Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

6 jun 2016

La reina Letizia, del corte ‘bob’ a la cola de caballo



La reina Letizia estrenó nuevo corte de pelo en abril de 2015.
 Sorprendió a todos los asistentes a los premios Woman con este corte 'bob'.
 En la imagen, la monarca durante la entrega de los premios Barco de Vapor y Gran Angular en abril de 2015. 


Para la primera comunión de la Infanta Leonor, el 20 de abril de 2015, Letizia dotó a su corte 'bob' de volumen gracias a unas ondas.
 En la imagen, los Reyes junto a sus hijas llegando a la iglesia. 



Para su visita a la Expo de Milán, Letizia optó también por rizarse el pelo.
 

A final de verano de 2015, el cabello de doña Letizia ya había crecido lo suficiente como para poder hacerse un recogido
. Este lo escogió para el inicio de temporada del Teatro Real, en Madrid. Cita a la que acudieron otros como Isabel Preysler, Mario Vargas Llosa, Manuela Carmena o Esperanza Aguirre. 



En octubre volvió a recortar las puntas a su peinado 'bob'. En la imagen, la reina Letizia durante una visita a Colombres, Asturias. 

Para la visita de los monarcas de Jordania a España el pasado noviembre, la reina Letizia volvió a recurrir al recogido, que lució durante una visita al Centro de Biología Molecular, junto a la reina Rania. 
 

En la imagen, la reina Letizia recibió en audiencia al patronato de la Fundacion Ayuda Contra la Drogadiccion (FAD), y entrega los premios a la Accion Magistral 2015, el pasado diciembre.



En la imagen, la reina Letizia durante una reunión de trabajo con el Comité Español de Representantes de Personas con discapacidad
. Entre esta imagen y la aparición con su corte 'bob' ha pasado un año, y ya se nota que la melena de doña Letizia ha crecido.





Hace unos días, doña Letizia inauguró la 75º edición de la Feria del Libro de Madrid. 

El pasado jueves, Letizia lució esta cola de caballo durante una recepción en el Palacio de la Zarzuela.
 Parece que la Reina ha abandonado definitivamente el 'bob' y está dejando crecer de nuevo su melena.

Subastan las fotografías de la última sesión de Marilyn Monroe

La selección de imágenes data de junio de 1962, seis semanas antes de que muriera la actriz

Fotografía facilitada por la galería WestLicht, de la última sesión de fotos de Marilyn Monroe en Los Ángeles (1962). FOTO: EFE | VÍDEO: EL PAÍS
 


Fotografía facilitada por la galería WestLicht, de la última sesión de fotos de Marilyn Monroe en Los Ángeles (1962). FOTO: EFE | VÍDEO: EL PAÍS
Sensual, desnuda y a color. De gala, en blanco y negro o enrollada entre las sábanas en la suite 261 del Hotel Bel-Air en Los Ángeles.
 Así posó Marilyn Monroe a finales de junio de 1962, seis semanas antes de morir, en la que fue la última sesión de fotos de la actriz.
El fotógrafo Bert Stern, fue el encargado de realizar la serie que se desarrolló durante tres días, y que se le conoce como The Last Sitting.
 De esta salieron algunas de las imágenes más emblemáticas de la actriz y que han contribuido a perpetuar su mito.
Algunas de esas instantáneas se exponen hasta el 10 de junio en la galería vienesa WestLicht, fecha en la que serán subastadas.
 Más de medio siglo después de su muerte, el interés por la exhuberante rubia se mantiene vivo entre coleccionistas privados de todo el mundo.
 Las 56 fotos de la serie The Last Sitting que se subastarán tienen un valor estimado de hasta 120.000 euros.
Publicidad
"Las históricas fotografías se han convertido en un clásico.
 Stein se hizo famoso gracias a ellas porque son algunas de las instantáneas más célebres que existen de Marilyn Monroe", aseguró Anna Zimm, una de las responsables de la exhibición.

