Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

29 ene 2017

La Filmoteca, un drama en busca de un final feliz...... Gregorio Belinchón

La institución encargada de salvaguardar el patrimonio fílmico español, acosada por recortes, externalizaciones y conflictos laborales, acaba de renovar su directiva

El 96% del cine mudo nacional ya ha desaparecido y el futuro del único laboratorio analógico del país está en juego.

Sala del cine Doré, sede de la Filmoteca Española, ayer en Madrid.

 Las grietas aún adornan la fachada del cine Doré, pero en el interior de la Filmoteca Española se ansía más que nunca una calma a prueba de fisuras.

 Con los recientes nombramientos de Ana Gallego como directora de la institución y Carlos Reviriego como director adjunto y programador, al menos parecen resueltos dos de los muchos problemas que han venido acosando en los últimos años al organismo encargado a salvaguardar el patrimonio fílmico español. 

Una tarea para la que no siempre ha contado con la suficiente sensibilidad por parte de las administraciones y de la opinión pública: como acostumbraba a decir el exdirector de la Filmoteca, José María Prado, en el cargo durante 27 años, una película de Buñuel es más frágil que un cuadro de Velázquez y así es como se ha perdido irremediablemente el 96% del cine mudo español.

 El cometido adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que en España no quedan depósitos vinculados a laboratorios de película analógica –triunfó el digital-; solo en la Filmoteca se pueden conservar las obras audiovisuales almacenadas en celuloide. 

Un tesoro artístico, una parte de la Historia.

“Es primordial recuperar ese patrimonio y ponerlo en valor, que dialogue con el cine contemporáneo”, explica Reviriego, que fue elegido por concurso y hasta ahora era conocido por su labor como periodista cinematográfico.

 De ahí que la institución vaya a abrirse a "formatos más experimentales". 

“Queremos vincular a la industria y a la gente del cine con el devenir de esta institución”, añade.

 Su incorporación y la de Gallego llegan tras la tormenta que estalló en noviembre.

 Ni el 21% del IVA, ni las exiguas exenciones fiscales, ni el atasco de la Ley del Cine; lo que provocó la destitución de Lorena González Olivares como directora del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), de quien depende la Filmoteca, fueron los alarmantes informes que procedían de la institución cuya cara visible es el modernista cine Doré.

Tras el anuncio por sorpresa de que Prado se prejubilaría en marzo de 2016 —justo después de que se reabriera la sala principal de proyecciones tras casi cinco meses cerrada por una plaga de chinches—, la precariedad se asentó en la Filmoteca.

 Y no solo por la desaparición de su rostro más visible.

 Por “falta de personal”, se negaron copias a festivales internacionales, se renunció a colaborar con instituciones homólogas, como la Anthology Film Archives y se rompieron acuerdos de ciclos con embajadas e institutos culturales. Aunque las peores noticias llegaron desde la razón de ser de la Filmoteca, la preservación del material. “Ahora mismo hay unos 30.000 títulos catalogados. Quedan otras 15.000 películas pendientes de ordenarse”, según contaba en diciembre Ramón Rubio, responsable del departamento de recuperación, desde el Centro de Conservación y Restauración de Filmoteca Española.

A eso se añadió un cruce de mensajes entre trabajadores de contratas externas —que no fueron renovados y atacaron en la prensa la situación de la institución— y los empleados fijos, que en un comunicado firmado por 42 de ellos se mostraban indignados “por opiniones falsas y malintencionadas”.
 En algo se mostraron de acuerdo las dos partes.
 “El equipo de expertos y profesionales no ha sido sustituido, sino que se ha visto reducido debido a las jubilaciones cuyas plazas no han sido cubiertas.
 Debido a esta falta de medios y recursos, el personal de este organismo ha visto incrementado su trabajo asumiendo nuevas tareas y responsabilidades”, admitía el comunicado de los empleados fijos.
Tantos años de Prado al frente de la Filmoteca también parecían pesar, y le granjearon sus enemigos, que aseguraban que gobernaba la institución como si fuese “su chiringuito”. 
Notorios fueron los encontronazos con el exdirector de ICAA Ignasi Guardans, una de las razones por la que este fue cesado de su cargo.
 Nunca hubo una comunicación fluida entre el ICAA y los responsables de la Filmoteca, según fuentes del sector.

Sin interés por el patrimonio

No existe un presupuesto desgajado de la Filmoteca al ser una subdirección del ICAA.
 Pero como forma parte desde 1956 de la FIAF (Federación Internacional de Archivos Fílmicos) se puede deducir que en 2015 contó con 3,5 millones de los euros, raquíticos comparados con los más de seis millones de 2010. 
El sueldo de los trabajadores —65 de ellos fijos— no entra en este cálculo.
 La Cinemateca Francesa cuenta con un presupuesto de 24 millones de euros anuales. 
“Todavía no tenemos presupuestos de 2017… No puedo decir nada más”, cuenta la nueva directora, Ana Gallego, cuyo nombramiento inquietó a algunos sectores del cine por venir de fuera de ese mundo (su anterior desempeño fue como subdirectora adjunta en la Subdirección General de Coordinación Interinstitucional en Violencia Género).

