Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

22 nov 2015

monroe Lo último 11 secretos de belleza que podemos aprender de Marilyn Monroe


El contouring labial o las cremas hormonales son solo algunos de los trucos de tocador del mito dorado de Hollywood.monroe

35 años sin Mae West

Mae West desafió las normas de la sociedad en la que le tocó vivir y se convirtió en un mito a base de saltarse todas las reglas que "debía" cumplir una mujer nacida en el siglo XIX. Ahora se cumplen 35 años de su muerte.

35 años sin Mae West

35 años sin Mae West

Mae West desafió las normas de la sociedad en la que le tocó vivir y se convirtió en un mito a base de saltarse todas las reglas que "debía" cumplir una mujer nacida en el siglo XIX. Ahora se cumplen 35 años de su muerte.

35 años sin Mae West

Una de las muchas condiciones que la historia ha esquilmado a las mujeres es la de poder ser escandalosamente divertidas.
 Los tratados de buenas maneras siempre han excluido el ingenio a favor de cualidades como la discreción o la dulzura y quizá así seguiríamos si no hubieran nacido mujeres que, como Mary Jane West, rompieron las normas de su época para facilitarnos el camino a las de épocas venideras.
Nació en Brooklyn durante el verano de 1893 y a los 14 años ya había debutado en el Music Hall con el nombre Baby Mae, aunque la fama le llegó a las puertas de la treintena.
 En 1926, produce y dirige una obra demasiado atrevida para la década de los 20 cuyo título, Sex, explica por sí mismo las coordenadas de la polémica.
No fue el primer contacto de la artista con lo socialmente inaceptable, pero sí el ejemplo inaugural de la presentación en sociedad de su carácter bravo y transgresor: acusada de obscenidad, fue multada y condenada a pasar diez días en la cárcel, que podía haber evitado pagando la fianza correspondiente
. Pero West se negó argumentando que estar presa era una experiencia que deseaba tener aunque, su buen comportamiento, redujo de diez a dos su estancia en prisión.
Repitió polémica al escribir The Drag, una comedia sobre la homosexualidad que, directamente, fue prohibida en Nueva York.
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Mary Jane West rompió las normas de su época. Foto: Corbis
Con I’m not angel y She done him wrong, West salvó a la Paramount de la ruina y hay quien responsabiliza estas obras de otro efecto simultáneo y también generador de leyenda: la llegada al cine norteamericano del Código Hays, un inventario de principios morales que las producciones debían cumplir y que durante casi 40 años, -desde 1930 hasta 1967- decidió qué era apto y qué no para la salvaguarda del recato cinematográfico en todos los órdenes, desde el sexual y hasta cualquier otro susceptible de amonestación por los guardianes de la moral y las buenas maneras.
Su principio general era el de no permitir que ninguna película “rebajara” el orden moral de los espectadores y como era de esperar el código Hays, -conocido así en honor al político republicano que lo redactó- censuró prácticamente todas las obras de Mae West. La fórmula con la que ella se especializó en esquivar a los censores fue la combinación de sarcasmo, dobles intenciones y agudeza dialéctica (es célebre su frase “creo en la censura.
 Después de todo he hecho una fortuna a su cuenta”).
Hasta que, harta de límites a su libertad de expresión, acabó abandonando el cine en los años 40, no sin antes cumplir otro hito para lo femenino, el de ser la persona mejor pagada de Hollywood y la segunda de Estados Unidos después del magnate de la prensa William Randolph Hearst.
Era el año 1935 y las mujeres no solían encabezar ninguna categoría reseñable.

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Cartel de la película I´m not angel. Foto: Corbis
En los 70 volvió al cine con la obra Myra Breckinridge, un guión comprometido con los derechos de los transexuales.
 Desde ese momento, su figura fue rescatada del olvido y el desdén que había ignorado su relevancia social para tratarla solamente como una empresaria de la provocación sexual y Mae West sigue siendo hoy en día una referencia obligatoria de inteligencia, autonomía y desde luego ingenio.
Se le atribuyen frases apócrifas como la célebre “las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes” y también se confunden las suyas con las de su coetánea Dorothy Parker. Y aunque es evidente que Parker fue un prodigio de la escritura y nunca evitó el humor (en particular el referido a sus ideas sobre el suicidio), las de West son sentencias mucho más mundanas, optimistas y, en ocasiones, desternillantes. Perlas propias de una todavía no inventada cultura pop al servicio del libre albedrío femenino:
. “He escrito mi biografía. Va sobre una chica que perdió su reputación y nunca la echó de menos”
2. “Cuando soy buena, soy muy buena. Cuando soy mala, soy mejor”
3. “Todos los hombres que conozco quieren protegerme. No puedo imaginar de qué”
4. “El matrimonio es una gran institución pero yo todavía no estoy preparada para que me ingresen en una institución”
5. “Soy soltera porque nací así”
6. “Un orgasmo al día mantiene lejos al médico”
7. “¿Llevas una pistola en el bolsillo o es que te alegras de verme?”
8. “La mejor manera de comportarse es portarse mal”
9. “Cuando tengo que escoger entre dos tentaciones malvadas siempre elijo la que no he
 probado antes”
10. “Solo se vive una vez, pero si lo haces bien una vez puede ser suficiente”
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El estado (del humor) de las autonomías....................................... Gregorio Belinchón


