Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

23 ene 2016

Toño Sanchís pone en venta su casa y se muda a Valencia

El siguiente paso del que fuera representante de Belén Esteban sería mudarse a Miami para distanciarse del círco mediático.

Toño Sanchís con su mujer - ABC

Después del revuelo mediático que se organizó cuando Belén Esteban anunció su ruptura profesional de Toño Sanchís, prácticamente no se ha vuelto a saber nada del representante.
Ayer por la tarde, Kiko Hernández desveló en «Sálvame» que Sanchís ha decidido poner distancia (literal) al problema sacando a la venta su casa y mudándose a Valencia.
Una libertad a más de 300 kilómetros de distancia que coincide con la de Belén Esteban, que ya no está sometida al contrato profesional que había blindado con Sanchís hasta finales de 2015.
Kiko Hernández explicaba que Sanchís ha puesto en venta su casa familiar y planea trasladarse a Valencia, donde tiene familia que podría ayudarle en estos momentos tan complicados.
Por lo visto, también se ha comprado un coche nuevo.
 Belén Esteban corroboraba las palabras de Kiko Hernández apostillando que es cierto que su exrepresentante tiene «mucha familia allí».
 Al parecer, Sanchís ha dejado a sus dos ayudantes en Madrid a cargo del trabajo y él lo manejará todo desde su nuevo destino. Además Hernández contaba que el representante se instalaría allí para después cruzar el charco y trasladarse a Miami.
Aunque Toño Sanchís no ha querido confirmar esta información a ABC, Mila Ximénez explicaba que no podrá vender el chalet ni por 700.000 euros.
Ya que una vecina del exrepresentante de Belén Esteban vende su casa por 450.000 euros, un precio que ha rebajado porque comenzó pidiendo medio millón de euros.
 El dinero de esa venta serviría a Sanchís para solucionar los problemas que tiene con Hacienda, independientemente de los que tiene con Belén Esteban, según contó Gema López. La colaboradora de «Sálvame» también añadió que Sanchís considera que le debe a Belén Esteban una cantidad menor a la que ella ha dicho.
 Esteban permanecía callada, cree que no debe dar más datos al público porque pueden ser contraproducentes con el trabajo de sus abogados y gestores.
 

Manual de supervivientes.............................................................. Boris Izaguirre

Michelle ha sobrevivido al fantasma de Jackie Kennedy usando una clave: los Obama han incorporado al sueño afroamericano el matrimonio como empresa.

Michelle Obama, antes del discurso sobre el estado de la Unión del presidente de EE UU el pasado 12 de enero.
Michelle Obama, antes del discurso sobre el estado de la Unión del presidente de EE UU el pasado 12 de enero.
Llegan los Oscar y probablemente nos pillen sin Gobierno
. Mi entrenadora personal se considera muy cinéfila y me ha explicado cómo se gobierna ella para ver las películas nominadas combinando pirateo con pago de entradas
. Quisiera que rectificara lo del pirateo pero socarrona me dice que lo dejará cuando haya Gobierno. Entre ejercicios de bíceps y piernas le comenté que encontraba similitudes entre El renacido y La chica danesa y ella me duplicó las repeticiones.
 Sí, las hay. Ambas películas tratan sobre la supervivencia.
En la primera, a un cazador lo dan por muerto tras el brutal ataque de un oso y en la otra, un joven pintor lucha contra múltiples obstáculos para ser quien quiere ser.
2016 va a ser el año de la supervivencia y los Oscar ya lo anuncian. ¡Vivimos un sálvese quien pueda!
 La Bolsa se deshincha, caída libre del precio del petróleo, ascenso de Trump en las encuestas y fraude en el tenis. ç ¿Podemos o no Podemos? Si la crisis nos dejó agotados de reinventarnos, es en este año que nos enfrentemos a la gran verdad: sobrevive el más fuerte. ¿O el más hábil?
 
