Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

23 jul 2015

Borja Thyssen: 5 millones como regalo de cumpleaños

Al cumplirse el primer aniversario de la reconciliación familiar, el hijo de Tita Cervera toma posesión de la última parte del legado del barón coincidiendo con sus 35 años.

Borja Thyssen
Carmen Cervera, con su hijo Borja, su nuera Blanca y los hijos de la pareja. / GTRES

Borja Thyssen cumple mañana 35 años y recibirá como regalo el tercer y último pago de la herencia que le dejó el barón: 5 millones de dólares
 Con anterioridad ya cobró dos pagos más de idéntica cuantía cuando cumplió los 25 y los 30.
 El hijo de Carmen Cervera tiene además una asignación anual
. Ello coincide con el primer aniversario de la reconciliación familiar. "Todo va bien, muy bien", ha contado recientemente la baronesa para añadir: "Pasaremos juntos todo el tiempo que podamos estas vacaciones". El escenario elegido por la familia será una vez más Ibiza y el Matamuama el barco de Tita Cervera, fondeado en la isla.
 Este anuncio de planes veraniegos lo hizo junto a su nuera Blanca Cuesta, uno de los motivos de la crisis entre madre e hijo, y con quien ahora mantiene una aparece excelente relación.
Borja, en el enfrentamiento con su madre, reclamaba algunos de los cuadros que en estos momentos forman parte de la colección Carmen Thyssen, más de 800, y otros bienes integrados en la herencia del barón Thyssen, que le adoptó cuando era solo un niño.
Por exigencias legales ninguna de las parte ha podido detallar en qué consistió la negociación que llevaron una legión de abogados..
Carmen Cervera y Blanca Cuesta. / GTRES
Fue el 15 de julio del año pasado cuando, cuando los Thyssen  escenificaron la paz familiar en imágenes.
 Borja y su esposa Blanca Cuesta acompañaron a la baronesa a la inauguración de una exposición pictórica en San Feliu de Guixols que ella organizaba.
La baronesa, en la presentación de las memorias de su fallecido esposo. / GTRES
Este año la familia también ha cambiado de residencia.
 Tras confirmar la venta de su mansión de Lugano (Suiza) por cerca de 60 millones de euros, la baronesa Thyssen decidió instalarse en el Principado de Andorra
. Poco después lo hacía también su hijo Borja.
El único escollo que permanece es la aparente nula relación de Borja con sus dos hermanas, la gemelas Carmen y Sabina, nacidas mediante un vientre de alquiler, con quienes no se ha dejado ver en el último año, el de la reconciliación.
Además, dentro de esta racha de buenas noticias, la baronesa ha sabido que la demanda por acoso laboral que le presentó un exescolta ha sido desestimada.

 

Mario Testino, el arte de vender la belleza................................................................... Carmen Mañana

El artista peruano es uno de los fotógrafos más poderosos y carismáticos del mundo, no hay estrella que se haya resistido a su objetivo.

 

Retrato del actor Josh Hartnett tomado en Nueva York en 2005 para la revista V Magazine. / Mario Testino

