anular la posibilidad de decir al otro
lo que pensaba desautorizando su respuesta, llegando así a la
postverdad para evitar el periodismo de verdad, una maniobra de
chantaje”.
A pesar de escribir de “las penúltimas horas del
periodismo”, de esa profesión que “no tiene dinero mientras las
multinacionales que venden nuestra información gratis se hacen ricas”,
admite: “No me imagino dejando el oficio, que es pura pasión; por eso
dedico el libro especialmente a Manuel Vázquez Montalbán y Feliciano
Fidalgo, que nunca quisieron dejarlo”.
Melancolía quizá, pero también entereza y valor. Ordóñez
recordó una frase del libro cuya esencia lo sustenta todo: “De ninguna
de las maneras va a rendirse este oficio invencible”. Y sugirió
imprimirla en una camiseta. Cruz, seguro, cedía el copyright.
Natural o artificial. Esta temporada no hay término medio. Los rostros
luminosos, casi sin maquillar, disputan el protagonismo a las sombras de
ojos dramáticas y de acabado brillante. En paralelo, dos tendencias
antagónicas triunfan en peluquería: las melenas relajadas y los tonos de
fantasía como rosas, azules y verdes.
Párpados jugosos
En vez del efecto ahumado, este verano se imponen las sombras de ojos glossy.
“El maquillaje glow (brillante) va a estar presente en rostro, labios y ojos. Y tanto en looks diurnos de aspecto natural como en otros más sofisticados y nocturnos”, explica Fran Suárez, national make-up artist de YSL Beauté.
Un look con los ojos destacados en sombra negra brillante de Phillip. L'Estrop
Las sombras negras con acabado brillante se han visto en muchos desfiles para esta temporada primavera-verano,
como en los de las firmas Altuzarra, Alberta Ferretti, o Baja East. Representan la versión más moderna de los clásicos ojos ahumados. “Aportan a la mirada la intensidad y el misterio de los tonos oscuros,
pero con un efecto mojado, sexy y rompedor”, argumenta Suárez. Una de las ventajas de esta tendencia es que no persigue un acabado
perfecto ni un color homogéneo de larga duración. “El objetivo es que la
sombra se funda y se desplace sobre la piel para obtener un efecto
deshecho intencionado”, explica el maquillador.
Una modelo de Giorgio Armani. L'Estrop
Se puede aplicar sombra negra sobre todo el parpado móvil y después añadir el producto glossy
con un pincel mediante ligeros toques. Lo más cómodo es comenzar sobre
el borde de las pestañas para ir ascendiendo por todo el párpado.
Otra opción consiste en extender el eye gloss con un pincel más
pequeño “únicamente sobre la línea de las pestañas inferiores, en la
zona del lagrimal y en el arco de la ceja”, sugiere Suárez. Además de los ojos, este verano también triunfarán los pómulos y los
labios con acabado jugoso . Aunque, si lo que se busca es un look más
radical, el experto maquillador recomienda atreverse con los contrastes y
apostar por unos labios de un tono intenso y mate.
Dos modelos de Ermanno Scervino. L'Estrop
Rostros muy honestos
Hidratación, luminosidad y un bronceado sutil son los pilares de un rostro natural. Las firmas Delpozo, Blumarine o Charlotte Olympia apuestan por
rostros naturales y frescos, donde una piel bien hidratada y de aspecto
jugoso es la auténtica protagonista. Este efecto se consigue con la
ayuda de bases de maquillaje de acabado translúcido, un toque de
iluminador y unos brochazos de polvos bronceadores, que este año
suavizan su tono notablemente. “Los colores más tostados resaltan las
pieles doradas, los corales son ideales para las mujeres de cutis
cetrino y la gama de los rosas aporta frescor a los rostros más
maduros”, asegura Fran Suárez, national make-up artist de YSL Beauté.
Por norma general, los polvos bronceadores
“se aplican a lo largo de la línea del nacimiento del cabello, las
sienes y bajo los pómulos, para después añadir sobre ellos el colorete.
Además de en la nariz y la barbilla”, explica el maquillador.
En los rostros redondos “se aconseja marcar con los polvos el contorno
de la mandíbula, desde la barbilla hacia los lóbulos de las orejas. Y
trazar una línea desde la comisura de los labios hasta encima de la
oreja”. Para las facciones más alargadas, Suárez recomienda aplicar el
polvo bronceador o el colorete en línea recta, comenzando a la altura de
las aletas de la nariz y terminando a la de las orejas.
