Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

19 oct 2016

Vuelve la chaqueta 'malota' como la prenda clave del otoño

En parte culpable del eterno "mojo" de actores como Matt Dillon o Ryan Gosling, este hit noventero regresa a tu armario para levantar nuevas pasiones. 

 Capaz de volver tierno al eterno rebelde, la chaqueta vaquera de borreguito se sirve este otoño genuina, con otros tejidos o reinventada en formatos muy diversos.

 Estos son nuestras favoritas

 

  • Wrangler propone teñir el cuello de borrego de índigo y añadir retales de pana. Nos gusta. 
    Wrangler propone teñir el cuello de borrego de índigo y añadir retales de pana. Nos gusta.
     
    • Sin roturas ni lavados. El clásico de la Generación X vuelve intacta con Weekday. 
      Sin roturas ni lavados. El clásico de la Generación X vuelve intacta con Weekday.
      • De líneas rectas y denim crudo, este modelo de French Connection actualiza el mito. 
        De líneas rectas y denim crudo, este modelo de French Connection actualiza el mito.
         
         
       
      • American Apparel reedita esta segunda piel para Ryan Gosling, Matt Dillon o Tom Cruise.
        American Apparel reedita esta segunda piel para Ryan Gosling, Matt Dillon o Tom Cruise.
         
        • Levi's Red Tab recupera la chaqueta que le consagró en versión Brokeback Mountain.
          5Levi's Red Tab recupera la chaqueta que le consagró en versión Brokeback Mountain.
         
     
    • La chaqueta nihilista, la parte por el todo. MMM6 firma la más mullidita de todas. 
      La chaqueta nihilista, la parte por el todo. MMM6 firma la más mullidita de todas.
       
      La herencia sureña americana abandona los honky tonks para marcar el ritmo de este otoño. Por orden numérico:  1. Camisa country elaborada a mano de Tejuelas (www.tejuelas.com). 2. Eau Fraiche 125 ml "Le Male Popeye" de Jean Paul Gaultier. 3. Chaqueta vaquera unisex con bordados y forro de borrego de Gucci. 4. Eau de Parfum 100 ml de Miu Miu. 5. Cera de fijación fuerte Fiber edición "Elvis Presley" de American Crew. 6. Mocasines de hombre de Fred Perry. 7. Máscara de pestañas Excessive Lash de Make Up For Ever. 8. Llavero de Roger Vivier. 9. Short con rayas verticales de Palomo Spain. 10. Anillos con forma de sello de BIIS. 10. Álbum Johnny Cash at San Quentin de Johnny Cash. 11. Cerillas de Sun Studio. 12. Colgante con gaviota de Tatty Devine. 13. Gafas con montura Seeding metal de Prada.
      La herencia sureña americana abandona los honky tonks para marcar el ritmo de este otoño. Por orden numérico: 1. Camisa country elaborada a mano de Tejuelas (www.tejuelas.com). 2. Eau Fraiche 125 ml "Le Male Popeye" de Jean Paul Gaultier. 3. Chaqueta vaquera unisex con bordados y forro de borrego de Gucci. 4. Eau de Parfum 100 ml de Miu Miu. 5. Cera de fijación fuerte Fiber edición "Elvis Presley" de American Crew. 6. Mocasines de hombre de Fred Perry. 7. Máscara de pestañas Excessive Lash de Make Up For Ever. 8. Llavero de Roger Vivier. 9. Short con rayas verticales de Palomo Spain. 10. Anillos con forma de sello de BIIS. 10. Álbum Johnny Cash at San Quentin de Johnny Cash. 11. Cerillas de Sun Studio. 12. Colgante con gaviota de Tatty Devine. 13. Gafas con montura Seeding metal de Prada. 
       

Selectiva

Michelle Obama se viste de Versace en su última cena de Estado

La primera dama de EE UU escoge un vestido en oro rosado de la firma italiana para hacer de anfitriona al primer ministro Renzi.

