Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

20 feb 2016

Cinco minutos más, por favor....................................................... Jorge Morla

La novela 'En cinco minutos levántate María', de Pablo Ramos, que recorre su vida a través de su monólogo interior desde la cama.

 


El hijo de María

Pablo Ramos nació en el suburbio bonaerense de Avellaneda en 1966, y el conflicto y la violencia siempre han sobrevolado su obra. El origen de la tristeza (Malpaso, 2014) y La ley de la ferocidad (Malpaso, 2015) se centran en Gabriel, hijo de la María de En cinco minutos levántate María. Las tres novelas forman una trilogía, aunque pueden leerse de forma independiente.
Ese lugar de confort del que nos saca cada mañana el despertador es un lugar tan bueno como cualquier otro para las epifanías.
 Ese templo entre las sábanas en el que todos jugamos a ser otro alguien (ese alguien que nos dejó el regusto del sueño, quizá), justo antes de levantarnos, vestirnos de nosotros mismos, y retomar el día a día. Ahí se desarrolla En cinco minutos levántate María, la novela de Pablo Ramos que recorre la vida de una mujer de forma de chorro de pensamiento caprichoso pero coherente.
El argentino ordeña la conciencia de María, argentina pasada ya la sesentena, despertada antes de tiempo, con el cuerpo cansado que le pide cinco minutos más de cama, pero la mente lúcida y juguetona embarcada en uno de esos viajes por los páramos de la memoria que todos hemos recorrido.
 Como guía de la oscuridad templada, como mascota silente de esa reflexión, una luciérnaga, que con su luminiscencia hermosa y marciana acuna sus pensamientos mientras rasca la madera del techo.
 Es la de Es la de María una historia de superación, sí, pero sobre todo de los obstáculos superados. Ramos reivindica la figura de la madre como motor espiritual de la familia: del mismo modo que Úrsula Iguarán tira del carro de los Buendía (Personaje con el que también la emparenta la ceguera, definitiva en el caso de Úrsula, transitoria en el de María), tira María del carro de los que están a su alrededor. Tira de su hijo drogadicto Gabriel, de sus tíos, de sus nietos.
 Y sobre todas las demás sobrevuela la presencia del marido, ausente, violento, querido, anónimo.
 La narradora se cuida muy mucho de bordear siempre su nombre (¿Quizá de borrarlo?) y de convertirlo siembre en ‘ese hombre’, en ‘este marido mío’, en ‘él’.
 Depresiones, visitas secretas a la psicóloga, vida de barrio, fiestas, problemas universales de los hijos de todas y de los suyos, intentos de suicidio
. Un relato sin descanso que muestra cómo todas las piezas encajan en el puzzle que es nuestra vida. Esa vida que quizá no es la que queríamos pero sí la que nos tocó en suerte. ¿Es tarde para cambiar? Hagan caso a su luciérnaga.
elpaissemanal@elpais.es

Recuperar la sonrisa........................................................... Boris Izaguirre

Media España vio su sonrisa aspiracional a lo Kim Basinger hecha realidad gracias a Vitaldent. Ahora su fundador está acusado de estafa y blanqueo... de capitales.

La actriz Kim Basinger. GETTY IMAGES
Acaban de celebrarse 30 años del estreno de Nueve Semanas y media.
 He intentado recordar lo que más me marcó la primera vez que la vi. No fue la canción de Joe Cocker, porque el truco de la iluminación azulada a través de las persianas ya estaba muy visto: salía en todos los vídeos musicales.
Me marcó más el armario de John Gray, el personaje que interpreta Mickey Rourke, con sus ordenadísimas camisas blancas y trajes oscuros todos iguales.
 Era muy joven para darme cuenta que aquello era el primer triunfo del minimalismo.
Seguro que a Cristina Cifuentes le interesó Kim Basinger, como a todas y todos
. Probablemente deseó, de entre todo lo que nos ofrecía Kim, su dentadura perfecta.
 Y con ella media España, que a partir de entonces vio esa sonrisa aspiracional hecha una realidad gracias a Vitaldent
. Ahora su fundador y propietario está encarcelado, acusado de estafa y blanqueo… de capitales
. Con la perfecta dentadura vino también la perfecta mordida y ahora son muchos los responsables tanto de la mueca que tenemos por sonrisa como del mal aliento político.

