Un año fatídico se ha llevado a estrellas de la cultura popular como Leonard Cohen, David Bowie o Prince.
La música cierra uno fatídico año de pérdidas. Una de las víctimas ha sido el cantautor Leonard Cohen
que en una de sus últimas apariciones en público hizo un alegato a la
eternidad. "Me propongo vivir para siempre", dijo el pasado octubre en
la presentación de su disco You Want It Darker. El
músico falleció un mes después mientras dormía en su casa de Los
Ángeles. Las voces de algunos artistas, como la de Cohen o David Bowie,
cuya producción musical ha dejado una profunda huella en la cultura
popular, han ido apagándose a lo largo del 2016.
El artista británico ha fallecido estas navidades a los 53 años. Saltó a la fama en los 80 con Wham!, aunque luego tuvo una larga carrera como solista.
Leonard Cohen murió en Los Ángeles a los 82 años tras publicar en octubre su último disco. El cantautor canadiense fue una figura capital de la música contemporánea y otorgó al folk una profunda evocación poética.
En política, quienes se llaman amigo o maestro acaban a tortazos.
Íñigo Errejón y Pablo Iglesias (d) el 20 de diciembre en el Congreso. Javier LopezEFE
Temprano empiezan. Felipe y Guerra,
que eran como el huevo y la patata de la tortilla, tardaron veinte años
en mirarse torcidos. Carrillo sobrevivió a sí mismo, pero era una bomba
de relojería en un partido al que Stalin le había puesto su sello, y
allá donde se desmadraban Semprún, Claudín o Pradera, se hacía borrón y
cuenta nueva. Ni el eurocomunismo alivió esa fiebre. Los siguientes, en cada una de esas escalas, han afilado los colmillos
de la misma manera; a Rubalcaba le dijeron sí, por poco, en Sevilla, y
un mes más tarde ya no quedaba nada de la tregua. Y luego, en la era
Sánchez, a éste le crecieron pronto los colmillos y entre todos se los
mellaron de cuajo, y él se fue a la calle, buscando un coche.
¿En el Partido Popular?
Eso es una novela noruega, que cuando acaba empieza otra vez. Nombres
propios, de ciudades también: Valencia, Esperanza, Mariano, Rita, Aznar,
Fraga, Paco Camps. Pocos se dieron cuenta, pero había que ver esa
mirada de Aznar a Fraga en Valencia; la gente se fijó solo en la mirada
de Aznar a Rajoy. Pero la de Aznar a Fraga era un capítulo de House of cards, no te metas en mi sitio, aparta, viejo,o, si me permiten, del Milenio sueco, tan lleno de sangre.
¿Y ahora? Todavía no se ha puesto en la pantalla la película Gürtel,
pero ya se sabe qué pasó con la B de Bárcenas, una película de terror y
enemistad en la que Casablanc le puso la cara de demonio a las dos
partes. Si entras con un cuchillo en la mantequilla de los partidos
(de los catalanes, de los gallegos, los vascos son más sosegados, de los
andaluces, de los canarios…) encontrarás una nuez que sangra, y esa
nuez la partieron los amigos. ¿Los amigos? La amistad no hace buena cama en la política, desde César a Aznar,
por poner a dos campeones, desde Washington a Trump, por poner a otros
dos campeones de ligas distintas. Quienes más dicen “amigo” o “maestro”
para referirse a otro son los actores y los periodistas. Y los
políticos, si lo sabrá Romanones, menuda tropa. Hay una famosa anécdota
que contaba Jesús de la Serna sobre dos periodistas que se llevaban a
matar, como Jack Lemmon y Walther Mattau; un día uno le gritó al otro
“¡¡Maestro!! Y el otro lo mató con la mirada, diciéndole: “¡¡Más maestro
serás tú!!”. No nos llevamos bien, no se llevan bien. Y los que dicen lo
contrario hacen como Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, que antes de esta
trifulca de Navidad, hashtag por medio, han roto las paces
selladas, para beneficio de las redes sociales, tan alimentarias, con un
beso que dio la vuelta al ruedo.
Aquí, en la política, decir amigo o decir maestro lleva detrás el tortazo
Eso de los besos. Dejan sabor amargo o dulce, y este debe
saberle ahora a perros, porque se rompió por donde más dulce había: se
dijeron tanto, por carta, amigo, compañero, amoríos tan varios, que
cuando explotó la pus ya estaba todo el cuerpo contagiado. El cuerpo de
Pablo, el cuerpo de Íñigo, y salieron a la calle a tortazo limpio. En la
jerga actual tortazo se llama tuit, esa palabra de pajarillos. La película la habíamos visto, en el PSOE, en el PCE
(¿recuerdan el PCE?), en el PP, entre gallegos, entre andaluces, entre
canarios… Aquí las parejas que han sobrevivido son, ay, qué años, las de
Segarra y Gensana, las de Mauri y Maguregui y todas aquellas que fueron
bendecidas por el dios del fútbol viejo. Aquí, en la política, decir amigo o decir maestro lleva
detrás el tortazo. A veces se ve, como ahora, y a veces se sirve frío,
como la sopa envenenada. En el caso que ahora nos ocupa, podría decirse
eso que dicen los canarios cuando la gente se pelea por las herencias:
“¡Temprano empiezan!”. Y a mi ya me aburren y me da igual, y eso es malo, porque hagan lo que hagan ya parece que cada vez me interesan menos....Y si quieren seguir, malo es para, hasta ahora,que los voten....en fin...Pronto empiezan, si señor y parecen niñatos que se pelean por ser el que más manda...o¿Se pelean por algo más que yo no sepa?
