Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

14 jun 2015

La nueva vida del viudo Alfonso Díez Pasará sus días entre Madrid y Sanlúcar de Barrameda Hace poco ha compado una casa en el municipio gaditano También conserva su pisito de la capital Podría volver a ser funcionario; disfruta de una excedencia


El duque viudo de Alba dibuja su futuro desde el pasado jueves
. En los últimos días de Cayetana, Alfonso Díez se preguntaba en voz alta y transmitía a sus amigos más íntimos "¿qué va a ser de mi vida una vez que todo suceda?".
 Los acontecimientos acaecieron y el funcionario de la Seguridad Social se ha convertido en el viudo de la duquesa de Alba.
 De momento, Díez no ha comentado cuál será su futuro inmediato, pero LOC puede asegurar que Madrid y Sanlúcar de Barrameda serán los dos lugares de residencia del último hombre que hizo feliz a Cayetana Fitz-James Stuart.
Díez adquirió la vivienda en Sanlúcar gracias a una hipoteca
En Madrid sigue teniendo su apartamento en la calle Rafael Calvo.
  Nunca alquiló su vivienda madrileña ni se le pasó por la cabeza venderla
. Recientemente ha adquirido una casita en el municipio gaditano de Sanlúcar.
 Entregó una señal y pidió una hipoteca para la adquisición del inmueble. El dinero que le prestó la entidad bancaria se puede reducir considerablemente porque Díez percibirá 125.000 euros procedente de un pleito ganado en los últimos meses.
El duque viudo no ha explicado cómo se desarrollará su vida a partir de ahora
. Alfonso Díez podría volver a su condición activa de funcionario, ya que pidió una excedencia por interés particular. Este situación es un interrupción de la prestación de servicios en la Administración sin la pérdida lógicamente de su condición de funcionario
. Antes de solicitar la excedencia, estuvo en una situación de permiso sin sueldo (desde que se casó en octubre de 2011 hasta febrero de 2012).
Los compañeros de trabajo están encantados con la idea de que Díez vuelva con ellos
Ahora puede solicitar el reingreso a la Administración. Eso sí, Alfonso Díez no tendría derecho a la misma plaza que dejó en 2011
. El duque viudo tendría que solicitarla a la Administración y le adjudicarían una plaza vacante. Su último lugar de trabajo fue el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) en la calle Padre Damián de Madrid.
"Nos encantaría que volviese a este "pueblecito" de 900 personas", comenta un ex compañero del duque viudo de Cayetana Alba a LOC
. Esta funcionario habla de "pueblecito" para referirse al edificio de 900 empleados donde trabajaba Alfonso Díez hasta unas semanas antes de contraer matrimonio con la XVIII duquesa de Alba.
 Este lugar podría convertirse en el "perfecto refugio" del duque viudo en el triste momento que atraviesa su vida.
 Sin embargo, un íntimo conocido del duque viudo de Cayetana con quien ha hablado LOC considera improbable que Diez vuelva a la Administración, pero no da nada por seguro al cien por cien.
Díez muy apenado en el funeral de la duquesa de Alba.

Invasión, conquista, expansión y aniquilación............................................... Javier Marías .

A diferencia de los nazis, los Daesh tienen confeso un vasto programa de sojuzgamiento y aniquilación.

Empezamos a enterarnos hace un año de la existencia del mal llamado “Estado Islámico”, cuando éste proclamó su “califato”.
 A los musulmanes que lo detestan –la gran mayoría– les revienta que en la prensa se lo nombre de este modo: por mucho que se anteponga “el autoproclamado”, a la gente se le queda la idea de que esa organización es en efecto un Estado.
El término recomendable es DAESH, acrónimo de “al-Dawla al-Islamiya fi Iraq wa al-Sham”, que, aunque en árabe signifique “Estado Islámico de Irak y Sham”, ofrece la ventaja de que los componentes de esa organización odian ser así conocidos, porque, leo, “Daesh” suena parecido al verbo “Daes” (apropiadamente, “aplastar, pisotear”), y a “Dahes” (“quien siembra la discordia” o algo semejante, mis conocimientos de esa lengua son nulos).
Resulta incomprensible la relativa pasividad con que se han tomado el auge y expansión de este movimiento tanto los países árabes, directamente amenazados por él, como los occidentales, indirectamente pero también.
 Se habla de los Daesh como de terroristas, y es cierto que no descartan los habituales métodos de éstos y que infunden terror allí donde se instalan.
 Pero los grupos terroristas de las últimas –muchas– décadas no contaban con un ejército en toda regla ni se dedicaban a conquistar territorio sin importarles lo más mínimo las fronteras establecidas. Aspiraban, a lo sumo, a hacerse con el poder en un territorio determinado y preexistente, que acaso podría ampliarse en el futuro (caso de ETA y el País Vasco-Francés), pero no a sangre y fuego, no al asalto
. En consonancia con los propósitos declarados de Daesh, se trata de un fenómeno más parecido a las invasiones musulmanas del siglo VIII que a las prácticas de cualquier grupo terrorista convencional, incluido Al Qaeda.
 De hecho, Daesh quiere regresar a un siglo antes, el VII, el del profeta Mahoma, para que la gente vuelva a vivir como entonces y las leyes sean también las de entonces o peores
. Los miembros de Daesh, por supuesto, son los primeros en contravenir la doctrina: según eso, no deberían utilizar vídeos, ni tecnología punta, ni siquiera armas de fuego, sino combatir a caballo con espadas, lanzas y flechas.
 Sus adeptos más brutos no reparan en la contradicción.
Resulta incomprensible la relativa pasividad con que se han tomado el auge de este movimiento tanto los países árabes como los occidentales
A lo que más recuerda esta política de expansión y conquista, en tiempos modernos, es al avance nazi por Europa a partir de 1939, que provocó la Segunda Guerra Mundial
. Sin embargo, Hitler había disimulado mucho más que los Daesh.
 Su partido se había presentado a elecciones y se había encaramado al poder a través de ellas, mediante pactos.
 No anunció desde el principio que pensaba exterminar a gran parte de la población mundial, incluidos los judíos todos, sino que fue tomando paulatinas medidas discriminatorias contra ellos, y de hecho ocultó, durante los seis años de guerra, la existencia de los campos de aniquilación.
 Hubo un periodo, es bien sabido, en que a la Alemania nazi se le aplicó la “política de apaciguamiento”, que se demostró un gran error: las democracias occidentales se avenían a concesiones a ver si así se calmaban y moderaban los nazis
. Hay que saber distinguir qué individuos y colectivos toman eso siempre por debilidad: cuanto más se les concede, más se envalentonan y exigen.
Con los Daesh está claro que no se puede hablar; está claro que no son “apaciguables”, que no hay componendas ni razonamientos que valgan, están descartadas las palabras pacto o persuasión.
 No sé cómo estarán las cosas cuando se publique esta columna, pero cuando la escribo acaban de hacerse con el control de Ramadi, en Irak, y de Palmira, en Siria, cuyas extraordinarias ruinas romanas probablemente destruirán por “preislámicas”.
Tienen ya bajo su bota la mitad de Siria y parte de Irak, y enclaves libios. Una coalición internacional los bombardea desde el aire hace meses, con escaso éxito.
Los países cercanos hacen poco o no hacen nada. He leído a articulistas informados que los Daesh estarían encantados de recibir un ataque terrestre occidental; que es uno de sus objetivos, porque dispararía una reacción en cadena a su favor; y que por tanto no conviene caer en esa trampa
. Puede ser. Pero la falta de una acción decidida contra ellos no está evitando su avance ni su crecimiento, y no se frenarán por sí solos.
 A diferencia también de los nazis, los Daesh tienen confeso un vasto programa de sojuzgamiento y aniquilación.
 Su plan es el exterminio de casi todo bicho viviente, y ya lo llevan a cabo en sus territorios y ciudades: de los chiíes y no sé si de otros “herejes” de su religión; de los yazidíes, kurdos, judíos, cristianos, agnósticos, de los que fuman u oyen música, de los demócratas (por no haberse atenido a las inmutables leyes del siglo VII). Si pudieran, nos eliminarían a todos.
 No es una mera fantasía enloquecida de improbable cumplimiento: se está ejecutando ya donde mandan, con especial crueldad hacia las mujeres, esclavizadas sin más
. Que yo sepa, nunca se había pregonado un genocidio generalizado en un sitio, nunca se había empezado a llevar a efecto, y los países vecinos –y los lejanos, pero nada está ya lejano– se habían casi cruzado de brazos y se habían puesto a mirar el espantoso espectáculo por Internet.
elpaissemanal@elpais.es

 

Uno de esos muertos.................................................... Rosa Montero

Los atroces actos de crueldad del mundo nos salpican a todos, y el heroísmo, aunque sea anónimo, nos redime.

Hay un puñado de biólogos que, encabezados por el británico Rupert Sheldrake y vituperados furiosamente por la comunidad científica oficial, sostienen que los individuos pertenecientes a una misma especie están relacionados entre sí de algún modo, que sus mentes se rozan de una manera imprecisa y sutil.
 Sheldrake le llama a eso resonancia mórfica.
 En sus propias palabras, la resonancia mórfica implica que “todos los sistemas autoorganizados, como las moléculas, las células, las plantas, los animales y las sociedades animales, poseen una memoria colectiva de la cual se nutre cada individuo y a la cual contribuye”.
Sheldrake, que se educó en Cambridge y Harvard y fue un brillante bioquímico antes de que empezara a idear teorías arriesgadas y se ganara el ardiente odio de sus pares, ofrece diversos argumentos en sus libros para basar su teoría.
 Lo más alucinante son una serie de experimentos con ratas que se hicieron en Harvard durante varias décadas a partir de los años veinte.
Enseñaron a las ratas a escapar de un laberinto, y las siguientes generaciones aprendieron cada vez más deprisa, lo cual ya es bastante extraordinario.
 Pero además sucedió que, después de que las ratas de Harvard hubieran aprendido a escaparse por lo menos diez veces más rápido, cuando otras ratas de la misma especie fueron probadas en un laberinto idéntico en Edimburgo (Escocia) y en Melbourne (Australia), los animales, que no tenían ninguna relación con los de Harvard, empezaron a resolver la prueba más o menos a la misma velocidad máxima que habían llegado a alcanzar las ratas en Estados Unidos, y siguieron mejorando el tiempo a partir de ahí.
Las verdades poéticas, ya se sabe, quizá sólo sean un deseo.
 Pero en cualquier caso son un deseo tan profundo que casi se hace carne
No seré yo quien ponga en solfa las críticas de la comunidad científica hacia Sheldrake (aunque lo acerbo y virulento de las mismas resulte sospechoso): no poseo conocimientos para ello, así que supongo que tendrán razón y que a la teoría le faltará rigor. Sin embargo, los argumentos que Sheldrake ofrece abren la cabeza e incitan a pensar.
 Y además la resonancia mórfica concuerda con una verdad poética que alienta en el corazón de los humanos desde siempre, una intuición de unidad y de corresponsabilidad de la especie
. Dios le dijo a Abraham: encuentra a diez justos y salvaré a Sodoma y Gomorra.
 Abraham no los encontró, (Serían del Caaso Gurtel o igual Rato ,Bárcenas y cia....) y como se trataba del terrible Dios del Antiguo Testamento, aniquiló a todos los habitantes de las dos ciudades, niños inocentes incluidos
. Pero lo que me interesa de esta historia es que entre los mitos fundacionales de la Biblia ya está esa idea de la ósmosis, del entrelazamiento inevitable de los individuos: los actos de un puñado de personas salvan o condenan a toda la colectividad
. Esto es llevar la teoría de Sheldrake aún mucho más lejos de lo que él sostiene, desde luego
. Las verdades poéticas, ya se sabe, quizá sólo sean un deseo.
 Pero en cualquier caso son un deseo tan profundo que casi se hace carne.
Yo siempre he creído percibir esa unión intraespecie, y por eso me parece que los atroces actos de crueldad del mundo nos salpican a todos, y que el heroísmo, aunque sea anónimo, nos redime.
Los esclavos bárbaramente maltratados de la frontera de Malasia, los patéticos barcos de esos mismos esclavos abandonados por los traficantes a la deriva en los mares asiáticos, los 3.419 inmigrantes ahogados en el Mediterráneo en 2014, según ACNUR: todo ese dolor ignorado y constante tiene que dejarnos el karma fatal (el karma: otro mito de continuidad entre los individuos).
 Me obsesiona esa lenta y pertinaz marea de cadáveres, su inhumano sufrimiento hasta morir.
Hay un estremecedor documental de 2013 del colombiano Juan Manuel Echevarría titulado Réquiem NN (agradezco a @ambre61 que me pusiera tras su pista) que habla de un pequeño pueblo de Colombia llamado Puerto Berrio.
 Es zona de conflicto y de dolor, y por el cercano río Magdalena bajan cadáveres anónimos que los vecinos recogen y entierran bajo las siglas NN de los sin nombre
. Pero lo conmovedor, lo espeluznante, es que muchos de esos vecinos adoptan a las víctimas; escogen a una y le hacen un entierro como es debido, le limpian el pobre nicho, le ponen flores e imágenes, le rezan y a menudo incluso le dan un nombre
. Por ejemplo, el de su propio hijo desaparecido.
Esto es ilegal y es un problema, porque al borrar su número de registro para rebautizarlo se pierde para siempre el rastro de ese difunto; pero al mismo tiempo es un gesto tan bello, tan consolador, tan dolorosamente fraternal: al adoptar al NN, impiden que la callada matanza pase inadvertida. Nosotros, en fin, también tenemos nuestros ahogados.
 Nuestros cadáveres olvidados.
 Uno de esos muertos del Mediterráneo es mío. Por lo menos.
@BrunaHusky
www.facebook.com/escritorarosamontero
www.rosamontero.es

 

se llevan las pestañas apelotonadas y con grumos

Está pasando: se llevan las pestañas apelotonadas y con grumos

Está pasando: se llevan las pestañas apelotonadas y con grumos

 Los diseñadores suben este maquillaje a la pasarela y las firmas cosméticas lanzan máscaras que prometen un 'efecto caótico'.

 La mirada con pegotes de rímel está de moda.!!Que cosas hay que hacer para que compremos.