La cultura hindú lo asocia a la espiritualidad, y la occidental, al amor eterno.
De izquierda a derecha: Jazmín 34,
de la colección Essences Insensées de Diptyque, 120 euros. Una
fragancia que explota la faceta afrutada de esta flor de otoño. Edición
limitada. Grand Bal, de La Collection Privée Christian
Dior, 190 euros.
Una composición en la que domina el jazmín de Grasse,
la capital del perfume ubicada en la Provenza francesa, y que se inspira
en los vestidos de baile diseñados por Christian Dior.
Es originaria de China, donde está considerada un símbolo de la feminidad. De izquierda a derecha: Gardénia,
de Les Exclusifs de Chanel, 133 euros
. La firma ha resucitado la
fórmula de 1925 en la que el perfumista Ernest Beaux rindió tributo a la
flor preferida de Coco Chanel. Gardenia Rattan, de Aerin, 96 euros. Agua de mar, nardos y un toque de ámbar para resaltar la sensualidad. Jour d’Hermès Gardénia, de Hermès, 125 euros. Incorpora matices de madera y almizclados que refuerzan la vertiente cremosa.
Su uso para la fabricación de perfumes es casi tan antiguo como su existencia. De izquierda a derecha: Rose Splendide, de Annick Goutal, 87 euros. Potencia la dimensión verde de la flor. Rose d’Été,
de Les Parfums de Rosine, 105 euros.
Antes de proceder al destilado de
la rosa amarilla, de la que se extrae este perfume, tiene que haber
florecido por completo. Rose de Taif,
de Perris Monte Carlo, 125 euros.
En esta ciudad de Arabia Saudí se
elabora aceite de la rosa damascena, muy fresca y de fragancia
sofisticada, desde la época otomana. Sa Majesté la Rose, de Serge Lutens, 100 euros.
Combina tres variedades de esta flor: la turca, la búlgara y la marroquí.
El aroma de esta planta se obtiene de la raíz mediante un
complejo proceso que explica su elevado precio. De izquierda a derecha: Eau de Parfum Iris des Champs, de Houbigant, 125 euros. Las notas de almizcle y vainilla trasladan la sensación aterciopelada de sus pétalos a la fragancia. Acqua di Parma Nobile Iris, de Acqua di Parma, 122 euros. Destacan las notas de naranja, mandarina, iris y magnolia. Infusion d’Iris,
de Prada, 77,50 euros. Combina el iris dulce de Florencia con un toque
de mandarina de Sicilia. El cedro aporta el tono de madera. Estilismo: Floristería Fransen et Lafite
‘The First
Monday in May’, que inaugurará el Festival de Tribeca en Nueva York, se
adentra en la organización del gran evento anual dirigido por Anna
Wintour.
Anna Wintour, a su llegada a la pasada gala del Met inspirada en China. cordon press
El año pasado en la gala del Met celebrada en mayo Anna Wintour prohibió a sus más de 500 invitados publicar fotos del interior del Metropolitan en las redes sociale
s. Prohibió los selfies,
aunque con poco éxito, porque poco tardaron en desafiar su norma Justin
Bieber o Cara Delevingne.
Antes de la glamurosa fiesta, por la mañana,
durante la presentación a la prensa de la exposición China: Through the Looking Glass no permitió ver los arreglos florales, como hacía otros años
. La poderosa directora del Vogue americano
y organizadora de esta gran reunión anual desde hace 17 años tenía una
razón para tanta prohibición y secretismo que ahora se ha desvelado: el
documental The First Monday in May. Dirigido por Andrew Rossi (Page One: Inside The New York Times), este inaugurará el 13 de abril la próxima edición del Festival de cine de Tribeca y ofrecerá una visión de cómo se organizan en paralelo la mayor exposición de moda del mundo y el gran evento social del año.
