"Estoy muy
feliz", declara el Nobel de Literatura en su ciudad natal, donde se
encuentra acompañado de su novia para celebrar su cumpleaños.
Isabel Preysler y Vargas Llosa, este martes en Arequipa.atlas / afpMario Vargas Llosa celebró el martes en Arequipa, su ciudad natal al sur de Perú, su cumpleaños 81 en compañía de su pareja Isabel Preysler,
una jornada que estuvo marcada por la donación de parte de su
biblioteca. La visita a Perú es la primera que hace la pareja al país
desde que el autor de La civilización del espectáculose separó de su esposa Patricia Llosa en junio de 2015 e inició su noviazgo con la socialite. "Estoy muy feliz de volver a mi tierra después de dos años y medio con
motivo de una entrega más de los libros de mi biblioteca a esta hermosa
casa donde van a ser alojados", dijo Vargas Llosa en una ceremonia
pública en el centro cultural que lleva su nombre. "Con
esta entrega tengo la impresión que son unos 15.000 libros de mi
biblioteca los que se han trasladado a Arequipa, queda otra mitad y los
que vaya adquiriendo en el tiempo que me quede vivir, que espero sea
largo", destacó. "Los libros nos enseñan que por encima de nuestra
patria hay otras patrias, que son también las nuestras, que gracias a
los libros podemos apoderarnos, ser ciudadanos de ellas, descubrirlas a
través de esa experiencia", agregó el premio Nobel de Literatura. El lote de libros entregado este martes supera los 7.000 y se agrega a
los otros 7.000 que habían sido donados desde que en 2014 Vargas Llosa
inauguró la biblioteca que lleva su nombre en una antigua casona del
siglo XVIII en Arequipa. Vargas Llosa y Preysler acapararon la atención de la prensa local en
Lima y en Arequipa, que estuvo pendiente del menor movimiento de la
pareja. Si los peruanos ya están acostumbrados al papel omnipresente de
Vargas Llosa en la vida peruana, la presencia de la madre de Chábeli,
Enrique y Julio Iglesias disparó a todos los paparazis a la caza de,
como es conocida en el país sudamericano la "novia del Nobel". "¿Qué plato de la comida peruana le gustó?", le inquirió un grupo de
reporteros el lunes en la capital peruana, cuando acechó a la pareja a
la salida de un restaurante. "La causa (pastel de papa amarilla,
condimentado con limón y ají) y el tiradito (pescado crudo marinado con
ají y limón, suerte de sashimi peruano)", confesó la Preysler, quien ha
confesado que "Mario, de vez en cuando me deja ver sus escritos para que
le dé mi opinión", aunque no sabe si la toma en cuenta. Vargas Llosa y
Preysler permanecerán en Arequipa hasta el 30 de marzo.
Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler, en Arequipa.JOSE SOTOMAYOR JIMENEZAFP
Una visita fugaz a Bogotá
Antes de aterrizar en Perú la pareja estuvo en la capital colombiana. El motivo del viaje era la apertura de una tienda de Porcelanosa, empresa de la que Preysler es imagen. Y como suele hacer la madre de Tamara Falcó y Ana Boyer dio una entrevista exclusiva con su revista de cabecera¡Hola! En el reportaje de 12 páginas la pareja posa sonriente frente a las
cámaras. Preysler, además, lo hace sola y con la soltura que la
caracteriza. La entrevista deja frases como: "Cada viaje con él es como una luna de
miel". Preysler confiesa que desde que está con el escritor pasan "más
tiempo en el aire que en tierra", pero que disfruta mucho de cada viaje que realizan juntos. "Viajar con Mario es un lujo. Siente una enorme curiosidad por todo lo
que le pueden explicar y enseñar", revela de su pareja. Y aunque ya
están un poco cansados de tanto viaje Preysler asegura que le gustaría
ir a la India.
El oficio de periodista nos obliga a muchas cosas, entre otras a preguntar sobre lo que ya sabemos.