"No era posible imaginar lo que la vida me ha traído
. Venir de Perú, donde los niños me gritaban maricón por la calle, y acabar en el palacio de Buckingham, retratando a la realeza”.
 Mario Testino (Lima, Perú, 1954) se ríe con más incredulidad que satisfacción.
Nos cita en el restaurante de un lujoso hotel parisiense a la hora del almuerzo.
Como si se tratara de una sesión de fotos, escoge la mejor localización posible: una mesita esquinada que ofrece una vista panorámica del local. Aparece relajado, bronceado y feliz.
 Como recién llegado de unas largas vacaciones en el Caribe. Pero nada más lejos de la realidad. Exceptuando los 15 días libres que se concede cada año, su rutina consiste en viajar de una punta a otra del planeta para “disparar” la última portada de Vogue
Estados Unidos, una campaña para Burberry o la fotografía oficial del compromiso entre los duques Guillermo y Catalina de Cambridge.
Hace décadas que no sabe lo que es pasar “más de cinco días seguidos en el mismo lugar”
. Ya ni siquiera sufre jet lag. “Soy capaz de dormir en cualquier sitio a cualquier hora”, bromea.
Entre sesión y avión, mantiene enganchados a sus 1,3 millones de seguidores en Instagram, organiza exposiciones y publica libros.
 El último, Sir (Taschen), que salió al mercado en mayo, recopila sus trabajos en torno al concepto de belleza masculina.
 En él se mezclan toreros y modelos, costaleros y estrellas del rock, deportistas y militares. “Soy una contradicción total: me gusta el cambio drástico y, al mismo tiempo, lo que no se mueve, la tradición”.
 El tomo revela sus pasiones, pero también la clave de su éxito:
“Una capacidad innata para moverse por igual entre el mundo del arte y el de los negocios”, según explica Jim Moore, director de arte de GQ Estados Unidos y amigo íntimo del fotógrafo.
Su obra retrata, como ninguna otra, la intimidad de un mundo elitista –el de la moda y el star system– que despierta envidia, admiración y morbo: la muestra monográfica que ­inauguró en la National Portrait Gallery en 2002 batió el récord de visitas del museo, con cerca de 170.000 asistentes.
Capaz de convertir su retrato de Diana de Gales en un documento histórico, y a Gisele Bünd­chen en la modelo mejor pagada del mundo, es el nombre por el que las celebrities están dispuestas a hacer cualquier cosa y las publicaciones son capaces de violar sus sacrosantos presupuestos.
 Un “latino”, como le gusta definirse, reconciliado consigo mismo y sus raíces.
Porque, pese a ser uno de los fotógrafos más poderosos del mundo, Mario Testino no siempre se ha sentido a gusto en su propia piel.
 Empezó a estudiar Economía en su Lima natal.
 Luego probó con Derecho, porque “quería ser diplomata”.
Pero aquella vida conservadora en un país entonces retrógrado no era lo que deseaba.
 En 1974 llegó a Londres. Tenía 20 años, y allí descubrió la libertad y su vocación.
 Aunque por el camino perdió también parte de su identidad. “Cuando comencé, me criticaban porque me gustaba hacer reír a las chicas. En la moda había un esnobismo hacia la positividad.
 Las historias tenían que ser oscuras; las maniquís, tristes”, explica.
No sabe lo que es pasar más de cinco días en el mismo sitio. Pero todos los meses viaja a Lima para ver a su madre, de 92 años, aunque tarde 46 horas en ir y volver
Durante un periodo bastante largo de su carrera jugó a imitar la corrección de los maestros ingleses –Cecil Beaton, Norman Parkinson–. “Reconozcámoslo, ser latino no es fácil.
 No eres líder en el mundo de la moda, ni del cine, ni de la música.
Tenemos grandes profesionales en todos estos sectores, pero Estados Unidos y Reino Unido son siempre los primeros, y nosotros nos sentimos un poco como los cuartos en la fila”, reflexiona.
Testino no encajaba y no creía que “lo latino”, lo suyo, “pudiese ser ¡guau!”.
