El siguiente paso del que fuera
representante de Belén Esteban sería mudarse a Miami para distanciarse
del círco mediático. Toño Sanchís con su mujer - ABC
Después del revuelo mediático que se organizó cuando Belén Esteban anunció su ruptura profesional de Toño Sanchís, prácticamente no se ha vuelto a saber nada del representante.
Ayer por la tarde, Kiko Hernández desveló en «Sálvame» que Sanchís ha decidido poner distancia (literal) al problema sacando a la venta su casa y mudándose a Valencia.
Una libertad a más de 300 kilómetros de distancia que
coincide con la de Belén Esteban, que ya no está sometida al contrato
profesional que había blindado con Sanchís hasta finales de 2015.
Kiko
Hernández explicaba que Sanchís ha puesto en venta su casa familiar y
planea trasladarse a Valencia, donde tiene familia que podría ayudarle en estos momentos tan
complicados.
Por lo visto, también se ha comprado un coche nuevo.
Belén
Esteban corroboraba las palabras de Kiko Hernández apostillando que es
cierto que su exrepresentante tiene «mucha familia allí».
Al parecer, Sanchís ha dejado a sus dos ayudantes en Madrid a cargo del
trabajo y él lo manejará todo desde su nuevo destino. Además Hernández
contaba que el representante se instalaría allí para después cruzar el charco y trasladarse a Miami.
Aunque Toño Sanchís no ha querido confirmar esta información a ABC, Mila Ximénez explicaba que no podrá vender el chalet ni por 700.000 euros.
Ya que una vecina del exrepresentante de Belén Esteban vende su casa
por 450.000 euros, un precio que ha rebajado porque comenzó pidiendo
medio millón de euros. El dinero de esa venta serviría a Sanchís para solucionar los problemas que tiene con Hacienda,
independientemente de los que tiene con Belén Esteban, según contó Gema
López. La colaboradora de «Sálvame» también añadió que Sanchís
considera que le debe a Belén Esteban una cantidad menor a la que ella
ha dicho. Esteban permanecía callada, cree que no debe dar más datos al
público porque pueden ser contraproducentes con el trabajo de sus
abogados y gestores.
Michelle
ha sobrevivido al fantasma de Jackie Kennedy usando una clave: los Obama
han incorporado al sueño afroamericano el matrimonio como empresa.
Michelle Obama, antes del discurso sobre el estado de la Unión del presidente de EE UU el pasado 12 de enero. SAUL LOEB (afp)
Llegan los Oscar y probablemente nos pillen sin Gobierno
. Mi
entrenadora personal se considera muy cinéfila y me ha explicado cómo se
gobierna ella para ver las películas nominadas
combinando pirateo con pago de entradas
. Quisiera que rectificara lo
del pirateo pero socarrona me dice que lo dejará cuando haya Gobierno.
Entre ejercicios de bíceps y piernas le comenté que encontraba
similitudes entre El renacido y La chica danesa y ella
me duplicó las repeticiones.
Sí, las hay. Ambas películas tratan sobre
la supervivencia.
En la primera, a un cazador lo dan por muerto tras el
brutal ataque de un oso y en la otra, un joven pintor lucha contra
múltiples obstáculos para ser quien quiere ser.
2016 va a ser el año de la supervivencia y los Oscar ya lo anuncian. ¡Vivimos un sálvese quien pueda! La Bolsa se deshincha, caída libre del precio del petróleo, ascenso de Trump en las encuestas y fraude en el tenis.
ç ¿Podemos o no Podemos? Si la crisis nos dejó agotados de reinventarnos,
es en este año que nos enfrentemos a la gran verdad: sobrevive el más
fuerte. ¿O el más hábil?
Michelle Obama, antes del discurso sobre el estado de la Unión del presidente de EE UU el pasado 12 de enero. SAUL LOEB (afp)
Llegan los Oscar y probablemente nos pillen sin Gobierno. Mi
entrenadora personal se considera muy cinéfila y me ha explicado cómo se
gobierna ella para ver las películas nominadas
combinando pirateo con pago de entradas. Quisiera que rectificara lo
del pirateo pero socarrona me dice que lo dejará cuando haya Gobierno.
Entre ejercicios de bíceps y piernas le comenté que encontraba
similitudes entre El renacido y La chica danesa y ella
me duplicó las repeticiones. Sí, las hay. Ambas películas tratan sobre
la supervivencia. En la primera, a un cazador lo dan por muerto tras el
brutal ataque de un oso y en la otra, un joven pintor lucha contra
múltiples obstáculos para ser quien quiere ser.
