Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

18 ene 2017

Las joyas robadas a Kardashian en París fueron fundidas y retalladas

Las alhajas no podrán ser encontradas, puesto que el oro fue moldeado y las piedras preciosas retalladas, según la confesión de algunos detenidos.

Kim Kardashian, en Nueva York. GC Images

 

Las joyas robadas a Kim Kardashian en París en octubre pasado no podrán ser encontradas, puesto que el oro fue fundido y las piedras preciosas retalladas, según la confesión de algunos de los detenidos por el atraco.

Fuentes próximas a la investigación citadas por la cadena de televisión BFMTV concluyeron que el botín, valorado en 9 millones de euros -incluía el anillo de compromiso de Kardashian, de 3,5 millones- fue vendido en el mercado de joyas de Amberes. En total, 17 personas han sido detenidas por este suceso, de los que 10 fueron imputados y nueve permanecen en detención preventiva.
Entre ellos están cinco a los que los investigadores consideran los autores materiales del atraco que se produjo el pasado 3 de octubre en un apartamento de lujo del centro de París.
En los registros llevados a cabo en los domicilios de los sospechosos, los agentes no han encontrado rastro de las joyas pero sí 250.000 euros en metálico, según las fuentes de BFMTV. Además, el seguimiento de algunos de ellos ha permitido determinar que viajaron de forma frecuente a Amberes, conocido mercado de joyas y piedras preciosas, en los días posteriores al asalto con robo.
Jean-Yves Lienard, el abogado de Aomar A., de 60 años, considerado por los investigadores como el coordinador del golpe, reveló a la televisión que su cliente reconoció los hechos y que las joyas fueron fundidas, retalladas y vendidas, pero que no tuvieron tiempo de repartirse el botín.
Arresto en París de uno de los acusados de haber robado a Kardashian. Getty Images
El letrado de otro de los imputados, François D., de 54 años, Manuel Abitbol, aseguró a la revista L'Obs que su cliente se encontraba a 150 kilómetros de París en el momento de los hechos presenciando un partido de fútbol en la tele junto a otras personas que pueden corroborar su coartada.
Los elementos de la investigación revelados por medios franceses ponen de manifiesto que el atraco fue cometido por un grupo de personas de edad, bautizado como el "clan de los veteranos", fichados por la policía y, en muchos casos, en búsqueda y captura. No se trata de ladrones muy profesionales, como ponen de manifiesto los numerosos errores cometidos.
Según el diario Libération, todos ellos se mostraron a cara descubierta en los alrededores del apartamento de lujo que ocupaba Kardashian poco antes del golpe, lo que ha permitido su identificación gracias a las cámaras de vigilancia.
 Además, se han encontrado restos de ADN de los cinco en la escena del delito, tanto en la cinta adhesiva y las bridas utilizadas para maniatar a la estrella y al portero del edificio, como en unas esposas.
Uno de ellos, Yunice A., de 64 años, tropezó en el momento de la huida y no fue esperado por el resto, que escaparon en coche, por lo que tuvo que hacerlo en bicicleta.
 En su precipitada huida, perdieron un pendiente de los sustraídos a Kardashian, una cruz labrada con cinco diamantes, que al día siguiente fue entregado a los investigadores por una vecina que lo encontró por el suelo.

Kim Kardashian con el anillo de compromiso. AP
Tampoco tuvieron problemas los investigadores para hacer un seguimiento de las llamadas de teléfono de los sospechosos cerca del lugar de los hechos, lo que les permitió completar el puzzle.
Además de Aomar A., François D. y Yunice A., determinaron que en lugar de los hechos también estaban Pierre B., de 72 años y Didier D, de 61, y que entre los cómplices destaca Marceau B., conocida figura de la mafia gitana, detenido en un campamento gitano y es sospechoso de vender la mercancía en Amberes.



Si solo son un trozo de plástico, ¿por qué las caras de las muñecas nos dan escalofríos?

Se supone que deben inspirar ternura pero algunas lo que producen es repelús. 

 Nuestro cerebro no termina de procesar su apariencia.

