Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

19 nov 2015

Francia confirma que el cerebro de la matanza del 13-N murió en Saint-Denis............................. Carlos Yárnoz


Abdelhamid Abaaud, en una foto difundida el pasado febrero. / AFP

El belga Abdelhamid Abaaoud, considerado el cerebro de la matanza del viernes en París, fue abatido en la madrugada del miércoles en el asalto policial y militar en el barrio parisino de Saint-Denis, según ha confirmado esta mañana la fiscalía de París.
"Acaba de ser formalmente identificado tras comparar los restos papilares como uno de los muertos en el curso del asalto realizado por el RAID (fuerzas especiales) en la calle Corbillon en Saint-Denis en la noche del 18 de noviembre.
 Se trata del cuerpo descubierto en el inmueble, acribillado de impactos", dice la nota oficial de la fiscalía.
Con ese comunicado, la fiscalía de París confirma también, por tanto, que en el asalto,murieron tres yihadistas, uno de ellos "una joven mujer" que se hizo estallar un cinturón de explosivos. la policía no ha difundido aún la identidad ni de la mujer ni el otro yihadista muerto.
Abaaoud se instaló en Siria hace años.
 Fue de los primeros combatientes extranjeros en llegar.
 Una publicación del ISIS difundió unas supuestas declaraciones suyas en las que contaba que había logrado escapar a un cerco policial belga tras un tiroteo.
 Había viajado de Siria a la ciudad belga de Verviers, donde el 15 de enero murieron dos yihadistas en un tiroteo con fuerzas de seguridad.
La policía sospecha que Abaaoud ha viajado en otras ocasiones a Bélgica y que ha instigado varios atentados, como el ametrallamiento en agosto en el tren Thalys entre Ámsterdam y Bruselas, o el frustrado ataque a dos iglesias en París en primavera.
Abdelhamid Abaaoud era considerado un alto mando del ISIS en Siria y, según informaciones coincidentes de la policía y de él mismo, pudo regresar varias veces a Bélgica sin ser controlado por la policía.

18 nov 2015

Francia pide controlar los pasaportes europeos en las fronteras exteriores............................ Lucía Abellán

Los ministros de la UE debatirán este viernes la propuesta, que requiere cambiar Schengen.



Un policía vigila el aeropuerto Tegel de Berlín
Un policía vigila el aeropuerto Tegel de Berlín. / PAUL ZINKEN (EFE)






Francia cree que ha llegado la hora de cambiar Schengen para hacer frente a la amenaza terrorista
. El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, presentará el próximo viernes en Bruselas una propuesta para que todos los europeos sean controlados en la frontera cada vez que regresen de un país tercero o partan hacia él.
 El sistema de libre circulación ya permite controles a los europeos en situaciones de riesgo, pero los chequeos sistemáticos están prohibidos
. La petición francesa no afecta a las fronteras interiores de la UE, cuya desaparición es la esencia del espacio común.
El fenómeno de los llamados combatientes extranjeros, en su mayoría jóvenes con pasaporte europeo que viajan a Siria o Irak y en ocasiones retornan, supone un importante desafío para el espacio Schengen.
  Al contrario que los ciudadanos de terceros países, los europeos que acceden al espacio de libre tránsito, integrado por 26 países, no ven su pasaporte controlado por la policía.
A raíz del auge de este fenómeno, los Estados empezaron a aplicar indicadores de riesgo que permiten controlar, por ejemplo, a todos los europeos procedentes de un vuelo de Turquía porque se considera una ruta sospechosa para el terrorismo.
El Gobierno francés aboga por convertir esas excepciones en norma
. Se trata de “revisar […] las disposiciones del código de fronteras Schengen para instaurar por toda la Unión controles sistemáticos en las fronteras exteriores, incluidos los beneficiarios de la libre circulación”, según un documento al que ha tenido acceso EL PAÍS. París presentará estas medidas en la reunión extraordinaria que mantendrán mañana viernes los ministros.
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Más que político, el desafío es técnico
. La mayoría de países carecen de la tecnología que permite confrontar los datos del pasajero con bases policiales en un instante.
 Así que la aplicación de la medida iría asociada a las largas colas en los aeropuertos que desaparecieron para los ciudadanos europeos hace 20 años.
 El documento francés insta a “apoyarse en instrumentos tecnológicos modernos para aliviar los flujos”.
Más allá del terrorismo, el texto liga estas medidas al “influjo excepcional de migrantes” que vive Europa y exige “asegurar que las personas que llegan a Europa sean objeto, sistemáticamente, de estrictas verificaciones de seguridad”.
 Esos chequeos deben incluir, para Francia, cotejar el nombre de los pasajeros con la base de datos de Schengen (SIS, por sus siglas en inglés), un fichero alimentado con datos policiales.
También con la base de documentos perdidos y robados de Interpol (SLTD), creada tras los atentados del 11-S para detectar a los viajeros con pasaporte robado.

