Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

28 dic 2015

Doce destinos para doce uvas......................................................Antonio Puente

Una docena de propuestas para celebrar la Nochevieja en distintos lugares del mundo, de Brasil a Laponia


Luces de Navidad en Hamburgo (Alemania)
Luces de Navidad en Hamburgo (Alemania). / Ullstein Bild
"Como fuera de casa, en ninguna parte", enarboló el genial Rafael Azcona, un aserto que ni pintado para la noche de fin de año
. Así como la Nochebuena es cóncava, una fiesta hogareña, familiar y concéntrica, la Nochevieja es centrífuga, diseñada para catapultarse hacia el otro lado.
 De ahí las populares maratones y fuegos de artificio; una noche "para tirar cohetes" y llegar raudos: que "no te den las uvas"...
Aun permaneciendo en los hogares, las paredes se vuelven entonces más elásticas y trasgresoras que durante la espita cerrada de la Nochebuena; y, en algunos lugares, hasta se tira literalmente la casa por la ventana, como hacen italianos o argentinos, desprendiéndose de los trastos viejos.
 Algunos (escoceses, bonaerenses) incineran el año extinto. Y otros (neoyorkinos, mexicanos) lo echan a rodar en forma de esfera.
De celebración antiquísima -documentada en egipcios y babilonios-, el emperador Julio César decretó el culto al dios Jano, con sus dos rostros, uno viejo y otro joven, para simbolizar ese tránsito. Síntesis, luego, de religiosidad y jolgorio -pues la Nochevieja es también ecuador de la Navidad a la Epifanía-, no hay otro evento de mayor resonancia planetaria.
Los madrugadores japoneses, acaso por aguardar al resto de la Tierra rezagado, dan un total de 108 campanadas.
 Mientras Santa Claus nos conmina a permanecer en los hogares, san Silvestre es licencia para la escapada
. Con un buen bólido resultaría factible, incluso, iniciar las campanadas en el Extremo Oriente y culminarlas en el verano austral.
 He aquí 12 propuestas.

1. España: Las uvas de la suerte

Nochevieja en la Puerta del Sol de Madrid. / Samuel Sánchez
El reloj de la Puerta del Sol sincroniza la toma de las 12 uvas de la suerte, una tradición genuinamente española, con denominación de origen: desde que, en 1909, así las llamaran los astutos viticultores alicantinos para colocar sus excedentes junto a las partidas de turrón.
 Las denominaron 'uvas de la suerte', con el infalible marketing de que quien no las consumiera, acogería gafado el nuevo año...
Y claro, las toma todo el mundo. Las imágenes de la céntrica plaza madrileña son indisolubles de la Navidad.
Desde los años 20, el emblemático hotel Palace las viene sirviendo en su célebres galas de Nochevieja. Bajo su cúpula, las han tomado, entre otros, Sofía Loren, Marlon Brando, Ryta Hayworth, u Orson Welles.
 Este fin de año dispondrá el menú el chef Dani García, con suculentas mixturas de su procedencia andaluza, como bogavante y gazpacho, vieiras con crema de almendra malagueña, lenguado con mariscos gaditanos o queso de cabra de Ronda con foie-gras, para acabar con ‘luna de Marbella, compuesta con chocolate blanco, vainilla y gajos de mandarina.

2. Brasil: Feliz Bossa Nova

Celebración por el año nuevo en Río de Janeiro (Brasil). / Mario Tama
Partir el año en Río de Janeiro, junto a los cálidos efluvios marinos, en pleno cénit estival, tiene mucho de adelanto del espíritu carnavalero.
 De los brazos del Cristo, pende el espectacular árbol de Navidad que ilumina la bahía.
La tradición manda acudir a la playa de Copacabana, donde se concentran multitudes -muchas de ellas, vestidas de blanco: purificación de cara al año entrante- para admirar los fuegos artificiales, y bailar al son de los grupos musicales a lo largo de sus cuatro kilómetros de arena.
 Los afro-brasileiros aprovechan a rendirle pleitesía a Iemanyá, la Reina de las Aguas, y lanzan al mar barquitos cargados de ofrendas, que, a más se alejen de la orilla, mayor prosperidad.

