"Hoy, como de sobra sabemos, el género ensayístico abarca desde un
esbozo recreativo en una revista literaria hasta un volumen imponente de
cientos de páginas sobre un tema trabajado durante décadas. Tampoco es
cosa de sublevarse, en imprecisiones más graves buceamos todos los días.
Sin embargo, los verdaderos aficionados al ensayo —y que por tanto
comemos de todo cuando toca, siempre con buen apetito, sea una imponente
fabada o un liviano canapé de caviar— guardamos un especial aprecio a
dos características que nunca deberían faltarle: la ligereza desenfadada
de trazo (lo que Baldassare Castiglione llamó sprezzatura) y la
sorpresa, lo imprevisto de la perspectiva o del giro que toma el asunto
planteado inicialmente. Una de las dos nunca está ausente y en la
mayoría de los casos se dan ambas en los sucintos ensayos o artículos
que a lo largo de su vida “breve y valerosa” (Borges dixit) escribió
Robert Louis Stevenson". Por FERNANDO SAVATER
"La experiencia de la crisis desencadenada hace más de siete años en
el sistema financiero más avanzado del mundo se ha constituido en la
más valiosa plataforma de aprendizaje para una profesión que ha quedado
seriamente cuestionada no solo por la incapacidad para anticiparla, sino
por la complicidad con una gestión cuestionable a tenor de los
resultados observados.
Una revisión de algunas de las limitaciones del
análisis académico y las servidumbres políticas del mismo la hizo Jeff
Madrick en su libro Seven Bad Ideas, comentado recientemente en Revista
de Libros.
A pesar del escepticismo que puedan generar, las
explicaciones de los economistas son hoy más necesarias que nunca.
No
menos las referidas a la severa particularización de la crisis en la
economía española".
Por EMILIO ONTIVEROS
"Los críticos solemos poner algunas líneas rojas cuando leemos. Es
lo que hace distintivo una reseña de periódico de una investigación
erudita. Una funciona con el instinto literario (además del saber) y la
otra con el saber. Una es falible, como toda lectura basada en el gusto
(además del saber) y la otra tiende a lo contrario. Ejemplos. Si leo una
novela donde la voz omnisciente emplea el neologismo “rumorología”,
tiendo a descorazonarme. Si esa misma voz incurre en un vulgarismo de
calado como “follar” (que lo dice la voz omnisciente y no un personaje, y
por eso es un vulgarismo), comienzo a alarmarme por lo que seguirá
después. Y ya no digamos lo que me asusto, sobre todo por el mal gusto,
si leo una cláusula como la siguiente: “La punta del clítoris le sabía a
almendras”. Si leo también una frase como esta otra: “La reacción de
Fernando ante el tema del asesinato le había resultado falsa”, también
se me cae el alma a los pies. Otra línea roja que se enciende en mi
lectura es cuando un libro incluye en cada capítulo una receta de cocina
(excepto cuando se trata de un libro de cocina). Y si eso ocurre en una
pretendida novela con intriga (aunque también lo es generacional) mi
desánimo aumenta exponencialmente, porque pienso que eso ya lo hizo
Manuel Vázquez Montalbán mucho mejor y con más argumentos narrativos,
dada la singular idiosincrasia de Pepe Carvalho". Por J. ERNESTO AYALA
DIP
"Que una madre llame habitualmente “pequeño fracaso” a su hijo,
aunque lo diga con cariño, le obliga a uno a tomar medidas serias. Una
de ellas puede ser la de construirse un personaje de sí mismo para
funcionar adecuadamente en la vida diaria, acaso la única manera de
sobrevivir en un mundo hostil donde, además, los niños le hacen la vida
imposible a quien lleva pellizas de piel soviéticas y tiene un deje ruso
en su inglés recién aprendido, como le ocurría a Gary Shteyngart. En
Pequeño fracaso, su libro de recuerdos, Shteyngart narra con iguales
dosis de humor y melancolía el intrincado proceso de adaptación y
aprendizaje de su nueva identidad estadounidense desde la voz del
personaje que se fue fabricando a lo largo de su vida". Por MERCEDES
CEBRIÁN
Cronenberg también escribe novelas, ¿para qué?