Gerard Piqué.Foto: Juan Manuel Serrano Arce. Vídeo: ATLAS
Con perdón, Piqué es el Dalí del fútbol. Le preguntas y él se lanza. Su mujer, Shakira, dice que es una persona sensata. Seguro que porque en casa ella no le pregunta por el Madrid. Piqué es un aficionado al fútbol que tiene dos privilegios: viste de
azulgrana y de rojo. A la roja la pusieron de blanco el martes, en
París, ya es mala pata. El partido fue bueno, Piqué estuvo muy bien a
tenor de las crónicas. Los periodistas luego coincidieron con él en una
vieja ceremonia, la entrevista. En lugar de preguntarle “¿justo el
resultado?”, como antiguamente, entraron en sus temas recurrentes. Madrid-Barça, los colores, el PSG, los árbitros…, y todo fue creciendo hasta ocupar el palco del Madrid, que es un terreno novelesco. De hecho ese palco aparece ahora en una novela de Manuel Vicent que
contiene, nada más entrar en materia, una frase por la que a Piqué lo
hubieran crucificado. Dice Vicent en La regata: “Nunca se les
había visto juntos en fiestas o estrenos, ni siquiera en el palco del
Real Madrid, donde se junta lo mejor y lo peor de cada casa”. A juicio
del novelista, por tanto, “hay lo mejor y lo peor”. Lo que ha hecho
Piqué es seleccionar. A Dalí le preguntaban por cualquier cosa y hacía palíndromos nasales,
y luego la prensa lo jaleaba. Era un genio y él mismo lo decía: “Yo soy
un genio”. En todos los idiomas. Y decía lo que ya se sabía lo que iba a
decir.
El oficio de periodista nos obliga a muchas cosas, entre otras a
preguntar sobre lo que ya sabemos. Esta es, a mi juicio, una actitud
noble, porque, aunque sepamos, los lectores tienen derecho a saber lo
que sabemos. A veces abundamos en lo que ya se sabe, y esa ya es otra
cuestión. Quien ignore que Piqué va a contestar lo que ya contestó en
circunstancias similares (siempre habrá un Madrid-Barça reciente, o una
polémica al respecto), o que considere que Sergio Ramos no le va a
responder, o que la prensa de un lado lo va a defender y la del otro
lado va a afilar las uñas contra él, es que no cultiva la hemeroteca, de
papel o iluminada. Ya es cansino el asunto, y hay que buscarse recetas
para hacer callar a Piqué. Yo tengo una. Es muy simple. En el caso que nos ocupa, su trabajo en la selección
española, donde es extremadamente correcto y eficaz, imagino que habría
un torrente de preguntas sobre el porvenir del cuadro de Lopetegui. En
el caso de su equipo, el Barça, hay también un espacio abierto a la
curiosidad mundial. De resto, ¿de qué más va a hablar Piqué? Pero la receta más adecuada para que no siga hablando Piqué, es no
preguntarle a Piqué por lo que ya dijo Piqué. ¿O creemos que una luz
cegadora ha bajado del cielo y va a decir algún día algo que le convenga
a los oídos del palco o de la grada del Real Madrid? No le pregunten a
Piqué y callará Piqué.
Un libro reúne los poemas que la gran escritora barroca dedicó a su protectora, la condesa de Paredes.
Sor Juana Inés de la Cruz, retratada siendo una adolescente, antes de coger los hábitos.
Fue una niña prodigio y una mujer de portentoso talento. De madre
criolla analfabeta y padre militar español, aprendió a leer a muy corta
edad (cuentan que a los tres años) en el nada feminista siglo XVII y
tuvo la osadía de consagrar su vida al estudio y la escritura y no a su
marido y a su progenie . Para ello se hizo monja, primero carmelita y
luego jerónima, no tanto por vocación divina como por necesidad de
encontrar un espacio para sí misma y para dedicarse al conocimiento. Convirtió su celda en una gran biblioteca y en un punto de encuentro
cultural. Fue una poeta intelectual, según Octavio Paz. Gracias a su determinación, la literatura tardía del Barroco, el Siglo
de Oro de las letras en español, ganó una de sus escritoras más insignes
y la lucha por la igualdad de las mujeres, a uno de sus referentes protofeministas. Fue Juana de Asbaje o Juana Ramírez,
nacida en 1648 (puede que en 1651) en la población mexicana de Nepantla
y fallecida en 1695 en la Ciudad de México, aunque muy pronto se la
conoció como sor Juana Inés de la Cruz. Ahora, un libro reúne algunos de sus poemas más íntimos. No se trata
de una compilación al uso, sino una revisión de su obra a la luz del
afecto mutuo que se profesaban la monja y la virreina de México María
Luisa Gonzaga Manrique de Lara, condesa de Paredes, protectora de la
escritora y promotora de su obra tanto en México como sobre todo en
España. Un amar ardiente es el título de la obra, que la
editorial Flores Raras lanza la próxima semana, bajo la coordinación de
