Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

12 jun 2015

Un Timple sonando, las papas al fuego.............

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Camas adyacentes................................................................................. Jordi Costa

rchivado en:

Un fotograma de 'Los insólitos peces gato'.
Un ingreso hospitalario tras un ataque de apendicitis coloca a la solitaria y ensimismada Claudia junto al lecho convaleciente de Marta, centro y timón de una bulliciosa familia monoparental que acabará integrándola
. Hay en ese punto de partida una aparente contradicción que sostiene toda la película: pese a estar en las últimas fases de una enfermedad terminal, Marta es pura pulsión de vida frente a esa Claudia, de dolencia transitoria, cuya soledad parece haber condenado a la condición de espectro silencioso e invisible.
LOS INSÓLITOS PECES GATO
Dirección: Claudia Sainte-Luce.
Intérpretes: Ximena Ayala, Lisa Owen, Sonia Franco.
Género: drama. México, 2013.
Duración: 89 minutos.
La debutante Claudia Sainte-Luce —ignora este crítico si la coincidencia nominal con la protagonista sugiere ecos autobiográficos— ha tenido el buen gusto de confiar la dirección de fotografía a Agnès Godard, habitual colaboradora de Claire Denis, en este debut emotivo y poco estridente cuyo contenido, en otras manos, podría alentar un empacho de sensiblería mal entendida.


Brigitte Bardot no quiere ser un souvenir para turistas.............................................. Álex Vicente

La mítica actriz demanda a un pintor que usa su imagen para comercializarla en diferentes objetos.

Imagen de Brigitte Bardot en la galería del pintor. / Sasha de Saint Tropez Official
Las aguas del puerto de Saint-Tropez están agitadas.
Una de sus más insignes residentes, Brigitte Bardot, acaba de declarar la guerra a los comerciantes que utilizan su imagen para vender souvenirs a los turistas que frecuentan esta pintoresca localidad de la Costa Azul, donde la actriz e icono sexual se instaló en 1958.
Bardot ha puesto en el punto de mira a un pintor local, conocido con el nombre artístico Sasha de Saint-Tropez, que lleva años sacando provecho comercial del rostro de la actriz francesa, quien le acusa de “explotación abusiva”.
 En 2002, abrió una galería donde vende lienzos coloristas inspirados en su imagen.
 Hasta ahora, Bardot había tolerado la operación, pero todo cambió en abril, cuando el pintor inauguró una segunda tienda destinada a vender recuerdos y productos derivados de todo tipo.
“Tenemos costumbre de ver representaciones de BB [las iniciales de Bardot] por todas partes, pero en este caso ya es demasiado.
En la tienda hay velas, relojes, zapatillas de esparto, vajillas y cientos de cosas”, ha declarado su marido, Bernard d’Ormale, que advierte que emprenderá acciones legales contra el artista
. La actriz firmó en 2011 un contrato con la empresa Ternay, cediéndole en exclusiva la utilización comercial de su nombre y su imagen, lo que podría abrir otro frente en esta batalla judicial.
Algunas de las piezas con la imagen de Brigitte Bardot que se venden en Saint-Tropez. / Sasha de Saint Tropez Official
La semana pasada, D’Ormale hizo una visita a Sasha de Saint-Tropez, presenciada por la prensa local, para comunicarle su indignación. “Brigitte no está contenta. El único derecho que posee es el derecho a la imagen”, le advirtió.
 El artista aseguró que ha intentado contactar con el matrimonio en distintas ocasiones para proponerles “dividir los beneficios” que generan sus obras y souvenirs, mostrándose dispuesto a ceder parte de ellos a la Fundación Brigitte Bardot, creada por la actriz para la defensa de los derechos de los animales.
Pero D’Ormale se niega a llegar a un acuerdo. “No nos asociaremos, de ningún modo, a semejante negocio.
 No podemos ser cómplices de personas que explotan la imagen de BB”, declaró al diario Var Matin. El pintor asegura que, sin su iniciativa, la idolatría que Saint-Tropez demuestra ante Bardot sería menor: cuando llegó al lugar hace 13 años, ningún otro comerciante utilizaba la imagen de la protagonista de Y Dios creó a la mujer y El desprecio, retirada del cine desde 1974.
La actriz es propietaria de la mansión La Madrague, situada en primera línea de mar y anexa a una playa privada, desde finales de los cincuenta
. En ella se organizaron fiestas legendarias por las que pasaron personalidades como Alain Delon, Jean-Paul Belmondo o Sacha Distel.

 

Interpretar, envejecer........................................................................... Carlos Boyero

Assayas, al parecer, aborda un montón de temas trascendentes, que según el propio director surgen de corrientes subterráneas.

 

Me resulta complicado a partir de mayo encontrar películas en la cartelera que resulten inicialmente apetecibles
. No voy al cine con anhelo o perspectivas, sino exclusivamente por la obligación profesional.
 Como, además, no suelo consultar las listas críticas que las valoran y si caen en mis desganadas manos tampoco me fío ni mínimamente de ellas, encontrar por instinto algo que me sorprenda gratamente o me embelese es un tarea imposible casi siempre.
 Ojalá que esa sequía no se prolongue también el resto del año
. Está claro que el paladar cinéfilo se alimenta cada vez más de excelentes series de televisión, que incluso los directores más grandes están desertando del cine o ruedan cada vez menos en ese formato destinado a las salas oscuras y compartido con otra gente (aunque ya no es extraño que seas el único espectador, o que solo te acompañen en el cine otras tres o cuatro almas perdidas), que el viejo ritual está cambiando a marchas aceleradas.
En esa búsqueda de algo interesante que llevarse a la retina me encuentro con la última entrega de Olivier Assayas, director venerado sistemáticamente por la prensa especializada y del que me han gustado determinadas películas.
 Pero cuando intento recordar sus títulos o sus argumentos me resulta farragoso o imposible, algo que me resulta muy raro, de lo cual puedo culpar a la agonía de mi memoria, o en el peor de los casos, a que vi esas películas con cierta atención pero su huella se borró rápidamente.
 Hasta el extremo de que el único recuerdo que tengo nítido de su obra es la magnífica miniserie Carlos, reconstrucción de la oscura personalidad y los sonoros atentados de El Chacal, revolucionario con afición a derramar sangre y que acaba actuando como un mercenario. Carlos chorreaba tensión, complejidad, misterio, violencia, acción, esas cositas tan frívolas.
Viaje a Sils Maria, al parecer, aborda un montón de temas trascendentes, que según el propio Assayas surgen de corrientes subterráneas y del poder de lo inconsciente
. También que es una película sobre la que no hay que dar explicaciones, ya que no es geométrica, sino líquida
. Él sabrá.
No captando yo esas profundidades y sutilezas me limito a constatar la historia de una actriz gloriosa y señora otoñal que en compañía de una asistente tan joven como antipática se plantea volver a interpretar la obra de teatro con la que deslumbró a todos los espectadores cuando era una cría y cuyo autor, que fue su Pigmalión, acaba de suicidarse.
 Lógicamente en esa obra ya no podrá dar vida a la protagonista.
Todo esto lo veo y escucho con un poco de tedio, pero seguro que no me entero del subtexto y de las múltiples y fascinantes ramificaciones.
¿Y madame Binoche, la musa de todos los autores con universo propio e inquieto?
Bien, como siempre.
 Hasta la comprendes, al lado de ese cardo retorcido y musa juvenil llamada Kristen Stewart
. No pillo yo la profundidad y el magnetismo de esta película.
 Casi prefiero una titulada Eva al desnudo.