Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

13 jun 2016

Las ‘celebrities’ se solidarizan con las víctimas de Orlando

Cantantes, modelos y presentadores se vuelcan en las redes sociales para apoyar a las víctimas del peor atentado a tiros de la historia de EE UU.

Una de las fotos compartidas en Twitter con el 'hashtag' #RecemosPorOrlando

 

La mayoría de las víctimas del atentado de Orlando eran de origen hispano......................... Joan Faus

Los familiares de los desaparecidos aguardan noticias entre la esperanza, la incertidumbre y el dolor.

A las puertas del centro social Beardall, una de las dos instalaciones habilitadas para los familiares de los asistentes a la discoteca de Orlando donde este domingo se produjo el peor atentado en EE UU desde el 11-S, hay una duda constante: si hablar en presente o en pasado sobre las personas desaparecidas.
 Conviven la incertidumbre ante la posible muerte del familiar y la esperanza de que haya sobrevivido
. Y de vez en cuando, llega el dolor extremo: personas que salen completamente desoladas o atónitas tras comunicarles que su ser querido ha fallecido
. Policías y médicos las reciben en el exterior y tratan de consolarlas.
La mayoría de asistentes al centro social son de Puerto Rico, que tiene una extensa colonia en la ciudad.
 Las autoridades han identificado ya a 21 de las 50 víctimas mortales.
 Buena parte de ellas son de origen latino.
 Tienen entre 20 y 50 años y entre ellos había estudiantes de Farmacia, agentes de seguridad de la discoteca, trabajadores del parque de atracciones Universal o de una agencia de viajes
. El club Pulse, popular entre la comunidad gay, celebraba el sábado su noche latina..

Maribel Mejía, de 42 años, nacida en República Dominicana, criada en Puerto Rico y que vive desde pequeña en Florida, tiene 10 amigos que asistieron a la discoteca.
Ella acudió junto a ellos, como suele hacer los sábados junto a su esposa.
 Pero estuvo poco tiempo: un mal presagio, dice, le hizo marcharse pronto.
 Sabe que uno de sus amigos está muerto.
 Del resto, no sabe nada
. La falta de información la carcome.
 “Está todo incierto. Estamos en espera”, dice.
Su amigo muerto se llamaba Eric Ortiz, un treintañero puertorriqueño que trabajaba en una tienda de regalos de cumpleaños.
 “Era un muchacho muy alegre, le gustaba mucho salir, compartíamos muchas comidas en casa”, rememora, emocionada, Mejía la noche de este domingo a las puertas del centro social, ubicado cerca de la discoteca.
 “Era un amigo muy cercano, con el que compartíamos tiempo juntos y estaba muy contento porque se había casado recientemente después de que pusieran la ley en Florida [que permite el matrimonio de personas del mismo sexo]”, agrega.
 Su marido no acudió al club.
Mejía calcula que el 98% de las cerca de 300 personas que había en Pulse durante el tiroteo eran latinas, sobre todo puertorriqueños, dominicanos y venezolanos.
Todos sus amigos desaparecidos son puertorriqueños que llevan mucho tiempo viviendo en Florida. Entre ellos, está el padrino de su boda, un conocido estilista de Orlando.
Danny Concepción, puertorriqueño de 47 años, ha acudido a buscar información de una prima suya de 50 años que acudió a la discoteca con su hijo de 22.
 Las autoridades le han dicho a Concepción que su prima no está en la lista de 53 personas heridas, por lo que da por hecho, aunque no sea oficial, que está muerta.
“Era una madre soltera que criaba a dos hijos, de 10 y 11 años, que vivían con ella”, explica
. Tenía cinco hijos más de otras relaciones
. Con el que acudió a Pulse, mantenía una relación estrecha.
 Lo acompañaba a la discoteca porque él es homosexual y quería formar parte de su mundo
. “Nunca lo juzgo a él”, dice. El hijo sobrevivió al tiroteo, pero vio cómo su madre era tiroteada.
El caso de Karina, puertorriqueña de 40 años, es parecido.
 Su hermano, de 25 años y que trabajaba en una empresa de alquiler de apartamentos, tampoco está en la lista de personas heridas
. Pero ella evita darlo por perdido. “Le gustaba la música, le gustaba bailar, una persona muy buena, tiene un buen corazón.
 Yo tengo fe que si no está vivo el señor lo tenga en su gloria, haya tenido un encuentro con Jesús y esté bien en los brazos de Jesús, y si está vivo pues que le dé gracias a Dios porque le dio una nueva oportunidad de vida”, asegura.
 “Uno sigue teniendo fe hasta lo último, estoy tratando de prepararme por si la noticia es la que no quisieras que fuera”.
 Lo mismo dice Steve, puertorriqueño de 35 años sobre su hermano de 25, “siempre alegre, echado para adelante, trabajador”.
Se cuida de usar los tiempos verbales para mantener la esperanza: “A él le gusta, a él le gustaba, digo que le gusta porque está vivo”, dice. Y decide dejar de hablar.

