Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

29 sept 2015

La lucha por el imperio alimentario de Paul Newman............................................. Irene Crespo

Una de las hijas del actor pone en duda la ejecución de los últimos deseos de su padre para dirigir su empresa de comidas y fundación.

Paul Newman, en una imagen de archivo de la década de los 50. / CORDON PRESS

“Me niego a seguir con la boca cerrada más tiempo”, dice Susan Kendall Newman.
 En un reportaje en la revista Vanity Fair estadounidense, la menor de las hijas que el actor Paul Newman tuvo con su primera mujer, Jackie Witte, pone en duda el testamento que dejó su padre y denuncia la mala gestión de Robert Forrester, amigo y consejero de la estrella que, tras su muerte, se hizo cargo de la millonaria empresa de alimentación, Newman’s Own, y de la fundación.
 Un patrimonio valorado en más de 540 millones de euros.
Aunque es sabido que la viuda de Newman, la actriz Joanne Woodward, nunca tuvo una buena relación con Forrester; ella y la familia han permanecido en silencio por miedo a que las cosas puedan empeorar. Salvo Susan.
 “Es posible que algunos miembros de mi familia se enfaden conmigo por manifestarme sobre este asunto. Pero es que me da la impresión de que los Newman somos rehenes de Bob Forrester.
 Creo que a este señor se le ha olvidado que para él supone un privilegio y una tremenda responsabilidad ser el gestor del legado de mi padre y cumplir sus deseos.
 Parece que le interesa más darse aires y disfrutar de grandes prebendas.
 Mi padre jamás habría apoyado muchas de las cosas que está haciendo”, dice la productora y actriz.
Paul Newman, en una imagen de 1981, junto a su esposa Joanne Woodward y su hija Susan. / cordon press
Según la familia, existen unos primeros documentos en los que el actor dejaba a cada una de sus cinco hijas una herencia de 452.000 euros con los que debían montar una fundación propia
. En 2006, Forrester le dijo a Susan Newman que la cantidad que les dejaría su padre había ascendido a 814.000 euros y que “cada una de estas organizaciones iba a recibir una financiación de casi 28 millones de euros o más”.
 Además, por turnos, formarían parte del consejo de la fundación del actor.
“Entonces, de repente, lo perdimos todo”, dice Susan en la revista.
 El dinero que iban a recibir las fundaciones de las hijas acabó en el fideicomiso de Woodward.
 Y “las llaves del reino se le entregaron casi en exclusiva a un solo hombre, Bob Forrester”, según la hija del actor, que denuncia la falta de transparencia del empresario, quien se defiende aduciendo que Joanne Woodward estaba al corriente de todo y que “Paul nunca consideró que Newman’s Own fuera una empresa familiar”.
 “Para él lo importante fue el bien común”, dice, y así lo está haciendo, asegura, con los números en la mano: los ingresos del imperio de salsas ha crecido un 7,25% y la fundación ha donado más de 154 millones de euros.
 “Todo lo que estamos haciendo hoy sigue la manera en que Paul hacía las cosas”, dice Forrester. Sin embargo, la imagen de Elinor ‘Nell’, la hija mayor de Woodward y Newman, ha desaparecido de la línea de alimentos orgánicos que tenía dependiente de la original y ha salido de la empresa.
Newman modificó hasta 12 veces su testamento, la última seis meses antes de su muerte
. Con una salud ya entonces muy deteriorada, la familia pone en duda que se hayan ejecutado bien sus últimos deseos, pero también hay quien dice que era un hombre muy celoso de sus negocios y es imposible saber cuáles fueron sus decisiones finales.

 

‘Loreak’, elegida como candidata española a los Oscar.............................................. Gregorio Belinchón

El drama de Jon Garaño y Jose Maria Goenaga es el primer largometraje en euskera en llegar a los premios de Hollywood.