 

En todo este entramado de dientes y blanqueo a Vitaldent le ocurrió lo mismo que a Open House, aquella academia de idiomas que creció gracias a los franquiciados y terminó acusada de estafa y cerrando. ¿Será que en España es igual de difícil aprender otra lengua que blanquear una sonrisa?
Después del éxito de Nueve semanas y media, Kim tuvo que esforzarse mucho para dejar de estar asociada a las breves escenas tórridas de la película
. Consiguió un Oscar por L. A. Confidential, pero antes vivió un via crucis con su divorcio de Alec Baldwin y por la custodia de la hija de ambos, que ahora es una celebridad gay de Instagram. Cifuentes también pasará lo suyo, primero tendrá que soportar que recordemos sus nueve semanas y media de campaña electoral al lado de Esperanza Aguirre.
  Cuando recupere credibilidad, olvidaremos esos momentos aterciopelados, cara a cara, codo a codo, de las dos estrellas madrileñas del PP.
Otra película que cumple 30 años es Terciopelo azul.
Dios mío, ese instante en que Isabella Rossellini recorre desnuda el jardín de la casa donde la tienen secuestrada es una de las imágenes más inquietantes de la década.
A la crítica le gustó más la película de David Lynch, a los más golfos nos apasionó esa posibilidad de sexo duro y victimizante de las Nueve Semanas.
Pero también surgió la reacción romanticona y neoliberal, propia de una joven Esperanza Aguirre, que prefería ir a ver Top Gun, cuyo protagonista Tom Cruise decidió celebrar este 30º aniversario con el rostro atiborrado de colágeno nuevo.
Tres décadas después, el bótox se ha infiltrado en todo, hasta en la Cienciología.

Esos fueron los años más importantes del pontificado de Karol Wojtyla, el gran santificador. Con él se disparó la producción de nuevos santos y los ingresos del Vaticano. Salían santos como churros, canonizó a más de 450. Ahora se descubre que era un romanticón penitente. Aparecen novias e intensas amistades platónicas que podrían empañar tanta santidad. Hay cosas que cuesta entender de los polacos, una nación que ha sufrido lo indecible. Pero es muy probable que sean los europeos más apasionados de todo el continente. De allí viene Chopin. Darek. Y Stanley Kowalski, el hombre que grita “Stella” cada vez que se emite Un tranvía llamado Deseo. Al final Wojtyla no pudo escapar a su idiosincrasia.
Y los jóvenes de los ochenta no pudimos escapar a la edad ni los políticos evitar la corrupción. Pero la fascinación por los horóscopos, que empezó tan hippy, ha superado el paso del tiempo. La otra noche supe que Pedro Sánchez es Piscis y que Albert Rivera es Escorpio, después leí que “la atracción entre Escorpio y Piscis es irresistible, una unión con todas las posibilidades de éxito. Los dos son apasionados y leales por lo que es fácil que disfruten de un compañerismo natural”. O sea, que la mejor síntesis posible para gobernarnos son Pedro y Albert. Parece que será en el horóscopo donde vamos a encontrar la solución.
Uno empieza a hablar de horóscopos y no para.
 En mi vida personal, un Piscis intentó estrangularme en una fiesta casera en esos años 80. Mi hermana Valentina, que es Escorpio, tiene un carácter que ya quisiera Cristina Cifuentes para espantar a los corruptos.
 No es que sea determinada, es determinadísima.
 Son dos los Piscis que han llegado a la presidencia del Gobierno: Felipe González y José María Aznar, que aunque nadan en direcciones opuestas y en círculo como los peces zodiacales, ambos han terminado en la pecera de grandes empresas. Pedro Sánchez podría ser el tercer presidente Piscis. Quizás consiga permanecer a flote, nadando junto a escorpiones.

