El Otro dia leí que de no haber existido Mozart, Salieri sería el mejor concertista de aquellos tiempos y quizás de ahora. Y eso le pasa a Cristiano con Messi. Dicho así suena rotundo, pero es muy cierto.
A Cristiano se le ve guapo y bueno en lo suyo, mete goloes, si, muchos, pero Messi más.
Cristiano era un niño "pobre" en Portugal. Y los pobres solo pueden jugar con un balón. Y fue escalando, subiendo hasta ser el Cristiano que es hoy.
Y estos muchachos se creen los dioses del Olimpo pero nunca olvidan las penurias de niños y a las madres le dan todo lo que ellas nunca pusieron pensar.
Tanto es así que a la madre de Cristiano en un control rutinario en el aereopuerto le encuentran más de 50.000 E. así pecata minuta, y solo podía y podemos si los tenemos sacar 10.000 E. Fuera de las Fronteras económicas.
Ahora tendrá que decir como tuvo en su bolso el resto del dinero, parece que ahora la señora se compra relojes caros, y lo que le de la gana. Su Hijo se los dará y Dios me libre de decir que hace escaqueo de capitales.
En el trato directo no da muestras de arrogancia, pero tras el
filtro catódico es una estrella cuya vida siempre está en boca de todos.
También en época de vacaciones. Luego se le quita la arrogancia en Invierno, y es curioso tiene novias muy guapas pero se va a jugar al Yate con sus amigos....Cosas de niños en el fondo.
Mientras sus novias se compran modelitos de alta costura, no mintamos de Mango no lo comprar, pero quiere salir con más chicas a las que le da imagino que más de 20.000E porque tienen que deslumbrar.
Hace ya bastantes años, en una entrevista para este periódico,
Hugo Sánchez me habló de una forma tan desinhibida de su vanidad que me impresionó:
–Yo, cuando juego, quiero que mi equipo gane, sí.
Pero lo que quiero por encima de eso es que se diga: ‘Hugo fue el mejor’.
Que metamos goles, sí, pero que digan: ‘Pero Hugo metió más que nadie’,
o ‘el mejor fue el de Hugo’.
Incluso no me importa que perdamos si sé
que dicen: ‘Perdieron, sí, pero Hugo fue el mejor’.
Hugo era un adelantado en el marketing.
Cuando le pedían un
autógrafo, sacaba una postal con su efigie y firmaba sobre ella.
Daba
una voltereta sin manos tras cada gol, para tener un sello propio.
Su
sombra era
Butragueño,
que no hacía nada de eso, pero la gente le adoraba.
Aquella entrevista
vino a cuento porque de repente se quiso ir del Madrid
. Así, de un día
para otro
. No soportaba que quisieran más a Butragueño. “Soy como el
niño que lleva siempre dieces a casa; el padre le felicita, pero quiere
más a otro que no saca tan buenas notas”.
Quería irse a Italia, al
Inter, para medirse con Maradona, que estaba en el Nápoles.
También dijo
que cuando se retirara quería ser presidente de México. Aquella
ambición me resultó delirante.
Pero fue su motor y le ayudó a llegar
lejos.
Haber tenido en su día aquella larga conversación con Hugo Sánchez me hace entender a
Cristiano Ronaldo,
que viene a ser lo mismo solo que en otra época
. Mil cámaras alrededor,
redes sociales, un Madrid que también cultiva la vanidad, infinidad de
ofertas de marketing, presencia en los medios del mundo…
Y una obsesión
que no le deja descansar.
Viene de
una biografía atormentada, con un padre alcohólico que no podía hacerse cargo de la familia
. En esas condiciones, la vida le sacó de su casa,
del cariño de su madre, para hacerle futbolista, primero en Lisboa, pronto en Manchester,
adonde llegó cuando era poco más que un adolescente, falto de todo lo
que quería salvo el deseo de ser un gran futbolista.
Atrás quedaba un
drama familiar al que en vano trató de dar solución cuando empezó a ser
alguien en el United: buscó la mejor clínica en Londres para remediar la
adicción de su padre, pero él ya no estaba para luchar.
Sobrevivió poco
a aquel ofrecimiento de su hijo.
Así que le quedó el fútbol, y a él se aplicó
. Desde el principio, con
ese objetivo de ser cada día el mejor de su equipo, el mejor del
partido. El mejor del mundo.
