En parte
culpable del eterno "mojo" de actores como Matt Dillon o Ryan Gosling,
este hit noventero regresa a tu armario para levantar nuevas pasiones.
Capaz de volver tierno al eterno rebelde, la chaqueta vaquera de
borreguito se sirve este otoño genuina, con otros tejidos o reinventada
en formatos muy diversos.
Estos son nuestras favoritas
Wrangler propone teñir el cuello de borrego de índigo y añadir retales de pana. Nos gusta.
Sin roturas ni lavados. El clásico de la Generación X vuelve intacta con Weekday.
De líneas rectas y denim crudo, este modelo de French Connection actualiza el mito.
American Apparel reedita esta segunda piel para Ryan Gosling, Matt Dillon o Tom Cruise.
5Levi's Red Tab recupera la chaqueta que le consagró en versión Brokeback Mountain.
La chaqueta nihilista, la parte por el todo. MMM6 firma la más mullidita de todas.
La herencia sureña americana abandona los honky
tonks para marcar el ritmo de este otoño. Por orden numérico: 1.
Camisa country elaborada a mano de Tejuelas (www.tejuelas.com). 2. Eau
Fraiche 125 ml "Le Male Popeye" de Jean Paul Gaultier. 3. Chaqueta
vaquera unisex con bordados y forro de borrego de Gucci. 4. Eau de
Parfum 100 ml de Miu Miu. 5. Cera de fijación fuerte Fiber edición
"Elvis Presley" de American Crew. 6. Mocasines de hombre de Fred Perry.
7. Máscara de pestañas Excessive Lash de Make Up For Ever. 8. Llavero de
Roger Vivier. 9. Short con rayas verticales de Palomo Spain. 10.
Anillos con forma de sello de BIIS. 10. Álbum Johnny Cash at San Quentin
de Johnny Cash. 11. Cerillas de Sun Studio. 12. Colgante con gaviota de
Tatty Devine. 13. Gafas con montura Seeding metal de Prada.
La primera dama de EE UU escoge un vestido en oro rosado de la firma italiana para hacer de anfitriona al primer ministro Renzi.
Michelle y Barack Obama, anoche antes del inicio de la cena de Estado en la Casa Blanca.ATLAS / MICHAEL REYNOLDS (efe)
Cualquier elección de vestuario de la primera dama de Estados Unidos es
analizada al milímetro.
Sobria, elegante y cómoda, ayer se convirtió en
la protagonista de la cena de Estado celebrada en Washington. Michelle Obama
deslumbró con un traje hecho en cota de malla en oro rosado de Atelier
Versace.
“Me siento agradecida y honrada de haber tenido la oportunidad
de vestir a la primera dama de Estados Unidos. Gracias Michelle, por
todas las cosas que has hecho por Estados Unidos y por el mundo y,
especialmente, por inspirar y darle poder a las mujeres”, con estas
palabras en su cuenta de Instagram la diseñadora Donatella Versace le agradecía el gesto a la esposa de Barack Obama.
El presidente
estadounidense, Barack Obama y su esposa, Michelle reciben al primer
ministro italiano, Matteo Renzi, y a su esposa, Agnese Landini, antes de
una cena de Estado en la Casa Blanca. SHAWN THEWEFE
La primera dama suele hacer guiños con su vestuario tanto en sus viajes al extranjero como en las cenas de Estado. Si durante su visita a España
vistió de Proenza Schouler y para su viaje a Japón escogió a Kenzo,
ayer la firma escogida fue la maison italiana, pues los invitados de
honor en la Casa Blanca eran el primer ministro de Italia, Metteo Renzi,
y su esposa, Agnese Landini. Una ocasión también especial pues fue la
última cena de Estado –y la número 14- que tuvo a los Obama como
anfitriones ante la cercanía de las elecciones presidenciales del próximo 8 de noviembre. El traje que lució Obama fue elaborado a medida por los modistos de
Atelier Versace, la línea de la marca italiana especializada en trajes
de alta costura. Largo hasta los pies, de cuello asimétrico, con
drapeados en la zona de la cintura y con un color metalizado que
conseguía reflejar todos los flashes, la primera dama consiguió incluso
eclipsar al presidente. Un traje imponente que no necesitó de accesorios
y acompañó de un sencillo peinado: pelo suelto y liso. Una gala con 500 invitados en honor al primer ministro de Italia en
el que el país Mediterráneo estuvo presente también en la comida, ya que
al frente de los fogones de la Casa Blanca se puso el chef Mario Batali
para cocinar pasta. Además, fueron invitadas otras celebridades
italianas como el diseñador Giorgio Armani y el actor y director Roberto
Benigni.
