Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

13 sept 2015

Disparo a primera vista............................................. Boris Izaguirre

Chema y Jonathan han manifestado a muchas familias que un hijo puede ser policía gay y casado.

Chema y Jonathan, dos policías que se casaron en esta semana en Jerez de la Frontera
Isabel II de Inglaterra ha cumplido 63 años en el trono y, según una encuesta entre sus súbditos, sin haber dicho nada relevante ni polémico en todo ese tiempo.
 Ese es el secreto de su longevidad en el cargo. Eric Clapton contó una vez que durante una visita al palacio de Buckingham para recibir una medalla, la reina le preguntó a qué se dedicaba. Clapton, ligeramente desconcertado al creer que sabían quién era precisamente por distinguirlo, contestó que era músico.
 “Oh”, dijo la reina, “¿Algún instrumento en especial?”. Clapton, aún más azorado respondió que tocaba la guitarra.
 Y la reina reinició sus saludos sin cambiar de gesto, satisfecha.
La reina de Inglaterra no opina
. Y al no opinar no corre el peligro de tener que hacerse entender, desdecirse para luego lamentar malentendidos.
 Es otra diferencia entre un monarca y un presidente
. El presidente o el expresidente dice algo y rápidamente se ve obligado a dar explicaciones o acusar a los medios de tergiversar sus palabras.
 Acaba de pasarle a Felipe González con respecto al peliagudo tema de Cataluña, peleándose nada más y nada menos que con La Vanguardia, uno de los dos periódicos españoles que aparecen en la película Vacaciones en Roma, invitados a la rueda de prensa que ofrece la princesa interpretada por Audrey Hepburn.
 Y el presidente Mariano Rajoy, que nació cuando Isabel ya reinaba, también tiene una duda hamletiana: ir o no ir a la boda del exalcalde popular de Vitoria, Javier Maroto, con su novio la semana próxima.
En este caso, el presidente Rajoy se parece más a la reina porque guarda silencio sobre su parecer
. El PP interpuso un enloquecido recurso en contra del matrimonio igualitario en el Tribunal Constitucional y ¡claro! todos los que se molestaron con aquello están ahora recordándoselo. ¡Qué fastidio con la coherencia, Mariano!
 Pero nada que la política no pueda resolver.
 El verdadero trastorno es saber si vienes o si vas, y cuantos sois. ¿Cómo organizas una mesa presidencial sin presidente? ¡Son tantos los detalles a tener en cuenta en una boda! Mariano debería pensar en los nervios no solo de los contrayentes y sus madres, sino también de los vecinos y vecinas de Vitoria.
Y también en la rica comida que se va a perder
. Seguro que habrá más carne que pescado porque ya se sabe que la merluza buena, la que no se deshace, se pesca más en octubre que en septiembre.
Y Maroto y su novio son espléndidos anfitriones. Presi, déjate de cosas y acude.
Lo mejor sería hacerlo acompañado de las cámaras de Ana Rosa.
 Se ha hablado mucho esta semana de la visita de Ana Rosa Quintana a la casa de Pablo Iglesias en el Puente de Vallecas.
 Muchos se fijaron en la decoración y pocos en la química entre el líder y la reina de las mañanas, que con estas entrevistas demuestra que maneja su reino como nadie.
Existen reglas y opiniones en todas partes y al parecer algunas voces de la Policía Nacional están molestas con que Chema y Jonathan, dos policías que se casaron esta semana en Jerez de la Frontera, lo hicieran alterando el uniforme de gala de ese cuerpo.
 Según esas voces, “no se usa ceñidor dorado y vistiendo de gala no se lleva la placa emblema.
 Y el cordón trenzado solo lo puede utilizar el personal adscrito a protocolo”. ¡Una nueva polémica por el estilo y la circunstancia!
 Defiendo que hayan tuneado su uniforme, porque era un día muy especial. Quizás lo de la placa reglamentaria, pues no.
 Pero reconozcamos que el cinturón dorado le marca un poquito la cintura a Jonathan.
 Son detalles que se disculpan cuando están manifestando a muchas familias que un hijo puede ser policía gay y casado.
La ceremonia unió el cuerpo de policía con el amor y cierta estética Disney. Chema y Jonathan explicaron que su amor no “fue un flechazo.
Fue un disparo a primera vista”. Chema, que es miembro de una hermandad religiosa sevillana, aprovechó para desear un futuro enlace por la iglesia. “Solo que Jonathan es el agnosticismo en persona”, aseguró, dejando el problema en casa.
Mi marido está muy contento con este matrimonio, se ha interesado por la estética de esta celebración.
 E investigo los modelos de uniformes que confecciona la sastrería Cabeza de Vaca, en Almendralejo. “Ofrecen un traje estándar por 650 euros y el Premium, 750 euros.
 Pero cobran un incremento de 50 euros más para las tallas especiales”, susurra, unos días antes de mi cumpleaños 50.
 Como rey de mi casa, no se desdecirá en nada de lo dicho, mientras fantaseo con que muchos niños en las próximas comuniones podrán agregar a sus trajes el de policía enamorado y felizmente cazado.

