Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

30 abr 2017

La decisión de Cristina Cifuentes.....................J.avier Casqueiro

El relevo del director general del Canal de Isabel II fue determinante para destapar operaciones en paraísos fiscales de anteriores responsables y conexiones mediáticas.

FOTO: Cristina Cifuentes, el pasado jueves. / VÍDEO: Declaraciones de Cifuentes sobre la Operación Lezo en el XVI Congreso del PP de Madrid.
Una operaria levantó el miércoles pasado las alfombras de los pasillos que dan al despacho de Presidencia de la Comunidad de Madrid, que entre 2012 y 2015 perteneció a Ignacio González. Cristina Cifuentes, su excompañera y sucesora en el cargo, supo apreciar el patente contenido metafórico de esa operación de limpieza. 
 La semana ha sido dura y dolorosa para el PP —otra más—, como explicó la propia Cifuentes en su discurso ante la ejecutiva regional reunida el jueves con urgencia para tratar de exorcizar los demonios internos.
El partido vive en estado de shock permanente: el propio González, expresidente regional, duerme en prisión con parte de su familia; dimite definitivamente la exlideresa Esperanza Aguirre
se suceden los episodios de corrupción y proliferan ahora quienes lo intuían o sabían todo.
 Pero la decisión determinante e inusual en política de denunciar ante la Fiscalía las maniobras oscuras de González y su entorno en el poderoso Canal de Isabel II correspondió a Cifuentes, lo que descubrió una guerra larvada con el más importante grupo mediático conservador en España y recelos en los dirigentes más acomplejados del PP.
 
La actual presidenta regional, que ha admitido recientemente que en ocasiones se hace "la rubia" en reuniones con hombres para arañar más cosas en las negociaciones, tomó posesión de ese despacho en la Puerta del Sol de Madrid un sábado 27 de junio de 2015. 
Al acto acudió, no por casualidad, Mariano Rajoy y seis ministros de su Gobierno. 
El presidente destacó entonces: "Lo que ocurra en Madrid es muy importante para España".

Auditoría de la Comunidad

Apenas un mes más tarde se constituía en la Asamblea de Madrid una comisión de estudios y de auditoría sobre el endeudamiento y la gestión pública en la Comunidad en los años del PP.
 La comisión empezó sus trabajos indagando sobre la faraónica y muerta Ciudad de la Justicia y, a comienzos de 2016, abordó el agujero negro del Canal de Isabel II, la empresa pública más potente de la administración regional (casi 1.000 millones de presupuesto en 2017).
 En sus primeras comparecencias fueron citados el consejero de Presidencia y nuevo presidente del organismo, Ángel Garrido, ahora mucho más que la mano derecha de Cifuentes; el exgerente Adrián Martín; y la exdirectora financiera de la entidad desde 2007, Fernanda Richmond, entre otros directivos y trabajadores del ente.

Como conclusión de esas primeras informaciones genéricas sobre el Canal y sus filiales en Latinoamérica, muchas veces bloqueadas por esos exdirectivos, Cifuentes decidió exigir la destitución de Martín y buscó, con ayuda de cazatalentos, un nuevo director general para esa macroempresa.
 El contrato, en mayo de 2016, fue para Rafael Prieto, un gestor de multinacionales, de 53 años, con experiencia en compañías como PSA-Peugeot.
Dos meses después, en julio de 2016, ya con el control político y administrativo del Canal, Prieto constató varias operaciones irregulares que le llevaron a trasladar un auténtico dilema a Cifuentes.
 La nueva presidenta madrileña lo sopesó todo y comunicó la única solución que había encontrado al presidente del PP, Mariano Rajoy, y a Dolores de Cospedal, la secretaria general y su gran baluarte en la cúpula popular.
 Les informó de que no tenía más remedio que entregar esa documentación sobre actuaciones sospechosas del Canal a la Fiscalía Anticorrupción.