2016 va a ser el año de la supervivencia y los Oscar ya lo anuncian. ¡Vivimos un sálvese quien pueda! La Bolsa se deshincha, caída libre del precio del petróleo, ascenso de Trump en las encuestas y fraude en el tenis.
¿Podemos o no Podemos?
Si la crisis nos dejó agotados de reinventarnos,
es en este año que nos enfrentemos a la gran verdad: sobrevive el más
fuerte. ¿O el más hábil?
Gane quien gane el Oscar, será por una película borracha de este
tema.
Y quien consiga el Gobierno en España, lo mismo. Yendo un poquito
más lejos, otro personaje involucrado en las noticias es la
superviviente Kate del Castillo,
la actriz mexicana que involuntariamente llevó al FBI hasta el refugio
de El Chapo.
Es vilipendiada y alabada a diario.
Nadie niega su coraje,
cierta demencia y una capacidad enorme de supervivencia, ahorita en
jaque mientras decide el siguiente paso. Si convoca una conferencia de
prensa o se dispone a vivir un nuevo papel en su vida real: el de
fugitiva. Michelle Obama,
que no es una fugitiva (al contrario, en noviembre estará liberada de
ser primera dama), ha cumplido 52 años esta semana.
Michelle ha
reforzado en el colectivo americano la idea de que puedes ser diferente y
exitoso al mismo tiempo.
Aunque no sea fácil.
Ella es diferente en
varios sentidos empezando por ser afroamericana, profesional y
universitaria en donde ser mujer muchas veces ya es una odisea
. Y lo ha
conseguido sin estridencias.
Su naturalidad, en un barrio pobre, en una
cena de gala o en un programa de televisión la han convertido en la
mejor representante de la era Obama.
Ha sobrevivido al fantasma de
Jackie Kennedy, como la primera dama por excelencia, una especie de
retrato de Rebeca fantasmagóricamente colgado en los salones de la Casa
Blanca.
¿Alguien recuerda a la última señora Bush? Michelle lo ha
logrado usando una clave de supervivencia: el equipo.
Los Obama son un
matrimonio que trabaja como tal, tan exitosos como la pareja
presidencial de ficción de Claire y Francis Underwood en House of Cards.
Los Obama han incorporado al sueño afroamericano el matrimonio como empresa. Donald Trump tiene a Sarah Palin
e Inglaterra a los Beckham, que han sobrevivido como icono debido a su
éxito como una corporation. Rajoy y Elvira nunca parecieron tan
empresariales y ella pudo haberle hecho reconsiderar algún que otro
WhastApp o su empeño en hacer de su plasma una marca de Gobiernoç
. Pero
Elvira prefirió no meterse en las cosas de su marido. Ana y Aznar
terminaron como una botella sin contenido.
No sabremos qué podría pasar
con Begoña y Pedro, o con Pedro y Susana.
Pero sí puedo afirmar, desde
mi experiencia personal, que la salida o la recompensa por la
supervivencia en una pareja es precisamente convertirla en un equipo.
La
vida, al compartirse felizmente, mejora. Según un viejo proverbio
chino: “Si quieres ir rápido, vete solo. Si quieres ir lejos, vete
acompañado”.
"Hoy, como de sobra sabemos, el género ensayístico abarca desde un
esbozo recreativo en una revista literaria hasta un volumen imponente de
cientos de páginas sobre un tema trabajado durante décadas. Tampoco es
cosa de sublevarse, en imprecisiones más graves buceamos todos los días.
Sin embargo, los verdaderos aficionados al ensayo —y que por tanto
comemos de todo cuando toca, siempre con buen apetito, sea una imponente
fabada o un liviano canapé de caviar— guardamos un especial aprecio a
dos características que nunca deberían faltarle: la ligereza desenfadada
de trazo (lo que Baldassare Castiglione llamó sprezzatura) y la
sorpresa, lo imprevisto de la perspectiva o del giro que toma el asunto
planteado inicialmente. Una de las dos nunca está ausente y en la
mayoría de los casos se dan ambas en los sucintos ensayos o artículos
que a lo largo de su vida “breve y valerosa” (Borges dixit) escribió
Robert Louis Stevenson". Por FERNANDO SAVATER
"La experiencia de la crisis desencadenada hace más de siete años en
el sistema financiero más avanzado del mundo se ha constituido en la
más valiosa plataforma de aprendizaje para una profesión que ha quedado
seriamente cuestionada no solo por la incapacidad para anticiparla, sino
por la complicidad con una gestión cuestionable a tenor de los
resultados observados.