1. Eye Gloss Smudger. 32,60 euros. La textura, nada pegajosa, de este
top coat brillante para la mirada aporta un acabado mojado tanto si se
aplica sobre el párpado desnudo como sobre una sombra de ojos. 2.
Instant Moisture Glow. 54 euros. Este producto, que se aplica solo,
antes del maquillaje o sobre este, proporciona hidratación, unifica y
afina la textura de la piel y otorga un acabado satinado. 3. Touche
Éclat Blur Primer. 45,50 euros. Este difuminador disimula las
imperfecciones, alisa la textura y potencia la luminosidad del fondo de
maquillaje. 4. Touche Éclat Le Cushion. 50,50 euros. Su sistema de
difusión microperforado proporciona la dosis óptima de maquillaje. Su
esponja permite un acabado a medida, tanto de cobertura como de
luminosidad. 5. Couture Variation nº 4 Underground. 70 euros. Paleta de
sombras de ojos con 10 tonos en acabados mate, iridiscente y metalizado.
6. Máscara Volume Effet Faux Cils The Shock. 35,60 euros. Su textura
espesa ofrece un resultado intenso sin dejar grumos. Su aplicador
proporciona volumen y profundidad con acabado negro mate de la raíz a
las puntas. Todos los productos son de Yves Saint Laurent Beauté
Para conseguir un aspecto más sofisticado, basta con “incorporar
iluminador sobre los pómulos, las sienes y el contorno de los ojos;
añadir dos capas de máscara de pestañas, colorete melocotón y una barra
de labios de acabado jugoso y brillante”.
Melena rosa fucsia en Marques’Almeida. L'Estrop
Melenas de fantasía
Rosa, turquesa, lila, azul… Los tonos pastel se suben a la cabeza. “Esta temporada, todos los colores fantasía son tendencia, aunque es
cierto que el rosa está siendo el más demandado”, asegura Xavi García,
director creativo de Salón 44 para L’Oréal Professionnel. Se ha visto en
las pasarelas de firmas como Mary Katrantzou, Manish Arora o Temperley
London. Y las cabelleras de la actriz Sophie Turner (Juego de tronos), la cantante Ariel Winter y la compositora e intérprete Ashley Spain también respaldan su teoría.
El colorista aconseja realizar una mezcla bicolor personalizada. Y
peinar la melena de una forma muy natural, para lograr un aspecto
casual, “o apostar por cortes geométricos, muy limpios, y por melenas
cortas, rectas y pulidas”.
Para mantener este tipo de colores, que precisan una decoloración
previa, resulta imprescindible hidratar el cabello en profundidad.
“También habrá que refrescar el tono conforme se vaya desgastando, ya
que los acabados pastel se degradan más rápido”, advierte García.
Cabellos relajados
Hace varios años que los peinados encorsetados dejaron paso a los trabajos más desenfadados. Alexander Wang, Marni y Chloé han peinado a sus modelos con melenas naturales, sin alisar. Actrices como Charlize Theron,
Jessica Alba o Maribel Verdú las han lucido ya sobre la alfombra roja. Este verano “las ondas marcadas con la plancha se llevan más abiertas y
despeinadas”, adelanta Luis Miguel Vecina, experto colorista de Coolday
para L’Oréal Professionnel. “El pelo se seca de manera más natural, con
ligeros movimientos, ya sea con las manos o con un peine, desde las
zonas medias hasta las puntas”, continúa Vecina.
El corte de pelo que mejor acompaña a esta tendencia son los desfilados
ligeros y poco degradados en medias melenas y en cabellos largos. La
clave reside en evitar que se genere demasiado volumen en las partes
cercanas al rostro, “dotando de cuerpo y movimiento a las puntas”, dice
el experto. Los cabellos lisos necesitan de productos de peinado a base de agua de
sal para ganar textura y volumen. El truco que propone Vecina para
conseguir unas ondas rápidas, sin necesidad de recurrir a ninguna
plancha ni tenacilla, es hacerse unas trenzas con el pelo húmedo o
recién secado cuando aún está caliente. “Después solo hay que esperar a
que el pelo se seque del todo o a que se enfríe, soltar los recogidos y
aplicar unas gotas de sérum capilar de medios a puntas”.