7 oct 2016
La mariposa que recorre 4.000 kilómetros en busca del calor.............................................. Micaela Quinteros
Científicos catalanes descubren que la 'Vanessa cardui' viaja desde Europa hasta la sabana tropical africana.
La Vanessa cardui es una especie de mariposa común
y que podemos encontrar en todas partes: jardines, parques, granjas,
márgenes de las carreteras…
Tiene una vida media de tres a cuatro
semanas y cada hembra pone alrededor de 100 huevos o más.
A la hora de
migrar para encontrar un ambiente más cálido, se creía que se establecían en el norte de África.
Sin embargo, se acaba de descubrir que son capaces de recorrer hasta
4.000 kilómetros hasta asentarse en la sabana tropical africana.
La Vanessa cardui es una especie de mariposa común
y que podemos encontrar en todas partes: jardines, parques, granjas,
márgenes de las carreteras… Tiene una vida media de tres a cuatro
semanas y cada hembra pone alrededor de 100 huevos o más. A la hora de
migrar para encontrar un ambiente más cálido, se creía que se establecían en el norte de África.
Sin embargo, se acaba de descubrir que son capaces de recorrer hasta
4.000 kilómetros hasta asentarse en la sabana tropical africana.
Investigadores del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona, liderados por Gerard Talavera y Roger Vila,
y la Universidad de Harvard (EE UU) han realizado el mismo viaje que el
insecto, recorriendo países como Senegal, Benín, Chad y Etiopía, para
analizar esta larga migración, la mayor en esta especie.
La mariposa 'Vanessa cardui' toma su nombre del cardo
“Durante unos días migran hasta donde su instinto les dice”.
Añade que estas mariposas detectan el norte magnético, perciben la temperatura y la presión atmosférica, son capaces de seleccionar los vientos adecuados y pueden guiarse por el sol.
Pero al igual que en los humanos, hay diferencias entre los ejemplares de la misma especie.
“Los estudios sugieren que algunas pueden ser más sedentarias, sobre todo si viven en sitios cálidos todo el año, como por ejemplo Hawái”, señala Roger Vila.
Otro dato que apunta el experto es que las mariposas que vuelan más luego ponen menos huevos y viceversa.
Generalmente muchas especies de mariposas son “extremadamente locales”, pero ésta en concreto es el caso “más extremo” de colonización de regiones y países.
Es posible que se encuentren en casi todo el mundo debido a sus “habilidades dispersivas”, es decir, a su capacidad de volar.
En Benín (oeste de África), los investigadores hallaron más de 20.000 especímenes de esta mariposa emergiendo de las crisálidas en un campo de menos de una hectárea.
La Vanessa cardui cada año se desplaza por Europa, Asia y Norteamérica, aunque la cifra varía “dependiendo de las condiciones climáticas y de la salud de las plantas que comen”, dice el científico.
En su edad adulta se alimentan del néctar de las flores, pero cuando la oruga nace es una especie polífaga, es decir, se alimenta de una gran variedad de plantas, aunque “prefiere los cardos, planta de la que toma el nombre”, afirma Vila.
Angelina Jolie y Brad Pitt se pelean ahora por las joyas
El actor no solo regaló muchas piezas a su exmujer, sino que además crearon juntos una línea de joyería.
Además de la custodia de sus seis hijos, la solicitud de divorcio que presentó Angelina Jolie el pasado 15 de septiembre
indica el interés de la actriz, realizadora y benefactora en conservar
las otras joyas de su matrimonio, la colección de piedras preciosas y
otros abalorios reunidos a lo largo de la vida en común de la expareja
de actores.
Algunos fueron regalos, como unos gemelos que Jolie le regaló en unas Navidades a su entonces esposo, Brad Pitt, con un mensaje privado grabado en su interior.
O el anillo de pedida diseñado para lucir a la perfección en el dedo de Jolie y en el que Pitt trabajó durante un año.
Puntuado con diamantes blancos y otras piedras cortadas para resaltar en su dedo, la pieza está valorada por encima de los 225.000 euros.
El divorcio no solo habla de la joyas que eran propiedad de la pareja sino de esas otras diseñadas por ellos y que llevaron su nombre.
Desde su trabajo en El turista, Jolie estableció una estrecha relación con el joyero de Beverly Hills Robert Procop, quien se encargó de la joyería que la actriz lució en el filme y posteriormente en su promoción.
En 2010, la actriz y Procop llevaron su amor por las piedras preciosas más allá, creando Style of Jolie, una colección que pusieron a la venta y cuyos beneficios fueron para la Asociación por la Educación de Niños en Conflicto.
Una línea que incluía piezas desde los 3.500 euros hasta varios millones, y donde el oro y los diamantes se combinaban con las gemas preferidas de Jolie, las esmeraldas.
Jolie fue el mejor escaparate para su colección y para otras de las muchas piezas de Procop, unas en préstamo y otras que pasaron a ser de su propiedad.
De este modo, todavía se recuerda su paso por los Oscar para recoger el premio humanitario Jean Hersholt donde lució unos pendientes de diamantes de 42 quilates incrustados en oro
. O las perlas que se puso cuando la recibió la reina Isabel II en 2014.
Como recordó a la prensa el experto en joyas de la casa de subasta Christie’s, Stefano Papi, ese es el estilo de Jolie, concentrado en una gran joya en lugar de llenarse de abalorios.
Algunos fueron regalos, como unos gemelos que Jolie le regaló en unas Navidades a su entonces esposo, Brad Pitt, con un mensaje privado grabado en su interior.