 

Marrullería y timo................................................................... Javier Marías

Me parece muy raro que deseen separarse de este país unos políticos que apenas se diferencian de la tradición española.

 

Sintiendo el aprecio que siento por algunas constantes de la sociedad española, expuestas el domingo pasado, no me extraña ni me escandaliza que mucha gente se quiera separar de este país, infame en demasiados aspectos.
 Creo estar libre de sospecha de patrioterismo, e incluso de patriotismo.
Lo que me parece muy raro es que deseen separarse unos representantes políticos que, en sus métodos, en su talante, en su falta de sentido de la democracia, en su cerrilismo, en su intransigencia, en su capacidad para mentir y para tergiversar la realidad, en sus aspiraciones caciquiles, en su espíritu inquisitorial, en su irracional soberbia, en su “contra mí o conmigo”, apenas se diferencian de la secular tradición española, sobre todo de la más beata y sectaria, representada inmejorablemente por el franquismo (beata de la propia patria).
El disparate catalán ha alcanzado cotas grotescas, y de una zafiedad intelectual sin límites
La imitación de Franco tuvo su punto culminante hace unos meses, cuando Artur Mas sugirió que votar contra él equivalía a votar contra Cataluña.
 Bueno, en esto no imitó sólo a Franco, inventor de “la AntiEspaña”, sino a casi todos los absolutistas que en el mundo han sido, desde Luis XIV hasta Hugo Chávez, caídos en la tentación de considerarse encarnaciones milagrosas de sus respectivas naciones.
El disparate catalán ha alcanzado cotas grotescas, y de una zafiedad intelectual sin límites
. En el llamado “proceso” todo es confuso, puro chafarrinón y marrullería, puro timo. Unas elecciones autonómicas en las que ya no se vota del todo lo siempre votado en éstas, sino también –de rebote– la independencia, que, según los resultados, se declarará unilateralmente, fuera de la legalidad y de todo acuerdo: no ya con el resto de España y su Gobierno, sino con cualquier organismo europeo.
 Es como si Córcega o la Bretaña se proclamaran desgajadas de Francia, o la Lombardía de Italia, o Baviera de Alemania.
 Semejantes declaraciones caerían en el vacío, ningún país de la zona las tendría en consideración ni les haría caso.
A efectos reales y prácticos, a efectos de convivencia con los vecinos, serían como jugar al palé o monopoly, algo hueco y sin consecuencias efectivas.
Tampoco se sabe bien cuáles han de ser esos resultados, los que llevarían a la independencia. Al parecer, a los promotores les bastaría con conseguir una mayoría de escaños para su esperpéntica coalición, desdeñarían que la mayoría de votos fuera contraria a sus propósitos.
¿Dónde se ha visto semejante fraude? “Usted vota una cosa”, se le está diciendo al elector, “pero en realidad está votando otra; y, según lo que convenga, computaremos de un modo u otro”.