Sergio Téllez-Pon. Es el compilador de la antología poética que versa
sobre los desvelos amorosos de una escritora que empezó a darse a
conocer muy joven con composiciones religiosas. "Muchos estudiosos y aficionados de la obra de sor Juana",
escribe en la introducción Téllez-Pon, "han coincidido en que la
relación entre la monja y la virreina fue más allá del «incienso
palaciego» pero solo algunos se han dedicado a reunir o a publicar los
poemas como testimonios de esa relación. Entre los pocos que lo han
hecho, en España está Luis Antonio de Villena, quien seleccionó un
romance (núm. 21) de la monja mexicana en Amores iguales.Antología de la poesía gay y lésbica'
(La esfera de los libros, Madrid, 2002), sin embargo, en su nota de
presentación De Villena no hace referencia a la pasión por María Luisa y
tampoco es uno de los poemas más intensos o representativos de la
relación entre la monja y la condesa". Poeta, ensayista, crítico y editor, Sergio Téllez-Pon (Ciudad de México,
1981) responde por correo electrónico a algunas preguntas formuladas
por este periódico a propósito de la publicación el 3 de abril de la
recopilación de la obra de sor Juana Inés de la Cruz, en la que confluye
la sociedad de la Nueva España, el culteranismo de Góngora y la
influencia de Quevedo y Calderón. Son casi 50 poemas dedicados o escritos tan solo para María Luisa pero
va un ejemplo: [Lisi es uno de los nombres con los que sor Juana Inés de
la Cruz se refería a la virreina]
"Yo adoro a Lisi, pero no pretendo que Lisi corresponda mi fineza; pues si juzgo posible su belleza, a su decoro y mi aprehensión ofendo. En ese soneto, sor Juana deja claro que ama a la condesa, no importa
si es correspondida o no, pero le expresa su sentir y, sobre todo, sabe
que este amor no puede ir más allá porque para que el deseo se mantenga
vivo no debe realizarse, su consumación sería su propio fracaso. Es un
tópico poético muy usado por los poetas: obstinarse en no saciar la sed,
viajar sin llegar al destino, como Ulises, porque el viaje es la
experiencia y llegar a Ítaca es la conclusión de todo lo que se aprende
en el viaje. Sor Juana no quiere consumar su amor y es que tampoco puede
porque por una parte, ella obedece sus votos de castidad y, por la
otra, la jerarquía de la condesa no le permitiría mantener una relación
sexual con una plebeya.
P. ¿Fue un amor platónico? R. Al igual que Francisco de las Heras, Octavio Paz
y Antonio Alatorre, creo que así fue: una relación intensa pero casta. Para enamorarte de alguien no necesitas llegar hasta la cama. Ahora
existe el término “sapiosexual”, es decir, que te enamoras de la
inteligencia de alguien más que de su cuerpo o de su estatus y, vaya,
viéndolo retrospectivamente, creo que en el caso de sor Juana y María
Luisa se enamoraron intelectualmente, pero se enamoraron al fin. P. ¿Se sintió agobiada por el acoso de la condesa de Paredes? R. Desde luego, María Luisa era una persona muy
importante para ella, fue quien la ayudó a quitarse de encima al odioso
padre Núñez de Miranda, quien la estimulaba creativamente, con quien
compartía muchas cosas en común.
Así que las muestras tiránicas de la
virreina la agobiaban mucho. Cualquier señal, gesto tierno o desdén por
parte de María Luisa la entusiasmaba o la agobiaba.
Los enamorados de
ahora nos molestamos porque la persona que amamos (que es alguien muy
importante para nosotros) no nos contesta el móvil o nos deja con dos
palomitas vistas en el Whatsapp y, bueno, eso también les pasó a ellas:
cuando sor Juana no le escribía desde el convento, María Luisa se lo
reclamó; y cuando la virreina la fue a buscar y no la encontró o la
monja se negó a verla, se molestó muchísimo al grado de que tuvieron una
pelea que llegó hasta las lágrimas de sor Juana. Y todo eso no lo digo yo: lo dice sor Juana en sus poemas, ella es
la que va dejando las pistas de cómo fue su intensa pero fructífera
relación con la condesa. El propósito de este trabajo también es que los
poemas hablen por sí mismos, que en su contexto cuenten la historia de
amor de estas dos mujeres pues no solo están los poemas de sor Juana,
también incluyo los dos únicos intentos poéticos de la condesa que,
aunque no son tan explícitos, creo que sí muestran un poco la admiración
y la fidelidad que siempre le tuvo a la monja.
P. ¿Comparte la afirmación del prologuista, Ramón
Martínez, de que la poesía de sor Juana Inés de la Cruz forma parte
definitivamente del corpus literario más propio de las personas no
heterosexuales? ¿Por qué? R. Por supuesto.
