Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

23 oct 2016

¿Por qué mataron a Gianni Versace?..................................................Carlos Megía

La cadena FX ha confirmado que la tercera temporada de su premiada antología 'American Crime Story' versará sobre el homicidio del diseñador italiano, cuyo móvil sigue siendo hoy una incógnita.

Gianni Versace
Gianni Versace, máximo exponente de la moda italiana.
Foto: Gtres
En la mañana del 15 de julio de 1997 Gianni Versace fue asesinado en la puerta de su mansión de Miami Beach. 
El diseñador italiano de 50 años volvía a casa después de haber desayunado en una cafetería cuando Andrew Cunanan, un trabajador sexual de 27 años, le disparó a quemarropa en la nuca y el cuello. 
Versace murió al instante. Cunanan, que era perseguido por otros cuatro asesinatos, se suicidó ocho días después en una casa flotante, rodeado por la policía.
 Hasta aquí, los únicos hechos de los que se tiene verdadera certeza en uno de los crímenes más mediáticos de las últimas décadas.
 Un homicidio que cambió para siempre la industria de la moda, despertando una batalla por el control de la legendaria firma que resuena hoy en día, con una heredera mayoritaria (su sobrina Allegra Beck) que tenía por aquel entonces 11 años de edad. 
Y una historia que reúne todos los ingredientes para atraer al cineasta Ryan Murphy, la mente detrás de la antología American Crime Story, que acaba de confirmar que la tercera temporada de la serie narrará el chocante asesinato del modisto.

La primera entrega de la ficción, The people vs. O.J. Simpson, se ha confirmado como una de las grandes revelaciones de la temporada, sumando hasta diez premios Emmy.
 Un crimen sin resolver, exposición mediática, celebridades involucradas… 
Son varias las similitudes que emparejan el caso del jugador de fútbol americano con el de Versace/Cunanan, que verá la luz en 2018. 
A pesar de que todavía está por estrenarse la segunda remesa de capítulos (sobre el huracán Katrina), la cadena FX ha decidido acelerar la producción de la historia sobre el asesinato del diseñador y se rodarán prácticamente a la par. 
Deadline ha filtrado que los productores ya están negociando con varias de las actrices más reclamadas de Hollywood para ponerse en la piel de Donatella Versace, un personaje clave en la historia. Basada en el libro Vulgar Favors de Maureen Orth, veremos si la serie consigue arrojar algo de luz a un homicidio cuyo móvil continúa siendo una incógnita a poco tiempo de su vigésimo aniversario.
 ¿Por qué Andrew Cunanan mató a Gianni Versace? Estas son todas las hipótesis que se manejaron en la investigación, veremos por cuál se decantan los guionistas.

Gianni Versace
En el centro, Donatella Versace y su hija Allegra, quien heredaría la mayor parte de la fortuna de Gianni Versace.
Foto: Getty

 

Hipótesis del robo
En un primer instante, la policía pensó que se trataba de un intento de robo de la cartera de Versace, que en ese momento llevaba más de 1200 dólares en efectivo.
 Cuando las sospechas se centraron en el asesino en serie Andrew Cunanan, el móvil del hurto perdió fuerza.
Hipótesis del halo de gloria
Los asesinatos de Cunanan comenzaron el 25 de abril en Minneapolis cuando disparó repetidamente a Jeffrey Trail, un antiguo oficial de la marina que había sido cliente de sus servicios sexuales.
 Cuatro días después asesinó a David Manson, un famoso arquitecto del que había sido amante.
 Cunanan se dirigió a Chicago, acabando con la vida del promotor inmobiliario Lee Miglin, de 72 años.
 El 9 de mayo, Cunanan disparó a William Reese, un vigilante de cementerio, antes de robarle la furgoneta con la que conduciría hasta Miami Beach.
 Una vez en la lista de los 10 fugitivos más buscados por el FBI, las opciones de Cunanan disminuían a cada segundo. 
 Sin esperanza de poder escapar después de varios meses oculto, decidiría cerrar su terrible lista con un homicidio que le asegurara un lugar en la historia, el de Gianni Versace. 
Sin embargo, los escépticos de esta teoría alegan que no tendría sentido el viaje a Miami de Cunanan, siendo Nueva Jersey residencia de estrellas tanto o más famosas que el propio diseñador.