 Un complejo de inferioridad autoimpuesto que solo superaría tras conocer, a mediados de los noventa, a la mujer más importante de su vida, con permiso de su madre.
 “Nunca había visto nada tan ¡guau! como Gisele Bündchen. ¡Y era brasileña!
 No solo me ayudó a creer en mí mismo, sino que puedo decir que llegó un momento en el que yo defino quién es Mario Testino a través de ella”.
 A cambio, el fotógrafo apostó por la modelo carioca cuando nadie la conocía y ni las marcas ni las cabeceras se atrevían a contar con ella.
 Dos décadas después, factura 40 millones de euros al año. Quid pro quo.
“Me llevó un tiempo aceptarme a mí mismo y mi gusto. Pero solo comencé a tener verdadero éxito cuando empecé a ser yo”.
Un concepto difícil de acotar, pues para unos la carrera de Testino se caracteriza por la ausencia de un estilo definido, y para otros, los más benévolos, por una personalidad ecléctica.
“Mi regla es: quiero ser nada para poder ser todo.
 En este negocio, si dices ‘a mí me gusta el rojo’ y, de repente, el rojo pasa de moda, te quedas fuera”, argumenta.
A falta de una rúbrica artística clara, lo único que identifica su obra es una mirada hedonista: el afán por convertir cada sesión en una incitación a la alegría, el sexo y el consumo (de bienes de lujo)
. Una celebración del exceso.
 Desde el pubis depilado con la forma del logo de Gucci, en 2003, hasta la erótica tomatina que recreó para Vogue España, en 2013.
Pero, por encima la provocación, las imágenes de Testino reivindican la belleza.
Dice que se ha pasado la vida persiguiéndola.
Y mientras habla, escanea el restaurante de París en su búsqueda. “¿Has visto qué mujer tan maravillosa?”.
 Sus ojos no apuntan hacia ninguna modelo sobrenatural, sino en dirección a una anciana de unos ochenta años, que luce un magnífico traje de chaqueta azul marino.
“Me encantan las señoras de esa edad que siguen preocupándose por cómo se ven.
Mi mamá tiene 92 años y ya no puede caminar sola, pero un día me dijo que lo peor no era eso, sino no poder llevar su bolso y que la enfermera lo tuviese que hacer por ella. ¿No es maravilloso?”.
Testino viaja todos los meses a Lima para visitarla.
 No importa lo esquizofrénica que sea su agenda. “A veces voy solo dos días.
 Tardo 23 horas desde que salgo de una casa y llego a otra, pero vale la pena.
 Estoy feliz en mi casa. He vuelto a mis raíces”, confiesa.
 Allí ha puesto en marcha un museo, Mate, que acoge su obra y promueve la de jóvenes artistas peruanos.
También es accionista de un resort de lujo.
El camarero le sirve una cocacola light con un cuenquito de frutos secos. Mientras separa los anacardos, cuenta que ha olvidado su nombre en español. Solo recuerda cómo se llama en inglés y francés.
 Será lo único que coma ese mediodía.
Mario Testino nació en Lima (Perú) en 1954 y emigró a Londres con 20 años.
 Allí descubrió la libertad y su vocación. / Ben Tietge
Más allá de la identidad artística y las influencias culturales de Testino, lo que resulta innegable es su responsabilidad en el desembarco de actrices, cantantes y personalidades mediáticas en las campañas publicitarias y editoriales de las revistas.
 Y, por extensión, en el cambio de modelo que la industria del lujo ha sufrido tras su advenimiento. “Antes de Mario, el mundo de la moda era todavía más excluyente, como un niño mimado que no quiere jugar con nadie más.
 Él llegó con su encanto y su determinación, y lo abrió al sector del entretenimiento y a la diversión”, asegura Benedikt Taschen, responsable de la editorial que lleva su apellido por nombre y que publica Sir.
No hay icono de la cultura popular que no acuda a su llamada agradecido y dócil.
 Solo él puede pedirle a David Bowie que toque un piano imaginario, y al sex symbol Josh Hart­nett, que se maquille sensualmente.
 Solo por él, Brad Pitt está dispuesto a paralizar su carrera dos días.
