Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

14 ago 2016

“El humor es lo opuesto a la solemnidad”........................................................... Juan Cruz

Con la historia de 'Breve historia de este puto mundo', el último libro del periodista y escritor colombiano, uno tiembla después de haber reído.

Daniel Samper, periodista y escritor, en la terraza del Café Gijón.

 Daniel Samper escribe libros de humor perfectamente serios. Breve historia de este puto mundo (Aguilar) es una “estremecedora biografía de la Tierra”, como reza el subtítulo, “contada con humor y perplejidad”. 

Como rezaba el eslogan de La Codorniz, con esa historia uno tiembla después de haber reído.

 Samper, colombiano de 1945, es autor de El tonto emocional, Impávido coloso y otros libros entre los cuales está su enciclopedia sobre Les Luthiers, sus amigos. 

Aquí habla de algunos de los puntos en que se ha fijado para contar la historia de este puto mundo.

Pregunta. ¿Qué historia le ha espeluznado más?
Respuesta. Al principio me espeluznaron y luego me divirtieron todas las historias de los bárbaros, desde Atila.
 Pero luego me resultaron esperpénticas, como escritas por un español para que las filmara Berlanga.
 Aquellos venían del extranjero; ahora los verdaderos bárbaros están en el interior, esos tipos que pretenden echar a patadas a los que llegan en patera.
P. Esos no son divertidos.
R. En absoluto. Son una lacra, y lo serán en la historia de la humanidad. 
No quiero comparar, pero también tardamos en darnos cuenta de lo que fue el nazismo de Hitler. Solo cuando empezaron a destaparse los campos de concentración nos dimos cuenta de la dimensión de la barbarie.
 Los pobres que llegan ahora en patera ahora son solo cifras. Pero un día serán caras, como lo fue el niño Aylan muerto en la playa.
P. Usted hace una historia de descubrimientos. ¿Cómo habiendo descubierto tanto sigamos viviendo en la barbarie?
R. La condición humana es paradójica.
 Los avances de la ciencia en estos dos últimos siglos han sido extraordinarios. 
Hemos transitado de la imprenta a Internet, a hallazgos espléndidos en medicina.
 Pero la ética está estancada, no ha habido un remedio para la ética.

 

P. Jorge Ibargüengoita, su colega mexicano, hizo un libro de humor sobre la revolución cubana (Revolución en el jardín, Reino de Redonda), en 1964.
 Resultó luego que no era humor, que era verdad. ¿El humor es el espejo de la realidad?
R. Sin duda.
 El humor es mucho más osado, mucho más atrevido y goza de más libertades que la aparente seriedad; el humor no es lo opuesto a la seriedad, sino a la solemnidad.
 En Latinoamérica hay ciertos escritores cuyo humor ha fotografiado mejor que nada la realidad
. Como el propio Ibergüengoitia, como Carlos Monsiváis y como Fontanarrosa…
P. Es de una época en que todo lo que venía de aquella revolución nos parecía bien… ¿Le ha dado melancolía tratar ese periodo como un tiempo fracasado?
R. Sí. Cuando hablo de Pedro el Grande, el que hizo que Rusia tuviera cosas en todos los mares, digo que también llegó a tenerlas en el Caribe de Cuba. Rusia tuvo cosas en el Caribe porque se dio el lujo de montar un dispositivo nuclear en esta pequeña isla que convoca todas nuestras simpatías por todo lo que ha representado. Y toda nuestra melancolía por lo que nos ha defraudado.
P. Usted habla en el libro de América Latina como cansada de sí misma…
R. Sí. Tristemente. Ha aparecido una derecha con cara de buena, pero despiadada.
 Y tristemente porque para que esa derecha se despierte ha tenido que aparecer una izquierda desastrosa, como la de Venezuela.
 Soy un izquierdista de la marca Allende, un tipo que quiso hacer las cosas  un tipo que quiso hacer las cosas humanamente. Tengo pocos ídolos en política, uno es Allende.
P. Habla de los populismos del siglo XX, desde Hitler hasta los populistas de izquierda, como Maduro o Chaves…
P. El populismo es una forma de vestirse, el cuerpo es el mismo, el vestido es diferente… Ahí está Le Pen. 
Y está Trump, una expresión del peor populismo, el más ignorante. Nace de un tumor llamado tea party.
R. Del que usted habla en su libro. 
¿Estaría dispuesto a comerse su libro si Trump llega a la presidencia, como ha hecho un columnista del Washington Post con el artículo en el que adivinaba que no llegaría a ser candidato?
R. No llegará, pero si llega y es un Abraham Lincoln me como el libro. Enterito.
P. Su libro arroja la impresión de que no solo fue oscura la Edad Media. Los avances nos hacen mejores, pero la maldad nos rodea…
R. Se ha progresado mucho.
 En 1970 el homosexual era un criminal y ahora se reconocen sus derechos.
 En los últimos treinta años ha habido avances así, pero sigue habiendo persecuciones, apartheid, discriminación sexual.
P. Internet es otro campo de batalla de su humor.