Diputados regionales del PSOE y de Podemos también habían comenzado a preguntar e investigar por su cuenta sobre la sorprendente expansión latinoamericana del Canal y tramitaron su propia denuncia ocho meses más tarde.
 Las llamadas de atención que alertaron entonces a los nuevos responsables del Canal se produjeron al seguir el rastro de varias operaciones que acababan con oscuros pagos en Suiza y en sociedades off shore, que son las empresas radicadas en paraísos fiscales que se utilizan sin ninguna actividad económica reconocida.
La compra en 2013 por 21,4 millones de euros de Emissao, una compañía brasileña de gestión de aguas, fue el detonante de todo. El Canal la adquirió por medio de su filial en Colombia, Inassa, y un año después esa sociedad valía solo 5,4 millones.
Edmundo Rodríguez Sobrino, consejero de Audiovisual Española 2000, editora de La Razón, presidía en esa época Inassa y era el hombre de confianza de González en el Canal.
 La cercanía entre Rodríguez Sobrino y González se evidenció en aquel viaje que ambos hicieron a Cartagena de Indias en 2008, en el que fueron espiados y grabados con unas sospechosas bolsas de plástico en las que, según dijeron, llevaban toallas.

Conmoción

La conmoción en el PP por la detención de González y su banda de amigos fue total, pero no hubo sorpresa. 
Cifuentes se apuntó rápidamente el tanto de que había facilitado al máximo la colaboración con la justicia. Rompía con otras imágenes del pasado en su partido.
 La oposición subrayó que no le quedaba otra.
El juez tomó declaración por escrito a Cifuentes y convocó en la Audiencia Nacional a la ahora jefa de gabinete de la presidenta regional, Marisa González Casado, periodista con casi 30 años de experiencia.
 Las 17 grabaciones con más de una hora de duración que Velasco mostró a Marisa González abrieron un flanco inquietante en la investigación. 
El juez citó de inmediato al presidente de La Razón, Mauricio Casals, y al televisivo director del mismo diario, Francisco Marhuenda, por un presunto delito de coacciones a Cifuentes y su equipo.
En algunas transcripciones del sumario secreto se escucha a Marhuenda contar a Rodríguez Sobrino su versión de una charla que mantuvo con Cifuentes a mediados de 2016:
 "Le hemos dicho que eres un soldado nuestro, que eres intocable para nosotros y ella por las malas tiene mucho que perder. En una guerra no puede ganar".
 Casals conmina a Marhuenda en otra conversación a que deje claro a Cifuentes que esa "guerra" no sería solo de La Razón y que implicaría a otros medios del grupo como Antena 3, La Sexta y Onda Cero.

Marhuenda se permitió, en alguna de esas intervenciones, insultar a la jefa de gabinete y a Cifuentes y, tras declarar ante el juez, precisó que "nunca, nunca" había pretendido presión alguna. 
Sus insultos no provocaron una catarata de reacciones ni de asociaciones de prensa ni de otras dirigentes políticas o feministas.
El juez preguntó a las afectadas si consideraban una presión señalar un día en la sección del periódico Sube y baja al consejero Garrido por una mala gestión o un editorial muy contrario a la recién impulsada ley regional integral contra la violencia de género. Cifuentes y González Casado asumieron esas críticas normales en su trabajo. 
El magistrado no fue más profundo sobre los intereses de esos directivos en otros aspectos o negocios, según fuentes de la investigación, y les desimputó.
Una de las presiones más insistentes que ha sufrido el equipo de Cifuentes en este tiempo fue la reclamación de que la presidenta regional debía recibir en su despacho oficial a Rodríguez Sobrino, que estaba muy inquieto por la posible documentación que pudiera facilitarse al juez desde la Comunidad sobre su etapa en el Canal. Ese encuentro nunca se concedió.

El PP ha querido mostrar su apoyo a Cifuentes en este caso, sobre todo en público a través de los denominados jóvenes vicesecretarios nacionales y otros portavoces. 
Aguirre y González estaban ya de retirada en la política, se habían generado muchos enemigos y se consideran fácilmente amortizables.
 Desde la cúpula del PP se comprende que Cifuentes tenía escasa capacidad de maniobra ante la imparable deriva judicial del caso pero destacan que ahora debe manejar y resolver ella "la guerra y el lío mediático que se avecina" con un grupo como Atresmedia tan importante para el partido conservador.
Ni Rajoy, de viaje, ni Cospedal, con antiguas relaciones muy estrechas con Aguirre y González, ni la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, se han explayado sobre este conflictivo caso. Marhuenda fue durante años jefe de gabinete y colaborador estrecho de Rajoy y Casals, al que los medios etiquetan como El príncipe de las tinieblas del Grupo Planeta en Madrid. Casals desayuna frecuentemente en el hotel Ritz con Santamaría.
Cifuentes, que ha asentado su proyección política con constantes apariciones en televisiones, no quiere perpetuar ni desarrollar este conflicto con ese grupo de comunicación y se propone preservar sus buenas relaciones con Antena 3, La Sexta y Onda Cero.