 
Una empleada del Centro de Restauración de la Filmoteca, en 2014.
Lo cierto es que el cargo debe de ser ocupado por un funcionario y no se elige por concurso público, al ser una subdirección general. “Trabajaremos codo con codo el ICAA, desde la dirección adjunta, responsable de la programación y de la parte artística [Carlos Reviriego], y desde mi parte, la gerencial y de organización.
 Por eso hemos creado un tándem, y ahora estamos perfilando medidas”, asegura la nueva directora.
La Filmoteca -que actualmente cuenta con su sede en la calle Magdalena, el cine Doré para sus proyecciones en la cercana calle de Santa Isabel (ambos en Madrid) y el Centro de Conservación en Pozuelo de Alarcón- se convirtió en organismo autónomo en 1982. En aquel momento no se aprovecharon los seis meses para elaborar un reglamento para el organismo, y el proyecto fracasó, por lo que cuando Pilar Miró creó el ICAA y la Filmoteca quedó bajo su mandato. 
La realidad, con ese arrinconamiento, ha confirmado durante décadas algo que contaba Chema Prado a este diario en junio: “Aquí no interesa el patrimonio”.
Creada en 1953, la institución llevaba comandada por el mismo equipo desde los años setenta. Eran expertos en su área, aunque no funcionarios.
 Después de lustros en sus puestos, acabaron dentro de la Administración automáticamente. 
Cuando llegaron las jubilaciones, no hubo sustituciones. Los actuales responsables insisten, efectivamente, en que el personal es insuficiente.
 “El trabajo del Centro es espléndido, pero por supuesto hay que reforzarlo e impulsar su actuación. 
Tienen fondos ingentes y toda ayuda es poca”, confirma Gallego. Entre las carencias presupuestarias destaca el hecho de que el centro, que se inauguró en 2014, no puede tener un laboratorio de restauración y está externalizado.
 El detalle es fundamental teniendo en cuenta que la Filmoteca custodia allí parte del patrimonio artístico español: el cinematográfico.


 

Muere la bailarina cubana Marta García................... Roger Salas.......

La artista, coreógrafa y maestra, fallece a los 68 años

Dirigió el Ballet del Teatro Colón de Buenos Aires.

La bailarina Marta García.
La primera bailarina cubana Marta García ha muerto en la mañana de hoy domingo 29 en un hospital madrileño a los 68 años víctima de un cáncer de pulmón, contra el que luchó valerosamente en los últimos tiempos.
 Había nacido el 7 de febrero de 1949 en Guanabacoa y su larga trayectoria la convirtió en uno de los pilares del Ballet Nacional de Cuba, perteneciendo a la segunda generación de grandes y admiradas figuras de la escuela cubana de ballet.

Fue directora (junto a su marido y partenaire Orlando Salgado) del Ballet del Teatro Colón de Buenos Aires de 2001 a 2004 y profesora en la cátedra de danza de la Universidad Juan Carlos I. Comenzó a estudiar danza española en La Habana en la escuela de la maestra Ana María y a bailar de muy niña. 
Ya en 1954 actúa en el Teatro Infante de Holguín y aparece en programas de la televisión cubana, siendo proclamada como la mejor artista infantil de su tiempo.
Es en 1965 que debuta en las filas de la compañía titular cubana en el cuerpo de baile de Coppélia; un año después hace la danza española en El lago de los cisnes y se estrena en el ballet Majísimo, coreografiado por Jorge García.
 También baila el Vals de Lás sílfides y en ballets de Alberto Alonso, José Parés, Alberto Méndez y Alicia Alonso. 
En 1968 gana el premio juvenil en el prestigioso Concurso de Ballet de Varna (Bulgaria), certamen al que vuelve en 1970 y gana la medalla de plata.
En 1968 actúa como invitada en el Ballet de Camagüey.
 En 1971 le llega uno de sus hitos con el ballet Mascarada (Jachaturian) coreografiado por Anna Leontieva.
 Con el ballet cubano recorre el mundo y asume todos los papeles protagónicos del gran repertorio clásico, de La fille mar gardée y Giselle a El lago de los cisnes, Don Quijote y La bayadera. 
 En 1975 estrena La casa de Bernarda Alba en la versión de Tenorio y en 1978 Bodas de sangre de Antonio Gades encarnando el papel de La Novia en el debut habanero.
En Madrid Marta García, donde se establece con Salgado desde 2005, desplegó una intensa y fructífera labor pedagógica y coréutica en los últimos años de su vida.
 Además del trabajo en el instituto universitario Alicia Alonso fue maestra y coreografió en el Centro Scanea que dirige Carmen Roche e impartió cursos en el Conservatorio Superior de Danza María de Ávila, ambos en Madrid.
 En 2014 García publicó en España sus memorias.
Fue precisamente en 1978 durante una gira por los Estados Unidos en que la crítico de The New York Times Anna Kisselgoff escribía que Marta García en Coppélia no era solamente la técnica más sólida y famosa entre las primeras bailarinas cubanas de su momento, sino que destacaba por su fluida ejecución sin aparente esfuerzo. Marta García es la responsable coreográfica de parte de los bailes de la versión cubana del clásico Don Quijote y en Buenos Aires coreografió su versión de El lago de los cisnes.