Fotografía facilitada por la galería WestLicht, de la última sesión de fotos de Marilyn Monroe en Los Ángeles (1962). FOTO: EFE | VÍDEO: EL PAÍS
Sensual, desnuda y a color. De gala, en blanco y negro o enrollada entre las sábanas en la suite 261 del Hotel Bel-Air en Los Ángeles. Así posó Marilyn Monroe a finales de junio de 1962, seis semanas antes de morir, en la que fue la última sesión de fotos de la actriz.
 El fotógrafo Bert Stern, fue el encargado de realizar la serie que se desarrolló durante tres días, y que se le conoce como The Last Sitting
. De esta salieron algunas de las imágenes más emblemáticas de la actriz y que han contribuido a perpetuar su mito.
Algunas de esas instantáneas se exponen hasta el 10 de junio en la galería vienesa WestLicht, fecha en la que serán subastadas.
 Más de medio siglo después de su muerte, el interés por la exhuberante rubia se mantiene vivo entre coleccionistas privados de todo el mundo.
Las 56 fotos de la serie The Last Sitting que se subastarán tienen un valor estimado de hasta 120.000 euros.
"Las históricas fotografías se han convertido en un clásico.
 Stein se hizo famoso gracias a ellas porque son algunas de las instantáneas más célebres que existen de Marilyn Monroe", aseguró Anna Zimm, una de las responsables de la exhibición.
Última sesión de fotos de Marilyn Monroe, en la suite 261 del Hotel Bel-Air en Los Ángeles, a finales de junio de 1962. EFE
 

Seis semanas después de la sesión, el 5 de agosto de 1962, murió Monroe, a los 36 años, por una sobredosis de barbitúricos en su residencia de Brentwood (California, EE UU.) El forense calificó la muerte como "probable suicidio".

Las fotografías de moda de la serie, originalmente encargadas por Vogue como un homenaje a la carrera de quien era ya un mito sexual y una gran estrella de Hollywood, tardaron dos décadas en ser publicadas. Monroe trabajó con muchos fotógrafos, pero ninguno capturó retrtos tan cercanos, directos y casuales como lo hizo Stern, asegura la galería vienesa en su catálogo.
La subasta coincide con el 90 aniversario del nacimiento de Norma Jeane Mortenson, la que más tarde sería conocida como Marilyn Monroe, el 1 de junio de 1926 en el condado de Los Ángeles.
ampliar foto
Marilyn Monroe, en la suite 261 del Hotel Bel-Air en Los Ángeles, a finales de junio de 1962. EFE
En la subasta también se incluyen otras imágenes de Monroe, entre ellas una de otra de sus memorables sesiones: Marilyn Monroe on Red Velvet, en la que la actriz posó desnuda sobre una sábana roja para el fotógrafo Tom Kelley en 1949.
Instantáneas de Hitchcock, Audrey Hepburn, los Beatles, Pablo Picasso y Sophia Loren también serán subastadas, junto con las de Monroe el próximo 10 de junio en Viena..

Entre esas otras imágenes destaca el famoso retrato del Che Guevara con un puro en la boca tomado por el fotógrafo suizo René Burri en 1963.
"Las fotografías clásicas en blanco y negro no se suelen comprar para especular, como pasa con los objetos de arte", aseguró Zimm sobre el tipo de compradores, normalmente amantes de la fotografía, que acuden a estas subastas.

Esta subasta es una más de las que alimentan la inagotable fascinación por la diva.
Ya en noviembre de 2014 se remató en Beverly Hills más de 200 objetos privados de la actriz.
 En aquel entonces los artículos no se habían visto nunca antes, por lo que los responsables de Julien’s, la casa que organizó la puja, la llamaron El archivo perdido.
 En el catálogo habían cartas personales de sus exmaridos, la estrella del béisbol Joe DiMaggio, el dramaturgo Arthur Miller, y de colegas de trabajo como Cary Grant, Jane Russell o Marlon Brando. Junto con ellas, decenas de fotos que abarcan toda su carrera, cheques, facturas, un abrigo, un vestido, una radiografía de tórax.
La posición de Marilyn Monroe como icono global no tiene discusión.
 “Le preguntas a un niño de nueve años en Santiago de Chile, en Barcelona o en Nueva York y sabe quién es”, afirma Martin Nolan, director ejecutivo de Julien’s y responsable de la subasta de objetos de famosos
. En opinión de este experto, la inversión en objetos untados de polvo de estrellas es hoy por hoy comparable al mercado del arte.









