Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

25 jun 2015

Isa y Fortu................................................................................................... Ángel S. Harguindey

Explicar las idas y venidas de los concursantes de 'Supervivientes' de una isla a otra exigiría más espacio y siempre con la sospecha de lo innecesario del empeño.

 

Fortu, en 'Supervivientes'
Fortu, en 'Supervivientes'

Cayo Paloma, Cayo Timón, Isla Privilegio... Un espectador somnoliento podría suponer que estaban hablando de John Huston o Robert L. Stevenson.
Una vez despierto, comprobaría que era una nueva edición de Supervivientes, el reality que está llegando a su fin en Telecinco y que, básicamente, demuestra que la convivencia humana es una especie de montaña rusa de sentimientos muy elementales.
Y ahí está Fortu Sánchez, el líder de Obús, que ha pasado de la hiperactividad a la soledad más absoluta por un quítame allá una nominación: crisis de ansiedad, aislamiento, incomprensión..
. Ya sólo le falta comunicarse con el resto de los concursantes a través del plasma.
 Esta noche medirá sus fuerzas con Isa Pantoja, de la afamada familia de los Pantoja de Cantora, joven con tendencia a pasar desapercibida y de inmensos silencios: uno de los dos será expulsado del concurso, aunque podrá ser repescado
. Explicar las idas y venidas de los concursantes de una isla a otra exigiría más espacio y siempre con la sospecha de lo innecesario del empeño.
Asistirán a ese duelo entre uno de los padres del heavy metal nacional y una hija de la copla, Rafi Camino, apodado por sus compañeros El Marqués y decidido partidario del dolce far niente; el joven Christopher Mateo, que tiene en su haber ser hermano de Rafa Mateo, quien a su vez participó en el concurso ¿Quién quiere casarse con mi hijo? y que, al parecer, sigue soltero; Rubén López, militar y Míster Universo 2014, hombre apacible y discreto, cualidades que no sabemos si han sido forjadas en la milicia o es una cuestión genética; Lola Ortiz, tronista del programa Mujeres y Hombres y Viceversa, y Nacho Vidal, actor y productor de cine porno y el más ciclotímico de los concursantes. Dicho todo lo cual, los auténticos supervivientes son los espectadores.

Antonio José es el ganador de ‘La voz’................................................. JuanP Holguera

El concursante del equipo de Antonio Orozco venció en la tercera edición del programa.

Antonio Jose, ganador de 'La voz'.
Antonio José, ganador de 'La voz'.

Dice Pancho Varona —músico, compositor y productor, además de mano de derecha de Joaquín Sabina— que le duele en el alma cada vez que alguien vuelve a versionar sin piedad Imagine de John Lennon, una canción que de tan manida ha perdido ya todo su significado original y que en la última gala de la tercera edición de La voz interpretó con apasionado exceso de efectismo vocal Joaquín Carli, representante del equipo de Malú que resultó ser el primer eliminado de entre los cuatro finalistas que conformaban el cartel de aspirantes a ganador.
 Viene al caso lo de la interpretación de la inmortal canción de Lennon por lo revelador: aquí se busca la singularidad dentro de la norma y no la originalidad transgresora; se premia lo estandarizado, lo que se entiende como comercial y asequible. John Lennon no habría pasado el casting.