 
Masacre en Orlando.  ATLAS

 

12 jun 2016

Colectivos LGTB convocan una vigilia en Madrid por la matanza en Orlando

La asociación Arcópoli ha convocado una vigilia en la plaza Pedro Zerolo de Madrid en homenaje a las víctimas del tiroteo en EE UU.

 

Golpe a la comunidad gay.................................................. David Alandete


Amigos y familiares de los fallecidos en el club Pulse de Orlando, tras conocer su muerte.
Mucho camino se ha tenido que recorrer en Estados Unidos a lo largo de décadas pasadas para que una variada comunidad de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales (LGTB) pueda reunirse un sábado por la noche, sin esconderse, en un bar de una ciudad socialmente conservadora del sur del país, como es Orlando, para disfrutar de unas copas y algo de música en el fin de semana en que una buena parte del país ha celebrado el Orgullo Gay.
En uno de estos bares, Pulse, han muerto este domingo al menos 50 personas a tiros, objetivo fácil de un radical armado hasta los dientes.
 No hace falta esperar a que la policía concluya sus pesquisas
. Con los hechos basta: es la peor matanza a tiros en la historia de EE UU, en un local gay.

Orlando es un claro ejemplo de lo mucho que ha evolucionado el país desde que en 1969 un grupo de gais y lesbianas comenzara a manifestarse contra la represión policial en el pub Stonewall de Nueva York
. En aquel entonces quienes demostraran abiertamente su homosexualidad se convertían en unos proscritos, sujetos a discriminación legal en todos los ámbitos imaginables, desde la sanidad al empleo o el ejército.
Meses después de los disturbios de Stonewall abría en Orlando el centro Walt Disney World, uno de los mayores parques temáticos del mundo, consagrado a la sublimación de algo tan conservador como la familia nuclear, donde los príncipes buscaban a hermosas doncellas y estas soñaban con ingresar en la realeza por la vía del matrimonio.
Hoy, hasta Walt Disney World celebra unas jornadas gais estos mismos días de junio. Cualquier miembro de la comunidad LGTB puede acudir a ese vasto parque temático de Orlando a divertirse de forma abierta, luciendo camisetas rojas para demostrar que los conceptos de ‘normal’ o de ‘familia’ pueden ser muy variados.
 Es cierto que Disney no organiza oficialmente esta jornada, pero la acepta con una silenciosa solidaridad, abriendo sus brazos y sus cajas registradoras a las decenas de miles de miembros de la comunidad LGTB que acuden a Orlando esos días.
Parecería, pues, que EE UU haya llegado a la igualdad plena.
 ¡Tiene hasta un presidente que apoya por primera vez el matrimonio gay! Incluso el Tribunal Supremo ha reconocido el derecho de los homosexuales a casarse con todos los beneficios y obligaciones que marca la ley.
 Pero nada más lejos. Y no por una cuestión de derechos y libertades, sino de aceptación social.
En un futuro deberá desaparecer el concepto de trato especial a los homosexuales para considerarlo trato meramente normal
Volvamos a Disney como empresa que ha abierto camino con un tratamiento especial a los gais.
 Hace tres meses amenazó con dejar de hacer negocios en el Estado de Georgia si el gobernador sancionaba una ley que permitiría por un lado a empleados del registro civil negarse a oficiar uniones entre personas del mismo sexo por objeción de conciencia y por otro a organizaciones religiosas despedir a personas por su condición sexual
. Esa ley no es un episodio aislado.
 Es una copia, de hecho, de otra que intentó aprobarse el año pasado en Indiana.
El caso es que las políticas pueden haber avanzado y que en las grandes ciudades como San Francisco, Nueva York, Los Angeles o Washington se puede vivir la propia homosexualidad con libertad, pero lo que debería ser normal es aún considerado trato especial. Para que dos hombres o dos mujeres se den la mano o se besen en público, Disney no debería necesitar un día específico para los gais, como si esta comunidad debiera quedar contenida en su propio perímetro.
En algún tiempo futuro será necesario ir más allá: si de verdad hubiera aceptación y normalidad social, no se necesitarían los millones de bares que hay en el mundo como Pulse, un lugar en el que ha sido tan fácil cometer una masacre.
 Los gais deberían poder mostrarse como tales donde fuera, sin miedos, sin riesgos, sin agresiones.
Eso, sin embargo, es de momento una utopía, y no sólo en EE UU, sino también en países más avanzados en derechos LGTB como España.
 Hasta que ese día llegue, será necesario que la comunidad gay tenga sus espacios de protección y de reivindicación: días especiales en parques temáticos, bares como Pulse o manifestaciones del Orgullo Gay.
Y al fin y al cabo, poco cambiaría que un radical, por motivos que pronto revelarán las autoridades, abriera fuego en ese bar o en cualquier otro, matando a decenas de personas, sean del sexo o de la condición que sean
. Para este tipo de locura no hay distinciones que valgan.