Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

6 jun 2016

El zapato guante pisa por fin la calle

Su estética monjil y sus líneas depuradas actualizan el calzado de la abuela y ofrecen una alternativa al reinado de las deportivas.

  Zapato Martinian

 

Hay tendencias fugaces, algunas recurrentes y otras que se cocinan a fuego lento
. El camino del zapato guante (tacón medio y piel suave abrazando el pie) no ha sido fácil.
 Su historia resulta hasta increíble, teniendo en cuenta que existen seis años de separación entre su Buenos Aires natal hasta los estantes de las tiendas de moda rápida que seducen hoy con sus réplicas. Pero finalmente, este Men Repeller de manual lo ha logrado.
Con su estética monjil y sus líneas depuradas actualiza el zapato de la abuela y ofrece una alternativa al reinado de las deportivas.
 Levantando a su paso tantas pasiones como odios, se perfila como uno los grandes éxitos del verano.
Fruto de un año de investigación alrededor del calzado medieval y del siglo XVIII, el zapatero (y perfomer) bonaerense Martiniano López Crozet diseñó sus tres primeros modelos. “Decidí llamar a mis zapatos guante por el material del empeine, la cabritilla, que históricamente fue usado para guantes”, explica por corre electrónico
Con sus energías puestas en lograr una estética ligera y un zapato, ante todo, cómodo, López Crozet los lanzó por primera vez en 2011
. Un año después, la tienda Creatures of Comfort los introdujo al mercado estadounidense gracias a un amigo en común con el diseñador.
Por su parte, la creadora Maryam Nassir Zadeh, avispada cazadora de tendencias, además de incorporar los Martiniano a la selecta selección de la tienda que regenta en Nueva York, incluyó en 2014, con el modelo Roberta, su propia versión del zapato guante.
 Elaborado de suave ante, tacón cuadrado que entroncaba con el moderado del famoso zapato Pilgrim de Roger Vivier –ese que Catherine Deneuve lucía en Belle du Jour de Buñuel– y una atractiva gama de colores, pronto colgaron el cartel de agotados.
Todo cuento de hadas necesita su hada madrina, y en este ella se llama Phoebe Philo.
 La directora creativa de Céline, experta en dictar tendencia, los subió a la pasarela en su desfile primavera-verano 2015. 
  En su interpretación, mantenía la ligereza del empeine y la suavidad de la piel, pero añadía un robusto tacón y una versión en dorado que hizo salivar a la primera fila.
 Esta aparición estelar catapultó la tendencia que, finalmente, ha cuajado en la calle un año después. Las blogueras más punteras dieron el parte en el ciberespacio enfundadas en estas bailarinas de la yaya y hoy no hay firma de moda rápida que no la haya incluido en su catálogo
. De hecho, la propia firma Céline repite este verano con nuevas versiones del modelo que causa sensación.
Por supuesto, la varita mágica de Philo ha aupado todavía más la visibilidad de López Crozet, actualmente intentando superar la difícil encrucijada que siempre representa un crecimiento rápido para una marca pequeña.
 Mientras sus diseños ya se venden en el templo del lujo online que es Net-á-Porter, él se encuentra enfrascado en el traslado de la producción desde Argentina a Italia.
 Trabajando sin descanso durante los últimos cuatro años, Martiniano sueña con unas vacaciones en Deià.
 Él tiene claro el secreto del repentino éxito de sus zapatos guante:
 “Mis zapatos se ubican entre la elegancia y la rusticidad del campo.
 Una cliente japonesa definió mis zapatos como humildes y estoy de acuerdo con ella”.
Está seguro de que su criatura logrará sobrevivir a la tendencia.
 Aunque vocación de clásico no le falta, solo el tiempo dirá.

Eduardo Sacheri: “Empecé a escribir solo para sentirme mejor”.................................. Tommaso Koch

El argentino presenta 'La noche de la Usina', la novela con la que ganó el premio Alfaguara de novela.