Las Palmas, la cantera de los versos libres......................................... Jordi Quixano

El conjunto isleño, con 16 jugadores de casa, potencia en el fútbol base la creatividad y la técnica, cualidades inherentes al fútbol canario.

El juvenil del Las Palmas enfrenta al Tenerife en un partido de este curso.
Para Luis Molowny, exjugador del Madrid y entonces técnico de Las Palmas, no era un asunto menor. Su plantilla se mofaba de la superstición de llevar la misma corbata en los partidos. Pero la manía le funcionaba.
 Y el equipo logró el subcampeonato de la Liga en 1969, por detrás del Madrid. “Es difícil repetir esos éxitos”, entiende Gerardo Miranda, que también hizo carrera en el Barça, “porque si hay uno muy bueno se lo llevan rápido”.
 Lo mismo cree Germán Dévora, presidente de honor del club, que integró ese equipo dorado con Guedes y Tonono, fallecidos prematuramente:
“Ya no es como antes, cuando te obligaban a quedarte con contratos leoninos”. Y se posiciona Víctor Alfonso, que dirigió siete años el filial y ahora lleva al del Atlético:
 “En la isla hay muchos ojeadores de los mejores equipos de España y los que despuntan…”.
El actual director deportivo, Manuel Rodríguez —también llamado Tonono— se resiste.
“Si no perdemos el norte y somos consecuentes con nuestra política”, avisa, “este club jugará en Europa”.
 Hoy reciben al Barça (16.00, Canal + Liga), pero su política pasa por la cantera.
No podemos cortar la creatividad que va implícita en el jugador canario”, dice Manuel Rodríguez
Influenciado por Laureano Ruiz, entonces encargado del fútbol base del Barcelona, Tonono reversionó su libro De la base a la cúspide y a cada técnico que llega a Las Palmas le entrega su manual.
“Deben amar su trabajo, tener conocimientos, gestionar bien el grupo, ser motivadores, comunicadores y formadores”, enumera.
 Así, está prohibida la carrera continua —carreras tontas, que dice él—, o las tandas de chutes en fila india. “No podemos cortar la creatividad que va implícita en el jugador canario”, apunta. Al futbolista de la isla lo define Dévora:
“Desde que tengo uso de razón los chicos de aquí siempre han jugado de forma cadenciosa y con talento”. Interviene Víctor Alfonso: “El fútbol de calle se ha perdido en muchos sitios, pero no en la isla. Por la forma de vivir y por el clima que invita a salir de casa”. Miranda le secunda:
“Somos un poco de la escuela sudamericana, con regate y calidad”.
 Unos versos libres, remarca Tonono:
 “En muchas escuelas condicionan el juego de los chavales y no fomentan la toma de decisiones. No podemos decirles que no regateen… ¡si es una especie en extinción!”.
Con un presupuesto de 1,2 millones para el fútbol base, Las Palmas tiene claro que no quiere enredarse con el mercado y que de hacerlo algún día se centraría en África. “La única vez que el club fue comprador en vez de vendedor casi desaparece”, recuerda Víctor Alfonso. “No queremos fichar a no ser que sea realmente necesario. Más vale invertir en infraestructura y en el modelo”, asume Tonono. Aunque no escapan a las redes de los grandes clubes. “Madrid, Barça, Espanyol… todos nos cogen jugadores”, se lamenta el ex jugador; “
¡Si se llevan hasta a alevines! Lo único que nos queda es demostrarles que este colegio de fútbol es mejor para llegar a ser profesionales”.