El año pasado en la gala del Met celebrada en mayo Anna Wintour prohibió a sus más de 500 invitados publicar fotos del interior del Metropolitan en las redes sociales. Prohibió los selfies,
aunque con poco éxito, porque poco tardaron en desafiar su norma Justin
Bieber o Cara Delevingne. Antes de la glamurosa fiesta, por la mañana,
durante la presentación a la prensa de la exposición China: Through the Looking Glass no permitió ver los arreglos florales, como hacía otros años. La poderosa directora del Vogue americano
y organizadora de esta gran reunión anual desde hace 17 años tenía una
razón para tanta prohibición y secretismo que ahora se ha desvelado: el
documental The First Monday in May. Dirigido por Andrew Rossi (Page One: Inside The New York Times), este inaugurará el 13 de abril la próxima edición del Festival de cine de Tribeca y ofrecerá una visión de cómo se organizan en paralelo la mayor exposición de moda del mundo y el gran evento social del año.
“El Met Ball es como la Super Bowl de los eventos sociales de moda”, dice en el video André Leon Talley, exeditor de Vogue. Madonna lo definía el año pasado como “una película de Fellini” porque en ella se reúne “lo mejor y lo peor de todo”
. Y The New York Times
la considera la fiesta privada de Anna Wintour porque no solo controla
la lista de invitados –en el tráiler se ve cómo quita y pone nombres en
las mesas– y la decoración, también pone sus normas y empareja a
estrellas del cine y la música con diseñadores
. Es ella quien, desde que se puso al mando de la gala en 1999,
la ha convertido en una fiesta mediática que recauda millones para el
Costume Institute del Museo Metropolitan y sus exposiciones sobre moda.
El documental se entretiene en los imprevistos que aparecen al
organizar un evento de tal calibre. Desde temas de presupuesto que
surgen cuando se dan cuenta de lo que hay que pagar para que cante Rihanna en la cena
-algo que al final quedó solventado- a cuestiones sobre la decoración,
especialmente sensible el año pasado por la temática de la exposición
alrededor de China.
“No puede parecer un restaurante chino”, se oye
decir a Anna Wintour. Andrew Bolton, comisario de la muestra, también
quería evitar las acusaciones racistas.
Él lo logró, pero los famosos
invitados a la fiesta recibieron muchas críticas por sus trajes desde
las redes sociales.
ampliar fotoEl espectacular vestido de Rihanna en la gala del Met del año pasado. Cordon Press
Además de revelar todos estos secretos de organización, el documental
pretende responder a una pregunta ya clásica, como dice Harold Koda,
excomisario jefe del Costume Institute: “¿Puede ser la moda alguna vez considerada como arte?”.
Según Karl Lagerfeld y Anna Wintour, lo es.
“Si la moda emociona a la
gente, ¿qué más puedes pedirle al arte?”, dice la directora de Vogue.
El documental del que se acaba de conocer el tráiler se estrenará
justo un mes antes de la gala del Met de 2016
. Junto a Wintour los
padrinos de la noche serán Taylor Swift, Idris Elba y el director de
diseño de Apple, Jonathan Ive.
Este último para justificar la temática
tecnológica de este año. La exposición se titula Manus x Machina: Fashion in an Age of Techonology.
“El Met Ball es como la Super Bowl de los eventos sociales de moda”, dice en el video André Leon Talley, exeditor de Vogue. Madonna lo definía el año pasado como “una película de Fellini” porque en ella se reúne “lo mejor y lo peor de todo”.
Y The New York Times
la considera la fiesta privada de Anna Wintour porque no solo controla
la lista de invitados –en el tráiler se ve cómo quita y pone nombres en
las mesas– y la decoración, también pone sus normas y empareja a
estrellas del cine y la música con diseñadores.
Es ella quien, desde que se puso al mando de la gala en 1999,
la ha convertido en una fiesta mediática que recauda millones para el
Costume Institute del Museo Metropolitan y sus exposiciones sobre moda.
El documental se entretiene en los imprevistos que aparecen al
organizar un evento de tal calibre. Desde temas de presupuesto que
surgen cuando se dan cuenta de lo que hay que pagar para que cante Rihanna en la cena
-algo que al final quedó solventado- a cuestiones sobre la decoración,
especialmente sensible el año pasado por la temática de la exposición
alrededor de China.
“No puede parecer un restaurante chino”, se oye
decir a Anna Wintour. Andrew Bolton, comisario de la muestra, también
quería evitar las acusaciones racistas.