 El chiste no es ya propio de la peor España, sino de las repúblicas bananeras de las películas (ni siquiera de las de la realidad, me temo); de la Venezuela chavista y la Rusia putinesca, a las que sólo tienen por democracias modélicas los dirigentes de Podemos y Alberto Garzón, esa lumbrera.
A mí no me extraña ni escandaliza, ya digo, que alguien ansíe separarse de mi país
He hablado de coalición esperpéntica, y es que no hay adjetivo más adecuado (superespañol, por cierto) para describir una lista electoral encabezada por un ex-eco-comunista y por dos señoras engreídas a las que nadie ha elegido nunca (pues nunca se han presentado a cargos políticos), sino que se han erigido ellas mismas en encarnaciones de la “sociedad civil”, es decir, de la sociedad a secas; el cuarto lugar de la estrafalaria lista lo ocupa el actual President de la Generalitat, un político parecidísimo a Rajoy en lo ideológico y lo económico, y que, no se sabe por qué arte de trilero, pasaría al primer puesto en caso de salir triunfante, y sería por tanto el inaugural Presidente de la fantasmagórica República Catalana; y en quinto lugar aparece el “jefe de la oposición” al propio Mas, Junqueras, líder de un partido que lleva ochenta años aventado y dando tumbos. Es digno del españolísimo Torrente que el jefe del Gobierno y el de la oposición se ofrezcan juntos en la misma lista el 27 de septiembre.
Es difícil incurrir en mayor número de contradicciones y embrollos.
Añádase la negación constante de la realidad por parte de los promotores:
“Seguiríamos en la Unión Europea y en el euro”, afirman, “o nos readmitirían en seguida”. Nadie europeo ha avalado ese optimismo, todo lo contrario.
 Para que un país nuevo ingrese en la UE se necesita la aprobación unánime de todos sus miembros. España no la daría, sólo fuera por despecho
. Francia tampoco, no fuera Cataluña a solicitar el Rosellón acto seguido.
Ni Italia, por no aceptar un precedente para la inventada “Padania” de los fascistas de la Liga Norte. No la daría nadie. “Seríamos más ricos”, cuando la probable pérdida del mercado español sería un revés catastrófico para la economía catalana.
 A mí no me extraña ni escandaliza, ya digo, que alguien ansíe separarse de mi país.
Pero una Cataluña independiente, ahora, en manos de quienes la propugnan desde arriba, sería lo más parecido a un cortijo para ellos, en el que además nadie podría intervenir, y la que menos la UE. Yo no entiendo cómo los catalanes –incluso los independentistas– no perciben la jugada de Romeva, Forcadell, Casals, Mas y Junqueras: “Dennos todo el poder y aislémonos del mundo, que nadie se meta en nuestras cosas”. No sé cómo no se percatan de que ese “nuestras” significa exactamente de Romeva, Forcadell, Casals, Mas y Junqueras. Bueno, y de quienes hagan suficientes méritos.
elpaissemanal@elpais.es