Las Palmas I+I, Inclusión e Integración

En Las Palmas UD hay 14 equipos y 300 licencias que se rigen bajo la norma de Tonono de que “hay que dormir con el balón y despertarse con los libros”.
 Pero además hay otro equipo que se ha ganado el cariño de todos, desde Valerón a Roque o Viera, desde el técnico Setién al aficionado. Es Las Palmas I+I [Inclusión e Integración]. Un conjunto formado por chicos con discapacidad intelectual; un proyecto que impulsó Tonono junto al presidente porque ya lo hizo y con grandes resultados cuando se encargaba de la federación de Andorra. “Entiendo la diversidad como algo indispensable para la formación y el progreso. Por eso formar este equipo nos ha hecho ver el concepto de diversidad, además de que también nos hace sentir más humanos y sensibles”, cuenta Tonono. La idea de Las Palmas es impulsar la creación de una liga nacional de clubes. Mientras tanto, hacen partidos y, de paso, los jugadores reciben cada semana instrucciones de los distintos entrenadores de la casa.
Campeón los dos últimos años en todas las categorías salvo en Primera, a Las Palmas no le sobran rivales.
 Por eso ha creado lo que llaman La Liga Paralela: una serie de amistosos para cada semana donde los equipos del club juegan contra otros de mayor edad para acentuar la competitividad. “Es una fórmula que nos sirve de mucho”, admite Tonono, que también muestra su orgullo por contar con 16 canteranos en el primer equipo.
 “A cualquier club y ciudad del mundo les gustaría que los jugadores de casa defendieran su camiseta. Hace tiempo que aquí se hacen bien estas cosas”, se suma el referente Juan Carlos Valerón

 

Comienza la operación ‘hombre árbol’

Un hospital de Bangladesh pone en marcha el complejo proceso quirúrgico para devolverle la movilidad a Abul Bajadam, que sufre epidermodisplasia verruciforme.

Abul Bajadam muestra sus manos afectadas. Mañana se someterá a una primera intervención en Dacca para eliminar sus verrugas. "Yo lo que quiero es poder abrazar a mi hija".

Abul Bajandar quiere abrazar a su hija. No lo ha hecho nunca desde que la pequeña nació hace tres años, y si no fuese por el complejo proceso quirúrgico que le costea el gobierno de Bangladesh, no lo podría hacer jamás. La razón está en la epidermodisplasia verruciforme que Bajandar comenzó a sufrir hace una década, cuando tenía 15 años.
 Se convirtió entonces en el tercer caso conocido en el mundo, y pronto descubrió que su vida iba a convertirse en un drama. “Las verrugas me empezaron a salir en el pie derecho. Al principio no le di mucha importancia, pero comenzaron a ganar tamaño y se reprodujeron en una rodilla. Entonces me preocupé”, recuerda en la habitación que ocupa en el Hospital Universitario de la capital bangladesí, Dacca.
Halima remanga la camisa a su marido que no puede hacer prácticamente nada sin ayuda. Él desea sentir el tacto de su hija de tres años.
Poco a poco esa piel endurecida y ocre se fue comiendo pies y manos. Finalmente, Bajandar perdió la movilidad en los dedos y se ganó el apodo de hombre árbol en el pequeño poblado de Pai Gasa, ubicado en el distrito sureño de Khulna.
 El por qué de ese mote que no le entusiasma salta a la vista: las extrañas verrugas han cubierto sus manos casi por completo y se han extendido hasta parecer las raíces de un árbol.
Pesan seis kilos y dificultan su vida sobremanera. Solo levantarlas ya es un suplicio
Sus pies han corrido mejor suerte y Bajandar puede caminar, pero no sin dificultad. Para todo lo demás necesita ayuda.
“Al principio fui a un curandero que me recetó remedios homeopáticos, pero no dieron ningún resultado. Así que, como no podía trabajar y en mi familia sólo mi padre está empleado —es conductor de los triciclos motorizados que hacen las veces de taxi—, tuve que ponerme a mendigar para buscar tratamiento”
. Procedente de una familia humilde en la que sólo entran 3.000 takas (35 euros) al mes, Bajandar supo que su dolencia requería de una asistencia médica más avanzada.
Así que decidió sacar provecho de la curiosidad que provocaban sus raíces y viajar a India con las ganancias.
 “Allí estuve tomando medicamentos prescritos por un médico durante tres años”. Un tiempo en el que las verrugas no cesaron de crecer.
 
Abul Bajadam muestra sus manos afectadas. Mañana se someterá a una primera intervención en Dacca para eliminar sus verrugas. "Yo lo que quiero es poder abrazar a mi hija".
Abul Bajandar quiere abrazar a su hija. No lo ha hecho nunca desde que la pequeña nació hace tres años, y si no fuese por el complejo proceso quirúrgico que le costea el gobierno de Bangladesh, no lo podría hacer jamás. La razón está en la epidermodisplasia verruciforme que Bajandar comenzó a sufrir hace una década, cuando tenía 15 años. Se convirtió entonces en el tercer caso conocido en el mundo, y pronto descubrió que su vida iba a convertirse en un drama. “Las verrugas me empezaron a salir en el pie derecho. Al principio no le di mucha importancia, pero comenzaron a ganar tamaño y se reprodujeron en una rodilla. Entonces me preocupé”, recuerda en la habitación que ocupa en el Hospital Universitario de la capital bangladesí, Dacca.
Halima remanga la camisa a su marido que no puede hacer prácticamente nada sin ayuda. Él desea sentir el tacto de su hija de tres años.
Poco a poco esa piel endurecida y ocre se fue comiendo pies y manos. Finalmente, Bajandar perdió la movilidad en los dedos y se ganó el apodo de hombre árbol en el pequeño poblado de Pai Gasa, ubicado en el distrito sureño de Khulna. El por qué de ese mote que no le entusiasma salta a la vista: las extrañas verrugas han cubierto sus manos casi por completo y se han extendido hasta parecer las raíces de un árbol. Pesan seis kilos y dificultan su vida sobremanera. Solo levantarlas ya es un suplicio. Sus pies han corrido mejor suerte y Bajandar puede caminar, pero no sin dificultad. Para todo lo demás necesita ayuda.
“Al principio fui a un curandero que me recetó remedios homeopáticos, pero no dieron ningún resultado. Así que, como no podía trabajar y en mi familia sólo mi padre está empleado —es conductor de los triciclos motorizados que hacen las veces de taxi—, tuve que ponerme a mendigar para buscar tratamiento”. Procedente de una familia humilde en la que sólo entran 3.000 takas (35 euros) al mes, Bajandar supo que su dolencia requería de una asistencia médica más avanzada. Así que decidió sacar provecho de la curiosidad que provocaban sus raíces y viajar a India con las ganancias. “Allí estuve tomando medicamentos prescritos por un médico durante tres años”. Un tiempo en el que las verrugas no cesaron de crecer.
Abul Bajandar es el tercer caso conocido el mundo de epidermodisplasia verruciforme que comenzó a sufrir hace una década, cuando tenía 15 años.
Así, no es de extrañar que Bajandar, en un ataque de desesperación, tratase de cortárselas por su cuenta. “Me frustré mucho un día que no conseguí vestirme la camisa.
Y como no tengo sensibilidad en las verrugas, creí que sería capaz de cortarlas por mi cuenta”. Pero entonces descubrió que el dolor lo sentía “más adentro”, y fue incapaz de continuar con su propia amputación
. “Al final el médico me dijo que la única salida era la cirugía, un proceso que no podría pagar ni ahorrando varias vidas. Solo me consolaba el hecho de que las verrugas no se extendieron por otras partes del cuerpo, pero cada día me miraba en el espejo con miedo de ver una en la cara”.

 Afortunadamente, no todo ha sido negativo en la vida de Bajandar. Incluso después de sufrir su extraña dolencia.
 De hecho, cuando las verrugas ya lo convertían en el hazmerreír del pueblo, y en el objeto de las pesadillas de los niños, Bajandar conoció a Halima. “Al principio reconozco que sentí pena por él. Quizá eso me llevó a trabar cierta amistad, pero lo cierto es que al final nos enamoramos”, cuenta ella, sentada a su lado y atenta siempre a lo que necesitan tanto él como su hija.
 En un país en el que la mayoría de los matrimonios son concertados, el de Abul y Halima fue por amor y ha resistido “lo que muchos nunca serían capaces de aguantar”.
Y cariño también le dispensan los bangladesíes.
De hecho, cientos de ellos lo visitan cada día en el hospital, donde su habitación está custodiada por dos policías que se limitan a regular el tráfico.
 Aunque algunos solo quieren hacerse un morboso selfie con él, y sorprende que Bajandar hace gala de una paciencia infinita para esbozar una sonrisa y poner las manos en alto, la mayoría se desplaza hasta el hospital para desearle suerte y asegurarle que rezarán a Alá por su pronta recuperación.
 Porque ahora, después de que el Gobierno decidiese hacerse cargo de su caso, comienza una nueva etapa cuyo resultado es incierto. “Estoy un poco nervioso por lo que pueda pasar, porque mañana [por el sábado] me operan por primera vez”, afirma Bajandar.