La Operación Lezo ha tocado así de lleno al PP y a Cifuentes en un momento que parecía, en teoría, de su máximo esplendor.

 A sus 52 años se encontraba al fin en posición de gestionar una de las administraciones con más poder y presupuesto de España (18.538 millones de euros). 

 Después de haber asumido el mes pasado el mando también en la presidencia del PP de Madrid se había convertido con el gallego Alberto Núñez Feijóo en uno de los valores seguros para el futuro de su partido.

La belleza es un efecto colateral...........................Juan José Millás

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ESTA ESCULTURA no es una escultura, es un motor. La mayoría de las esculturas que nos rodean no son esculturas, son objetos funcionales. 
La maquinaria de un reloj de cuerda es una escultura que no es una escultura. 
Una bicicleta es una escultura que no es una escultura. 
Una grúa es una escultura que no es una escultura. 
Un semáforo es una escultura que no es una escultura. 
Un cuchillo de cocina es una escultura que no es una escultura.
 Lo mismo podríamos decir del tenedor o la cuchara. 
Todo esto por hablar de objetos creados por el hombre, pero la naturaleza está llena también de esculturas: un árbol, un gato, un rinoceronte, un águila son esculturas sin voluntad de serlo, lo mismo que el aparato respiratorio de cualquiera de nosotros.
 
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Daimler AG

El inventor del motor de la fotografía no lo diseñó para que fuera bello, sino para que funcionara ocupando el mínimo espacio posible.  
Su belleza proviene de su funcionalidad y de su economía, igual que la de la maquinaria del reloj de cuerda.
 La belleza es, pues, un efecto secundario. 
Todo lo que funciona es bello, incluida una modesta pinza de la ropa.
 La escritura es buena cuando resulta eficaz; nos conmueve cuando funciona. La funcionalidad es anterior a la belleza.
 Fíjense de nuevo en la imagen del motor cuya simetría sugiere una aspiración de orden moral. 
He ahí lo que distingue a las esculturas creadas por la naturaleza de las creadas por el hombre: las primeras pretenden representar a la naturaleza; las segundas no representan nada porque les basta con presentarse.
 Presentación y representación: tal es la diferencia. 
 
 

Vecinos pobres y vecinos ricos..............................Rosa Montero...

En situaciones de necesidad, ayudar al prójimo puede salvarte de la muerte. Pero otros rasgos emergen cuando mejoran las condiciones.

COLUMNISTAS-REDONDOS_ROSAMONTERO
CONOZCO a un guerrero de la existencia a quien un accidente dejó en una silla de ruedas hace dos años.
 Difumino sus datos porque no quiere ser reconocido, pero diré que vive solo y que en el portal de su casa hay un tramo insalvable de nueve escalones.
 Desde que perdió la movilidad, este hombre viene pidiendo algo a lo que tiene derecho: que la comunidad de vecinos convierta ese portal en practicable. 
Siempre le han contestado que la comunidad estaba en números rojos e incluso le han acusado de ser egoísta e irrazonable. 
Ahora me acabo de enterar de que por fin van a empezar las obras de acondicionamiento, tras haberle tenido casi dos años encerrado. Y ha sido afortunado, porque es un hombre culto y capaz de luchar por sus derechos.
 Hay en este país muchos ancianos desamparados a los que comunidades de vecinos despiadadas mantienen prisioneros porque se niegan a poner un ascensor o a colocar una silla.
 Son viejos condenados a cadena perpetua.
 El caso más atroz me lo contaron hará unos quince años y ya escribí sobre ello: en un edificio antiguo se instaló un ascensor que había sido pagado por la mitad de los vecinos.
 Quienes costearon el proyecto decidieron poner una llave para que la cabina sólo pudiera ser utilizada por ellos; y entre quienes se quedaron sin acceso estaba un anciano de economía modestísima, que vivía en el cuarto, carecía de familia y tenía que caminar con andador. 
Me lo imagino al pobre atrapado para siempre en su casa y escuchando el zumbido del montacargas. Si eso no es el infierno, se parece mucho.


