La actriz ha impuesto esta práctica para afrontar lo que califica como "un episodio traumático".
Pues Angelina está un poco pesadita tantas medidas para divorciarse, no creo que ella sea tampoco un ejemplo a seguir, caprichosa, consentida, celosa y si no quiere estar más con Brad Pitt que lo deje ya en paz, ninguno de los dos son buenos ejemplares de familia.
La familia Jolie-Pitt en Nueva Orleans en 2011.
Brad Pitt, Angelina Jolie
y sus seis hijos se han reunido de nuevo y lo han hecho para ir juntos a
terapia. Ha sido la actriz quien ha solicitado que la familia acuda
ante un experto para “permanecer fuertes, como una familia que lucha
para hacer frente a la vida después de una separación”, ha dicho una
fuente cercana a la pareja a la revista People, que se ha
convertido en la portavoz oficial de la pareja. Los actores presentaron
hace dos semanas los papeles para su divorcio en un tribunal de Los
Ángeles. “Ha sido una situación traumática”, ha añadido este portavoz.
En los últimos días, la lucha de la pareja se centra en duras negociaciones sobre la custodia de los seis hijos
de la pareja y en cómo deben de ser educados estos. Todo ello sin
olvidar que el Departamento de Niños y Familias de Los Ángeles investiga al actor después de que se recibiera una denuncia anónima
sobre su comportamiento con su hijo Maddox, de 15 años, en un avión. Esta situación, en la que supuestamente Pitt habría sido violento con el
adolescente, desencadenó el divorcio y dio paso a duras acusaciones. Jolie acusó a Pitt de beber demasiado y de estar enganchado a la
marihuana.y ella ¿A qué está enganchada, además de ponerse morros inmensos y hacerse cirujias preventivas para no tener cancer? eso es un ejemplo a seguir?. Durante las dos primeras semanas, Jolie ha estado viviendo con sus hijos en una mansión de alquiler de Malibú, pero hace dos días se han mudado a otra más tranquila y que preserva mejor la intimidad de la familia.
Tres de los seis hijos de Angelina Jolie, en Malibú la pasada semana. cordon press
Mientras tanto, la noticias que llegan de Brad Pitt hablan de él como
un hombre "devastado y con el corazón absolutamente roto por los
acontecimientos de las últimas semanas”. El actor está dolido por cómo
se le ha retratado y por poner en cuestión su capacidad para ejercer
como padre. Pitt está colaborando con los servicios sociales para esclarecer lo sucedido en el avión. El testimonio de Maddox será clave para la resolución del caso. Tanto Jolie y Pitt quieren la custodia física exclusiva de sus hijos, algo de lo que hasta el momento solo disfruta la actriz. Ambos
están negociando su acuerdo de divorcio de manera privada, al margen
del tribunal de Los Ángeles en el que la actriz presentó su demanda el
pasado 15 de septiembre. Los abogados de las dos partes están trabajando
después de que Jolie contratara a Judy Smith, una experta en situaciones de crisis que inspiró la famosa serie de televisión Scandal. Olivia Pope, su personaje en la pantalla, está interpretada por Kerry Washington.
La esposa de Felipe VI participa en la tradicional cuestación en Madrid, en la que también tomó parte doña Sofía.
La Reina recibe los donativos de un grupo de niños.
Doña Letizia se hace una foto con una mujer y su hijo.
La reina Letizia, que presidió la mesa de
cuestación del Día de la Banderita instalada en la sede central de Cruz
Roja, en Madrid.
La reina Sofía, junto a la presidenta de la
Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en la mesa de cuestación de
Cruz Roja que preside hoy en la Puerta del Sol con motivo del Día de la
Banderita.
La Reina se vistió de rojo y blanco para el día de la Cruz Roja,
La reina se ha acercado a los periodistas para
recoger su contribución que este año se dedica a la lucha contra la
pobreza infantil.
Hoy, lo que los tuiteros comparten para que nos riamos
no son chistes, sino frases míticas que todo docente ha dicho
.
Seleccionamos algunas de las que todos hemos escuchado.
Cuando llegabas tarde: —alumno: se puede? —profesor:se puede llegar mas temprano así que quedate fuera.
"Todavía no es la hora, ¿quién ha dicho que os levantéis?" (Quién ha dicho que esto es gracioso?)