Adúlteros pero leales.......................................................................... Rosa Montero

Qué difícil es amar a alguien a través del tiempo, construir una convivencia duradera, que no termine siendo de algún modo tóxica.

Supongo que los piratas de Impact Team que desvelaron los nombres de 34 millones de clientes de Ashley Madison, la web para adulterios, seguirán sintiéndose orgullosos de lo que han hecho, porque la imbecilidad suele ser pertinaz.
 Estos talibanes de la virtud conyugal dicen que cometieron el estropicio por razones éticas y para que cerrara Ashley Madison.
 Yo no sé si cerrará la empresa, pero lo que sí que han logrado es destrozar estúpidamente la vida de millones de personas; ya se sabe que los datos han sido recogidos por bandas criminales, que ahora están amenazando y chantajeando a la gente.
Me importa mucho más la lealtad que la fidelidad sexual
Por dinero, desde luego, pero quizá también por influencias y favores.
 Porque hay adúlteros en todos los sectores sociales, desde organizaciones de alta seguridad como el Pentágono a partidos políticos.
 En España, por ejemplo, se sabe que hay tres mujeres y dos hombres que se hicieron clientes con el dominio del Congreso de los Diputados (hace falta ser tontos, dicho sea de paso).
 Mientras escribo este artículo, que se toma su tiempo en la impresión, no se conocen sus nombres, y espero que siga siendo así. En España hay 800.000 usuarios de Ashley Madison: al parecer somos uno de los países más infieles.
 Sólo en Madrid hay 135.000; en Barcelona, 68.000.
 Imagino el miedo que deben de estar pasando ahora casi todas esas personas. No me parece justo.
La vida es infinitamente complicada y una de las cosas más complicadas de la vida son las relaciones sentimentales y sobre todo ese conflicto permanente que es la pareja.
 Qué difícil es amar a alguien a través del tiempo, construir una convivencia duradera que no termine siendo de algún modo tóxica.
 Amar sin caer en la rutina, sin achacar al otro nuestras propias frustraciones, sin devorar, sin tiranizar, sin empobrecerse, sin aburrirse.
Es algo tan tremendamente difícil, en fin, que con los años vas comprendiendo que cada cual intenta salir adelante como puede.
 No hay reglas para el éxito, lo que le sirve a uno puede no servirle a otro, así que no seré yo quien dictamine lo que se debe hacer; si alguien cree que para ser feliz necesita un compromiso absoluto de fidelidad sexual, pues perfecto.
Sin embargo, personalmente pienso que al sexo se le da una importancia desmesurada
. Y a menudo me apena ver cómo una simple aventura que en realidad no ha sido nada, la típica cana al aire, arruina parejas con mucha lucha y mucho amor a las espaldas.
 La verdad, no creo que el ser humano haya nacido para la monogamia y la monoandria.
Al menos, no para toda la vida.
Hay estudios evolucionistas que sostienen que la ventana de fidelidad de nuestra especie abarca unos cuatro o cinco años, que es el tiempo necesario para parir un hijo y que sea más o menos autónomo.
Tengan razón o no, lo cierto es que la inmensa mayoría de los humanos sienten deseos adúlteros al menos una vez en su vida
. Muchos los realizan; según un estudio de Nordic Mist (2006), en España hay un 37% de hombres y un 35% de mujeres que han sido infieles a sus parejas alguna vez.
Otros muchos no se atreven a llevar esos deseos a la práctica, algunos por respeto a su pareja y la mayoría yo creo que por miedo a que les pillen (si les aseguraran al 100% que nadie lo sabría jamás, ¿cuantos se abstendrían?), pero, la verdad, yo no encuentro mucha diferencia entre que tu pareja tenga un amante casual y que no lo tenga pero haga el amor contigo soñando con otra persona
.O, mejor dicho, prefiero lo primero.
 De hecho, estoy convencida de que a menudo esas relaciones extraconyugales pasajeras mejoran la relación principal. La renuevan, la ponen de relieve, le dan más vida y más valor.
 Tengo la sospecha de que quien se reprime una y otra vez sus deseos adúlteros termina cargando esa frustración y ese aburrimiento sobre su cónyuge.
Hay adúlteros en todos los sectores sociales, desde organizaciones de alta seguridad como el Pentágono a partidos políticos
A mí, en fin, me importa mucho más la lealtad que la fidelidad sexual.
Me parece mayor traición criticar amargamente a tu pareja a sus espaldas con tus amigos; o no tener sus opiniones nunca en cuenta; o dejarle en ridículo públicamente; o no apoyarle en un momento de verdadera necesidad
. Que quede claro que no estoy abogando por tener relaciones paralelas que duren años y años. O sí, ya digo que allá cada cual, pero vamos, a mí ese tipo de pareja creo que no me serviría.
 Y también creo que, si tienes todo el rato mil amantes, la relación principal no debe de funcionar nada bien.
 Pero si cuidas esa relación principal por encima de todo; si eres discreto; si no pones en evidencia a tu pareja, ¿qué más da si alguna vez te acuestas con alguien? Amigos y amigas que acabáis de descubrir una infidelidad, por favor, pensadlo un poco.
 No tiréis por la borda todo lo que tenéis, todo lo que habéis pasado juntos, todo el cariño.
@BrunaHusky
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12 sept 2015

Grecia echa el cierre.......................................................................... Álvaro Corcuera

La crisis helena se ha llevado por delante un 25% del PIB del país europeo desde 2009. Sus efectos se aprecian en las decenas de miles de negocios que han bajado la persiana.

