Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

21 oct 2015

La nueva niñera que no controla las compras..................................................... Rosa Jiménez Cano

El rapero Kanye West desata la polémica sobre las ‘apps’ de pago que usan los niños.

Kanye West, en una entrega de premios en agosto. / MARIO ANZUONI (REUTERS)

El rapero estadounidense Kanye West desató su ira en Twitter.
 Ciento cuarenta caracteres no eran suficientes, así que envió tres mensajes para dejar clara su indignación: “¡Que les den a las empresas que ponen comprar dentro de las aplicaciones para niños! ¡No tiene sentido! Le he dado el iPad a nuestra hija y cada cinco minutos se registraba una compra.
 Si el juego está pensado para un crío de dos años, deja que se divierta y nos dé a los padres un respiro, por el amor de Dios”.
El suyo, claro está, no es un problema de dinero.
 Su entusiasmo por la tecnología es bien conocido. Este lamento ha abierto un debate que va más allá del precio de las aplicaciones.
Por un lado, está la falta de control del consumidor cuando instala una app
. Cada vez se reafirma más la tendencia del freemium, un modelo que permite una prueba gratis del producto, pero que pronto pide un pago por una experiencia más completa.
Por otro, está el que el uso de móviles y tabletas como la nueva niñera es cada vez más habitual y temprano.
 Muchas voces han contestado a West que se comporte como un padre responsable y preste atención a su hija, en lugar de quejarse por el cobro no deseado
. Es obvio que las próximas generaciones van a vivir en un mundo rodeado de pantallas y dispositivos integrados en la ropa que conocerán su estado de salud y se lo transmitirán a los padres o al doctor. Sin embargo, no se conoce cuál es la edad más adecuada para que los pequeños pasen del mundo analógico en el que todos nos hemos criado al digital, del que la huida es cada vez más compleja.
El ingrediente final para esta polémica lo pone la madre de la niña
. La famosísima Kim Kardashian es dueña de un imperio de aplicaciones online.
 Solo en 2014 recaudó 157 millones de euros con esas compras que tanto molestan a su marido.
 La aplicación de Kardashian carece de los filtros que pide el rapero.

 

Cristina Reyes, la estilista detrás del ‘efecto Preysler’.............................................Begoña Gómez Urzaiz

Las firmas la buscan para que las famosas luzcan sus prendas.

 

Cristina Reyes, estilista de famosos, posa en la tienda Ekseption de Madrid. / Luis Sevillano

En el taller de Alfredo Villalba, una pequeña marca española de semi-costura, ya conocen el efecto Preysler.
 Desde que vistieron a la irreductible reina de la crónica social española para su primer acto oficial con Mario Vargas Llosa, en la inauguración de Porcelanosa en Nueva York, han visto cómo se multiplicó el interés por su firma
. No fue Preysler quien encontró ese traje de pedrería plateada y encaje negro de manga larga sino su estilista de cabecera, Cristina Reyes, que se encarga de la imagen de todo el clan.
Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler, en la fiesta de Porcelanosa. / Miguel Rajmil (efe)
"Mi vínculo con la familia es de amistad.
 Soy muy amiga de Enrique [Iglesias] porque vivía en Marbella cuando ellos veraneaban allí. Empecé a vestir a Tamara [Falcó] y a Isabel le gustó mi trabajo", aclara la estilista, que escribe un blog en ¡Hola! Entre sus clientas también están Margarita Vargas, María Colonques, Carmen Jordá o Paloma Cuevas.
A Reyes, que estudió Diseño de moda y estilismo en Los Ángeles (EE UU), no le sorprende que Preysler siga teniendo tanto tirón a sus 64 años.
 "Cualquiera que la haya visto en persona lo puede entender. Es una mujer fascinante que atrapa a la gente y no me extraña lo más mínimo que tenga esta ascendencia
. Que además va in crescendo".

Beneficiarios

Han sido beneficiarios del efecto Preysler tanto firmas internacionales, como Gucci —"le puse una blusa blanca para un posado en ¡Hola! y en la tienda me dijeron que al día siguiente todo el mundo llamaba pidiendo la camisa de la Preysler"— como pequeñas marcas que consiguieron captar su atención.
 La joyería Coolook le hizo llegar unos pendientes de plata y cuarzo que la viuda de Miguel Boyer se puso en una cena con Vargas Llosa en Lisboa y desde entonces son su mayor éxito.
De momento, sus hijas Tamara y Ana no tienen el mismo poder prescriptor, aunque hace unos días fue muy comentado el vestido de Naeem Khan que lució Ana Boyer en la cena que la embajada estadounidense ofreció a Anna Wintour.
"No sé por qué se destacó tanto su precio [más de 5.000 euros], esos vestidos se prestan y luego se devuelven", comenta.
Este diseñador es uno de sus preferidos junto a otros libaneses como Reem Acra y Elie Saab, todos caracterizados por los brillos y las lentejuelas. También suele trabajar con Oscar de la Renta y con el español Jorge Vázquez.
A Reyes, que sigue el trabajo de estilistas de Hollywood como Micaela Erlanger —pilotó el ascenso de Lupita Nyong’o—, le gustaría trabajar más con actrices españolas como Blanca Suárez, a la que vistió en una ocasión, pero admite que el mercado está ahora muy segmentado:
 "Ana Antic viste a las mujeres de los futbolistas, Freddy Alonso [el más solicitado en los Goya] a las actrices y yo a la alta sociedad".