"En el convencimiento de que mi espíritu es simple, que jamás he
podido entender los tratados filosóficos y que casi nunca puedo captar
el arte de las vanguardias y la militancia en la modernidad, me he
esforzado por comprender y admirar los revolucionarios valores que tanta
gente ilustrada, cool, sofisticada, a la moda que convenga y con
alergia hacia las convenciones y el alcanfor del clasicismo ha
descubierto cotidianamente en cineastas, escritores, pintores y músicos
empeñados en renegar de los viejos lenguajes para contar historias y
describir sentimientos, poseedores todos ellos al parecer de universos
desasosegantes, investigadores del horror y no sé cuántas cosas más".
Por CARLOS BOYERO
"Las invenciones de la ficción suelen ser lo contrario de las
políticas
. Las primeras intentan reflejar la realidad de nuestra
experiencia del mundo dándole coherencia y verosimilitud; las segundas
proponen versiones de esa realidad que, lejos de reflejarla, la
maquillan y distorsionan.
El novelista Yan Lianke llama a estas últimas,
tal como existen hoy en su China natal, “estrategias de amnesia
colectiva” que, por medio de documentos históricos falsificados,
manuales de escuela falaces, incentivos financieros corruptos y una
fuerte y constante censura, pregonan los beneficios del olvido". Por
ALBERTO MANGUEL
"Las invenciones de la ficción suelen ser lo contrario de las
políticas. Las primeras intentan reflejar la realidad de nuestra
experiencia del mundo dándole coherencia y verosimilitud; las segundas
proponen versiones de esa realidad que, lejos de reflejarla, la
maquillan y distorsionan. El novelista Yan Lianke llama a estas últimas,
tal como existen hoy en su China natal, “estrategias de amnesia
colectiva” que, por medio de documentos históricos falsificados,
manuales de escuela falaces, incentivos financieros corruptos y una
fuerte y constante censura, pregonan los beneficios del olvido". Por
ALBERTO MANGUEL
"Una de las imprescindibles voces del argentino Antonio Porchia dice
que “uno es para todos y hasta para sí mismo lo poco o lo mucho que
puede parecerse a alguien”. Más allá de la aparente tautología, esta
verdad pesimista podría acompañar la lectura de Cocaína, con la que
Daniel Jiménez (Madrid, 1981) ha obtenido el Premio Dos Passos a una
primera novela. Cocaína narra el año 2013 en la vida de un personaje
llamado Daniel, de campanadas a campanadas. A esto añadiremos que está
fechado a modo de diario y que en él aparecen, como contrapunto al
“drama” del narrador, algunos materiales de desecho que reconoceremos:
actualidad periodística, presentadoras del telediario, jóvenes
escritores del medio nacional… Es decir, se trata de un ejercicio
autobiográfico. Lo que ahora se llama, para evitar el estigma de lo
confesional, “autoficción”. Y para reforzar esta lectura el narrador
escribe: “Para contar cuentos de príncipes y dragones ya están los
políticos, las series de televisión y la prensa. La literatura del siglo
XXI exige algo más. Henry Miller escribió: la literatura del siglo XXI
será autobiográfica o no será”. Por CARLOS PARDO
"El nombre de Jorge Eliécer Gaitán no dirá nada al lector español,
pero en Colombia es central. Sobre todo tras su asesinato en 1948,
inicio de un tiempo de violencia política que dejó el terreno abonado
para la posterior guerra civil de paramilitares, guerrillas y
narcotraficantes de la que hoy intenta recuperarse un país “donde
amenazar de muerte es casi una rutina”. Así habla el narrador, el propio
Juan Gabriel Vásquez, que se disfraza de personaje de novela
autoficcional para proseguir su indagación del pasado colombiano. Si en
El ruido de las cosas al caer se asomaba a violencias más recientes,
ahora vuelve la vista más atrás, hasta Gaitán y, aún más remoto, el
magnicidio en 1914 del liberal Rafael Uribe. Dos asesinatos políticos
que comparten la conmoción causada y las muchas zonas oscuras sobre su
autoría, pues coinciden en algo más definitorio de Colombia que la
violencia: la impunidad". Por ISAAC ROSA
El
escritor, que publica el primer volumen de sus ensayos completos,
conversa sobre la relación entre lenguaje y realidad con el filósofo
José Luis Pardo.
