Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

21 jul 2016

Este no es mi rey de la jungla.............................................................. Carlos Boyero

LA PELÍCULA DE LA SEMANA | LA LEYENDA DE TARZÁN

Existen muchos escenarios exóticos, efectos especiales de lujo y acción continua. En vano.

Un fotograma de 'La leyenda de Tarzán'.
Recuerdo a mi primer y más memorable Tarzán filmado en un rudimentario blanco y negro, en la infancia, viendo reposiciones o en la televisión, ya que Johnny Weissmuller deja los campeonatos de natación para calzarse un taparrabos, saltar de liana en liana con la mona Chita, lanzar su legendario aullido, pelearse en la selva con cocodrilos, leones, tigres, blancos y negros malísimos, hacerle monerías a sweet Jane (existen serias dudas de que Maureen O’Sullivan portara ropa interior, imagino que a causa del bochornoso calor de la jungla, aunque rodaran en los estudios) en el año 1932, pocos años después de la llegada del sonoro. Y creo haber visto esas películas entre finales de los cincuenta y los sesenta.
 O sea, que no viví el bautismo de mi Tarzán favorito, de ese grato descubrimiento de la niñez.
 No he vuelto a ver esas películas. Es probable que ahora me resultaran excesivamente naives, o convencionales, o torpes.
 Bueno, que me quiten lo bailado.
LA LEYENDA DE TARZÁN
Dirección: David Yates.
Intérpretes: Alexander Skarsgård, Margot Robbie, Christoph Waltz.
Género: aventuras. EE UU, 2016.
Duración: 110 minutos.
Por supuesto, han existido muchos tarzanes, pero la mayoría cutres. Las productoras siempre han confiado en la pasta que generarían las resurrecciones de la exótica criatura que parió la imaginación de Edgar Rice Burroughs. 
Y no les ha debido de ir mal. Pero ninguno de ellos ha durado demasiado tiempo.
 Por ejemplo: cada vez que repasan la apasionante trayectoria vital de la baronesa Thyssen citan que estuvo casada con Lex Barker, intérprete del mítico Tarzán.
 Pero no conozco a nadie que haya visto esas películas, incluido el firmante.
Hay excepciones.
 Me pareció bonita y espectacular Greystoke, la leyenda de Tarzán. La dirigía Hugh Hudson, señor con oscar y enorme tirón comercial gracias a la ejemplarizante y pretendidamente épica Carros de fuego
También creo haber visto por primera vez en la pantalla a esa señora tan elegante y distinguida llamada Andie MacDowell. Terminaba con el niño salvaje regresando a la mansión inglesa de sus aristocráticos padres, rescatado para la civilización aunque añorando África, heredando el título de Lord Greystoke y comiendo perdices al lado de su amada Jane.

 Tanto Tarzán para nada.


Y en ese escenario, complacido con su burguesa existencia, volvemos a encontrarlo en La leyenda de Tarzán. 
 Podían haberse esmerado con el título, ya que es el mismo de la anterior aparición. 
Se supone que van a ocurrir muchas cosas en el retorno de Tarzán a África, acompañado de la hasta entonces infértil Jane, para ayudar a la amenazada tribu de nativos que le cuidaron y amaron.
 También para reencontrarse con un fraternal gorila, que acabó mosqueado y celoso con él
. Y para enfrentarse al sibilino y cruel emisario del rey Leopoldo de Bélgica, que quiere adueñarse de las minas de diamantes que posee en el Congo una tribu ancestral.
 Todo ello narrado en paralelo con la antigua historia en la jungla del Tarzán niño y adolescente.
Y efectivamente, existen muchos escenarios exóticos, efectos especiales de lujo y acción continua
. Pero en vano. Todo es previsible, rutinario, hueco, tópico. Alexander Skarsgård, el nuevo Tarzán, tampoco aporta nada especial.
 El chico es tan guapo como hierático. 
Se supone que los secundarios Christoph Waltz y Samuel L. Jackson, esos actores siempre brillantes con Tarantino, van a otorgar un toque de clase. pero me cargan ambos.
 No funciona ni la sofisticación del primero ni el histrionismo del segundo. 
¿Por qué ya no existen grandes películas de aventuras? Necesito reconciliarme con el género, volver a ser feliz con El hombre que pudo reinar, El viento y el león o El halcón y la flecha.

 

Roberto Torretta y María Ke Fisherman, premios Nacionales de Moda

La Reina ha entregado los galardones y ha hablado de la importancia de este sector por su contribución a la cultura y a la creación de puestos de trabajo.