Michelle Obama, antes del discurso sobre el estado de la Unión del presidente de EE UU el pasado 12 de enero.
Michelle Obama, antes del discurso sobre el estado de la Unión del presidente de EE UU el pasado 12 de enero.
Llegan los Oscar y probablemente nos pillen sin Gobierno. Mi entrenadora personal se considera muy cinéfila y me ha explicado cómo se gobierna ella para ver las películas nominadas combinando pirateo con pago de entradas. Quisiera que rectificara lo del pirateo pero socarrona me dice que lo dejará cuando haya Gobierno. Entre ejercicios de bíceps y piernas le comenté que encontraba similitudes entre El renacido y La chica danesa y ella me duplicó las repeticiones. Sí, las hay. Ambas películas tratan sobre la supervivencia. En la primera, a un cazador lo dan por muerto tras el brutal ataque de un oso y en la otra, un joven pintor lucha contra múltiples obstáculos para ser quien quiere ser.
2016 va a ser el año de la supervivencia y los Oscar ya lo anuncian. ¡Vivimos un sálvese quien pueda! La Bolsa se deshincha, caída libre del precio del petróleo, ascenso de Trump en las encuestas y fraude en el tenis. ¿Podemos o no Podemos?
Si la crisis nos dejó agotados de reinventarnos, es en este año que nos enfrentemos a la gran verdad: sobrevive el más fuerte. ¿O el más hábil?
Gane quien gane el Oscar, será por una película borracha de este tema.
Y quien consiga el Gobierno en España, lo mismo. Yendo un poquito más lejos, otro personaje involucrado en las noticias es la superviviente Kate del Castillo, la actriz mexicana que involuntariamente llevó al FBI hasta el refugio de El Chapo.
 Es vilipendiada y alabada a diario.
 Nadie niega su coraje, cierta demencia y una capacidad enorme de supervivencia, ahorita en jaque mientras decide el siguiente paso. Si convoca una conferencia de prensa o se dispone a vivir un nuevo papel en su vida real: el de fugitiva.
Michelle Obama, que no es una fugitiva (al contrario, en noviembre estará liberada de ser primera dama), ha cumplido 52 años esta semana.
 Michelle ha reforzado en el colectivo americano la idea de que puedes ser diferente y exitoso al mismo tiempo.
 Aunque no sea fácil.
Ella es diferente en varios sentidos empezando por ser afroamericana, profesional y universitaria en donde ser mujer muchas veces ya es una odisea
. Y lo ha conseguido sin estridencias.
Su naturalidad, en un barrio pobre, en una cena de gala o en un programa de televisión la han convertido en la mejor representante de la era Obama.
 Ha sobrevivido al fantasma de Jackie Kennedy, como la primera dama por excelencia, una especie de retrato de Rebeca fantasmagóricamente colgado en los salones de la Casa Blanca.
¿Alguien recuerda a la última señora Bush? Michelle lo ha logrado usando una clave de supervivencia: el equipo.
 Los Obama son un matrimonio que trabaja como tal, tan exitosos como la pareja presidencial de ficción de Claire y Francis Underwood en House of Cards.
 Los Obama han incorporado al sueño afroamericano el matrimonio como empresa.
Donald Trump tiene a Sarah Palin e Inglaterra a los Beckham, que han sobrevivido como icono debido a su éxito como una corporation. Rajoy y Elvira nunca parecieron tan empresariales y ella pudo haberle hecho reconsiderar algún que otro WhastApp o su empeño en hacer de su plasma una marca de Gobiernoç
. Pero Elvira prefirió no meterse en las cosas de su marido. Ana y Aznar terminaron como una botella sin contenido.
No sabremos qué podría pasar con Begoña y Pedro, o con Pedro y Susana.
Pero sí puedo afirmar, desde mi experiencia personal, que la salida o la recompensa por la supervivencia en una pareja es precisamente convertirla en un equipo.
 La vida, al compartirse felizmente, mejora.
 Según un viejo proverbio chino: “Si quieres ir rápido, vete solo. Si quieres ir lejos, vete acompañado”.

 

LIBROS DE ESTA SEMANA

 LIBROS DE ESTA SEMANA / Stevenson vivo, viajero y escritor

"Hoy, como de sobra sabemos, el género ensayístico abarca desde un esbozo recreativo en una revista literaria hasta un volumen imponente de cientos de páginas sobre un tema trabajado durante décadas. Tampoco es cosa de sublevarse, en imprecisiones más graves buceamos todos los días. Sin embargo, los verdaderos aficionados al ensayo —y que por tanto comemos de todo cuando toca, siempre con buen apetito, sea una imponente fabada o un liviano canapé de caviar— guardamos un especial aprecio a dos características que nunca deberían faltarle: la ligereza desenfadada de trazo (lo que Baldassare Castiglione llamó sprezzatura) y la sorpresa, lo imprevisto de la perspectiva o del giro que toma el asunto planteado inicialmente. Una de las dos nunca está ausente y en la mayoría de los casos se dan ambas en los sucintos ensayos o artículos que a lo largo de su vida “breve y valerosa” (Borges dixit) escribió Robert Louis Stevenson". Por FERNANDO SAVATER
  • Escarmientos y enmiendas

    "La experiencia de la crisis desencadenada hace más de siete años en el sistema financiero más avanzado del mundo se ha constituido en la más valiosa plataforma de aprendizaje para una profesión que ha quedado seriamente cuestionada no solo por la incapacidad para anticiparla, sino por la complicidad con una gestión cuestionable a tenor de los resultados observados.
     Una revisión de algunas de las limitaciones del análisis académico y las servidumbres políticas del mismo la hizo Jeff Madrick en su libro Seven Bad Ideas, comentado recientemente en Revista de Libros.
     A pesar del escepticismo que puedan generar, las explicaciones de los economistas son hoy más necesarias que nunca.
     No menos las referidas a la severa particularización de la crisis en la economía española".
     Por EMILIO ONTIVEROS

    Demasiadas líneas rojas

    "Los críticos solemos poner algunas líneas rojas cuando leemos. Es lo que hace distintivo una reseña de periódico de una investigación erudita. Una funciona con el instinto literario (además del saber) y la otra con el saber. Una es falible, como toda lectura basada en el gusto (además del saber) y la otra tiende a lo contrario. Ejemplos. Si leo una novela donde la voz omnisciente emplea el neologismo “rumorología”, tiendo a descorazonarme. Si esa misma voz incurre en un vulgarismo de calado como “follar” (que lo dice la voz omnisciente y no un personaje, y por eso es un vulgarismo), comienzo a alarmarme por lo que seguirá después. Y ya no digamos lo que me asusto, sobre todo por el mal gusto, si leo una cláusula como la siguiente: “La punta del clítoris le sabía a almendras”. Si leo también una frase como esta otra: “La reacción de Fernando ante el tema del asesinato le había resultado falsa”, también se me cae el alma a los pies. Otra línea roja que se enciende en mi lectura es cuando un libro incluye en cada capítulo una receta de cocina (excepto cuando se trata de un libro de cocina). Y si eso ocurre en una pretendida novela con intriga (aunque también lo es generacional) mi desánimo aumenta exponencialmente, porque pienso que eso ya lo hizo Manuel Vázquez Montalbán mucho mejor y con más argumentos narrativos, dada la singular idiosincrasia de Pepe Carvalho". Por J. ERNESTO AYALA DIP
    • Foto:SEIX BARRAL
  • Las gafas rusas de mirar América

    "Que una madre llame habitualmente “pequeño fracaso” a su hijo, aunque lo diga con cariño, le obliga a uno a tomar medidas serias. Una de ellas puede ser la de construirse un personaje de sí mismo para funcionar adecuadamente en la vida diaria, acaso la única manera de sobrevivir en un mundo hostil donde, además, los niños le hacen la vida imposible a quien lleva pellizas de piel soviéticas y tiene un deje ruso en su inglés recién aprendido, como le ocurría a Gary Shteyngart. En Pequeño fracaso, su libro de recuerdos, Shteyngart narra con iguales dosis de humor y melancolía el intrincado proceso de adaptación y aprendizaje de su nueva identidad estadounidense desde la voz del personaje que se fue fabricando a lo largo de su vida". Por MERCEDES CEBRIÁN

  • Cronenberg también escribe novelas, ¿para qué?


    "En el convencimiento de que mi espíritu es simple, que jamás he podido entender los tratados filosóficos y que casi nunca puedo captar el arte de las vanguardias y la militancia en la modernidad, me he esforzado por comprender y admirar los revolucionarios valores que tanta gente ilustrada, cool, sofisticada, a la moda que convenga y con alergia hacia las convenciones y el alcanfor del clasicismo ha descubierto cotidianamente en cineastas, escritores, pintores y músicos empeñados en renegar de los viejos lenguajes para contar historias y describir sentimientos, poseedores todos ellos al parecer de universos desasosegantes, investigadores del horror y no sé cuántas cosas más". Por CARLOS BOYERO
  • Sátira sin miedo

    "Las invenciones de la ficción suelen ser lo contrario de las políticas
    . Las primeras intentan reflejar la realidad de nuestra experiencia del mundo dándole coherencia y verosimilitud; las segundas proponen versiones de esa realidad que, lejos de reflejarla, la maquillan y distorsionan.
     El novelista Yan Lianke llama a estas últimas, tal como existen hoy en su China natal, “estrategias de amnesia colectiva” que, por medio de documentos históricos falsificados, manuales de escuela falaces, incentivos financieros corruptos y una fuerte y constante censura, pregonan los beneficios del olvido". Por ALBERTO MANGUEL
    • Foto:AUTOMÁTICA EDITORIAL
    • Sátira sin miedo

      "Las invenciones de la ficción suelen ser lo contrario de las políticas. Las primeras intentan reflejar la realidad de nuestra experiencia del mundo dándole coherencia y verosimilitud; las segundas proponen versiones de esa realidad que, lejos de reflejarla, la maquillan y distorsionan. El novelista Yan Lianke llama a estas últimas, tal como existen hoy en su China natal, “estrategias de amnesia colectiva” que, por medio de documentos históricos falsificados, manuales de escuela falaces, incentivos financieros corruptos y una fuerte y constante censura, pregonan los beneficios del olvido". Por ALBERTO MANGUEL
      • Foto:AUTOMÁTICA EDITORIAL

      • Ser escritor, ser cocainómano, ser algo

        "Una de las imprescindibles voces del argentino Antonio Porchia dice que “uno es para todos y hasta para sí mismo lo poco o lo mucho que puede parecerse a alguien”. Más allá de la aparente tautología, esta verdad pesimista podría acompañar la lectura de Cocaína, con la que Daniel Jiménez (Madrid, 1981) ha obtenido el Premio Dos Passos a una primera novela. Cocaína narra el año 2013 en la vida de un personaje llamado Daniel, de campanadas a campanadas. A esto añadiremos que está fechado a modo de diario y que en él aparecen, como contrapunto al “drama” del narrador, algunos materiales de desecho que reconoceremos: actualidad periodística, presentadoras del telediario, jóvenes escritores del medio nacional… Es decir, se trata de un ejercicio autobiográfico. Lo que ahora se llama, para evitar el estigma de lo confesional, “autoficción”. Y para reforzar esta lectura el narrador escribe: “Para contar cuentos de príncipes y dragones ya están los políticos, las series de televisión y la prensa. La literatura del siglo XXI exige algo más. Henry Miller escribió: la literatura del siglo XXI será autobiográfica o no será”. Por CARLOS PARDO
      • Foto:GALAXIA GUTEMBERG


      • La narrativa de la conspiración

        "El nombre de Jorge Eliécer Gaitán no dirá nada al lector español, pero en Colombia es central. Sobre todo tras su asesinato en 1948, inicio de un tiempo de violencia política que dejó el terreno abonado para la posterior guerra civil de paramilitares, guerrillas y narcotraficantes de la que hoy intenta recuperarse un país “donde amenazar de muerte es casi una rutina”. Así habla el narrador, el propio Juan Gabriel Vásquez, que se disfraza de personaje de novela autoficcional para proseguir su indagación del pasado colombiano. Si en El ruido de las cosas al caer se asomaba a violencias más recientes, ahora vuelve la vista más atrás, hasta Gaitán y, aún más remoto, el magnicidio en 1914 del liberal Rafael Uribe. Dos asesinatos políticos que comparten la conmoción causada y las muchas zonas oscuras sobre su autoría, pues coinciden en algo más definitorio de Colombia que la violencia: la impunidad". Por ISAAC ROSA
        • Foto:ALFAGUARA
         

Sánchez Ferlosio: “La palabra nos hace”............................................................................ Javier Rodríguez Marcos.

El escritor, que publica el primer volumen de sus ensayos completos, conversa sobre la relación entre lenguaje y realidad con el filósofo José Luis Pardo.

Rafael Sánchez Ferlosio (izquierda) y José Luis Pardo, en casa del primero.
Rafael Sánchez Ferlosio (izquierda) y José Luis Pardo, en casa del primero.
El pretexto para el encuentro entre el escritor Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 1927) y el filósofo José Luis Pardo (Madrid, 1954) es la aparición del tomo que reúne los escritos sobre lingüística del primero —Altos estudios eclesiásticos (Debate)—, pero la charla puede saltar de la gramática a los toros y de estos al cine de dibujos animados, ese en el que, apunta Ferlosio citando a Fernando Quiñones, hay muchas películas que más que habladas parecen maulladas.
Ese volumen contiene, entre otras maravillas hasta ahora dispersas, un prólogo a Pinocho, y ese detalle lleva la conversación hasta ‘¿Qué quiere un niño?’ el ensayo —recogido en Nunca fue tan hermosa la basura (Galaxia Gutenberg)— que Pardo dedicó a relacionar al personaje de Collodi con Buzz Lightyear, el quijotesco astronauta de Toy Story.
 Como Ferlosio no ha visto la película —“hace 20 años que no voy al cine”—, Pardo se la resume: “En lugar de ser un muñeco que se convierte en niño, como Pinocho, estos son muñecos que cobran conciencia de que lo son”.
PREGUNTA. Los niños están presentes en muchos de estos ensayos, ya se hable de un bautizo o de muchachos salvajes. ¿Qué nos enseña el lenguaje de un niño sobre la formación de las ideas y de las convenciones sociales?
RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO. Voy a poner un ejemplo de mi hija, que murió a los 27 años, en 1985
. Un día estábamos pelando una manzana, y como entonces las manzanas todavía tenían gusanos, nos preguntábamos: ¿tendrá o no tendrá? Ella dijo: “Si tuviese gusano tendría que verse alguna tubería”. La palabra está bien usada porque tubería es un conducto a través de una cosa maciza.
 Otro día vio un billete de cine y dijo: “Qué duro más raro”. Es un ejemplo de que el concepto no se generaliza, sino que trae ya una generalidad.
JOSÉ LUIS PARDO. Sobre ese ejemplo has escrito. Creo que era una entrada de los toros.
R. S. F. Sería cuando no odiaba los toros. Ahora es que nos los puedo ni ver.
  S. F. Sería cuando no odiaba los toros. Ahora es que nos los puedo ni ver.
Rafael Sánchez Ferlosio.
Rafael Sánchez Ferlosio.
P. ¿Por qué?
R. S. F. En gran parte, por la frase de Ortega de que no se puede entender la historia de España sin analizar la historia de los toros.
El signo de cómo le va a España, dice, es cómo le va a la tauromaquia.
P. Más que con los toros parece un problema con Ortega. Y con España.
R. S. F. Muchos me tomaron en serio cuando empecé a decir “odio España”, lo cual es una tontería porque es un exabrupto nada más.
 Cómo voy a odiar un país si eso no significa nada. Aunque si se meten los toros, el Rocío, la Virgen del Pilar…
J. L. P. Y los desfiles militares.
 Otro ejemplo sobre el que has escrito es ese momento en que la niña ve un tigre y lo llama gato.
R. S. F. Había identificado el género por la especie.
J. L. P. Se supone que el niño aprende la palabra mesa porque ve una en su casa y luego generaliza a todas las mesas, pero no: es como si hubiera generalidades puras a las que se va directamente. Cuando la niña llama gato al tigre no es que use mal la palabra sino que ha captado lo que tienen en general los felinos, la digamos felinidad.
R. S. F. Sin ninguna conciencia de metáfora.
J. L. P. Nietzsche decía que los conceptos son viejas metáforas, pero sería al revés: las metáforas son lo que queda del concepto cuando se convierte en una cosa usual.
Ferlosio
: "Releo poco la 'Teoría del lenguaje' de Bühler. Tengo miedo de volver a sumergirme en ella"
P. Eso se pierde a partir de cierta edad o de cierto grado de educación, ¿no? Es imposible volver a llamar gato a un tigre sin saber que estás usando una metáfora.
J. L. P. Porque aprender el lenguaje es aprender a usarlo en un contexto determinado.
Pero el lenguaje sigue conservando esa libertad que da la generalidad y que hace posible pasar de un contexto a otro.
Ese es el genio de la metáfora
. Lo que en el adulto es cambiar de contexto, en un niño es usar la palabra cuando todavía no hay restricción.
P. ¿Esa conciencia de las restricciones del lenguaje puede llevar a esa escritura tan ferlosiana, llena de subordinadas, a la famosa hipotaxis?
R. S. F. La hipotaxis no tiene que ver con la semántica de las palabras, sino con la estructura de la frase. No querría hablar de ella porque con la hipotaxis he sido tan bobo…
 He presumido de hipotáctico, de hipotacta, y he cometido errores. Tomás Pollán, que es muy lector de mis cosas, me dijo que la frase tenía que ser respiratoria, que tienes que leerla sin perder el aliento. La hipotaxis es muy antipática. Y no es que me haya vuelto azoriniano.
El filósofo José Luis Pardo.
El filósofo José Luis Pardo.
P. ¿La forma en que un niño generaliza puede servirle de algo a un filósofo?
J. L. P. Lo que tiene más interés desde el punto de vista filosófico es que ves que el concepto no es la generalización de una apreciación individual, sino que hay algo que corresponde al concepto, es decir, que en la realidad hay algo así como núcleos de estabilidad.
Eso desborda los contextos de uso de las palabras.
 Es eso tan bonito que hacía Rafael de comparar las palabras puestas en su contexto con una llave y el concepto con una ganzúa que te abre muchas puertas.
No sabes si te las va a abrir todas ni cuáles va a abrir, pero te permite suspender el pensamiento cuadriculado y abrir nuevas maneras de pensar.
P. ¿Habría alguna relación entre la infancia de un niño y eso que llaman la infancia de la humanidad o de la filosofía?
R. S. F. ¿Qué podemos saber?
 Todas las lenguas antiguas que se han podido analizar son ya lenguas completas.
No se ha podido explorar una lengua balbuciente o una prelengua.
 Además, las estructuras de las lenguas antiguas son ya complejas.
 Hay quien ha estudiado cómo las categorías de Aristóteles son los casos griegos.
J. L. P. Tenemos una idea de historia evolutiva con los griegos como infancia del pensamiento, pero lo que hay en las lenguas antiguas no es la infancia de la humanidad, sino otra manera de percibir el mundo.
Pardo: "El paso del mito al logos es una solución muy moderna.  Para los griegos eran perfectamente compatibles"
P. ¿El paso del mito al logos, del pensamiento mágico al pensamiento racional es otro mito?
R. S. F. El pensamiento mágico, según Weber, es perfectamente racional.
Pensamos en los pueblos colonizados, pero entre nosotros también hay cosas que siguen siendo mágicas: la firma, que en algunos documentos tiene que ser de puño y letra, es un objeto mágico.
De puño porque la grafía puede ser falsa. Es algo escrito que tiene poder sobre los hechos.