Otros estudiosos queer
como Judith Butler y Didier Eribon han escrito que los gais tenemos un
“canon alterno” de obras literarias que, dice Butler y la secunda
Eribon, ayudaron a la creación de la identidad gay (ellos mencionan a
autores en lengua inglesa y francesa, lógicamente, pues Butler es
estadounidense y Eribon francés: Melville, Whitman, Wilde o Proust,
André Gide, Jean Cocteau y Jean Genet).
Y lo mismo se puede decir de los
poemas amorosos de sor Juana. Lo que pasa es que en la lengua española
nos hemos tardado en asumir y reivindicar a nuestros escritores gais
para alimentar nuestra identidad y cultura gay.
Espero que este libro
sea el inicio para que otros estudiosos lo hagan con otros escritores
gais del pasado: sería interesante sacar de las obras completas, la
poesía homoerótica de Vicente Aleixandre, un poeta que pocas veces asume
que el inspirador de sus versos es otro hombre o que ya sin el ojo de
la familia, se puedan leer los poemas gais de García Lorca
P. ¿Y la opinión de Octavio Paz relativa a que sor
Juan Inés estaba absorbida por la pasión del conocimiento, que,
precisamente por ella, "tiene que neutralizar su sexo para poder acceder
al ansia de conocer"? R. Bueno, Paz se refiere a que sor Juana tuvo que
hacerse pasar por hombre para ingresar a la universidad y así saciar su
sed de conocimiento, ¡pero es que hasta en eso fue muy radical esta
monja! Querer estudiar, aprender, no era precisamente algo que se les
permitiera hacer tan fácil a las mujeres durante el virreinato, así que
ella se las ingenió para romper con ese supuesto. Y luego, tampoco entró
al convento por ser muy beata o piadosa: si lo hizo, ella misma lo
escribió, fue porque no quería que la casaran, tener que pasar sus días
atendiendo a un marido y a los hijos: lo que ella quería era leer y
aprender y el único lugar donde la podían dejar en paz para hacerlo era
en un convento, así que allí fue a dar. Y finalmente, también rompió
toda relación con el tiránico padre Núnez de Miranda en tiempos en que
se creía que las mujeres eran inferiores intelectualmente y que para dar
cualquier paso necesitaban del consejo de un hombre: romper con él fue
otra de las muestras de su genialidad, de que ella sola se valía por sí
misma. Fue así como rompió con los paradigmas de su sexo (el “sexo
débil”, según la misógina definición de la RAE) en pos de su vida
intelectual y también, por qué no, de su sexualidad.
Muchos consideraron que los protagonistas hicieron un feo histórico a un compañero.
(Alguien se quiere cargar el Programa de "En tu casa o en la Mia" ¿Quién será? y de paso ¿Por qué tiene que hacer un programa nuevo Mª Teresa Campos? ¿para ayudar a sus hijas y a su "Gigoló? no entiendo el por qué. o lo entiendo muy bien, el programa se lo dan a la rancia de Teresa y se lo quitan a Bertin.
La Quinta del Buitre, la generación de canteranos del Real Madrid que
triunfó en los ochenta y principios de los noventa, se reunió este
miércoles en el programa Mi casa es la tuya,que Bertín Osborne presenta en TeleCinco.
Pero el espacio se convirtió de inmediato en el objetivo de duras
críticas en las redes sociales. ¿El motivo? La ausencia de uno de los
cinco integrantes de esa histórica quinta: Miguel Pardeza. Los usuarios
afearon que, además de no estar, apenas se hizo ninguna referencia al
exfutbolista. Tan sólo Amancio Amaro y Butragueño, de pasada, lo
nombraron.
Y eso a pesar de que en un momento del programa el propio Pardeza
apareció en una fotografía. Ninguno de sus cuatros compañeros hicieron
referencia a él. Es más, Míchel llegó a referirse a la Quinta del Buitre
como un grupo de cuatro en el que todos eran de Madrid. Pardeza nació
en Huelva.
El Español asegura que,
según la productora del programa, su ausencia se debe a que eligieron
sólo a los cuatro nombres principales de la Quinta por ser los que
marcaron a una generación. "Los que jugaron aquella época son estos
cuatro que aparecen", aseguran.
Sencillamente nadie me llamó para salir el programa, pero ni estoy
enfadado ni me molestó. Lo considero simplemente una anécdota", ha dicho el propio Pardeza en Radio Marca. Aunque formó parte de la Quinta del Buitre, Pardeza abandonó pronto
las filas del Real Madrid y se marchó al Zaragoza, donde militó durante
diez años y llegó a ser el capitán. Pese a ello, fueron muchos los que se acordaron de él y criticaron su ausencia en el programa: