Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

26 ene 2017

Molly Goddard quiere que sepas que el tul ya no es de princesas


Agyness Deyn se casó con uno de sus vestidos.

 Rihanna también los lleva. Ganó en los British Fashion Awards y ahora estrena colección cápsula con Topshop. 

Apunta su nombre, es la nueva estrella del diseño británico.

Molly Goddard tul
Agyness Deyn se casó con uno de los vestidos de la diseñadora en agosto.
Foto: Reid Rolls/ Instagram: @agynessdeyn
Cúlpenla de volver a poner de moda el tul princesista, las transparencias, el rosa y los colores chillones. 
Vestidos de fiesta divertidos con aire de graduación adolescente, cierta nostalgia del kinderwhore noventero y toques infantiles de cuento de hadas.
 Así se podría definir al estilo de Molly Goddard, uno de los nombres que no ha dejado de repetirse incansablemente los últimos meses en el mundo del diseño femenino.

Molly Goddard
Varias modelos en la presentación de la colección primavera verano de 2016 de Molly Goddard.
Foto: Getty
Ella huye de definiciones princesistas y asegura que sus mujeres son “prácticas y con sentido del humor.
 Sé que sonará raro, pero son personas que se sienten cómodas con un vestido grande, que no deja de moverse.
 No sólo se sientan y posan”, contó a la edición británica de Grazia al alzarse hace unas semanas con el British Fashion Award al talento emergente. Su premio estaba cantado. 
Tenía a la prensa rendida a sus pies (Suzy Menkes incluida) y a un buen surtido de celebrities enganchadas a su particular mirada al mundo de la moda. 
Para no perderse con la nueva chica de oro del gremio, aquí van ciertas claves para conocerla mejor:

 Fue becaria de Galliano y de Meadham Kirchoff. Goddard estudió en 2012 en la Central Saint Martins (es discípula de la emblemática Louise Wilson, que también tuteló a Christopher Kane, Roksanda Ilincic o Simone Rocha), pero lo dejó antes de graduarse.

Molly Goddard
Modelos en la presentación de la colección primavera verano 2016 en la Fashion Week de Londres.
Foto: Getty
Agotó una colaboración para Asos y su primera colección fue directa a Dover Street Market.
 La concept store se hizo con todas sus propuestas y las colocó directamente al lado de Dior y Thom Browne. Goddard no ha querido jugar en las élites.
 La colección cápsula con Asos, a unas 140 libras el vestido en 2013, fue un éxito instantáneo –Vogue la etiquetó como “cuando Barbie se encuentra con las Spice Girls“– .
Ahora estrena otra con Topshop. El gigante británico se ha aliado con la diseñadora para vender parte de la colección de calzado que se vio en el desfile de primavera verano.
 Ocho modelos en los que hay botas planas, sandalias plateadas y una suerte de mary janes negras.
 Los precios varían entre los 100 y 200 euros.
 

Molly Goddard quiere que sepas que el tul ya no es de princesas

Agyness Deyn se casó con uno de sus vestidos. Rihanna también los lleva. Ganó en los British Fashion Awards y ahora estrena colección cápsula con Topshop. Apunta su nombre, es la nueva estrella del diseño británico.


Molly Goddard tul
Agyness Deyn se casó con uno de los vestidos de la diseñadora en agosto.
Foto: Reid Rolls/ Instagram: @agynessdeyn

Molly Goddard
Varias modelos en la presentación de la colección primavera verano de 2016 de Molly Goddard.
Foto: Getty

Molly Goddard
Modelos en la presentación de la colección primavera verano 2016 en la Fashion Week de Londres.
Foto: Getty
Agotó una colaboración para Asos y su primera colección fue directa a Dover Street Market. La concept store se hizo con todas sus propuestas y las colocó directamente al lado de Dior y Thom Browne. Goddard no ha querido jugar en las élites. La colección cápsula con Asos, a unas 140 libras el vestido en 2013, fue un éxito instantáneo –Vogue la etiquetó como “cuando Barbie se encuentra con las Spice Girls“– .
Ahora estrena otra con Topshop. El gigante británico se ha aliado con la diseñadora para vender parte de la colección de calzado que se vio en el desfile de primavera verano. Ocho modelos en los que hay botas planas, sandalias plateadas y una suerte de mary janes negras. Los precios varían entre los 100 y 200 euros.
Molly Goddard
Uno de los modelos que Topshop ha puesto a la venta y vistos en su último desfile.
Foto: Getty/Topshop
Diseñó el vestido de novia de Agyness Deyn. Trabajaron juntas durante dos semanas para conseguir el modelo blanco de tul semitransparente con el que la modelo se casó en Nueva York el pasado mes de agosto. Goddard aseguró a Vogue que se inspiraron en fotos de Audrey Hepburn y Grace Kelly.Las revistas de moda y tendencias la adoran. Diseñadora predilecta de la revista I-D, Grimes apareció con uno de sus vestidos en la portada del NME y Vogue Korea también decidió llevar sus diseños a primera plana. 
Eso, sin contar la cantidad de editoriales en los que su tul semitransparente aparece sin cesar (Alexa Chung los ha llevado en el Evening Standard, Daphne Groeneveld en la edición británica de Elle o Petra Collins lo ha fotografiado para Vogue China, entre otros).
Molly Goddard

 


Molly Goddard quiere que sepas que el tul ya no es de princesas

Agyness Deyn se casó con uno de sus vestidos. Rihanna también los lleva. Ganó en los British Fashion Awards y ahora estrena colección cápsula con Topshop. Apunta su nombre, es la nueva estrella del diseño británico.


Molly Goddard tul
Agyness Deyn se casó con uno de los vestidos de la diseñadora en agosto.
Foto: Reid Rolls/ Instagram: @agynessdeyn

Molly Goddard
Varias modelos en la presentación de la colección primavera verano de 2016 de Molly Goddard.
Foto: Getty
Ella huye de definiciones princesistas y asegura que sus mujeres son “prácticas y con sentido del humor. Sé que sonará raro, pero son personas que se sienten cómodas con un vestido grande, que no deja de moverse. No sólo se sientan y posan”, contó a la edición británica de Grazia al alzarse hace unas semanas con el British Fashion Award al talento emergente. Su premio estaba cantado. Tenía a la prensa rendida a sus pies (Suzy Menkes incluida) y a un buen surtido de celebrities enganchadas a su particular mirada al mundo de la moda. Para no perderse con la nueva chica de oro del gremio, aquí van ciertas claves para conocerla mejor:
Fue becaria de Galliano y de Meadham Kirchoff. Goddard estudió en 2012 en la Central Saint Martins (es discípula de la emblemática Louise Wilson, que también tuteló a Christopher Kane, Roksanda Ilincic o Simone Rocha), pero lo dejó antes de graduarse.
Molly Goddard
Modelos en la presentación de la colección primavera verano 2016 en la Fashion Week de Londres.
Foto: Getty
Agotó una colaboración para Asos y su primera colección fue directa a Dover Street Market. La concept store se hizo con todas sus propuestas y las colocó directamente al lado de Dior y Thom Browne. Goddard no ha querido jugar en las élites. La colección cápsula con Asos, a unas 140 libras el vestido en 2013, fue un éxito instantáneo –Vogue la etiquetó como “cuando Barbie se encuentra con las Spice Girls“– .
Ahora estrena otra con Topshop. El gigante británico se ha aliado con la diseñadora para vender parte de la colección de calzado que se vio en el desfile de primavera verano. Ocho modelos en los que hay botas planas, sandalias plateadas y una suerte de mary janes negras. Los precios varían entre los 100 y 200 euros.
Molly Goddard
Uno de los modelos que Topshop ha puesto a la venta y vistos en su último desfile.
Foto: Getty/Topshop
Diseñó el vestido de novia de Agyness Deyn. Trabajaron juntas durante dos semanas para conseguir el modelo blanco de tul semitransparente con el que la modelo se casó en Nueva York el pasado mes de agosto. Goddard aseguró a Vogue que se inspiraron en fotos de Audrey Hepburn y Grace Kelly.
Rihanna es fan de sus vestidos (y Susie Bubble también).
La de Barbados escogió uno de sus vestidos rosas, el modelo Jamie, para acudir a la marcha de mujeres del pasado sábado y fue de las primeras en lucirlos. No es la única que se ha dejado ver con sus diseños. Giovanna Battaglia o la blogger Susie Bubble –que la entrevistó para la revista de Topshop– también se declaran groupies de la británica.
Molly Goddard
Rihanna (centro) fue una de las primeras en vestir sus diseños. Susie Bubble (derecha) es otra fan acérrima. Izquierda, una joven en la semana de la moda de Milán con uno de sus vestidos.
Foto: Getty
Las revistas de moda y tendencias la adoran. Diseñadora predilecta de la revista I-D, Grimes apareció con uno de sus vestidos en la portada del NME y Vogue Korea también decidió llevar sus diseños a primera plana. Eso, sin contar la cantidad de editoriales en los que su tul semitransparente aparece sin cesar (Alexa Chung los ha llevado en el Evening Standard, Daphne Groeneveld en la edición británica de Elle o Petra Collins lo ha fotografiado para Vogue China, entre otros).
Molly Goddard
Grimes en la portada del NME y otro de los vestidos de Goddard en la portada de la edición coreana de Vogue.
Foto: NME/Vogue Korea
Ha expuesto sus vestidos como obras de arte. Lo ha hecho con la exposición What I like, en la galería NOW, donde ha colgado maxi vestidos gigantes desde el techo hasta el suelo que se podrán ver hasta el próximo 22 de febrero. La exposición es interactiva y anima al público a coger agujas y ponerse a bordar, la obsesión de esta creadora.
Molly Goddard
En 2015, Goddard presentó su colección de invierno en la Somerset House dentro de la London Fashion Week.
Foto: Getty
Su hermana es una conocida estilista. Los desfiles de Goddard suelen caracterizarse por reclutar a gente de la calle. Lo hace su hermana Alice, que empezó como modelo pero se ha convertido en una conocida estilista, que además trabaja en la revista Hot and Cool.
Está en contra del uso de pieles animales. Lo ha expresado claramente junto a otros diseñadores en una carta remitida a los estudiantes de la Central Saint Martins, donde ha pedido que “resistan frente a las presiones de la industria”.

Alta seguridad en París para la costura..................... Álex Vicente


Un guardia de seguridad privado en el backstage del desfile de Viktor & Rolf. Getty Images
 

La ciudad extrema las medidas de protección durante su ‘fashion week’ tras los robos a Kim Kardashian y a otras celebridades.

Mientras Chanel y Dior despliegan sus colecciones, un espectáculo algo menos seductor tiene lugar en la retaguardia de la Semana de la Moda en la capital francesa, que termina este jueves tras las presentaciones de la alta costura.

 Desde la semana pasada, cuando arrancaron los desfiles de las colecciones masculinas, la ciudad ha extremado las medidas de seguridad. 

 Los escáneres y controles de identidad se han vuelto casi sistemáticos, igual que los controles de bolsos y otras propiedades. 

Además, los militares que patrullan la ciudad desde que el Gobierno declaró el estado de excepción, en diciembre de 2015, circundan estos días los grandes monumentos que acogen los desfiles, como el Grand Palais o el Museo Rodin. 

El terrorismo no es la única amenaza que pesa sobre la ciudad. 

Los publicitados robos a personalidades tan conocidas como Kim Kardashian habrían ahuyentado a parte de la exclusiva clientela que se acerca dos veces al año a París, coincidiendo con las presentaciones de la alta costura y el prêt-à-porter.

 El asalto a la estrella de la televisión en la pasada fashion week de octubre, cuando le sustrajeron joyas valoradas en nueve millones de euros, ha tenido un fuerte impacto mediático, pero también psicológico. Poco después, la actriz india Mallika Sherawat y su compañero fueron atacados con gas lacrimógeno en su apartamento de la ciudad. 

En noviembre, fueron dos ricas hermanas qataríes las que sufrieron un robo cuando salían del aeropuerto, perdiendo bienes valorados en unos cinco millones de euros. 

La princesa Deena Aljuhani Abdulaziz, editora de Vogue Arabia, afirmó tras el robo a Kardashian que los hechos repercutirían negativamente en “compradores y visitantes del Golfo”.

 “Hemos apoyado la ciudad y sus casas de lujo durante mucho tiempo.

 Pero la gente, desde luego, se lo pensará dos veces antes de venir”, expresó.

 El sector de la moda y el lujo ­—y el tipo de visitantes pudientes que estos comportan— constituye una de las principales bazas económicas de la ciudad.

 Según un estudio de la consultora Bain & Company, el mercado del lujo en París genera unos 10.000 millones de euros anuales, dos tercios de los cuales dependen de los visitantes extranjeros. 

La actual coyuntura es negativa. Entre el verano de 2015 y el de 2016, la ciudad perdió un millón de turistas.

 En septiembre pasado, los hoteles parisinos registraron un 11% menos de reservas que antes de los atentados, según un estudio de MKG Group realizado en 500 establecimientos de la capital francesa.

 Los grandes museos de París también perdieron visitantes en 2016.

 El Louvre registró un 15% menos de visitas y el Museo de Orsay, un 13% menos respecto a 2015.

 

Vallas de seguridad a las afueras del desfile de Jean Paul Gaultier en París. AFP
Desde el Ayuntamiento, las autoridades han hecho un llamamiento a la calma.
 Según sus datos, entre 2013 y 2016 los hurtos descendieron un 11%.
 Los robos de perfil violento bajaron en un 28%.
 “Estamos más seguros hoy que hace tres años, y más que en la mayoría de grandes ciudades”, ha asegurado Jean-François Martins, el adjuntos a la alcaldesa Anne Hidalgo encargado de la seguridad en la ciudad, a The New York Times
 En noviembre, el Gobierno francés lanzó un plan de 43 millones de euros para reforzar la seguridad, promover el turismo y apoyar al sector del comercio y la hostelería.

 

Tontas listas................................ Luz Sánchez-Mellado

Demasiadas mujeres dejamos que los hombres nos saquen las castañas del fuego y luego queremos ser dueñas de nosotras mismas.

Rosalía Iglesias, esposa del ex tesorero del PP Luis Bárcenas, a su salida de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares (Madrid), juzgada por el caso Gürtel.
Rosalía Iglesias es una señora muy vistosa, mayestática y consciente de sí misma que sale de vez en cuando en los telediarios. Da gloria verla en esos planos en bucle tan del gusto de los programas de actualidad rabiosa, esquivando cámaras y micros con el vaivén de su pelazo, su bolsazo, sus gafazas de ir de incógnito y el aire de aquí estoy yo porque he venido de las muy divas de la vida.
 De esa guisa, espalda erecta y testa altísima, la hemos visto entrar y salir de su casa en el Madrid más pijo, ir a ver a su marido al presidio entre mujeres de camellos y acudir al juzgado por el proceso contra su esposo, Luis Bárcenas, y ella misma por fraude y blanqueo, en el que se le piden a ella 24 años de cárcel.
 Antes muerta que sencilla.
Con todo, lo que más me fascina de la doña es su cara de no me puedo creer lo que me está pasando, te lo juro, o sea. 
Si ella solo acompañaba a su esposo al banco, como está mandado. Si ella solo firmaba lo que él le ponía por delante, como han hecho las señoras toda la vida.
 Si a ella, y le parece “una estupidez decirlo”, todo lo que hace ese hombre le parece divino.
 Si ella, en fin, es la esposa modelo. Entendiendo perfectamente la doctrina Rosalía —conozco a unas cuantas de todos los estatus, y una misma no sabía ni leer las facturas hasta ayer mismo—, la conclusión es demoledora.
 “No soy tonta”, se ha excusado Iglesias en el banquillo sin que nadie se lo pidiera. Por supuesto, nadie lo duda.
 Pero, entre la confianza ciega, la obediencia debida, la cooperación necesaria y la ignorancia deliberada —como sé la respuesta, no pregunto y ya trinco yo también, si eso— hay cien términos medios.
 Sumisas, subsidiadas, subalternas, comodonas, confiadas o cómplices. 
Demasiadas mujeres dejamos que los hombres nos expliquen todo, nos lleven las cuentas y nos saquen las castañas del fuego, y luego queremos ser dueñas de nosotras mismas. 
En el pecado llevamos la penitencia.