Él lo logró, pero los famosos
invitados a la fiesta recibieron muchas críticas por sus trajes desde
las redes sociales.
ampliar fotoEl espectacular vestido de Rihanna en la gala del Met del año pasado. Cordon Press
Además de revelar todos estos secretos de organización, el documental
pretende responder a una pregunta ya clásica, como dice Harold Koda,
excomisario jefe del Costume Institute: “¿Puede ser la moda alguna vez considerada como arte?”.
Según Karl Lagerfeld y Anna Wintour, lo es. “Si la moda emociona a la
gente, ¿qué más puedes pedirle al arte?”, dice la directora de Vogue.
El documental del que se acaba de conocer el tráiler se estrenará
justo un mes antes de la gala del Met de 2016. Junto a Wintour los
padrinos de la noche serán Taylor Swift, Idris Elba y el director de
diseño de Apple, Jonathan Ive. Este último para justificar la temática
tecnológica de este año. La exposición se titula Manus x Machina: Fashion in an Age of Techonology.
Torres pone en escena la versión para niños del escándalo, donde es víctima de un gran malentendido.
ampliar fotoDiego Torres durante el juicio por el 'caso Nóos', este martes. T. RAMÓN
Diego Torres lleva cinco años ensayando, empollándose el papel y los
papeles, para la puesta en escena que se celebró este martes: la versión
para niños del caso Nóos
. Algo así como Nóos, el musical.
Frente a años de reconstrucción chusca y escandalosa, con facturas de
pega y fotos de tías en bolas en bici en los correos electrónicos, ante
un demoledor relato acusatorio del fiscal, Torres pudo por fin contar su verdad.
Ya lo ha hecho en un libro, el libreto del musical, que acaba de salir, La verdad sobre el caso Nóos.
Al revés de lo que se comenta de El capital de Piketty, que
todo el mundo habla de él y nadie se lo ha leído, con el libro de Torres
nadie habla de él y nadie se lo ha leído. De hecho, el fiscal empezó preguntándole por algo que no sale en su libro:
“¿Quién es Koblenz?”.
Fue un arranque prometedor, de novela policiaca,
sobre todo porque Torres dijo que no tenía ni idea. Pero luego el
argumento fue aburrido y ya se ntuyó con la réplica del fiscal:
“Vamos al anexo 93, folio 78,
carpeta Luxemburgo”.
Toda la mañana fue así, a través de documentos en
la pantalla gigante de la sala. Iba todo de sociedades en Belice y
Londres y transferencias inexplicables.
Nada salía en el libreto de
Torres.
Había firmado todo, pero no sabía nada
. “Creo que la mayoría de
los seres humanos firmamos lo que nos ponen delante”, se justificó
hablando de los bancos.
La verdad es que Torres salía poco en escena en los papeles que se
mostraron.
Muchos correos eran de su mujer, Ana María Tejeiro.
La culpa
de todo, alegó, era de su cuñado, Miguel Tejeiro, que es quien le ha
llevado siempre las cuentas porque él no entendía de esas cosas.
“Luego
he espabilado”, confesó
.
ampliar fotoDiego Torres durante el juicio por el 'caso Nóos', este martes. T. RAMÓN
Diego Torres lleva cinco años ensayando, empollándose el papel y los
papeles, para la puesta en escena que se celebró este martes: la versión
para niños del caso Nóos. Algo así como Nóos, el musical.
Frente a años de reconstrucción chusca y escandalosa, con facturas de
pega y fotos de tías en bolas en bici en los correos electrónicos, ante
un demoledor relato acusatorio del fiscal, Torres pudo por fin contar su verdad.
Ya lo ha hecho en un libro, el libreto del musical, que acaba de salir, La verdad sobre el caso Nóos.
Al revés de lo que se comenta de El capital de Piketty, que
todo el mundo habla de él y nadie se lo ha leído, con el libro de Torres
nadie habla de él y nadie se lo ha leído. De hecho, el fiscal empezó preguntándole por algo que no sale en su libro:
“¿Quién es Koblenz?”. Fue un arranque prometedor, de novela policiaca,
sobre todo porque Torres dijo que no tenía ni idea.
Pero luego el
argumento fue aburrido y ya se intuyó con la réplica del fiscal: “Vamos
al anexo 93, folio 78, carpeta Luxemburgo”.
