Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

24 jun 2016

El dedo de Piqué................................................................. Rafa Cabeleira

Como buenos españoles, nos gusta alimentar estas brasas patrioteras mientas rumiamos pipas. Lo decía Pío Cabanillas: "Al suelo, que vienen los nuestros".


Piqué durante el himno de España en el partido ante Croacia. EL PAÍS
Celebraba Morata el uno a cero cuando las redes sociales se retorcieron profundamente indignadas con Gerard Piqué, una vez más, en esta ocasión por culpa de una supuesta alineación indebida de su dedo corazón durante la interpretación del himno nacional.
 La imagen de la polémica, en la que también se puede observar a Sergio Ramos mirando al cielo con devoción y cierto arrepentimiento, como si pidiera perdón de antemano al Cristo de los Gitanos por el penalti que pensaba fallar, se convirtió en viral antes de que los croatas estamparan el empate en el marcador, al filo del descanso, y para la reanudación del choque ya se manejaban dos líneas principales de investigación: falta de respeto a los símbolos constitucionales o desprecio velado hacia los medios de comunicación más críticos con el futbolista.

Piqué durante el himno de España en el partido ante Croacia. EL PAÍS
Celebraba Morata el uno a cero cuando las redes sociales se retorcieron profundamente indignadas con Gerard Piqué, una vez más, en esta ocasión por culpa de una supuesta alineación indebida de su dedo corazón durante la interpretación del himno nacional.
 La imagen de la polémica, en la que también se puede observar a Sergio Ramos mirando al cielo con devoción y cierto arrepentimiento, como si pidiera perdón de antemano al Cristo de los Gitanos por el penalti que pensaba fallar, se convirtió en viral antes de que los croatas estamparan el empate en el marcador, al filo del descanso, y para la reanudación del choque ya se manejaban dos líneas principales de investigación: falta de respeto a los símbolos constitucionales o desprecio velado hacia los medios de comunicación más críticos con el futbolista.
Finalizado el encuentro, con la amargura de la derrota flotando en el ambiente del vestuario, Gerard Piqué ofreció su particular versión de los hechos y alegó que solamente se estaba crujiendo los dedos, lo que a mí me parece un gesto propio de defensa antiguo, de central uruguayo de los años setenta, de tipos curtidos en sangre y barro que conocían la importancia de tener las articulaciones bien engrasadas cuando llegaba el momento de repartir hostias.
Contaba Héctor El Bambino Veira en una entrevista, lo que le dijo Moreno Castillo antes de comenzar el partido de su reencuentro en España, después de innumerables batallas en el fútbol sudamericano
: "Andate por los costados, nene; el medio es Vietnam"
. Es el tipo de advertencias que se lanzan envueltas en crujidos de huesos y me gusta pensar que Piqué solo preparaba el saludo obligado a su compañero y rival, Ivan Rakitic.
El fútbol es un deporte tan hermoso que lo más comentado por sus fanáticos seguidores termina siendo cualquier gesto o suceso que nada tiene que ver con el propio fútbol, ese es su sino actual
. En esta sociedad moderna de consumo rápido y compulsivo, de memes y de Vines, de grupos de WhatsApp y madres con Facebook, ya pocos se extrañan porque los mejores goles, los pases imposibles o los regates sobre una baldosa terminen eclipsados por un entrenador sacándose los mocos, una señorita faldicorta en la grada o un juez de línea arrollado por la camilla motorizada
. Uno escribe Riquelme en Google y el buscador le devuelve casi idéntico número de resultados sobre Larissa que sobre Juan Román: bienvenidos al fútbol moderno.
Volviendo a Gerard Piqué, de nada parece servir el rendimiento excelso que está mostrando durante la presente Eurocopa frente a las ansias de desmerecer su labor y la obsesión por reducir, a la mínima expresión, su nivel de compromiso con la selección nacional.
 Como buenos españoles, nos gusta alimentar estas brasas patrioteras mientas rumiamos pipas, discurrimos la mejor manera de no pagar nuestras consumiciones en los bares y miramos al dedo que nos señala la luna como si la tuviésemos muy vista.
Lo decía Pío Cabanillas: "Al suelo, que vienen los nuestros".


 

Una película de mujeres en un país de hombres........................................... Diego Fonseca

El cineasta Pan Nalin estrena en España '7 diosas', que cuenta la vida de seis indias y una estadounidense que se enfrentan a una sociedad machista.