Michelle y Barack Obama, anoche antes del inicio de la cena de Estado en la Casa Blanca. ATLAS / MICHAEL REYNOLDS (efe)
 

 Cualquier elección de vestuario de la primera dama de Estados Unidos es analizada al milímetro. 

Sobria, elegante y cómoda, ayer se convirtió en la protagonista de la cena de Estado celebrada en Washington. Michelle Obama deslumbró con un traje hecho en cota de malla en oro rosado de Atelier Versace. 

“Me siento agradecida y honrada de haber tenido la oportunidad de vestir a la primera dama de Estados Unidos. Gracias Michelle, por todas las cosas que has hecho por Estados Unidos y por el mundo y, especialmente, por inspirar y darle poder a las mujeres”, con estas palabras en su cuenta de Instagram la diseñadora Donatella Versace le agradecía el gesto a la esposa de Barack Obama.

 

El presidente estadounidense, Barack Obama y su esposa, Michelle reciben al primer ministro italiano, Matteo Renzi, y a su esposa, Agnese Landini, antes de una cena de Estado en la Casa Blanca. EFE
La primera dama suele hacer guiños con su vestuario tanto en sus viajes al extranjero como en las cenas de Estado.
 Si durante su visita a España vistió de Proenza Schouler y para su viaje a Japón escogió a Kenzo, ayer la firma escogida fue la maison italiana, pues los invitados de honor en la Casa Blanca eran el primer ministro de Italia, Metteo Renzi, y su esposa, Agnese Landini.
 Una ocasión también especial pues fue la última cena de Estado –y la número 14- que tuvo a los Obama como anfitriones ante la cercanía de las elecciones presidenciales del próximo 8 de noviembre.
El traje que lució Obama fue elaborado a medida por los modistos de Atelier Versace, la línea de la marca italiana especializada en trajes de alta costura.
 Largo hasta los pies, de cuello asimétrico, con drapeados en la zona de la cintura y con un color metalizado que conseguía reflejar todos los flashes, la primera dama consiguió incluso eclipsar al presidente.
 Un traje imponente que no necesitó de accesorios y acompañó de un sencillo peinado: pelo suelto y liso.
Una gala con 500 invitados en honor al primer ministro de Italia en el que el país Mediterráneo estuvo presente también en la comida, ya que al frente de los fogones de la Casa Blanca se puso el chef Mario Batali para cocinar pasta.
 Además, fueron invitadas otras celebridades italianas como el diseñador Giorgio Armani y el actor y director Roberto Benigni.
 
 
El presidente y la primera dama de EE UU, anoche en la Casa Blanca. AP
 La cantante Gwen Stefani fue la encargada de amenizar la gala.
Una gala con 500 invitados en honor al primer ministro de Italia en el que el país Mediterráneo estuvo presente también en la comida, ya que al frente de los fogones de la Casa Blanca se puso el chef Mario Batali para cocinar pasta.
 Además, fueron invitadas otras celebridades italianas como el diseñador Giorgio Armani y el actor y director Roberto Benigni.
 La cantante Gwen Stefani fue la encargada de amenizar la gala.
Una elección celebrada en las redes por algunos de los protagonistas de la industria de la moda.
 Desde las modelos Naomi Campbell y Bella Hadid hasta el diseñador Riccardo Tisci quisieron felicitar a Donatella Versace por su vestido.

El diseñador Giorgio Armani, en el centro, a su llegada a la cena de Estado en la Casa Blanca. REUTERS


 

La ‘presidenta’ del armario de Michelle Obama............................................................ Mateo Sancho Cardiel

Meredith Koop se ha convertido en una persona "esencial" en el equipo de la primera dama de EE UU. 

Tras ocho años en el cargo, la estilista habla por primera vez.