Guardacostas comunes

El punto más vulnerable de acceso a Europa —no de terroristas, sino de demandantes de asilo y otros migrantes— es la frontera de Grecia con Turquía.
Ahí París pide desplegar equipos de intervención rápida, una medida que Atenas ha rechazado hasta ahora porque considera que ya controla bien su frontera
. Para homogeneizar la supervisión, París apoya vivamente la instauración de un cuerpo de guardacostas europeos que aplique criterios comunes. La Comisión Europea presentará una propuesta en esta línea antes de enero.
Presionado por el impacto de los atentados, el Gobierno francés lanza otro reto a sus socios al pedir que el registro de pasajeros aéreos que la UE pretende aprobar antes de que acabe el año se extienda también a los vuelos intracomunitarios.
 El Consejo Europeo —representa a los Estados miembros— batalla con el Parlamento para establecer esta herramienta, que permitirá almacenar datos clave de los pasajeros que se desplacen fuera de la UE y viceversa. Francia pide ahora que ese modelo se amplíe para recopilar también datos personales de cualquier ciudadano que vuele, por ejemplo, de Madrid a París.

 

Cuentas que no salen y ojos que no ven............................................. Javier Marías

Cuántas veces no hemos dicho todos, en medio de una discusión: “Ojalá tuviera grabada aquella conversación para demostrarte que esas fueron tus palabras, o que dije lo que te digo que dije”.
 A veces ni siquiera se trata de conversaciones lejanas en el tiempo, sino que tuvieron lugar ayer, y aun hoy mismo. “No he dicho eso”, protestamos.
“Sí que lo has dicho”, nos desmienten, y desearíamos tener una cinta que probara nuestra veracidad o la capacidad de tergiversación de nuestro interlocutor.
Bien, hasta cierto punto ese anhelo se cumple hoy en día.
 No en los diálogos privados, por lo general, pero sí en lo que es público: nunca ha habido tantos registros y archivos –no ya auditivos, sino a menudo visuales– de lo dicho y de lo sucedido, de lo afirmado y negado, de lo defendido y atacado, de las promesas y de los “nunca” anunciados. Nunca las matemáticas han sido más irrefutables, nunca ha habido semejante acopio de datos, cómputos, cifras y porcentajes. En suma, nunca las cosas han sido más demostrables que ahora y a los embusteros les ha resultado más difícil sostener sus mentiras y falsedades.
Por eso es tan curioso y llamativo que, al mismo tiempo, vivamos la época de mayor y más estupefaciente negación de la realidad
. Es como si casi todo el mundo hubiera abrazado el comportamiento que se recomendaba a los adúlteros pillados in fraganti:
“Da lo mismo que tu mujer te encuentre en el dormitorio en plena faena con una amante; a ésta le dices que se vista y se vaya a toda velocidad, y, una vez que haya desaparecido de la escena, podrás siempre negar que jamás haya estado ahí; podrás argüir que todo ha sido una alucinación de tu mujer”. Como saben los más osados, es algo que, inverosímilmente, en ocasiones ha funcionado, por lo menos en novelas y películas.
¿Qué se puede hacer ante eso, cuando la tendencia actual es que nadie reconozca nada y las evidencias se nieguen con desparpajo?
 Lo hemos visto tras las elecciones catalanas, que sus organizadores presentaron como “plebiscitarias” sobre la independencia de su país. Fue patente que, si bien en escaños (método injusto y dudoso donde los haya), los partidos secesionistas ganaban por mayoría absoluta, en votos perdían con un 47% aproximado contra un 52% aproximado.