J. L. P. En Tristes trópicos cuenta Lévi-Strauss que fue como antropólogo a una tribu que no tenía escritura. Llevaba un cuaderno y apuntaba. Los indígenas interpretaban eso como un poder sobre la tribu, así que el jefe le pide el lápiz y el cuaderno y empieza a hacer garabatos para que su pueblo vea que él también tiene ese poder.
P. Un poder notarial. Los notarios serían nuestros chamanes, ¿no?
R. S. F. Claro. Los notarios, además de rúbrica, tenían signo. Hacían una especie de jeroglífico, generalmente una cruz con ringorrangos.
El dominio de la magia en cosas que tienen la capacidad de ser fehacientes sigue ahí.
J. L. P. El paso del mito al logos es una solución muy moderna.
 Como los modernos no podemos soportar la idea de que coexistan, cuando nos los encontramos en una cultura diferente decimos: primero vino el mito y luego el logos. Pero para los griegos no era así. Para ellos eran perfectamente compatibles
. En muchos contextos son palabras sinónimas. Parménides escribió poemas y Platón diálogos e historias de lo más fantásticas.
El hecho de que a una cosa se la llame divina no quiere decir que no sea racional.
 Rafael Sánchez Ferlosio y José Luis Pardo durante la conversación.
Rafael Sánchez Ferlosio y José Luis Pardo durante la conversación.
P. Pollán escribió que Ferlosio alertaba contra nuestra manía de asimilarlo todo, de simplificar lo complejo.
 “El universo en casa ya no es el universo”, decía.
R. S. F. Lo hacemos constantemente con esas comparaciones que se constituyen en metáfora. Como el lenguaje del fútbol.
Cuando alguien engaña a otro decimos que le ha metido un gol.
P. ¿El lenguaje no es una forma de asimilación? ¿Reducir a un código un mundo mucho más amplio?
R. S. F. Es que la palabra nos hace. No podemos percibirnos desde fuera. No existe un exterior de la lengua.
P. Usted se encerró 15 años a estudiar gramática con la Teoría del lenguaje, de Bühler. ¿Quién se la recomendó?
R. S. F. Víctor Sánchez Zabala. Me lo prestó. Luego lo compré y le di el ejemplar nuevo. Le copié sus anotaciones. Lo tradujo Julián Marías.
P. ¿Ha vuelto a leerlo?
R. S. F. Poco. Tengo miedo de sumergirme otra vez en ella y pena de no poder sumergirme.
P. ¿Ha leído en los últimos años algo que le haya interesado tanto?
R. S. F. Deleuze, su idea de diferencia y repetición para hablar de la individuación.
J. L. P. Una vez te preguntaron qué habías leído últimamente y dijiste que desde Kafka no había salido nada bueno. Como si hubieras estado yendo a las librerías.
R. S. F. Eso es cosa de un iletrado completo como yo.