Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

10 feb 2016

Escrito con Sentido: A MI HIJA MAYOR

Escrito con Sentido: A MI HIJA MAYOR

Canas y tallas grandes en ‘Sports Illustrated’

Lo que surgió como un anzuelo para vender revistas en temporada baja deportiva ha terminado siendo uno de los acontecimientos con más repercusión en el mundo de la moda
. Cada febrero, la revista Sports Illustrated publica su número de baño, lo que implica portada de modelo en bañador y páginas interiores dedicadas a mujeres despampanantes posando en paisajes exóticos
. Esta portada ejerce de descubridor de tops y es una de las más codiciadas de la industria.
Algunas de las modelos mejor pagadas, como Elle McPherson, Heidi Klum o la española Judit Mascó, se han beneficiado del considerable empujón profesional que supone aparecer en su primera página.

Una imagen de la campaña
 
Una imagen de la campaña
Lo que surgió como un anzuelo para vender revistas en temporada baja deportiva ha terminado siendo uno de los acontecimientos con más repercusión en el mundo de la moda.
 Cada febrero, la revista Sports Illustrated publica su número de baño, lo que implica portada de modelo en bañador y páginas interiores dedicadas a mujeres despampanantes posando en paisajes exóticos.
Esta portada ejerce de descubridor de tops y es una de las más codiciadas de la industria.
 Algunas de las modelos mejor pagadas, como Elle McPherson, Heidi Klum o la española Judit Mascó, se han beneficiado del considerable empujón profesional que supone aparecer en su primera página.
El número se compone exclusivamente de mujeres jóvenes, delgadas y con un físico que sigue el canon del momento
. En sus 52 años de historia las premisas apenas han cambiado
. Hasta 2007 ninguna mujer que no fuera modelo profesional había protagonizado la portada, y entonces el honor recayó en Beyoncé
. No se puede decir que arriesgaran demasiado. Pero ahora parece que la revista ha caído en la cuenta de que es necesario cambiar para seguir siendo relevante, y en las páginas de su próximo número aparecen una modelo de talla grande y otra con 56 años.
Sports Illustrated ha elegido a la modelo Ashley Graham, con una talla 44, como una de las protagonistas de la edición de baño 2016.
Se trata de la segunda maniquí que se sale del clásico 90-60-90 que aparece en la publicación, la primera fue Robyn Lawley, con una 40, fotografiada para el número del año pasado.
 Graham es activista para promover una imagen corporal positiva y apoya la campaña Plus is Equal en Estados Unidos, que busca una mayor representación en la moda de las mujeres con curvas, que constituyen el 67% de la población femenina estadounidense.
 Graham, de 28 años, desde su cuenta de Instagram (con un millón de seguidores) ha dado las gracias a todo el que “ha defendido las curvas” y pidió a sus seguidores que la apoyaran para ser elegida Rookie del año, término que en inglés hace alusión al nuevo miembro de un equipo y que se utiliza para referirse a las debutantes en cada edición.
Graham duplica su presencia en la revista gracias a una campaña de la marca de bañadores Swimsuits for all, especializada en tallas a partir de la 40
. La publicidad también muestra a Nicola Griffin, de 56 años. Ataviada con un dos piezas dorado, esta modelo de pelo cano se convierte en la mujer de mayor edad que aparece retratada en bikini en la edición de baño.
En los últimos meses hemos visto cómo símbolos de la belleza estereotípica se han abierto a una visión más diversa
. La muñeca Barbie ha abandonado un modelo de físico irreal, y el más reciente calendario Pirelli celebraba la mujer con personalidad y poder, independientemente de su edad y físico.
 Las fotografías de Annie Leivobitz del almanaque de 2016 retratan a productoras de cine, deportistas y artistas como Patti Smith, de 68 años, y Yoko Ono, de 82.

El Supremo pone en libertad a un inocente que ha pasado 12 años en prisión.............................. Mónica Ceberio Belaza

El alto tribunal solo admite que no cometió una a pesar de que se llevaron a cabo el mismo día, en el mismo sitio y a lo largo de una hora y media.

A la izquierda, Romano van der Dussen antes de su ingreso en prisión en septiembre de 2003. A la derecha, el británico Mark Dixie.
Romano Liberto van der Dussen fue condenado por haber cometido tres agresiones sexuales en Málaga en agosto de 2003.
Pero la policía española halló pruebas de su inocencia en 2007
. Marcadores genéticos mostraron entonces que el culpable, al menos en uno de los casos, había sido un británico, Mark Dixie, preso en Reino Unido por asesinato y violación. A pesar de este hallazgo, la lenta maquinaria judicial española y la pesada burocracia en la cooperación entre España y Reino Unido han provocado que van der Dussen haya continuado nueve años más en la cárcel.
 