 

La llegada de Trump convierte ‘1984’ en superventas en EE UU


La obra de Orwell sobre una dictadura, único clásico entre los 50 libros más vendidos en España en 2016.

Cubiertas de distintas ediciones de la novela '1984', de George Orwell.
Cuando escribió 1984, George Orwell no pensaba en una sociedad futura, sino en el presente.
 Su distopía no pretendía ser una metáfora, sino una descripción de los totalitarismos del siglo XX, sobre todo del estalinismo.
 Sin embargo, este libro, escrito en 1948, se ha convertido de nuevo en un punto de referencia en la era de Donald Trump, donde la posverdad y los "hechos alternativos" se han apoderado de la política. 
La novela del escritor británico, nacido en 1903 y fallecido en 1950, se ha alzado entre los libros más vendidos en Estados Unidos en Amazon, el gigante digital del comercio on-line, pero el fenómeno también ha llegado a España.

Cubiertas de distintas ediciones de la novela '1984', de George Orwell.

Un conjunto de librerías españolas agrupadas en la plataforma LibriRed publicó esta semana la lista de los 50 libros más vendidos en 2016. Los datos recogen las ventas en unos 600 establecimientos, entre los que se encuentran numerosas librerías independientes, pero también grandes cadenas como Casa del Libro o Librerías Elkar
. En la lista, sólo hay un clásico, 1984, que ocupa el puesto número 34 con su edición de Debolsillo, traducción de Miguel Temprano García, y que cuenta con un prólogo de Umberto Eco.
En EE UU, el fenómeno es todavía más intenso.
 Un portavoz de la editorial Signet Classics, que publica actualmente 1984, señaló a la radio pública NPR que desde la toma de posesión del 45º presidente de EE UU, "las ventas se habían incrementado un 10.000%".
 Hoy, jueves, todavía ocupaba el puesto número 1 en la lista de best-sellers de amazon.com (con más de 4.000 comentarios) y se encontraba en el número 16 en la lista de más vendidos en amazon.es.
Orwell habla en su libro de una nuevalengua y su protagonista trabaja en el Ministerio de la Verdad, que se ocupa de establecer lo que es falso y lo que es verdadero.
 Los hechos son definidos por el Estado, no por los ciudadanos. Son conceptos que resultan bastantes inquietantes en la actualidad, en un momento en que una de las principales asesoras de Trump, Kellyanne Conway, la que ha sido su jefa de campaña y consejera del presidente en la Casa Blanca, ha acuñado el concepto de "hechos alternativos", que consiste básicamente en negar las evidencias empíricas, como ha ocurrido con la polémica sobre el número de personas que asistieron a la toma de posesión. 
 Uno de los comentarios sobre el libro en Amazon, escrito el 23 de enero, decía:
 "Hoy Kellyanne Conway anunció que nos estaban proporcionando hechos alternativos.
 Son sombras de un pasado que cambia mientras se controla el presente. 
Tenemos que estar preparados para la fiesta como si estuviésemos en 1984".
El director de The Washington Post, Martin Baron, recordó ayer por la tarde, en una conferencia en Madrid en la Fundación Rafael del Pino la relevancia de la obra del novelista y ensayista británico al señalar que los "hechos alternativos" le recuerdan a 1984: "El partido te pide que rechaces lo que ven tus ojos y escuchan tus oídos".
Un usuario de Internet en la página de Amazon que vende ediciones de '1984'.
 El Ministerio de la Verdad se ocupa de establecer los hechos que deben ser ciertos para unos ciudadanos constantemente vigilados por el Gran Hermano —una de las muchas intuiciones de Orwell en el libro es la omnipresencia de la televisión, que no sólo sirve para ver, sino también para ser vistos—.
 La nuevalengua, que sirve para simplificar la forma en que se expresan los ciudadanos y así evitar sentimientos y pensamientos no deseados, es definida así por Orwell al final de su libro:
 "El propósito de la nuevalengua no era sólo proporcionar un medio de expresión a la visión del mundo y los hábitos mentales de los devotos del Socing [la ideología dominante en el mundo orwelliano], sino que fuese imposible cualquier otro modo de pensar.
 La intención era que cuando se adoptara definitivamente la nuevalengua y se hubiese olvidado la viejalengua, cualquier pensamiento herético fuese inconcebible, al menos en la medida en el pensamiento que depende de las palabras”.
Otros conceptos acuñados por Orwell en su novela son la policía del pensamiento, el doblepiensa o la mutabilidad del pasado. También describe lo que llama los "dos minutos de odio", que tienen profundos ecos en los venenosos discursos o tweets dirigidos a cualquiera que piense diferente o que sea diferente del presidente Donald Trump.
 Esos "dos minutos de odio" consisten en ofrecer a todos los ciudadanos la imagen del archienemigo del Estado, Goldstein, que defendía conceptos aberrantes como "la libertad de expresión, la libertad de prensa, el derecho de reunión, el derecho de opinión". 
No es la primera vez, ni de lejos, que 1984 vive un boom por su capacidad para reflejar la realidad.
 En 2013, cuando se produjeron las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje masivo de EE UU, la novela también saltó a las listas de más vendidos. En el prólogo a la edición española, Umberto Eco escribió:
 “El libro es un grito de alarma, una llamada de atención, una denuncia, y por eso ha fascinado a millones de lectores en todo el mundo".
 Seguramente, ni el propio Orwell sospechaba hasta dónde iba a prolongarse la vigencia de su obra.