La gala comenzó con Ana Torroja interpretando un medley de canciones de Mecano, y contó también con actuaciones de Pablo Alborán, Estopa, Auryn y Eros Ramazzotti, a quien tras la primera de sus dos apariciones se le escapaba, turulato, que al final del programa presentaría su nuevo single junto al ganador, Marcos Martins, del equipo de Alejandro Sanz. Laura Pausini, ojiplática, reprendió el vaticinio entre la sorpresa y el estupor, salvando la situación con gracia y saber estar —cualidades que han convertido a la italiana en la verdadera protagonista de la noche y quizás de toda la temporada—, pero parte de las redes sociales ya daban por probados los rumores de tongo que han rodeado a parte de esta tercera edición del programa y que comenzaran durante la anterior temporada con las acusaciones de fraude promovidas por Nowi y Trini, dos de las concursantes.
 Para disgusto de los aficionados a las conspiraciones, Ramazzotti simplemente se había equivocado y Marcos, del equipo de Alejandro Sanz, finalmente quedó segundo.
A la 1:36 de la madrugada, tras casi cuatro horas de programa, se anunciaba el nombre de Antonio José, del equipo de Antonio Orozco (que había prometido raparse la cabeza si su pupilo ganaba, y que cumplió su promesa solo a medias), como vencedor cuyo premio es grabar un disco para Universal Music Spain y al que las redes sociales ya daban como claro ganador desde días antes.
 Una victoria con la que parece reafirmarse la figura del intérprete con deje aflamencado que tan buenos resultados viene dando a la industria española desde hace décadas y que hoy en día tiene a Pablo Alborán como máximo exponente.
Como colofón a una gala que fue demasiado larga, Antonio José, ya merecido ganador y llorando de emoción, cantaba con voz desgarrada Aprendiz, la canción compuesta por Alejandro Sanz que lanzó a la fama a Malú, quizás como premonición a una carrera también llena de éxitos (como curiosidad, los más agoreros de la red se apresuraban a conjeturar que, según su teoría, los verdaderos vencedores nunca ganan el primer premio, citando como ejemplo a Rosa López, ganadora de la primera edición de Operación triunfo y concursante junto a artistas como David Bisbal o Chenoa).
La tercera temporada de La voz'ha finalizado siendo fiel a todos los formatos talent show con los que se hermana, ofreciendo un espectáculo televisivo donde impera la competición, donde el concepto de ‘música en directo’ —salvo honrosas excepciones— queda relegado en virtud de lo que hasta hace poco se entendía llanamente como karaoke y donde, en definitiva, la originalidad artística brilla por su ausencia evidenciando, una vez más, que la televisión actual prefiere apostar por la inmovilidad impuesta por los cánones industriales de las corporaciones mediáticas que la sustentan.

 

El tormentoso amor de Frank Sinatra y Ava Gardner en España................................. Fernando Navarro

En un país marcado por la carestía y una dictadura férrea, estos dos mitos dieron rienda suelta a su tira y afloja sentimental.

 

Ava Gardner y Frank Sinatra, con Frank Grant, representante en España de Metro-Goldwyn-Mayer, y su esposa, en el rodaje de 'Pandora' en Cataluña.