A la izquierda, Romano van der Dussen antes de su ingreso en prisión en septiembre de 2003. A la derecha, el británico Mark Dixie.
Romano Liberto van der Dussen fue condenado por haber cometido tres agresiones sexuales en Málaga en agosto de 2003.
 Pero la policía española halló pruebas de su inocencia en 2007.
 Marcadores genéticos mostraron entonces que el culpable, al menos en uno de los casos, había sido un británico, Mark Dixie, preso en Reino Unido por asesinato y violación
. A pesar de este hallazgo, la lenta maquinaria judicial española y la pesada burocracia en la cooperación entre España y Reino Unido han provocado que van der Dussen haya continuado nueve años más en la cárcel.
 Hoy, finalmente, doce años y medio después de su detención, el Tribunal Supremo ha revisado su caso y determinado su inocencia.
Pero la revisión del caso no ha sido total.
 La sentencia del Supremo, dictada hoy por los magistrados Manuel Marchena, Andrés Martínez Arrieta y Joaquín Giménez, solo ha admitido su inocencia respecto de la violación de la que se conservan pruebas de ADN -de las otras dos no hay restos biológicos que analizar- a pesar de que la Audiencia de Málaga sostuvo en la sentencia condenatoria que el agresor había sido la misma persona en los tres casos por las similitudes en los ataques y la enorme cercanía en el espacio y en el tiempo de las agresiones
. El agresor cometió los delitos en calles muy cercanas entre las 4.30 y las 6 de la madrugada del 10 de agosto de 2003, lo que hace altamente improbable la opción de dos agresores.
Van der Dussen saldrá de la cárcel porque ya ha cumplido el tiempo de las otras dos condenas, pero para la justicia sigue siendo culpable de dos agresiones sexuales.
 Uno de los argumentos que sirvió para condenarlo, que el modus operandi y la brutalidad en los ataques eran tan parecidos que indicaba que se trataba de la misma persona, no ha servido sin embargo para absolverlo.
 La defensa, que había pedido la exoneración total del holandés, está satisfecha al menos con su próxima puesta en libertad.

El año pasado, en una entrevista con este diario, el holandés relataba que no lograba entender por qué si la policía sabía desde 2007 que era inocente, la justicia tardaba tanto en reaccionar.
 Se quejaba de que nadie se había dado prisa en verificar que era cierto el informe policial que aseguraba que el verdadero culpable era otro: ni los distintos juzgados que han llevado el caso, ni Reino Unido, ni el Tribunal Supremo ni la policía española en la fase final del proceso
. “Mi vida ha sido destrozada”, aseguraba.
 “He pasado los peores 4.000 días de mi vida. Un infierno indescriptible”.
Tras la condena a 15 años y medio de prisión por parte de la Audiencia Provincial de Málaga, basada exclusivamente en los reconocimientos de las víctimas (llevados a cabo con notables irregularidades) y que omitió una prueba de ADN que lo exculpaba, la policía española cruzó en 2007 los marcadores genéticos hallados en una de las agresiones sexuales con la base de datos de Interpol.Allí apareció el verdadero culpable: Mark Dixie; asesino y violador confeso encarcelado en Londres un año antes.
Un informe de la policía científica de 23 de marzo de 2007 informó al juzgado encargado del caso del hallazgo y señaló que, según sus datos, era 54 millones de veces más probable que ese ADN fuera una mezcla de Mark Dixie y la víctima de Fuengirola que de cualesquiera otras dos personas elegidas al azar.
 De todas formas, por si acaso, recomendaba ampliar los marcadores genéticos de Dixie pidiendo una nueva muestra a Reino Unido. Y esa diligencia es la que ha tardado nueve años en llevarse a cabo.
La Audiencia de Málaga y el juzgado encargado de la investigación no lograron respuesta a la comisión rogatoria enviada a Reino Unido porque no la tramitaron correctamente. El caso, incomprensiblemente, se archivó
. El abogado de van der Dussen, Silverio García Sierra, interpuso entonces, cuatro años después del hallazgo de la policía española, un recurso de revisión ante el Supremo
Un año después el alto tribunal ordenó que se pidiera con urgencia a las autoridades británicas el perfil genético de Dixie, petición que ese país tardó tres años en cumplimentar.
 Y finalmente, cuando llegaron los resultados en febrero de 2015 acreditando que quien violó a la víctima de Fuengirola fue el británico, la policía española aún tardó varios meses en emitir un nuevo informe interpretando los datos enviados por Reino Unido.
Durante todo ese tiempo, Romano van der Dussen continuó en prisión.
 No le concedieron permisos de salida ni siquiera en mayo de 2015, cuando ya habían llegado los nuevos marcadores genéticos de Londres que acreditaban su inocencia y la culpabilidad de Dixie.
“Se trata de caso increíble de lentitud, apatía, negligencia y mala praxis de los operadores jurídicos que han intervenido”, indica el letrado García Sierra “Es incomprensible que este hombre haya pasado tanto tiempo en prisión por delitos que jamás cometió”.