La obsesión por la verdad

Nacido en la India británica, en 1903, y fallecido en Londres, en enero de 1950, Eric Arthur Blair, George Orwell, no sólo fue un gran novelista, autor de dos de las obras más conocidas del siglo XX, ambas sobre los totalitarismos: la distopía 1984 y la fábula nada infantil Rebelión en la granja —"Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros"—, fue también un gran periodista y ensayista —un trabajo que la editorial Debate ha recopilado en España en dos imprescindibles tomos—. 
También escribió una obra autobiográfica muy importante sobre la Guerra Civil, Homenaje a Cataluña, en la que narra su lucha en el frente, pero también la represión que los comunistas teledirigidos desde la URSS lanzaron contra el POUM, el partido trotskista en el que militaba.
Su relato sobre el conflicto español está marcado por una obsesión: la verdad.
 De hecho, como él mismo forma parte del relato, esta es la advertencia que da al final: 
"Tenga cuidado el lector con mi partidismo, con mis detalles erróneos y con la inevitable distorsión que nace del hecho de haber presenciado los acontecimientos desde un lado.
 Y tenga cuidado, exactamente el mismo cuidado con las mismas cosas cuando lea otros libros sobre este periodo de la Guerra Civil española"
La profunda honestidad de Orwell es para muchos autores un ejemplo de lo que debe ser el mejor periodismo, un militante socialista que no duda en denunciar el terror del socialismo real. Existen pocos escritores tan alejados de la posverdad o los "hechos alternativos" (lo que antes se conocía como mentiras o patrañas). En su ensayo Historia del presente, el británico Timothy Garton Ash escribe sobre Homenaje a Cataluña:
 "No hay la menor duda, ni por un instante, de que está esforzándose en ser lo más exacto  posible, para hallar la verdad objetiva que siempre debe separar las llanuras de la historias y el periodismo, de las montañas mágicas de la ficción”.
 Garton Ash cita además una frase del novelista polaco Jerzy Kosinski: 
“Me interesa la verdad, no los datos, y soy lo bastante viejo como para conocer la diferencia”.