Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

23 ago 2015

Un justiciero sin causa......................................................................................... Rebeca Carranco

Pere Puig, el ‘sheriff de Olot’, mató a sus jefes mientras desayunaban en un bar de la ciudad. 

Luego condujo hasta su banco y mató a dos empleados.

Pere Puig reconstruye con los Mossos cómo mató a sus jefes y a dos empleados de su banco. / pere duran

En el plató, sentadas sobre unas sillas de piel negras con las patas metálicas, y sin soltarse de la mano, Joaquima y Meritxell esperan.
 La supuesta médium Anne Germain no se hace de rogar.
Aparece vestida de blanco, las saluda y acto seguido empieza a contarles lo que, según ella, le dicen Joan y Àngel Tubert, padre y hermano de Meritxell, y marido e hijo de Joaquima.
 El programa se emitió el 5 de julio de 2012, dos años y medio después de que Pere Puig disparase con su escopeta de caza mayor y matase a los Tubert, para los que trabajó como albañil durante 13 años.
 Las mujeres querían saber que no sufrieron cuando el conocido como el sheriff de Olot, por su tendencia a disfrazarse con un sombrero, una chapa en el pecho y dos pistolas de plástico en el cinto, les asesinó.
Fue la mañana del 15 de diciembre de 2010.
Pere Puig se presentó en La Cuina de l’Anna a las 7.45 horas.
Sus jefes estaban sentados en una mesa alargada, al fondo del local, con más gente
. Desayunaban bien, con plato, tenedor, cuchillo y porrón, cuando vieron entrar a su empleado, que acababa de aparcar en la puerta.
 Cargaba su rifle semi-automático Verney-Carron de cazador.
 Nadie se extrañó. Puig también era un habitual del bar, un hombre discreto que no había dado nunca un problema
. Puig se colocó frente a Joan, muy cerca, le encañonó y le disparó en el pecho.
 A su hijo sólo le dio tiempo a decir “¡qué hace este loco!”
. Si moverse del sitio, Puig giró el arma y descargó también contra él.
 Varios de los comensales lograron esconderse bajo la mesa.

Ficha técnica del asesino

Datos personales. Pere Puig Puntí, de 63 años. Nacido en Sant Esteve d’en Bas, un pueblo de 3000 habitantes, al lado de Olot.
Tipología. Mató a cuatro personas.
Víctimas. Sus jefes, Joan y Àngel Tubert, y dos empleados de su banco, Rafael Turró y Anna Pujol.
Perfil. Puig era un albañil discreto y en ocasiones excéntrico que se vestía de sheriff.
 Estaba soltero y vivía con su padre.
Móvil. Económico.
Su caída. Él mismo se entregó.
¿Qué fue de él? Cumple 60 años de prisión.
Con el rifle en la mano, salió del bar sin que nadie se atreviese a frenarlo, se subió de nuevo a su todoterreno Suzuki de color azul y condujo en línea recta hasta su banco,
 la Caja de Ahorros Mediterráneo, que acababa de abrir.
Dejó el jeep en medio de la calle, que tiene un carril para cada sentido, con los cuatro intermitentes puestos y se bajó
. Dentro del banco estaba el subdirector Rafael Turró, la cajera Anna Pujol y dos clientes.
 Puig disparó dos veces a Turró, que intentó incorporarse tras el segundo tiro.
 Luego cargó contra Anna, acertándole en la cabeza.
 En la calle, dos agentes de la Policía Local de Olot se habían acercado al coche de Puig para multarle cuando una mujer que trabajaba en la tienda de enfrente del banco, salió corriendo. “¡Rafa, ve dentro, que hay un hombre pegando tiros!”, le dijo al policía local.
 No le dio tiempo a hacerle caso. Puig salía ya caminando del banco, tranquilo, con la pistola apuntando al suelo.
En ese mismo instante le detuvieron, sin que se resistiese.
 Contó a los policías que lo tenía planeado, que los Tubert le debían dinero y se había hartado
. Y que en el banco, le habían enredado.
 Que tenía una deuda de 4.500 euros de una tarjeta de crédito y que era imposible que él se hubiese gastado ese dinero.
“Dijo que no quería entregarse, que quería disparar para que le disparasen y lo matasen”, explica el inspector de los Mossos d’Esquadra Josep Monteys
. Pero no lo hizo. “Quizá el hecho de que estuviesen los policías ya en la puerta le impidió reaccionar como había pensado”, conjetura el inspector. “
Vi a la policía que venía, abrí la puerta, levanté los brazos y me entregué”, zanjó Puig durante el juicio.
Los psiquiatras concluyeron que el sheriff de Olot no sufría ninguna enfermedad mental. “Es un hombre desconfiado, con mucha autoestima, y seguridad y con un elevado concepto de sí mismo, que no siempre se comporta según la norma social”, afirmaron durante la vista. “Ni una explicación, ni una carta, ni un mensaje, ni nada...
Ahora mismo ni me mira a la cara, que ya es lo suyo”, le reprochó Joaquima, que declaró ante el juez, con Puig, el que había sido el empleado de confianza de su marido, sentado a escasos metros, cabizbajo.
Luego subió al estrado Meritxell, que llorando admitió: “Me cuesta decirlo, pero de todos los trabajadores que tenían era del que mejor hablaban”.
El sheriff fue condenado a 60 años de prisión.

 

Niños aterrorizados e indefensos................................................................ Rosa Montero

España se ha pasado la condena de la ONU por las narices y ha declarado que no piensa hacer nada.

 

Es verdad que hay parejas que, cuando se divorcian, utilizan a los hijos como munición contra el cónyuge: es una mezquindad en la que pueden caer tanto ellos como ellas
. Es cierto que hay mujeres que acusan falsamente de malos tratos al exmarido: yo misma conozco un caso así.
 Pero son situaciones minoritarias, y además un sistema judicial lo suficientemente preparado puede dilucidar con relativa facilidad la verosimilitud de la imputación, dados los antecedentes, las pruebas y la coherencia del relato.
La violencia había empezado muy pronto, mientras Ángela estaba embarazada
Ángela González había denunciado 30 veces a su exmarido.
 La violencia había empezado muy pronto, mientras Ángela estaba embarazada.
Cuando la niña cumplió tres años, reunió suficiente coraje y se separó.
Los tribunales permitieron que el padre viera a la niña, siempre con supervisión; sin embargo, un día un juez aceptó el recurso del hombre y le concedió visitas sin tutelar, pese a las frenéticas advertencias de Ángela de que la pequeña corría peligro
. Una docena de visitas más tarde, el padre mató de tres tiros a su hija y luego se suicidó.
 Fue en 2003 y la nena tenía siete años
. Me espanta pensar en todo el miedo y la angustia que debieron de pasar esa madre y esa niña, día tras día, visita tras visita
. Me horroriza imaginar esa indefensión. Esta historia atroz es a todas luces un estrepitoso fracaso de la Administración; sin embargo, y aunque Ángela acudió a los tribunales pidiendo justicia y llegó hasta el Constitucional, no consiguió nunca que le dieran la razón, otra vergüenza más en esta historia indigna y vergonzosa: si las instituciones ignoran un caso tan flagrante, ¿cómo vamos a creer en nuestro sistema?
Desesperada, esta madre coraje recurrió a la organización internacional Women’s Link Worldwide, que presentó el caso ante las Naciones Unidas
. Hace ahora justamente un año, la ONU, y concretamente el CEDAW, que es el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, condenó por unanimidad al Estado español por actuar con negligencia y planteó una serie de recomendaciones, todas ellas de evidente sensatez: indemnizar a la madre, llevar a cabo una investigación para saber qué falló, obligar a los jueces y al personal administrativo a recibir formación sobre estereotipos de género y, por último e importantísimo, tener en cuenta los antecedentes de violencia a la hora de conceder derechos de custodia de los niños.
 El pasado julio, la CEDAW volvió a insistir en el dictamen del caso de Ángela González.
Pero España se ha pasado la condena de la ONU por las narices y ha declarado que no piensa hacer nada; según el Ministerio de Justicia, los dictámenes de los comités de las Naciones Unidas no son vinculantes ni de obligado cumplimiento.
Todos los comités, no sólo este. Una nueva barbaridad de este Gobierno bárbaro, porque España firmó y ratificó los protocolos de la ONU. Pura mentira, se ve.
Una nueva barbaridad de este Gobierno bárbaro, porque España firmó y ratificó los protocolos de la ONU. Pura mentira
También fue mentira lo que dijo el pasado mes de febrero ante el Congreso el ministro de Sanidad e Igualdad, Alfonso Alonso, que aseguró que “en ningún caso” el Gobierno va a permitir que los maltratadores tengan la custodia de sus hijos o puedan participar del régimen de visitas.
 De hecho, y esto es lo peor, la tragedia por la que pasó Ángela González puede repetirse en cualquier momento
. Existen bastantes situaciones parecidas e incluso hay casos extremos en los que el conflictivo padre ha conseguido la custodia absoluta.
 La plataforma Stop Inmunidad Maltrato Infantil ha enviado a la ONU un informe denunciando y documentando ocho casos espeluznantes en los que padres con graves historiales de violencia han conseguido sin embargo quedarse con los niños.
Casi todas las sentencias se basan en la supuesta manipulación de la madre para indisponer a los hijos contra el padre, es decir, en el impresentable síndrome de alienación parental (SAP), una entelequia denunciada por las principales organizaciones científicas del mundo y que ha sido invalidada repetidas veces por el propio Consejo General del Poder Judicial; y no porque no pueda haber mujeres que, al igual que los hombres, intenten malmeter a los niños, ya lo dije al principio, sino porque el supuesto SAP es una maquinaria de acusación perversa que convierte cualquier intento de defensa de la acusada o el miedo evidente de los niños en una prueba culpabilizadora más.
De lo que estamos hablando, en fin, es de que la palabra de la mujer sigue contando menos, aunque la respalden denuncias e informes médicos de lesiones, que el sacrosanto principio de la paternidad.
Es decir: detrás del SAP, del terrible caso de Ángela y de la impenetrabilidad de nuestro Gobierno a la hora de aceptar lo evidente, ¿qué hay? Pues prejuicios milenarios y restos tenaces de un rancio patriarcado que, pese a estar en descomposición, muere matando. Matando niños aterrorizados, en este caso.
@BrunaHusky
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Zapatos ‘low cost’ para celebridades........................................................................María Lillo