En 1956 debuta en una presentación de la Academia de Ballet Alicia Alonso en el Teatro Radiocentro; un año después repite con éxito esta experiencia en el Teatro América y participa en el Festival de Bailes Españoles del Teatro Fausto. Entre 1962 y 1965 completa su formación de bailarina clásica en la Escuela provincial de Ballet de La Habana.

 

Siempre nos quedará París (o no)................ Ana García-Siñeriz


Scarlett Johansson, en la marcha de las mujeres en Washington el pasado fin de semana.

Semana movidita: desfiles de alta costura, divorcios de estrellas, debates a la izquierda y catástrofes a la derecha.

Perdidos Londres y Nueva York, nos queda París. ¿Ocurrirá lo imposible? Esperemos que no.
 En París, semana movidita: desfiles de alta costura, divorcios de estrellas, debates a la izquierda y catástrofes a la derecha.
 Los desfiles congregaron a una alegre multitud que pasó de largo por delante de Matignon, la residencia oficial del primer ministro francés.
 Se dirigían sin detenerse hacia el Museo Rodin, escenario de la última fantasía feérica de la casa Dior, muy lejos de la calle y más aún de la política real.

Se lleva lo imposible

Los alegres pájaros de la moda bebían y reían en el Hôtel Biron, sede del Museo Rodin, y a dos pasos metafóricos, el inquilino del Hôtel de Matignon, Manuel Valls, debatía con el candidato sorpresa Benoît Hamon (pronúnciese “Amó”, no “Jamón”, por favor). 
Perdón por tanto ripio pero en francés casi todo acaba en “on”, incluyendo al candidato electo de la derecha, François Fillon.
 La que parecía una segura y fulgurante carrera hacia el Elíseo se ha tropezado con un escándalo, igual que le ocurrió a Dominique Strauss-Kahn aunque sin componente sexual, más bien conyugal.
 La beneficiada de todo el lío podría ser Marine Le Pen. Tras el Brexit y Trump,
 ¿lo que parece imposible ocurrirá otra vez?

Se lleva Dior

París resiste a los tsunamis de la política internacional, pero pierde al mítico cine La Pagode por obras y a Scarlett Johansson por divorcio del francés Romain Dauriac.
  Ella ya no estuvo en los desfiles si no arengando a las masas en Washington.
 Se perdió el gran Baile de Máscaras de Dior, con Kendall Jenner y gafas de sol a lo Blues Brothers en lugar de antifaz, y Bella Hadid, a cara y pecho descubierto.
 El año en que Dior cumplirá setenta primaveras, su nueva diseñadora Maria Grazia Chiuri ha reinterpretado su mítica chaqueta Bar, icono del New Look
lo imposible otra vez.

 

Visite mucho a su madre si quiere que viva más.............. Teresa Morales García....

La soledad buscada es un regalo, pero cuando genera tristeza afecta a la salud. 

Llegar felices a los 100 es más fácil en un mundo de cuidados mutuos

 

Enfermar de soledad es posible, y no solo en el plano metafórico. La ciencia relaciona desde hace tiempo el malestar físico con sentimientos negativos como la tristeza o el estrés. 
Por ejemplo, un revisión de artículos científicos realizada por el Departamento de Psicología de la Universidad de Brigham Young, en Utah (EE UU), revela que el aislamiento social y la soledad disminuían la esperanza de vida. 
“Varios estudios epidemiológicos han detectado que vivir solo es un factor de riesgo para el desarrollo de demencia, por ejemplo. 
Y también se correlaciona con mayor probabilidad de mortalidad en las personas que ya padecen enfermedad de alzhéimer”, explica el neurólogo Alberto Villarejo, miembro de la Asociación Madrileña de Neurología.

