Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

10 jun 2016

Lorenzo Silva: “¿Burbuja en la novela negra? Nadie se queja de que haya muchos bares”........................ Juan Carlos Galindo

Hablamos con el escritor madrileño sobre su último libro, Afganistán y la realidad del género negro en España.


El escritor Lorenzo Silva en la Base Aérea de Zaragoza
Lorenzo Silva (Madrid, 1966) es un hombre con un objetivo, un escritor con una idea metida entre ceja y ceja: contar la realidad contemporánea de España a través de las aventuras de dos guardias civiles, Rubén Bevilacqua, Vila, y Virginia Chamorro.
 Sus novelas, salpicadas de expresiones castizas y con un aire naturalista, tienen un punto de vista muy pegado a la realidad que el autor defiende a ultranza.
 “Veo elementos postizos en la novela negra española, en la que se hacen cosas muy buenas y donde hay grandes ejemplos de todo lo contrario.
 Pero tengo la sensación, y la tenía hace 20 años cuando empecé, de que tenemos un poco de pudor y complejo en algo que no tiene un tío de Baltimore como David Simon.
 Creemos que lo nuestro no es lo bastante cool, lo bastante cosmopolita o elevado.
 Me llama la atención la expresividad del lenguaje de la Guardia Civil.
 Viven situaciones muy jodidas y se inventan formas de decirlo. ¿Por qué desaprovechamos esto que puede ser tan expresivo como la jerga de los negros de Baltimore?”, cuenta en ese tono entusiasta que borra cualquier atisbo de vehemencia.
Veo elementos postizos en la novela negra española
La entrevista con EL PAÍS tiene lugar en Madrid, en un hotel algo alejado del ajetreo de la Feria del Libro.
 Silva acaba de publicar Donde los escorpiones (Destino), octava novela de Vila y Chamorro, la de más larga gestación, un camino de más 10 años de entrevistas, conversaciones y proyectos que culminan con los dos guardias civiles en Herat, investigando la muerte de un soldado español degollado con un cuchillo tradicional afgano.

“Hace como 13 años me empezaron a llegar historias concretas”, cuenta este guardia civil honorario, abogado de formación e hijo de militar que de niño soñaba con ser aviador.
 “Tenía la percha teórica y procedimental pero no se me terminaba de ocurrir un asesinato concreto.
 En un momento dado tuve la oportunidad de ir a Afganistán, y ahí yo ya tenía la novela que se publicó el año pasado, Música para feos
 . Pero cuando pisé aquello y estuve allí ocho días hablando con la gente en jornadas de 14 horas, de repente me creí la historia.
Y es cuando dije: la siguiente de Vila es en Afganistán”, afirma con una voz radiofónica que amortigua un torrente de palabras continuo, casi avasallador.
Es un poeta que escribía novelas de policías y que llevaba la impronta de Cervantes a su personaje
Su afán naturalista le llevó a cruzarse con Svetlana Aleksiévich
 “Doy las gracias a la Academia Sueca, que en un siglo se ha dejado a todos los grandes. En este caso acertaron.
 No la había leído, pero leí su libro de Chernóbil.
 La verdad es que esta mujer me parece no solo portentosa, sino que hace lo que para mí ha sido siempre la literatura: irte, escuchar a la gente y con todo eso construir una ficción, pero una ficción que está armada con mimbres de verdad”, comenta. 
“Su libro de Afganistán Los muchachos de zinc, es espectacular”, añade antes de recomendar otras dos obras sobre este país (Afgantsy  y Anatomy of a Soldier) y lanzarse esta pregunta retórica: “¿Y los escritores españoles? ¿A qué andamos cuando tienes una historia de ese calibre y de esa intensidad, metiéndonos en otras cosas que no lo tienen?”.

 

El estado de la cuestión criminal

Hay tres preguntas necesarias si queremos desentrañar la esencia de la novela negra española en su versión contemporánea.
 Silva responde con el sombrero de escritor combinado con el de comisario y alma mater de Getafe Negro desde 2008.
Pregunta. ¿Hay una burbuja en la novela negra española?