En defensa de las medias negras ..........................................................Noelia Ramírez .

La moda se rebela contra los panties opacos y establece un código protocolario para llevarlos que es, básicamente, nunca. ¿A qué se debe este sinsentido y despropósito?

 

Medias
Ojo, Brigitte Bardot, la policía de las tendencias va a por ti.

¿Que no puedo qué? Entre la incredulidad, el absurdo y el consecuente cachondeo.
 El patio internetero lleva dos días de lo más animado debatiendo, a raíz de un artículo publicado en la sección de moda de The Guardian, sobre 'Cuándo es socialmente aceptable ponerse unas medias negras'.
 Sí, han leído bien. La sección digital del rotativo ha dedicado todo un artículo a sobre en qué momento una mujer puede ponerse un par de panties negros opacos sin sentirse abocada al ostracismo social.
 Según el texto, y para los intrigados ante la pregunta del millón, el protocolo más laxo lo permite en todos aquellos meses que no lleven una 'r' en su nombre; esto es: todos menos mayo, junio, julio y agosto; el más duro, el de las fashionistas de corazón: nunca, JAMÁS.
¿Eso es lo que realmente preocupa a las mujeres? ¿Qué será lo próximo, cuándo es socialmente aceptable ponerse el pijama de franela en mi casa?
 Para aquellos dispuestos a levantar el hacha de la indignación y la rabia contra la infinita frivolidad humana, respiren un segundo y sigan leyendo.
 El polémico artículo (lleva casi la friolera de un millar de comentarios y casi 15.000 compartidos) ofrece un anecdótico a la par que clarificador prisma sobre de qué va ese extraño mundo de las reglas no escritas sobre ser una chica de hoy en día.
 Las chicas de hoy en día, esa subespecie preocupada por lo que se cuece en el mundo de las tendencias, sabe de antemano que cuanto más famosa seas, más  menos probabilidades habrá de que utilices medias en invierno.
Sin medias
El 'front row' neoyorquino lo tiene claro: NO a las medias (aunque en la calle esté nevando).
Foto: Getty
Las chicas de hoy en día saben (y lamentan) que las famosas viven sin miedo al frío y a la congelación.
 Que antes muertas que cubrirse con unos panties para pisar la alfombra roja. Anonadadas nos quedamos el pasado mes de febrero cuando comprobamos cómo en la semana de la moda de Nueva York, azotada por un ola de frío con temperaturas bajo cero, las editoras más reputadas y las famosas de turno decidieron ponerse de acuerdo y ser alérgicas al nylon. Inaudito
Nueva York con centímetros de nieve en sus aceras y ellas correteando de desfile en desfile con sus tacones de aguja y sus piernas (perfectas) al desnudo. "Las he visto con mis propios ojos, con sus piernas bronceadas y con sus botas de Alexander McQueen en pleno febrero en Manhattan, mientras mi rostro se congelaba por el frío de pasar cinco minutos en la calle
. Son mujeres tan místicas como los unicornios, sólo que ellas son criaturas de carne y hueso", explicaba la autora del polémico artículo para señalar con el dedo a las culpables de tal disparate de estilo.
Desde aquí nos rebelamos y queremos entonar un canto a la lógica y a la sensatez
. Decimos no a la hipotermia en pro de la estética.
 Mientras esos "místicos unicornios" del privilegiado mundo de la moda y la fama establecen un protocolo de estilo, recordamos que también existen chicas de hoy en día que no tienen las piernas perfectas y torneadas.
 Chicas que abrazan con ahínco y ternura a sus medias opacas.
Esa prenda que te salva de la congelación, esa prenda térmica que te ayuda a no vivir subyugada a una depilación perenne y a tener que (intentar) lucir unas piernas perfectas durante 6 meses al año.
 ¿Qué cuándo es socialmente aceptable vestir un par de medias opacas? Cuanto antes, mejor. Bendito frío.

front row Christian Siriano sin medias
La primera fila del 'show' Christian Siriano, repleto de piernas desnudas. Kelly Osbourne es la única que osa proteger sus pies con calcetines.