Gianni Versace
Entrada de la mansión de Gianni Versace, lugar de su asesinato en julio de 1997.
Foto: Gtres
Hipótesis de la mafia
Una paloma muerta encontrada junto al cadáver del modisto desató todo tipo de conjeturas sobre si Cunanan era en realidad un sicario a sueldo.
 Aunque no se encontraron más pruebas que apoyaran la hipótesis, la publicación del libro Metastasi en 2010 reabrió la polémica. Giuseppe Di Bella, un ex miembro de la mafia calabresa (hogar natal de Gianni Versace), aseguró que el asesinato fue un ajuste de cuentas ordenado por el padrino Paolo de Stefano, con quien el diseñador tenía deudas pendientes. 
 A través de la firma de moda, el mafioso supuestamente blanqueaba “montañas de dinero” procedentes de sus oscuros negocios. 
Di Bella, que fue informante de la policía, también describía el plan para robar las cenizas de Versace de un cementerio cercano al lago de Como para chantajear a sus seres queridos.
 Pero jamás se llevó a cabo. Todas las declaraciones fueron desmentidas por la familia Versace que las tachó de “vergonzosas” y anunció acciones legales contra Di Bella.
Hipótesis del SIDA
En su juventud, Andrew Cunanan era un conocido gigoló en la vida nocturna de la costa californiana.
 Tenía fama de entablar relaciones con hombres mayores y poderosos, que le agasajaban con grandes cantidades de dinero y regalos caros. También mentía sobre su identidad, haciéndose llamar Andrew Da Silva e inventando realidades alternativas en las que unas veces era el gerente de una fábrica en México y otras el heredero de una adinerada familia filipina. 
Pero en 1997 sus días como boy toy habían acabado.
 Sus últimas parejas le habían abandonado, tenía fascinación por la figura de Hitler y había ganado mucho peso.
 Pese a que la policía no hizo público este aspecto, todos los indicios apuntan que había contraído el SIDA.
 La noticia de su enfermedad despertaría una supuesta sed de venganza en Cunanan, que decidió acabar con la vida de los hombres que podrían haberlo contagiado.
 Así se explicarían las muertes de Trail, Manson y Miglin, pero no tanto la de Gianni Versace, ya que la naturaleza de su relación jamás se ha aclarado.

Hipótesis de los celos
Las autoridades confirmaron que Gianni Versace y Andrew Cunanan habían coincidido en el pasado.
 La primera vez, en el club gay Colossus de San Francisco, donde ambos residían a principios de los 90. 
La revista Time publicó otra supuesta aproximación, en el backstage de la Ópera de la misma ciudad.
 Versace creyó reconocer a Cunanan de un encuentro anterior en el lago de Como. “Gracias por recordar un momento tan agradable”, contesto él. 
Pese a todo, no ha sido ratificado que el sociópata realmente visitara Italia alguna vez en su vida.
 Sea como fuere, los posteriores encuentros entre el diseñador y su asesino siguen siendo un misterio.
 Durante la investigación, la policía confirmó que Versace y su novio Antonio D´Amico habían contratado los servicios de varios prostitutos.
 Si Cunanan hubiera sido uno de ellos, sostendría la teoría de la venganza contra los hombres que podrían haberlo contagiado, pero la pareja del modisto jamás corroboró tal circunstancia.
 En otro artículo de 1997, El País se hacía eco de la entrega de fotos y vídeos al FBI de una mujer brasileña que mostraban a Cunanan y Versace en una fiesta celebrada en Miami Beach el 13 de julio, dos días antes del asesinato.
 Por otro lado, Vanity Fair recoge las declaraciones de un amigo de Cunanan que confesó al FBI que este no estaba obsesionado con Gianni Versace, sino con alguien que formaba parte de su equipo.
  Puede que hasta del propio Antonio D´Amico, convirtiendo el homicidio en un crimen pasional.
Después de meses de pesquisas, un informe de 700 páginas, 13 vídeos, 17 cintas de audio y docenas de fotografías, ningún móvil pudo llegar a confirmarse. 
Nadie expresó mejor la decepción de la investigación como el encargado de la misma, el jefe de la policía de Miami, Richard Barreto
“No podemos establecer un motivo. Podría ser un robo. Podría ser el hecho de Andrew Cunanan buscando fama tiroteando a una persona de este calibre. Podría ser venganza. 
 A todos nos gustaría saberlo, especialmente en un caso de perfil alto como este.
 Desafortunadamente, la verdadera respuesta es que nos hemos hundido con el barco, por decirlo de alguna forma”. Veremos si la serie que está por llegar nos ayuda a reflotarlo.