Sin embargo, el experto afirma que este es un problema relevante desde el punto de vista de la salud pública, “ya que el peligro aumenta no solo aumenta en personas con alguna patología, sino en la población sana”.
 En el citado metaanálisis se observó cómo el sentimiento de aislamiento social incrementaba el riesgo de mortalidad en un 29%, la soledad lo hacía en un 26% y vivir sin compañía subía ese porcentaje al 32%. 
“Sentirse solo es una percepción emocional, no depende de la cantidad de gente que haya alrededor, sino de los vínculos emocionales de calidad que uno haya establecido. 
Sentirse aislado, por otra parte, es percibir que los otros intencionalmente lo segregan", aclara Rafael Bisquerra Alzina, director del posgrado en Educación Emocional y Bienestar de la Universidad de Barcelona.
"La salud y la felicidad van de la mano", dicen los autores de un estudio de la Universidad Queen Mary de Londres (Reino Unido), en el que los expertos aseguraban que el sistema inmune "está influido también por factores psicológicos y sociales".
 Pero, ¿por qué un sentimiento puede llegar a descolocar nuestro equilibrio físico? “Las emociones son una respuesta compleja del organismo ante los retos de la vida que pueden manifestarse fisiológicamente en forma de taquicardia, hipertensión, sudoración o temblor de piernas. 
Todo esto, a la larga, tiene unos efectos en la salud mental y física”, explica Bisquerra.

Repercusiones en el cuerpo y el cerebro

Cada uno de los rasgos, estados y sentimientos que acarrea la soledad nos llevan a pautas de comportamiento muy diversas que alteran, en mayor o menor medida, el sistema fisiológico.
 “Se pueden plantear diferentes hipótesis —dice el doctor Villarejo—. Es posible que las personas que viven solas tengan de media una menor preocupación por la salud, peor control de las enfermedades crónicas, mayor frecuencia de trastornos depresivos y hábitos de vida menos saludables, como dejar de hacer ejercicio físico, que es un factor de protector tanto para muchas enfermedades cardiacas como neurológicas”.
En el caso de la demencia, por ejemplo, también se ha visto que un entorno social rico, con relaciones frecuentes con otras personas se asocia con una disminución del riesgo de padecerla.
 "Aunque tampoco se conocen bien los mecanismos que llevan a ello, se atribuyen a una mejoría de la plasticidad cerebral e incremento de la reserva cognitiva en la persona”, declara el médico.
 Un dato presocupante es el que ofrece la Sociedad Española de Psicogeriatría. (SEP): en España, la soledad que llega a considerarse maligna (la que repercute en la salud), afecta al 10% de los mayores de 65 años.
Además de los síntomas a nivel fisiológico, esta situación puede afectar al cerebro.
 Otra revisión de estudios de la Universidad de Chicago (EE UU), Toward a Neurology of Loneliness, concluyó que la soledad y el aislamiento social producían alteraciones en las estructuras neuronales, la percepción ante la realidad y la reacción personal ante los estímulos externos.
 Según estos especialistas, en los experimentos realizados con ratones, los animales que vivían aislados tenían el córtex cerebral más pequeño que el de los que habitaban en grupos.
 El proceso de la sinapsis (comunicación neuronal) también parecía ser más corto y algunas células de una región muy específica del cerebro vinculadas directamente con nuestra capacidad para desarrollar el comportamiento social proliferaban menos.

Bienestar emocional para vivir más

En el informe de la Universidad de Chicago también se afirmaba que la soledad provoca efectos a corto plazo, como aumentar la sintomatología de la depresión, la ansiedad, la agresividad y las respuestas impulsivas.
 Nadie tiene la llave para garantizarnos el modo de conquistar un bienestar emocional que nos proporcione una salud de hierro, pero el doctor Villarejo se atreve a afirmar: “Parece de sentido común que la felicidad presente hace más probable la futura”. 
Y Bisquerra añade: “Una vez superadas las necesidades económicas básicas, para la felicidad es más importante la calidad de vida, que depende de las emociones, que el nivel de vida, que depende de altos ingresos económicos.
 En el fondo, la felicidad es una cuestión de regulación emocional”.
 Por todo esto, nos atrevemos a recomendarle que en el caso de que su progenitor viva solo o su mejor amigo se sienta aislado y fuera de órbita, haga un intento por acompañarles y compartir planes con ellos, ya que es muy probable que de esta forma su esperanza de vida (la de ellos) aumente o, por lo menos, no experimente un retroceso llamativo.
 Pero cuidado con confundir esta compañía por el agobio de pasar cada día 24 horas cerca de otra persona, sin retiros ni espacios propios, porque la soledad buscada, como cuenta el profesor Bisquerra, es buena y necesaria. 
“El reto es que todas las personas puedan tener frecuentes y abundantes contactos sociales satisfactorios y al mismo tiempo poder tener momentos de necesaria interioridad, un espacio para desconectar, estar en silencio y relajarse.
 Esto es útil para el desarrollo personal y para conseguir el auténtico bienestar emocional”.