Dos hermanas crean la marca española Lolita Blu adaptando el negocio familiar a la venta y distribución ‘online’

Viviana Fernández, cofundadora de Lolita Blu. / LUIS SEVILLANO

Después de unos años de trotamundos, viviendo en Holanda, Suiza, Luxemburgo y Haití,
 Viviana Fernández decidió que había llegado el momento de regresar a España.
 Con la crisis en pleno apogeo, estaba convencida de que nadie le daría trabajo a pesar de sus cuatro idiomas y dos carreras.
 La solución le pareció obvia: si no había un puesto para ella, tendría que inventárselo.
Estudió un máster en marketing digital en el Instituto de Empresa y como trabajo final diseñó un proyecto de venta de zapatos online.
 Cinco años después Lolita Blu está en el mercado y sus ventas no paran de crecer empujadas por la notoriedad que le dan sus clientas: desde conocidas blogueras a modelos como Eugenia Silva, Ariadne Artiles o la propia reina Letizia.
Sus padres llevan toda la vida vendiendo zapatos en Galicia. “Mínimo 35 años”, calcula.
 Los mismos que tienen ahora ella y su hermana melliza, María. Las dos crecieron entre sandalias, peep toes y botines.
Y aunque se consideran amantes de la moda y las tendencias, nunca habían considerado continuar la tradición familiar.
 Sus padres preferían que se dedicaran a otra cosa. “Saben lo esclavo que es tener un negocio y lo expuesto que estás a los ciclos económicos”, justifica Viviana.
El plan de negocio que ideó en el máster le hizo cambiar de idea.
“Me di cuenta de que era un campo con potencial”, explica.
 Llamó a su hermana, que por aquel entonces trabajaba como fisioterapeuta, y le propuso una alianza. María había trabajado antes con sus padres y conocía mejor el sector.
 Las dos estaban cansadas de encadenar trabajos en los que cada día contaban las horas que quedaban para terminar.
 “Queríamos ser nuestras propias jefas”, resume Viviana.
“Y ambas confiábamos en que el negocio iba a funcionar. Tenemos un producto bastante goloso: zapatos de mucha calidad, fabricados en España, con un precio asequible”.