Loreak, el drama con el que Jon Garaño y Jose Maria Goenaga concursaron en el certamen de San Sebastián 2014 -convirtiéndose en el primer filme íntegramente en euskera en participar en la Sección Oficial del certamen-, ha sido la elegida esta mañana por la Academia de Cine para representar a España a los próximos Oscar: la 88ª edición de la gala se celebrará el 28 de febrero de 2016.
 La lectura de la candidatura la han realizado los actores Irene Escolar y Álvaro Cervantes. En este primer tramo Loreak ha derrotado a las otras dos preseleccionadas por España: Magical girl, de Carlos Vermut, y Felices 140, de Gracia Querejeta.
 A mitad de diciembre se anunciará una primera preselección, y el 14 de enero, junto a las otras candidaturas, se harán públicos el nombre de los cinco finalistas.
Los directores Jon Garaño (izquierda) y Jose Mari Goenaga, en el rodaje de 'Loreak'.
Los directores Jon Garaño (izquierda) y Jose Mari Goenaga, en el rodaje de 'Loreak'.
Jon Garaño (San Sebastián, 1974) y Jose Mari Goenaga (Ordizia, Gipuzkoa, 1976), apuntaban en el estreno de Loreak: “Creemos que las historias deben mantener el idioma de sus protagonistas”, algo que no pudieron respetar en su anterior película, 80 egunean (2010): la querían rodar bilingüe.
 “Igual que es nuestra realidad, en la que se mezclan dos idiomas, pero perdíamos así ayudas y acabó siendo en euskera
. Fue traumático y perdimos una idea que nos parece interesante explorar”.
 En Loreak —dos historias cruzadas de tres mujeres cuyas vidas se ven tormentosamente alteradas por unos ramos de flores— los protagonistas trabajan solos, encerrados en cabinas de grúas o de peaje de autopistas, en casetas de obra.
“Las mujeres ya no son fértiles o no quieren tener hijos, la sequedad aparece de fondo, es una película sobre la incomunicación y la soledad”.
 Justo en la cultura más conocida por sus comidas multitudinarias y sus cuadrillas de amigos: la vasca. “Hemos huido de ello. Los personajes solo se comunican con las flores; y ellas transmiten desde la ilusión a la amenaza o el desconcierto”, apuntaron en su estreno en otoño.
Veremos ahora sus posibilidades.
 Ambos realizadores creían en su potencial para cualquier público:
 “Ha salido así, sin más, sin quererlo. Escribimos sobre sentimientos universales, y puede que las mujeres y los hombres no estemos tan alejados”.
 Y ahonda en la incomunicación sobre las mentiras y la oscuridad en las parejas:
 “No se parece en nada a Perdida, pero compartimos con ese drama una desmitificación de la pareja. Ya no hay refugios sentimentales seguros”.

Este año, los contendientes al Oscar a la mejor película de habla no inglesa son películas muy arriesgadas.
Entre los rivales más destacados están el belga Jaco Van Dormael, con la sorprendente El nuevo nuevo Testamento; el argentino Pablo Trapero, con la sorprendente historia real de El clan, que le valió el León de Plata al mejor director en el último festival de Venecia; el chileno Pablo Larraín, con la desasosegante El club; Jean-Jacques Annaud compite por China gracias a El último lobo; el colombiano Ciro Guerra participa con El abrazo de la serpiente; la francoturca Deniz Gamze Ergüven representa a Francia con Mustang; México está representado por 600 millas, de Gabriel Ripstein;
el húngaro László Nemes entra con Hijo de Saúl, la sorpresa de Cannes; el guatemalteco Jayro Bustamante participa con uno de los títulos más comentados de la Berlinale, Ixcanul; el islandés Grímur Hákonarson entra con Hrútar;
 Irán concursa con la controvertida Mahoma: el mensajero de Dios, de Majid Majidi
; Alemania está representada por La conspiración de, silencio, de Giulio Ricciarelli; Irlanda lleva una película en español rodada en Cuba, Viva, de Paddy Breathnach; el filme Non essere cattivo, del fallecido Claudio Caligari, representa a Italia;
 el veterano polaco Jerzy Skolimowski está con 11 minut; Portugal ha elegido la segunda parte (O desolado) de la trilogía Arabian nights, de Miguel Gomes; Nikita Mikhalkov representa de nuevo a Rusia con Sunstroke; el sueco Roy Andersson va con la ganadora de Venecia 2014 Una paloma se posó sobre una rama a reflexionar sobre la existencia; Grecia presenta Xenia, de Panos H. Koutras, y Hou Hsiao-Hsien representa a Taiwan con La asesina.
 En general es cine muy de autor.



 

Historia de una mente brillante.................................................................... Antonio Calvo Roy

Frente a una película plana y un poco ñoña, 'Hacia el infinito. Mi vida con Stephen Hawking' es un preciso retrato de una relación compleja.

 


Dos ratas conversan en una vieja filmoteca mientras comen restos de celuloide y una de ellas dice a la otra: “pues a mí me gustó más el libro”.
 Bien pudiera esa rata estar comiendo un trozo de La teoría del todo, la película basada en la obra de Jane Hawking en la que cuenta su relación con el físico más famoso del momento.
 Frente a una película plana y un poco ñoña, Hacia el infinito. Mi vida con Stephen Hawking es un preciso retrato de una relación compleja que nada más empezar estaba destinada a terminar: “que Stephen siguiera vivo 16 años después del diagnóstico, lo convertía en un fenómeno médico.”
Esta es la historia de una de las mentes más brillantes del último tercio del siglo XX en uno de los cuerpos más devastados.
 Tan devastado que en 1963 le dieron dos años de vida y ahí sigue, brillante en su trabajo científico, sin apearse del humor, subido encima de su ego y de su gusto por la publicidad, según el relato de la primera de sus tres esposas quien, durante 25 años fue su enfermera, gerente, pareja y muchas cosas más, pero no su confidente.
 Esa imposibilidad para hablar de lo que no fuese “la diosa física”, que, según la autora, Hawking había heredado de su familia, levantó algunos muros en la relación y acabaron por hacerla imposible. Una enfermera chismosa y trepa y un músico amable, uno en cada lado de la pareja, también contribuyeron a la ruptura.
Este libro es el segundo que Jane Hawking escribe sobre la relación con el cosmólogo.
 El primero de ellos Music to Move the Stars: A Life with Stephen (no traducido al español; en Amazon, ediciones desde 685 euros) fue escrito en 1999, nueve años después de la separación y a los cuatro del divorcio.
Esta nueva redacción, publicada originalmente en el año 2008, dio origen al edulcorado guión de la película que acaba de estrenarse.
El libro, sin embargo, es más verdad.
 El relato de las dificultades de los primeros años, sobre todo las económicas derivadas de los enormes gastos que ocasiona la enfermedad de la motoneurona que padece Hawking, podría parecerse a centenares de relatos, pero este se refiere al físico más influyente del final del siglo pasado
. La publicación del éxito de ventas Una breve historia del tiempo permitió a la familia vivir desahogadamente, aunque eso no impide que Jane Hawking, activista en muchas causas, siga quejándose del abandono de los diversos gobiernos británicos, sobre todo el de Margaret Thatcher, a una sanidad pública desmantelada.
Un poco de divulgación de la ciencia, un poco de desmitificar al héroe, un poco de problemas con la familia política y mucho amor y humor componen este interesante retrato de una pareja como todas, es decir, muy especial.
Hacia el infinito. Mi vida con Stephen Hawking. Jane Hawking. Lumen, Barcelona, 2015, 553 páginas, 22,90 euros. Antonio Calvo Roy

El banco más bonito del mundo.....................................................................Marta Sanz

Todos quieren sentarse y disfrutar de las vistas sobre los acantilados de Loiba, en Lugo.

 Un viaje que comienza en Burela y puede seguir hasta la playa de las Catedrales.

 