Respuesta. Hay una inflación, pero ojalá las burbujas fueran solo literarias.
 No es una tragedia. 
Es una situación que permite que el talento florezca y que salgan cosas interesantes en muchos ámbitos
. Hay grandes nombres como Marcelo Luján o Carlos Zanón y gente de 25 años que hace cosas muy potentes
. Sobre los festivales, no oigo a nadie decir que hay demasiados campos de fútbol o bares. ¿Cuál es el problema?
 Está muy bien que esta red se extienda por un país con una tradición tan culturicida.
P. ¿Se ha abusado del tópico del policía deprimido, alcohólico, violento y peleado con el mundo?
P. ¿Se ha abusado del tópico del policía deprimido, alcohólico, violento y peleado con el mundo?
R. Mi técnica es el natural. 
Me he sentado delante de gente que ha estado en la lucha contra ETA en los momentos más duros.
 Yo he conocido a gente que con 24 años han tenido que recoger a tres compañeros suyos hechos pedazos, que los tuvieron que meter en cubos, y no les he visto alcoholizados, violentos, drogados, enfrentados al mundo.
 Los he visto con el pelo blanco con 40 años, con un fondo de tristeza y amargura en la mirada, pero siempre de pie, enteros, y con una especial obsesión con estarlo”.
P. ¿Se ha anglosajonizado en exceso la novela negra española?
R. “Hay una irradiación anglosajona. Hay demasiadas descripciones, de casas, de personas, de climas, de situaciones. Yo soy enemigo de eso. Creo que la clave está en escoger los detalles”.

Los cenutrios y la guerra

“De Afganistán se ha contado poco y con una reflexión ciudadana a veces bastante pobre”, confiesa molesto con la imagen que se tiene de la Guardia Civil:
 “Ha cambiado como ha cambiado este país.
 Si ven que la gente cree que son unos cenutrios del entorno rural con la ceja corrida les ofende, con razón. Rajoy puede no saber inglés, pero tú no puedes ir a Herat sin saber inglés.
 Mi impresión es que ellos y los militares españoles tienen bastante más mundo que la media de sus conciudadanos”.
En una conversación jalonada de nombres citados con la pasión de un lector irredento, Raymond Chandler aparece varias veces. Suya es la culpa de que este escritor todoterreno derivase al género negro criminal.
 “Es un poeta que escribía novelas de policías y que llevaba la impronta de Cervantes a su personaje”. La esencia española, amén de Cervantes, se la dan Francisco García Pavón y su Plinio y Manuel Vázquez Montalbán y su Carvalho, que le demostraron la posibilidad de hacer novela negra en España sin complejos.
Desde que en 1998 se publicase El lejano país de los estanques, Silva ha vivido con sus personajes y habla de ellos con el cariño de un padre. Aunque ha publicado ensayos y otras novelas como La flaqueza del bolchevique, el autor de El alquimista impaciente siempre ha vuelto a su pareja quijotesca
. “Vila se jubilará cuando le toque
. A los 60 años o igual un poco más tarde porque hay algún truco que se puede hacer.
 Tampoco voy a hacer cosas muy raras: tengo un par de casos más en la cabeza y un par de flash back pensados desde hace mucho tiempo. 10 novelas va a haber seguro.
 Y otro libro de relatos”. Si Lorenzo Silva sigue a rajatabla sus mandamientos realistas, puede que Vila no se jubile tan pronto y tengamos historias para rato.




Conde contrató por 550 euros al mes a un profesor de esquí como testaferro.............. José Antonio Hernández

La administradora de las empresas del exbanquero tiró de la manta ante la Guardia Civil y destapó el entramado societario para repatriar los 13 millones.


 
Mario Conde, en una imagen de archivo. EFE
¿Cuánto cuesta un testaferro? Si se trata de un profesor de esquí llamado Roland Stanek, 550 euros al mes.
Ese era el sueldo que Mario Conde pagaba a este ciudadano eslovaco para que una vez al año le firmara los papeles que le pusiera sobre la mesa
. Conde no podía figurar como dueño y colocó a Stanek como administrador de una de las empresas de la trama que tejió para repatriar a España 13 millones de euros supuestamente procedentes del saqueo que perpetró en Banesto cuando lo presidía.
Stanek actuó durante cinco años como administrador de la sociedad Oleificio Español, que supuestamente se dedicaba al "comercio al por mayor de productos lácteos, huevos, aceites y grasas comestibles", pero que en realidad era una mera firma instrumental con la que recibir transferencias de la maraña de sociedades que creó en siete países extranjeros para camuflar el origen del dinero.
 En esta trama, Stanek no era el único testaferro de Conde, según el sumario al que ha tenido acceso EL PAÍS.
Stanek admitió ante el juez y la Guardia Civil que fue el abogado de Conde, Francisco de la Vega, que ayer quedó en libertad provisional tras abonar 100.000 euros de fianza, quien le contrató.
 El  profesor de esquí cobraba 550 al mes únicamente por poner su cara y su firma.
 Su trabajo se concentraba en una única jornada: una vez al año le llamaban de otra de las empresas del entramado de Conde para que firmara las cuentas de Oleificio
. Así lo detalló a los investigadores  María Cristina Fernández Álvarez, la contable que Conde puso al frente de la principal firma de la trama en España (fuera tenía ocho), Barnacla.