Rafael Sánchez Ferlosio (izquierda) y José Luis Pardo, en casa del primero. Luis Sevillano
El pretexto para el encuentro entre el escritor Rafael Sánchez
Ferlosio (Roma, 1927) y el filósofo José Luis Pardo (Madrid, 1954) es la
aparición del tomo que reúne los escritos sobre lingüística del primero
—Altos estudios eclesiásticos
(Debate)—, pero la charla puede saltar de la gramática a los toros y de
estos al cine de dibujos animados, ese en el que, apunta Ferlosio
citando a Fernando Quiñones, hay muchas películas que más que habladas
parecen maulladas.
Ese volumen contiene, entre otras maravillas hasta
ahora dispersas, un prólogo a Pinocho, y ese detalle lleva la conversación hasta ‘¿Qué quiere un niño?’ el ensayo —recogido en Nunca fue tan hermosa la basura (Galaxia Gutenberg)— que Pardo dedicó a relacionar al personaje de Collodi con Buzz Lightyear, el quijotesco astronauta de Toy Story.
Como Ferlosio no ha visto la película —“hace 20 años que no voy al
cine”—, Pardo se la resume: “En lugar de ser un muñeco que se convierte
en niño, como Pinocho, estos son muñecos que cobran conciencia de que lo
son”.
PREGUNTA. Los niños están presentes en muchos de estos
ensayos, ya se hable de un bautizo o de muchachos salvajes. ¿Qué nos
enseña el lenguaje de un niño sobre la formación de las ideas y de las
convenciones sociales?
RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO. Voy a poner un ejemplo de mi hija, que murió
a los 27 años, en 1985
. Un día estábamos pelando una manzana, y como
entonces las manzanas todavía tenían gusanos, nos preguntábamos: ¿tendrá
o no tendrá? Ella dijo: “Si tuviese gusano tendría que verse alguna
tubería”. La palabra está bien usada porque tubería es un conducto a
través de una cosa maciza.
Otro día vio un billete de cine y dijo: “Qué
duro más raro”. Es un ejemplo de que el concepto no se generaliza, sino
que trae ya una generalidad.
JOSÉ LUIS PARDO. Sobre ese ejemplo has escrito. Creo que era una entrada de los toros.
R. S. F. Sería cuando no odiaba los toros. Ahora es que nos los puedo ni ver.
S. F. Sería cuando no odiaba los toros. Ahora es que nos los puedo ni ver.
Rafael Sánchez Ferlosio. Luis Sevillano
P. ¿Por qué?
R. S. F. En gran parte, por la frase de Ortega de que no se puede
entender la historia de España sin analizar la historia de los toros.
El
signo de cómo le va a España, dice, es cómo le va a la tauromaquia. P. Más que con los toros parece un problema con Ortega. Y con España.
R. S. F. Muchos me tomaron en serio cuando empecé a decir “odio
España”, lo cual es una tontería porque es un exabrupto nada más.
Cómo
voy a odiar un país si eso no significa nada. Aunque si se meten los
toros, el Rocío, la Virgen del Pilar…
J. L. P. Y los desfiles militares.
Otro ejemplo sobre el que has
escrito es ese momento en que la niña ve un tigre y lo llama gato.
R. S. F. Había identificado el género por la especie.
J. L. P. Se supone que el niño aprende la palabra mesa porque ve una
en su casa y luego generaliza a todas las mesas, pero no: es como si
hubiera generalidades puras a las que se va directamente. Cuando la niña
llama gato al tigre no es que use mal la palabra sino que ha captado lo
que tienen en general los felinos, la digamos felinidad.
R. S. F. Sin ninguna conciencia de metáfora.
J. L. P. Nietzsche decía que los conceptos son viejas metáforas, pero
sería al revés: las metáforas son lo que queda del concepto cuando se
convierte en una cosa usual.
Ferlosio
: "Releo poco la 'Teoría del lenguaje' de Bühler. Tengo miedo de volver a sumergirme en ella"
P. Eso se pierde a partir de cierta edad o de cierto grado de
educación, ¿no? Es imposible volver a llamar gato a un tigre sin saber
que estás usando una metáfora.
J. L. P. Porque aprender el lenguaje es aprender a usarlo en un
contexto determinado.
Pero el lenguaje sigue conservando esa libertad
que da la generalidad y que hace posible pasar de un contexto a otro.
Ese es el genio de la metáfora
. Lo que en el adulto es cambiar de
contexto, en un niño es usar la palabra cuando todavía no hay
restricción. P. ¿Esa conciencia de las restricciones del lenguaje puede
llevar a esa escritura tan ferlosiana, llena de subordinadas, a la
famosa hipotaxis?
