Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

7 jun 2015

Estrella Damm presenta su anuncio veraniego con Dakota Johnson

Alejandro Amenábar dirige el corto de la campaña con la actriz de '50 sombras de Grey', Quim Gutiérrez y Natalia Tena.

Vale, así se titula el corto de la campaña de verano de Estrella Damm.
 El anuncio está firmado por el cineasta Alejandro Amenábar (Los otros, Mar adentro) y encabezan el reparto Dakota Johnson, famosa por la película de la exitosa saga 50 sombras de Grey, Quim Gutiérrez (3 bodas de más) y Natalia Tena, actriz londinense de ascendencia española muy conocida por su participación en Juego de truenos, Harry Potter y la serie Refugiados.
 Este miércoles se ha presentado el tráiler del corto que se estrenará en los cines el próximo día 15
. La banda sonora, que suele convertirse también en canción del verano, es Our place, interpretada por Maïa Vidal.
Amenábar ha manifestado que el corto quiere continuar con la tradición de las campañas anteriores.
 El gran protagonista del mensaje, según el cineasta, son “los valores íntimamente relacionados con el Mediterráneo y su oferta cultural”.
 Según el realizador, vivir en el Mediterráneo quiere decir salir de casa, conocer gente, ir al cine, escuchar música, ver exposiciones...
”Nos gustaría que la película despertara un espíritu de sociabilidad y optimismo y... provocara una sonrisa”.
Vale fue rodado en Ibiza en el mes de abril y presenta la historia de Rachel, una turista que llega a la isla donde encuentra la amistad de una pandilla de veraneantes.

 

Un revuelo de libros en primavera................................................................ Rosa Montero

La Feria de Madrid es un acontecimiento vital y emocional. Porque leer, sobre todo, te hace vivir.

En España, las ferias del libro suelen celebrarse en primavera
. Queda de lo más lírico y florido pensar que los libros vienen en bandadas como las golondrinas con los primeros calores, pero me temo que detrás de esta coincidencia subyace una estrategia comercial, la lógica ambición de ofrecer un puñado de títulos para las vacaciones de verano, que es cuando la mayoría de la gente lee más.
Sea como sea, el caso es que cuando se publique este artículo (que siempre se toma un perezoso tiempo de impresión hasta llegar a tus ojos) estaremos en plena Feria del Libro de Madrid, tan antigua, tan popular, tan deliciosamente pueblerina.
 Porque este sistema de modestas casetas en un parque del Retiro abigarrado de gente y polvoriento tiene poco que ver con las grandes ferias modernas internacionales tipo Guadalajara (México) o Fráncfort.
 Eso es lo que más me gusta de la de Madrid: su completa falta de pedigrí, su carácter campechano y verbenero.
 Los organizadores llevan años intentando montar encuentros culturales en la carpa central para darle cierto lustre a la cosa, pero más les valdría poner unas cuantas casetas de tiro al blanco y unos puestos de churros, porque en general los actos no funcionan en absoluto, salvo para proporcionar a algún paseante agotado la posibilidad de sentarse cinco minutos al fresquito.
Reconozcámoslo de una vez: la Feria de Madrid no es un acontecimiento intelectual.
 En realidad es un acontecimiento vital y emocional, y a mucha honra
. Porque leer no sólo te hace más culto, que es verdad, ni más libre, que también
. Leer, sobre todo, te hace vivir mucho más. Leer es ganar experiencias, es sentir que no estás solo, es desarrollar la empatía con los otros.
 Y la Feria de Madrid es un perfecto ejemplo de todo eso.
 Es un ejemplo de comunicación y de convivencia, un muestrario de sentimientos vehementes, de pensamientos desordenados, de niños con helados goteando sobre los libros que vienen a pedirte pegatinas, de padres arrastrando carritos de bebés y perros agobiados, de lectores que te reconvienen amorosamente, como lo haría una madre, porque a lo mejor la novela que más les ha gustado de todas las tuyas es la primera, publicada hace más de treinta años (y aun así te han seguido leyendo: son unos santos).
 Hay personas que te cuentan emocionantes intimidades, como si la caseta fuera un confesionario laico, una burbuja de afecto en el tiempo, y lectores que se acercan a regalarte cosas: sus propios libros, un panfleto con alguna causa en la que militan, un manifiesto en el que firmar, una rosa de papel, un caramelo.
 La vida, caótica y brillante, intensa y confusa, palpita en la Feria de Madrid de la misma manera que palpita en las novelas.
 Las casetas son puro intercambio: de miradas, de necesidades, de objetos, de historias, de espejismos.
 Somos como un mercado medieval.
Nunca me he sentido tan vendedora callejera como en esta feria: bueno, bonito y barato, al rico libro, compren enseguida que se acaban, me los están quitando de las manos.
¿Qué es lo más importante que le ha pasado en su vida?, le preguntó hace unos meses un periodista a Vargas Llosa
. Aprender a leer
En realidad nunca te los quitan de las manos
. No hablo ya de mis libros en concreto, sino de los libros en general
. La lectura siempre ha sido una actividad minoritaria y, aunque esa minoría es hoy mayor que nunca en todo el mundo, el libro sigue siendo un objeto de valor dudoso
. Son lo único que jamás se llevan los ladrones. Deja un coche abierto lleno de libros en una zona urbana turbulenta y al día siguiente puede que le falten las ruedas, pero seguro que aún conserva la panza empapelada.
Y, al mismo tiempo, los libros pueden ser un bien invaluable, el mayor acontecimiento de tu existencia
. ¿Qué es lo más importante que le ha pasado en su vida?, le preguntó hace unos meses un periodista a Vargas Llosa. Aprender a leer, contestó él con la fulminante sencillez de la inteligencia.
 El pasado mayo fui a la Feria del Libro de Salamanca; una de las organizadoras del evento, Isabel, que también modera clubes de lectura, me contó una historia conmovedora
. Un conductor de autobuses de 40 años, que jamás había leído nada, descubrió de repente el vasto mundo de la literatura.
 Desde entonces, enamorado con pasión adolescente de las novelas, vive sumergido en la lectura; incluso le han llamado la atención porque lee en las paradas, sobre el volante, y a veces se le olvida volver a arrancar.
 “Es que mi vida ha empezado a los 40 años gracias a los libros y ahora no quiero perder el tiempo”, le explicó a Isabel.
 Ya lo decía Fernando Pessoa: la literatura es la prueba evidente de que la vida no basta.
@BrunaHusky
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Morse, Lewis y Hathaway................................................................. Javier Marías

