Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

1 sept 2016

Francis Scott Fitzgerald reescribe su obra maestra................................................... Patricio Pron

El gran Gatsby no se hubiese consagrado como una de las novelas más importantes del siglo XX de no haber interrumpido el autor sus vacaciones en la Costa Azul francesa, donde sometió el primer borrador a una profunda transformación.

Francis Scott Fitzgerald, con su esposa, Zelda, en la Costa Azul en 1926.
A diferencia de la mayoría de las personas, los escritores no suelen ser partidarios de tomarse vacaciones: a algunos, de hecho, esta posibilidad los aterra, inmersos como están en una actividad que no parece demandarles ningún esfuerzo, que se extiende durante días y noches sin consideración a los horarios y a las visiones consuetudinarias.
 Si escribir es como respirar (parecen decir los escritores), las vacaciones son una larga, potencialmente mortal, apnea.
En octubre de 1924, sin embargo, Francis Scott Fitzgerald necesitaba unas: desde hacía dos años, el escritor y su mujer vivían en lo que parecía una sucesión interminable de fiestas y borracheras que Fitzgerald financiaba escribiendo sin interrupción y casi siempre con resaca.
 A mediados de 1923 tenía escritas unas 18.000 palabras de una nueva novela que quería llamar Trimalchio (Trimalción en español), en referencia al personaje del Satiricón de Petronio que encarna la ostentación y los excesos de los nuevos ricos: la novela iba a tratar de un joven sensible y soñador que se hace de forma poco clara con un considerable patrimonio que dilapida a continuación para impresionar a una joven.

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Francis Scott Fitzgerald, con su esposa, Zelda, en la Costa Azul en 1926.
A diferencia de la mayoría de las personas, los escritores no suelen ser partidarios de tomarse vacaciones: a algunos, de hecho, esta posibilidad los aterra, inmersos como están en una actividad que no parece demandarles ningún esfuerzo, que se extiende durante días y noches sin consideración a los horarios y a las visiones consuetudinarias. Si escribir es como respirar (parecen decir los escritores), las vacaciones son una larga, potencialmente mortal, apnea.
En octubre de 1924, sin embargo, Francis Scott Fitzgerald necesitaba unas: desde hacía dos años, el escritor y su mujer vivían en lo que parecía una sucesión interminable de fiestas y borracheras que Fitzgerald financiaba escribiendo sin interrupción y casi siempre con resaca. A mediados de 1923 tenía escritas unas 18.000 palabras de una nueva novela que quería llamar Trimalchio (Trimalción en español), en referencia al personaje del Satiricón de Petronio que encarna la ostentación y los excesos de los nuevos ricos: la novela iba a tratar de un joven sensible y soñador que se hace de forma poco clara con un considerable patrimonio que dilapida a continuación para impresionar a una joven.
“Quería llamarla Trimalchio, pero todo el mundo estaba en contra, Zelda [su esposa] incluida”, recordó años después el autor de A este lado del paraíso.
 En octubre de 1924 la novela estaba terminada, y Fitzgerald, que se la envió de inmediato a su editor, el extraordinario Maxwell Perkins, creyó que había llegado el momento de unas vacaciones en Capri y Roma, tan lejos de los excesos no solamente laborales de los últimos años como era posible.
Pero escritores y vacaciones sostienen, como se ha dicho, una relación conflictiva, y Fitzgerald decidió aparcar las suyas cuando recibió los comentarios de su editor: para Perkins, Trimalchio tenía falencias, y Fitzgerald estuvo de acuerdo
. El escritor y su familia ocupaban una vivienda en la localidad de Juan-les-Pins, en la Riviera francesa; eran sus vacaciones, pero el autor se encerró a someter el libro a una profunda reescritura: hizo cambios importantes en los capítulos tres, cuatro, cinco, ocho y nueve, y reescribió el seis y el siete.
 Más importante todavía, el autor prescindió del título que no le gustaba a nadie y le puso a la novela uno nuevo: a partir de entonces se llamaría El gran Gatsby.
Fitzgerald tenía 29 años de edad: de todos los libros que había escrito e iba a escribir en los años siguientes, El gran Gatsby iba a ser considerado el más importante, en no menor medida debido al modo en que su autor había logrado narrar el materialismo y los excesos de los años veinte del siglo pasado en Estados Unidos, una década en la que el curso favorable de la economía había hecho que florecieran los personajes como Jay Gatsby, nuevos ricos dispuestos a olvidar un pasado de estrecheces.
Entre las muchas lecturas que pueden hacerse de El gran Gatsby, quizá la más acertada (y posiblemente la más sensata, ya que hay otras que sostienen que el “problema” de Jay Gatsby es que es judío o negro) es la que concibe la obra como una novela acerca de la desilusión: su autor no lo sabía (no podía saberlo), pero el Si
 El gran Gatsby es una obra sobre la desilusión, también lo es porque su autor no fue comprendido: las críticas de la novela fueron mayoritariamente negativas, el libro no se vendió mucho y una adaptación cinematográfica muda que se estrenó al año siguiente indignó al autor y a su esposa, que abandonaron el cine durante la proyección. 
Fitzgerald pasó los siguientes 15 años batallando contra el alcoholismo y los productores de ­Hollywood, sosteniendo a una esposa a la que había tenido que encerrar en un manicomio y tratando de producir algo relevante para un público que lo consideraba pasado de moda. 
Todo lo que sucedería con su libro, su consagración como una de las novelas más importantes del siglo XX, iba a ser posterior o póstumo; pero lo que importa aquí es que “la imaginación prolongada de un mundo sincero y pese a ello radiante” que El gran Gatsby era para su autor no hubiese sido la misma de no haber interrumpido éste sus vacaciones para corregir su obra maestra.
 No es el argumento más convincente a favor del descanso anual, pero sí a favor de la literatura concebida como una disciplina que no necesita vacaciones, que encuentra su descanso en sí misma y en su ejercicio. El gran Gatsby también trata de eso.
 