Y cariño también le dispensan los bangladesíes. De hecho, cientos de ellos lo visitan cada día en el hospital, donde su habitación está custodiada por dos policías que se limitan a regular el tráfico. Aunque algunos solo quieren hacerse un morboso selfie con él, y sorprende que Bajandar hace gala de una paciencia infinita para esbozar una sonrisa y poner las manos en alto, la mayoría se desplaza hasta el hospital para desearle suerte y asegurarle que rezarán a Alá por su pronta recuperación. Porque ahora, después de que el Gobierno decidiese hacerse cargo de su caso, comienza una nueva etapa cuyo resultado es incierto. “Estoy un poco nervioso por lo que pueda pasar, porque mañana [por el sábado] me operan por primera vez”, afirma Bajandar.
El doctor Samanto Lal Sen señala en una radiografía de las manos de Bajandar: “No es fácil dar con los dedos, y tenemos que tener cuidado para no dañarlos”.
El consejo de nueve médicos especialistas que ha creado el hospital para determinar qué hacer en su caso tampoco rebosa confianza.
“El primer paso consiste en tratar de liberar los dedos pulgar e índice de una mano, que son responsables del 60% de todos los movimientos que hacemos. También son los menos afectados y nos ayudarán a ver mejor cuál es la situación y decidir qué pasos debemos dar”, explica el jefe del consejo, el doctor Samanto Lal Sen, mientras señala en una radiografía de las manos de Bajandar. “No es tan fácil dar con los dedos, y tenemos que tener mucho cuidado para no dañarlos”
. Así, las operaciones se alargarán unos seis meses, a los que habrá que añadir varios meses más de fisioterapia. “Apenas ha utilizado las manos en diez años, así que sus dedos están completamente atrofiados”.
Al final el médico me dijo que la única salida era la cirugía, un proceso que no podría pagar ni ahorrando varias vidas
En cualquier caso, los médicos señalan que su intención es ir un paso más allá.
“No basta con retirar las verrugas y conseguir que recupere la movilidad, porque en el resto de los casos estudiados han vuelto a salir.
Tenemos que tratar de averiguar qué es lo que causa la enfermedad, que será el paso inicial en el diseño de una cura permanente”, apunta Sen. Y a nadie se le escapa que, si lo consiguen, será un importante éxito para el sector sanitario de Bangladesh, un país en vías de desarrollo en el que solo hace falta darse una vuelta por el Hospital Universitario en el que Bajandar lleva un mes para darse cuenta de las graves carencias médicas: las camas de los pacientes llenan habitaciones y pasillos, los familiares se hacinan en el suelo, las medicinas escasean, y los médicos no dan abasto.
Tenemos que tratar de averiguar qué es lo que causa la enfermedad, que será el paso inicial en el diseño de una cura permanente
Doctor Samanto Lal Sen
A este respecto, Bajandar es afortunado. Él disfruta de una habitación para él y para su familia, ya que la prensa local está cubriendo extensamente su caso, y recibe gran atención médica. “De momento contamos con tres hipótesis sobre la razón de lo que le sucede, pero ninguna es concluyente: podría ser genético, pero nadie en su familia lo tiene; podría ser una extraña enfermedad cutánea, pero su rareza es asombrosa; y podría ser un virus”, enumera Sen. Hace especial hincapié en la última posibilidad, ya que hace unos días el doctor hizo una curiosa revelación: “Hemos encontrado una vaca que tiene el mismo problema”. ¿Podría ser un virus animal que muta raramente para afectar al ser humano?
Sea como fuere, lo cierto es que Bajandar ya ha comenzado la cuenta atrás para volver a verse las manos. En su risa nerviosa se evidencia cierto miedo, compartido también por Halima, pero la esperanza es mucho más poderosa.
 Y él está más cerca de hacer realidad un sueño que repite una y otra vez, siempre que una cámara le apunta. “Yo lo que quiero es poder abrazar a mi hija, sentirla con las manos”.
El doctor Samanto Lal Sen señala en una radiografía de las manos de Bajandar: “No es fácil dar con los dedos, y tenemos que tener cuidado para no dañarlos”.
El consejo de nueve médicos especialistas que ha creado el hospital para determinar qué hacer en su caso tampoco rebosa confianza. “El primer paso consiste en tratar de liberar los dedos pulgar e índice de una mano, que son responsables del 60% de todos los movimientos que hacemos. También son los menos afectados y nos ayudarán a ver mejor cuál es la situación y decidir qué pasos debemos dar”, explica el jefe del consejo, el doctor Samanto Lal Sen, mientras señala en una radiografía de las manos de Bajandar. “No es tan fácil dar con los dedos, y tenemos que tener mucho cuidado para no dañarlos”. Así, las operaciones se alargarán unos seis meses, a los que habrá que añadir varios meses más de fisioterapia. “Apenas ha utilizado las manos en diez años, así que sus dedos están completamente atrofiados”.
Al final el médico me dijo que la única salida era la cirugía, un proceso que no podría pagar ni ahorrando varias vidas
En cualquier caso, los médicos señalan que su intención es ir un paso más allá. “No basta con retirar las verrugas y conseguir que recupere la movilidad, porque en el resto de los casos estudiados han vuelto a salir. Tenemos que tratar de averiguar qué es lo que causa la enfermedad, que será el paso inicial en el diseño de una cura permanente”, apunta Sen. Y a nadie se le escapa que, si lo consiguen, será un importante éxito para el sector sanitario de Bangladesh, un país en vías de desarrollo en el que solo hace falta darse una vuelta por el Hospital Universitario en el que Bajandar lleva un mes para darse cuenta de las graves carencias médicas: las camas de los pacientes llenan habitaciones y pasillos, los familiares se hacinan en el suelo, las medicinas escasean, y los médicos no dan abasto.
Tenemos que tratar de averiguar qué es lo que causa la enfermedad, que será el paso inicial en el diseño de una cura permanente
Doctor Samanto Lal Sen
A este respecto, Bajandar es afortunado. Él disfruta de una habitación para él y para su familia, ya que la prensa local está cubriendo extensamente su caso, y recibe gran atención médica. “De momento contamos con tres hipótesis sobre la razón de lo que le sucede, pero ninguna es concluyente: podría ser genético, pero nadie en su familia lo tiene; podría ser una extraña enfermedad cutánea, pero su rareza es asombrosa; y podría ser un virus”, enumera Sen. Hace especial hincapié en la última posibilidad, ya que hace unos días el doctor hizo una curiosa revelación: “Hemos encontrado una vaca que tiene el mismo problema”. ¿Podría ser un virus animal que muta raramente para afectar al ser humano?
Sea como fuere, lo cierto es que Bajandar ya ha comenzado la cuenta atrás para volver a verse las manos. En su risa nerviosa se evidencia cierto miedo, compartido también por Halima, pero la esperanza es mucho más poderosa. Y él está más cerca de hacer realidad un sueño que repite una y otra vez, siempre que una cámara le apunta. “Yo lo que quiero es poder abrazar a mi hija, sentirla con las manos”.