“La perfección no existe. Tratar de conseguirla solo te volverá loco”............................................... Rocío Ayuso ..

Ya no es una niña promesa. Con 18 recién cumplidos y ocho títulos por estrenar, Elle Fanning presume de su primer papel oscuro en The Neon Demon..

“La perfección no existe. Tratar de conseguirla solo te volverá loco”
Foto: Armando Gallo / CORDON PRESS

Elle Fanning llega y el aire fresco entra a bocanadas.

 Hace que todo parezca un juego. Aunque en su nuevo estreno, The Neon Demon (en cines a partir del 25 de noviembre), el juego se vuelve macabro en las manos del realizador Nicolas Winding Refn, quien cuenta la historia de una ninfa demasiado inocente como para sobrevivir como modelo en la ciudad de Los Ángeles.

 La belleza, en ocasiones, lo cuesta todo. Pero ese no es el caso de la menor de las Fanning, quien, a sus 18 años, ha trabajado con Brad Pitt y Angelina Jolie, Sofia Coppola y J. J. Abrams, y cuyo único parecido con el último personaje al que ha dado vida son los leggings de tigresa de Dolce & Gabbana que trae a esta entrevista y la belleza de gatita juguetona que despliega a su paso.

Desde el estreno del filme The Neon Demon en el Festival de Cannes todo el mundo se pregunta qué hace una persona tan angelical como usted en esa película.

Lo mío con Nic fue una amistad instantánea.
 Quería trabajar con él desde que vi Drive, pero ¿por qué iba a querer él trabajar con una chica de 16 años? 
Eso hasta que me enteré de que su nueva cinta trataba sobre el mundo de la moda y que buscaba una modelo de mi edad. Y ahí estaba yo.
Refn se quedó boquiabierto cuando, a la pregunta de si se consideraba bella, le dijo que sí, sin pensarlo.
Bueno… Lo pensé y lo sudé.
 Es una pregunta muy incómoda a la que no sabía muy bien qué contestar, más allá de soltar una risita nerviosa. 
Pero The Neon Demon es una historia de horror que te hace sentir incómoda ante el narcisismo extremo y te hace reflexionar sobre un tema tabú como la belleza. 
Porque claro que pienso que soy bella, que todos somos bellos, pero también creo que tienes que gustarte y aceptarte tal como eres. Lo malo es que la línea entre tener seguridad y ser narcisista es muy fina.
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¿Alguna vez fantaseó con ser modelo?

¡Soy actriz desde tan joven! Aunque no me arrepiento.
 Al contrario, estoy muy contenta de saber tan pronto qué es lo que me gusta. 
Pero sí es algo que se me ha pasado por la cabeza.
 Cuando pegué el estirón y crecí cerca de 18 centímetros con tan solo 12 años, todo el mundo me lo dijo. 
Y yo me divertía simulando pases de modelo por mi casa, posando para fotos imaginarias y vistiéndome como si tuviera que desfilar en una pasarela.
 No asistí a un pase de modelos hasta que cumplí 13 años, pero sí me gusta la moda y posar.
 Es otra expresión de la misma creatividad. Aunque si tengo que escoger, prefiero dedicarme a la interpretación. Y algún día espero llegar a dirigir una película.
¿Cuándo se siente más guapa?
Soy de camisetas y vaqueros; o leggings
Tengo un gusto muy ecléctico, vintage, de mercadillos, pero este año recibí por mis 18 una chaqueta de YSL con un bordado del hombre en la Luna que ahora es mi preferida. 
También me gusta arreglarme para una gala… Es algo que no haces todos los días.
 Cuando llevas uno de esos modelos te sientes como una princesa.
¿Cuál es el secreto de su belleza?
Mi altura. Rondo casi el metro ochenta y eso me ha abierto muchas puertas.
 Da una cierta seguridad, pero también me ha impedido muchas cosas. Por ejemplo, The Neon Demon es la primera cinta en la que visto zapatos de tacón.
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¿Hay alguien en su vida que la haga sentirse más guapa?