Aprietos financieros

1. Nacido en Saint Paul (Minnesota) en septiembre de 1896 y fallecido en Los Ángeles en diciembre de 1940, Francis Scott Fitzgerald tuvo una existencia intensa y breve, presidida principalmente por la permanente, acuciante necesidad de dinero. (En no menor medida, debido a un tren de vida inapropiado para un escritor).

2. “Dos años de desmayos y escupir sangre me han puesto a salvo de las preocupaciones físicas, pero los aprietos financieros, si no se resuelven pronto, tendrán una influencia cada vez más grande en mi trabajo”, le escribió a su editor en 1937.

3. Su desconcertante admiración por los ricos no mejoraba las cosas, por supuesto. 

Además de El gran Gatsby, muchos otros de sus textos intentan abarcar un misterio que sólo existió para él.
 Una anécdota apócrifa hace a Fitzgerald decirle a Ernest Hemingway en el curso de una conversación: “Los ricos son diferentes de nosotros”. “Sí, ellos tienen más dinero”, habría sido la respuesta, sardónica, de ­Hemingway.

 

`Depre posvac’.............................................................................. Luz Sánchez-Mellado

Hay quien se sorprende de que Las Campos tenga más audiencia que la Investidura. Yo, no.

Terelu y María Teresa Campos en una imagen de su "docurreality", programa de televisión que emite Telecinco.
Las periodistas de raza siempre estamos de guardia.
 Por eso, pese a llevar un mes sin dar palo al agua, vuelvo con una noticia que no ha dado ningún colega en todo el santísimo verano.
 Ni los shorts intrauterinos, ni los capazos con estrella, ni los kimonos japoneses sobre biquini de braga brasileña
. Este año, el último grito en la costa han sido los macropareos.
Un híbrido entre mantel de rancho, colcha de matrimonio y manta de mula torda que, plantado sobre la arena, convertía tu trozo de playa en efímero coto privado de tus glorias y miserias.
 Una, que no es cotilla sino curiosa, ha visto toda suerte de esplendores y ocasos sobre esa hierba. Cuerpos de élite y de tropa.
 Adolescentes de toda edad dándose lotazos de escándalo.
 Parejas de todo sexo montando broncas de campeonato
. Ha visto una, lo juro, correr sangre, sudor, lágrimas y toda la gama de fluidos corporales, si nos ponemos explícitos
  La vida en vivo, vamos, mientras en las teles de los bares iban pasando las fiestas de los pueblos, las chispas de San Lorenzo, el aniversario de Marilyn, el cumpleaños de la Pantoja, la tomatina de Buñol, ayer mismo, las mismas serpientes de todos los veranos.
Ahora, ha sido volver al cole, perdón, el curro, y hacerse otoño.
 Ese Mariano, ese Pedro, ese Albert, ese Pablo
. Esos mismos líderes excarismáticos enfangados en los mismos lodos de los mismos polvos.
 Esos amantísimos padres de la patria haciendo que se matan por sacarnos del lío en que les hemos metido los críos por emperrarnos en votar lo que votamos.
Me ha entrado una depre posvac de caballo.
 Ese hastío, ese déjà vu, ese aire de se acabó lo que se daba.