Como si hubiese sucedido en esas películas en blanco y negro de Hollywood, de ese tipo de cine al que se refería Federico Fellini en el que “no había ni final ni principio, sólo la infinita pasión de la vida”, la tormentosa relación amorosa de Frank Sinatra y Ava Gardner tuvo un decorado de excepción: la España franquista, la de los tablaos, las ventas de madrugada y las corridas de toros.
 En un país marcado por la posguerra, la carestía y una dictadura férrea y patéticamente moralista, estos dos mitos de la cultura popular dieron rienda suelta a su tira y afloja sentimental.
 Como escribe el periodista Francisco Reyero en el libro Sinatra. Nunca volveré a ese maldito país (Fundación Lara), “la España de Franco siempre se le dio tan mal como Ava”.
Con buena prosa y muchos detalles, desde apuntes biográficos hasta testimonios de prensa, Reyero repasa todas las visitas del músico estadounidense a España, pero se detiene con acierto en aquellas que vinieron motivadas por la previa presencia de la deslumbrante actriz, fascinada por la farándula española y sus matadores.
Con su cuerpo volcánico y su mirada penetrante, Gardner, que llegó a afirmar en público que “joder es un buen deporte”, siempre trajo de cabeza a Sinatra, pero fue en el país de la piel de toro donde el ídolo de masas más chocó contra la mujer que posiblemente más amó en su vida.
Gardner llegó a afirmar en público que “joder es un buen deporte”
Sinatra pisó por primera vez suelo español en mayo de 1950 y lo hizo con un único objetivo: encontrarse con Gardner, que estaba en la Costa Brava rodando Pandora y el holandés errante. Aterrizó en el aeropuerto de El Prat, rumbo a Tossa de Mar, movido por los celos.
 La actriz, que un año después sería su esposa, tenía un lío con el torero Mario Cabré.
  Aunque el cantante estaba todavía casado, Gardner y él vivían un romance del que se había hecho eco toda la prensa mundial.
 Lo intentaban disimular pero Sinatra, que llegó cargado con seis cajas de Coca-Cola y un collar de esmeraldas para ella, no podía soportar ver a su “infiel amada” junto el diestro catalán, que le brindaba los toros que mataba.
 Antes de su llegada, le había mandado desde Nueva York cartas perfumadas a su “querido conejito”, pero competían con las del presumido Cabré, que se esforzó por aprender inglés, dedicadas a su “dulce ángel”.
 Con su elegancia y sonrisa seductora, la actriz enamoró al pueblo de Tossa mientras Sinatra era visto como un hombre arisco y tacaño, que terminó soltando esta amenaza a la protagonista de Venus era mujer: “Si vuelvo a oír hablar más de este tipo [Mario Cabré], lo mataré a él y a ti”.
Frank Sinatra llega a Barcelona el 11 de mayo de 1950.
Pero Gardner, que opinaba de sí misma que si fuera hombre nunca se casaría con una mujer como ella, era incontrolable.
 Decía que le encantaba España porque se parecía a ella. Violenta, rural, caprichosa.
 Y no iba a dejar que ese rufián con clase que era Sinatra, al que necesitaba de forma intermitente, entre película y película, entre amante y amante, entre copa y copa, le dijese cómo comportarse.
 En palabras de Reyero: “Ava y él se pusieron del revés (o del derecho) casi hasta el final”.
 En 1953, ambos se separaron pero La voz, cuya cotización se había disparado al rodar De aquí a la eternidad, volvió a buscarla a la desesperada a España en la Navidad de ese año.
 En esta ocasión, Gardner, a ojos de todo el mundo más pletórica que nunca tras filmar Mogambo con “ese ajustado vestido de satén color pastel y ceñido de busto”, estaba liada con otro torero: Luis Miguel Dominguín.
  Tras alquilar un avión, Sinatra llegó desde Londres en la tarde de Nochebuena, pero Gardner se había ido de parranda
. Se iba la primera, llegaba la última.
 El músico arrastró su desamor en juergas nocturnas en Madrid con paradas en Chicote.
 Entre bulerías y alcohol, la actriz le dedicaba su atención a Dominguín mientras Sinatra intentaba restablecer la relación.
 En una fiesta, donde estaban Francisco Rabal, Fernando Fernán Gómez o Lola Flores, cantó con un guitarrista flamenco Stormy weather y Mistake, pero sin ser correspondido por Gardner. Dominguín, mientras tanto, un macho alfa ibérico en toda regla, sacaba pecho y se jactaba de doblegar a un hombre ante el cual, como le dijo Humphrey Bogart a la propia Ava, “la mayoría de mujeres estarían dispuestas a arrastrarse y tú, sin embargo, andas por ahí con un tipo que se disfraza de capote y unas bailarinas”.
Gardner era una estrella en toda su condición
. Amaba España, aunque nunca consiguió juntar dos frases en castellano y sí que su profesor de español se aficionase a los gin tonics.
Y, como de película, célebres fueron las tortas que también en España recibió de los hombres que la quisieron conquistar.
 De Dominguín y de Sinatra, que le dio la última cuando la actriz, que tenía un dúplex en Doctor Arce, se bebía la barra del bar del hotel Castellana Hilton.
“Nunca volveré a hablarle a ese espagueti hijo de puta”, dijo en una de sus últimas noches en Madrid en 1962.
 Por cada borrachera pasada de rosca, la actriz perdía algún collar, pulsera o pendiente
. En España, sus brillantes extraviados hubiesen dado para abrir una joyería.
 En ese mismo país, Sinatra, considerado entonces por los sociólogos norteamericanos como un “sustitutivo icónico” para toda una generación de chicas con “orfandad amorosa” por tantos soldados destinados a la guerra de Corea, besó el suelo como pocas veces.
Entonces, La voz, un contradictorio y obsesivo hombre que empezaba a ocultar su calvicie con un sombrero, era un verdadero huérfano que, eso sí, enamoró a medio mundo con su disco Songs for Young Lovers.

24 jun 2015

La vida errante e intensa de Nureyev es de cine................................................ Roger Salas

El británico Ralph Fiennes anuncia el comienzo de un rodaje que se promete polémico y espectacular.