-¿Profe,el examen es fácil? -Si habéis estudiado sí.#frasesdeprofes
"Star Trek es una recreación de la Guerra Fría, donde el Enterprise representa los Estados Unidos y los klingons son los soviéticos porque nadie entiende cómo hablan".
Publicado
en Holanda el diario de adolescencia de Carry Ulreich, judía ortodoxa
nonagenaria que sobrevivió a los nazis oculta tres años en casa de una
familia católica practicante.
Carry Ulreich (a la derecha, con vestido) junto a su hermana, Rachel, cuando eran adolescentes en 1939.
“Ana Frank con final feliz”. Así firmó Carry Ulreich, en Ámsterdam, el libro destinado a los visitantes de la casa museo de Ana Frank. A punto de cumplir 90 años, no pretendía llamar la atención, pero su
peripecia vital es similar a la de la autora del diario más reconocible
del Holocausto, pero con
esa diferencia esencial: Carry sobrevivió a la invasión nazi de Holanda y
guardó el relato de su experiencia escrito en siete libretas. Como Ana, se había escondido de los nazis con sus padres y su hermana,
Rachel. Luego se sumaría Bram, el novio de esta última. Como Ana, cuya
familia procedía de Alemania, Carry era originaria de otro país, en su
caso, Polonia, y recibieron la ayuda de unos vecinos que se jugaron la
vida. Pero mientras Ana venía de un entorno liberal, los Ulreich eran
judíos ortodoxos, y el relato de la adolescente arroja luz sobre los
retos impuestos a sus creencias por la situación. Sobre todo porque a
ellos los escondió una familia católica practicante de Róterdam.
Carry Ulreich (a la derecha, con vestido) junto a su hermana, Rachel, cuando eran adolescentes en 1939.
“Ana Frank con final feliz”. Así firmó Carry Ulreich, en Ámsterdam, el libro destinado a los visitantes de la casa museo de Ana Frank.
A punto de cumplir 90 años, no pretendía llamar la atención, pero su
peripecia vital es similar a la de la autora del diario más reconocible
del Holocausto, pero con
esa diferencia esencial: Carry sobrevivió a la invasión nazi de Holanda y
guardó el relato de su experiencia escrito en siete libretas. Como
Ana, se había escondido de los nazis con sus padres y su hermana,
Rachel. Luego se sumaría Bram, el novio de esta última. Como Ana, cuya
familia procedía de Alemania, Carry era originaria de otro país, en su
caso, Polonia, y recibieron la ayuda de unos vecinos que se jugaron la
vida. Pero mientras Ana venía de un entorno liberal, los Ulreich eran
judíos ortodoxos, y el relato de la adolescente arroja luz sobre los
retos impuestos a sus creencias por la situación. Sobre todo porque a
ellos los escondió una familia católica practicante de Róterdam. Carry se llama ahora Carmela Maas, vive en Israel y cumplirá
90 años en noviembre. Su diario acaba de ser publicado en holandés bajo
el título Nachts droom ik van vrede (De noche sueño con la paz) por la editorial Mozaïek. En marzo de 1944, en plena Guerra Mundial,
el Gobierno holandés en el exilio anunció desde Londres que una vez
terminada la contienda recogería los escritos que pudieran documentar lo
ocurrido. Ana Frank, oculta con su familia desde 1942 en el trastero de
una casa de los canales de Ámsterdam, reescribe y ordena a partir de entonces su diario con vistas a una posible publicación.
Vida cotidiana
En Róterdam,
la ciudad portuaria arrasada en 1940 para allanar la invasión nazi, se
escondía por las mismas fechas Carry Ulreich, de 16 años. Los suyos no
son los únicos relatos de lo ocurrido con los judíos escondidos (unos
300.000 hacia 1943, de los cuales se salvaron unos 25.000, según datos
oficiales). Tampoco se ocultaron solo los judíos, pero los historiadores
señalan que escasean los recuerdos de esa época con el arco completo de
la vida cotidiana de familias ortodoxas antes de la ocupación, durante
su encierro forzoso y después de la guerra. El relato de Ana Frank es también la historia del despertar
adolescente de una niña con afanes literarios, que se enamora por
primera vez en un interior asfixiante. Carry describe en varios pasajes el efecto que les produjo la
obligación de llevar la estrella amarilla cosida a la ropa, epítome del
antisemitismo: “… A mí no me importa (…) me siento muy orgullosa de ser
judía (…) papá no piensa igual, no se atreve a salir a la calle y no lo
hace (…), cuando mira por la ventana le digo que tenga cuidado de no
caerse, porque necesitará una estrella ahí abajo”, dice, en uno de los
pasajes, con sorna adolescente. En otros, se pregunta por qué no pueden
comer lo mismo que los católicos Zijlmans, que les acogieron durante
tres años: “… Esta noche hemos cenado conejo asado con mantequilla (…)
la primera vez, y ojalá que sea la última, que comemos algo trefá
(que no cumple los preceptos religiosos). Y eso que estaba riquísimo. Parecía pollo. ¿Por qué no podemos comer algo así?”, se pregunta, ante
un plato que no era kosher (adecuado para los judíos), en pleno racionamiento.