80 EUROS, MEJOR QUE 250

Una sandalia de fiesta de Lolita Blu ronda los 80 euros, un precio que pocos podrían denominar de bajo coste.
Pero Fernández defiende que lo que ellas venden por Internet a 80 se encuentra en la calle por 250. “En la calidad en la que nos movemos nosotras, los zapatos son mucho más caros
. Las sandalias de 20 euros de las grandes franquicias no tienen suela de cuero ni están fabricadas con piel”, argumenta.
Empezaron sin créditos, con el presupuesto que les daba su bolsillo. Al principio tenían más zapatos de otras marcas que de la suya propia, pero poco a poco la balanza cambió de lado. Fueron incorporando bolsos además de zapatos y ahora más del 65% de sus existencias son marca Lolita Blu. Dicen que no son diseñadoras porque no hacen bocetos sobre el papel, sino que personalizan los modelos.
Eligen la horma del zapato, el material, la forma, el color y los adornos que lleva. Y para cada cosa, aprovechan las características que les ofrecen las cuatro fábricas valencianas con las que trabajan.

Perfil y proyecto

» Viviana Fernández estudió periodismo y traducción e interpretación. El IE Business School la nombró mujer del mes en 2013 por su labor empresarial. María Fernández es fisioterapeuta.
Se encarga de elegir y personalizar los zapatos de Lolita Blu y estar en contacto con las fábricas.
» Proyectos. Aunque ya han conseguido introducir su marca en países como Francia, el objetivo es aumentar las ventas en Europa
. Se plantean abrir una tienda física en Madrid.Han creado una colección solidaria con la fundación EnseñArte que da formación artística a los niños que viven o trabajan en las calles de Bolivia.
Con el tiempo fueron afinando su oferta a la demanda online. “Empezamos vendiendo de todo, como mis padres. Pero nos dimos cuenta de que la gente que compra por internet no busca el típico botín negro que puede encontrar en la tienda de debajo de su casa”. Decidieron diferenciarse con “modelos atrevidos y originales”
. Y parece que acertaron.
Fernández cree que la clave de su éxito radica en “hacer las cosas con cabeza, poco a poco”. “Hay mucha gente que empieza a lo grande y luego tarda mucho en obtener beneficios
. Nosotras comenzamos sin oficina ni empleados.
Trabajábamos desde casa y lo hacíamos todo nosotras”, cuenta. Ahora tienen tres empleados en nómina más el fotógrafo, el programador y el contable, entre otros, a los que contratan de forma puntual.
Pero lo más importante para que el negocio prospere, asegura, es “conocer el terreno”. “Conozco a mucha gente que quiere montar algo en Internet porque les suena que ahí las cosas van bien y puedes empezar con poco dinero.
 Cuando empiezas con esa mentalidad vas a fracasar seguro.
Tienes que conocer lo que hay en el mercado para ofrecer algo nuevo o mejorado”. Cuando abrieron la tienda online hace cuatro años, querían presentar el lujo como “un derecho”. Fernández ríe al recordarlo. “La moda no es frívola, es una forma de expresión”.

Redes sociales y boca a boca

Las blogueras que escriben de moda pueden ser buenas aliadas del negocio
El crecimiento ha sido continuo durante los tres años que lleva funcionando la marca.
 El pasado facturó cerca de 400.000 euros, "el doble que el año anterior".
Mantienen una media de 60 pedidos y 5.000 visitas diarias a su web, con un gasto medio de unos 80 euros por compra. Hay "picos de venta durante los meses de bodas, bautizos y comuniones o en fechas señaladas como Navidad", añade su cofundadora Viviana Fernández.
Gracias al boca a boca y a las redes sociales, que se han convertido en su principal escaparate, pueden presumir de haber llegado hasta el armario de actrices, presentadoras y blogueras
. Entre sus clientas habituales figuran Malena Costa, Eugenia Silva, Ariadne Artiles, Raquel Sánchez Silva, Marta Torné y varias de las blogueras de moda como Lovely Pepa, Aida Domenech o Silvia Navarro.
Pero quien colocó la marca en el mapa mediático fue la reina Letizia. "Fue un subidón", recuerda Viviana.
 De ánimo y de ventas. Los dos bolsos que encargó se agotaron en días.
"Tenemos productos de marcas con más nombre, pero eligió los nuestros", recalca la empresaria con orgullo.
Las redes sociales se han convertido en sus mayores aliadas.
 "Cada vez que una bloguera pública una foto en Instagram o en Facebook llevando nuestros zapatos, las ventas se disparan", explica.
 "Las tendencias de la calle ya no las marcan las pasarelas, sino las blogueras", opina.
Aunque confiesa que le hizo "mucha ilusión" que el diseñador Pablo Erroz les encargara los zapatos para la 080 Barcelona Fashion Week del año pasado, reconoce que en ventas "no se nota mucho".