No hay novio ni nada de eso. Estoy soltera. ¡Solo tengo 18 años! Me perdí la fiesta de promoción de mi graduación porque coincidió con el estreno de The Neon Demon y era la primera vez que iba al Festival de Cannes.
 Pero sí hay alguien que me hace sentir guapa: mi abuela. Ella es una mujer fuerte que siempre ha estado a mi lado y de la que he aprendido mucho.
¿Algún consejo de belleza?
Que lo importante es cuidar la piel desde joven
. Usar lo mínimo de maquillaje y limpiar bien el cutis, especialmente por la noche. Yo tengo una piel muy delicada y utilizo un buen protector solar.
 Pero después de trabajar en este filme me fui a la gala de Yves Saint Laurent en Los Ángeles con un maquillaje de brillantina, tipo Jesse en la película. 
Y la verdad es que un buen maquillaje te puede vestir. Lo he comprobado.
¿Y hay algo que evite a toda costa?
La verdad es que me tomo la vanidad con bastante humor. Los selfies… 
 ¡Culpable! Son el ataque de egolatría de nuestra cultura. En ocasiones, la cosa va aún más lejos.
 Tengo amigas que utilizan aplicaciones para parecer más delgadas o para lucir una piel perfecta. Pero la perfección no existe, y tratar de conseguirla a toda costa solo te volverá loco. 
 También me preocupan los sistemas de realidad virtual que están proliferando ahora y que te sitúan en medio de un mundo que no es el verdadero. 
Por mucho que sea más interesante que el lugar en el que vives, no es real.
 Y pasa lo mismo con la belleza perfecta. 
No existe.


 

El sexo a los sesenta........................................................................Rosa Montero.

Conozco muchos hombres y mujeres en torno a esa edad que siguen ligando, desesperando, quemándose en las ascuas de la pasión carnal.