 Sin embargo los señores Mas, Junqueras, Romeva, Forcadell y luego Baños proclamaron su victoria, y se han hartado de repetir la siguiente falacia:
 “Hemos recibido un mandato claro y democrático” para la “desconexión” de España. Si algo no era ese mandato es “claro”. Si algo no era ese mandato es “democrático”.
Para una cuestión tan trascendente como la escisión de un territorio que lleva quinientos años unido al resto de España, se han falseado las matemáticas
En concreto, el cazurro señor Baños, que había anunciado que si no había una sólida mayoría en votos no se podría iniciar la separación, demostró ser un mentiroso del calibre de Rajoy nada más verse como árbitro de la situación y con injustificado y desmesurado poder: han sido él y sus correligionarios de la CUP quienes han metido al resto de parlamentarios toda la prisa del mundo para hacer efectiva una declaración de independencia ilegítima y antidemocrática.
 Para una cuestión tan trascendente y grave como la escisión de un territorio que lleva quinientos años unido al resto de España, se han falseado las matemáticas, se las ha negado.
 Es como si la Liga la ganara el Barcelona con 90 puntos, el Madrid tuviera 88, y este segundo club proclamara que es “claro” que el vencedor ha sido él, pues ha decidido, por ejemplo, contar los tiros a los palos como goles y de ese modo ha ganado más partidos y más puntos. Es obvio que nadie haría caso al Madrid.
Cataluña, en cambio, está siendo secuestrada por un grupo de dirigentes cínicos, dispuestos a saltarse todas las reglas y a imponer su voluntad al conjunto de sus ciudadanos.
 Lo que es una actitud autoritaria y tramposa, si es que no totalitaria, tienen además la cara dura de presentarla como “impecablemente democrática”.
Pero no son sólo ellos, en modo alguno: se ha visto a una Esperanza Aguirre fuera de sí gritar y repetir:
“No estuvimos, no estuvimos, no estuvimos” … en la Guerra de Irak. Después de la jactanciosa foto de Aznar en las Azores, de la bochornosa ovación de los diputados del PP en el Congreso cuando aprobaron participar en esa guerra, de que hubiera allí soldados españoles y españoles muertos allí. Convergència actúa como si Pujol y su familia fueran meros “conocimientos del taller”, y no tuviera nada que ver con el caso Palau ni con el 3%. El PP, como si Bárcenas, y los de la trama Gürtel, y los de la Púnica, y los incontables políticos corruptos de las Comunidades de Valencia y Madrid, y Fabra de Castellón, y Matas de Mallorca, y tantos otros, fueran “infiltrados” que se hubieran nombrado o contratado a sí mismos sin que nadie interviniera.ç
 Hasta el motorista Valentino Rossi niega que diera una patadita en plena carrera a un rival y lo derribara con riesgo para su vida
. Lo niega mientras las televisiones pasan una y otra vez imágenes del episodio, de lo más elocuentes. ¿Se puede hacer algo en un mundo en el que contamos con grabaciones, con sonido e imágenes, con máquinas calculadoras más fiables que nunca, y todo ello se refuta con desfachatez?
¿Estamos adormilados, hipnotizados o simplemente idiotizados para creer más a los distorsionadores que a nuestros ojos y oídos, y aun que a la aritmética? Si es así, rindámonos.
elpaissemanal@elpais.es

Cada día me gustan menos los nacionalismos......................................... Rosa Montero