Lo importante es contemplar a esos personajes de carne y hueso, creíbles, nunca pueriles ni demenciados.

Si hay dos cosas que llevan años de moda, son las novelas de crímenes y las series de televisión, por lo que me extraña doblemente que entre nosotros hayan pasado casi inadvertidas las obras de Colin Dexter, tanto las literarias como sus adaptaciones a la pantalla.
 De las primeras se tradujeron algunas hace tiempo, en una colección poco visible y casi sin eco, y en la actualidad son inencontrables.
 No las he leído (no soy aficionado a ese género), pero mi padre, de cuyo gusto solía fiarme (y en cambio era muy aficionado), así como otra persona muy cercana, las tenían o tienen en un altar, las ponen a la altura o por encima de Simenon y me aseguran que muchos de los detectives y policías que han venido después con multitudinaria admiración –incluido el famoso Wallander– son copias bastante descaradas del Inspector Morse, que opera en Oxford y alrededores
. A partir de las novelas y relatos de Dexter se hizo una serie británica llamada Inspector Morse (1987-2000), que tal vez se emitió parcialmente en algún canal cuando empezó.
El actor que lo interpretaba, John Thaw, murió al poco de su conclusión.
 Este inspector tenía un sargento llamado Lewis, y en años más recientes se ha hecho otra serie con su nombre, Lewis a secas (2005-2012), que ahora estoy viendo con gran placer.
Como no son estadounidenses nadie las ve, ni habla de ellas, ni las emite, ni existen los DVDs en nuestro mercado
Como no son estadounidenses (y en España sólo parece haber ojos para lo que viene de más allá del Atlántico, país papanatas y americanizado), nadie las ve, ni habla de ellas, ni las emite, ni existen los DVDs en nuestro mercado.
Yo he comprado los ingleses, que, ay, sólo llevan subtítulos en esa lengua.
 Un doblaje sería criminal.
 Así, nadie hace caso de estas dos series, mientras los críticos y aficionados se extasían ante la inverosímil y monótona House of Cards, la amanerada y pretenciosa True Detective o Breaking Bad, la mayoría de cuyos personajes son tan pesados, inconsecuentes e idiotas que uno sólo está deseando que los maten de una vez.
 Supongo que este párrafo me valdrá otro furor del principal e iracundo opinador cinematográfico de este diario, que ya me conminó a pedir perdón por encontrar tostonífera y plana The Wire. Ahora me ha llamado también “repelente” en una columna.
 Lástima, porque en cambio yo le leo con enorme provecho su prosa-engrudo y sus topicazos (nunca faltan, hable de Welles, Coppola o Fitzgerald): corro a ver las películas y series que le repatean y evito escrupulosamente las que le “emocionan” y “llegan”. Infalible servicio el que me presta, por el que gracias mil.
El inspector Morse ronda la sesentena, nunca se ha casado pese a ser enamoradizo, vive solo, es mandón e impaciente pero no despótico, bebe demasiadas cervezas; no pudo completar sus estudios en Oxford pero es un policía culto, y se ve que lo es de veras
. En su casa oye música sin cesar, con debilidad por Wagner, pero también por Beethoven, Schubert y Haendel, y a veces son piezas de éstos las que completan con gran acierto la banda sonora de los episodios.
 A fuerza de tímido, resulta hosco a menudo, y con las mujeres tiene mala suerte: cuando se interesa por una (y parece que ella por él), la mujer acaba pringada en los crímenes o está vinculada en secreto a alguien poco recomendable.
 También es Morse gran lector (jamás confiesa su nombre de pila por lo espantoso que es), y en el último capítulo de la serie, “El día del remordimiento”, recita inmejorablemente el poema del mismo título de Housman, en una escena de contenidas melancolía y emoción. Es un hombre comprensivo, parecido en eso a Maigret, que persigue a quienes asesinan pero no juzga mucho. Trata de entender, evita la severidad.
 Se lo ve vulnerable e ingenuo pese a su veteranía, con esa ingenuidad que nunca pierden del todo las personas esencialmente buenas y que procuran no ser injustas.
 Su sargento, Lewis, es más sencillo y más feliz, pero perceptivo, tanto en lo referente a los casos con que lidian como para comprender a su jefe, al que llega a profesar profundo afecto.
En la nueva serie, Lewis, han pasado unos años, éste ha ascendido a inspector y tiene su propio ayudante, Hathaway, estupendo personaje que ya no inventó Colin Dexter: ex-seminarista, antiguo estudiante de Teología, es un joven muy culto como Morse, al que se adivinan zonas complejas que todavía no me ha tocado descubrir
. Muy alto, rubio, huesudo, mantiene con su superior Lewis una relación tan curiosa como la de éste con Morse.
Los casos son lo de menos, unos mejores, otros peores.
 Lo importante es contemplar a estos personajes de carne y hueso, creíbles, nunca pueriles ni demenciados, deambulando por las calles de Oxford, investigando, dialogando con estudiantes y dons y con otros, y asistir a sus comedidas penas.
 A diferencia de los de House of Cards, True Detective o Breaking Bad, jamás son histriónicos ni incurren en estupideces (así es muy fácil que “ocurran” desgracias), uno está a gusto en su compañía. Quizá su falta de pretensiones, su honradez y su sobriedad los condenan hoy al ostracismo en nuestro país deslumbrado por la pedantería y los ademanes de genialidad.