R. S. F. La hipotaxis no tiene que ver con la semántica de las
palabras, sino con la estructura de la frase. No querría hablar de ella
porque con la hipotaxis he sido tan bobo…
He presumido de hipotáctico,
de hipotacta, y he cometido errores. Tomás Pollán,
que es muy lector de mis cosas, me dijo que la frase tenía que ser
respiratoria, que tienes que leerla sin perder el aliento. La hipotaxis
es muy antipática. Y no es que me haya vuelto azoriniano.
El filósofo José Luis Pardo. Luis Sevillano
P. ¿La forma en que un niño generaliza puede servirle de algo a un filósofo?
J. L. P. Lo que tiene más interés desde el punto de vista filosófico
es que ves que el concepto no es la generalización de una apreciación
individual, sino que hay algo que corresponde al concepto, es decir, que
en la realidad hay algo así como núcleos de estabilidad.
Eso desborda
los contextos de uso de las palabras.
Es eso tan bonito que hacía Rafael
de comparar las palabras puestas en su contexto con una llave y el
concepto con una ganzúa que te abre muchas puertas.
No sabes si te las
va a abrir todas ni cuáles va a abrir, pero te permite suspender el
pensamiento cuadriculado y abrir nuevas maneras de pensar. P. ¿Habría alguna relación entre la infancia de un niño y eso que llaman la infancia de la humanidad o de la filosofía?
R. S. F. ¿Qué podemos saber?
Todas las lenguas antiguas que se han
podido analizar son ya lenguas completas.
No se ha podido explorar una
lengua balbuciente o una prelengua.
Además, las estructuras de las
lenguas antiguas son ya complejas.
Hay quien ha estudiado cómo las
categorías de Aristóteles son los casos griegos.
J. L. P. Tenemos una idea de historia evolutiva con los griegos como
infancia del pensamiento, pero lo que hay en las lenguas antiguas no es
la infancia de la humanidad, sino otra manera de percibir el mundo.
Pardo: "El paso del mito al logos es una solución muy moderna. Para los griegos eran perfectamente compatibles"
P. ¿El paso del mito al logos, del pensamiento mágico al pensamiento racional es otro mito?
R. S. F. El pensamiento mágico, según Weber, es perfectamente
racional.
Pensamos en los pueblos colonizados, pero entre nosotros
también hay cosas que siguen siendo mágicas: la firma, que en algunos
documentos tiene que ser de puño y letra, es un objeto mágico.
De puño
porque la grafía puede ser falsa. Es algo escrito que tiene poder sobre
los hechos.
J. L. P. En Tristes trópicos cuenta Lévi-Strauss
que fue como antropólogo a una tribu que no tenía escritura. Llevaba un
cuaderno y apuntaba. Los indígenas interpretaban eso como un poder
sobre la tribu, así que el jefe le pide el lápiz y el cuaderno y empieza
a hacer garabatos para que su pueblo vea que él también tiene ese
poder. P. Un poder notarial. Los notarios serían nuestros chamanes, ¿no?
R. S. F. Claro. Los notarios, además de rúbrica, tenían signo. Hacían
una especie de jeroglífico, generalmente una cruz con ringorrangos.
El
dominio de la magia en cosas que tienen la capacidad de ser fehacientes
sigue ahí.
J. L. P. El paso del mito al logos es una solución muy moderna.
Como
los modernos no podemos soportar la idea de que coexistan, cuando nos
los encontramos en una cultura diferente decimos: primero vino el mito y
luego el logos. Pero para los griegos no era así. Para ellos eran
perfectamente compatibles
. En muchos contextos son palabras sinónimas.
Parménides escribió poemas y Platón diálogos e historias de lo más
fantásticas.
El hecho de que a una cosa se la llame divina no quiere
decir que no sea racional. Rafael Sánchez Ferlosio y José Luis Pardo durante la conversación. Luis Sevillano
P. Pollán
escribió que Ferlosio alertaba contra nuestra manía de asimilarlo todo,
de simplificar lo complejo. “El universo en casa ya no es el universo”,
decía.
R. S. F. Lo hacemos constantemente con esas comparaciones que se
constituyen en metáfora. Como el lenguaje del fútbol.
Cuando alguien
engaña a otro decimos que le ha metido un gol. P. ¿El lenguaje no es una forma de asimilación? ¿Reducir a un código un mundo mucho más amplio?