 Total, que he puesto mi macropareo de cubresofá y esta noche me tiro a ver a Terelu probarse lencería de mercadillo.
 Hay quien se sorprende de que Las Campos tenga más audiencia que la investidura.
Yo, no. Las motos de los políticos, no, pero quien más, quien menos, todos compramos bragas.

 

Sanidad vigila a 200 personas por fiebre hemorrágica en Madrid.....................................Mai Montero

Confirmados los dos casos sospechosos, uno de un varón que ha muerto y otro de su enfermera.

La Comunidad de Madrid ha confirmado dos casos del virus de fiebre hemorrágica Crimea-Congo, tras recibir del Centro Nacional de Microbiología los resultados de las analíticas de dos pacientes que estaban en estudio.
 La Consejería de Sanidad madrileña está realizando seguimiento a 200 personas que han estado en contacto con estos dos primeros pacientes diagnosticados, un varón de 62 años, que falleció el 25 de agosto, y una enfermera que le atendió.
 La consejería estudia aislar en sus viviendas a las personas que hayan estado más próximas a ellos si bien ninguna presenta los síntomas, que tardan entre tres y cuatro días en confirmarse.
De los dos centenares de personas a la que se les está realizando seguimiento, la mitad son trabajadores sanitarios de los hospitales Gregorio Marañón e Infanta Leonor, donde se atendió a los dos afectados.  
El consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos, ha informado de que los casos detectados en Madrid son los primeros de Europa Occidental con carácter autóctono; es decir, no importados de otro ámbito geográfico.
El primero de los casos confirmados es un varón de 62 años, que falleció el pasado 25 de agosto en el Hospital Universitario Gregorio Marañón, tras haber sido atendido inicialmente en el Hospital Infanta Leonor.
 El hombre contó que le había picado una garrapata durante un paseo en la provincia de Ávila. 
Se le atendió siguiendo los protocolos normales puesto que no había sospecha de haber viajado a zonas de riesgo.
La segunda infectada es una enfermera de la UCI del Hospital Infanta Leonor que atendió al primero y que fue trasladada anoche en una UVI móvil del SUMMA 112 a la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Hospital La Paz-Carlos III, con todas las medidas de aislamiento protocolizadas para estos casos. 
Se encuentra estable, "mejorando ligeramente", según las autoridades que han remarcado que la enfermedad es grave.
 Está recibiendo el tratamiento previsto para este tipo de patologías.
El consejero de Sanidad ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad a la población, asegurando que "todo está controlado y no hay motivo de alarma".
 Martos ha añadido que la transmisión entre humanos es poco frecuente y que el contagio fuera de hospitales o residencias de esta enfermedad es anecdótico, según la experiencia registrada en los países que es endémico.

 

Verdades, mentiras e infinitos cabos sueltos en el ‘caso Diana Quer’

Pese a la aparente falta de noticias, la investigación ha dado un giro.