La Reina, con los premiados. Getty Images
 

 

Los diseñadores Roberto Torretta y María Ke Fisherman han sido galardonados hoy con los III Premios Nacionales de la Moda, así como las firmas Neck & Neck, Woody's Barcelona y Royo Textile Group, en una ceremonia presidida por la reina Letizia.
  Durante el acto, celebrado en el Museo del Traje, también han recibido premios el Isen Fashion Business School de la Universidad de Navarra, el programa Flash Moda de TVE y El Corte Inglés.
Tras entregar las distinciones, doña Letizia ha ensalzado el poder de la industria española de la moda porque, pese a las dificultades, "siempre ha mantenido la línea ascendente de la calidad y el aliento incansable de la mejora continua y el deseo de crecer y llevar más lejos nuestro modo diverso y rico de ver la vida, de ser moda, moda española".

En su discurso de clausura ha teorizado sobre la trascendencia de la moda, con citas del filósofo alemán Georg Simmel y de la escritora británica Virgina Woolf, mientras hacía hincapié en que se trata de una de las industrias españolas "más importantes".

Doña Letizia durante su discurso. Getty Images
Ha explicado la Reina que los premios nacionales, que se otorgan por tercer año consecutivo, reconocen "una extensa cadena de valor conformada por profesionales de toda índole, desde artesanos hasta tecnólogos digitales, porque la moda es una industria en transformación".
Y ha invocado la filosofía para tratar de explicar qué es la moda, más allá de una "economía creativa".
"La moda es mucho más que moda.
Si acudimos a la filosofía, leemos en Georg Simmel que la moda es arbitraria, que practica la estética de lo contingente aunque aspire a los permanente", ha apuntado doña Letizia, para quien este argumento puede explicar la "seducción y proyección que tiene en todos los órdenes de la vida".
Entonces ha recurrido a la escritora Virginia Woolf porque ella opinaba que "más allá de mantenernos cálidos, la ropa cambia nuestra visión del mundo y la visión que el mundo tiene de nosotros".
Citas literarias aparte, la Reina ha aseverado también que "la moda lo es todo" y ha hecho relación de algunas posibles definiciones:
 "Es lenguaje instantáneo, es cambio, es radical transitoriedad, es el dibujo de uno mismo, es el atractivo del límite, a menudo es la expresión de un estado de ánimo o de un estatus o de un rol determinado".
 Eso sí, no ha olvidado remarcar que también se trata de "industria y creación de puestos de trabajo", así como de "tradición y gusto" e "innovación".
En este sentido, la secretaria general de Industria, Begoña Cristeto, que le ha precedido en el uso de la palabra, ha manifestado que la industria de la moda "es uno de los exponentes más visibles en el mundo de nuestra creatividad y capacidad de innovación de nuestra economía".

Y ha recordado que el sector mueve en España 11.000 millones de euros, da empleo a más de 270.000 personas (el 70 por ciento del comercio y el resto de la industria productiva) y supone un 2,7 del Producto Interior Bruto (PIB) nacional.
Los galardones entregados y dados hoy a conocer se distribuyen en varias categorías y así doña Letizia ha entregado al veterano modisto Roberto Torretta el correspondiente a la trayectoria de un diseñador de moda y a la joven María Ke Fisherman el de "nuevo valor".
A Royo Textile Group le ha correspondido el Premio Nacional a la Industria Textil de Cabecera, de Curtidos y de otras materias primas.
También pretenden los premios reconocer el papel de la formación de profesionales, y por ello el Premio Nacional a la Academia y Cultura en el sector de la Moda se ha concedido al Isen Fashion Business School de la Universidad de Navarra.
En el ámbito de la comunicación se ha distinguido al programa de TVE Flash Moda y el jurado ha concedido el Premio Nacional Honorífico a la empresa El Corte Inglés.

DiCaprio, de fiesta solidaria entre amigos y supermodelos....................................

El actor se convierte un año más en el anfitrión de una cena benéfica en Saint Tropez para recaudar fondos para su ONG.

Leonardo DiCaprio fundó la fundación que lleva su nombre e 1998. El actor ha destinado ya un total de 59 millones a programas que buscan protegoer el medioambiente y luchar contra el cambio climático. De izquierda a derecha: DiCaprio junto a los actores Jonah Hill, Tobey Maguire y Edward Norton en la fiesta de ayer. 1Leonardo DiCaprio fundó la fundación que lleva su nombre e 1998
. El actor ha destinado ya un total de 59 millones a programas que buscan protegoer el medioambiente y luchar contra el cambio climático.
 De izquierda a derecha: DiCaprio junto a los actores Jonah Hill, Tobey Maguire y Edward Norton en la fiesta de ayer.
El intérprete Bradley Cooper tampoco se quiso perder la tercera velada benéfica organziada por el oscarizado actor. 

2El intérprete Bradley Cooper tampoco se quiso perder la tercera velada benéfica organziada por el oscarizado actor.

La fiesta solidaria de Leonardo DiCaprio siempre se produce en alta mar. En la imagen, la modelo Joan Smalls a su llegada al puerto de Saint Tropez.

La fiesta solidaria de Leonardo DiCaprio siempre se produce en alta mar.