Una revisión de algunas de las limitaciones del
análisis académico y las servidumbres políticas del mismo la hizo Jeff
Madrick en su libro Seven Bad Ideas, comentado recientemente en Revista
de Libros.
A pesar del escepticismo que puedan generar, las
explicaciones de los economistas son hoy más necesarias que nunca.
No
menos las referidas a la severa particularización de la crisis en la
economía española".
Por EMILIO ONTIVEROS
"Los críticos solemos poner algunas líneas rojas cuando leemos. Es
lo que hace distintivo una reseña de periódico de una investigación
erudita. Una funciona con el instinto literario (además del saber) y la
otra con el saber. Una es falible, como toda lectura basada en el gusto
(además del saber) y la otra tiende a lo contrario. Ejemplos. Si leo una
novela donde la voz omnisciente emplea el neologismo “rumorología”,
tiendo a descorazonarme. Si esa misma voz incurre en un vulgarismo de
calado como “follar” (que lo dice la voz omnisciente y no un personaje, y
por eso es un vulgarismo), comienzo a alarmarme por lo que seguirá
después. Y ya no digamos lo que me asusto, sobre todo por el mal gusto,
si leo una cláusula como la siguiente: “La punta del clítoris le sabía a
almendras”. Si leo también una frase como esta otra: “La reacción de
Fernando ante el tema del asesinato le había resultado falsa”, también
se me cae el alma a los pies. Otra línea roja que se enciende en mi
lectura es cuando un libro incluye en cada capítulo una receta de cocina
(excepto cuando se trata de un libro de cocina). Y si eso ocurre en una
pretendida novela con intriga (aunque también lo es generacional) mi
desánimo aumenta exponencialmente, porque pienso que eso ya lo hizo
Manuel Vázquez Montalbán mucho mejor y con más argumentos narrativos,
dada la singular idiosincrasia de Pepe Carvalho". Por J. ERNESTO AYALA
DIP
"Que una madre llame habitualmente “pequeño fracaso” a su hijo,
aunque lo diga con cariño, le obliga a uno a tomar medidas serias. Una
de ellas puede ser la de construirse un personaje de sí mismo para
funcionar adecuadamente en la vida diaria, acaso la única manera de
sobrevivir en un mundo hostil donde, además, los niños le hacen la vida
imposible a quien lleva pellizas de piel soviéticas y tiene un deje ruso
en su inglés recién aprendido, como le ocurría a Gary Shteyngart. En
Pequeño fracaso, su libro de recuerdos, Shteyngart narra con iguales
dosis de humor y melancolía el intrincado proceso de adaptación y
aprendizaje de su nueva identidad estadounidense desde la voz del
personaje que se fue fabricando a lo largo de su vida". Por MERCEDES
CEBRIÁN
Cronenberg también escribe novelas, ¿para qué?
"En el convencimiento de que mi espíritu es simple, que jamás he
podido entender los tratados filosóficos y que casi nunca puedo captar
el arte de las vanguardias y la militancia en la modernidad, me he
esforzado por comprender y admirar los revolucionarios valores que tanta
gente ilustrada, cool, sofisticada, a la moda que convenga y con
alergia hacia las convenciones y el alcanfor del clasicismo ha
descubierto cotidianamente en cineastas, escritores, pintores y músicos
empeñados en renegar de los viejos lenguajes para contar historias y
describir sentimientos, poseedores todos ellos al parecer de universos
desasosegantes, investigadores del horror y no sé cuántas cosas más".
Por CARLOS BOYERO
"Las invenciones de la ficción suelen ser lo contrario de las
políticas
. Las primeras intentan reflejar la realidad de nuestra
experiencia del mundo dándole coherencia y verosimilitud; las segundas
proponen versiones de esa realidad que, lejos de reflejarla, la
maquillan y distorsionan.