Quizá lo haya sentido mirando un escaparate, o cuando su hijo abrió alguno de sus regalos esta Navidad: el mal rollo que producen ciertas muñecas.
 Una sensación curiosa, ya que un objeto inanimado de esas características no contiene nada que objetivamente resulte intimidatorio (se supone que debe inspirar todo lo contrario). 
Para algunos ese rechazo es, de hecho, insoportable: padecen lo que desde la psicología se conoce como pediofobia, que no es otra cosa que miedo a los muñecos y que ha sido estudiado por la ciencia. Sin llegar a esos extremos, mucho más extendida está lo que Héctor Galván, director del Instituto Madrid de Psicología, psicólogo clínico y sexólogo, describe como “una sensación incómoda y de inquietud” ante algunas de estas recreaciones humanas.
Las muñecas que dan miedo tienen en común una apariencia humana muy realista.
 Y por eso provocan cierta "incertidumbre intelectual respecto al carácter animado o inanimado de algo", como ya describió Freud en su libro Lo siniestro
Nuestro cerebro está diseñado para leer rostros y percibir en ellos emociones.
 Como explicó el psicólogo Frank McAndrew, del Knox College de Illinois (EE UU) en una entrevista en la revista Smithsonian, “no deberíamos tener miedo de un trozo de plástico, pero nos está enviando señales sociales”, por ejemplo, pidiendo protección. “Parecen personas pero no lo son, y no sabemos cómo responder a ello, igual que no sabemos cómo reaccionar cuando no sabemos si estamos en peligro o no. 
 Hemos evolucionado para saber procesar información, y las muñecas se nos escapan”.
En el primer puesto del ranking de muñecas tenebrosas están, por supuesto, las de porcelana.
 Reúnen, precisamente, rasgos muy similares a los humanos.
 De un tiempo a esta parte se han puesto de moda las muñecas reborn, bebés hiperrealistas que enternecen a unos pero que otros no pueden soportar mirar mucho tiempo.

Hiperrealismo desconcertante

Idéntico efecto tienen esculturas humanas hiperrealistas como las de Ron Mueck, cuya obra se expuso el pasado verano en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.
 Un bebé enorme, otro recién nacido aún con el cordón umbilical recostado sobre su madre, una mujer embarazada, parejas recostadas, ancianos encorvados o simplemente una cabeza masculina son algunas de las representaciones de este artista australiano cuyo objetivo, según reconoció en una entrevista a la revista Sculpture, es descolocar al espectador. 
“Por un lado intento crear una presencia creíble, pero por otro [las esculturas] tienen que funcionar como objetos.
 No son personas, aunque me gusta que la gente las mire y dude de si lo son o no”.
Este hiperrealismo llega a extremos con los humanoides.
 El experto japonés en robótica Masahiro Mori ha estudiado el efecto de los robots excesivamente humanizados, que en un primer momento nos resultan familiares pero que después no reconocemos y denomina su impacto turbador como valle inquietante 
 Lo compara con la sensación de estrechar una mano que sea en realidad una prótesis muy realista: 
“Nos sorprende la carencia de suavidad y su frialdad. Ya no nos resulta familiar, sino inquietante”.

Quizá lo haya sentido mirando un escaparate, o cuando su hijo abrió alguno de sus regalos esta Navidad: el mal rollo que producen ciertas muñecas. Una sensación curiosa, ya que un objeto inanimado de esas características no contiene nada que objetivamente resulte intimidatorio (se supone que debe inspirar todo lo contrario). Para algunos ese rechazo es, de hecho, insoportable: padecen lo que desde la psicología se conoce como pediofobia, que no es otra cosa que miedo a los muñecos y que ha sido estudiado por la ciencia. Sin llegar a esos extremos, mucho más extendida está lo que Héctor Galván, director del Instituto Madrid de Psicología, psicólogo clínico y sexólogo, describe como “una sensación incómoda y de inquietud” ante algunas de estas recreaciones humanas.
Las muñecas que dan miedo tienen en común una apariencia humana muy realista. Y por eso provocan cierta "incertidumbre intelectual respecto al carácter animado o inanimado de algo", como ya describió Freud en su libro Lo siniestro. Nuestro cerebro está diseñado para leer rostros y percibir en ellos emociones. Como explicó el psicólogo Frank McAndrew, del Knox College de Illinois (EE UU) en una entrevista en la revista Smithsonian, “no deberíamos tener miedo de un trozo de plástico, pero nos está enviando señales sociales”, por ejemplo, pidiendo protección. “Parecen personas pero no lo son, y no sabemos cómo responder a ello, igual que no sabemos cómo reaccionar cuando no sabemos si estamos en peligro o no. Hemos evolucionado para saber procesar información, y las muñecas se nos escapan”.
En el primer puesto del ranking de muñecas tenebrosas están, por supuesto, las de porcelana. Reúnen, precisamente, rasgos muy similares a los humanos. De un tiempo a esta parte se han puesto de moda las muñecas reborn, bebés hiperrealistas que enternecen a unos pero que otros no pueden soportar mirar mucho tiempo.