3. Escocia: Con faldas y a lo pirómano

Fuegos artificiales en el Castillo de Edimburgo (Escocia).
Fuegos artificiales en el Castillo de Edimburgo (Escocia). / Roberto Ricciuti
En Escocia es tradicional la celebración del Hogmany, un ritual de origen celta, protagonizado por el fuego, en son de quemar el año que se acaba.
 Al filo de la medianoche, se encienden fogatas, los vecinos portan antorchas y se hacen rodar barriles de madera ardiendo, también para iluminar la llegada del nuevo año.
 Aunque extendida ya por diversos puntos del país, esta tradición es originaria de la localidad marinera de Stonehaven, donde permanece fuertemente arraigada, y las bolas de fuego, tras deslizarse por calles empinadas, son arrojadas al mar.

4. Argentina: Muñecos de fuego

Fuegos artificiales en la Casa Rosada de Buenos Aires.
Fuegos artificiales en la Casa Rosada de Buenos Aires. / Ralf Hettler
A falta de muñecos de nieve, los bonaerenses construyen para esa noche grandes muñecos de madera y trapo, y luego los hacen arder, para incinerar el tiempo que se acaba y purificar su renovación.
En pleno verano austral, la vistosa luminotecnia de la ciudad y las campanadas se reciben en mangas de camisa, cuando no en traje de baño, a la vera de las piletas.
 Por influjo de la inmigración española, algunos toman las tradicionales uvas, y el turrón se combina, tras los asados, con el mate y el dulce de leche.
 Pero mayor es el arraigo de la ascendencia italiana, que incita a desprenderse de trastos viejos -incluso agendas del año extinto, por las ventanas del Distrito Financiero- y a regalar la supersticiosa lencería roja o rosa.

5. Japón: Fideos para el 'Omisoka'

Año Nuevo en Tokio.
Japoneses sueltan globos para celebrar el Año Nuevo en Tokio. / KAZUHIRO NOGI
Con ser la cuna del sol, Japón es, lógicamente, el gran adelantado en acoger la Nochevieja.
 Las casas se engalanan, renovando su decoración, para celebrar en familia el Omisoka o Gran Día Final del Año, sin que falte sobre la mesa lacada el tradicional soba, la sopa de fideos finos y largos, que simbolizan la longevidad.
Acaso en un gesto de solidaridad con la demora del resto del planeta, en vez doce, se dan allí 108 campanadas.
 Al revés que en Occidente, con cada campanada se formula un deseo que debe ser combatido; con la ayuda de Buda, las aspiraciones terrenales deben ser eludidas para encontrar la armonía del año en ciernes.

6. Laponia: Adiós a Santa Claus

Papá Noel prepara su trineo en Laponia (Finlandia).
Papá Noel prepara su trineo en Laponia (Finlandia). / JONATHAN NACKSTRAND
¿Qué lugar más idóneo para celebrar la Nochevieja que hacerlo en la propia casa del gran benefactor de la Nochebuena?
Luego de haber asistido al protagonismo ubicuo del ajetreado Papá Noel, uno puede acompañarle in situ en su descanso...
 En Korvantuturi, como se llama su aldea natal, en la Laponia finlandesa, se puede pernoctar al calor de las cabañas y acompañar a los exhaustos renos y perros husky, que una semana antes han regado de regalos las casas del planeta
. Seguro que Santa Claus se mostrará receptivo con los últimos de la fiesta...
¡Al fin un agradecido que le devuelve la visita!

7. México: Las esferas de Michoacán

Iluminación navideña de Morelia (México) desde el Hotel Arcade. / Macduff Everton
Especial atractivo tienen, en esa fechas, las regiones de sincretismo religioso, donde se aúnan las tradiciones hispánica y prehispánica.
Es el caso de Michoacán, galardonado en la pasada edición de Fitur como la mejor ruta cultural, y cuya capital, Morelia, es Patrimonio de la Humanidad.
La vistosa catedral permanece abierta la noche de san Silvestre, y en la región, coexisten una profusión de conventos coloniales y las arraigadas tradiciones de los purépecha, su etnia indígena, que, al celebrar el nuevo año en febrero, duplican las fiestas.
 En el "pueblo mágico" de Tlalpujahua, al oriente -donde habitan las mariposas monarcas, patrimonio natural de la Unesco- se celebra en san Silvestre la Feria de la Esfera
. Miles de esferas artesanales de vidrio soplado emulan el rodaje del calendario.