Diana Quer en una foto difundida por la familia. Vídeo: ATLAS
Después de una semana de indagaciones, la Policía Judicial de la Guardia Civil sigue sin tener ninguna prueba concluyente de lo que pudo sucederle a Diana Quer en la madrugada del lunes 22 de agosto.
 Sin embargo, algo ha cambiado en los últimos días. Ahora se sabe con certeza que la chica, de 18 años, dio señales de vida más allá de las 2.43, cuando envía un WhatsApp a un amigo de Madrid, porque volvió a comunicarse con su móvil hacia las 3.30.
 Algunos testigos señalan que fue vista de nuevo en el centro de la villa costera en la que veranea su familia, A Pobra do Caramiñal (A Coruña), horas más tarde.
 Uno, en concreto, ha declarado que se la encontró a las siete pero vestida con una ropa distinta, posiblemente un mono negro, como si la muchacha se hubiera cambiado.
 La familia descarta el suicidio y el secuestro a cambio de dinero. Tampoco considera posible una marcha voluntaria y habla una y otra vez, desde el primer instante, de “retención ilegal”.
 “Todas las hipótesis siguen abiertas”, se reitera cada día desde la Guardia Civil. 
 La noticia sigue siendo que no hay noticia de Diana María Quer López-Pinel, pero al menos empieza a descartarse alguna opción de las que parecían tener mayor peso la semana pasada. 
Y aunque al principio también semejaba poco probable que la chica continuase en A Pobra, desde este lunes se han redoblado los rastreos y se han extendido a la ría de Arousa, con la intervención de la Infantería de Marina.
 Después de una semana rechazando los ofrecimientos, al fin esta mañana los investigadores han pedido voluntarios para realizar batidas a partir del jueves en todo el municipio.
 Las personas que quieran colaborar están convocadas a una reunión para organizar los grupos mañana en el Ayuntamiento de A Pobra a las 20.30 horas. 
Entre tanto pasan los días, y atrás van quedando algunas pistas falsas mientras van ganando relevancia otras en medio de un mar de dudas y cabos sueltos.
El móvil de Diana. El registro de las llamadas entrantes y salientes del teléfono de la chica puede acabar aportando muchas claves.
 Esa noche de verbena, penúltima jornada de las fiestas locales de A Pobra, Diana salió con dos amigas de las que se despidió antes de las dos y media.
 Su madre la llamó a las 1.21 horas, dice que para preguntarle si quería que fuese a buscarla. La chica, según el mismo relato, le contestó que no hacía falta, que regresaba enseguida a la urbanización.
 En teoría, Diana tenía poca batería y a la mañana siguiente, cuando su madre presentó la denuncia por su desaparición, el aparato ya no daba señal.
 Hasta ahora se creía que su última conexión había sido a las 2.43, el momento en que envía unos whatsapps aparentemente alarmantes a un amigo.
 Pero ahora hay constancia de que volvió a utilizar su terminal media hora más tarde.
El hallazgo del DNI. El DNI apareció en un bolso de Diana, dentro del chalé adosado en el que veranea con su madre y su hermana, el pasado fin de semana.
 A pesar de que la Guardia Civil ya había inspeccionado su dormitorio, el carné no se localizó al principio.
 También existen dudas acerca de una prenda de ropa con la que supuestamente había salido aquella noche y que aparece recogida en la descripción física difundida tras su desaparición. 
La prenda estaba en casa.
 La familia añade que la chica no llevaba tarjetas de crédito y cree que salió únicamente con 20 euros en metálico.
La falsa alarma del último WhatsApp a un amigo. La Guardia Civil resta ahora importancia a los whatsapps enviados por Diana entre las 2.40 y las 2.43 de la madrugada del lunes.
 En ellos, la veraneante contaba a un amigo de Madrid que se estaba "acojonando" porque un hombre la "llamaba" por la calle. El hombre le decía, según ella, "morena, ven aquí". 
El supuesto perseguidor fue localizado gracias a los testimonios de otras chicas de A Pobra, que declararon ante los investigadores que esa noche de fiesta habían sufrido el acoso de un individuo moreno, alto y con un tatuaje.