 Tras la primera jornada, Testino tenía fotos suficientes “para llenar dos revistas”, pero el actor se empeñó en seguir posando, cuando, según Jim Moore, de GQ, lo normal es que las estrellas gestionen su tiempo como si estuviesen en el corredor de la muerte.
“Confían porque saben que no los voy a dañar, que soy el que los protege.
 Recuerdo una anécdota con Madonna en Budapest. Acababa de anunciar que esperaba su primer bebé. Había literalmente miles de fotógrafos rodeando su caravana, intentando conseguir su primera imagen embarazada.
Y dentro, yo, retratándola en calzones y sujetador.
Le dije: ‘Hay que ver lo que es la vida, podría vender estas fotos por una fortuna’, y ella me respondió: ‘Por eso las estás haciendo tú, porque nunca las venderías”.
 Pero no todo es cuestión de lealtad. Testino muestra siempre la mejor versión posible de la persona que posa para él.
 No busca revelarla tal y como es, sino como le gustaría llegar a ser. Y para hacerlo se vale de “una inteligencia emocional” que, en palabras de Benedikt Taschen, es lo que le convierte en un artista único.
Hablar antes de disparar.
 Esa es su regla de oro. A Testino le gusta aprovechar su personalidad explosiva y optimista para conectar con ese desconocido al que enfoca.
 Bromea, escucha y, si hace falta, como en el caso de Beyoncé, se encasqueta una peluca afro idéntica a la que pretende que luzca la cantante.
“Mario se encarga de que te sientas cómodo, crea un ambiente íntimo y, en cuanto ves la primera foto, te rindes ante él
. Es capaz de plasmar el alma de las personas, y aunque a veces eso produce pudor, ahí es donde reside la magia”, explica el modelo español Jon Kortajarena, que se ha puesto a sus órdenes en múltiples ocasiones.
Fue el mismo modus operandi que empleó con Diana de Gales un mes antes de su muerte. Los retratos que tomó en 1997 para la revista Vanity Fair no solo tienen el valor de estar llenos de verdad y belleza, sino que son los últimos oficiales que existen de la princesa. “Fueron un regalo que la vida me dio”, explica el peruano. Cambiaron “la forma en la que el mundo entendió” su trabajo y le abrieron las puertas de Buckingham Palace.
Testino firmó las fotos de la boda de los príncipes Carlos y Camila, de algunos de los cumpleaños de sus hijos y, finalmente, del compromiso entre el príncipe Guillermo y Catalina.
Cuenta que ya habían terminado la sesión cuando los vio relajados y felices frente “a una luz estupenda”: sacó la cámara y capturó este momento para la posteridad. Ahora ha retratado a su hija, la princesa Carlota, en su bautizo.
 Solo tiene una espina clavada: no haber fotografiado nunca a la duquesa de Alba. “Me encantaba. ¡Qué excéntrica!”.
Está claro que Testino es arte y parte de este universo del glamour.
 No solo retrata a sus protagonistas, sino que cena en sus yates y brinda en sus bodas.
Y aunque le gusta verse a sí mismo como “el documentalista de su era”, cabe preguntarse qué tipo de radiografía de nuestro tiempo es una sin dolor ni arrugas.
“Que solo muestre la cara amable no significa que sus imágenes no sean complejas o tengan profundidad.
Mira las fotografías que hizo de la princesa Diana: aparece muy hermosa, pero también algo vulnerable y realmente conmovedora.
 Son un documento perfecto de los noventa”, defiende Benedikt Taschen.
Un grupo de modelos y amigos que el peruano fotografió en 2012 para el número especial de la edición española de 'Vogue', en la que fue invitado a editar y producir casi todo su contenido gráfico. / Mario Testino
La clave, para Jim Moore, está en su mirada.
 “Para hacer una gran foto, no todo es cuestión de tener una cámara carísima”
. De hecho, el gran fotógrafo asegura que es el elemento menos relevante en su trabajo
. Hace años que no se separa de una pequeña máquina digital con la que captura cualquier cosa que llame su atención, incluidos algunos de los desnudos masculinos que ahora recoge en gran formato en Sir.
