Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

21 ago 2016

Mentiras perdurables..................................................................Rosa Montero

Los ciudadanos rusos llevan décadas inmersos en una falsa realidad orquestada por su Gobierno y muchos se niegan a abrir los ojos.
HACE UN PAR de semanas estuve en Leópolis, Ucrania, en un festival de literatura europea.
 Me gustó mucho la ciudad, monumental e histórica, y me encantaron los ucranianos, gente dulce, cariñosa, casi diría inocente. T. R., una brillante hispanista de Kiev, me conmovió; sus padres son rusos y siempre sintió una profunda devoción por la gran patria rusa.
 Pero ahora lleva dos años herida y desolada.
 Cuando comenzó el conflicto entre rusos y ucranianos, T. R. no tuvo más remedio que reconocer que su imagen pura y perfecta de Rusia era un mito.
 Durante cuarenta años había creído a pies juntillas en la veracidad de unas historias que, ahora se daba cuenta, eran todas mentira: “Y a mi edad tengo que volver a repensarme el mundo por completo”. 
Hay muchas otras personas como ella, gente que vivió una realidad fingida y que ahora se balancea sobre el vacío.
 Es lo que sucede con las dictaduras, las tiranías y con los Gobiernos que, como el ruso, aunque se denominen democracias, distan mucho de ser transparentes y veraces. 
De hecho, todos los sistemas políticos, incluso los más avanzados, tienen trastiendas ocultas, secretos de Estado, cosas que no se dicen, mentiras tenaces; pero la diferencia de tergiversación de la realidad entre las democracias y los sistemas tiránicos y paratiránicos siguen siendo abismales. Ya conocen la famosa frase de Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.
 Suena bien y resulta consolador pensar así, pero, a medida que he ido envejeciendo, he visto que la historia se obstina en demostrar lo contrario. 
Es decir, hay sociedades capaces de engañar a la inmensa mayoría de sus ciudadanos durante todo el tiempo de sus vidas, durante una generación o quizá dos.
 Sí, seguro que cien años después habrá investigadores que demuestren la perversidad de sus mentiras, pero ¿de qué sirve eso para la generación que vivió y murió creyendo sin fisuras en el embuste? Y, sobre todo, ¿de qué le sirve eso a las víctimas?
 Además, y esto es lo peor: hay muchos que no quieren abrir los ojos. 
La realidad es ventosa, desagradable, contradictoria, muy poco heroica.
 Hay gente incapaz de vivir sin la edulcoración de las mentiras fanáticas.

El 12 de julio de 2014, en lo más álgido del conflicto ruso-ucraniano, el primer canal de la televisión rusa sacó a una mujer refugiada en Sloviansk, una tal Galina,  diciendo que, cuando entraron en la ciudad, los militares ucranianos habían crucificado a un niño ruso de tres años. 
Aseguraba que ella lo había visto y que había sucedido delante de toda la población.
 Nadie pudo encontrar jamás a otro testigo de semejante hecho, y los padres de Galina declararon que probablemente le pagaron para decirlo. 
Resulta inquietante que el infundio reproduzca a la perfección los antiguos libelos de sangre, esas calumnias antisemitas que recorrieron Europa en la Baja Edad Media y que sostenían que, para mofarse de Jesucristo, los judíos crucificaban niños cristianos. 
Lo que demuestra la perdurabilidad de los bulos malignos en nuestro imaginario. 
Y lo peor es que los ciudadanos creen esas mentiras.
 Creen que les están crucificando en Ucrania, y cuando personas como T. R. hablan por teléfono con sus parientes y les explican que no es así, responden que el Gobierno les oculta la realidad y que los que de verdad saben lo que está pasando en Ucrania son ellos.
 Qué curioso que jamás se planteen la posibilidad de que les engañe su propio Gobierno.
 Y así se va creando el miedo, se va atizando el odio, se infunde en la sociedad una avidez de sangre que puede justificar cualquier barbarie. 
Nuestro equivalente fueron las armas químicas de Sadam Husein, pero la diferencia es que fueron contestadas desde el primer momento.
El problema es que la manipulación informativa en Rusia alcanza niveles alarmantes (y quienes luchan contra ella suelen acabar en la cárcel o muertos, como la periodista Anna Politkóvskaya). 
¿Que algún día los rusos sabrán todo esto? Seguro, pero ¿cuándo? ¿Después de que una generación haya vivido (y haya matado) en el engaño?COLUMNISTAS-REDONDOS_ROSAMONTERO