8. EE.UU: Desde el puente de Brooklyn

Fuegos artificiales de Nochevieja desde el puente de Brooklyn, en Nueva York (EE. UU.).
Fuegos artificiales de Nochevieja desde el puente de Brooklyn, en Nueva York (EE. UU.). / Jemal Countess
Contemplar la Gran Manzana desde el Puente de Brooklyn no sólo permite eludir las aglomeraciones, sino obtener, además, una privilegiada visión panorámica de los puntos neurálgicos del fin de año
. En el propio distrito, la plaza de Grand Army es una Times Square a menor escala, también con lucidos fuegos de artificio.
 Desde el puente puede divisarse la tradicional bajada de la bola de cristal, en señal del corrimiento del calendario, la célebre maratón de medianoche en Central Park o el espectáculo de luces del Empire State.

9. Marruecos: Salam Marrakech

La plaza de Yemá el Fna, en Marrakech (Marruecos).
La plaza de Yemá el Fna, en Marrakech (Marruecos).
La plaza de Yemá el Fna, en el corazón de Marrakech, se ha convertido en un foco de atracción para el fin de año.
 Dado que el país, mayoritariamente musulmán, no celebra las navidades, los turistas consiguen allí ser exóticos de sí mismos, combinando el cuscús con el cava.
 Atento a la creciente demanda, el grupo Palmeraie Hotels and Resorts, que cuenta con seis hoteles de lujo en el interior del palmeral de Marrakech, organiza para esa noche una "vuelta al mundo gastronómica".
 Los diversos restaurantes ofrecen cenas temáticas: francesa, asiática, árabe... Todo un microcosmos para despedir el año y dar la bienvenida al venidero

10. Italia: Lentejas de la suerte

Celebración de la Nochevieja junto al Coliseo de Roma.
Celebración de la Nochevieja junto al Coliseo de Roma. / Anadolu Agency
Los italianos celebran su `Notte di Capodanno´ comiendo lentejas.
En vez de doce uvas, una buena cazuela de lentejas es el modo nutritivo de enfrentar las doce campanadas.
 Al parecer, desde la Antigüedad, cada grano representaba una moneda, y deglutir en la hora H esas legumbres a grandes cucharadas significaba riqueza para el año entrante.
También es costumbre, sobre todo en Nápoles y Roma, arrojar a la calle en esa noche trastos viejos -e incluso, por la ventana, las copas de cava recién terminadas- en señal de desprendimiento del año que se finiquita.
 Otra tradición es regalar a las mujeres lencería roja para que el año nuevo les sea intimísimamente próspero...

11. Alemania: Hamburgo iluminada

Hamburgo (Alemania).
Un mercadillo de Navidad en la plaza del Ayuntamiento de Hamburgo (Alemania). / Engel & Gielen
Junto al emergente Berlín, hay otras grandes ciudades alemanas que se acicalan especialmente para la noche de san Silvestre.
 Es el caso de Hamburgo, que los alemanes llaman indistintamente "la puerta del mundo" o "la ciudad verde", por sus colores miméticos del agua y ancha apertura al mar.
 Mucho antes de la vistosa iluminación nocturna, La Hafencity, como se denomina el tramo portuario de la ciudad, es un magnético ajetreo, de gran colorido, a lo largo de esta jornada
. El Reeperbahn o lonja del pescado es una de las más extensas y atractivas del mundo, con rutilante movimiento desde primeras horas del día de san Silvestre.