 Un hombre acompañado de otros dos que se dirigía a las mujeres en los mismos términos: "Ven aquí, morena".
 El sospechoso quedó descartado después de reconocer ante los agentes que tiene por costumbre meterse de esa forma con las muchachas y negar su implicación en la desaparición de la joven. Además, ahora se sabe que, aunque Diana nunca respondió al siguiente whatsapp que le mandaba su interlocutor, sí siguió dando señales de vida por el móvil.
La disputa doméstica. La Guardia Civil tuvo que saber por testimonios de otros vecinos de A Pobra que el jueves de la semana anterior a la desaparición de Diana se produjo una riña muy fuerte entre ella, su hermana y su madre. 
Tras la discusión, estas dos últimas acudieron en busca de asistencia médica al centro de salud. 
Esta escena descrita por varias personas, y la supuesta advertencia de la chica de que se marcharía de casa, respaldan una de las hipótesis que a estas alturas siguen en pie, la de una presunta desaparición voluntaria de Diana Quer, una ausencia temporal que, por alguna causa, luego se truncó y algo le impidió regresar.
 Pero su familia lo ha negado siempre. 
Reconocen la bronca familiar pero le quitan entidad.
 La madre declara que su hija estaba apegada a ella y era muy dependiente del hogar.
El camino sin huellas. No se ha hallado ningún rastro de violencia, ningún elemento, nada material, que dé pistas de lo que pudo pasar en la madrugada del lunes 22.
 No se descarta todavía que la chica llegase a su casa antes de desaparecer, ni que cuando volvía a su domicilio de verano algo la hiciese regresar al pueblo.
 Entre la explanada en la que se celebraba la fiesta de O Carme dos Pincheiros y su chalé en el lugar de O Xobre-Cabío hay solo dos kilómetros. Un testigo aseguró ya el primer día que la vio delante de una pizzería situada al final del paseo marítimo, a 1.100 metros de su casa y en el itinerario más razonable para llegar a ella. Serían, aproximadamente, las 2.30 horas. 
Ahora, otros testimonios la ubican horas más tarde de nuevo en el centro.
 Una persona dice habérsela topado incluso al amanecer pero vestida con otra ropa.
Rastreo por tierra, mar y aire. Los rastreos fueron aparentemente tibios durante la primera semana. 
Existía la sospecha de que Diana Quer no se encontraba en A Pobra.
 La Guardia Civil solo empleó un perro adiestrado en seguir el rastro de personas vivas y rechazó en un principio la colaboración del Ayuntamiento, que ofrecía el despliegue de miembros de la policía local y Protección Civil.
 Pero ahora algo ha cambiado.
 Desde el domingo, se han empleado en la búsqueda de la chica (o de pistas que lleven a ella) un helicóptero y una barcaza de la Guardia Civil, y ayer se sumó en la búsqueda por la ría la Infantería de Marina.
 Hoy los agentes han pedido voluntarios, vecinos que se presten a echar una mano para organizar el despliegue en los montes de la zona que se descartó la semana pasada.
Las entrevistas a sus amigos de Pozuelo. Además de la información telefónica, las principales pistas que han movido a los investigadores en una u otra dirección son las declaraciones prestadas ante la Guardia Civil por vecinos de A Pobra y amigos de la chica.
 Fuera de Galicia, los agentes entrevistaron a su círculo de amistades. 
Diana Quer, residente en Pozuelo de Alarcón, probaba a abrirse paso como modelo mientras estudiaba bachillerato en un centro de Boadilla del Monte. 
En estas localidades madrileñas tenía a casi todos sus amigos.
 En A Pobra llevaba veraneando 15 años con su familia; desde hace unos cuatro años, tras el divorcio de sus padres, solo con su madre y su hermana. 
Este verano pasó unos días en Ibiza con su progenitor, y luego regresó como siempre a A Pobra, donde se había apuntado en una autoescuela e intentaba este mes aprobar las pruebas del carné de conducir.