Toda la mañana fue así, a
través de documentos en la pantalla gigante de la sala. Iba todo de
sociedades en Belice y Londres y transferencias inexplicables. Nada
salía en el libreto de Torres.
Había firmado todo, pero no sabía nada.
“Creo que la mayoría de los seres humanos firmamos lo que nos ponen
delante”, se justificó hablando de los bancos.
La verdad es que Torres salía poco en escena en los papeles que se
mostraron. Muchos correos eran de su mujer, Ana María Tejeiro.
La culpa
de todo, alegó, era de su cuñado, Miguel Tejeiro, que es quien le ha
llevado siempre las cuentas porque él no entendía de esas cosas. “Luego
he espabilado”, confesó.
Se pudo ver en algunos pasajes del
interrogatorio del fiscal, Pedro Horrach:
—¿Por qué el dinero de De Goes y Blossomhill acaba en una cuenta a su nombre?
—Esto son aspectos técnicos y no debo ser yo quien debe responderlo.
Ante nuevas respuestas de ignorancia, el fiscal estalló:
—¿Si usted era el titular a quién se lo voy a pedir si no?
Torres se sintió muy incomprendido
. Además su musical, al contrario del festival de comisiones y sueldazos que se ha conocido hasta ahora,
es un melodrama.
Además de no haber roto un plato como protagonista, su
libro describe un cúmulo de desgracias: Nóos solo le dio pérdidas —en
cinco cumbres en Valencia y Mallorca de 2004 a 2007 asegura que palmó
399.000 euros—; su sueldo el primer año fue de 700 euros y el último, el
mejor, de 4.285 euros en 2006, justo cuando aquello empezaba a carburar
y estalló todo; no solo no defraudó a Hacienda, sino que llegó a pagar
un 46% de impuestos, frente a una media de las empresas españolas del
9,9%.
Se pudo ver en algunos pasajes del
interrogatorio del fiscal, Pedro Horrach:
—¿Por qué el dinero de De Goes y Blossomhill acaba en una cuenta a su nombre?
—Esto son aspectos técnicos y no debo ser yo quien debe responderlo.
Ante nuevas respuestas de ignorancia, el fiscal estalló:
—¿Si usted era el titular a quién se lo voy a pedir si no?
Efectivamente, como el fiscal y mucha gente sospecha, no era una
asociación sin ánimo de lucro, pero por razones opuestas: era casi con
ánimo de arruinarse.
Un amor suicida a su misión social.
Como colofón de
adversidades, Torres ha contado hoy que a finales de 2007 por ir y
venir en el día de Buenos Aires le dio una embolia pulmonar y le dieron
un mes y medio de vida.
Como presa de un gran malentendido, Torres no entendía por qué estaba
allí, en el banquillo
. El fiscal, Pedro Horrach, en algún momento se
puso tenso, como un profesor que se desespera con lo burro que es un
alumno y no le dice lo que espera. Parecía que se le iba a escapar eso
de
“Y no es más cierto que…”, pero ya ha dicho la juez que no se puede
decir.
En ese papel de víctima, Torres tenía momentos de particular
inocencia, quizá fingida
. Es su estilo.
Cuando ha mostrado en privado
algún PowerPoint —Torres, exprofesor de Esade, es didáctico y
temiblemente prolijo, y muy de PowerPoint— se le ha escapado como de
casualidad alguna foto de la reina emérita, doña Sofía, dormida en un
sillón.
La pasaba rápido, pero ahí quedaba. Este martes igual, cuando
dejaba caer un nombre como si tal cosa:
“Ay, Dios mío, ¿cómo se llamaba
este señor? Ah sí, Esteban González Pons”.
Lo dijo en referencia al
dirigente del PP valenciano, luego portavoz del partido en el Congreso y
que el otro día acompañaba a Mariano Rajoy en Bruselas, porque fue
quien fichó a Nóos para que moviera la candidatura de Valencia a los
Juegos Europeos.
Pero los incisos de refilón más interesantes de Torres fueron,
evidentemente, los referidos a la Casa Real, que es donde está el morbo
de este proceso.
El clímax se produjo a las 12.18 horas cuando se oyó en
la sala el nombre de “la señora Corinna”, sin necesidad de que tuviera
que aclarar de quién se trataba, y casi mejor con esos apellidos, zu
Sayn-Wittgenstein.