Por pura coincidencia, una amiga de Facebook, Rosa Saugar Martín, acaba de dejar al hilo de otro ar­tículo un comentario que tiene mucho que ver con todo esto.
 Cuenta Rosa que, cuando ella era niña, en la casa en donde vivía había un anciano sin familia al que iban a llevar al asilo. 
En el edificio eran tan sólo catorce vecinos y entre todos evitaron que el hombre tuviera que irse de su hogar; organizaron turnos y le lavaban, le daban de comer, adecentaban su piso y le acompañaban: “Pasó sus últimos años lleno de cuidados y cariño”. 
Rosa nació en 1952, “en esos años grises y represores en los que llevabas la tristeza a la espalda cual mochila”, y tuvo, explica, una infancia muy difícil. 
Y, con preciosa elocuencia, añade: “Aunque es cierto que la solidaridad que se desarrolló en los barrios obreros pobres, por purita supervivencia, fue como una enredadera creciendo de casa en casa”.
Sin duda Rosa ha puesto el dedo en lo esencial: el nivel económico. El edificio del hombre accidentado es un buen inmueble: gente con dinero, aunque la comunidad estuviera en números rojos.
 Y seguramente quienes pusieron el ascensor con llaves tenían unos ingresos más que suficientes.
 Numerosos estudios parecen demostrar en todo el mundo que hay una correlación positiva entre la solidaridad más básica y la pobreza, así como el efecto contrario: que los ricos tienden a ser menos empáticos.
 Por ejemplo, en el perfil del voluntariado español ganan por goleada las mujeres de economía modesta. 
Una siente la tentación de deducir que los pobres son buenos y los ricos un asco, un tópico que a veces la realidad parece empeñada en confirmar. 
Pero la vida es algo mucho más complejo y me temo que sobre todo se trata de un rasgo evolutivo. 
También en esto atinó Rosa: “Por purita supervivencia”. Qué inquietante animal es el ser humano: en situaciones de extrema necesidad, ayudar al prójimo es un contrato no escrito que puede salvarte de la muerte. 
Pero luego, cuando las condiciones mejoran, emergen otros rasgos: la avaricia, el egocentrismo, el deseo de no enterarte de la penuria ajena para no empañar tu bienestar, la soberbia de pensar que nosotros nos lo merecemos y los otros no, la ignorancia que todo eso conlleva… 
Son trampas obvias, como la de creer que somos tolerantes porque apoyamos a quienes piensan como nosotros (pero nos sulfuramos con quienes piensan distinto), y sin embargo caemos una y otra vez en ellas.
 En fin, quizá la única vía de superar la estrecha necedad de nuestra condición sea esforzarnos por ponernos siempre en el lugar del otro.