Eduardo Sacheri, el pasado 26 de mayo en Madrid. EL PAÍS
Los fantasmas no dejan dormir.
 Atacan por la noche, justo cuando sus víctimas ya saborean el descanso.
 E infestan sus mentes de temores.
Al argentino Eduardo Sacheri (Castelar, 1967) le castigaron durante semanas.
 Tenía 25 años y empezaba a hablar con su mujer de tener un hijo.
 “Perdí a mi padre cuando era pequeño, y todo esto me generaba mucha ansiedad.
Me costaba enormemente dormir, así que empecé a escribir cuentos, con el único objetivo de sentirme mejor”, relata.
 Desde la oscuridad de demasiadas veladas, emergió todo un novelista, por mucho que ni él se lo creyera: “En Argentina, el título universitario te define.
 Y me costó años pensar que me iba a dedicar a algo que no había estudiado”.
Hoy, Sacheri tampoco ha dormido bien
. Mientras rememora su pasado insomne, sus ojos entrecerrados dan fe de otra noche en blanco. Él mismo lo confirma.
 Pero ya no lucha con los espectros. Su enemigo solo se llama jet lag.
 Así como lejos quedan esos miedos de no tener madera de escritor. Ahora es el autor de La promesa de sus ojos, que Juan José Campanella llevó al cine y al Oscar, y el ganador del premio Alfaguara por La noche de la Usina, sobre el corralito en Argentina.
Es también un narrador con una receta propia tan sencilla como elaborada, que mezcla humor, protagonistas y detalles cotidianos y un toque de fútbol.
 De hecho, charlar con él de cierta manera es como leer sus libros.
 Lo primero que se percibe son la risa y la cercanía. Pero debajo se deslizan emociones y conceptos tan fuertes como profundos.

“Mi familia come de esto.
 Desde que me da sustento más que las clases de Historia que imparto he sentido el viraje hacia ser escritor de verdad”, asevera Sacheri.
 De hecho, sus dos obras cumbres comparten otro paralelismo. “Tras El secreto de sus ojos, me pude comprar casa
. Con el Alfaguara [154.000 euros] he adquirido dos departamentos para mis hijos. Ya estoy”, sonríe.
Una tercera vivienda destaca en esta historia. “Tengo un amigo al que su abuela le decía que no se fiara de los banqueros
. Así que cada día convertía un peso en dólar y lo escondía.
 Tras el corralito se compró una casa”, recuerda Sacheri. Porque este tío Gilito de Argentina fue de los pocos en salvarse.
 Cuando el 3 de diciembre de 2001 el presidente De la Rúa decretó que nadie podía sacar más de 250 pesos al día (hoy serían 16 euros), el país entero se hundió.
 Y, con él, tanto Sacheri como los protagonistas de su novela.
El narrador experimentó una mezcla de desesperación (sus hijos tenían entonces uno y cuatro años) y de reproche a sí mismo:
 “Me sentí estúpido por no haber saltado antes
. Con los precios estables y el peso sobrevaluado, muchos se convencieron de que íbamos camino del paraíso.
 Pero en 1996 empezó a ser evidente que corríamos a 200 kilómetros por hora hacia un precipicio”. Aunque, tal vez para exorcizar aquel drama, en La noche de la Usina ha contado también la alegría de una revancha contra el sistema.
En el pueblo ficticio de O’Connor, que ya aparecía en su novela Aráoz y la verdad, varios vecinos proyectan una compra que cambie su vida.
 La víspera, ingresan el dinero en un banco.
 Sin embargo, entre el corralito y la magia negra de ciertos banqueros, su guita desaparece. Para recuperarla, solo les queda otro plan disparatado.
“Suelo moverme en lo pequeño, la vuelta de mi esquina, mi casa.
 Me gusta esa escala de gente, es la que me conmueve, de la que formo parte
. No se me ocurren realidades extrañas, de aliens o espías”, afirma Sacheri.
En efecto, en La noche de la Usina, vuelve a pintar una galería de humanos tan reales como familiares, con sus virtudes y sus contradicciones
. Perdedores, los han definido. Pero él matiza: “No somos millonarios o playboys.
Somos así. Quizás en ese sentido seamos todos perdedores. Vivir es perder, en el fondo”.
En ese marco se entiende su pasión por el fútbol y por retratarlo.
 Como Hornby, Galeano o Fontanarrosa, por el balompié Sacheri ha hecho de todo: escrito relatos, llorado y hasta mentido a su hijo, para convencerle de que Independiente era “el mejor equipo del mundo”.
Y lo considera un terreno fértil para la literatura: “Es un juego y como tal nos desnuda. Muestra al hombre sin máscaras”.
Extremas son también las emociones que despierta en Argentina la política.
 “Me interesa muchísimo, pero me desanima el fanatismo cuasi religioso”
. En su visión, el kirchnerismo repite sin parar que su Gobierno trajo una “década ganada” y ataca al nuevo presidente, Mauricio Macri, “como si llevara 10 años en el poder”.
 Al otro lado, el frente crítico con la exmandataria Cristina Fernández defiende con idéntica virulencia justo lo contrario.
 La guerra se refuerza en las redes sociales, ya que “la barricada del siglo XXI está detrás del teclado del ordenador”
. Y añade: “Se dice que muchas veces los ciclos argentinos terminan en una gran crisis”
. Seguro que en O'Connor, por si acaso, ya tienen un plan.