O el anillo de pedida diseñado para lucir a la perfección en el dedo de Jolie y en el que Pitt trabajó durante un año.
Puntuado con diamantes blancos y otras piedras cortadas para resaltar en su dedo, la pieza está valorada por encima de los 225.000 euros.
El divorcio no solo habla de la joyas que eran propiedad de la pareja sino de esas otras diseñadas por ellos y que llevaron su nombre.
Desde su trabajo en El turista, Jolie estableció una estrecha relación con el joyero de Beverly Hills Robert Procop, quien se encargó de la joyería que la actriz lució en el filme y posteriormente en su promoción.
En 2010, la actriz y Procop llevaron su amor por las piedras preciosas más allá, creando Style of Jolie, una colección que pusieron a la venta y cuyos beneficios fueron para la Asociación por la Educación de Niños en Conflicto.
Una línea que incluía piezas desde los 3.500 euros hasta varios millones, y donde el oro y los diamantes se combinaban con las gemas preferidas de Jolie, las esmeraldas.
Jolie fue el mejor escaparate para su colección y para otras de las muchas piezas de Procop, unas en préstamo y otras que pasaron a ser de su propiedad.
De este modo, todavía se recuerda su paso por los Oscar para recoger el premio humanitario Jean Hersholt donde lució unos pendientes de diamantes de 42 quilates incrustados en oro
. O las perlas que se puso cuando la recibió la reina Isabel II en 2014.
Como recordó a la prensa el experto en joyas de la casa de subasta Christie’s, Stefano Papi, ese es el estilo de Jolie, concentrado en una gran joya en lugar de llenarse de abalorios.
. En aquella ocasión fue una gran alianza engarzada con diamantes que luego se convertiría en un éxito de ventas de la firma Damiani, con la que trabajó en el diseño.
Junto a Jolie, Pitt lució piezas de la colección de su esposa, entre ellas un anillo de zafiros así como una colección de botones para esmoquin y de gemelos de 18 quilates engarzados con diamantes.
Aunque dicen que los diamantes son para siempre, los expertos en la materia aseguran que su precio ha bajado en los últimos meses. La noticia no debe de preocupar a Jolie si su deseo, acabada la historia de amor con Pitt, es el de vender las joyas que les unieron durante estos 12 años.
No solo el precio de las esmeraldas y los rubíes engarzados en esta colección está al alza sino que lo que más vende de estas joyas es su origen.
Así lo demostró recientemente la subasta de las joyas de Lauren Bacall, donde algunas de las piezas alcanzaron cantidades muy por encima de lo estimado.
“Un certificado de origen como este (de la colección Jolie-Pitt) será algo muy especial durante muchos años”, declaró Stefano Papi a la revista The Hollywood Reporter.
Crítica | 'Un monstruo viene a verme' Lo impecable ante el abismo................................. Javier Ocaña
Una obra pulcra y metódica, brillante desde lo bello, que encaja mal con la enfermedad.
O el de una madre gravemente enferma.
El protagonista de Un monstruo viene a verme, tercer largometraje de Juan Antonio Bayona, se asoma a ambos, y convoca cada noche a su propio monstruo, y no uno cualquiera: este pretende nada menos que "la verdad".
Con semejante material, el director de El orfanato y Lo imposible ha compuesto una película que a (casi) todos les parecerá impecable.
Y a este crítico también.
Pero lo impecable algunas veces se da de bruces con su propio interior, con sus subtextos y sus mensajes, con sus interioridades verdaderamente dolorosas, y no superficialmente lacrimógenas.
Un monstruo viene a verme es una obra pulcra y metódica, brillante desde lo bello, que encaja mal con la enfermedad. La agonía, y los demonios que esta provoca, tanto en la propia criatura que mira de frente a la muerte como en los que lo sufren a su alrededor, tiene poco de pulcro y de metódico, y sí mucho de áspero y de terrible.
Tan metódica es que incluso el guion, de Patrick Ness, el autor del libro en que se basa, explicita su estructura ("Te voy a ir contando tres historias y al final tú me contarás la tuya", dice el monstruo al niño),
y hasta Bayona adelanta su imagen simbólica del clímax final (el crío agarrando una mano que se despeña por el precipicio).
Lo impecable ante el abismo
Una obra pulcra y metódica, brillante desde lo bello, que encaja mal con la enfermedad
Además, vuelve a demostrar su mágica mano para la dirección de actores infantiles.
Los críos de Bayona, como este portentoso Lewis MacDougall, siempre alcanzan el tono justo, y eso no es nada fácil.
Respecto a las animaciones que puntúan el relato con precisión suiza (otra vez, demasiada precisión), los diseños son hermosos, pero no tanto su puesta en la pantalla, cargante por monocorde, con dos únicos sistemas: planos-secuencia unidos por imágenes en negro; y simulacros de zoom-out (o zoom-in), partiendo de un primer plano hasta cerrar en una imagen general (o viceversa).
Una y otra vez, sin montaje por corte.
Demasiado estructurado y anunciado, el relato de Bayona está lejos del abismo que nos convoca con nuestra propia verdad, no ya la que pide el monstruo al crío, sino la que llama a nuestros demonios como espectadores.
Para los poseedores de una cierta sensibilidad (que cada uno tiene la suya), la verdad será un cargamento de lágrimas.
Para otros, y ahí se sitúa el que esto escribe, la verdad será un gran producto que no conmueve por exceso de precisión narrativa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)