R. S. F. Es que la palabra nos hace. No podemos percibirnos desde fuera. No existe un exterior de la lengua. P. Usted se encerró 15 años a estudiar gramática con la Teoría del lenguaje, de Bühler. ¿Quién se la recomendó?
R. S. F. Víctor Sánchez Zabala. Me lo prestó. Luego lo compré y le di el ejemplar nuevo. Le copié sus anotaciones. Lo tradujo Julián Marías. P. ¿Ha vuelto a leerlo?
R. S. F. Poco. Tengo miedo de sumergirme otra vez en ella y pena de no poder sumergirme. P. ¿Ha leído en los últimos años algo que le haya interesado tanto?
R. S. F. Deleuze, su idea de diferencia y repetición para hablar de la individuación.
J. L. P. Una vez te preguntaron qué habías leído últimamente y
dijiste que desde Kafka no había salido nada bueno. Como si hubieras
estado yendo a las librerías.
R. S. F. Eso es cosa de un iletrado completo como yo.
El Ministerio de Empleo reclama la pensión a autores jubilados que siguen publicando. Decenas de creadores son inspeccionados.
Javier Reverte (centro), ayer en el Congreso de los Diputados. Uly Martín
Los escritores españoles jubilados andan de abogados.
En algunos casos, porque ya han sido convocados por la Inspección de la Seguridad Social y, en otros, porque temen ser convocados, como les ocurre a muchos de sus colegas.
El último caso ha sido el de Luis Landero (Alburquerque, Badajoz, 1948), el autor de Juegos de la edad tardía
.
El 14 de enero compareció en la Inspección de Trabajo y Seguridad
Social, acompañado de un asesor.
Tuvo que presentar los contratos
editoriales de los dos últimos años.
Landero cobra una pensión como
profesor jubilado, pero el Ministerio de Empleo quiere saber de dónde
proceden sus otros ingresos, en su caso casi todos de derechos de autor.
Este escritor se encuentra a la espera del resultado de un proceso
que puede saldarse con una multa de decenas de miles de euros.
El caso
de Javier Reverte
(Madrid, 1944), periodista jubilado y autor de novelas y libros de
viajes, está mucho más avanzado: por lo pronto ya le han retirado la
pensión
. Este mes ya no la ha cobrado y, además, le han exigido una
multa de 121.637,13 euros.
El conflicto llevó ayer al PSOE a presentar en el Congreso una
proposición no de ley para que sea compatible cobrar la pensión con
cualquier actividad creativa.
“Los autores representan una situación
excepcional”, explican fuentes socialistas. “Nuestro objetivo es
desarrollar una ley del artista y del creador, no sólo para resolver
este conflicto, sino para solucionar el problema de la creación en
España de una vez”.
El asunto hunde sus raíces en la legislación española, en la virtud
de la cual percibir una pensión de jubilación y trabajar es
incompatible.
Pero, ¿qué es trabajar? Como norma, se interpreta que es
desarrollar una actividad habitual con la que se tienen unos ingresos
que alcanzan o superan el salario mínimo interprofesional (9.172,80 al
año), un límite establecido en la reforma de pensiones de 2011
. Tanto
Landero como Reverte han sobrepasado esta cantidad en algún ejercicio.
Derechos de autor
Luis Landero. Luis Sevillano.EL PAÍS
A continuación, llega el nudo gordiano del conflicto:
¿Qué sucede con
los derechos de autor, la gran fuente de ingresos de estos escritores?
Empleo asegura que, en ningún caso, estas inspecciones afectarán a estos
derechos, tanto en las obras publicadas antes o después de la
jubilación.
Pero Landero asegura que sus ingresos literarios proceden
sobre todo de derechos de autor.
Las inspecciones no sólo están afectando a escritores, también a
músicos, pintores, fotógrafos, explican desde las diferentes entidades
de gestión de derechos de autor
Estas organizaciones se están coordinando para hacer frente a una
situación que aseguran que pone en peligro el futuro de la creación
artística en España. Carlos Muñoz, abogado de la Asociación Colegial de
Escritores de España (ACE), explica que “todo esto es muy perjudicial
para nuestro país”. “En la ACE tenemos 1.700 socios, el 45% de ellos son
jubilados
. Que con la actividad intelectual ganen más del salario
mínimo interprofesional, tenemos unas 225 personas.
Todos pueden ser
inspeccionados”, prosigue.