R. Un gran invento. 
Pero un segundo después de que aparecieran las redes sociales se produjeron los primeros insultos.
 Es admirable la capacidad del hombre para destruir o herir lo que hace.
 Internet no es una revolución, es la madre de una revolución que no sabemos dónde va a parar.
P. En su libro la política es a la vez necesaria y objeto de burla…
R. La política es indispensable; lo que es lamentable es la mala política, la política corrupta, irresponsable.
P. Al humor también se le llama malhumor. ¿Cómo estamos nosotros de malhumor?
R. El español vive cabreado, pero es un malhumor cultural, no sentimental.
 En las montañas de Latinoamérica la gente es callada. Se pone a hablar y a reír cuando llega a la costa.
 Quizá aquí pasa lo mismo.
 Pero se ha contagiado la costa también del malhumor del centro.

¿Te apetece leer?

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Don DeLillo
Narrativa Actual, Clásicos contemporáneos, Novela Negra y Thriller

Sentido de Estado ayahuasca................................................... Boris Izaguirre


Gisele Bündchen recorre la pasarela durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río.

La ayahuasca es la última moda, más que una fiesta en casa de David Guetta o subir al yate de CR7.

Leí acerca de la ayahuasca en la columna de mi compañera Ana García-Siñeriz y de su auge en Ibiza este verano
. Iba a llamarla para comentarle lo que me había divertido su comentario cuando mi marido me informó de que, precisamente, estábamos invitados a una toma de ayahuasca apenas tocáramos tierra en la isla pitiusa.
 Ingenuo, le pregunté cuál era el dress code, porque era demasiado joven en los tiempos que se hacían quedadas para probar drogas y nunca supe muy bien lo que había que llevar.
 “Un capazo y un cojín”, respondió una amiga haciendo referencia a la moda de la cesta de mimbre playera que amenaza con quedarse hasta después de que se forme gobierno.