El presidente y la primera dama de EE UU, anoche en la Casa Blanca. Manuel Balce CenetaAP
La cantante Gwen Stefani fue la encargada de amenizar la gala. Una gala con 500 invitados en honor al primer ministro de Italia en
el que el país Mediterráneo estuvo presente también en la comida, ya que
al frente de los fogones de la Casa Blanca se puso el chef Mario Batali
para cocinar pasta. Además, fueron invitadas otras celebridades
italianas como el diseñador Giorgio Armani y el actor y director Roberto
Benigni. La cantante Gwen Stefani fue la encargada de amenizar la gala. Una elección celebrada en las redes por algunos de los protagonistas de la industria de la moda. Desde las modelos Naomi Campbell y Bella Hadid hasta el diseñador Riccardo Tisci quisieron felicitar a Donatella Versace por su vestido. El diseñador Giorgio Armani, en el centro, a su llegada a la cena de Estado en la Casa Blanca. JAMES LAWLER DUGGANREUTERS
Meredith
Koop se ha convertido en una persona "esencial" en el equipo de la
primera dama de EE UU.
Tras ocho años en el cargo, la estilista habla
por primera vez.
Meredith Koop y, a la
derecha, Michelle Obama en el baile de inauguración de la primera
legislatura de Barack Obama, en enero de 2009. cordon pressCuando en 1961 Jackie Kennedy nombró a Oleg Cassini
“secretario de estilo” de la Casa Blanca lo hizo con un relativo
sentido del humor: sabía que sus diseños y su asesoría estilística
podían ser un arma política. La enorme repercusión de la elegancia de la
primera dama de Estados Unidos es de sobra conocida y cambió el sentido
de esta figura hasta entonces tendente al segundo plano. Pero lo
rompedor acabó creando escuela y la escuela fue diluyendo la
originalidad hasta convertirla en previsibilidad, casi conservadurismo. Un estilo que acabó siendo primerdamesco.
La
llegada de los Obama a Washington fue rompedora en muchos aspectos, y
entre ellos también está la moda. Al contrario que la luego Jackie O.
anunciando a Cassini casi con ceremonia de investidura, la todavía
primera dama decidió que su estilista fuera uno de sus grandes secretos. Solo en 2011 se supo que la encargada de elegir el celebrado armario de
Michelle Obama, con puertas giratorias que despachan ora un Altuzarra, ora un Oscar de la Renta, era una millennial llamada Meredith Koop a la que, como quien dice, se la había traído puesta de su boutique
de confianza en Chicago. Y no ha sido hasta ahora, a pocos días de las
elecciones presidenciales, cuando esta joven de 35 años nacida en Misuri
ha dado su primera entrevista. Barack y Michelle Obama, vestida de Jason Wu, en el baile de la inaguración de la segunda legislatura de su marido. cordon press
Ha sido en las páginas de Harper’s Bazaar donde ha explicado
que, desde el principio, querían “romper moldes”. “Señalar diseñadores
de procedencias distintas y en diferentes niveles de éxito y notoriedad
se convirtió en una parte importante de mi trabajo”, asegura una todavía
prudente Koop en esta primera entrevista post Michelle Obama. Más allá del estilo, de haber sido la mejor carta de presentación o consagración para Jason Wu o Narciso Rodríguez, Michelle Obama creó así un mensaje de dinamismo, de coexistencia pacífica entre las vacas sagradas y los enfant terribles. “Cuando [Michelle Obama] viste un diseñador emergente, crea la
sensación de que todo es posible. Esto es algo de lo que la primera dama
habla con la gente joven. Lo importante que es perseguir sus sueños y
trabajar duro sin importar los obstáculos que surjan en su camino”,
añade Koop, que cada mañana llega a la Casa Blanca dispuesta a cumplir
agenda y a solventar imprevistos. La propia primera dama le dedica unas
palabras de elogio: “Es esencial en la estrategia global de mi despacho y
es alguien con la que siempre puedo contar. Me considero afortunada por
poder llamarla mi amiga”.
Michelle Obama vestida de Narciso Rodríguez en su último debate del Estado de la Unión. Un vestido que se agotó en las tiendas. cordon press
A Wu lo reservó para los bailes de inauguración de las dos legislaturas de Barack Obama, a Rodríguez para su último debate del Estado de la Unión
o para la visita a Argentina. Ambos representan ese tapiz americano
diverso que ahora Donald Trump quiere deshilachar. Pero también supo que
qué mejor que la venezolana Carolina Herrera para la primera visita
oficial de un presidente estadounidense en Cuba en casi 90 años o para
recibir al papa Francisco. Un Proenza Schouler para su llegada a Madrid,
un Christopher Kane en Londres, un Brandon Maxwell en Singapur o una
opción quizá más obvia de Kenzo para Japón. “Siempre tenemos en cuenta
dónde vamos y los patrones culturales del país. El objetivo es rendir
tributo a cada lugar que visitamos, sin perder el espíritu de Estados
Unidos”, asegura Koop.
Michelle Obama, vestida de Christian Siriano, en la convención demócrata del pasado julio. cordon pres
Su último as hasta la fecha fue en la convención demócrata, donde
Michelle Obama dio un discurso tan sencillo y directo como el vestido
que llevaba: azul, sobrio y certero, diseñado por Christian Siriano.
Y ahora, aunque el mundo se pregunta qué pasará si Donald Trump sucede a
Barack Obama, la moda se plantea qué pasara si Bill Clinton se
convierte en el primer first gentleman de Estados Unidos.