 En la imagen, la modelo Joan Smalls a su llegada al puerto de Saint Tropez. 

Los paparazis que se encontraban en el puerto no lograron captar una foto de Leonardo DiCaprio. El actor se animó a posar junto a Mariah Carey, imagen que ha compartido la cantante en su cuenta de Instagram.

 Los paparazis que se encontraban en el puerto no lograron captar una foto de Leonardo DiCaprio.

 El actor se animó a posar junto a Mariah Carey, imagen que ha compartido la cantante en su cuenta de Instagram.

Bono y su mujer, Ali Hewson, a su llegada a la fiesta que buscaba obtener fondos para la fundación que lleva el nombre de Leonardo DiCaprio y cuyo objetivo se centra principalmente en luchar contra el cambio climático.  

Bono y su mujer, Ali Hewson, a su llegada a la fiesta que buscaba obtener fondos para la fundación que lleva el nombre de Leonardo DiCaprio y cuyo objetivo se centra principalmente en luchar contra el cambio climático.

  • Lapo Elkann, el millonario heredero de Fiat, y su pareja, la modelo de origen iraní Shermine Shahrivar. 
    Lapo Elkann, el millonario heredero de Fiat, y su pareja, la modelo de origen iraní Shermine Shahrivar.
    Mariah Carey fue una de las invitadas ilustres de la fiesta. La cantante estuvo acompañada de su prometido, el magnate australiano James Packer, aunque llegaron por separado al evento.

  Mariah Carey fue una de las invitadas ilustres de la fiesta. La cantante estuvo acompañada de su prometido, el magnate australiano James Packer, aunque llegaron por separado al evento.

  • Las redes sociales de los invitados han mostrado algunas pistas más de un evento cerrado a cal y canto a los curiosos. En la imagen publicada en el Instagram del 'dj' Sunnery James, algunos de los invitados a bordo del lujoso yate donde se celebró la fiesta.
    Las redes sociales de los invitados han mostrado algunas pistas más de un evento cerrado a cal y canto a los curiosos. En la imagen publicada en el Instagram del 'dj' Sunnery James, algunos de los invitados a bordo del lujoso yate donde se celebró la fiesta.
    "Demasiada belleza en una foto. No solo en el exterior, sino también en el interior", escribía junto a esta imagen la modelo Joan Smalls. "Demasiada belleza en una foto. No solo en el exterior, sino también en el interior", escribía junto a esta imagen la modelo Joan Smalls. 

 

Mucha tontería........................................................................ Luz Sánchez-Mellado

Telecinco ha estrenado ‘Quiero ser’, un programa en el que un puñado de chicas y el gay reglamentario compiten a ver quién es más ‘influencer’.

Sara Carbonero posa para los medios durante la presentación de "Quiero ser", un nuevo programa televisivo que buscará al "influencer" de moda más prometedor. EFE
Voy para vieja
. En nada cumplo una cifra redonda de años y, aunque se supone que tendría que montar el fiestón del siglo para celebrarlo, solo espero que la desmemoria y la desbandada general de vacaciones aparten de mí ese cáliz.
En eso, aparte de en la caída libre de estrógenos, se nota que voy para abajo.
 Ahora los jóvenes festejan a muerte sus cumpleaños. La efeméride empieza a las 00.00 horas del día de autos y no acaba hasta que se haya ejecutado el último punto del programa de actos.
La celebración de la vida varía según la bolsa del homenajeado.
 Pero no es raro el alquiler de limusinas, los saltos en paracaídas, los fuegos artificiales o, el último grito, la reserva de un avión para copular en el aire, juro que tengo el anuncio en mi correo
Nada raro para una generación que aprende a divertirse con los youtubers, a vestirse con el Instagram de los famosos y a amar con las estrellas del porno en línea.
 Cierta juventud para la que todo tiene que ser ideal, perfecto, mentira. Y, si no, ni es auténtico ni es nada.
Telecinco ha estrenado Quiero ser, un programa en el que un puñado de chicas y el gay reglamentario compiten a ver quién es más influencer
. El verano pasado, por razones equis —quien esté libre de vanidad que tire el primer espejo—, coincidí con una de las profesoras del concurso, una tal Dulceida.
 Una chica bajita, vistosa como hay millones.
 El planazo, sufragado por una firma de lujo, consistía en ver una regata a bordo de un catamarán a todo trapo.
 Dulceida ni comió, ni bebió, ni se dignó dirigirle la palabra a nadie
. Se limitó a hacerle escorzos a un siervo, perdón, asistente, que la acribillaba a fotos para publicarlas en su blog e instruir a la plebe.
 Ese es el nivelazo. Claro que Nintendo acaba de doblar su valor en Bolsa a cuenta de un juego consistente en cazar monigotes con el móvil.
Desengáñate, Arquímedes. Ni el amor, ni el sexo, ni ninguna otra palanca.
 La tontería mueve el mundo.