Doscientos mil ciudadanos han marchado al extranjero, dejando atrás unas ruinas muy distintas a las de la Antigüedad.

Fotogalería
Tienda de alfombras en la calle Olimpo, en Tesalónica (Grecia). / Georgios Makkas
En el céntrico barrio ateniense de Koukaki, de noche, la calle tenía una iluminación tenue. De madrugada, después de atravesar la ciudad primero en autobús y después en un taxi desde Syntagma –en esa plaza tantas veces vista por televisión en los últimos meses, escenario de manifestaciones a favor y en contra del Gobierno de turno–, la impresión era la de estar en un sitio familiar, aunque fuera en verdad la primera vez en Grecia. Nada más poner un pie en ese lugar, uno se encontraba con dos realidades, dos detalles, que indicaban que este era un país con problemas: primero, un puesto de venta de periódicos, cuyas portadas monotemáticas informaban de las negociaciones que en esos días de finales de junio se libraban a cara de perro entre el Gobierno de Syriza y los acreedores europeos; y segundo, la cola de taxis, interminable, y sus conductores a la caza de los turistas que se bajaban del autobús que provenía del aeropuerto. Un país a la espera, como lo estaba Atenas en esa noche de verano.
Es triste ver cerrados los negocios que significaban la vida y
el sustento para muchas personas”
Con el amanecer, la ciudad descubrió también sus pequeñas vergüenzas. Sus aceras algo cuarteadas y desvencijadas a pesar de ubicarse en el epicentro del turismo arqueológico griego, a cinco minutos del majestuoso Museo de la Acrópolis; la basura que desbordaba de algunos contenedores, los árboles sin podar, las fachadas con viejos grafitis y, sobre todo, los negocios cerrados eran testigos mudos de un ciclón que se ha llevado por delante el 25% del producto interior bruto de Grecia desde que comenzara la crisis, y que ha dejado a este país con un desempleo del 26%, el más elevado de la Unión Europea, siendo entre los jóvenes del 52%. Muy cerca, en la avenida de Andrea Syngrou, las persianas de muchos locales estaban echadas, irónico destino para una calle nombrada en honor de un importante banquero del siglo XIX. Si esta era la realidad en el corazón de una capital europea, ¿cómo estaría el resto de Atenas? ¿Y el país? Con el paso de los días fue posible constatar que en cada ciudad, en cada pueblo, en las carreteras, el abandono y la huida eran evidentes. Viajar significaba comprobar lo que muestra el proyecto La arqueología del ahora, del fotógrafo Georgios Makkas (Atenas, 1977), a quien pertenecen las imágenes mostradas en estas páginas y cuyo título da en el clavo: un país mundialmente conocido por las maravillosas ruinas de la Antigua Grecia, por su historia, ofrece hoy un paisaje despedazado, pero de otra naturaleza.
Atenas, Tesalónica, Heraclión, Ioánina, Lesbos, Volos…, en todos esos lugares Makkas ha ido documentando desde hace un año el desmantelamiento de talleres, tiendas de ropa, restaurantes, zapaterías, supermercados, videoclubes, relojerías, tintorerías… “Siempre es una pena ver un negocio cerrado, pero cuando los visiono todos juntos en mi ordenador, una fotografía detrás de otra, es muy duro”, explica Makkas. “Es como un cementerio, un cementerio de recuerdos. Por un lado me entristece, como es obvio, porque son las imágenes de la crisis, porque hablamos de negocios que significaban la vida y el sustento para muchas personas. Por otro lado me produce también mucha melancolía comprobar cómo el paisaje de la ciudad está cambiando, cómo los recuerdos de la infancia se desvanecen, los tiempos en que mis padres me llevaban a las tiendas o al centro de Atenas”, continúa.
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Aparcamiento y taller en la calle Polizoidi, en Tesalónica (Grecia). / Georgios Makkas