 Descubrir su marca resulta complicado: los asistentes de Testino la han cubierto cuidadosamente con una pegatina negra.
“Cuando ves Instagram, te das cuenta de que lo más importante hoy no es la tecnología ni la técnica, sino el contenido.
 Si pudiese, haría todas mis fotos con mi camarita, porque me parece menos invasiva que cualquier otra”.
Discreta, reposa en la mesa junto a los anacardos.
 Cualquier turista parisiense porta un armatoste 10 veces mayor.
 Pero la grandeza de Testino se mide en otras dimensiones.
 Cuenta con 70 empleados directos –más que cualquier revista de moda española– entre asistentes, retocadores, responsables de su página web y de las redes sociales, jefes de prensa, encargados de contenido editorial, exposiciones y vídeo –“ahora grabo y hago making off de todas las sesiones”–, además de un grupo de directores de arte que diseñan campañas de publicidad completas para las marcas que así lo deseen.
Hace ya tiempo que Mario Testino ha dejado de ser un fotógrafo para constituirse en marca, sociedad limitada y gestora global de imagen.
“Es como el capitán de un barco. No hay detalle que sea demasiado pequeño para él”, constata Moore.
El peruano revisa cada tuit, presupuesto y tratamiento de Photoshop.
 Porque el éxito, dice, reside en las sutilezas. “Mi equipo es muy joven y sabe mucho más que yo sobre decenas de temas contemporáneos.
 Pero les falta lo que posee la gente de mi edad: experiencia.
 Yo sé cómo debe caer el piqué o cómo agarra la luz la seda. Cuando trabajamos sobre la imagen de un vestido de noche, por ejemplo, siempre les digo que deben buscar el claroscuro.
 Observar la obra de Velázquez o de Goya.
 Si la prenda tiene una iluminación uniforme, es aburrida.
Pero si consigues que un traje parezca una joya, lo quieres poseer”.
A Testino no le basta con que una foto para una campaña sea “linda”. Quiere que genere deseo
. Que se traduzca en ventas. “Por eso me contratan las marcas”, sentencia.
 Y lo hace sin asomo de frustración.
Para él no supone una capitulación creativa, sino un incentivo.
 Ama la dimensión empresarial de su trabajo y le gusta saberse actor principal en una industria, como la del lujo, que mueve miles de millones de euros al año.
“Si una compañía gasta un montón de plata en mí, en una modelo, en una localización, tengo que asegurarles que esa inversión ha valido la pena.
Y si hago una portada de una revista, me gusta que sea la que mejor funciona en los quioscos”, argumenta. “Es que soy una persona más pragmática que soñadora”, se defiende.
Hasta que conocí a Gisele Bündchen no creía que lo latino pudiese ser ¡guau! Ella me ayudó a creer en mí mismo, y solo entonces tuve éxito”
Quizá por eso ha logrado mantener una relación estable a lo largo de 30 años con Anna Wintour, directora de la edición estadounidense de Vogue y una de las mujeres más influyentes e implacables del sector.
Lealtad o (mutuo) interés resultan aquí dos caras de la misma moneda.
“Tenemos una comunicación muy clara. A los dos nos gusta la belleza, la moda y el negocio. Recuerdo que una vez su equipo le dijo que un editorial era demasiado comercial y ella les respondió: ‘¿Y? ¿Qué es lo que hacemos nosotros? ¡Vender!”, cuenta entre risas.
En las mesas de alrededor se apuran los cafés.
 El fotógrafo se despide. Le espera un desfile, o un avión, o una fiesta privada.
Seguramente las tres cosas. “Si tienes cualquier duda, escríbeme. Yo siempre respondo. Al fin y al cabo estamos en el mismo business, ¿no?”. Como dice Moore, “bajo la perspectiva de Testino, el mundo es más hermoso, no real”.
elpaissemanal@elpais.es
‘Sir’, de Mario Testino (editorial Taschen), es un cuidado álbum monográfico que recoge los trabajos del fotógrafo en torno a la belleza masculina.