Nosotros o nuestros hijos......................................................... Fernando Trias de Bes

Los padres intentan dejar la vida resuelta a sus descendientes, pero eso puede propiciar que nunca aprendan que las cosas hay que ganárselas con esfuerzo.
CONOCÍ HARÁ UNOS 10 años a una persona obsesionada por dejar atado y maniatado el futuro de su único hijo. 
Era un empresario que había trabajado muy duro, continuando el negocio familiar y haciéndolo crecer.
 Ganó mucho dinero y lo fue invirtiendo en pisos hasta consolidar un patrimonio inmobiliario francamente impresionante. 
A su hijo lo educó protegiéndolo, con un exceso de celo que solo provocaba inseguridad en él. 
No entró a trabajar en el negocio familiar porque eso era exigirle.
 A medida que envejecía, la obsesión del empresario era cómo asegurar que a su hijo nunca le faltase nada y que nadie lo engañase.
 Para ello, procedió a vender todos los inmuebles mediante hipotecas privadas, de modo que su hijo recibiese su formidable herencia de forma fragmentada, mensualmente, sin opción a arruinarse o a disponer de todo el capital de un plumazo. 

Aunque sea a otra escala patrimonial, esta es una preocupación habitual en muchos padres: dejarles algo a los hijos, un ahorro, un patrimonio, activos.
 Parte de la cultura de la propiedad que llevó a millones de españoles a adquirir su vivienda habitual se asentaba en tal intención: ser propietario de algo que algún día nuestros hijos pudieran disfrutar o convertir en dinero. 
Para muchos españoles, su piso es su ahorro.

Este es un juego de suma cero.
 Lo que gastemos nosotros no lo ahorrarán nuestros hijos.
 Los padres queremos lo mejor para ellos. Un padre o una madre sería capaz de cualquier cosa por un hijo, por no verlo sufrir, por que esté feliz, por que no le falte nada.
LOS HIJOS QUE SOLO TIENDEN LA MANO PARA RECIBIR UNA ASIGNACIÓN SEMANAL seguirán EXTEndiéndola mientras caiga algo y no SE BUSCARÁN LA VIDA

Explicaré otro caso sorprendente.
 Tengo una buena amiga que trabaja en el sector textil. Uno de sus grandes clientes es uno de los principales empresarios de Bélgica, propietario de varios castillos en el centro de Europa.
 En cierta ocasión, volaban juntos a visitar a un proveedor. En pleno vuelo, pasaron el carrito de las bebidas, que eran de pago.
 El empresario preguntó cuánto costaba un refresco de cola. “Cinco euros”, le respondió la azafata. 
“Es muy caro, olvídelo”, dijo él. Mi amiga, que es muy dicharachera y espontánea, exclamó:“¡Pero si para ti cinco euros no son nada! Pídete el refresco”.
 Él respondió: “Claro que no son nada, pero esa no es la cuestión. El precio es desorbitado e, independientemente de que disponga de ese dinero, no estoy dispuesto a pagar ese precio porque no lo vale”.
¿Qué tiene que ver con ahorrar para nuestros hijos o gastar en nosotros mismos? Mucho. 
Porque lo que este empresario aprendió de sus padres era que el dinero cuesta un esfuerzo ganarlo.
 Había aprendido a reconocer el valor de las cosas. La cuestión no era si podía desembolsar cinco euros, sino si el refresco los valía. Mantener esta postura a lo largo de la vida es solo posible si uno ha aprendido a vivir así desde la infancia. 
Y es indispensable experimentar que el dinero ha de ganárselo uno.
Los padres afrontamos un problema.
 Incluso teniendo ahorro para dar en herencia a los hijos, estos creerán que no hemos sido del todo justos.
 Si una herencia reparte por igual, aquel a quien van peor las cosas considerará que sus padres fueron ajenos a su difícil situación.
 Si, en cambio, tratando de compensar la fortuna y avatares de la vida, se deja más herencia a quien le va peor, el que recibe menos sentirá que él merecía lo mismo y leerá en tal intento de compensación una falta de aprecio o justicia.