Su testimonio ante la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, incluido en el sumario del caso, desbarató las coartadas de Conde y proporcionó al juez Pedraz la confirmación de sus  sospechas sobre cómo ha funcionado la red societaria y de intermediarios de Conde. Fernández señaló que, aunque no figurase su nombre, Conde y su hija Alejandra estaban detrás de todo.
 Confesó que "el administrador de hecho" de Barnacla a partir de 2008 era "la familia Conde".
 Eran ellos quienes "le impartían las instrucciones" sobre la empresa, aseguró. Conde no podía tener nada a su nombre porque adeudaba 14 de los 26 millones que le impuso el Tribunal Supremo por el caso Banesto en favor de sus accionistas.
 Al salir de la cárcel y ver que sus fincas seguían ahí, hipotecó algunas y arrendó otras para dificultar que los jueces se las quitaran.
Y siguió disfrutando de ellas
. Y montó el entramado societario para poder traer el dinero que ocultaba fuera.

Fernández cobraba 62.000 euros brutos al año por encargarse de realizar labores administrativas en varias sociedades y por figurar como administradora única desde 2008 de Barnacla.
 A esta firma llegaron transferencias continuas entre 2008 y 2013 de la sociedad suiza Galloix Holding, también parte del entramado y una de las que inyectaban dinero desde el extranjero a las españolas. Fernández declaró que no le extrañó que se ampliara capital en una sociedad sin actividad, porque le dijeron que se iban a emprender nuevos negocios
. Uno de los métodos empleados por Conde para retornar dinero eran las ampliaciones de capital suscritas por sus empresas en el extranjero en favor de las españolas.
 Y en la misma dirección préstamos que nunca se devolvían.

Detalles sobre la trama

A diferencia de Conde y de sus hijos, que se negaron a declarar ante la Guardia Civil, Fernández tiró de la manta y describió ante los agentes muchos detalles sobre el funcionamiento de la red; entre ellos, la participación del abogado del exbanquero, Javier de la Vega
. Los contratos de préstamo de Galloix a Barnacla, por ejemplo, los gestionaba el despacho del abogado, indicó.
Los agentes preguntaron a Fernández si no le extrañaba que Stanek cobrara únicamente por firmar las cuentas anuales.
 No solo le extrañó, sino que, según su declaración, propuso dejar de remunerarle porque "dado el mal estado de las sociedades de la familia Conde, no se abonaban puntualmente las nóminas de los trabajadores". "Al señor De la Vega no le pareció bien la decisión pero terminó aceptándola", declaró.

2,8 millones desde otra empresa

Un informe de la UCO, también incluido en el sumario del caso, explica el motivo del enfado del abogado: eran amigos.
 Los agentes descubrieron que viajaron juntos al menos una vez, en junio de 2015, de Emiratos Árabes Unidos a Madrid y califican su relación de "estrecha".
 Stanek fue administrador de Oleificio desde 2009 hasta 2014.
 Según el informe policial, en 2010 la sociedad británica Dryset amplió capital sobre la firma española y se hizo con el 100% de las acciones.
A partir de entonces empezó a inyectar liquidez en Oleificio a través de una operación financiera de "préstamos matriz".
 En total, 2,8 millones de euros. Stanek figuraba como autorizado en la cuenta bancaria en la que se recibían los fondos, incluida una transferencia de 60.000 euros de Mayfield Business, firma ubicada en las islas Vírgenes Británicas.  

 

Mario Conde, a gritos con el juez: “Yo le demostraré el origen del dinero”...................................... José Antonio Hernández

EL PAÍS publica la grabación del interrogatorio del expresidente de Banesto en la Audiencia Nacional antes de ser encarcelado por blanqueo de capitales.

El expresidente de Banesto Mario Conde se mostró muy enfadado (incluso llega a dar gritos) en la declaración que prestó el pasado 14 de abril ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que le investiga por haber tejido supuestamente una organización criminal con la finalidad de repatriar al menos 13 millones de euros procedentes del saqueo que perpetró en Banesto cuando era su presidente a finales de los ochenta y comienzos de los noventa.
Tras negarse a declarar ante los agentes de la UCO de la Guardia Civil tras ser detenido y registradas sus casas, el exbanquero fue trasladado ante el juez instructor, donde sí declaró acompañado de su abogado, Ignacio Peláez
La fiscal Anticorrupción Elena Lorente le preguntó sobre su vinculación con una maraña de sociedades supuestamente creadas por él tanto en España (cuatro) como en el extranjero (al menos ocho) para camuflar la repatriación del dinero sustraído de Banesto y que le supuso una condena del Tribunal Supremo de 20 años de cárcel por apropiación indebida de los cuales solo cumplió once años.
 La fiscal también preguntó a Conde por las casas que tiene en Madrid, Mallorca y Galicia, ya que sostiene que el exbanquero, durante y tras salir de la cárcel en 2005, puso todo tipo de trabas para evitar que la justicia se las embargase para pagar a los accionistas de Banesto los 14 millones que aún les adeuda del saqueo.
 También se le investiga en esta causa por insolvencia punible (la antigua figura del alzamiento de bienes).
El juez Pedraz, Anticorrupción y la UCO sostienen que el dinero sustraído en Banesto lo ocultó Conde en el extranjero y que lo ha estado repatriando poco a poco y camuflado en sociedades opacas en los últimos 17 años.
 En la grabación, malhumorado y en tono elevado, Conde asegura al juez que le podrá demostrar que esas transferencias de dinero no proceden de Banesto y que, por tanto, no se le puede imputar por blanqueo de capitales.
 Aunque en ese momento obvia dar detalles, fuentes de la investigación señalan que la tesis de Conde es que los 13 millones que ha traído de vuelta a España fueron depositados en el extranjero en 1987, en una única transferencia y antes de acceder él a la presidencia de Banesto.
El juez Pedraz ordenó el ingreso en prisión de Conde tras prestar declaración.