Las imágenes empezó haciéndolas con un iPhone según caminaba por las ciudades y pueblos a los que acudía. La idea era tomar notas, para después regresar y hacer una fotografía con una cámara e iluminación profesionales. “El problema es que cuando volvía, en algunos casos esas tiendas habían sido convertidas en un nuevo negocio, así que en un momento dado decidí seguir retratándolas con el teléfono en el instante en el que las veía”.
El lugar donde creció Makkas era muy distinto hace 30 años. “No había centros comerciales ni multinacionales. Había negocios independientes, la gente vendía productos diferentes unos de otros. Creo que había mucha más variedad que ahora. Hoy caminas por Atenas y no se diferencia mucho de Madrid: es un poco aburrido. Creo que no es muy saludable que Europa se convierta en una única cultura”, reflexiona este fotógrafo que pertenece a la agencia Panos, una de las más importantes en fotoperiodismo del mundo. Sin embargo, a pesar de ese estatus profesional, él mismo ha sido un damnificado de la crisis. Virtualmente hablando, bajó la persiana de su negocio como fotógrafo afincado en Atenas para exiliarse en el extranjero: “Vivo en Londres desde diciembre porque tenía que pagar en Grecia unas cifras en impuestos y seguridad social que eran ridículas. Necesitaba un 110% de mis ingresos. Era imposible seguir así y me marché a Reino Unido”, dice. Como él, se calcu­la que 200.000 griegos han abandonado el país desde el inicio de la crisis. Ciudadanos “jóvenes y talentosos, en una de las mayores fugas de cerebros sucedidas en una economía occidental avanzada”, según describía el periódico The Guardian recientemente. “De mis amigos, un 50% viven fuera, unos quince calculo, en Alemania, Holanda, Inglaterra, Australia, Francia, Suiza… En realidad, solo se pudieron quedar los que tenían empleos fijos, los que eran profesores, los que trabajan en el sector público”, detalla Makkas.
“Mi padre me advirtió hace unos años, me dijo que me fuera, veía venir la situación. Mis abuelos se han tomado muy mal mi marcha. A ellos también les ha afectado la crisis, porque son pensionistas y les han recortado los ingresos a la mitad”, prosigue el fotógrafo. Y es que en Grecia, el 45% de los jubilados cobran menos de 665 euros al mes, cifra considerada la línea de la pobreza. Si se compara con la situación en 2009, en la antesala del inicio de los recortes, la caída ha sido tremenda, porque los pensionistas pobres eran entonces el 20%.
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Taberna en la calle Tzaferi, en Atenas (Grecia). / Georgios Makkas
Se vaya donde se vaya en Grecia, se hable con quien se hable, los ciudadanos lamentan la situación en la que se encuentran, relatan los sufrimientos y dificultades en sus vidas y en sus negocios, y recuerdan a los familiares y amigos emigrados. Cuestión distinta es el análisis y las opiniones sobre lo que se hizo, lo que se hace y lo que se debería hacer desde el poder. Es ahí donde aparecen fuertes divisiones y brotan apasionados debates. Tan pronto un matrimonio, en una cola para un concierto de Yiannis Kotsiras –cantante crítico con la política de recortes de los últimos años–, defiende la gestión del primer ministro Tsipras y elabora un discurso del “sí se puede” a la griega, como un joven de familia tradicionalmente socialista añora las épocas del PASOK al tiempo que reconoce la deriva del partido, o el dueño de un hostal en Gerolimenas, una pequeña población apartada del Peloponeso, echa pestes de Syriza y reclama la vuelta de Nueva Democracia al poder. “¿Ves esa montaña? ¡Ojalá Varoufakis y Tsipras se tiraran de ella!”, decía este último, desesperado, ante el goteo incesante de cancelaciones en su establecimiento turístico un día después del cierre de los bancos, a finales de junio, y la limitación a 60 euros de la retirada de efectivo de los cajeros.
“¿Volveré a casa? Creo que la situación va a empeorar, así que no lo sé. Quién sabe. Tengo enormes dudas.
 Creo que al menos durante 10 años no va a ser fácil”, apunta Makkas. Desde Londres. En un perfecto inglés.