Generaciones de mastuerzos................................Javier Marías

Llamarle la atención a alguien por algo mal hecho o molesto para los demás equivale hoy a jugarse el cuello.
Javier Marías
TENGO UN vago recuerdo de una viñeta de Forges que quizá cuente veinte o más años.
 La escena era algo así: un niño, en una playa, se dispone a cortarle la mano a un bañista dormido con unas enormes tijeras; alguien avisa al padre de la criatura –“Pero mire, impídaselo, haga algo”–, a lo que éste responde con convencimiento: “No, que se me frustra”.
Hace veinte o más años ya se había instalado esta manera de “educar” a los críos.
 De mimarlos hasta la náusea y nunca prohibirles nada; de no reñirlos siquiera para que no se sientan mal ni infelices; de sobreprotegerlos y dejarlos obrar a su antojo; de permitirles vivir en una burbuja en la que sus deseos se cumplen; de hacerles creer que su libertad es total y su voluntad omnipotente o casi; de alejarlos de todo miedo, hasta del instructivo y preparatorio de las ficciones, convenientemente expurgadas de lo amenazante y “desagradable”; de malacostumbrarlos a un mundo que nada tiene que ver con el que los aguarda en cuanto salgan del cascarón de la cada vez más prolongada infancia.
Sí, hace tanto de esta plaga pedagógica que muchos de aquellos niños son ya jóvenes o plenos adultos, y así nos vamos encontrando con generaciones de cabestros que además irán en aumento.
 Ya es vieja, de hecho, la actitud insólita de demasiados adolescentes, que, en cuanto se desarrollan y se convierten en tipos altos y fuertes (habrán observado por las calles cuántos muchachos tienen pinta de mastuerzos), pegan a sus profesores porque éstos los han echado de clase o los han suspendido; o pegan a sus propios padres porque no los complacen en todo o intentan ejercer algo de autoridad, tarde y en vano. 
Pero bueno, con los adolescentes cabe la esperanza. 
Es una edad difícil (y odiosa), es posible que una vez dejada atrás evolucionen y se atemperen. 
Lo grave y desesperante es que son ya muchos los adultos –hasta el punto de ser padres– que se comportan de la misma forma o peor incluso. 
También hace tiempo que leemos noticias o reportajes en los que se nos informa de padres y madres que pegan a los profesores porque éstos han castigado a su vástago tras recibir un puñetazo del angelito;
 o que agreden a médicos y enfermeras si consideran que no han sido atendidos como se merecen.
 Semanas atrás supimos de las reyertas de progenitores varios en los campos de fútbol infantil en los que sus hijos ensayan para convertirse en Messis y Cristianos: palizas a los pobres árbitros, peleas feroces entre estos pueriles padres-hinchas, amenazas a los entrenadores por no alinear a sus supuestos portentos .

Por las mismas fechas salió en televisión el caso de un dueño de perro de presa (resultan una especie peligrosa, los dueños adoradores de sus animales) al que un señor reconvino por llevarlo suelto.

 La respuesta del tal dueño fue furibunda: noqueó al señor y, una vez éste caído, se hartó de darle patadas por doquier, cabeza incluida, y lo mandó al hospital, qué menos.
 Y hay diputados talludos que llevan estampado en su camiseta a un “mártir” correligionario que le dio una tunda a un socialista y está por ello condenado.

"Lo grave y desesperante es que son ya muchos los adultos –hasta el punto de ser padres– que se comportan de la misma forma o peor incluso"

Se habrán percatado ustedes de que llamarle la atención a alguien por algo mal hecho o molesto para los demás, o por una infracción de tráfico, equivale hoy a jugarse el cuello.

 (No digamos defender a una mujer a la que se está maltratando o, dicho peor y a las claras, inflando a hostias.)
 Es frecuente que el infractor, el que comete una tropelía o impide dormir a sus vecinos, lejos de recapacitar y disculparse, monte en cólera y le saque una navaja o una llave inglesa al ciudadano cívico y quejoso. 
Mi sobrina Clara, hace meses, cometió el “error” de pedirle educadamente a una mujer que bajara un poco el volumen de la atronadora música que obligaba a padecer a los pasajeros de un autobús: le cayó una buena, no sólo por parte de la mujer, sino de otros viajeros igual de bestias.
 El conductor, por supuesto, se hizo al instante invisible, como se lo hacen asimismo los guardias municipales madrileños ante cualquier altercado del que prevén que pueden salir descalabrados. 
Todo el mundo se achanta ante el matonismo reinante. Es comprensible en los ciudadanos.
 No en los policías y guardias, porque se les paga para proteger a los pacíficos y cumplidores de los desmanes de los violentos y coléricos.
¿Cómo es que hay tantos hombres y mujeres hechos y derechos con esas actitudes cenútricas?
 Me temo que son los coetáneos, ya crecidos, de aquel niño de Forges.
 Gente a la que nunca, a lo largo de la larga infancia, se le ha llevado la contraria ni se le ha frenado el despotismo. 
“Hago lo que me da la gana y nadie es quién para pedirme a mí nada, ni que baje el volumen ni que lleve sujeto a mi perro-killer”. Como esa forma de “educar” sigue imperando y aun va a más (hay quienes propugnan que los niños han de ser “plenamente libres” desde el día de su nacimiento), prepárense para un país en el que todas las generaciones estén dominadas por mastuerzos iracundos y abusivos.
 La verdad, dan pocas ­ganas de llegar vivo a ese futuro.