Leí acerca de la ayahuasca en la columna de mi compañera Ana García-Siñeriz y de su auge en Ibiza este verano.
 Iba a llamarla para comentarle lo que me había divertido su comentario cuando mi marido me informó de que, precisamente, estábamos invitados a una toma de ayahuasca apenas tocáramos tierra en la isla pitiusa.
 Ingenuo, le pregunté cuál era el dress code, porque era demasiado joven en los tiempos que se hacían quedadas para probar drogas y nunca supe muy bien lo que había que llevar. “Un capazo y un cojín”, respondió una amiga haciendo referencia a la moda de la cesta de mimbre playera que amenaza con quedarse hasta después de que se forme gobierno.
Pero no, en realidad lo que necesitas para una sesión de ayahuasca es ropa cómoda, como de viaje, porque efectivamente vas a pegarte un viaje que se vende como de introspección y por eso no se le llama pedo o colocón, sino “trabajo”
. Sea como sea, en Ibiza es la última moda, la convocatoria más anhelada, mucho más que ir a una fiesta en casa de David Guetta o subirte al yate de CR7.
  ¿De qué se trata? Pues de una bebida mezcla de dos plantas, la enredadera de ayahuasca (banisteriopsis caapi) y un arbusto llamado chacruna (psychotria viridis) que contiene el alucinógeno dimetiltriptamina.
  ¡Atención a todos estos datos porque podrían ser los nombres de muchos hijos del futuro!
 Porque las tomas tienen que ser en grupo (el de nuestra invitación era al menos de 20 personas), que se reúnen en un sitio especial, agradable y vigilados por un chamán, importado del Amazonas, un psicólogo y una banda que acompaña con sus sonidos, entre el new age y ese gusto étnico tan propio de la isla, los distintos estadios por los que atraviesa tu cerebro durante la ingesta.
 Preguntar el precio de todo se considera una vulgaridad.
Esta bebida verde es una planta maestra que para los amazónicos abre una puerta al mundo espiritual y a sus secretos.
 “Ves cosas irreales de forma muy real”, explica una ahuayasquera.
  “Hablas con tus seres queridos, resuelves traumas de infancia o de hace dos días.
 Ves colores nuevos y playas bellísimas donde están personas que te han jodido mucho y tienes que trabajar todas esas emociones”, continua.
 “Es una experiencia tan intensa sobre ti mismo, tus complejos, tus resentimientos, tus problemas contigo y los demás, que estoy convencida de que los primeros que deberían utilizarlo, a los que más les convendría, son los políticos”, confiesa nuestra amiga.

En España sería bueno imaginarse al señor Rivera y al señor Rajoy bebiéndose una tacita de ayahuasca en alguna salita de la Moncloa, para que encuentren definitivamente el “sentido de Estado”
. Con ese sentido de Estado Ayahuasca podríamos pensar que, en algún momento de la experiencia, Mariano vea a Rivera como Robin y a sí mismo, como Batman, que es sin la ayuda de ninguna hierba lo que empiezan a parecer, el superhéroe veterano enseñando a cruzar amazonas y experiencias alucinógenas al más joven pero ambicioso Robin que es Rivera.
 Y hasta en un sitio tan problemático y, a veces, desorientado como el PSOE, deberían someterse a una sesión de ayahuasca, todos, desde los barones hasta Susana y Pedro, a ver si no terminan contaminando al conjunto musical amazónico pidiéndoles un poquito de flamenco.
Confieso que me encantaría tomarla si no fuera tan profunda y orgánica. 
Por eso en Ibiza no me llevaron a la toma y en vez de eso fui como alternativa a la fiesta de Javier Merino en su etapa post Mar Flores.
  Lo hice vestido con una camisa azul mar y unos pantalones de flores. 
En la fiesta, por supuesto, no se hablaba de otra cosa hasta que alguien que vive entre Miami e Ibiza alertó de la plaga de zika en Wynwood, el barrio bohemio de Miami.
  Pensé que estaban colocados, pero la realidad me golpeó al volver a Miami y ver, sin ninguna ayahuasca encima, al mismísimo avión fumigador volar por entre las plantas 12 u 13 de los rascacielos de Midtown.
 Ahora sabemos que el mosquito no vuela más arriba de esa altura.
 Y que posiblemente una mezcla de picada del mosquito e introspección ayahuasca explique lo que le pasó a Alejandro Fernández, el macho uber de la música mexicana, para retratarse sin camisa y despelucado en una fiesta gay en Las Vegas.
 ¡Hay que celebrarlo en vez de atacarlo! Mariachi para todos. Así, medio colocado con la fumigación, no pude evitar pensar que todo, zika, ayahuasca y, quizás, hasta el sentido de Estado, vienen del mismo sitio: el Amazonas.
 ¡Cómo me gustaría ponerme hasta arriba de ayahuasca e imaginarme que soy Gisele Bündchen desfilando con mucho sentido de Estado!

