Espectáculo genial de magia en 45 Revoluciones.
Entra y alucinarás http://www.45revoluciones.es
10 jun 2015
'La chica del tren': el germen corrosivo de la desconfianza y el voyerismo
¿Quién no se ha quedado una tarde entera dando vueltas a lo que le ha dicho su pareja por teléfono, al tono, a cierta o supuesta incoherencia en algo de lo comentado?
¿Quién no se ha fijado en alguien
en el metro, en un tren, en un autobús o en la calle y se ha imaginado
su vida, o un trozo de ella, o algo?
Ya, algunos me dirán que de eso
nada, que se cree el ladrón que todos son de su condición.
Acepto.
Dejen
de leer entonces.
Para todos los demás, Paula Hawkins ha escrito La chica del tren (Planeta,
traducción de Aleix Montoto), un best seller mundial con una fuerza y
un atractivo indudables, con homenajes a la Patricia Highsmith de
Crímenes imaginarios, parecidos a Perdida de Gillian Flynn y un indudable influjo de aquella bestia de maltratar conciencias llamado Alfred Hitchcock.
Rachel, una fracasada con tendencias alcohólicas, mira
todos los días por la ventana cuando el tren que la lleva a Londres para
a las 8.04 en una intersección
. Allí ve a Jes y Jason, una pareja
feliz, idílica, que tiene todo lo que ella tuvo o aspiró a tener y que
viven cerca de donde ella intentó construir su sueño con su exmarido
Tom.
Un día ve o cree ver algo turbio y aquí empieza el lío.
Porque la
buena de Rachel no anda muy bien de la cabeza (está muy deprimida y
padece serias carencias de autoestima) y tiene la costumbre de desayunar
vino blanco o latas de gin tonic preparado
. Duda, desesperación y
voyerismo.
Tres ingredientes que bien aliñados dan para un buen inicio.
Pero veamos cómo está Rachel en sus propias palabras:
“Quiero y no quiero una copa.
Si no tomo nada, hará tres días que no bebo, y no puedo recordar la última vez que permanecí sobria durante tres días seguidos
. También puedo saborear otra cosa en la boca: una vieja obstinación.
Hubo un tiempo en el que tenía fuerza de voluntad y podía correr diez kilómetros antes de desayunar o subsistir durante semanas con 1.300 calorías diarias
. Tom me dijo que era una de las cosas que le gustaban de mí: mi terquedad ,mi fortaleza. Recuerdo una discusión hacia el final de la relación, cuando las cosas estaban a punto de ponerse realmente feas. Perdió los estribos conmigo. “Qué te ha pasado, Rachel”- me preguntó-. ¿Cuándo te has vuelto tan débil?”
No es, como ven, alguien que pueda salir corriendo a
decirle a la policía que ha visto o que cree haber visto algo.
Y sin
embargo, lo hace. “No haya nada más corrosivo y doloroso que la
desconfianza”, asegura Anna, otra de las protagonistas de una novela que
vemos a través de los ojos de tres mujeres. La otra, Megan, también
está llena de puntos oscuros y sorpresas.
Hay una clave en todo lo que hace Rachel en esta novela que
atrapa de verdad, sin tópicos: la necesidad de alguien que está
terriblemente solo de sentirse involucrado en algo o con alguien.
Tal y
como ha dicho la autora en varias entrevistas:
“Creo que es posible que alguien que se siente sola y
aislada en una gran ciudad sienta que tiene cierta clase de conexión con
la gente a la que ve todos los días (pasajeros, gente de las casas por
las que pasa) sin que realmente haya nunca un contacto
. Los extraños que
se ven en el tren o que pasan por la calle son tan familiares que
sientes como si los conocieras aunque no tengas ni idea de cómo son
realmente sus vidas”.
A estos ingredientes se añade el de la mujer desaparecida (de ahí que se la compare con Perdida),
la investigación en la que nadie es realmente quien parece (cuándo se
terminará de reconocer lo que se le debe a Patricia Highsmith) y
relaciones de pareja que se derrumban destrozando vidas a su alrededor.
Una novela que funciona muy bien como divertimento (me la
leí en un avión de una sentada; Stephen King asegura que le quitó el
sueño una noche entera) y que tiene ciertas claves inquietantes y un
buen análisis de la miseria que rodea a los personajes, todos de clase
media.
Hawkins, antes periodista, no ha conocido el éxito hasta los 42
pero ya había escrito antes una serie de novelas y el libro de consejos
financieros Financial Goddess.
Se nota oficio y se notan las influencias y eso se agradece.