12. Australia: Estrellas de fuego

Navidad en Sídney (Australia).
Corredores vestidos de Papá Noel en Sídney (Australia). / Jason Reed
Las estrellas de fuego semejan medusas en el cielo, junto a la bahía de Sídney.
Se trata del Family Fireworks, el tradicional festival de pirotecnia que los australianos contemplan arrobados desde el puerto.
 En pleno verano decembrino, numerosos barcos fondeados organizan veladas y se vuelven miradores privilegiados para el evento al filo de la medianoche.
 Hay quien dice que la ventaja de despedir el año en Australia, es que resulta mucho más fácil conseguir canguro para esa noche y poder dejar custodiados a los más pequeños...

 

La impostora............................................. Martín Caparrós

La historia de María Isabel Chorobik de Mariani es muy triste, la metáfora resulta espantosa.

 

Como historia es muy triste; como metáfora, espantosa.
 Una señora se ha pasado los últimos 40 años de su vida buscando a su nieta, la hija de su hijo asesinado por militares argentinos, robada cuando tenía tres meses, en noviembre de 1976, por esos militares
. La señora, María Isabel Chorobik de Mariani, que todos conocen como Chicha, fundó en 1977 la institución más respetada de su país, las Abuelas de Plaza de Mayo, que, desde entonces, ya recuperó 119 nietos, hijos de desaparecidos.

Pero ella, cuyo esfuerzo ayudó a tantos, ya ha cumplido 92 años, se está quedando ciega, y sigue sin encontrar a su nieta
. Hasta que, días atrás, una señora María Elena Wehrli se presenta con un examen de ADN de una clínica privada y dice que es Clara Anahí, la nieta en cuestión, y todos lo celebran: el país lo celebra. Por unas horas, los argentinos se sienten gozosamente unidos —peronistas, antiperonistas, oficialistas varios, opositores despiadados— en un festejo que parece enaltecer a todos.
 Sólo que la alegría dura poco; dos días después aparecen exámenes más serios, oficiales, que desmienten la relación genética: la supuesta nieta es una farsa.
La historia entristeció a millones de argentinos: la ilusión perdida de esa abuela que, por unas horas, creyó que había conseguido por fin la meta de su vida para enterarse de que no, que era mentira, y agotar su penúltima esperanza.
La otra, la que la engañó, quizá tenga que responder por sus actos ante algún tribunal —o quizá sólo le toque la vergüenza—. Todavía no sabemos por qué lo hizo: no es difícil suponer que quiso gozar de las ventajas, los privilegios, la atención que esos nietos recuperados reciben de la sociedad y el Estado argentinos.
Como historia es triste; como metáfora, espantosa.
 Hace 12 años el gobernador de una provincia del sur patagónico, que nunca había mostrado el menor interés por los derechos humanos, que había rechazado a las Madres de Plaza de Mayo que intentaron visitar su capital, que había apoyado el indulto a los militares asesinos, se presentó a las elecciones nacionales y, para su sorpresa, las ganó.
 Tenía que gobernar, sin mayor legitimidad, un país en llamas; quizá fue por eso —vaya uno a saber— que decidió falsear su historia y apropiarse de las luchas y los discursos de los organismos de derechos humanos.
 Le sirvió: su Gobierno consiguió enmascarar su injusticia social, su clientelismo, sus corruptelas descaradas tras las banderas de la memoria histórica.
Ahora su Gobierno —el de su viuda— acaba de acabar, pero se ve que sentó un precedente: una mujer, quizá necesitada, quizá fuera de quicio, quiso usar aquel mecanismo en beneficio propio. Algunos podrán argumentar que la víctima, esta vez, fue sólo una pobre abuela esperanzada. Parece claro que fue también, igual que todos estos años, la sociedad argentina.

Dos detenidos por el asesinato de un empresario canario......................................... Octavio Toledo

Raimundo Toledo fue secuestrado en su coche en pleno centro de Santa Cruz de Tenerife.

Raimundo Toledo, tío del actor y activista Willy Toledo
Raimundo Toledo. / EL PAÍS

Raimundo Toledo, un empresario de 68 años, fue secuestrado, asesinado y arrojado a un barranco dentro de su vehículo el pasado 15 de diciembre.
 Una intensa investigación conjunta de la policía y la Guardia Civil ha servido para detener en los últimos días a un hombre y a una mujer presuntamente implicados en el crimen, quienes se sospecha que pudieron actuar por encargo
. La víctima era tío del actor y activista Willy Toledo.