Conozco a dos hermanos que fueron tratados distintamente por sus padres
. Uno recibía puntuales ayudas económicas y el otro nada. El primero se ha pasado la vida esperando más y el otro ha espabilado porque no esperaba nada.
 Se ha buscado la vida porque no contaba con nada más que los resultados de su esfuerzo
. Al empresario belga lo educaron así. 
Sus padres no le dieron ni un duro. Es un hombre hecho a sí mismo que desde muy joven trabajó, incluso mientras estudiaba.
 Los jóvenes que en el verano imparten clases particulares o hacen de monitores en colonias para ganar unos dinerillos son los emprendedores de mañana.
 Los que tienden la mano y reciben una asignación semanal para sus gastos seguirán extendiéndola mientras caiga algo.
Mi opinión es que si a los hijos les queda herencia, perfecto. Pero no debe ser un objetivo.
 El mejor legado se compone de cuatro elementos: valores, conocimientos, educación y experiencias. 
Valores que pensemos que son los adecuados, los duraderos y sostenibles. Conocimientos y educación van de la mano y los hay de dos tipos: los académicos (estudios, idiomas…) y los de la vida (el mundo, las relaciones, uno mismo).
Finalmente, experiencias. Educar consiste en provocar detonaciones controladas
. Ahora que los padres estamos ahí para ayudarlos a levantarse, nuestra misión es que prueben y experimenten a una edad en que sus errores, problemas y preocupaciones son aún reconducibles, manejables, gestionables. La madre oso, cuando decide que su cachorro está ya listo para sobrevivir, lo deja en el bosque y, cuando está distraído, se da la vuelta y, sin dolor, lo abandona.
 Cuando el pequeño descubre que está solo, llora. Se cree perdido. Cuando se da cuenta de que su madre no regresará, se busca la vida.
 Eso no funciona en los humanos. Nuestra misión es la de irlos enseñando a volar poco a poco, a probar, de modo que adquieran autonomía de modo paulatino.
 Ese sí que no es un juego de suma cero.
De nada sirve dejar en herencia dinero o patrimonio si los hijos no han aprendido a gestionar y valorar que cinco euros son cinco euros, y no los vale un refresco.
 El hijo del empresario que recibió una renta vitalicia de todos los inmuebles, cuando su padre falleció, se buscó un abogado y resolvió todos los contratos hipotecarios.
 Quería todo el dinero. Lo quería ya.
 Eso sí supo hacerlo porque estaba bien adiestrado en recibir dinero.
Sigue sin saber ganarlo.
 
 2082PsicoV

19 ago 2016

Bendita piel de terciopelo.......................................................... Kino Verdú Pérez

Asociado al calor, al verano y a las vacaciones... la carne del melocotón, firme y dulce, ocupa un lugar privilegiado en los fruteros.

Por el nombre científico del melocotonero, Prunus persica, se podría creer que su origen hay que buscarlo en Persia, pero no: su nacimiento está en el lejano país de China, donde existen indicios de su cultivo desde hace aproximadamente 3.000 años.
 Es tal la pasión que sienten los chinos por el melocotón que es el símbolo de la inmortalidad y de la longevidad.
 De allí llegó a Persia (ahora sí) a través de rutas comerciales, luego los romanos se encargaron de traerlo a Europa, y ya en la Edad Media comenzó a propagarse por el continente... y hasta hoy.
 De hecho, es uno de los cultivos más importantes en todo el mundo (de Australia y Nueva Zelanda a Estados Unidos; de Oriente Medio a Italia) y, también, en España, que es uno de los principales productores, junto al país vecino, de la Unión Europea.
 “En nuestro país proceden de Valencia, Murcia, Sevilla, Huelva, Tarragona, Extremadura, Lleida, Barcelona y, claro, los de Aragón, que son los más tardíos”, apuntan desde Carrefour
Existen más de 2.000 variedades de esta fruta (también llamada durazno) en todo el planeta, así que sería tarea ardua hablar de todas…
Los melocotones más habituales que nos encontramos en la mayoría de fruterías patrias son los amarillos (como los de Calanda, Aragón), los rojos (fresquillas), más anaranjados o las nectarinas, cuya piel es lisa y no está cubierta por ese tímido velo de pelo que cubre a la mayoría de ellos

. Unos tienen la pulpa más firme y compacta. Otros son de carne más blanda… En fin, un mundo en el que lo que importa es elegirlos con tino y explayarse con su dulzor y, en algunos casos, con leves pinceladas ácidas.