 

Internet se indigna con el vestido que adoran las famosas

El vestido de la polémica.
El vestido de la polémica.
Los diseños de la firma francesa Réalisation Par no dejan de ganar adeptas.
 Desde que la bloguera australiana Alexandra Spencer y Teal Talbot la crearan en 2015, un buen puñado de celebrities como Alexa Chung han lucido sus sencillas camisas estampadas con lunares o estrellas.


Pero el éxito no ha librado a la firma de protagonizar los últimos días una sonada polémica. La culpa la tiene su vestido ‘The Diane- Red Star’, un modelo rojo con escote pronunciado, estampado de lunares y volante. El diseño, que han lucido recientemente Bella Hadid o Jenna Dewan Tatum, ha sido duramente criticado y tachado de sexista. No por su diseño, sino por la descripción que lo acompaña en la tienda online:
“Esto es lo que sabemos. Los hombres adoran los vestidos de verano.
 También sabemos que esta afirmación no tiene sentido porque las mujeres vestimos para nosotras mismas y sólo para nosotras mismas.
 Pero a veces… sólo a veces, se necesita un ‘billete que te garantice salir de la cárcel’. Quizá olvidaste sacar la basura o bien has arañado el coche de papá o quizá has llegado muy tarde y olvidaste hacer lo que te habían pedido.
 Sea la razón que sea, el vestido The Diane es la solución. Este es el vestido que les hace olvidar en primer lugar por qué están enfadados contigo y lo único que importa es: si eres mala a la hora de ser buena, tienes que ser muy buena saliendo de esta dinámica. Confía en nosotros. De nada”.
Bella Hadid y Jenna Dewan Tatum luciendo el diseño de la discordia. Foto: Instagram
Bella Hadid y Jenna Dewan Tatum luciendo el diseño de la discordia. Foto: Instagram
La periodista Kat George publicó un artículo en Oxygen.com criticando la historia que acompaña al vestido. “Convierte a quien lo lleva en objeto de deseo masculino con el fin de apaciguar a los hombres.
Juega con la idea de que las mujeres están indefensas y que no tienen autonomía sobre sus acciones y que por lo tanto tienen que lidiar con el típico ‘qué tonta soy’.
 Es un estereotipo feo y reduccionista que se usa para vender vestidos bonitos”
 Comprar este vestido u otros que refuercen esta idea es, según la periodista, una forma de perpetuarla y de promover estereotipos similares.

 

“Hay formas de mantener la dignidad moral en circunstancias extremas”..................... Juan Cruz

Tzvetan Todorov traza en ‘Insumisos’ ocho perfiles de lucha contra las dictaduras, desde opositores del nazismo hasta Nelson Mandela.


El filósofo Tzvetan Todorov, en su casa de París la ssemana pasada. Eric Hadj
Tzvetan Todorov (Sofía, 1939) se instaló en París en 1963 tras dejar su Bulgaria natal.
 Aquella era una dictadura menos terrible que la URSS, pero lo que pasó en la Alemania nazi y en la Rusia de Stalin le provocó reflexiones que ahora desembocan en Insumisos (Galaxia Gutenberg), un libro en el que traza los perfiles de ocho personas que se opusieron a ambas barbaries del siglo XX y a otras dictaduras: Boris Pasternak y Alexander Solzhenitsyn, que se rebelaron contra el monstruo soviético; o la francesa Germaine Tillion y la holandesa Etty Hillesum, que trabajaron contra el odio que les produjo Hitler; o Nelson Mandela.
Ellos son algunos de esos personajes que transitan bajo el manto de ignominia que trazan con sangre las dictaduras.
Pregunta. Dice que desde el miedo total empieza el valor total. ¿Lo ha sentido usted?
Respuesta. No en la misma medida que mis personajes
. Ellos se han enfrentado con peligros más terribles.
Yo vivía un régimen estricto y terrible, pero nunca me arrestaron ni me llevaron a prisión.
 A mis personajes, en la Segunda Guerra Mundial o en la Rusia soviética, e incluso más adelante, los sometieron a una increíble represión
. Por eso quise escribir este libro: para explorar destinos de personas en cuyas experiencias puedo proyectarme.
Pero no soy un héroe que se haya opuesto al poder totalitario de grandes enemigos.
P. Es un libro sobre el valor, capaz de superar incluso el odio.
R. Y sobre las renuncias.
 Mandela, por ejemplo, se sintió frustrado al final de su vida porque la sacrificó en aras de la nación y al final sintió amargura
. Pasternak no era un luchador; era una persona privada, pero maduró sus opiniones y decidió dignificar su persona.
 Y escribió su gran libro sin ninguna consideración a los censores.
 No era un libro ni anticomunista ni contrarrevolucionario, pero no intentaba acomodar sus puntos de vista al dogma oficial.
 No estaba preparado, como lo estaba Solzhenitsyn, para sacrificarlo todo por la lucha.