 

Actriz de raza, modelo de alma........................................................ Rocío Ayuso

 
La actriz Emma Roberts en la fiesta de Vanity Fair tras los Oscar este 2016.
Emma Roberts habla de su pasión por los libros y de una imaginación desbordante como su principal motivación a la hora de ser actriz
. Su apellido, hija del actor nominado al Oscar Eric Roberts, y esa sonrisa que ha heredado de su tía, la estrella de estrellas Julia Roberts, recuerdan la importancia de los genes cuando uno quiere probar suerte en Hollywood.
 “Para mí Julia no es una estrella, es mi tía”, confiesa con naturalidad esta joven actriz de 25 años.

Ella es consciente de que los lazos familiares le han abierto muchas puertas para estar donde está, convertida en un referente para su generación, cultivando una carrera en filmes independientes como el que acaba de estrenar en España, Nerve, y un icono de la moda que a menudo figura en las listas de las mejor vestidas.
 “La moda me gusta tanto que me da vergüenza la ilusión que me hace”, admite la nueva musa de la firma Lands’ End o de la casa de lencería Aerie Real de American Eagle.
Roberts se recuerda desde niña entre bambalinas
. No tanto por su padre, a quien apenas menciona dado que se crió con su madre tras el divorcio de ambos, sino por su tía, que de pequeña la trató como la hija que no tuvo.
 “No te miento si te digo que me escondía en los camerinos para huir de mi madre cuando venía a buscarme de lo fascinada que estaba con la gente que hacía películas. Siempre me cuentan los berrinches que me daban cuando me ponían una película de dibujos animados, chillaba porque yo quería una con humanos de verdad”, se ríe de sus años de enfant terrible.

Emma Roberts habla de su pasión por los libros y de una imaginación desbordante como su principal motivación a la hora de ser actriz. Su apellido, hija del actor nominado al Oscar Eric Roberts, y esa sonrisa que ha heredado de su tía, la estrella de estrellas Julia Roberts, recuerdan la importancia de los genes cuando uno quiere probar suerte en Hollywood. “Para mí Julia no es una estrella, es mi tía”, confiesa con naturalidad esta joven actriz de 25 años.

En su adolescencia, continuó demostrando su carácter
. Como esa discusión hace ya algunos años con su entonces novio Evan Peters cuando ambos estaban en Montreal y que acabó con su detención en lo que fue descrito por ambos como “un desafortunado incidente”.
La actriz sabe, por lógica o por familia, que de estas cosas no se habla en público. Sí lamenta la presión que han añadido a su vida el continuo acoso de las redes sociales, los selfies y las instantáneas robadas y subidas a la Red sin su permiso.
Rayando en la paranoia, es de las que tapa la cámara de su ordenador y le preocupa que nada desaparece de Internet.
 Si bien tiene Twitter e Instagram, que abrió “cuando la Red era divertida” y mantiene por razones profesionales, como hablar directamente con los fans de su serie Scream Queens, enterarse de las noticias o “como inspiración en temas de moda”, guarda una cierta distancia con Internet.
 “Los hay que hacen lo que sea con tal de tener más seguidores.
 Yo no soy de esos”, se distancia de un valor añadido que potencian muchos de su generación.
 Ella asegura que está chapada a la antigua; también prefiere escribirle postales a su madre cuando está lejos o llevar su agenda en papel.

 

Su amuleto

Según dice, nunca buscó conscientemente separarse de su linaje.
 Simplemente siguió sus gustos, esos que le han dado una carrera que pocos por encima de los 30 conocen por los títulos (Esposos, amantes y amigosAdult World, Palo Alto) salpicada con algún papel pequeño en películas grandes como el de Historias de San Valentín, compartiendo cartel —que no escena— con la otra Roberts.
 “He hecho lo que he querido y punto”, remata.
Lo mismo dice de la moda.
Sin negar la ayuda de un estilista que le aconseje para las alfombras rojas (su amiga Brit Smith), lo suyo siempre ha sido tener un ojo puesto en el vestuario.
“Incluso en el que utilizo mientras ruedo”, añade.
 “Lo único que llevo siempre conmigo son mis tres anillos de Cartier. Esos son míos —añade con rapidez para que nadie piense que marcan su noviazgo con el periodista y documentalista Christopher Hines—.
Ya sabes, para que me den suerte”.
Julia Roberts y Emma Roberts en 2010.