En su justo punto de maduración

“El melocotón es una fruta de temporada, por lo tanto es recomendable consumirla pronto ya que, en cuanto se cogen del árbol, no maduran muy bien”, cuentan desde Carrefour
. Conviene elegir ejemplares de un color brillante, sano, cuanto más rojo y oscuro, mejor; y si es amarillo, lo mismo, de un amarillo vivo.
 Si tienen golpes o pequeñas decoloraciones, mejor dejarlos.
Es una fruta refrescante, asociada a esas apacibles sobremesas veraniegas, y útil en cualquier dieta de adelgazamiento.
 Además, es muy rica en minerales, magnesio, zinc, potasio y fósforo, y, sobre todo, en carotenos como la xantofila, que es la que le aporta ese tono amarillo a su carne tan característico.
.

 

Las Campos: dietas, traumas y unas estrellas inesperadas........................Hoy debe ser que no hay noticias





María Teresa Campos es la matriarca de uno de los clanes televisivos más importantes de España.
 El nuevo programa de Telecinco que prometía ser una réplica de la magna obra estadounidense de Las Kardashian (Keeping Up with the Kardashians) se quedó en un episodio de Alaska y Mario.
El programa empezó con una tertulia, en la que personalidades como el youtuber Alex Gibaja y Mila Jiménez (esta Mujer se cree la Biblia en Verso desde que casi telecinco hace que gane Supervivientes) y además de la pasta que les costó hay que seguir escuchando sus sandeces) —el yin y el yang— contaban sus impresiones del primer capítulo
. No es plato de buen gusto que un grupo de tertulianos que han visto el episodio se ponga a hablar de algo que los espectadores no han visto todavía.
 Es como cuando tus amigos se van de viaje sin ti y cuando os juntáis no dejan de hablar de ese viaje al que no fuiste invitado.
La jefa del clan es en realidad como una madre cualquiera, que cuando llegan las visitas se pone a sacar los álbumes de la infancia de las hijas y de sí misma cuando era joven.
 A la reunión de amigas se sumó una señora desconocida que dejó perlas como que hay personas que "somatizan el cáncer".







TERESA




TERELU ECLIPSA A SU MADRE
Terelu es bastante más diva que su madre.
 La joven Campos dejó momentos que probablemente queden para la historia de la televisión, como pasar por el colador leche desnatada y trincarse de un trago un vaso de leche minutos después de asegurar que no le gustaba la leche.
El primer episodio de Las Campos cuyo título es Mamá, no me gusta lo que veo en el espejo, exponía los traumas de la joven Campos con la comida, cuya obsesión sólo es comparable a la de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias cuando no le votó.
 Los complejos de Terelu le impiden yacer con un hombre completamente desnuda, o eso aseguró ella.
"A Terelu la talla 36 le estaba grande", confesaba María Teresa desde un sillón al estilo Vito Corleone dentro de un casoplón como la de Angela Channing en la serie Falcon Crest.
INVITADOS
A la fiesta del primer programa se unieron algunas celebrities como Florentino Fernández o Tania Llasera, siempre para hablar de comida, dietas y más comida.
 La Campos junior ejerció de anfitriona y elaboró junto a un cocinero un menú vegetariano. 
 En este momento Terelu volvió a ser la voz de todos nosotros cuando con 12 años teníamos verdura para comer. Puso una cara de asco y soltó por lo bajo "no me gusta la alfalfa". 
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LAS GRANDES PROTAGONISTAS
En las redes sociales las grandes protagonistas fueron María y Lidia, las empleadas del hogar de Las Campos.
 María, la asistenta de María Teresa, se dedicó a ejercer de pinche de la jefa del clan mientras cocinaba un salmorejo con una pinta un poco rara.
 Su papel en el docureality es como el de John Cazale, Freddo Corleone en El Padrino
 Su actuación, siempre sobria, servía para que los demás actores luciesen más
. En este caso, la asistenta, con dos actuaciones espléndidas se ha consolidado como una de las sorpresas del programa.
La primera entrega del clan Campos se resume en comida, comida y más comida.
 Hay dos momentos que quedarán para siempre en los programas de zapping del futuro: ver a María Teresa nadando cual sirena en la piscina olímpica de su mansión barroca y el asalto de Terelu al minibar de su casa, con más botellas que en la barra libre de una boda.
El programa fue líder de audiencia en la noche del jueves con 2,2 millones de seguidores y un 18,6% de cuota de pantalla.!!!!Puafffffff!!! que tostonazo........Que lo retiren !!!YA!!!







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