 

5 jun 2016

Una lista de compras.................................................... Boris Izaguirre


Antonio Banderas en la semana de la moda de Miami en junio de 2016.
Ayer fui a comprar alimentos de la cesta básica para enviar a mi padre en Venezuela. Armado de una lista y de mi amiga Adriana junto a su mamá Sofía, fui hasta un mercado al por mayor en lo más profundo de Miami.
 Curiosamente, ese día mi padre recibía un homenaje como exdirector de la Cinemateca Nacional de Venezuela, honrando su capacidad de conservar centenares de documentales y películas ligadas a nuestra identidad cultural
. Los alimentos se comen o deterioran, el celuloide perdura con la ayuda de personas como mi padre.
El cine ha sido un alimento esencial de mi vida, quizá por eso me resultó cinematográfica la peripecia con Adriana y su madre, Sofía Imber, una de las mujeres más reconocidas en el mundo museístico americano, fundadora del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas.
 En los años 80, Sofía y yo subíamos la montaña de El Ávila, pioneros en una actividad deportiva senderista que se convirtió en moda en nuestra ciudad. “Ahora somos de los primeros en ir a recolectar alimentos en almacenes al por mayor en el suroeste de Miami”, me dijo, con una benévola sonrisa para que me viniera arriba y dejara de pensar en el desastre que ha causado todo esto
. El almacén se llama Costco y tiene más de 200 pasillos que miden cuatro metros de altura, repletos de alimentos.
 Detergente orgánico o convencional, leches de todos los sabores, paquetes de harina para abastecer a una panadería, mantequillas y jamones
. Desodorantes y hojillas de afeitar. Por un momento pensé en si el comunismo no tendría razón en acusar al capitalismo de someterlos al hambre quedándose con todos los bienes.

Vi la lista de mi padre repetida en otros venezolanos: aceite, medicinas, atún
. Ninguna fruslería, como esos dulcísimos chocolates gringos. 
Arroz y champú. Éramos unas 100 personas, lista en mano, rodeados de sobreabundancia, buscando llenar unas cavas que viajarán vía marítima hasta Caracas en diez días.
 En mi ciudad de origen, se ha creado una industria alternativa: los buscadores de alimentos a los que llamanbachaqueros, en referencia al macho de la hormiga roja, conocidos por sus habilidades para el almacenamiento.
 En Costco me convertí enbachaqueroen dólares.
 Y cuando acudí a los que operan el envío, constaté que ese era también otro empleo derivado de la crisis alimentaria del gobierno venezolano: por 90 euros resuelven un mes de comida en una ciudad que, cuando yo era pequeño, presumía —a Caracas siempre le ha gustado mucho presumir— de disponer de los mejores restaurantes de Sudamérica y de que en las casas de clase acomodada se podían comer dietas estadounidenses, noruegas, chinas y libanesas, porque todos los países del mundo querían nuestro petróleo y a cambio nos permitían disfrutar de sus viandas.
Byron, el encargado de la gestión, me explicó que comenzaron como una oficina de importación de coches.
 Cambiaron los vehículos por ordenadores y terminaron llevando cocinas y neveras.
 Y al final, alimentos. Mi papá me dijo: “Un poco de justicia poética, tubachaquerose llama Byron”.
Escasean alimentos en Venezuela, y en España no hay un día en que falten noticias sobre excesos cometidos por gobernantes o sus hombres de confianza.
 Chaves y Griñán, Zipi y Zape, han hablado y callado. Lo último de la Púnica ha sido la lista de la compra de Francisco Granados, cabezas de toro, relojes Cartier y putitas de confianza, como si fueran cosas que van naturalmente juntas en una zarzuela como esta. En el caso de Granados también era aspiracional, solo trataba de imitar mirando hacia arriba
. Y ahora se le acusa, además, de mal gusto
. La vida de excesos es así, cuando recalificas el primer terreno entras en una dimensión distinta acompañado de joyas ridículas y de putas de confianza.
 Eros y Tánatos.
En cuestiones de gusto, en Miami todo puede suceder.
 En el Hotel Mandarín, Antonio Banderas y Ágatha Ruiz de la Prada presentaban al alimón la Miami Fashion Week.
 Banderas aprovechó para caldear el ambiente con su colección de ropa masculina, para la que ha tomado cursos en la prestigiosa Saint Martin´s School. Rodeado de los micrófonos de las televisiones hispanas de Estados Unidos que le preguntaban sin cesar cuál era su logo, el actor y diseñador señaló dos rayitas bordadas en su pecho. “¿Qué son?”, husmearon los periodistas.
 Y Antonio pareció asombrarse de que no se entendiera el guiño. “Banderas, mi logo es mi apellido”.