Raimundo Toledo presidía una red de gasolineras de la isla, Petróleos Archipiélago, y era propietario de una estación de servicio en la localidad tinerfeña de El Médano (Granadilla de Abona).
 Según fuentes cercanas a la investigación, Toledo fue abordado pasadas las ocho de la tarde del pasado 15 cuando se bajaba de su vehículo en pleno centro de Santa Cruz de Tenerife, en una calle cercana al parque García Sanabria.
 A pesar de sus gritos de auxilio, los captores consiguieron introducirlo en el coche y huir con él. Poco más de dos horas más tarde, su cuerpo era hallado calcinado en el maletero del mismo vehículo, que había sido lanzado ardiendo a un barranco del municipio de San Miguel, a unos 80 kilómetros al sur de la capital de la isla.
Gracias a la colaboración ciudadana, las pesquisas han avanzado rápido.
 Fue la llamada de una testigo del forcejeo a los servicios de emergencia la que puso sobre la pista de los sospechosos, lo que posibilitó, en un principio, la detención de una mujer.
 El día 22 se producía el arresto de un hombre de origen australiano afincado en Tenerife desde hace años y que cuenta con antecedentes policiales por causas menores.
La investigación, que está bajo secreto de sumario, sigue abierta y no se descarta la implicación de más personas.
 Entre las hipótesis del secuestro también se baraja que los autores retuvieran al empresario para conseguir dinero directamente de él o exigiendo un rescate a su familia y no tuvieran previsto acabar con su vida, pero finalmente cambiaran su plan.
“Su familia y sus amigos estamos destrozados.
 Raimundo era extraordinario, nadie hablaba mal de él”, afirma el director general de Petróleos Archipiélago, Salvador Garrido, quien pone en duda que los autores del asesinato fueran sicarios y que el móvil del secuestro fuera económico
. En el primer caso, señala, “estaríamos ante una chapuza integral de los autores, que al parecer se dejaron su coche abierto y con las llaves puestas al lado del lugar del secuestro”. Y si la razón fuera económica, “¿por qué no pidieron rescate o fueron a la gasolinera a buscar dinero?”, se pregunta aún, sin encontrar respuestas.

 

Un tiburón ataca a una turista madrileña en una playa de Canarias

La afectada mostró a través de su cuenta en Twitter los efectos del ataque de un tiburón sedoso.

Imagen de la mordedura de un tiburón sedoso, del Twitter de la afectada. / VÍDEO: EL País

Cristina Ojeda, una madrileña de 38 años que pasaba sus vacaciones de Navidad con unos familiares en Canarias, ha sufrido la mordedura de un tiburón sedoso en el antebrazo cuando se bañaba a 20 metros de la orilla en la playa de Arinaga (Gran Canaria), según ha relatado ella misma.
La afectada, que ha necesitado puntos para cerrar la herida, ha remarcado que el ataque no reviste gravedad y ha querido quitar importancia al suceso ante la atención mediática que ha despertado. "Esto empieza a desmadrarse. Por favor, sin alarmismos.
 Me metería de nuevo a nadar mañana si no fuera por el vendaje", ha comentado 

Cristina Ojeda no piensa renunciar a ese hábito a pesar del percance.
 "Socorrer gente el 11M, premios de investigación, operar fracturas de heridos graves... Y lo que me hace famosa es que me mordió un tiburón", asegura con humor Cristina, médico de profesión.
El aumento de la presencia de tiburones en las proximidades de las playas canarias ha sido advertido a lo largo de los últimos meses, cuando al menos media docena de ellos fueron grabados en vídeo cuando merodeaban varias jaulas de acuicultura frente a las costas de Telde y San Bartolomé de Tirajana.
Pues toda mi vida bañándome en nuestras Playas y nunca vi un tiburón, si acaso marrajos detrás de la Barra de la playa de las Canteras., son crias de Tiburones que traía las corrientes.