El novelista Yan Lianke llama a estas últimas,
tal como existen hoy en su China natal, “estrategias de amnesia
colectiva” que, por medio de documentos históricos falsificados,
manuales de escuela falaces, incentivos financieros corruptos y una
fuerte y constante censura, pregonan los beneficios del olvido". Por
ALBERTO MANGUEL
"Las invenciones de la ficción suelen ser lo contrario de las
políticas. Las primeras intentan reflejar la realidad de nuestra
experiencia del mundo dándole coherencia y verosimilitud; las segundas
proponen versiones de esa realidad que, lejos de reflejarla, la
maquillan y distorsionan. El novelista Yan Lianke llama a estas últimas,
tal como existen hoy en su China natal, “estrategias de amnesia
colectiva” que, por medio de documentos históricos falsificados,
manuales de escuela falaces, incentivos financieros corruptos y una
fuerte y constante censura, pregonan los beneficios del olvido". Por
ALBERTO MANGUEL
"Una de las imprescindibles voces del argentino Antonio Porchia dice
que “uno es para todos y hasta para sí mismo lo poco o lo mucho que
puede parecerse a alguien”. Más allá de la aparente tautología, esta
verdad pesimista podría acompañar la lectura de Cocaína, con la que
Daniel Jiménez (Madrid, 1981) ha obtenido el Premio Dos Passos a una
primera novela. Cocaína narra el año 2013 en la vida de un personaje
llamado Daniel, de campanadas a campanadas. A esto añadiremos que está
fechado a modo de diario y que en él aparecen, como contrapunto al
“drama” del narrador, algunos materiales de desecho que reconoceremos:
actualidad periodística, presentadoras del telediario, jóvenes
escritores del medio nacional… Es decir, se trata de un ejercicio
autobiográfico. Lo que ahora se llama, para evitar el estigma de lo
confesional, “autoficción”. Y para reforzar esta lectura el narrador
escribe: “Para contar cuentos de príncipes y dragones ya están los
políticos, las series de televisión y la prensa. La literatura del siglo
XXI exige algo más. Henry Miller escribió: la literatura del siglo XXI
será autobiográfica o no será”. Por CARLOS PARDO
"El nombre de Jorge Eliécer Gaitán no dirá nada al lector español,
pero en Colombia es central. Sobre todo tras su asesinato en 1948,
inicio de un tiempo de violencia política que dejó el terreno abonado
para la posterior guerra civil de paramilitares, guerrillas y
narcotraficantes de la que hoy intenta recuperarse un país “donde
amenazar de muerte es casi una rutina”. Así habla el narrador, el propio
Juan Gabriel Vásquez, que se disfraza de personaje de novela
autoficcional para proseguir su indagación del pasado colombiano. Si en
El ruido de las cosas al caer se asomaba a violencias más recientes,
ahora vuelve la vista más atrás, hasta Gaitán y, aún más remoto, el
magnicidio en 1914 del liberal Rafael Uribe. Dos asesinatos políticos
que comparten la conmoción causada y las muchas zonas oscuras sobre su
autoría, pues coinciden en algo más definitorio de Colombia que la
violencia: la impunidad". Por ISAAC ROSA
El
escritor, que publica el primer volumen de sus ensayos completos,
conversa sobre la relación entre lenguaje y realidad con el filósofo
José Luis Pardo.
Rafael Sánchez Ferlosio (izquierda) y José Luis Pardo, en casa del primero. Luis Sevillano
El pretexto para el encuentro entre el escritor Rafael Sánchez
Ferlosio (Roma, 1927) y el filósofo José Luis Pardo (Madrid, 1954) es la
aparición del tomo que reúne los escritos sobre lingüística del primero
—Altos estudios eclesiásticos
(Debate)—, pero la charla puede saltar de la gramática a los toros y de
estos al cine de dibujos animados, ese en el que, apunta Ferlosio
citando a Fernando Quiñones, hay muchas películas que más que habladas
parecen maulladas.
Ese volumen contiene, entre otras maravillas hasta
ahora dispersas, un prólogo a Pinocho, y ese detalle lleva la conversación hasta ‘¿Qué quiere un niño?’ el ensayo —recogido en Nunca fue tan hermosa la basura (Galaxia Gutenberg)— que Pardo dedicó a relacionar al personaje de Collodi con Buzz Lightyear, el quijotesco astronauta de Toy Story.
Como Ferlosio no ha visto la película —“hace 20 años que no voy al
cine”—, Pardo se la resume: “En lugar de ser un muñeco que se convierte
en niño, como Pinocho, estos son muñecos que cobran conciencia de que lo
son”.