 
Meredith Koop y, a la derecha, Michelle Obama en el baile de inauguración de la primera legislatura de Barack Obama, en enero de 2009.
Cuando en 1961 Jackie Kennedy nombró a Oleg Cassini “secretario de estilo” de la Casa Blanca lo hizo con un relativo sentido del humor: sabía que sus diseños y su asesoría estilística podían ser un arma política.
 La enorme repercusión de la elegancia de la primera dama de Estados Unidos es de sobra conocida y cambió el sentido de esta figura hasta entonces tendente al segundo plano.
 Pero lo rompedor acabó creando escuela y la escuela fue diluyendo la originalidad hasta convertirla en previsibilidad, casi conservadurismo. 
 Un estilo que acabó siendo primerdamesco.
La llegada de los Obama a Washington fue rompedora en muchos aspectos, y entre ellos también está la moda.
 Al contrario que la luego Jackie O. anunciando a Cassini casi con ceremonia de investidura, la todavía primera dama decidió que su estilista fuera uno de sus grandes secretos.
 Solo en 2011 se supo que la encargada de elegir el celebrado armario de Michelle Obama, con puertas giratorias que despachan ora un Altuzarra, ora un Oscar de la Renta, era una millennial llamada Meredith Koop a la que, como quien dice, se la había traído puesta de su boutique de confianza en Chicago. 
Y no ha sido hasta ahora, a pocos días de las elecciones presidenciales, cuando esta joven de 35 años nacida en Misuri ha dado su primera entrevista.
 
Barack y Michelle Obama, vestida de Jason Wu, en el baile de la inaguración de la segunda legislatura de su marido.
Ha sido en las páginas de Harper’s Bazaar donde ha explicado que, desde el principio, querían “romper moldes”. “Señalar diseñadores de procedencias distintas y en diferentes niveles de éxito y notoriedad se convirtió en una parte importante de mi trabajo”, asegura una todavía prudente Koop en esta primera entrevista post Michelle Obama.
Más allá del estilo, de haber sido la mejor carta de presentación o consagración para Jason Wu o Narciso Rodríguez, Michelle Obama creó así un mensaje de dinamismo, de coexistencia pacífica entre las vacas sagradas y los enfant terribles.
 “Cuando [Michelle Obama] viste un diseñador emergente, crea la sensación de que todo es posible.
 Esto es algo de lo que la primera dama habla con la gente joven. Lo importante que es perseguir sus sueños y trabajar duro sin importar los obstáculos que surjan en su camino”, añade Koop, que cada mañana llega a la Casa Blanca dispuesta a cumplir agenda y a solventar imprevistos.
 La propia primera dama le dedica unas palabras de elogio: “Es esencial en la estrategia global de mi despacho y es alguien con la que siempre puedo contar. Me considero afortunada por poder llamarla mi amiga”. 


Michelle Obama vestida de Narciso Rodríguez en su último debate del Estado de la Unión. Un vestido que se agotó en las tiendas.
A Wu lo reservó para los bailes de inauguración de las dos legislaturas de Barack Obama, a Rodríguez para su último debate del Estado de la Unión o para la visita a Argentina. 
Ambos representan ese tapiz americano diverso que ahora Donald Trump quiere deshilachar. 
Pero también supo que qué mejor que la venezolana Carolina Herrera para la primera visita oficial de un presidente estadounidense en Cuba en casi 90 años o para recibir al papa Francisco. Un Proenza Schouler para su llegada a Madrid, un Christopher Kane en Londres, un Brandon Maxwell en Singapur o una opción quizá más obvia de Kenzo para Japón.
 “Siempre tenemos en cuenta dónde vamos y los patrones culturales del país. 
El objetivo es rendir tributo a cada lugar que visitamos, sin perder el espíritu de Estados Unidos”, asegura Koop.

Michelle Obama, vestida de Christian Siriano, en la convención demócrata del pasado julio.

Su último as hasta la fecha fue en la convención demócrata, donde Michelle Obama dio un discurso tan sencillo y directo como el vestido que llevaba: azul, sobrio y certero, diseñado por Christian Siriano. 

 Y ahora, aunque el mundo se pregunta qué pasará si Donald Trump sucede a Barack Obama, la moda se plantea qué pasara si Bill Clinton se convierte en el primer first gentleman de Estados Unidos.