COLUMNISTAS-REDONDOS_ROSAMONTERO
TODA PROMOCIÓN de un libro es una experiencia trituradora, y muy agradecida por ello, dicho sea de paso, porque si no lo fuera (es decir, si nadie quisiera entrevistarte, si nadie se interesara por ti), uno se sentiría infinitamente peor.
 O sea que gracias de todo corazón.
 Pero el caso es que ahora estoy metida de cabeza en la promoción de mi última novela, y me está sucediendo algo profundamente desazonador que en realidad no tiene que ver con mi texto, aunque esté desencadenado por él. 
Veréis, la protagonista de la novela, Soledad, una comisaria de exposiciones de 60 años, comienza el libro rompiendo con un amante y contratando a un gigoló de 32 para dar celos a su ex.
 Como suele suceder, la cosa se complica y Soledad y el gigoló acaban enredándose. 
Perdonadme que hable tanto del libro, pero es necesario para poder entender lo que viene después.
Y lo que viene después es que un buen puñado de los periodistas que me han entrevistado, casi todos hombres, pero también alguna mujer, han hecho hincapié en lo raro que resulta que se hable “del sexo en una mujer de 60 años”.
 Como si las mujeres sesentonas hubiéramos sobrepasado una barrera invisible de autodestrucción erótica, como si a una cierta e indefinida edad (me pregunto cuál sería: ¿a los 53, a los 55, a los 57?) el cuerpo de la mujer hiciera ¡puffff!, una implosión controlada. 
 Se acabó, abajo periscopios, inmersión, ya no existe el sexo para ellas.
Debo decir que a mí todo esto me pilló en la inopia.
 O sea, algunos periodistas me dijeron en tono laudatorio: “Una cosa muy interesante de tu libro es que te hayas atrevido a tocar el tabú del sexo de las mujeres de 60”, y a mí se me abrieron los ojos como platos.
 Me quedé patidifusa, porque ni en lo más remoto de mi conciencia se me había pasado la idea de estar rompiendo ningún tabú. 
Yo tan sólo me había propuesto hablar de la pasión y del deseo, punto. Que mi protagonista haya cumplido los 60 años tiene que ver con su miedo creciente a no llegar a conocer jamás el amor en su vida, porque cada día le queda menos tiempo por delante.
 Pero no altera de forma sustancial su relación con el sexo.
Se diría que nuestra sexualidad, es decir, nuestra vida íntima y nuestro deseo, han sido especialmente ignorados y ocultados
 Y, sin embargo, ahí estaban todas esas personas indicándome con sus preguntas que mi personaje era una ­anomalía social y sexual, y que, por consiguiente, yo también lo era, puesto que no me había dado cuenta de su rareza. 
Pero, claro, es que en mi mundo (que es el mundo real) eso es lo habitual.
 Conozco muchos hombres y mujeres en torno a esa edad, algunos más jóvenes, algunos más viejos, que siguen haciendo el amor todo lo que pueden, que siguen ligando, conquistando, añorando, desesperando, quemándose en las ascuas de la pasión carnal.
 La verdadera vida es así. Y, si nos paramos a pensarlo un poco, advertimos que se trata de un prejuicio sexista.Por ejemplo, a nadie le extraña que Richard Gere se enamore y lleve una vida sexual muy activa (creo recordar que tiene una novia jovencita) y el hombre ya ha cumplido los 67 años. 
Pues a las mujeres, ya ven, nos sucede lo mismo.
El machismo hizo que la mujer fuera invisible: no contábamos en la historia, en las artes, en la ciencia, en el gobierno, y todavía hoy nuestro acceso a primera fila no es igualitario.
 Pero se diría que nuestra sexualidad, es decir, nuestra vida íntima y nuestro deseo, han sido especialmente ignorados y ocultados. Desde siempre los tópicos populares han mantenido una imagen casi asexuada de la mujer, como si fuéramos medio frígidas.
 Ya saben, son esas señoras a las que supuestamente el sexo gusta poco y que alegan dolores de cabeza para no “cumplir” con sus maridos.
 Los estudios científicos, empezando por el clásico Masters and Johnson, han derrumbado muchos tópicos.
 Por ejemplo, hay casi tantas mujeres infieles como hombres. 
Como también hay un buen número de mujeres mayores que mantienen en algún momento de sus vidas una relación sexual con hombres más jóvenes (y las ha habido siempre, aunque clandestinas: incluso la puritana reina Victoria de Inglaterra tuvo un amante menor que ella, Mr. Brown).
 Total, que ya va siendo hora de que nos hagamos cargo abiertamente de nuestros cuerpos.


Metáforas que huelen........................................................Juan José Millás

COLUMNISTAS-REDONDOS_JUANJOSEMILLAS
ESTA FOTO se obtuvo 48 horas antes de la dimisión (para algunos, asesinato) de Pedro Sánchez. A lo mejor aquí ya era un difunto y solo él lo ignoraba. De hecho, si pensamos en la transformación de su rostro durante la semana que desembocó en el día de autos, no hay duda de que las facciones se le fueron afilando, como en el ataúd a los papas extintos.
Digo los papas porque son los que más tiempo permanecen corpore insepulto, al alcance de las cámaras, lo que le permite a uno comparar el rostro de ayer con el de hoy y ponerse macabro.
 ¿Qué quieren?, no siempre nos levantamos del mismo humor, incluso hay días en los que ni nos levantamos, y este es uno de ellos.
 Escribo entre las sábanas.
Se aprecia, en efecto, en el rostro del fotografiado la rigidez facial característica de los cambios químicos productores del rigor mortis.
 Viene a ser como cuando se queda uno de piedra por un susto o por un ataque proveniente de sus propias células.
 Pero si insistimos en la cuestión espectral es porque al observar la imagen con detenimiento hemos descubierto, en el segundo plano, colgadas de sendas perchas, una camisa blanca y una chaqueta oscura, conjunto un poco funeral, como si fueran para amortajar a alguien.
 ¿A quién? Quizá al propio Sánchez. Una premonición, dirán algunos; una casualidad, dirán otros.
 No tenemos ni idea, pero ahí están las dos prendas, un poco tétricas para nuestro gusto, esperando ser recibidas por un cuerpo.
Toda esta especulación es de carácter metafórico, pues Sánchez sigue vivo y coleando.
 Pero es que hay metáforas que huelen a muerto.
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Pedro Sanchez a la salida de la sede del PSOE. Uly Martín