PREGUNTA. Los niños están presentes en muchos de estos
ensayos, ya se hable de un bautizo o de muchachos salvajes. ¿Qué nos
enseña el lenguaje de un niño sobre la formación de las ideas y de las
convenciones sociales?
RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO. Voy a poner un ejemplo de mi hija, que murió
a los 27 años, en 1985
. Un día estábamos pelando una manzana, y como
entonces las manzanas todavía tenían gusanos, nos preguntábamos: ¿tendrá
o no tendrá? Ella dijo: “Si tuviese gusano tendría que verse alguna
tubería”. La palabra está bien usada porque tubería es un conducto a
través de una cosa maciza.
Otro día vio un billete de cine y dijo: “Qué
duro más raro”. Es un ejemplo de que el concepto no se generaliza, sino
que trae ya una generalidad.
JOSÉ LUIS PARDO. Sobre ese ejemplo has escrito. Creo que era una entrada de los toros.
R. S. F. Sería cuando no odiaba los toros. Ahora es que nos los puedo ni ver.
S. F. Sería cuando no odiaba los toros. Ahora es que nos los puedo ni ver.
Rafael Sánchez Ferlosio. Luis Sevillano
P. ¿Por qué?
R. S. F. En gran parte, por la frase de Ortega de que no se puede
entender la historia de España sin analizar la historia de los toros.
El
signo de cómo le va a España, dice, es cómo le va a la tauromaquia. P. Más que con los toros parece un problema con Ortega. Y con España.
R. S. F. Muchos me tomaron en serio cuando empecé a decir “odio
España”, lo cual es una tontería porque es un exabrupto nada más.
Cómo
voy a odiar un país si eso no significa nada. Aunque si se meten los
toros, el Rocío, la Virgen del Pilar…
J. L. P. Y los desfiles militares.
Otro ejemplo sobre el que has
escrito es ese momento en que la niña ve un tigre y lo llama gato.
R. S. F. Había identificado el género por la especie.
J. L. P. Se supone que el niño aprende la palabra mesa porque ve una
en su casa y luego generaliza a todas las mesas, pero no: es como si
hubiera generalidades puras a las que se va directamente. Cuando la niña
llama gato al tigre no es que use mal la palabra sino que ha captado lo
que tienen en general los felinos, la digamos felinidad.
R. S. F. Sin ninguna conciencia de metáfora.
J. L. P. Nietzsche decía que los conceptos son viejas metáforas, pero
sería al revés: las metáforas son lo que queda del concepto cuando se
convierte en una cosa usual.
Ferlosio
: "Releo poco la 'Teoría del lenguaje' de Bühler. Tengo miedo de volver a sumergirme en ella"
P. Eso se pierde a partir de cierta edad o de cierto grado de
educación, ¿no? Es imposible volver a llamar gato a un tigre sin saber
que estás usando una metáfora.
J. L. P. Porque aprender el lenguaje es aprender a usarlo en un
contexto determinado.
Pero el lenguaje sigue conservando esa libertad
que da la generalidad y que hace posible pasar de un contexto a otro.
Ese es el genio de la metáfora
. Lo que en el adulto es cambiar de
contexto, en un niño es usar la palabra cuando todavía no hay
restricción. P. ¿Esa conciencia de las restricciones del lenguaje puede
llevar a esa escritura tan ferlosiana, llena de subordinadas, a la
famosa hipotaxis?
R. S. F. La hipotaxis no tiene que ver con la semántica de las
palabras, sino con la estructura de la frase. No querría hablar de ella
porque con la hipotaxis he sido tan bobo…
He presumido de hipotáctico,
de hipotacta, y he cometido errores. Tomás Pollán,
que es muy lector de mis cosas, me dijo que la frase tenía que ser
respiratoria, que tienes que leerla sin perder el aliento. La hipotaxis
es muy antipática. Y no es que me haya vuelto azoriniano.
El filósofo José Luis Pardo. Luis Sevillano
P. ¿La forma en que un niño generaliza puede servirle de algo a un filósofo?
J. L. P. Lo que tiene más interés desde el punto de vista filosófico
es que ves que el concepto no es la generalización de una apreciación
individual, sino que hay algo que corresponde al concepto, es decir, que
en la realidad hay algo así como núcleos de estabilidad.
Eso desborda
los contextos de uso de las palabras.
Es eso tan bonito que hacía Rafael
de comparar las palabras puestas en su contexto con una llave y el
concepto con una ganzúa que te abre muchas puertas.
No sabes si te las
va a abrir todas ni cuáles va a abrir, pero te permite suspender el
pensamiento cuadriculado y abrir nuevas maneras de pensar. P. ¿Habría alguna relación entre la infancia de un niño y eso que llaman la infancia de la humanidad o de la filosofía?
R. S. F. ¿Qué podemos saber?
Todas las lenguas antiguas que se han
podido analizar son ya lenguas completas.
No se ha podido explorar una
lengua balbuciente o una prelengua.
Además, las estructuras de las
lenguas antiguas son ya complejas.
Hay quien ha estudiado cómo las
categorías de Aristóteles son los casos griegos.
J. L. P. Tenemos una idea de historia evolutiva con los griegos como
infancia del pensamiento, pero lo que hay en las lenguas antiguas no es
la infancia de la humanidad, sino otra manera de percibir el mundo.
Pardo: "El paso del mito al logos es una solución muy moderna. Para los griegos eran perfectamente compatibles"
P. ¿El paso del mito al logos, del pensamiento mágico al pensamiento racional es otro mito?
R. S. F. El pensamiento mágico, según Weber, es perfectamente
racional.
Pensamos en los pueblos colonizados, pero entre nosotros
también hay cosas que siguen siendo mágicas: la firma, que en algunos
documentos tiene que ser de puño y letra, es un objeto mágico.
De puño
porque la grafía puede ser falsa. Es algo escrito que tiene poder sobre
los hechos.
J. L. P. En Tristes trópicos cuenta Lévi-Strauss
que fue como antropólogo a una tribu que no tenía escritura. Llevaba un
cuaderno y apuntaba. Los indígenas interpretaban eso como un poder
sobre la tribu, así que el jefe le pide el lápiz y el cuaderno y empieza
a hacer garabatos para que su pueblo vea que él también tiene ese
poder. P. Un poder notarial. Los notarios serían nuestros chamanes, ¿no?
R. S. F. Claro. Los notarios, además de rúbrica, tenían signo. Hacían
una especie de jeroglífico, generalmente una cruz con ringorrangos.
El
dominio de la magia en cosas que tienen la capacidad de ser fehacientes
sigue ahí.
J. L. P. El paso del mito al logos es una solución muy moderna.
Como
los modernos no podemos soportar la idea de que coexistan, cuando nos
los encontramos en una cultura diferente decimos: primero vino el mito y
luego el logos. Pero para los griegos no era así. Para ellos eran
perfectamente compatibles
. En muchos contextos son palabras sinónimas.
Parménides escribió poemas y Platón diálogos e historias de lo más
fantásticas.
El hecho de que a una cosa se la llame divina no quiere
decir que no sea racional. Rafael Sánchez Ferlosio y José Luis Pardo durante la conversación. Luis Sevillano
P. Pollán
escribió que Ferlosio alertaba contra nuestra manía de asimilarlo todo,
de simplificar lo complejo. “El universo en casa ya no es el universo”,
decía.
R. S. F. Lo hacemos constantemente con esas comparaciones que se
constituyen en metáfora. Como el lenguaje del fútbol.
Cuando alguien
engaña a otro decimos que le ha metido un gol. P. ¿El lenguaje no es una forma de asimilación? ¿Reducir a un código un mundo mucho más amplio?
R. S. F. Es que la palabra nos hace. No podemos percibirnos desde fuera. No existe un exterior de la lengua. P. Usted se encerró 15 años a estudiar gramática con la Teoría del lenguaje, de Bühler. ¿Quién se la recomendó?
R. S. F. Víctor Sánchez Zabala. Me lo prestó. Luego lo compré y le di el ejemplar nuevo. Le copié sus anotaciones. Lo tradujo Julián Marías. P. ¿Ha vuelto a leerlo?
R. S. F. Poco. Tengo miedo de sumergirme otra vez en ella y pena de no poder sumergirme. P. ¿Ha leído en los últimos años algo que le haya interesado tanto?
R. S. F. Deleuze, su idea de diferencia y repetición para hablar de la individuación.
J. L. P. Una vez te preguntaron qué habías leído últimamente y
dijiste que desde Kafka no había salido nada bueno. Como si hubieras
estado yendo a las librerías.
R. S. F. Eso es cosa de un iletrado completo como yo.