La esposa más bonita del mundo

Por la mañana, todas las mañanas, cuando mi marido Michael se despierta, se gira en la cama y coloca su largo y esbelto brazo alrededor de mi cuerpo.
 Apoya su barbilla detrás de mi hombro; presiona sus labios, secos por la mañana, contra mi oído. Y con una voz ronca y grave, intermitente por el sueño, me canta.
En realidad es más como una cadencia. No es el mejor cantante del mundo.
Pero la letra nunca cambia.
Me gustaría poder mostraros la música en esta página. Pero va a tener que ser suficiente con las palabras.
Imaginadme medio dormida. Imaginadle, con su cadencia musical, con su medio canción.
"You are the prettiest wife in the world", eres la esposa más bonita del mundo, me canta, y los todos los pelillos de mi cuello y de mi oído se levantan para escuchar.
Llevo pantalones pirata de yoga con un agujero enorme detrás en forma de diente de perro y una camiseta blanca de tirantes, sin sujetador.
Me duché hará dos noches. Creo.Hay que ducharse todos los dias, norma básica de higiene.
Mi pelo descansa en una maraña sobre la almohada y cubre la babilla que me ha ido cayendo por la(s) (dos) mejilla(s) mientras dormía.
Ni que decir tiene que no soy la esposa más bonita del mundo.
Es probable que ni siquiera esté en el Top 100
. De hecho, si hubiera una competición, un concurso sobre Quién es la Esposa Más Bonita del Mundo, seguramente me descalificarían, para empezar, por la longitud del pelo de mis piernas.
Pero aquí está el meollo de la cuestión.
 Él de verdad cree que yo soy esa esposa. De verdad cree que soy la más guapa.
Yo.
¿Yo?
Tuve cuatro bebés antes de conocerle.
Tengo marcas de estrías en lugares que ni siquiera sabía que podían estriarse, detrás de las rodillas y por encima de las costillas.
Mi torso es demasiado largo y mis piernas tan cortas que no tocan el suelo cuando me siento en mi escritorio.
 Simplemente se quedan ahí colgando, como si fuera el bizarro muñeco a medio crecer de un ventrílocuo. Tengo una talla 44 de pantalón. Soy propietaria de montones de prendas de spandex. Cuando corro (algo que sólo sucede si me están persiguiendo o si tengo que llegar a tiempo al día de todo a 1 dólar en el Ejército de Salvación), mi imprecisa intento de pechos se balancea peligrosamente, como naranjas dentro de unos calcetines largos, saltando peligrosamente en dirección a mi cara a cada paso
. Es la locura en escena, te lo aseguro.
Y él ha visto todo el esperpento. En persona.
Lo ha visto y CREE QUE SOY LA MUJER MÁS BELLA DEL MUNDO.
Había un par de explicaciones lógicas que necesitaba explorar.
 Primero, después de someterle a varias pruebas de visión caseras usando cada app que pude encontrar desde mi iPhone, puedo decir con seguridad que no debéis pensar que mi marido tenga dificultades para ver
. Así que la explicación sobre si "me ve realmente" está descartada.
Segundo, puedo desechar la posibilidad de que "nunca antes había visto una mujer desnuda", puesto que A) estuvo casado antes y B) ha sido propietario --habitual, temporal o accidental-- de una revista de Playboy.
 Adquirida y leída, por supuesto, por la "calidad e informatividad de los textos".
Así que, ¿cómo es que me ve como un ser tan extraordinariamente hermoso y cuando yo me veo a mí misma, todo me parece... destrucción?
Eso, es culpa tuya.
Vale, no te culpo a ti exactamente, sino al tipo sentado en el cubículo a tu derecha.
Y a tu profesor de sexto.
Y a la dependienta de Victoria's Secret que me dijo, hace tiempo, que no vendían sujetadores de mi talla en la tienda.
A ellos sí hay que culparles
. Son culpables porque representan a esa gran parte de la sociedad que no puede ver otra cosa que no sea talla cero, o veinte años o más joven o eternas pre-mamás o hermosura perfectamente perfecta.
No puedo discutir que esas cosas no sean hermosas.
Yo sólo sostengo que embarazada, talla 44, bajita, talla 38, talla 48, alta, delgada, vieja, joven, madurita... bueno, todo eso es hermoso también.
Igual que esto:
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Esto también es hermoso.
Tu marido lo cree así. Y te lo dice.
Pero tú no le escuchas, ¿verdad?
Reflexiona bien sobre esto
. A medida que te encaramas desnuda dentro de la ducha, deseando tener una barriga más lisa, tu marido se dedica a intentar echar un vistazo a tu par de melones. ¿Que no? Sabes que sí.
Si te dieras la vuelta en ese momento y dijeras, "Vamos al lío, chaval, aquí y ahora mismo", ¿crees que respondería diciendo "Claro, pero primero vamos a apagar las luces para que no tenga que ver tus estrías"? ¿De verdad lo piensas?
El asunto es el siguiente: mientras que las esposas piensan que serían más lindas, sensuales y cachondas si se hicieran cirugía plástica en la tripa o perdieran cinco kilos, los maridos piensan que sus mujeres están tela de buenas justo como son.
He estado preguntando por ahí. Es bastante unánime.
Pero en realidad, toda la investigación que necesito es acurrucarme bajo mi edredón cada mañana. Y esto es suficiente para mí.
Únicamente pregúntate esto:
¿Quién te dice que tu cuerpo no es el ideal?
Únicamente las personas que no tienen importancia.
 Sólo las personas que no conoces. Es sólo esa misma voz que te dice al oído que no eres una madre lo suficientemente buena o que no te mereces un aumento de sueldo o que no podrías volver a estudiar otra vez o ponerte ese vestido. ¿Te aportan algo esos comentarios? ¿Son de fiar?
¿Y quién es el que nos dice, a ti y mí, que nuestro cuerpo es perfecto como es?
Sólo el hombre que se va a dormir contigo cada noche.
 Sólo esa persona que es la que te ve desnuda todos los días y que dejaría de hacer inmediatamente cualquier cosa que esté haciendo para verte DONDE SEA y CUANDO SEA por echar un polvete rápido.
Sólo esa voz por la mañana, que me dice que mi cuerpo es hermoso.
La voz que me susurra al oído, eres la mujer más bonita del mundo mientras yo cierro bien los ojos y le dejo intentar que me ayude a creérmelo.
2014-12-05-p.txt
Sin maquillaje ni filtro. Sólo yo. ¿Soy la mujer más bonita del mundo? Mi marido piensa que sí. Y eso, para mí, es suficiente.
Que tontería, no se puede depender de lo que un marido diga para alabarte, entonces si te llama "gorda" por ejemplo no está bajando tu autoestima, asi que mejor no te creas esos piropos.Habrá que ver como es él.