 

Nureyev, en 1985. / CHEMA CONESA

Varios directores y actores-directores estaban detrás de este argumento.
La vida errante e intensa de uno de los divos más importantes de la historia del ballet, Rudolf Nureyev, es en sí misma un caramelo que supera los límites del biopic al uso.
 Nureyev fue carne de escándalo desde que en 1961 escapó en un aeropuerto de las afueras de París, antes de coger el avión que debía devolverlo a Leningrado.
 Había estado de gira por Francia con el más prestigioso de los ballets de la antigua Rusia, entonces Unión Soviética, el Kirov, ahora de nuevo nominado con su nombre decimonónico tras la caída del murió del Berlín la desintegración de la URSS: Mariinski de San Petersburgo.
 En Rudolf, ‘Rudi’ para los amigos, todo siempre rozó la fantasía, había nacido en un tren cerca de Ufá en la Siberia, pero se formó como artista del ballet en el aula leningradense de Alexander Pushkin, un maestro-mago que también fue poco después el mentor de Mijail Barishnikov y Natalia Makarova, divos ellos mismos que también escaparon del horror posestalinista en que les tocó crecer y formarse.
La vida de Nureyev dio un salto con aquella escapada que ya traía meditada y planeada: quería ser libre, en cuerpo y alma, social y artísticamente.
 Occidente no tenía entonces un bailarín como él, ni tampoco las grandes bailarinas de su época un partenaire de su calibre.
 Es así que fue pareja escénica primero de la norteamericana Rosella Hightower y de la francesa Ivette Chauviré, para por fin, por una serie de circunstancias que rozan el relato de ficción, topar en Londres con Margot Fonteyn, la gran dama del ballet británico y su paso a dos de “El Corsario” se vuelve un emblema de bella y buena danza clásica con el que recorren el mundo.
Las manos de Nureyev / CHEMA CONESA
Pero al mismo tiempo no faltaban los flashes de la prensa rosa, las persecuciones de fans y los escándalos sociales; su romance con el astro danés Erick Bruhn fue aireado.
 Más de una vez pasaron por comisaría Margot y Rudi, a veces por llevar pequeñas cantidades de droga, otras por portar ingentes cantidades de dólares.
Todo esto y mucho más se relata en la jugosa biografía escrita por la exbailarina Julie Kavanagh (Johannesburgo, 1952), que vio la luz editorial en su forma definitiva en 2007.
 A Julie la figura de Nureyev la rondó siempre.
 Ella se había formado como bailarina en la escuela del Royal Ballet de Londres y desarrolló su carrera profesional, que prometía mucho, en Cap Town
. Un desgraciado accidente laboral la llevó a una lesión irrecuperable, pero su pasión por el ballet la llevó a la investigación
. Su primer libro, Musas secretas en la vida de Frederick Ashton (Faber & Faber, 1997) fue un éxito. Y allí lo contaba todo: lo bueno, lo menos agradable y lo que la formalidad británica había ocultado hasta entonces
. Esto mismo lo aplicó a sus pesquisas sobre la vida de Nureyev.
Ralph Fiennes se apresuró a comprar los derechos del libro y David Hare ha escrito un guión que se mantiene en secreto.
 No se sabe qué segmento de la vida de Nureyev será contado
. Es evidente que esa azarosa carrera entre éxitos, amores, islas privadas y muerte cabría muy apretadamente en un metraje normal.
 Hare ya trabajó antes con Fiennes, quien ha asegurado que no se pondrá delante de la cámara sino detrás, para dirigir, y que el rodaje comenzará en 2016.
Una exposición con algunos de los trajes usados por el bailarín en sus representaciones. / AFP
El escándalo persiguió a Nureyev en vida y después de muerto.
 Ocultó mientras pudo que padecía sida, dirigió con mano de hierro la Ópera de París desde 1983, y en el decir de muchos, la despertó de un letargo de décadas.
 También tuvo una fragmentada carrera en el cine, de lo que más se recuerda su participación en el “Valentino” de Ken Rusell en 1977.
 Varios medios londinenses ya han adelantado que el filme sobre la vida de Nureyev será una gran coproducción con participación de la BBC.
Hace tiempo, se decía en los mentideros del cine global que el actor más parecido físicamente a Rudolf Nureyev era Tom Welling, el Superman de la serie televisiva Smalville (2001 a 2011) que había empezado su carrera como modelo de calzoncillos
. Los años han pasado, y Welling ahora es un hombre de 38 años que se sigue pareciendo muchísimo al Nureyev de su esplendor, pero los casting de Fiennes aún no han comenzado.