A pesar de este cálculo, no se puede saber el número de creadores
afectados. Las asociaciones que les representan o gestionan sus derechos
aseguran que deben mantener el secreto profesional, pero mantienen que
son muchos.
“Pierden los autores, pero también pierde la sociedad”,
explica Javier Gutiérrez, de Vegap (entidad de los artistas plásticos y
visuales), que gestiona los derechos de más de 100.000 autores.
“Impiden
a una persona de 65 años seguir creando”, prosigue.
Cualquier escritor español jubilado con el que se hable estos días ya
ha consultado con abogados o está a punto de hacerlo o se sabe la
legislación laboral de memoria.
Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), premio
Cervantes en 2006, todavía no ha recibido la llamada de la Seguridad
Social, pero ha estudiado a fondo todos los casos ante lo que pueda
ocurrir.
“Esto es terrorismo cultural”, asegura. “Estamos todos
atemorizados”, explica Luis Landero
. Los agentes literarios y editores
consultados se muestran extraordinariamente preocupados sobre el efecto
que esto puede tener sobre la creación cultural.
En el Ministerio de Empleo subrayan que no se trata de ningún tipo de
campaña específica. Inciden en que las reclamaciones responden a los
cruces habituales que efectúan Hacienda y la Seguridad Social desde el
plan antifraude de 2012 en las que se han detectado situaciones como las
de Landero o Reverte.
Fuentes oficiales de la Seguridad Social insisten en que “los
derechos de autor serían neutros”
. Y apuntan que “los ingresos no solo
provienen de los derechos de autor, sino de las actividades de promoción
direct
a de la obra, como las conferencias, la presencia en medios de
comunicación o en foros de debate”. “Son precisamente esas actividades
(sus ingresos) y los gastos que para el autor se originan (y que luego
se deducen) los que revelan que el autor está realizando una actividad
por cuenta propia, que es lo que resulta incompatible con la pensión.
En
este caso, lo normal es que el autor pasara a situación de jubilación
flexible”.
¿Senderismo en verano? Por la rivera del río Duratón, en Segovia, es posible. Una ruta refrescante y poética.
Vista del Parque Natural de las Hoces del Duratón.
Decía el aventurero José Antonio Labordeta que “el silencio debería ser el único sonido del paisaje de las Hoces del Duratón”
.
A esa calma se une el latido histórico de los pueblos que han recorrido
estos parajes, y el arrullo del vuelo de las rapaces que vigilan los
cielos.
Hoy le invitamos a seguir practicando deporte, también en verano,
eligiendo rutas más frescas e incorporando al senderismo, el turismo
activo en bicicleta y en piragua desde el Parque Natural de las Hoces del río Duratón, uno de los más emblemáticos de la provincia de Segovia.
Y en silencio.
Déjese aconsejar por los guías de la Casa del Parque,
situada en la antigua Iglesia de Santiago, en Sepúlveda, sobre las
diferentes opciones deportivas y culturales, como una visita a la ermita
románica de San Frutos, del siglo XII.
La Casa del Parque ofrece rutas
para todas las edades, desde niños hasta mayores de 60 años
. Los
recorridos en piragua parten desde el acceso del Portillo de la Pez, un
precioso enclave del río que le hará sentir en la playa gracias a la
presencia de arena de pinar.
Las Hoces del Duratón ofrecen un paisaje de contrastes entre las
grandes llanuras de la meseta castellana: cortados, cárcavas, pliegues,
meandros y paredes verticales llenas de oquedades sorprendentes que el
río va dejando a su paso.
Al interés y belleza del paisaje, hay que
añadir la gran riqueza arqueológica e histórica que encierra en su
interior esta peculiar garganta.
Este parque natural, situado en el noroeste de Segovia, abarca desde
Sepúlveda hasta la presa del embalse de Burgomillodo.
Son más de 5.000
hectáreas y 25 kilómetros de recorrido, en los que el río ha excavado
las rocas calizas esculpiendo durante millones de años las
impresionantes paredes que en algunas zonas alcanzan hasta 100 metros de
altura.
Cuenta con tres ambientes diferentes: la parte alta está ocupada por
el páramo, en donde abundan los bosques de sabinas y de enebros; en el
fondo del cañón, se alza el bosque de rivera, compuesto por sauces,
chopos y alisos entre otras especies; y siguen los cortados, donde solo
encontrará alguna especie adaptada a estas duras condiciones de roca.