 

Rosa Montero, el relato de cuatro décadas.................................... Carolina García Periodista de EL PAÍS


  • La escritora y periodista, que llegó al diario en 1977, dirigió ‘El País Semanal’ en 1980 y 1981
monteroordenadorok
Rosa Montero, en una imagen de archivo.
“Soy mujer y escribo. Soy plebeya y sé leer. Nací sierva y soy libre.
 He visto en mi vida cosas maravillosas. He hecho en mi vida cosas maravillosas”, contó Rosa Montero en su libro Historia del Rey Transparente.
 La definición resume la personalidad de esta madrileña que plasma emociones en cada frase, en cada relato.
 Montero, de 65 años, comenzó a trabajar en EL PAÍS en 1977, publicó su primera columna en 1978 y dirigió El País Semanal en 1980 y 1981.
“Quisiera creer que ahora soy capaz de ver y analizar la realidad con más profundidad y complejidad. De ahí que cada vez tenga más dudas”, señala con la perspectiva del tiempo.
Aunque resulte paradójico, la experiencia y la evolución profesional no le han permitido tener una opinión para todo. “Cada día dudo más y de hecho he publicado unos cuantos artículos hablando concretamente de eso: de los muchos matices del gris que tiene la realidad”, afirma.

 Curiosa y amante de la escritura desde pequeña

Comenzó a escribir de niña, como la mayoría de los novelistas.
 Sus primeros cuentos vieron la luz a los cinco años, y tenían como protagonistas “a ratitas que hablaban”.
 Su primera entrevista se la hizo a su madre, a los ocho años, en una revista que hizo ella misma en un cuaderno, pegando cromos y recortes de fotos. Se llamaba De Todo Un Poco.
“Aún la conservo”, relata. Publicó sus primeros trabajos periodísticos a los 19 años en el diario Información de Alicante
. “Y mi primera novela, a los 28”, recuerda Montero.

Monterolibrook
La escritora Rosa Montero (primera por la derecha).
Según ella, nunca se deja de aprender. “He asimilado cosas de todos los escritores y escritoras que he leído durante toda mi vida. Incluso de los malos. De los malos también se aprende a no hacer las cosas así”, explica. Preocupada por su entorno y por los temas sociales, Montero siempre anota sus ideas antes de sentarse en el ordenador.
 Y reconoce que se esfuerza “en mirar aquellas zonas de la realidad que son más marginales y resultan más invisibles”.

Lo social, siempre en la libreta

rosamonteroperfilok P: ¿Ha habido algún personaje que se haya molestado por haberle mencionado en su columna?
R: Decenas.
En casi 40 años de articulista… De hecho, en los primeros años de la Transición me intentaron poner varias demandas; ninguna prosperó, es decir, ninguna fue admitida por el juez, pero en aquellos años había bastante gente que no comprendía que en una democracia existe el derecho a la crítica.
Una prueba de lo que hemos avanzado es que ahora la libertad de expresión ya es un valor admitido y no te intentan demandar por estupideces.
P: ¿Y algún personaje se ha puesto en contacto con usted para agradecerle que le haya mencionado?
R: También ha sucedido muchas veces
. Pero no me refiero ya a personajes famosos, que alguno ha habido, sino sobre todo a personas anónimas con dificultades que, gracias a la columna, consiguieron visibilidad, consuelo y en ocasiones alguna solución para sus problemas
Aunque esto último, lo de las soluciones, sucede pocas veces: la realidad es bastante impermeable.

Me esfuerzo en mirar aquellas zonas de la realidad que son más marginales y resultan más invisibles


P: ¿Podría escoger un texto entre todos los trabajos que ha hecho para EL PAÍS?
R: Pues no, la verdad.
 He hecho demasiados, pero siento gratitud hacia los trabajos que tuvieron alguna consecuencia provechosa. Como, por ejemplo, un reportaje que denunciaba malos tratos en la cárcel de Herrera de la Mancha (Ciudad Real) y que contribuyó al proceso y condena de los responsables.
montero2ok

: ¿Qué anécdota entresaca de su trabajo?
R: Las cartas que te mandan los lectores, los comentarios
. La gente es increíble. Hace unos días, por ejemplo, recibí una preciosa de una lectora que me daba las gracias por un artículo que publiqué en septiembre del año pasado.
 Mi texto trataba de los amores adúlteros y yo le quitaba importancia a la infidelidad sexual y valoraba mucho mas la lealtad.
 Terminaba el artículo diciendo, más o menos: “Amigos y amigas que acabáis de descubrir una infidelidad, no arrojéis por la borda toda una vida de amor y de lucha por una nadería”.
P: ¿La lectora se sentía identificada?
R: Me decía que ella había descubierto una infidelidad de su marido tras 15 años de matrimonio, que él le había pedido perdón y le había escrito incluso una carta preciosa (me adjuntaba la carta del marido y era, en efecto, preciosa) pero que, aún así, ella no le había perdonado y lo había echado de casa.
 Pero que cinco semanas después leyó mi artículo y se dio cuenta de que su marido había sido siempre maravillosamente leal.
 Y entonces le llamó y decidió darle a la relación otra oportunidad
. Y, aunque no había sido fácil, habían reconstruido la historia y ahora estaban muy bien… Bueno, es una carta genial que me ha alegrado la vida.