Escribo estas líneas dos días después de la declaración soberanista de la CUP y JxSí: por temas de impresión, el artículo tardará dos semanas en llegar a sus manos (a saber qué habrá pasado mientras tanto).
 Cada día me gustan menos los nacionalismos; y ahora toca soltar el topicazo de “incluyendo el españolismo”, porque parece que estás obligada a resaltarlo cuando tocas el tema.
 Pues vale, redundemos: incluyendo el españolismo
. Que además por desgracia anda muy crecido, como no podía ser menos al calor de la fiebre patriota que padecemos.
Y como no me gustan nada, en fin, me esfuerzo por vigilar los coleteos irracionales de la bicha que puedan movilizarse en mi interior.
 Porque los nacionalismos son un impulso primitivo y tribal que todos tenemos.
 En su espléndido ensayo No hay dos iguales (Funambulista), Judith Rich Harris habla del experimento de Robber’s Cave: en Oklahoma, en los años cincuenta, 22 muchachos, iguales en todos los atributos demográficos importantes, fueron divididos al azar en dos grupos y confinados durante dos semanas en un campamento de verano en un lugar remoto.
Los dos colectivos mostraron una antipatía mutua casi de inmediato y enseguida empezaron a desarrollar costumbres contrapuestas.
 Los chicos de un grupo dejaron de decir insultos y se pusieron a rezar juntos, y los del otro adoptaron aires duros y violentos y maldecían todo el rato
. Repito: antes de dividirlos eran iguales; en tan sólo dos semanas, se convirtieron en tribus radicalmente distintas que se odiaban.
Explica Rich Harris que en la época de las cavernas era evolutivamente importante reconocer a la propia y pequeña horda, porque la horda vecina podía ser un peligro.
 Y ese aprendizaje era por entonces tan importante que pasó a ser un equipamiento de serie: los bebés de todo el mundo empiezan a desconfiar de los extraños a los seis meses de edad
. Como la cohesión del grupo se fomenta estableciendo costumbres diferenciadoras, la gente distinta es vista de inmediato con hostilidad. Por eso hay tantas tribus, añade Harris, que se llaman a sí mismos el pueblo: porque para ellos los extraños no son ni siquiera personas.
Se construyen siempre contra el otro, en el énfasis de la diferencia, en el espejismo
de la superioridad
Con el tiempo, las tribus se hicieron más complejas y más grandes.
 Ya no era necesario conocer personalmente a todos los miembros: las hordas crecieron hasta convertirse en naciones.
 Pero por debajo sigue latiendo el mismo impulso arcaico; el nacionalismo se construye siempre contra el otro, en el énfasis de la diferencia, en el espejismo de la superioridad, en el miedo al distinto, en la intolerancia.
En su momento, esa herramienta genética pudo salvar la vida al niño troglodita.
Pero en el mundo de hoy basta con consultar la historia para ver que lo que hacen los nacionalismos es teñir una y otra vez la tierra de sangre.
Civilizarse consiste, precisamente, en intentar ser mejores de lo que somos y convertir la brutalidad primitiva en otra cosa
. Y así, de la misma manera que ya no le aplastamos la cabeza al vecino de cueva con una piedra, sino que recurrimos a los tribunales, también deberíamos intentar superar el dañino impulso tribal. Yo aspiro a volar por encima de mis peores instintos.
Pero el problema es que esos instintos están ahí, en todos nosotros.
 Por eso es tan peligroso poner a rodar la bola de la irracionalidad patriótica, siempre tan llena de fiebre y de furia.
Sospecho que parte de los que encendieron la hoguera del catalanismo lo hicieron por intereses personales; quizá para minimizar el famoso 3%, quizá para mantenerse en el poder.
Pero estoy segura de que hoy todos se creen a pies juntillas el romántico ensueño de la patria: los mitos nacionalistas son enardecedores, intoxicantes, y nadie quiere verse a sí mismo como un miserable, siempre es mucho mejor creerse un héroe
. En cuanto a la sociedad, entiendo que se lancen en brazos de ese espejismo: la vida, cualquier vida, siempre es difícil de vivir, e inventarse una épica y reforzar ciegamente la pertenencia a una tribu protege mucho de los sinsabores cotidianos (de ahí el éxito de las hinchadas deportivas).
Lo malo es el precio que terminaremos pagando por todo eso; y no me refiero ya a que Cataluña se vaya, sino a esa declaración unilateral de la CUP y JxSí que ignora a la mitad de la población catalana que no es independentista.
O sea, me refiero a la intolerancia y el enfrentamiento. ¿Y qué podemos hacer aquellos que creemos que esto es un desastre? Poco, me temo, porque los nacionalismos anidan en las emociones y son alérgicos a la razón, así que no hay manera de convencer a nadie. Pero, en fin, podemos pedir un referéndum: creo que es absolutamente necesario hacerlo (y además pienso que hoy el secesionismo perdería). Y también sería bueno que todos expresáramos claramente nuestra opinión sobre el tema. Por eso repito: cada día me gustan menos los nacionalismos.
@BrunaHusky
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