Carry Ulreich, la autora de los diarios, ojea uno de ellos en Israel, donde vive en la actualidad.
Estos roces y los intensos debates teológicos entre ambas
familias no les enfrentaron. Carry mantuvo siempre contacto con la
familia Zijlmans, que le dejó su habitación, con una ventana, para
dormir. “Ellos lo hacían en el rincón de las patatas y sin ventilación
¿Te imaginas? No lo hicieron por dinero, sino por amor a Jesús”, ha
declarado a la prensa holandesa, poco antes de la aparición del libro. Cuando los dueños de la casa se iban a misa, la vida dentro se
paralizaba para no llamar la atención. En esos momentos el silencio era
total. Durante una razia de los nazis, sus protectores pudieron evitar
que les descubrieran distrayendo a los soldados. Tal vez delatados, solo
Otto Frank, el padre de Ana, regresó de los campos de concentración. La
niña y su hermana, Margot, murieron en Bergen-Belsen. La madre, Edith,
pereció en Auschwitz. A pesar de su juventud, la jovencita Carry colaboraba antes de la guerra en el Consejo Judío de Róterdam y deseaba ir a Palestina, entonces protectorado británico (tras el acuerdo de la ONU de 1947 de crear dos Estados, uno árabe y otro israelí, en 1948 fue declarada la independencia del Estado de Israel). “Por las noches no sueño con la guerra sino con la paz, con gentes que
regresan de Polonia y voy a buscar al tren (…) después vienen con
nosotros a Palestina”, añade en un fragmento relativo a los deportados. Tras la liberación, la joven vería cumplido su sueño. Se casó con
Jonathan Mass, un soldado británico de la denominada Brigada Judía, que
ayudo a los judíos holandeses a recomponer sus vidas, y vive hoy al sur
de Tel Aviv. Aunque nunca pensó en publicar su diario, uno de sus hijos
llamó la atención de la editorial holandesa, que lo presentará en la
próxima Feria de Fráncfort.
La Brigada Judía y las novias de la guerra
Formada en 1944, la Brigada Judía era una unidad de infantería del
Ejército británico integrada por más de 5.000 voluntarios de Palestina,
entonces un Mandato británico, así encomendado por la Sociedad de
Naciones tras la I Guerra Mundial. Entre sus tareas figuraba la búsqueda
de supervivientes del Holocausto y ayudarles si querían emigrar a
Palestina. Esto último se hizo en ocasiones de forma ilegal . Después de
actuar en Italia, el grupo fue trasladado en 1945 a Bélgica y Holanda. Jonathan Mass, era uno de sus soldados y se casó en 1946 con Carry
Ulreich en una sinagoga de Róterdam. Fue una de las denominadas novias
de la guerra. Cuando emigraron a lo que hoy es Israel, ella llevó
consigo su diario. En 1949 la siguieron sus padres. Atrás quedaron los tres años de escondite con la familia Zijlmans,
que tenía tres hijos, y perdió al mayor durante la guerra de
independencia de la antigua colonia de las Indias Holandesas, actual
Indonesia (1945-1949). A pesar de los roces propios de católicos
estrictos y judíos ortodoxos, forzados a compartir el mismo techo, ella
los llama en el diario papá y mamá II. Durante décadas, las libretas de
la adolescente Carry estuvieron metidas en cajas de cartón. “Ahora dicen
que el relato es bonito; que es importante porque se ha escrito poco
sobre Róterdam en ese periodo. Y el diario no es deprimente. Está lleno
de esperanza”, ha declarado la anciana escritora al rotativo Trouw desde su casa en Tel Aviv. Madre de dos hijos y una hija, tiene veinte nietos y más de sesenta bisnietos.