En el musical esta señora fue una de las malvadas,
proponiendo cosas malas que no se pueden hacer: Torres recordó que en un
correo electrónico les propuso montar algo “para que en España no se
enteren de dónde sale el dinero, con copia al Rey de España”.
“Nóos dijo
que ni de broma”, concluyó heroicamente Torres.
Son este tipo de detalles los que alimentan la tesis de que la
infanta Cristina y su marido, Iñaki Urdangarin, se sienten maltratados y
abandonados por la Casa Real en esta triste historia cuando no creen
haber hecho nada raro ni del otro mundo.
También Torres lo cree.
Recuerda siempre como gran coartada de legalidad, que justifica su
genuina noción de inocencia, el hecho de que la Casa Real sabía todo.
En
su libreto cita hasta a la tía Pecu: por lo visto llaman así,
de “peculiar”, a la princesa Irene de Grecia, hermana de doña Sofía.
Con
todo, Torres se cortó.
Limitó las menciones a la Zarzuela, que en su
libro son abundantes, aunque suele recordar que tiene sobre el asunto
300 correos electrónicos, faxes y demás papeles.
En algún momento en que se le mencionó, la Infanta se enfrascó en
tomar apuntes a toda velocidad en un cuadernito que se ha traído. En
otros cerraba los ojos como con dolor de cabeza, pero la mayor parte del
tiempo simplemente parecía aburrida o afligida. Los acusados, como si
fueran el público del espectáculo, este martes mostraban más
complicidad. Hubo intercambio de M&M’s entre Matas y su compañero de
silla, trasladado desde la cárcel de enfrente, y de caramelitos entre
la Infanta y quienes estaban cerca.
Torres no pudo poner en escena su libreto al pie de la letra, donde
responde a preguntas agresivas del tipo “¿Quiere añadir algo más?” o
“Caramba, no lo sabía”
. Proclamó, por ejemplo: “No he pagado a nadie en B
en mi vida ni he cobrado nunca en B”.
Y acto seguido el fiscal le sacó
un post-it hallado en su casa donde pone “Dinero B. Tengo en
caja fuerte…”, y unos números. Explicó que “B” se refería al Barclays.
De todos modos Torres aguantó formidablemente las embestidas del fiscal y
logró marearle
. A menudo llevó las respuestas a su terreno, no
responderlas para adormecerlas con largas explicaciones profesorales.
Aún así en algún momento se calentó: “Disculpe si me emociono, son cinco
años que…”. Fue un gran estreno y esto ha sido solo el principio, porque este martes solo se ha hablado de menudencias. Luego irán subiendo.
La serie de Telecinco vuelve con sus últimos ocho capítulos.
¿Cuál será el destino de Morey, Fátima, Fran y Faruq?
La decisión no
está en manos de sus protagonistas.
Ni siquiera de sus creadores.
La
última palabra la tiene Telecinco
. De los cuatro finales grabados, ha
sido la cadena la que ha elegido el que realmente se verá en pantalla
cuando acabe el último capítulo de El Príncipe,
que arranca esta noche (22.30) para rematar una de las ficciones
nacionales de mayor éxito de los últimos años.
“No podemos decir cuál
es”, se disculpa entre risas César Benítez, creador de la serie junto a
Aitor Gabilondo.
“Lo hemos hecho para despistar un poco y para que nos
lo preguntéis”, continúa Gabilondo
. “Pero, elijan lo que elijan, no va a
dejar indiferente a nadie. Es intenso, sin duda”, remata Benítez
.
¿Cuál será el destino de Morey, Fátima, Fran y Faruq? La decisión no
está en manos de sus protagonistas.
Ni siquiera de sus creadores.
La
última palabra la tiene Telecinco
. De los cuatro finales grabados, ha
sido la cadena la que ha elegido el que realmente se verá en pantalla
cuando acabe el último capítulo de El Príncipe,
que arranca esta noche (22.30) para rematar una de las ficciones
nacionales de mayor éxito de los últimos años.
“No podemos decir cuál
es”, se disculpa entre risas César Benítez, creador de la serie junto a
Aitor Gabilondo.