 

El móvil muda de piel......................................................................... Nuria Oliver

Los teléfonos, tal y como los conocemos hoy, van a desaparecer. Pero tendrán un protagonismo aún mayor en nuestras vidas.

Asistentes al partido de Liga entre el Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona en octubre de 2014 en el estadio Santiago Bernabéu. / Alejandro Ruesga

No podemos vivir sin él. Sentimos pánico e incluso fobia (nomofobia) cuando no lo tenemos cerca. Es el objeto que más tiempo pasa con nosotros, superando incluso al tiempo que dedicamos a nuestros seres más queridos.
El móvil, compañero inseparable, en sus poco más de 30 años de vida se ha convertido en el dispositivo tecnológico con más adopción en la historia de la humanidad, siendo un fenómeno global. Ya hay más móviles que humanos en el mundo.
Los teléfonos móviles de hoy son, en realidad, potentes miniordenadores conectados. Nos permiten realizar nuestro trabajo o estudio fuera de la oficina, nos entretienen y nos ayudan a estar en contacto con decenas, cientos o incluso miles de personas a través de redes sociales y aplicaciones de comunicación.
A pesar de su sofisticación tecnológica, a pesar de llamarlos smartphones, los móviles de hoy en su aspecto son muy similares a los de hace 10 o incluso 20 años. Pero, ¿qué futuro le depara al móvil?
Teniendo en cuenta varias tendencias tecnológicas, me aventuro a predecir que el móvil, tal y como lo conocemos hoy, desaparecerá. Veamos, brevemente, cuales son las tendencias -y reflexiones derivadas de las mismas-, que contribuirán a la desaparición del móvil actual:
ADIÓS A LA PEQUEÑA PANTALLA. Una de las mayores limitaciones de los móviles es su pequeña pantalla, que nos obliga a estar constantemente mirando hacia abajo, adoptando una postura poco ergonómica y teniendo que ignorar el entorno que nos rodea
. Gracias al desarrollo de gafas de realidad aumentada (Google Glass), de realidad virtual (Oculus Rift, Hololens de Microsoft), e incluso gracias a la potencial estimulación directa de la retina, podremos liberarnos de la esclavitud de tener que mirar siempre hacia abajo.
 De hecho, el mercado global de lo que se conoce como pantallas montadas en la cabeza (head mounted displays) se espera que alcance los 12,28 miles de millones de dólares en el año 2020.
LA PROLIFERACIÓN DE 'WEARABLES':
 Hace un par de años nadie sabía lo que significaba el término wearable. Hoy se habla de ellos como una de las tendencias tecnológicas más importantes, y encontramos wearables en todas partes. Los wearables son dispositivos electrónicos que llevamos puestos, la mayoría de ellos en modo de accesorio, y que monitorizan aspectos como nuestro nivel de actividad, las fases del sueño, el ritmo cardiaco o incluso los niveles de azúcar en la sangre.
 Una tendencia relacionada son los “chips implantables” que consisten en pequeños chips –llamados lab on a chip—que se implantan en el cuerpo y pueden medir niveles bioquímicos de la sangre, lo cual es tremendamente útil para personas con enfermedades crónicas (como la diabetes por ejemplo) o para atletas.