De izquierda a derecha, Berto Romero, Rosa María Sardà, Belén Cuesta, Karra Elejalde, Clara Lago y Dani Rovira en 'Ocho apellidos catalanes'.

¿De qué nos reímos? ¿Y de quién? ¿Nos reímos todos de lo mismo? Depende. No queda claro.
No. Y eso ocurre con el salto de Ocho apellidos vascos a Ocho apellidos catalanes
. ¿Cuántos chistes hay de vascos? ¿Y de catalanes? No tantos
. Y es curioso, porque hay más humoristas catalanes que vascos… si existe un censo así
. Emilio Martínez-Lázaro, director de ambas comedias, sostiene que él cuenta un chiste en un bar en Sevilla y será el tipo menos gracioso del local mientras que la misma broma narrada con el mismo tono en Barcelona le convertirá en el cómico más popular de la ciudad.
 Puede. O no. Porque como apunta Dani Rovira, “una cosa es ser gracioso y otra, ser un graciosillo”.
Según algunos críticos, tanto la primera como la segunda aciertan en meterse con los aspectos más perennes de cada Comunidad Autónoma (o nación, o como quieran denominarla)
. Bueno, eso es discutible porque se daría a entender que todo vasco es terrorista.
 No, la primera parte se reía de los vascos y también de su actualidad política y social –considerando la violencia etarra como algo pasajero-, mientras que esta segunda entra al alma catalana -llámese la masía- pero no ahonda en las últimas noticias.
 Y ahí podían haber logrado grandes momentos con Pujol y otras perlas similares
. El humor debe reírse, tiene que reírse de todo: del Euskadi tiene un color especial en mitad de la kale borroka o las palizas de los Mossos hasta de las comilonas vascas, los castellers o el 3% de la ínclita familia (no busquen este chiste, no está).
Puede que haya habido prisas por llegar a tiempo con la segunda parte
. O puede que a lo mejor no haya nada divertido en los catalanes… una idea fácilmente rechazable usando como ejemplos Jaume Canivell, aquel industrial emprendedor de La escopeta nacional, de Berlanga; la misma Rosa María Sardà, epítome del humor catalán –bueno, y del español- o Eugenio, que no contaría chistes de catalanes, pero empezaba sus gags con aquel ¿Saben aquel que diu…?. O La Trinca, o Andreu Buenafuente, o José Corbacho, o Berto Romero o la serie de televisión Polònia. Como dice Romero, la idea de poner a un tipo cagando en el portal de Belén es catalana y catalán su nombre universal: caganer.
¿Entonces? Quién sabe.
 En realidad, tanto sesudo análisis sobre la segunda parte de la comedia española más taquillera de la historia sea en realidad ridículo, una búsqueda de un argumento teórico que no va a ninguna parte, y solo debería hacerse caso a la sentencia de las salas de cine
. A Arguiñano, Igartiburu, Erentxun, Gabilondo, Urdangarín, Otegi, Zubizarreta y Clemente les fue bien: 56 millones de euros
. A Guardiola, Adriá, Serrat, Pujol, Caballé, Messi, Cobi y Codorniú les han recibido con los brazos abiertos en 800 salas.
 Veremos

Patricia, a los 70......................................................................... ÁLVARO VARGAS LLOSA

Patricia Llosa, figura clave en la vida literaria iberoamericana del último medio siglo, cumple setenta años. 