La magdalena de Proust era una tostada.................................................... Winston Manrique Sabogal

Unos manuscritos de sus borradores revelan las dudas del novelista francés.

 

El novelista Marcel Proust

Primero fue un pan tostado mezclado con miel, después una galleta tradicional, dura, y, finalmente, una magdalena, esos bizcochos blandos, de textura algodonada y ligeramente dulces.
 Esa fue la evolución de uno de los elementos clave de la literatura creados por Marcel Proust (1871-1922) en su ciclo narrativo En busca del tiempo perdido, cuyo primer volumen, Por el camino de Swan, se publicó el 14 de noviembre de 1913.
 Y esa metamorfosis del alimento que dispara los recuerdos involuntarios en el escritor francés para, a partir de ahí, contar el universo de su vida y viajar por los laberintos del Tiempo y la memoria, será publicada este juevesen Francia por Éditions des Saint-Pères.
Imagen facilitada por la editorial Éditions des Saint-Pères de los manuscritos.
La verdad es que la palabra magdalena, ya aparecía en un borrador de 1910, con el término de galleta. Marcel Proust, “pretendía cancelar la cómoda simplicidad del hecho de recordar; además aspiraba a procurar a un niño el cúmulo de preocupaciones e inquietudes neuróticas que podrían corresponder a un adulto sofisticado y consciente de sí mismo.
 Sin embargo, para él no bastaba con dejar constancia de la memoria, sino que pretendía brindar a la emoción que la envuelve las metáforas y los símiles más exquisitos
. Algunos de ellos eran sumamente rebuscados y complejos, pero brillantes en su minuciosidad, resultado de abundante reflexión y análisis”, escribió el autor irlandés Colm Tóibín, en este diario con motivo del centenario de la obra.

Así lo registró, para siempre, Proust, en Por el camino de Swan, la primera parte de su ciclo narrativo: “Hacía ya muchos años que, de Combray, cuanto no fuera el teatro y el drama de acostarme había dejado de existir para mí, cuando n día de invierno, al volver a casa, mi madre, viendo que yo tenía frío, me propuso tomar, contra mi costumbre, un poco de té.
 Me negué al principio pero, no sé por qué, cambié de idea.
 Mandó a buscar uno de esos bollos cortos y rollizos llamados pequeñas magdalenas que parecen haber sido moldeados dentro de la valva acanalada de una vieira.
 Y acto seguido, maquinalmente, abrumado por aquella jornada sombría y la perspectiva de un triste día siguiente, me llevé a los labios una cucharilla de té donde había dejado empaparse un trozo de magdalena.
 Pero en el instante mismo en que el trago mezclado con migas del bollo tocó mi paladar, me estremecí, atento a algo extraordinario que dentro de mí se producía.
 Un placer delicioso me había invadido, aislado, sin que tuviese la noción de su causa.
 De improviso se me habían vuelto indiferentes las vicisitudes de la vida, inofensivos sus desastres, ilusoria su brevedad, de la misma forma que opera el amor, colándome de una esencia preciosa; o mejor dicho, aquella esencia no estaba en mí, era yo mismo”.
Desengaño y belleza. En busca del tiempo perdido es la manera artística en que Marcel Proust (1871-1922) nos recuerda que todo es finito, que el universo y la perpetuidad están en los detalles y de que solo nuestras ilusiones y sueños pueden aspirar a la eternidad.
 Una obra que nos lleva por la ruta de la verdad real e inesperada.
 Gran conocedor del corazón y la razón de los lugares abisales de nuestra alma e identidad y de nuestros deseos desconocidos y dormidos pero atentos a despertar a la más leve señal
. Siete libros que nos muestran en un lenguaje convertido en arte la vida misma y, sobre todo, quiénes somos en realidad, qué queremos y anhelamos de verdad.
 Una lección magistral y cautivadora sobre el teatro que es la vida, sobre el simulacro que se necesita para que el mundo siga girando.
 A pesar, o gracias, a los corazones rotos.
Las tres versiones manuscritas están incluidas en un cofre de tres cuadernos Moleskine que publica el próximo jueves la editorial Éditions des Saint-Pères
 . Proust es considerado uno de los autores más influyentes de Francia del siglo XX y, en la actualidad, en Francia todavía utilizan la expresión "magdalena de Proust" para referirse a una señal sensorial provocada por un recuerdo.
 "Estos tres cuadernos que nunca antes se habían visto permiten volver sobre la genealogía literaria del momento más emblemático del universo proustiano", afirma la editorial en un comunicado.