 
El director Pan Nalin, con cuatro de las siete actrices de '7 diosas'.
Cuando el director de cine indio Pan Nalin tomó la determinación de rodar una película con siete mujeres en el centro de la historia, los estudios de su país le cerraron la puerta una y otra vez.
 Fueron casi 90, cuenta el cineasta en Madrid, las ocasiones en las que le dijeron que no
: "Y a mi productor lo rechazaron otro centenar de veces". Su filme 7 diosas, que se estrenó este miércoles en España, tuvo que apartar un obstáculo tras otro para poder filmarse y exhibirse en un país en el que más del 90% de los papeles femeninos en el cine muestran a la mujer como un accesorio.
 En su estreno oficial en India, además, más de 15 secuencias fueron censuradas por referencias religiosas y sexuales
. "Fue casi imposible rodar esta película porque mi país es muy machista y la industria del cine está dominada por hombres
. A pesar de los 'noes', seguimos creyendo que la historia era buena.
 Es más, cada rechazo nos hacía pensar que merecía más la pena seguir adelante", dice Nalin.
La película es una tragicomedia que cuenta la vida de Frieda, una fotógrafa de éxito, y de las seis amigas con las que se reúne en la víspera de su boda.
 Juntas pasan por circunstancias difíciles, como el machismo o la misoginia, hasta que deben decidir cómo defenderse de un mundo que abusa de ellas.
"Nunca quise hacer feminismo o activismo.
 Para mí, lo importante era contar una historia que interesara, entretuviera y que pudiera ser inspiradora, pero nunca me han gustado los filmes que te quieren dar lecciones o discursos", cuenta el director sobre 7 diosas, que se ha convertido en un fenómeno social en India.
Para crear a los personajes, Nalin se basó en casos reales
. Para construir a Jo, una estadounidense que pretende trabajar como actriz en Bollywood, o a Su, la directora ejecutiva de una empresa, el cineasta se entrevistó con decenas de mujeres que cumplían el perfil: "Nos contaron cuáles eran sus problemas, estudiamos la manera en la que hablaban o la forma en la que actuaban.
Es curioso, porque ahora, cuando una persona ve la película en India, dice que una de las actrices parece su hermana o su amiga, o le recuerda a su madre o una chica de su colegio".

Nalin, director de películas como Samsara —premiada en el Festival Internacional de Cine de Melbourne— o Valley of Flowers —galardonada en el Festival del Instituto de Cine Americano—, comenzó a esbozar 7 diosas hace ya seis años, cuando una tras otra todas las historias que veía en la gran pantalla estaban llenas de clichés sobre el papel de la mujer en la sociedad india.

 "Incluso directoras muy conocidas de Bollywood hacían este tipo de filmes, cuando la realidad es que hay millones de mujeres en India llenas de problemas. 

Mi equipo y yo creíamos que esas vidas merecían ser contadas", dice el cineasta.

Afectada crudeza DESDE ALLÁ.................................................... Jordi Costa

El filme se revela una película maquillada para gustar en las esquinas del circuito internacional de festivales.


Colaborador habitual del chileno Pablo Larraín, el director de fotografía Sergio Armstrong aporta a las imágenes de Desde allá, debut del venezolano Lorenzo Vigas, una muy particular textura de imagen que parece somatizar las más violentas maniobras narrativas de la película: en cada plano se sitúan estratégicas zonas de desenfoque, del mismo modo que el relato deja elementos esenciales para la completa comprensión de la trama en un inalcanzable fuera de campo.
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 Podría pensarse en un singular equilibrio entre fondo y forma, pero, a medida que avanza la película, va cobrando forma la sospecha de que Vigas se está imponiendo, de manera visiblemente artificiosa, un pie forzado que le resta organicidad y lógica interna al conjunto.
 Que Vigas haya reclutado a Armstrong y a un intérprete como Alfredo Castro, actor fetiche de Larraín, también puede ser considerado como gesto deliberado para afirmar una filiación… o como algo mucho más sospechoso
: Desde allá, para decirlo a lo bruto, se revela una película maquillada para gustar en las esquinas del circuito internacional de festivales y comete la imprudencia de fagocitar un estilo para degradarlo en fórmula.
En Desde allá, la turbulenta relación entre un ensimismado homosexual de mediana edad y un joven pandillero, se desarrolla en las afueras de un ajuste de cuentas familiar
. Lo que empieza como una historia marginal de amor fou muda, a lo Fassbinder, en una historia de explotación
. El guión, en el que participa Guillermo Arriaga con su afectada brutalidad característica, no camina, se contorsiona
. Lo único que no puede mentir en Desde allá son sus actores: la imperturbabilidad de Castro pasa de la vulnerabilidad del deseo a una opacidad cruel, mientras que la tensa fisicidad de Luis Silva abre una inesperada ventana de luz en su rostro en una escena que transcurre durante una celebración familiar.
DESDE ALLÁ
Dirección: Lorenzo Vigas.
Intérpretes: Alfredo Castro, Luis Silva, Jericó Montilla, Catherina Cardozo.
Género: drama. Venezuela, 2015
Duración: 93 minutos.