Aquel traspaso al United ya lo hizo
Jorge Mendes, hoy superagente del fútbol mundial,
entonces aún en los inicios de su prometedora carrera.
Le saca 19 años a
Cristiano, que tiene 30, y se convirtió en su hermano mayor. Cristiano
es el benjamín de la familia; el mayor es un varón, luego hay dos chicas
y finalmente él
. El primogénito cayó pronto en adicciones que ya ha
superado, pero sus circunstancias años atrás llevaron a Cristiano a
convertirse, aun siendo el benjamín, en el personaje del que colgaba
todo.
Por su firmeza, por sus contactos e incluso por su economía, fue el consuelo de su madre.
Mendes, hermano mayor;
Alex Ferguson
(43 años más que él), padre adoptivo, y alrededor, los compañeros de
vestuario, con los que la convivencia rara vez entraña en estos tiempos
amistad real.
Un universo afectivo distorsionado en el que desarrolló
sus tendencias
. Y fuera, un mundo comercial al que Mendes supo cómo
sacar rendimiento.
Pronto, Cristiano se sintió halagado al percibir sumas crecientes por
prestar su imagen. Nike, el Banco Espirito Santo, Coca-Cola para China,
FujiFilm y Suzuki.
De repente sintió que era conocido en Asia. Que en
su imperio no se ponía el sol.
Y jugaba en el Manchester United, siempre bajo el cuidado de sir Alex
Ferguson, que trataba de limar sus caprichos.
En sus inicios no era el
jugador que es hoy, aunque llenaba más los ojos.
Era muy habilidoso,
excesivamente individualista, escogía mal, hacía maravillas, pero
desperdiciaba jugadas.
Era muy espigado, no tan fuerte como ahora.
El
deseo de mejorar en todo y una cierta pulsión narcisista le llevaron a
fortalecerse.
Hizo barbaridad de gimnasio, hasta alcanzar el cuerpo de
un Apolo.
Su juego perdió algo de su primer encanto, pero ganó en
potencia y practicidad.
En 2008 gana la Liga de Campeones, le proclaman mejor jugador de la
Premier, gana el Balón de Oro, la Bota de Oro y el FIFA World Player.
Todas sus vanidades parecerían estar colmadas. Pero aún no. Quería jugar
en el Madrid.
¿Por qué en el Madrid? Porque había sido el equipo de los galácticos, el de Figo, Zidane, Ronaldo y
Beckham.
Solo jugar en el Madrid daba marchamo de galáctico.
Y el Madrid estaba dispuesto a pagar por él 96 millones,
mucho más de lo que nadie había llegado a pagar jamás por un
futbolista.
Ya había estado a punto de fichar el verano de 2008.
En
aquel caso, una indiscreción atrasó la operación un año. Pero no la
impidió, ni tampoco la pudo impedir Ferguson, el segundo padre, aunque
bien que lo intentó:
–Cris, te diré una cosa: el Madrid no es el coche que te conviene.
–Pues le diré una cosa, míster: es el coche que yo quiero para mí.
Cristiano Ronaldo quiso fichar por el Real Madrid porque era el conjunto de los galácticos
La presentación, en el verano de 2009, fue sensacional. F
lorentino Pérez regresaba, con él y Kaká del brazo, rodeado de toda su gloria
a “hacer en un año lo que no se ha hecho en tres”.
Pero las cosas no
salieron exactamente bien. A la afición le chirrió algo: Cristiano
parecía amarse a sí mismo más que al propio Real Madrid. Celebraba sus
propios goles, pero no tanto los de los compañeros.
Si el madridismo es, como dijo alguien, la segunda religión oficial
de este país, el antimadridismo es la tercera
. Sospechoso para los
madridistas, foco de antipatía para los antimadridistas, le llovían las
críticas. Se refugió en su hermano-amigo Mendes y en su madre, a la que
trajo junto a sí (en una casa próxima a la suya, en La Finca, la zona
más exclusiva de Madrid) y le hizo el mejor regalo que se le puede hacer
a la madre: u
n nieto sin nuera.
Contrató, con todas las garantías legales, una mujer para el papel de
vientre de alquiler. Ella hizo su trabajo, cobró y desapareció.
La madre-abuela feliz se da a ver, en el mismo gran palco del
Bernabéu que un día fue de los Beckham, aupando al nieto cuando el hijo,
desde el césped, mira hacia allá para brindarles un gol.