Una carretera dañada tras el terremoto en Tarahuin (Chile). STRINGERREUTERS
Por orden de la Oficina Nacional de Emergencias
(ONEMI) y del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de Chile (SHOA),
cuatro regiones de sur de Chile realizarán una evacuación preventiva
ante el riesgo de maremoto, luego de un seísmo de magnitud 7,6 grados en
la escala de Richter con epicentro en el municipio de Melinka, en la
región de Aysén, que se ha producido a las 11:23 hora local (14:22 GMT). "¡Mucha fuerza y ánimo a los compatriotas afectados por el sismo
en Chiloé y otras zonas del sur! Protocolos de emergencia ya están
operando", ha señalado la presidenta Michelle Bachelet a través de la
red social Twitter. Las regiones afectadas por la medidas son Biobío, La Araucanía, Los Lagos, Los Ríos y Aysén. Hasta ahora se desconocen si existen víctimas fatales y los daños
materiales del terremoto en las islas de Chiloé, aunque Chile resiste de
buena forma los movimientos de fuerte intensidad. "No tenemos
información de personas heridas", ha indicado el director de la ONEMI,
Ricardo Toro.
Raúl Tejón y Kira Miró en la adaptación teatral de la obra de Saramago.Cuenta Pilar del Río, la viuda de José Saramago, que un
mañana el escritor, en su casa de Lanzarote, frente al espejo del baño
donde se afeitaba, preguntó en voz alta: “¿Si existiera alguien
exactamente igual a mí, sería capaz de soportarlo?”. De esta reflexión
matinal surgiría El hombre duplicado, una obra en torno a la
identidad y las posibilidades que ofrece la vida que el Premio Nobel de
Literatura portugués publicó en 2002, ocho antes de su muerte en la isla
canaria. El hombre duplicado llega ahora al teatro de la mano del
director José Martret, en un montaje protagonizado por Raúl Tejón y Kira
Miró, entre otros, y la colaboración especial de Nathalie Poza, que se
estrenará en el auditorio de los Jameos del Agua (Lanzarote) el próximo
13 de enero, antesala de una gira futura. La adaptación, que cuenta con
el respaldo de Pilar del Río y la Fundación José Saramago, ha sido
realizada por Salvador Toscano y Félix Ortiz. El montaje teatral
abordará de lleno “la crisis de identidad” que se aborda en la obra
manteniendo, aseguran los autores de esta versión, todo “el magnetismo”
de la novela. Para José Martret, un dramaturgo con una mirada especial reflejada en
sus obras anteriores (Ivanov o MBIG, entre otras) así como en la
filosofía con la que creó, junto a Alberto Puraenvidia, dos de los
espacios teatrales más innovadores de la ciudad de Madrid, La casa de la
portera y La pensión de las pulgas, este encuentro en el escenario con
Saramago es especialmente emocionante. Él, un mallorquín de 45 años, que
desde muy joven se vio atrapado y doblegado por la obra del autor
portugués. El hombre duplicado, primera obra de Saramago que en España,
salvo un montaje en Galicia, es adaptada al teatro narra la historia de
Tertuliano, un profesor de historia que descubre viendo una película en
el cine que hay un actor secundario que es exactamente igual que él, con
las mismas cicatrices físicas que él. La obsesión de Tertuliano por
encontrar a ese actor, de nombre Antonio, le lleva a una búsqueda
implacable hasta dar con ese otro yo que descubrió en una pantalla de
cine. Las más de 400 páginas del libro tendrán sobre el escenario una
duración de aproximadamente hora y media. “Con Saramago se vive la literatura de otra manera, la experiencia como
lector es diferente. Leer a Saramago requiere una atención especial que
te lleva a una reflexión profunda y te cautiva. Esta es la premisa con
la que abordo este montaje teatral. Quiero una experiencia teatral única
para el público. Hay algo muy irónico en la escritura de Saramago y eso
lo hemos querido plasmar. La obra es un thriller que se va adentrando
por caminos muy inquietantes hacia un final bastante inesperado”,
asegura Martret que es consciente de las dificultades teatrales de una
obra muy reflexiva en torno a la identidad y el ser humano. “El montaje
narra la historia de principio a fin y la va hilando con las reflexiones
que despliega Saramago en el libro. La historia no queda vacía de
contenido, sino que sigue teniendo la profundidad que le dio el autor
portugués”, añade Martret, que se ha rodeado de un equipo técnico de
lujo: Jaume Manresa, música y sonido, Alberto Puraenvidia
(escenografía), David Picazo (iluminación) y Miguel Ángel Raió en las
proyecciones audiovisuales. El estreno de El hombre duplicado en los Jameos del Agua, ese bello
espacio natural intervenido por el artista César Manrique, será, piensa
José Martret, el mágico encuentro entre estos dos creadores que nunca
llegaron a conocerse.