 

 

 

Armstrong: más sombras que luces............................................................... Carlos Boyero

Lanzan publicitariamente 'The program (El ídolo)' con la frase “campeón, héroe, leyenda, fraude”. 

No mienten, no exageran

Ben Foster, como Lance Armstrong, y Guillaume Canet como el doctor Ferrari en 'The program (El ídolo)'.
Imagino que el ciclismo es un amor que forzosamente debe de nacer en la infancia, jugando a las chapas (un amigo me cuenta que, junto a sus hermanos, dedicaba gran parte las vacaciones de verano a hacer la vuelta ciclista a su casa, sustitución posibilista del Tour o del Giro, aunque no me ofrece información sobre el estado de ánimo de los vecinos del piso de abajo), coleccionando cromos, siguiendo cualquier carrera vecinal o comarcal con la pasión que despierta un campeonato mundial. No me dio por ahí. Y ya soy muy mayor para descubrir nuevos amores.
Pero no estar pendiente de las hazañas de los dioses de la bicicleta no impedía que te llegaran noticias exhaustivas sobre Bahamontes, rey de la montaña, definido por la jerga popular como el héroe con los genitales más grandes, esas cosas.
 Y también estabas forzosamente al tanto de la grandeza del eterno perdedor Poulidor, aún más legendario que el ganador mitológico que el ganador Anquetil.
 Y de los cinco Tour del rey de reyes Eddy Merckx.
Y de esa máquina al parecer perfecta llamada Indurain.
Y no solo los amantes del ciclismo, sino el ser humano más anónimo y de cualquier parte sabía de las inagotables conquistas deportivas de Lance Armstrong.
Y su lado épico a bordo de una bicicleta se complementaba con su resistencia y su victoria ante el siempre monstruoso cáncer y su infatigable dedicación, aportando mucho dinero y presidiendo fundaciones, en la batalla contra el gran depredador, otorgando consejo y ánimo, dando ejemplo, invitando a la esperanza o al milagro a los enfermos de cáncer.
Y de repente la leyenda se derrumbó.
 También el aparentemente modélico ser humano.
 Había rumores insistentes de que esos triunfos habían llegado envueltos en dopaje.
 Y más tarde parecieron los incuestionables datos.
Un tozudo periodista de The Sunday Times rastreó durante muchos años el ancestral delito.
No solo Armstrong estaba pringado, sino todo su equipo.
 Formaban parte de un programa, una empresa integrada por médicos, mecánicos, masajistas, representantes y ciclistas que utilizaba las drogas para alcanzar el poder, la infinita pasta, el triunfo ininterrumpido.
Lanzan publicitariamente The program (El ídolo) con la frase “campeón, héroe, leyenda, fraude”.
No mienten, no exageran. Stephen Frears, siempre tan profesional, siempre tan personal en historias grandes o mínimas, con grandes presupuestos o de andar por casa, cuenta muy bien las cuatro facetas de Armstrong, las zonas de luz conviviendo con multitud de sombras
. El tono es agrio pero no cruel, como corresponde al retrato de alguien fundamentalmente turbio.
No hay ejercicio de estilo, sino un relato frío, matizado, sobrio, inteligente, sobre una estafa masiva que funcionó durante mucho tiempo, del desenmascaramiento de lo que en algún momento fue de verdad.
 Y habría que preguntar: ¿cuántos hay además de Armstrong? A lo peor, la lista es muy larga.