Por lo demás,
su vida es extremadamente discreta.
Como la del propio Cristiano: apenas
pisa Madrid, no se deja ver más de lo imprescindible. En el campo sí,
claro.
En el campo, 14 cámaras graban cada gesto, y muchos desagradan
por su altivez, que durante mucho tiempo pareció ir en aumento.
Un día,
en una
flash interview llegó a decir:
“Me pitan porque soy rico y famoso”.
Mantiene su particular pelea con Messi y hay quien dice que la antepone a los intereses de su propio equipo
Su angustia de incomprendido se agravó con la imparable
ascensión de Messi.
Uno, dos, tres, cuatro… Los cuatro Balones de Oro desde la llegada de
Cristiano Ronaldo al Madrid los ganó Messi, estrella de un Barça
estelar
. Cristiano se comía los puños. Los títulos escaseaban, y no por
culpa suya
. Siempre pasó de los 50 goles al año. Un día dijo que estaba
triste. Florentino lo consoló muy mal: “Trae 200 millones, te vas y
ficho a Messi”.
Todo eso fue creando una imagen de él distante y equívoca.
En el
trato directo es un chico formal y sensato, sin muestras de arrogancia.
Pero tras el filtro catódico es una estrella antipática cuya vida
siempre está en lenguas
. Hasta se critica su costumbre de pasar parte
del verano con un grupo de amigos, su pandilla de adolescente, que nunca
pudo sustituir.
Un adonis metrosexual que se pinta las uñas de los
pies.
Cuando el Madrid trajo a Gareth Bale, el presidente le dijo:
“Ayúdale, este es un futuro Balón de Oro”. No sé si fue torpeza
siniestra o maldad sibilina, pero nada peor se le puede decir a
Cristiano que, aupado en su constancia, sus goles y favorecido por un
bajón de Messi, logró arrancar dos Balones de Oro, hasta poner ese
particular
partido en 3-4 y lanzar ese grito suyo.
El mismo día tuvo una mala noticia:
le abandonó su novia, la espléndida Irina, que declarará: “A su lado siempre sentí que no era importante”.
Aquel grito iba dirigido a
la película que pronto se estrenará,
como ha anunciado esta semana.
El mismo fin tuvo aquel gesto tan feo de
celebrar explosivamente el 4-1 de penalti en la prórroga de la final de
Lisboa.
“Era para la película”, le justificó un amigo común.
Casi es
peor.
Si juegas una final pensando en cómo vas a cantar el gol para un
filme, algo está mal concebido.
Eso explica que antes, cuando el gol de
verdad importante, el de Sergio Ramos en el minuto 93, no lo celebrara
.
Su gesto fue casi de contrariedad. ¡No lo había metido él!
No sé si la película dará nuevas claves sobre su vida.
Ahí también se
le ha adelantado Messi, que tiene estrenada la suya.
Lo que es seguro
es que él no va a abandonar
. Lleva 313 goles en el Madrid en 300
partidos. Cuando marque el 324 habrá adelantado a Raúl y será el máximo
goleador en la historia del Madrid.
Pasada esa frontera, seguir aquí no
tendrá mucho atractivo para él
. Hay signos de distanciamiento. También
esta semana,
a su madre la interceptaron en Barajas con 55.000 euros en metálico, cuando el máximo permitido son 10.000. Cuesta pensar que el Madrid no fuera capaz de
evitar que el asunto trascendiera.
Temas más difíciles consiguen
silenciar en origen los grandes clubes.
Aquí, en París o donde sea, este hombre angustiado seguirá
persiguiendo la sombra de Messi, que es perseguir las sombras de Pelé,
Di Stéfano y Maradona.
El mejor de cada partido, el mejor del año, el
Balón de Oro, el mejor de la historia…
Eso le hace caer mal.
Pero a muchos les causa un respeto imponente.
Pero Cristiano es un muchacho guapo, no debería depilarse tanto las cejas, más que nada por poner un pero......igual su estrella se la está apagando, Florentino que ha visto que ser prudente le desbanca de la lista de su "Diosa y amiga" Isabel Preysler....Siempre un Mozart y un Saliere, aunque la mujer esa, que solo sabe vivir con hombres mayores y ricos , no tenga nada ni de Mozart ni de Salieri sino de su cirujano.