Álvaro, hijo de ella y del Nobel de Literatura, traza su perfil

De izquierda a derecha: Mario Vargas Llosa, Patricia Llosa, Pilar Serrano, José Donoso, Mercedes Barcha y Gabriel García Márquez en Barcelona, a principios de los setenta. / COLITA

Mi madre acaba de cumplir 70 años y se puede decir de ella lo que dijo de sí mismo Mark Twain: “He llegado a mi septuagésimo cumpleaños de la forma habitual: manteniendo estrictamente un esquema de vida que mataría a cualquier otro”.
Hay personas que dejan una huella en muchas otras sin que estas lo sepan: su realización es elusiva, vicaria.
De ellas se puede decir que, en el campo en que les tocó ejercer, las cosas serían distintas sin su disimulado influjo.
 Para ellas no hay biografías porque si las hubiese, las cosas serían al revés.
Patricia —así me acostumbré a llamar a mi madre desde pequeño— ha alborotado para bien por lo menos dos áreas de la vida pública, por no mencionar las de la vida privada. Me refiero a la literatura y la política.
Desde La casa verde, que vio la luz en 1966, la obra publicada de mi padre [Mario Vargas Llosa], parte de ese torrente que salió de los extramuros latinoamericanos de Occidente hasta inundar la literatura de otros mundos, no se explica sin la suma vital e intelectual que es él, como sucede con otros escritores.
 En esa suma, el aporte principalísimo de mi madre lo conocen los amigos o quienes ponen mucha atención a las vidas de los seres públicos que les interesan, pero no los que más cuentan: los lectores.
La curiosidad vital es su rasgo más saliente, junto con su temperamento
La literatura latinoamericana se globalizó cuando América Latina era un subcontinente amurallado por el nacionalismo gracias a que sus autores fabularon sin fronteras.
 Pero también gracias a un puñado de espíritus generosos que ejercieron de tramoyistas detrás de esas transformaciones hechiceras en el teatro de la palabra escrita.
 Ellas ayudaron a sostener esas relaciones personales con Carmen Balcells, editores y periodistas culturales que fueron la otra cara del boom de la lengua española a ambos lados del Atlántico.
 Unas relaciones y vasos comunicantes sin los cuales no es posible sostener una vida cultural.
Patricia estuvo allí, tejiendo como otras personas esa tela de araña que vinculaba lo que hacían los fabuladores con la vida real.
 El boom de la lengua española fue también ese grupo de personas que entendían muy bien la importancia de lo que hacían quienes fabulaban y, sobre todo, la necesidad de que aquella actividad menos visible, la intrahistoria de la cultura, no se detuviera.
Si esa fuera su contribución a la vida pública, sería bastante
. Pero la política se cruzó en su camino a su pesar. Los jóvenes de hoy no tienen la menor idea de lo que fue el Movimiento Libertad y el papel seminal que le cupo, en el Perú y la América Latina ensimismada y populista de finales de los ochenta, en la transformación (semi)liberal que vendría con los años, de distinto grado según el país. Quienes vieron aquello de cerca —me lo dicen de tanto en tanto desde personas humildes hasta profesionales de éxito— recuerdan la participación de Patricia en esa gesta de corta vida y larga reverberación. El grueso de su tiempo y esfuerzo lo pasó entre los pobres, junto a otras mujeres que como ella querían algo mejor que aquella década perdida, como se llamó a los años 80 al otro lado del charco.
El grueso de su tiempo y esfuerzo lo pasó entre los pobres, junto a otras mujeres que como ella querían algo mejor que aquella década perdida
El Movimiento Libertad se terminó, pero sus ideas mordieron carne. Patricia regresó a la vida anterior; empezó a decir —dice todavía— no sin coquetería que detesta la política. Pero hay un secreto: nunca la dejó.
 Ella ha sido determinante en la decisión de muchos sobrevivientes de Libertad de hacer política bajo otros líderes.
Los peruanos ignoran cuánto deben algunas figuras públicas que han ocupado cargos o tribunas en dos décadas al madrinazgo de Patricia.
También los hay en otras partes, por cierto.
 Sus ahijadas y ahijados comparten características estrambóticas: un sentido ético de la vida pública, amor a la libertad, lealtad.
Nadie que polemice sobre política con mi madre (lo hago con frecuencia, ay) o la acompañe a museos y salas de concierto, o discuta con ella sobre libros, o explore junto a ella los recovecos de lugares desconocidos, puede seguirle el ritmo.
Ese rasgo renacentista, la curiosidad vital, es el más saliente junto a su temperamento resistente.
 Un psicólogo sabría explicar mejor que yo si la pérdida de una hermana a una edad muy temprana moldeó su carácter.
Es cierto, como decía Petrarca, que la razón habla y el sentido muerde, y que tener una buena combinación de curiosidad vital y resistencia, que pueden ser el otro nombre del sentido y la razón, ayuda a vivir mejor a uno mismo y a los suyos.
Feliz cumpleaños, querida Patricia.