22 jul 2015

Isabel Preysler y Vargas Llosa, 30 años de amistad


Por Carmen Duerto (publicado en www.diarioabierto.es)


Y el premio Nobel habló para confirmar que se está separando de su mujer Patricia Vargas de Llosa. Todo el intencionado tsunami desatado a raíz de hacerlo publico por medio de una portada en una revista del corazón, deja claro que ese divorcio será complicado y costoso.
 Isabel Preysler por sí sola es como la dinastía Kennedy que no tenemos. 
La madre del clan Iglesias-Falcó-Boyer podría ser perfectamente nuestra Jacky O. con más recorrido. Un cantante, un aristócrata, un súperMinistro  y ahora, podría ser un Nobel. Pero no un Nobel cualquiera, un hombre coqueto que ha tenido la costumbre de ingresarse por temporadas a pasar hambre en una clínica marbellí donde acudían millonarios obesos y que siempre luce un aspecto impecable, incluso cuando pasea por Nueva York con las zapatillas curvas de los masai, las MBT.

Si la marca de pavimentos, para la que Isabel P. lleva trabajando treinta años, les reunió en el palacio de la reina Isabel II en Londres no fue baladí, como mostró ayer “Hola”. Preysler y Mario Vargas Llosa aparecían juntos, como otras veces lo habían hecho George Clooney o John Travolta y todo habría quedado en el típico compromiso anual publicitario. El alboroto se desata cuando aparece en portada la pareja de espaldas por la calle. Es lógico pensar que esa revista no habría publicado algo así y matizar que el Nobel está separado, sin el consentimiento de ambos
. Su hija Tamara Falcó, al preguntarle ayer por esas fotos, me respondía con naturalidad  “sí, han salido un par de veces”.
 Lo que es verdad y hay testimonio gráfico de la larga amistad entre los dos matrimonios; el de Isabel Preysler y Miguel Boyer con Patricia y Mario Vargas Llosa. Isabel y Mario, se conocen desde que en 1986 la revista que levanta la liebre cardíaca enviara a Estados Unidos a Isabel Preysler a entrevistar al escritor, cuando ella era entrevistadora de Hola. Ayer Preysler estuvo toda la mañana fuera de casa, regresó muy tarde a comer, a las 16.15 y desde las 17h pasó la tarde encadenando reuniones. No hizo comunicados.
 Para qué, bastante habían comunicado con esa portada.
La esposa del Nobel, sobre las dos de la tarde de ayer emitía un comunicado de nueve líneas firmado en Madrid, como Patricia Vargas de Llosa en el que no confirma que estén separados, sino que ruega “respeto por su privacidad” en su nombre y en el de sus hijos (Morgana, Álvaro y Gonzalo, que fue novio de Genoveva Casanova. Aún tenemos la imagen de ella paseando con muletas por un Estocolmo nevado y unos zorros rojos prestados por el peletero Miguel Marinero y cómo en el baile post-entrega de galardones, se marcó un baile con el que pudo haber sido su suegro escritor).
La hija del Nobel, Morgana, colgaba el comunicado materno en su cuenta de twitter, comparte con su madre la sorpresa y “muy apenados por las fotos que han aparecido hoy en una revista del corazón”.
 Los tres hijos y la esposa no entienden que se haya desatado este interés ya que “apenas hace una semana estuvimos con toda la familia en Nueva York celebrando nuestros 50 años de casados y la entrega del doctorado de la Universidad de Princeton”.
 Dando a entender que no están separados, ya que pueden reunirse para un doctorado pero no sería lógico que lo hicieran para celebrar las bodas de oro de un no-matrimonio
. Es decir, todo apunta que habrá batalla y que los Vargas Llosa son muy de familia. Recordar que el primer matrimonio del escritor fue con su tía Julia y el segundo con su prima Patricia.
Quizás las fotos, las comidas, aquel rescoldo de una admiración y el comunicado de Patricia Vargas de Llosa, pueda ser el inicio de “La guerra del fin del mundo” el que hace treinta años Vargas Llosa le dijo a Preysler que era su libro preferido, cuando Isabel le entrevistaba en Misuri, Estados Unidos, para Hola.  
 En ese momento también le contó que fue en 1958 y en Madrid donde tomó la decisión de ser escritor. Quién sabe si también será en Madrid donde inicie lo que Antonio Banderas llama “la segunda parte del partido de su vida”. Por cierto, Hola no rectificó on line la información sobre la supuesta separación de los Vargas Llosa, ni tampoco el comunicado de Patricia, que sigue firmando como Vargas. El Llosa es común porque son primos.