El filósofo Tzvetan Todorov, en su casa de París la ssemana pasada. Eric Hadj
Tzvetan Todorov (Sofía, 1939) se instaló en París en 1963 tras dejar su Bulgaria natal. Aquella era una dictadura menos terrible que la URSS, pero lo que pasó en la Alemania nazi y en la Rusia de Stalin le provocó reflexiones que ahora desembocan en Insumisos (Galaxia Gutenberg), un libro en el que traza los perfiles de ocho personas que se opusieron a ambas barbaries del siglo XX y a otras dictaduras: Boris Pasternak y Alexander Solzhenitsyn, que se rebelaron contra el monstruo soviético; o la francesa Germaine Tillion y la holandesa Etty Hillesum, que trabajaron contra el odio que les produjo Hitler; o Nelson Mandela. Ellos son algunos de esos personajes que transitan bajo el manto de ignominia que trazan con sangre las dictaduras.
Todorov, autor, entre otros ensayos, de La experiencia totalitaria, fue premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2008. En esta entrevista, celebrada en su casa de París, reflexiona sobre el miedo y el odio a propósito de su último libro.
Pregunta. Dice que desde el miedo total empieza el valor total. ¿Lo ha sentido usted?
Respuesta. No en la misma medida que mis personajes
. Ellos se han enfrentado con peligros más terribles. Yo vivía un régimen estricto y terrible, pero nunca me arrestaron ni me llevaron a prisión.
 A mis personajes, en la Segunda Guerra Mundial o en la Rusia soviética, e incluso más adelante, los sometieron a una increíble represión.
 Por eso quise escribir este libro: para explorar destinos de personas en cuyas experiencias puedo proyectarme. Pero no soy un héroe que se haya opuesto al poder totalitario de grandes enemigos.
P. Es un libro sobre el valor, capaz de superar incluso el odio.
R. Y sobre las renuncias.
Mandela, por ejemplo, se sintió frustrado al final de su vida porque la sacrificó en aras de la nación y al final sintió amargura.
 Pasternak no era un luchador; era una persona privada, pero maduró sus opiniones y decidió dignificar su persona
. Y escribió su gran libro sin ninguna consideración a los censores.
No era un libro ni anticomunista ni contrarrevolucionario, pero no intentaba acomodar sus puntos de vista al dogma oficial.
 No estaba preparado, como lo estaba Solzhenitsyn, para sacrificarlo todo por la lucha.
P. Pasternak contemporiza con Stalin. No es estrictamente un insumiso…
R. No; desde luego no al principio
. La conversión de Pasternak ocurrió después de un poema que cito y que va destinado a Stalin. Desde ese momento, 1936, se convierte en un insumiso.
 Ya no hizo lo que se esperaba de él, pero nunca calificó a Stalin de monstruo.
 Me sorprendió que cuando acabó Doctor Zhivago, en 1956, experimentó más simpatía por Stalin que por Jrushchov.
 Tenía una mirada compleja sobre Stalin, porque Stalin tuvo hacía él una actitud protectora: le permitió cruzar las tempestades del régimen y sobrevivir sin que le mandaran a la cárcel, ni al campo de concentración, como a otros.
P. Una referencia constante de su libro es el testimonio de Germaine Tillion.
 Ella decía que había que desarmar al enemigo censurando el odio y defendiendo la compasión. ¿Contra el odio lucha el insumiso?
R. Contra el odio y a favor de la compasión. Germaine es la única de mis personajes a la que conocí. Murió en 2007.
 Fue antropóloga, resistente antinazi, enviada al campo de mujeres en Alemania y desde entonces intentó hacer todo lo que estaba en su mano para superar el odio al enemigo; quería comprender cómo había pasado todo aquello.
 No para excusarlo de ninguna manera. Ella no quería imitar a los nazis: sabía que el odio era la política de los nazis.
 Y cuando estos fueron sometidos a la justicia no podía parar de sentir una especie de compasión. Y luego vino la guerra de Argelia; comprendía desde dentro a los argelinos.
No podía traicionar a su país ni a Argelia.
 Así que decidió salvar a individuos de la muerte y de la tortura
. No consiguió parar esa guerra, pero salvó a cien o a doscientas personas.. Y se pasó la vida tratando desesperadamente de evitar la violencia.
P. Pero, ¿se puede conciliar ser amenazado por los nazis o por los dictadores y respetarlos?
R. Respetarlos no, pero sí es posible no extraerlos de la humanidad. Esto no significa que no haya que matar; esto es inevitable.
Tillion era una luchadora en la guerra contra Hitler, que era inevitable.
 Pero la de Argelia era evitable; podía haberse manejado de forma pacífica, encontrando un compromiso para evitar cientos de miles de muertos en ocho años de guerra cruel.
P. ¿Cuál es la lección que extrae de la historia de estas vidas?
R. Que hay formas de comportarse con dignidad moral incluso en estas circunstancias extremas. Debo decir que el régimen en el que yo viví no era tan extremo como el de Rusia.
En ese otro régimen gente como Pasternak tuvo que defender el respeto a sí mismo, y es lo que él quería, comportarse con dignidad moral.
P. Svetlana Aleksiévich dice que del final del sueño comunista se llegó al desierto capitalista. ¿Estamos en el desierto?
R. Hasta cierto punto, sí. Esto explica muchos aspectos de nuestra vida contemporánea. Mientras existía la dictadura de uno u otro tipo se podía soñar con su final, no como si eso fuera el paraíso, pero sí como el momento en que podían empezar a solucionarse los problemas. Pero los seres humanos necesitamos algo más que la falta de la opresión directa. Debemos encontrar un sentido a la vida. Y a los que han venido luego les ha faltado ese sentido, un proyecto político, una perspectiva. Lo que está pasando ahora con las religiones y sus extremismos es que excitan a los jóvenes frente a cualquier otro proyecto.