 Dijo sin dejar una puntada suelta. Y agregó: “La ropa es la expresión más sincera de tu forma de ser”.
Repasando cómo se vestían Granados, el presidente Chavesy el presidente Pujol, pues la verdad es que a Granados se le notaba más su forma de ser.

Porque hay personas que teniendo la misma edad, aparentan ser mas jovenes?

Al parecer es por genética, otros dicen que es por la forma de vida, mmmmm, no se que puede influir la alimentación....porque se ve mas joven?
Fotograma de la película 'El curioso caso de Benjamin Button', protagonizada por Brad Pitt.
Fotograma de la película 'El curioso caso de Benjamin Button', protagonizada por Brad Pitt.

Descubierto un gen responsable de que algunas personas, con la misma edad, parezcan más jóvenes que otras

  • Denominado MC1R, es el que produce el pelo rojo y la piel pálida

  • También interviene en la inflamación y la reparación de daños en el ADN

  • Los científicos señalan que otros muchos factores influyen en la edad percibida.

    Investigadores de Erasmus University Medical Center, en Rotterdam (Holanda), han descubierto el gen responsable de que algunas personas parezcan más jóvenes que otras, pese a tener la misma edad.
     Los resultados del estudio se han publicado en el último número de la revista Current Biology.

    El gen en cuestión, denominado MC1R, ya era conocido por ser el que produce el pelo rojo y la piel pálida.
     Los resultados de la nueva investigación indican que variaciones de este mismo gen están también relacionadas con la edad percibida.

    "Por primera vez, se ha encontrado un gen que explica en parte por qué algunas personas parecen más viejas y otras más jóvenes para su edad", dice Manfred Kayser, investigador de la universidad holandesa y uno de los autores del estudio.
    Trabajos anteriores habían demostrado que la edad percibida de una persona está influenciada por una combinación de factores genéticos y ambientales en partes casi iguales.
     Curiosamente, la edad percibida también sirve para predecir la salud y la mortalidad de una persona, lo que sugiere que la edad que aparenta la gente está asimismo relacionada con su edad y salud biológicas.
    Para estudiar a fondo este tema, Kayser y su colega David Gunn, investigador de la multinacional Unilever, buscaron en los genomas de más de 2.600 ancianos holandeses variantes en el ADN asociadas con diferencias en la edad percibida y en las arrugas faciales.
  •  Y observaron que las variantes de ADN del gen MC1R jugaban un papel esencial en la edad aparentada. Este hallazgo fue confirmado en otros dos grandes estudios europeos.
  • Las personas que tenían determinadas variantes del gen MC1R en su ADN parecían tener dos años más de promedio, dicen los autores. La asociación entre estas variantes de ADN y la edad percibida no fue influenciada por la edad, el sexo, el color de la piel, o el daño solar.

    Inflamación y reparación del ADN

    Además de su función en el color de la piel y el pelo, también se sabe que MC1R tiene un papel en otros procesos biológicos, tales como la inflamación y la reparación de daños en el ADN. Los investigadores afirman que la influencia de este gen en estos procesos podría ser la razón por la que se le vincula a una apariencia más joven.

    Sin embargo los autores señalan que este gen es solo uno de muchos factores que influyen en la edad percibida.
      Sus planes son continuar explorando cómo influyen este y otros genes en nuestro aspecto y en la edad que aparentamos
    . Los investigadores creen que esta línea de trabajo puede ofrecer pistas importantes sobre nuestra salud y la naturaleza de envejecimiento en sí mismo.