 

9 jun 2016

Del escritor al lector, 9: el librero.........................................Winston manrique / jorge gómez

Aunque la librería es uno de los eslabones más frágiles de la cadena del libro, algunos se atreven a abrir estos espacios en medio de la crisis.

 Uno de ellos nos cuenta, para la serie Las voces del libro, cuál es la función de una librería hoy en tiempos de crisis y reinvenciones.

Óscar García, de la librería Cervantes y Compañía, de Madrid, habla hoy de la función y reinvención de estos espacios culturales. 

Es el noveno capítulo de la serie de vídeos Las voces del libro con el que EL PAÍS lleva a sus lectores por los entresijos del proceso de creación de un libro, con motivo de la 75ª Feria del libro de Madrid. 

De la Epopeya de Gilgamesh, escrita hace 35 siglos, a las últimas novedades en español o en cualquier otro idioma traducido a nuestra lengua. 

Ese es el arco de la escritura que suelen recoger las librerías, aunque muchas son especializadas en algún tema o género.

 Las librerías son el enlace entre el autor y el lector. Donde la gente va a comprar una obra o a mirar o a hojear libros.

 Y a las librerías tradicionales se suman las librerías online. Ambas son puertas a la elección de vivir mundos y/o vidas ajenas en las narraciones literarias y a la exploración de ideas e información procedente de la no ficción.


La librería es uno de los eslabones más frágiles dentro de la cadena de creación y valor del libro, porque a la crisis económica se ha sumado la reconversión del negocio editorial.
 En España en 2008 había unas 7.000 librerías y en 2014 la cifra descendió a 3.600, siendo ese año el más dramático: se cerraron 912 de estos establecimientos, es decir, unos dos cada día.
Por eso resulta admirable que en medio de esta situación crítica alguien se atreva a abrir una librería.
 Y son varios los quijotes que lo han hecho.
 Uno de ellos ha sido Óscar García al crear la Librería Cervantes y Compañía, en Madrid. 
Fue en 2012, en mitad de la crisis.
 Ahora la librería está en la calle Pez, en el barrio de Malasaña, y se ha convertido en un espacio cultural donde la venta de libros es un pretexto para charlar con los escritores, presentar obras, hacer pequeñas piezas de teatro basadas en libros, actividades infantiles y muchas más cosas.
El papel del librero ha cambiado porque la sociedad lo ha hecho. El librero debe ser un prescriptor, alguien que da una receta indicada de libros a cada uno de sus lectores", dice Óscar García. Esta librería es la manera en que la serie de EL PAÍS Las voces del libro rinde homenaje a todas aquellas librerías nuevas o antiguas que contribuyen a divulgar el bello arte de la escritura y a acolitar el placer irrepetible y único de la lectura.
El apartado del librero llega después de El Escritor (Clara Janés), el Agente literario (Luis Miguel Palomares Balcells), la Editora (Valeria Ciompi, de Alianza), la Correctora (Ana Laura Álvarez, de Siruela), el Maquetador de páginas (Víctor Benayas, de Penguin Random House), el Diseñador de portadas (Ferrán López, del Grupo Planeta), el Impresor y el Encuadernador (Juan Bris, de Arte Gráficas COFAS, y Alfonso Méndez, de Encuadernación Felipe Méndez) y la Distribuidora (Mónica Díaz, de UDL).

Óscar García, de la librería Cervantes y Compañía, de Madrid, habla hoy de la función y reinvención de estos espacios culturales
. Es el noveno capítulo de la serie de vídeos Las voces del libro con el que EL PAÍS lleva a sus lectores por los entresijos del proceso de creación de un libro, con motivo de la 75ª Feria del libro de Madrid.