“Lo hemos hecho para despistar un poco y para que nos
lo preguntéis”, continúa Gabilondo.
“Pero, elijan lo que elijan, no va a
dejar indiferente a nadie.
Es intenso, sin duda”, remata Benítez.
Antes de que llegue ese momento, prometen emociones fuertes.
“Sabíamos que se acababa y podíamos apretar las tuercas de todos y cada
uno de los personajes y llevarlos al extremo”, cuenta Gabilondo sobre
unos capítulos —ocho, que integran la segunda parte de la segunda y
última temporada— que se grabaron hace meses y cuyas tramas han
terminado guardando similitudes con la realidad.
“Cuando veíamos las
noticias de los atentados de París, César y yo nos mirábamos
sorprendidos porque parecía que se habían leído el guion”, detalla el
guionista.
El recorrido de El Príncipe ha sido corto, pero intenso
. Su
primera temporada, emitida en 2014, congregó a una media de 5.219.000
espectadores, dato que bajó un poco en la primera parte de esta segunda
entrega, difundida en 2015, que reunió a 4.610.000 televidentes
. Ahora
se medirá en la noche de los miércoles con dos pesos pesados: En la tuya o en lamía (La 1) y Buscando el norte
(Antena 3).
“Nos parece una noche complicada, pero pensamos que a los
de Antena 3 y La 1 también les parecerá una noche complicada ahora”,
opinan los creadores de El Príncipe.
Con su conclusión a la vista, Gabilondo y Benítez rememoran los pasos
previos a la puesta en marcha de la serie.
“La idea viene de 2011,
cuando Aitor vio una noticia en EL PAÍS sobre el barrio de El Príncipe.
Ahí vio una serie”, explica Benítez
. A continuación, contactaron con la
Policía Nacional —“nos dijeron que Ceuta está conquistada, pero El
Príncipe está por conquistar”— y con El Obama, “una especie de juez de
paz de la comunidad que nos introdujo en el barrio”.
También debieron superar las reticencias de trasladar Ceuta a Madrid recurriendo a cromas.
“El Obama nos dijo que fuéramos con cuidado, porque si iba Coronado a
grabar allí podía pasar cualquier cosa”, recuerda Gabilondo.
Pero su mayor dificultad fue vender la historia, “convencerles de que ahí había una serie de prime time
para un público generalista, ambientada en un barrio marginal con
musulmanes, narcotráfico, terrorismo...”, continúa Gabilondo, quien no
oculta la petición del consejero delegado de Mediaset España, Paolo
Vasile, de que la historia de amor entre Morey (Álex González) y Fátima (Hiba Abouk) centrase la ficción.
“Al principio, como siempre que te dicen algo, fue un shock,
pero estuvimos de acuerdo y nos ayudó a centrar la historia y contar el
mundo cristiano y el musulmán con los protagonistas”, apunta el
cocreador.
Lo que no cambiaron fue su apuesta por limitarse a dos temporadas,
aunque aceptaron dividir la segunda en dos partes para sumar más
capítulos.
“La grabación ha sido muy dura.
Era una serie muy ambiciosa y
ha supuesto un gran desgaste para todos”, señala Benítez.
Ahora solo quedan ocho episodios para saber si, como decía Fran (José
Coronado) al principio, esta historia acaba en el agua salada de las
lágrimas o en la del fondo del mar.
Una apuesta a todo o nada
Aitor Gabilondo y César Benítez, creadores de 'El Príncipe'.
El Príncipe supuso el nacimiento de la productora Plano a
Plano, fundada por César Benítez y Aitor Gabilondo. La buena acogida de
su primera producción hizo posible la existencia posterior de Allí abajo (Antena 3) y de las futuras El Caso, crónica de sucesos (La 1) y La verdad (Telecinco).
“Creamos la productora en el momento más complicado y este era
nuestro primer proyecto. Si salía mal, Plano a Plano habría desaparecido
antes de empezar.
Era todo o nada y salió todo”, dice Benítez. “Tenemos
una relación muy intensa con la serie.
Nos ha dado mucho y nos ha
quitado mucho.
Tenemos ganas de emitir estos capítulos, ponerla en una
estantería y guardar un buen recuerdo”, remata Gabilondo.