 A ver si alguien se anima a publicar los libros de Dexter y las series inspiradas por sus personajes inolvidables.
elpaissemanal@elpais.es

 

Primera foto oficial de Carlota con su hermano Jorge.............................................. Mábel Galaz

La imagen llega horas después de que se anunciara que la hija de los duques de Cambridge será bautizada el día 5 de julio.

Carlota de Cambridge, en brazos de su hermano Jorge. / AP
!Que cositas más lindas!!

Los duques de Cambridge han distribuido la primera foto oficial de su hija Carlota, nacida el pasado 2 de mayo
, En las imágenes aparece en brazos de su hermano Jorge. La difusión del retrato se produce horas después de que se anunciara la fecha de bautismo de la niña
. La autora del reportaje ha sido la madre de los pequeños, Kate Middleton.
La princesa Carlota, segundo hijo del príncipe Guillermo y su esposa Kate, será bautizada el 5 de julio en la Iglesia de Santa María Magdalena de Sandringham, al este de Inglaterra, según ha anunciado el Palacio de Kensington
. En este mismo lugar recibió el sacramento lady Di.
 A diferencia de su hermano mayor Jorge, Carlota, Isabel, Diana no recibirá el sacramento en Londres, lo hará cerca de la residencia de sus padres, Anmer Hall, ubicada en la finca real de Sandringham, en Norfolk, que fue regalo de Isabel II a su nieto con motivo de su boda.
Los hijos de los duques de Cambridge. / Duchess of Cambridge (AP)
La Iglesia de Santa María Magdalena de Sandringham está en el campo y a ella suelen acudir los miembros de la familia real a los servicios religiosos.
 La ceremonia religiosa será celebrada por el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, líder espiritual de los 85 millones de anglicanos en todo el mundo.
Nacida el 2 de mayo en el Hospital de Santa María de Londres, la princesa Carlota ocupa la cuarta posición en la línea de sucesión al trono británico detrás de su abuelo Carlos, su padre Guillermo y su hermano Jorge.
Carlota y Jorge de Cambridge.
El bautismo es un requisito imprescindible para cualquier potencial futuro soberano
. Los miembros de la familia real son tradicionalmente bautizados con agua del Jordán.
Los duques de Cambridge fueron padres por segunda vez cuatro años y dos días después de haber contraído matrimonio.
 Fue un bebé que se ha hecho esperar más días de los programados y que tuvo pendiente a medio mundo del hospital St. Mary de Londres. 
Pero lo que no se hizo esperar demasiado fue su presentación. 
No se habían cumplido diez horas del alumbramiento cuando los felices padres abandonaron el centro médico con su niña en brazos. 
Antes posaron brevemente con la pequeña. Kate presentaba un magnífico aspecto. 
Ambos declararon sentirse "muy, muy felices". Una hora antes Guillermo había llegado con su hijo Jorge, que también acudió a conocer a su hermana.