La mayoría de los wearables de hoy se conectan al teléfono móvil vía Bluetooth
. Y aunque sin el móvil, que proporciona tanto la capacidad de procesamiento y almacenamiento, como la de visualización de los datos, los wearables de hoy en día tendrían una utilidad limitada, la adopción masiva de wearables conllevará una transformación de los móviles.
EL RETORNO DE LA VOZ. Volveremos a usar la voz, hoy en día la gran ausente en las interacciones con el móvil, sobre todo entre los más jóvenes que primordialmente usan el texto para comunicarse con los mismos.
Gracias a recientes avances muy significativos en el reconocimiento del habla (cuyo mercado se estima alcanzará 113.2 miles de millones de dólares en 2017 tras un crecimiento anual sostenido de más de un 16%), la voz ocupará un papel más importante en nuestras interacciones con el móvil a través de asistentes personales (Cortana, Siri) e interfaces basados en el habla, dando lugar a un concepto de móvil diferente al actual.
DE INTERACCIÓN VISUAL A MULTIMODAL O CEREBRAL. ¿Por qué limitarnos a la vista y la voz en nuestra comunicación a distancia cuando en realidad tenemos cinco sentidos? Nuestras interacciones con el móvil no serán exclusivamente visuales y auditivas, sino que podremos incorporar el sentido del tacto -pudiendo enviar por ejemplo besos en la distancia- o transmitir y reconocer olores y sabores con el móvil, tal y como ilustra el trabajo del profesor Adrian Cheok. Probablemente, uno de los hitos más importantes en la historia de la comunicación a distancia será la capacidad de comunicarnos con el pensamiento.
 Aunque parezca ciencia-ficción, ya podemos hoy controlar robots, helicópteros; mover brazos o piernas prostéticas, jugar videojuegos y enviar información remotamente simplemente con nuestros pensamientos.
 Es lo que se conoce como interacción cerebro-ordenador, que hoy en día conlleva ponerse una serie de electrodos en la cabeza. Con la progresiva miniaturización de la tecnología y los avances en las técnicas de inteligencia artificial y de reconocimiento de patrones, los prototipos de interacción cerebro-ordenador serán cada vez más pequeños y usables, de manera que en el futuro podríamos comunicarnos en la distancia simplemente con nuestro pensamiento.
LA LLEGADA DEL MÓVIL INTELIGENTE. Aunque los llamemos smartphones, los móviles de hoy no son muy inteligentes: tienen un conocimiento muy limitado o nulo sobre quiénes somos, cómo nos sentimos, o qué estamos haciendo entre otras cosas. Sin embargo, en el futuro nuestros móviles cada vez van a estar dotados de una inteligencia mayor, de manera que tendrán un mejor conocimiento del contexto en el que nos encontramos, de nuestros gustos y necesidades, para así poder convertirse, eventualmente, en verdaderos asistentes.
EL MÓVIL COMO SENSOR DE LA HUMANIDAD. La ubicuidad de los teléfonos móviles nos está permitiendo por primera vez en la historia de la humanidad, analizar datos sobre el comportamiento humano a nivel agregado y anonimizado, datos sobre ciudades, países o incluso continentes enteros. La oportunidad que representa la existencia de esa información sobre la población es inmensa, sin precedentes, especialmente para ayudar a entidades gubernamentales y organizaciones humanitarias a tomar mejores decisiones, por ejemplo ante un desastre natural o una amenaza de pandemia. Es lo que llamamos en mi grupo de investigación Big Data para el Bien Social.
REDEFINICIÓN DE QUIÉNES SOMOS COMO ESPECIE. Esta relación continua –e incluso íntima— que tenemos con nuestros móviles, combinada con nuestra neuroplasticidad, está ya redefiniendo quiénes somos como especie humana. Habilidades que eran comunes en un pasado, están obsoletas hoy (¿cuándo fue la última vez que memorizó un número de teléfono?). Aunque desconocemos las consecuencias a medio-largo plazo de dichos cambios en, nuestra memoria, nuestra habilidad para concentrarnos y distraernos, nuestras necesidades, nuestro estado emocional y nuestras relaciones interpersonales, hemos de ser conscientes de las mismas.
Toda tecnología adoptada universalmente conlleva una redefinición de nosotros mismos, y el móvil, sin duda, también.
Está claro que los móviles, aunque tal y como los conocemos hoy probablemente desaparezcan, tendrán un protagonismo en nuestras vidas aún mayor que hoy en día. También lo será su impacto a través de una redefinición de quiénes somos como especie. Redefinición que tiene el riesgo de hacernos perder habilidades fundamentales hasta ahora, pero también el potencial de mejorar nuestra calidad de vida a nivel individual y colectivo, así como de permitirnos afrontar retos globales acuciantes, como el envejecimiento de la población o la prevalencia de las enfermedades crónicas. Aprovechemos de manera responsable y consciente las oportunidades de los móviles no solo para hacernos mejores, sino también mejorar el mundo.
Nuria Oliver es doctora por el MIT (Massachusetts Institute of Technology) en informática y directora científica en Telefónica I+D.
http://www.nuriaoliver.com