El gran mérito psicológico de La chica del tren es
que mete en la mente del lector los sentimientos negativos de los
protagonistas: ansia por conocer la vida del otro, crítica sin saber qué
hay realmente en la vida de los demás, desconfianza hacia lo que se ve y
lo que te cuentan
. Una trampa mortal y moral de la que se sale
extasiado.
Lean y disfruten.
Pregunta de selectividad: ¿Qué es una catáfora? En la Penultima Selectividad........................... Camilo S. Baquero
La pregunta sobre un recurso lingüístico coge por sorpresa a gran parte de los 32.000 estudiantes que se presentan a la prueba.
Si el lector no sabe la respuesta a la pregunta que hace las veces de
titular de esta historia, habría fallado una de las preguntas que ayer
tuvieron que responder los 32.000 estudiantes catalanes que presentan
por estos días la prueba de selectividad.
El examen, en el que se juegan el acceso a una plaza en la universidad pública, se extenderá hasta el jueves.
El punto de la prueba de lengua castellana, en el que se pedía describir en menos de 30 palabras el término catáfora y aportar un ejemplo fue uno de los más comentados a la salida de las aulas donde se realizaron las pruebas.
Muchos estudiantes ponían cara de circunstancias y, en los corrillos, aprovechaban los móviles para encontrar la respuesta correcta a la pregunta del millón.
Una catáfora es, según el diccionario de la Real Academia Española, un “tipo de deixis (señalamiento que se realiza mediante ciertos elementos lingüísticos que muestran), que desempeñan algunas palabras, como los pronombres, para anticipar el significado de una parte del discurso que va a ser emitida a continuación”.
Y también aporta un ejemplo: la función que cumple esto en la frase “lo que dijo es esto: que renunciaba”.Pues ya es mala Leche la de los que eligieron esa pregunta.
“Me quedé en blanco.
Simplemente no lo sabía. Creo que nos pasó a muchos”, aseguraba Bárbara a la salida de su tribunal en la Universidad de Barcelona, en Zona Universitaria. Algunas de sus amigas decían que la pregunta también las había cogido por sorpresa, pero no querían ahondar en el asunto. “En 15 minutos tenemos la prueba de catalán, hay que pasar página”, dijeron con resignación. El descontento se extendió incluso a las redes sociales. Los chistes en Twitter tampoco se hicieron esperar. “Cómo te fue en la selectividad? ¡De catáfora madre!”, decía un mensaje.
En la prueba de catalán, que también se realizó ayer, los estudiantes se encontraron con un fragmento de la novela El violí d'Auschwitz, de Maria Àngels Anglada, y un texto de Miquel Barceló, Novel·les de ciència. La ciència i la tecnologia en la literatura.
Las pruebas se acabarán el jueves
. Hoy es el turno para los exámenes de Historia o Historia de la Filosofía, Lengua extranjera, Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente, entre otros
. Los resultados se conocerán próximo el 26 de junio.
El nivel es mucho, pero habitualmente los estudiantes catalanes son muy buenos en sus materias. No porque sean más listo sino porque desde pequeños les enseñan a que no se regala nada.
El examen, en el que se juegan el acceso a una plaza en la universidad pública, se extenderá hasta el jueves.
El punto de la prueba de lengua castellana, en el que se pedía describir en menos de 30 palabras el término catáfora y aportar un ejemplo fue uno de los más comentados a la salida de las aulas donde se realizaron las pruebas.
Muchos estudiantes ponían cara de circunstancias y, en los corrillos, aprovechaban los móviles para encontrar la respuesta correcta a la pregunta del millón.
Una catáfora es, según el diccionario de la Real Academia Española, un “tipo de deixis (señalamiento que se realiza mediante ciertos elementos lingüísticos que muestran), que desempeñan algunas palabras, como los pronombres, para anticipar el significado de una parte del discurso que va a ser emitida a continuación”.
Y también aporta un ejemplo: la función que cumple esto en la frase “lo que dijo es esto: que renunciaba”.Pues ya es mala Leche la de los que eligieron esa pregunta.
“Me quedé en blanco.
Simplemente no lo sabía. Creo que nos pasó a muchos”, aseguraba Bárbara a la salida de su tribunal en la Universidad de Barcelona, en Zona Universitaria. Algunas de sus amigas decían que la pregunta también las había cogido por sorpresa, pero no querían ahondar en el asunto. “En 15 minutos tenemos la prueba de catalán, hay que pasar página”, dijeron con resignación. El descontento se extendió incluso a las redes sociales. Los chistes en Twitter tampoco se hicieron esperar. “Cómo te fue en la selectividad? ¡De catáfora madre!”, decía un mensaje.