El famoso banco sobre los acantilados de Loiba, en el municipio coruñés de Ortigueira. / Carlos Fernández
En la plaza de la Mariña de Burela un niño pedalea a toda velocidad entre las casetas de la feria del libro.
 Lleva un casco y grita: “Más vale ciento volando que pájaro en mano, más vale ciento volando…” El lema para una nueva utopía.
 El niño lo dice en perfecto gallego porque Burela representa un modelo de escuela trilingüe en el que muchos quieren mirarse.
 Burela, en la Mariña lucense, no es un pueblo turístico en el sentido publicitario de la palabra
. Tiene playas enlazadas por un paseo marítimo, un pequeño barrio de pescadores, bellas vistas desde el Castillo y fantasmagóricas formaciones geológicas en un mar a menudo brumoso
. Pero, sobre todo, Burela tiene un puerto con su lonja y su punto de reunión de viejos pescadores —“La Moncloa”, lo llaman—, sus pesqueros y un barco museo, el Reina del Carmen, donde nos familiarizamos con la pesca del bonito.
 Podemos degustarlo en restaurantes como Casa Miranda, en pleno puerto, donde también ofrecen arroces y mariscos
. En Os Remos un amabilísimo patrón nos atiende casi a las doce de la noche: fríe calamares y hierve unas rodajas de merluza
. A su lado, el hotel Galatea es cómodo, limpio, asequible y con unos desayunos portentosos: napolitana de chocolate, cruasán a la plancha con jamón y queso, mantequilla y mermelada, tostada de centeno o de trigo con aceite y tomate, magdalenas…
Recuerdo otros desayunos gallegos de mi infancia.
No comíamos mucho y la señora que nos atendía protestaba: “¿Están ustedes enfermos?”
Desde Burela se pueden hacer un par de excursiones magníficas.
La primera nos lleva hasta los acantilados de Loiba, donde se sitúa “el banco más bonito del mundo”, un fenómeno viral que comenzó con una simple inscripción hecha por unos visitantes en el respaldo del banco —The best bank in the world (el mejor acantilado del mundo)— y que se multiplicó cuando el proyecto TWAN, de la Unesco, destacó una fotografía del cielo estrellado —con banco incluido— como una de las imágenes de astros más bellas del año.
 Desde el banco se ven los acantilados de Ortegal, Estaca de Bares, la playa de Picón, el mar sobre cuyas olas hacen equilibrios los surfistas, los temibles filos oscuros de las rocas y el dulce tapiz del amoratado brezo, el tojo y la hierba de namorar.
Javier Belloso
Regresando a Burela, paramos en el punto más septentrional de la Península, el cabo de Estaca de Bares, separación de Atlántico y Cantábrico.
Su faro aún lo maneja un farero; alrededor de la casa hay troncos en cuyo corazón se descubren, esculpidos, una lechuza o un lagarto
. Una edificación blancuzca, la ruina de una antigua instalación militar, interrumpe la panorámica del cabo.
 Hay que hacer una parada en el hotel Semáforo de Bares: las vistas son maravillosas, pero además los jardines están cuajados de esas hortensias azules inseparables del paisaje gallego
. Seguimos hasta la ría que separa O Barqueiro y O Vicedo.
 Un puente metálico y verde, construido por un discípulo de Eiffel, marca un punto de infausta memoria para los gallegos republicanos: contra los muros de una casa que aún existe eran fusilados y arrojados al mar, que devolvía sus cadáveres al otro lado de la ría.
 Un monolito con flores rojas, amarillas y moradas ofrece testimonio del horror en un lugar hermoso. Huele a mar y a laurel.
En el puerto de Vicedo, Hilda Farfante, maestra e hija de maestros republicanos asesinados, nos invita a beber una cerveza en la terraza de su casa.
 La playa de Vidreiro queda a nuestros pies. En O Porto de O Barqueiro, la luna está llenísima y nos quitamos la pena con un buen pulpo, una sepia en salsa, el típico raxo y patatas, muchas patatas fritas… De camino a Burela dejamos pendiente la visita a Viveiro, Celeiro, Xove.

Una maravilla en bajamar

La playa de las Catedrales, en Lugo.
La otra excursión que emprendemos desde Burela nos lleva a Ribadeo, límite entre Galicia y Asturias, donde admiramos el barrio indiano de San Roque, y las viviendas y el puerto marinero de Rinlo
. En la plaza de España la torre de los Moreno, actualmente en rehabilitación, crea la fantasía de que nos encontramos en un lugar incluso más legendario que esta Galicia de leyendas.
La torre contrasta con el palacio neoclásico de los Ibáñez, sede del ayuntamiento.
 Por la carretera de la costa se llega a la joya de las playas lucenses.
 La metáfora no es una exageración: las formaciones geológicas de la playa de las Catedrales, declarada monumento natural en 2005, son una ciudad de ciencia-ficción, a la que solo se puede descender en bajamar.
Las olas hacen del paisaje lo que es, carcomiendo la roca, laminándola, adornándola con ollos, furnas y bufaderos, fracturando el esquisto y la pizarra, como si existiese un proyecto preconcebido. Pero es la azarosa violencia de la naturaleza la razón de una hermosura sublime.
Esta es una playa de contemplación, no de flotador y tartera; sin embargo, en su acceso hay puestos de artesanía, gaiteros, una cafetería…
Nuestro viaje acaba en el interior, en Mondoñedo
. Comemos mejor que el famoso arzobispo y visitamos el seminario, palacios e iglesias, la fuente, las numerosas sedes de O rei das tartas —singularísimo personaje inventor de la torta de Mondoñedo—, una casa con las típicas vidrieras que “se vende o se cambia” y, por fin, compartimos la vista de la catedral con la estatua de Cunqueiro, que cruza las piernas y tiene a su lado una manzana bien abrillantada.
Marta Sanz es autora de la novela Daniela Astor y la caja negra (Anagrama).