La identidad de los bárbaros que niegan al otro

En Insumisos, Tzvetan Todorov se plantea una pregunta nuclear: ¿las barbaries de las historias son idénticas? El pensador responde: “Todos los bárbaros no son idénticos.
 Lo que los distingue es que niegan la humanidad de los demás, a los que maltratan,odian y excluyen de la comunidad humana. Los nazis y los gobernantes de la Rusia comunista no eran lo mismo; tenían muchas diferencias. Pero los unía el odio al otro, al que no los obedecía. El sueño de dominar por las armas es un fracaso”.
También reflexiona sobre la excitación y atracción de los jóvenes por las religiones y los extremismos frente a cualquier otro proyecto, lo que lleva a hablar de los atentados yihadistas en Francia y en otros países.
¿Cómo puede luchar la buena voluntad contra esta guerra de hoy? “No hay respuesta simple a esa interrogante”, responde. “Entran unos encapuchados, disparan, asesinan en Charlie Hebdo, en Bataclán…
 La buena voluntad no sirve entonces: sirve antes o después.
Los bombardeos sobre las bases del IS [el Estado Islámico] a lo mejor sirven a largo plazo, pero lo que se vio fue que esa reacción provocó más seguidores para el IS. Y los ataques de Bruselas vinieron después de esa represalia
. Debemos darnos cuenta de que, sin la colaboración de estos jóvenes, que viven aquí, estas acciones hubieran sido imposibles”.
“Necesitamos hacerlos reingresar en la comunidad de un modo u otro y no permitir la extensión de este odio y resentimiento, que ese deseo de venganza no se apodere de ellos
. El trabajo no es mandarlos a la cárcel, sino conquistar sus corazones”, añade el intelectual.