En la prueba de catalán, que también se realizó ayer, los estudiantes se encontraron con un fragmento de la novela El violí d'Auschwitz, de Maria Àngels Anglada, y un texto de Miquel Barceló, Novel·les de ciència. La ciència i la tecnologia en la literatura.
Las pruebas se acabarán el jueves
. Hoy es el turno para los exámenes de Historia o Historia de la Filosofía, Lengua extranjera, Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente, entre otros
. Los resultados se conocerán próximo el 26 de junio.
El nivel es mucho, pero habitualmente los estudiantes catalanes son muy buenos en sus materias. No porque sean más listo sino porque desde pequeños les enseñan a que no se regala nada.
9 jun 2015
Pedro Zerolo, saber morir.................................Elvira Lindo
Pedro Zerolo demostró entereza y sabiduría para vivir y para morir
La suya era una personalidad alegre que no se ha apagado hasta el último suspiro.
El saber vivir lo ocupa todo.
Secciones de periódico, programas de televisión, libros de autoayuda, salas de espera donde anhelamos que alguien nos alivie la ansiedad con algunos consejos certeros sobre cómo disfrutar del mero hecho de estar vivos.
Parece que cuánta más información tenemos sobre la paz de espíritu menos sosiego sentimos, tal vez porque deseamos algo que no existe: una existencia sin contratiempos.
El caso es que a menudo sufrimos por tropiezos nimios, que con un poco de fortaleza podríamos sobrellevar sin queja; sólo hacemos un catálogo real de cuáles son los problemas graves y cuáles los superables cuando nos golpea la enfermedad.
Habría que observar con más detenimiento la mirada de las personas enfermas.
Si uno se fija, se dará cuenta de que miran a los sanos como diciendo, no entendéis nada.
Queremos que nos digan cómo vivir, pero mantenemos la enfermedad y la muerte fuera de nuestra vista.
Así que cuando nos llega la hora de padecer pocos sabemos cómo hacerlo.
No fue así el caso de Pedro Zerolo que demostró entereza y sabiduría para vivir y para morir.
La suya era una personalidad alegre, tenía la fuerza de la dulzura y eso no se ha apagado hasta el último suspiro
. Lo encontré estas pasadas navidades por el viejo Madrid y ahí estaban, a pesar de la delgadez y de la debilidad, la sonrisa de siempre, la educación exquisita, la coquetería en la indumentaria.
Habría que aprender tanto de quien muere con la misma elegancia con la que ha vivido.
De buenas maneras defendió aquello en lo que creía y amplió el marco de derechos de muchos ciudadanos; sin estridencias se ha despedido, rodeado de su marido Jesús, su familia, y del cariño de tanta gente que le apreciábamos a distancia.
Estoy segura de que descansa en paz. Se lo merece.
Secciones de periódico, programas de televisión, libros de autoayuda, salas de espera donde anhelamos que alguien nos alivie la ansiedad con algunos consejos certeros sobre cómo disfrutar del mero hecho de estar vivos.
Parece que cuánta más información tenemos sobre la paz de espíritu menos sosiego sentimos, tal vez porque deseamos algo que no existe: una existencia sin contratiempos.
El caso es que a menudo sufrimos por tropiezos nimios, que con un poco de fortaleza podríamos sobrellevar sin queja; sólo hacemos un catálogo real de cuáles son los problemas graves y cuáles los superables cuando nos golpea la enfermedad.
Habría que observar con más detenimiento la mirada de las personas enfermas.
Si uno se fija, se dará cuenta de que miran a los sanos como diciendo, no entendéis nada.
Queremos que nos digan cómo vivir, pero mantenemos la enfermedad y la muerte fuera de nuestra vista.
Así que cuando nos llega la hora de padecer pocos sabemos cómo hacerlo.
No fue así el caso de Pedro Zerolo que demostró entereza y sabiduría para vivir y para morir.
La suya era una personalidad alegre, tenía la fuerza de la dulzura y eso no se ha apagado hasta el último suspiro
. Lo encontré estas pasadas navidades por el viejo Madrid y ahí estaban, a pesar de la delgadez y de la debilidad, la sonrisa de siempre, la educación exquisita, la coquetería en la indumentaria.
Habría que aprender tanto de quien muere con la misma elegancia con la que ha vivido.
De buenas maneras defendió aquello en lo que creía y amplió el marco de derechos de muchos ciudadanos; sin estridencias se ha despedido, rodeado de su marido Jesús, su familia, y del cariño de tanta gente que le apreciábamos a distancia.
Estoy segura de que descansa en paz. Se lo merece.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)