Hiperrealismo desconcertante

Idéntico efecto tienen esculturas humanas hiperrealistas como las de Ron Mueck, cuya obra se expuso el pasado verano en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Un bebé enorme, otro recién nacido aún con el cordón umbilical recostado sobre su madre, una mujer embarazada, parejas recostadas, ancianos encorvados o simplemente una cabeza masculina son algunas de las representaciones de este artista australiano cuyo objetivo, según reconoció en una entrevista a la revista Sculpture, es descolocar al espectador. “Por un lado intento crear una presencia creíble, pero por otro [las esculturas] tienen que funcionar como objetos. No son personas, aunque me gusta que la gente las mire y dude de si lo son o no”.
Este hiperrealismo llega a extremos con los humanoides. El experto japonés en robótica Masahiro Mori ha estudiado el efecto de los robots excesivamente humanizados, que en un primer momento nos resultan familiares pero que después no reconocemos y denomina su impacto turbador como valle inquietante  Lo compara con la sensación de estrechar una mano que sea en realidad una prótesis muy realista: “Nos sorprende la carencia de suavidad y su frialdad. Ya no nos resulta familiar, sino inquietante”.
‘Big baby’ (1996), de Ron Mueck.
Ese rechazo que provoca la presencia humana desprovista de vida está también detrás de una corriente que defiende que los robots deberían parecer eso, robots, y no personas.
 Los investigadores de la Universidad de Trento (Italia) Francesco Ferrari y Maria Paola Paladino, junto a Jolanda Jetten, de la Universidad de Queensland (EE UU), afirman en un artículo publicado en la Revista Internacional de Robótica Social que demasiada similitud entre los robots y los humanos inquieta porque se desdibujan las fronteras entre humanos y máquinas y eso acaba alterando la identidad humana.
 Quizá los humanos queramos seguir siendo únicos.


 

 

Nisman, el gran misterio argentino se complica dos años después

Bárcenas afirma que Acebes autorizó el uso de fondos de la caja B del PP para comprar acciones de Libertad Digital

Sigue la comparecencia del extesorero del PP ante la Audiencia Nacional.

 

Luis Bárcenas declara por tercer día consecutivo por el juicio de trama Gürtel.
Luis Bárcenas continúa este miércoles su declaración, por tercer día, en el macrojuicio de la trama de corrupción Gürtel.
 El extesorero del PP ha explicado ante la Audiencia Nacional, aunque sin documentos que lo acrediten, algunos de los ingresos en sus cuentas en Suiza
Su fortuna en ese país llegó a alcanzar los 48,2 millones de euros en 2007
. En su primera comparecencia, en cambio, certificó la existencia de una caja b en el PP —"una contabilidad no oficial, extracontable"— y aseguró que fue Mariano Rajoy quien rompió las relaciones del partido con Francisco Correa, cerebro de la trama.

Bárcenas insiste en que no tenía "capacidad de disposición" de las cuentas del PP. "Nunca, de la cuenta oficial la disposición era del tesorero [Lapuerta] y la extraoficial también.
 Él era la persona que decidía sobre el dinero oficial así que del extraoficial, con más motivo", sostiene.
Bárcenas afirma que su puesto de gerente del PP no le daba "ninguna relación de jerarquía con personas que pueden adjudicar contratos público".

El abogado le recuerda que Hacienda sostiene que las cantidades que supuestamente entregó Correa se ingresaron en cuentas en Suiza.
 Bárcenas replica que "hay un informe de la UDEF (Policía) que determina con toda claridad que no es posible acreditar eso, pero la fiscalía y el instructor le dicen a Hacienda que lo consideren asi. Le marcan el camino a la agencia tributaria", asegura
 
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